Skip to main content

Full text of "Boletín - Real Academia de la Historia"

See other formats


BOLETÍN 



REAL ACADET-TIA DE I, A HISTORI-ÍV 



V4^/^^ ' 



BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



/ 1 \ 



TOMO LXXV 








MADRID 
ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA 

Calle de la Libertad, núm. 20. — Teléf." qm 



1919 



«En las obras que la Academia adopte y publique, cada autor será res- 
ponsable de sus asertos y opiniones; el Cuerpo lo será solamente de que 
las obras sean acreedoras á la luz pública.» 

Estatuto XXV. 

DP 

\ 
A?>5 



TOMO LXXV Julio, 1919 CUADERNO I 



BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES OFICIALES 



I 

cCASA DEL PÓPULO» EN LA CIUDAD DE BAEZA 

Para que informe esta Real Academia, envía la Dirección ge- 
neral de Bellas Artes un expediente relativo al edificio llamado 
«Casa del Pópulo» en la ciudad de Baeza, de la provincia de 
Jaén. Y habiendo recibido el que suscribe, del señor Director, 
el encargo de estudiar el asunto, tiene el honor de presentar 
el siguiente proyecto de informe. 



* 



Encabeza el expediente una instancia del señor Alcalde Presi- 
dente del Excmo. Ayuntamiento de Baeza, en la que se hace la 
historia y la descripción del edificio, tomadas de la Historia de 
Baeza de Fernando de Cózar, y de las cuales aquí se sintetiza 
lo que atañe á los fines de nuestra Real Academia, á saber: que 
la «Casa del Pópulo» es un edificio construido en el siglo xvi, 
con materiales procedentes de las ruinas de Cástulo, y en tal 
concepto, el edificio tiene mil ochocientos años de antigüedad; 



6 boletín de la real academia de la historia 

que se ignora quién construyó el edificio, ni cuál fué su destino, 
pues es inadmisible el de Casa concejil, y no aparece fundamen- 
tado el de cuartel con que se le designa en documentos anti- 
guos; y que por el blasón particular que en la fachada acompa- 
ña al de los Austrias, y que pertenece á ios Guevaras, podrá 
deducirse que el edificio se hizo á mediados del siglo xvi, por 
D. Gabriel de Guevara, Gobernador y Provisor del Obispado de 
jaén, para la Cofradía de Caballeros hijo-dalgos, descendientes de 
los Infansones ganadores de Baeza. Finaliza la instancia, dando 
cuenta de la adquisición del edificio por el Ayuntamiento para 
salvarlo de la ruina, y solicitando, que sea declarado «monu- 
mento nacional». Como documento ilustrativo acompaña á 
la instancia una fotografía de la fachada de la «Casa del 
Pópulo». 

Completa el expediente remitido á esta Real Academia 
un largo informe de la de Bellas Artes de San Fernando, en 
el que se detallan las condiciones y elementos del edificio, 
como obra de estilo «plateresco», del promedio del siglo xvi, 
y de marcado sabor Imperial; se asiente á la posibilidad 
)• probabilidad de que el origen y destino hayan sido los 
que dichos quedan; pero se rechaza en absoluto la absurda 
idea de que la construcción tenga mil ochocientos años de 
antigüedad. V de todo ello, deduce, que siendo un muy apre- 
ciable monumento de nuestra arquitectura del líenacimiento, 
ni por la magnitud de las composición, ni por la grandeza del 
concepto, ni por la novedad y belleza de sus elementos, ni 
por ir unida su labra al nombre de un artista famoso, reúne 
la «Casa del Pópulo ¿ el mérito sobresaliente ey.[giáo para ser de- 
clarado «monumento nacional», bastando la consideración de 
«edificio artístico-arqueológico», con lo que le alcanzan los be- 
neficios de la ley de 4 de Marzo de 191 5 • 

Corresponde á esta Real Academia de la Historia el quilatar 
todos los antecedentes del asunto, en lo que á sus fines atañe. 
La CAstulo ibérica, púnica y romana, tuvo celebridad bastante 
á hacer págií/a histórica cuanto de allí proceda. Y lo sería indu- 
dablemente la fachada de la «Casa del Pópulo» si se confirmase 



CASA DEL POPULO EN LA CIUDAD DE BAEZA ^ 

la pretendida procedencia de sus materiales, y el origen romano 
sospechado por Cózar del medallón que en ella se ostenta, con 
el letrero «Mucius Scévola». Pero nada de ello es cierto. El me- 
dallón es uno de aquellos inocentes alardes de erudición clásica, 
tan comunes en el Renacimiento; y si en las piedras de la fábrica 
hay alguna traída de Cástulo ícosa poco probable), no tendrá 




«Casa del Pópulo» en la ciudad de Baeza. 



más valor que el de materia bruta, pues ni una inscripción ni 
un detalle se lo da histórico. 

Apreciando ahora el artístico, esta Real Academia coincide 
gustosa con el docto parecer de su hermana la de Bellas Artes, 

cual se remite en un todo, encontrando en la «Casa del Pópu- 
lo» un lindísimo ejemplar de nuestro «Renacimiento plateres- 
co»; pero nada que lo eleve á página verdaderamente importan- 
te de la historia artística española. 

Y, en fin, viniendo al valer propiamente histórico del edificio, 
nos encontramos con que se dice haber sido domicilio social de 



8 boletín de la keal academia de la historia 

la Cofradía de CabaUeros hijos-dalgos, descendientes de los In- 
fanzones ganadores de Baeza. Título es este que haría de la 
«Casa del Pópulo» un ejemplar de valía histórica, como prueba 
material de una institución característica de costumbres de 
gran interés en los anales de nuestra Patria. Pero el hecho 
es sólo conjetural; ningún documento probatorio se aporta 
para su confirmación. Lo cual, si no anula aquel valor, lo 
aminora no poco. Y no lo exalta ningún otro hecho notable 
acaecido en su recinto, cuyo conocimiento haya llegado á 
nosotros. 

Pesando, pues, todas estas consideraciones, esta Real Acade- 
mia entiende que la «Casa del Pópulo», de Baeza, debe conservar- 
se cuidadosamente, evitando su ruina y desaparición, por ser un 
ejemplar de lindeza artística y de relativa valía histórica. Mas 
quedando este fin positivamente garantido con la declaración 
de caificio arquitectónico y artístico, y con los beneficios que 
como tal le otorga la ley de 4 de Marzo de 1915, esta Cor- 
poración , después de alabar cual se merece el desprendi- 
miento del Municipio de Baeza, opina que la Superioridad 
debe otorgar aquella declaración. 



* 
* * 



Lo que tengo el honor de exponer, con devolución del expe- 
diente. 

Madrid, 13 de Junio de 1919. 

Vicente Lampékkz. 



EL CORRAL DEL CARbrlN EN GRANADA 



II 

EL CORRAL DEL CARBÓN EN GRANADA 

IlMO. Sr. DlRRCTOK GENKKAL l)K BkLI.AS ArTES; 

Los que suscriben, Académicos de número de las Reales de 
la Historia y de Bellas Artes, encargados por Real orden fecha 
-!3 de Febrero último, que nos fué trasladada por V. L, de per- 
sonarnos en Granada en Comisión del servicio, á fin de practicar 
un examen y estudio detenido del edificio vulgarmente denomi- 
nado Corral del Carbón, antigua Albóndiga gédida, de dicha 
ciudad, y de informar acerca del mismo, hemos verificado la 
inspección ocular y tenemos el honor de elevar á ese Ministe- 
rio de Instrucción Pública y Bellas Artes el siguiente informe: 

Pocas son las referencias por las cuales pudiera reconstituirse 
la historia del monumento árabe granadino conocido actualmen- 
te con el nombre de Casa 6 Corral del Carbón. Mencionada por 
los antiguos escritores Pedraza (1638) y Echevarría en sus Paseos 
por Granada no ha sido objeto de la atención de los doctos 
hasta tiempos modernos. 

En la lujosa publicación The arabian antiquities of Spaiit, de 
lames Cavanah Murphy (Londres, T815), se encuentran dos her- 
mosas láminas litográficas (xcvi y xcvii) representativa una de la 
portada y otra de la planta del dicho edificio. En nuestros días, el 
ilustre escritor y arqueólogo D. Juan de Dios de la Rada y Del- 
gado dedicó al mismo en la obra Museo español de antigüeda- 
des (tomo V, pág. 445; Madrid, 1875) una docta Monografía, 
en la que dio á conocer algunos documentos que esclarecen la 
historia y destino del edificio, desde la Conquista de Granada; 
Pí y Margall, en el tomo Granada, de la obra España, sus mo- 
iinvientos y artes, etc.; Gómez Moreno, en su Guia de Granada; 
Seco de Lucena, en la suya, y otros autores, dan noticias acerca 
de esta notable construcción. 

Pero, antes de recopilar y de hacernos cargo de estas noti- 



boletín de la rea i. academia de la historia 



cías, conviene, para la mejor inteligencia, hacer una descripción 
tai y como ha llegado á nuestros días. 

Se trata de un edificio situado hoy en lugar céntrico de la ciu- 
dad, de planta rectangular casi cuadrada, pues la diferencia entre 
la longitud de los lados menores y los mayores es escasa. .Sin 
embargo, Cavanah jN'Iurphy la ha trazado cuadrada, en la obra 
antes citada (fig. I^.); pero, según el plano recientemente levan- 




FiG. I.'' — Pl.inta, según Cavanach Murphy. 

lado por el arquitecto de Granada D. Diego de Orbe, al cual nos 
atenemos, por ser el más fehaciente (figs. 2.^ y 3.^), los lados 
menores del solar (fachada á la calle de Mariana Pineda, y teste- 
ro) miden 28 metros cada uno y 29,60 los mayores, ó sean los 
costados, medidas muy aproximadas y que difieren muy poco 
(1-0 las dadas por otros autores; débese advertir que el área ó 
superficie del solar no es la del rectángulo expresado, porque 



EL CORRAL DEL CARBÓN EN GRANAÜA 




FiG. 2.* — Planta baja, según el estado del monumento en la actualidad. 



^^^.^^^^^i;«S^^^^.v.x^^■^-vs^■\v■^j.■^.ss■.■^■^^^^^^^ 




FlG. 3.^ — Planta principal, según el estado del monumento en la actualidad. 



boletín de la real academia de la historia 



faltan más de la mitad de la crujía en el costado derecho, 
pieza de 4 metros por 5i6o en el ángulo de la izquierda, 
planos de Murphy y Gómez Moreno la super- 
ficie del solar está completa. 

En el centro de la fachada á la calle de Ma- 
riana Pineda avanza un cuerpo ó pabellón de 
2 metros de salida por 6,60 de línea (fig. 4.^), 
en la cual se abre un magnífico arco por el 
que se penetra en un vestíbulo seguido de 
un zaguán, que da paso á un gran patio de 
16,80 metros de profundidad por 15,60 de an- 
cho, rodeado de una galería de 2 metros, de 
luces, constituida por ocho pilares de ladrillo 
í-n cada lado, exentos, excepto en planta baja )• 
parte de la principal, donde los espacios entre 
éstos están tabicados, si bien con puertas y 
ventanas abiertas en ellos. 



y una 
En los 





c 



Contiguas á estas galerías corren unas crujías de 2,70 metros 
próximamente de ancho en luces, con muros de ladrillos de 
0,75 de espesor y divididas por tabiques en varias habitado- 



EL CORKAL DEL CARBÓN EN GRANAOA IJ 

nes, las cuales, en general, no reciben luz y ventilación por más 
huecos que las puertas. A los pisos principal y segundo se subía 
por dos escaleras, una en cada costado, de las cuales hoy sólo 
existe la de la derecha; los suelos son de maderos con pavimen- 
tos de rasilla ó baldosa y las armaduras de cubierta también son 
de madera, existiendo dos pequeños trozos de la primitiva, cons- 
tituidos por alfarjes escuadrados con alero formado por peque- 
ños canecillos, con una ligera talla en forma de hoja en sus ca- 
bezas. 

Los pilares de la galería queda dicho que son de ladrillo; su 
sección es cuadrada, de 0,45 metros de lado, y algunos de ellos 
se hallan algo desplomados: están coronados por dobles zapatas 
de madera, entre tablas con sencillos recortes, otra tabla para el 
asiento y otra de corona, con los cantos abocelados, y sobre 
ellas insisten las soleras en que se apoyan los maderos de suelo. 

Las alturas de los pisos son 3,20 metros en planta baja, 2,70 
en la principal y 3 en la segunda En el centro del patio, que 
está empedrado con cantos rodados, existe un pilón cuadrado de 
2 metros de lado, con dos caños, contrapuestos. 

El estado de las fábricas es muy mediano, á causa de abando- 
no, notándose desplomes en pilares y muros, desperfectos en 
las armaduras de cubiertas y pavimentos, y muy mala y estro- 
peada la carpintería de puertas y ventanas, presentando el con- 
junto un aspecto sucio, descuidado y pobrísimo, todo lo cual 
admite remedio. 

El gran arco de entrada, el vestíbulo y el zaguán que le sigue, 
aunque también descuidados y muy deteriorados, son notables 
y dignos de conservación y estudio. El ancho de esta fachada 
saliente es de unos 6,60 metros y de 10 próximamente su altura 
total, abriéndose en ella el gran arco de herradura ligeramente 
apuntado, que mide 3,80 metros de ancho por 5i8o de altura. 
Sobre sus dovelas de ladrillo corre un festón dearquitos angrela- 
dos limitando las labores de ataurique que revisten sus albane- 
gas ó enjutas, encima de las cuales se desarrolla una faja con la 
inscripción: «Dios es único. Dios es eterno... etc.», en caracteres 
cúficos, que constituyen la profesión de fe muslímica, siguiendo 



14 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE l.A HISTORIA 

un dintel de ladrillo sobre el cual se abren tres ventanas, casi 
destruidas, mostrando la central señales de haber sido un aji- 
mez y las laterales, con arcos decorados con rombos. Toda esta 
ornamentación está encalada en términos tales que se han per- 
dido los perfiles y algunas inscripciones. 

Pasado el arco, se encuentra un pequeño vestíbulo con bóve- 
da de mocárabes y un arco de yesería en cada costado cobijando 
un asiento ó banco corrido; en el frente de la puerta de entrada 
al zaguán, de escasa altura, con techo de artesonado y talladas 
sus zapatas muy prolijamente, está la puerta de salida al patio, 
y sobre ella se ven restos de un balconcillo y, en sus paredes 
laterales, inscripciones religiosas, todo lo cual constituye un 
notable ejemplar del arte mahometano granadino. 

Hecha ya una ligera descripción del edificio, la cual se com- 
]>leta con los planos que acompañan á este informe, volvamos 
á los autores que se han ocupado en este curioso ejemplar de la 
íirquitectura granadina, por más que no nos suministren datos 
históricos del mismo anteriores á la Reconquista, pues sólo pue- 
de considerarse como pura suposición de Pedraza la de que tal 
construcción fué Casa Real, donde los Reyes moros hospedaban 
á cierto número de soldados con caballos ligeros, destinados á 
vigilar la Vega, teniendo en dicho edificio sus habitaciones y los 
establos para los caballos; mas, en cuanto á este punto, téngase 
fn cuenta que la crujía de planta baja, lugar destinado á las ca- 
ballerizas sólo mide de ancho 2,70 metros, longitud insuficiente 
para aquet destino. 

Algunos años después de la Reconquista sirvió, dice Pedraza, 
para representar comedias, y, al efecto, se puso en forma con- 
veniente, con aposentos divididos para hombres y mujeres, cons- 
tituyendo un patio abierto, con gradas para los espectadores. 

Nada dice este autor de su primitivo destino ni del que se le 
dio de Alhóndiga de granos. En efecto, sabido es cuanto eleva- 
ron los mahometanos á la Agricultura, que era la industria prin- 
cipal de los granadinos, incansables en el estudió de esta fuente 
(le riqueza pública y de la cual es rama importantísima la sede- 
ría, por lo que no es de extrañar la construcción de edificios que 



El- COBRAI. DEL CAKEÓN EN GRANADA 15 

sirvieran de centros de contratación, enriqueciéndolos y deco- 
rándolos hasta con lujo, como lo demuestra el que es objeto de 
este informe, por el hermoso arco que le sirve de ingreso, ya 
que no pueda juzgarse cómo sería el interior, á causa de las 
transformaciones que puede haber sufrido. 

En apoyo de esta presunción acerca del destino del edificio 
r-n cuestión se alegaron datos adquiridos y suministrados al se- 
ñor Rada y Delgado por D. José Rodríguez, Abogado de Gra- 
nada, y D. Leopoldo Eguílaz, para suponer con algún funda- 
mento que esta construcción estuvo destinada á la contratación 
de cereales, siendo una de aquellas Alhóndigas de que los ára- 
bes dejaron repetidos ejemplos en la Península y que servían al 
mismo tiempo de hospedería para los portadores de los cerea- 
les, y de aquí lo del Palacio levantado en honor de la industria 
agrícola, por los Reyes de Granada y llamado «Alhóndiga gédi- 
da» (es decir, nueva), cuyo destino debía seguir teniendo hasta 
los primeros años del siglo xvi; pues según consigna el Sr. Rada, 
en su citado artículo, con pruebas y documentos, los Reyes Ca- 
tólicos, por Real Cédula dada en Madrid, á 14 de Octubre 
(le 1496, dieron la tenencia de esta Casa, á la que llaman Alhón- 
diga gédida», donde se vende el pan en granos (textual) á su 
criado y mozo de espuelas Sancho de Arana, á quien después 
hicieron donación de la misma aquellos Soberanos por carta 
hecha en Granada á 20 de Diciembre de 1500. 
. Muerto Arana sin sucesión, sus herederos enajenaron el edi- 
ficio de la Alhóndiga en subasta pública, según escritura de 
15 de Marzo de 1 531, en cuyo documento ya se denominaba 
Casa del Carbón^ porque sin duda estaba á la sazón destinada al 
tráfico de este combustible. 

Respecto de esa enajenación es curiosa la referencia que se 
llalla en una carta del Conde de Tendilla al Licenciado Vargas, 
lechada á 16 de Enero de 15 I3i que se conserva en la Biblioteca 
Nacional, y en la que dice el Conde quería comprar la finca un 
hermano de Arana y la designa con estas palabras que indican 
su situación y uso: «una Alhóndiga grande, que está cabe una 
puente, para casa de morada». 



1 6 BOLETÍN DE I.A RRAI, ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Después fué Casa de Comedias y, por fin, casa ó corral de ne- 
cesidad, hasta ahora. 

A los datos apuntados que no son en verdad suficientes par;i 
conocer el destino originario del edificio objeto de este informe, 
debe añadirse que su situación junto al puente nuevo, llamado 
«Alcántara gédida», de donde tomó nombre, y el cual desapa- 
reció no hace muchos años, cuando se hizo la obra del embove- 
dado del río, era entonces á la entrada de la ciudad, sitio apro- 
piado para ofrecer albergue á los que á ella vinieran, á lo cual 
también se presta su disposición general ya expresada, de un 
gran patio central, rodeado por sus cuatros lados de galerías 
abiertas y crujías contiguas, á cuyos pisos altos se ascendía por 
sendas escaleras en los centros de los costados, y dos evacua- 
torios en planta baja. 

Ya hemos visto que en los documentos se hace alusión, en 
algunos de ellos bastante directa, de un doble empleo del edi- 
cio, pues se le designa como Alhándiga y como casa de mora- 
da, sin duda porque á la sazón, en el siglo xvi, para ambos fines 
se destinaba, lo cual se explica porque los trajinantes portado- 
res de grano que allí lo traían, allí hacían posada y allí lo ven- 
dían después. Más si se considera que el edificio no ofrece 
graneros amplios cuales para el caso serían menester, y sí habi- 
taciones pequeñas y numerosas propias para albergue, es razo- 
nable pensar que para posada fué hecho y que de venir á ella los 
tratantes en grano y venderle, se convirtió en alhóndiga. 

Responde en efecto á aquel primitivo destino la disposición 
de la Casa de Carbón, siendo, por lo tanto, ejemplar muy curio- 
so de esta clase de construcciones civiles y único en España, 
pues para comprobar su filiación tenemos que compararle con 
los análogos, esto es, las posadas que se conservan en los países 
musulmanes. Los hay, en efecto, en Mequinez y otros puntos de 
África, pero más pequeños; los hay más parecidos aún en Asia, 
donde se llaman han, siendo notable el de Bagdad, y en Turquía, 
donde se llaman caravan-serrallo. De todos ellos los que guardan 
relación directa con el ejemplar español son los asiáticos, que 
tienen idéntica disposición de patio, con arcadas, y portada lo 



EL CORRAL- DEL CARBÓN EN GRANADA I7 

mismo, decorada por igual modo, con iguales nichos y bancos 
para los porteros en el vestíbulo; de donde se infiere, según 
opiniones autorizadas, que el tipo originario de nuestro monu- 
mento es asiático. Y si á esto se aiíade que en nuestro suelo es 
ejemplar único, quedará demostrada su importancia en la Ar- 
queología y la Historia de las Artes españolas. 

Continuando el examen de los autores que se han ocupado en 
esta construcción, habremos de consignar que D. Francisco Pi 
y Margal!, en el tomo Granada, de la obra España, sus monu- 
mentos y artes, etc., lamentando la mala suerte de la Casa del Car- 
bón, afirma que su arco de entrada es uno de los más bellos de 
herradura que ha podido trazar la mano de artista musulmán, y 
le describe ligeramente, condoliéndose de su mal estado. 

También prodiga grandes elogios á este mismo arco el señor 
D. Manuel Gómez Moreno en su Guia de Granada, dando la 
traducción de sus inscripciones, y describe el edificio resumien- 
do su historia, y añadiendo que la época en que se edificó «está 
«claramente manifiesta por el estilo de su fachada que data del 
«primer tercio del siglo xiv, notándose mayor arcaísmo que en 
«las obras conocidas del Rey Abul-Walid», por lo cual parece 
avanzada la fecha de I.341, consignada por Pedraza, no constan- 
do en la inscripción dato alguno referente á su construcción. 

En su Guía de Granada, el Sr. Seco de Lucena, después de 
elogiar el arco, dice que fué construido en los últimos tiempos 
de la dinastía naserita, y, en su origen, dedicado el edificio á 
Fondac ó Alhóndiga de granos y hospedería de trajinantes. 

Considerando el edificio en su totalidad hay que diferenciar 
en él dos partes distintas, el pabellón de ingreso, con su magní- 
fica portada, que poco á poco ha ido destruyéndose, y que será 
conveniente restaurar como merece, y el cuerpo interior, con 
sus habitaciones, sus galerías, su patio y su fuente. Es opinión 
generalizada, y de ella ha nacido el peligro que hoy amenaza á 
la Casa del Carbón, que en ésta lo propiamente artístico es la 
portada, y que lo demás carece de interés y no importa desapa- 
rezca. Tal ha sido y aún es el sentir de mucha gente en Grana- 
da, donde es lo cierto que salvo algún inteligente nadie hasta 

TOiMO L.\XV 3 



iS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ahora había levantado la voz en lavor de la Casa del Carbón. 
Mas, aparte de que en arquitectura no es lícito juzgar y estimar 
tan sólo los monumentos por su parte externa y ornamental, 
pues tanto interés tiene como ella la estructura, la traza, la dis- 
posición misma y la construcción, en el caso presente como en 
otros análogos únese á esto el interés arqueológico del caso en 
cuestión, que aporta elementos para conocer uno de los más 
curiosos y menos investigados aspectos de la vida de los musul- 
manes en España. 

En consecuencia de lo expuesto, los que suscriben entienden 
que el edificio granadino llamado Casa del Carbón, debe ser 
conservado en su integridad, por ser un ejemplar interesantísi- 
mo y único de posada mahometana del siglo xiv en España. Al 
efecto, puede la Superioridad declararlo Münumento artístico 
según ha solicitado la Junta Superior de Excavaciones y Anti- 
güedades, por virtud de cuya Ley y Reglamento, según sua ar- 
tículos 3.° y 4.", no podría hacerse en el inmueble obra alguna 
sin autorizarla debidamente la Superioridad, ó declararlo mo- 
numento nacional, conforme pidió la celosa Comisión de Gra- 
nada, cuyo sentir recogieron los que suscriben, los cuales no 
pueden menos de encarecer la conveniencia de que el arco de 
entrada sea consolidado convenientemente, limpiado de las su- 
cesivas capas de lechada de cal de que se ve cubierto, y de los 
aditamentos que le afean, y restaurarlo prudentemente; y repa- 
rar asimismo lo demás del edificio, devolviéndole su antigua 
fisonomía con la supresión tan sólo de tabiques y cocinas que 
desfiguran las galerías. 

V. E. no obstante en su alto criterio resolverá lo que estime 
oportuno. 

Dios guarde á \^ E. muchos años. — Madrid, 12 de Abril 
de 1 91 6. 

Josa Ramón Mélid.\. 

Enkh.iue Marí.-v Rki'Uli.és, y Vargas?. 



INFORMES GENERALES 



I 

SAN VICENTE FERRER V LOS JT'RADOS DE \ALENC1A 

Reunidas las 'Notas para un estudio sobre la personalidad 
literaria de San Vicente Ferrer», pero decididos á no dar á la 
luz pública la memoria que aquéllas constituyen, por su carácter 
provisional, debido á las dificultades que se presentaron para 
poder analizar ciertas obras del orador valenciano, vamos á limi- 
tarnos á exponer algunas consideraciones extractadas de nues- 
tros apuntes, á fin de contribuir, aunque modestamente, á con- 
memorar el quinto Centenario de la muerte del Santo, que en 
este aiio se cumple. Nos servimos para la redacción de estas 
líneas de lo que se refiere á la correspondencia, inédita casi to- 
talmente, que sostuvieron los Jurados con el Santo. 



* 



Según la tradición, ya en el bautismo de San Vicente toma- 
ron parte los Jurados valencianos. Es cierto que el P. Teixidor 
afirma que no ha visto acta alguna referente á la sesión extraor- 
dinaria en la que se acordó apadrinarlo, según dicen los biógra- 
fos del Santo, ni nos ha sido á nosotros posible encontrar alusio- 
nes contemporáneas á la misma; pero lo constante de la tradi- 
<;ión, las relaciones con que contaba su padre Guillermo Fe- 



20 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

rrer (l) y la importancia de la madrina, que fué doña Ramoneta 
d'Encarroz y Villaragut, persona muy influyente en aquella épo- 
ca, permiten, á nuestro juicio, no rechazar la hipótesis. Siendo 
cierta, serían los padrinos los Jurados Ramón de Obletes, Gui- 
llermo de Espujol y Domingo Aragonés. 

Las relaciones de los Jurados con la familia de los Ferrer se 
pusieron de manifiesto en la persona de Pedro, hermano del San- 
to (2). Dedicado al comercio, fué comisionado para ir á Sicilia á 
ñn de proporcionar trigo á la ciudad del Turia, comisión que 
desempeñó con actividad y acierto, como se desprende de las 
epístolas que le dirigieron y que pueden verse en el tomo vii 
de Cartas misivas, que se conservan en el Archivo municipal 
valentino. 

Mayores consideraciones tuvieron los citados Jurados para con 
Bonifacio, el más célebre de los hermanos, cuenta aparte del as- 
cético dominico. Nacido Bonifacio en I355i obtuvo á los nueve 
años el beneficio de .San Antonio, en la Catedral, y á los trece 
el de Santa Ana, en la parroquia de Santo Tomás, por haberlo 
renunciado en su favor su hermano Vicente. Se graduó de ba- 
chiller en ambos derechos antes de los veinte años, pasando á 
Parosa, donde estudió con el famoso jurisconsulto Baldo de 
Uvaldés. Regresó á Valencia el 1375 por haberse amotinado 
Pisa contra el Papa; pero marchó en seguida á Lérida, don-de se 
doctoró. El 1380 era ya grande su fama en Valencia, por lo que 
los Jurados le enviaron como mensajero especial cerca del Rey. 
He aquí la carta con que le presentaban al Monarca: 



(i) Era notario, cargo que parecía hereditario en la familia, puesto 
que en 1 240 aparece un Guillermo Ferrer, que fué quien extendió el con- 
trato de boda del hijo de Abén-Zeid, último rey moro de Valencia. Cons- 
ta en las actas del Consejo valenciano que el padre del famoso dominico 
prestó juramento el 25 de Diciembre de 1349 como escribano de la Corte 
del Regente. 

(2) Consta que del matrimonio de Guillermo Ferrer con Constanza 
Mi<iuel, nacieron ocho hijos; pero no se conservan mas que los nombres 
de cinco: Pedro, Bonifacio, Constanza, Francisca é Inés, además del de 
San Vicente. 



SAN VICENTE FERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 2[ 

«A la molt alta maieftat de ntre. Senyor lo Rey. 

»Molt gran Senyor: per alcuns afers daquesta ciutat trameteni 
»de prefent a la vostra Reyal excellencia per special miffatger 
>'nostre micer Bonifaci Ferrer, doctor en derets, ciutadá nostre 
»robre los dits afers plenament informat. On fenyor fupplicam 
»molt humilment a la vostra magnificencia que dexye li placía 
»per mercé lo dit mifratger benignament reebre e oir e den 
«creenga a les sues paraules de part nostra, e daqueu fobre los 
»affers per ell explicadors de Justicia e de acoftumada clemencia 
»per udir. Et haureni ho fenyor a fpecial gracia e mercé de la 
»vostra senyoria, la qual ntre. senyor deu per fa mercé mantenga 
»en prosperitat longament e li do victoria de tots sos eneemichs, 
»amen.'|crita en Valencia a xxiiij de íetembre en lany de la nati- 
«vitat de nostre senyor mccclxxx. = fenyor, vostres huniils va- 
>>rfalls e servidors los Jurats e prohomens de la ciutat de Valen- 
»c¡a qui besants la térra devant vostres peus fe comanan en vos- 
•>tra gracia e mercé.* ^ 

No salió Bonifacio de Valencia sin que los mismos Jurados le 
proporcionasen cartas recomendándole á la Reina (l); a Masen 
Manuel d' Entega, con se ller del senyor Rey; al molt honrat e molt 
savi senyor en Bernat de Bonastre, conseller et prothonotari 
del senyor Rey; al violt honrat senyor en Loreug Prat, de la tre- 
soreria del senyor Rey, y al Infante Don ]\Iartín. Los affers que 
había de solucionar Bonifacio cerca del Monarca eran unas dife- 
rencias suscitadas con Portugal con ocasión de unas naves que 
fueron detenidas en Lisboa )■ unas divergencias habidas con el 
pueblo de Morella (2). El proceso de estos asuntos fué relativa- 
mente rápido. El 5 de Octubre ya participan los Jurados á su 



(1) ... «senyora, recomanants los dits miífatger e affers nostres a la 
♦ vostra senyoria supplicam humilment a aquella que li placía dar creenga 
>a les paraules del dit miffatger et aquell favorablement proseguir e aju- 
»dar envcrs lo dit senyor Rey. Per tal manera que, ab laor vostra, fen 
»puxa tornar prestament ben efpat.xat.» 

(2) Se comprueba por las instrucciones que le dan en carta fechada 
el 23 de Septiembre de 1380. 



22 boletín de la real academia de la historia 

mensajero que las naves han sido puestas en libertad, y se las 
prometen muy felices en el asunto de Morella, añadiendo «y por 
vos será sin diiday. El 15 del mismo mes le envían otra larga 
carta, que empieza así: «Hemos recibido vuestra carta, y nos ale- 
gramos infinito por todo lo que habéis hecho hasta ahora, y ala- 
bamos vuestra diligencia». A continuación contestan á sus con- 
sultas y le hacen varios encargos (l). El día 1 6 escriben de 
nuevo participándole que transmita una letra de cambio, que no 
le mandaban en la anterior por no conocer á ningún mercader 
de Zaragoza. El 20 le acusan recibo de su carta y le dan instruc- 
ciones sobre el asunto de Morella y sobre las naves portuguesas 
que han tenido un contratiempo que no se especifica cuál sea. 
El 22 vuelven á escribir sobre las naves, y este mismo día escri- 
ben á la Reina rogándole oiga y crea á Bonifacio. El día 2 de 
Noviembre mandan otra larga carta, en la que se le habla del 
viaje de los Reyes á Zaragoza; de una cuestión referente á Villa- 
rreal y de otra más íntima, á propósito de la cual le .tratan con 
alabanza y simpatía. Todavía vuelven á escribirle el 6 de No- 
viembre; pero fechadas el día Q aparecen sendas cartas para el 
Rey y la Reina, recomendándoles oigan á Domingo Massó, y 
aunque no se especifica sea enviado especial, lo sistemático de la 
correspondencia que con éste sostienen luego, hace pensar en 
que fuei-a restituido Bonifacio Ferrer á Valencia, terminando su 
com'etido por aquel entonces. 

De propósito hemos alterado el orden cronológico para hacer 
notar que todas las consideraciones tenidas con Bonifacio por 
los Jurados explican que el contenido de la carta dirigida c! 
19 de Diciembre de 1379 «a la molt alta maiestat de nostre se- 
nyor'lo Rey», en la que se referían á San \"icente, debe apreciar- 
se más- corpo prueba del interés que los Jurados de que hacemos 
mención tenían por el buen régimen de la capital que como una 



(i) El asunto de Morella debió de tener varias complicaciones, por- 
que se viei'on obligados los valencianos á mandar un mensajero á dicha 
población con varias cartas de recomendación para el Gobernador, Do. 
mingo Massó, Bernardo Soler y Bernardo Nebot. 



SAN VICENTE FERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 23 

muestra de enemistad entre ellos y el orador clásico de la litera- 
tura levantina (l). 

Así como su hermano se había distinguido como hemos apun- 
tado, San Vicente Ferrer se había hecho notar ya en esta época 
por no escasas circunstancias (2). Después de ser tonsurado á los 



(ij Fué publicada dicha carta por el Sr. Serrano Morales en la Revista 
de Valencia, tomo ii, pág. 41. También fué copiada por el P. Teixidor, y 
traducida al castellano ha sido publicada en la obra del P. Fages, Histo- 
ria de San Vicente Perrer, Vid. la versión de D. Antonio Polo de Berna- 
bé, editada en Valencia por A. García, 1903, dos tomos. Es preferible la 
segunda edición francesa, pues la versión tiene algunas deficiencias. In- 
dicaremos solamente lo más necesario de esta carta: 

«Senyor molt excellent. Ara pochs dies ha lo religios frare Vicent Fe- 
-rrer prior del convent deis prehicadors dagi, que novellament segons 
>dehia era vengut de Barcelona, vench a nosaltres e monstrans una car- 
eta de Comissio a ell feta per lo Cardenal d'Aragó com a Legat de la 
^>Seu apostólica! sobre !a instruccio de la segona elecció de Papa, mos- 
•trans axi mateix una Letra closa del dit cardenal endregada al Consell a 
>nosaltres e pregans lo dit prior que com ell vulgues explicar aquest 
■»afers largamcnt al Consell fessem aquell appellar e ajustar a dia cert. 
»Nos, ans daltra resposta, li demanam, si portava da<|uesta raho Letra de 
'VOS, Senyor. Resposnos, que no, axi com no li fasia obs, per quant 
■jaquest fet era spiritual e no temporal, o semblants páranles... ■ -íOxí se- 
>nyor com atiuest fet sia a nos de gran carrech et maiorment per com no 
ssapiam vostra intencio suplicam a la vostra rej'al magnificencia ques 
»demje e li placía per mercé manar a nosaltres go que li plaura que fer o 
•consentir degans sobre aquests afers o almenys privadament e secreta 
'per Letra o per altra manera revelar alcuna cosa sentiment si e en 
^quant degut sia o placía a la vostra Reyal senyoría...^ 

El Rey, como es sabido, no dio nunca señales de haber adoptado reso- 
lución alguna en esta materia. 

\2) Mucho se ha hablado de la fecha e.xacta del nacimiento de nuestro 
héroe; pero la última palabra la dijo D. Francisco Martí Grajales en su 
trabajo Fecha del nacimiento de San Vicente Ferrer, premiado en los Jue- 
gos Florales de lo Rat-Penat, celebrados en 1891. Decía así: 

«Ellos (Fr. Vicente Gómez y Fr. Francisco Diago) son los primeros que 
citan e! día 23 de Enero de 1350 como el verdadero en que debe fijarse 
la venida al mundo de uno de los oradores más grandes con que cuenta 
la Edad Media. 

'>S.\N Vicente Ferrer nació el 24 de Octubre de 1 349 de la era de la En- 
carnación, siendo de todo punto imposible hacer la resolución de este día 
al correspondiente de la era de la Natividad, como inadvertidamente lo 
hicieron todos los historiadores y biógrafos, desde Diago al P. Teixidor, 
porque no tuvieron en cuenta la falta de noventa días de! año 1350, pri-i- 



24 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

siete años de edad, según costumbre de la época, y por no po- 
der conseguir el beneficio adscrito á la capilla de San Gregorio 
de la Catedral, su padre le compró el de la capilla de Santa 
i\na, de la parroquia de Santo Tomás, beneficio del que tomó 
posesión en 1361, renunciándolo luego, según hemos dicho, en 
favor de Bonifacio. El 6 de Febrero de 1 367 pidió el hábito de 
Santo Domingo, tomándolo tres días después en el convento de 
Valencia, siendo prior el P. Mateo de Benincasa y maestro de 
novicios el P. Arnaldo de Salcedo. Al año siguiente, el 6 de Fe- 
brero, «hizo el joven novicio su profesión solemne, con arreglo 
á ese rito enérgico y conciso de las proiesiones dominicas, to- 
mado evidentemente de la Caballería» (l). 

«El Capítulo celebrado en Tarragona — escribe el P. Teixi- 
dor — á 8 de Septiembre de 1368, asignó al Santo por estu- 
diante de Lógica al Convento de Barcelona, y por su Lector al 
P. Fr. Estevan Miquel, quizá pariente del Santo por su madr'- 
Constanza Miquel... Asignóle el dicho Capítulo por estudiante 
de Lógica, no porque 110 estuviera bien ■puesto^ dice Diego, pági- 
na 47, sino para que se hiciese á las opinioties de la Orden, que en 
muchas materias (añade Gómez, pág. 56) son diferentes de las 
que se enseñan en las escuelas de los escolares-» (2). 

Después de desempeñar el cargo de Lector de Lógica en Lé- 
rida, pasó á Barcelona para estudiar las santas escrituras, llegan- 
do á ocupar en esta población el cargo de Lector también. 
En 1376 estuvo en Valencia, donde firmó la sentencia del pleito 
suscitado entre el Convento de Valencia y los sacei-dotes sobre 
derechos funerarios, sentencia en la que tomaron parte su her- 
mano Bonifacio como arbitro, y su padre como notario. Tras un 
breve lapso de tiempo en que estuvo en Tolosa, regresó á su 



mero pn que comenzó á contarse en Valencia por la era de la Natividad. - 
El P. Lorenzo G. Senipere, en su obra Los milagros de San Vicente he- 
rrar (Barcelona, Luis Gilí, 19131, dice con manifiesto error que nació el 
22 de Enero de 1350 

I i) P. Faces: Ob. rit., i, pág, 37 de la traducción castellana. 

{2} P. Teixidor: Apuntes iné Jilos. {Biblioteca Municipal de Valencia 
jejajo 6.933, en la sala del Sr. Serrano Morales, pág. 85. 



SAN VICENTE FEIÍRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 25 

patria. Entonces tuvo el rozamiento que indica la carta que 
hemos copiado casi íntegra con los Jurados; pero hay que tener 
en cuenta que al Abad de Listra, que defendía los términos con- 
trarios que San Vicente, le prohibieron todo género de propa- 
ganda. También debe reconocerse que, además de la simpatía 
que por su compatriota debían sentir los Jurados, era éste 
mandatario de Pedro de Luna, quien había sido Canónigo en la 
Catedral valenciana, el cual por su talento, virtudes y grandeza 
de alma (no reconocida por algunos de sus historiadores, preocu- 
pados con prejuicios que deben siempre dejarse en olvido), con- 
quistó el afecto de la ciudad. No hubo de tener gran trascen- 
dencia el rozamiento de que hablamos, ya que en la carta dt- 
1.° de Abril de 1380 (l), dirigida por los Jurados al Infante Don 
Martín que se hallaba en Segorbe, dicen que habiendo sabido, 
llamaba á San Vicente para que predicase en aquella población 
durante la Semana Santa se atreven á justificarle que tiene el 
religioso á su cuidado ciertos negocios de reconciliación, que 
hacen sea muy conveniente «la permanencia de Fr. V^icente 
en ésta, porque si ahora no los lleva á buen fin, pasará sin duda 
la oportunidad y no podrán terminarse». 

Por este tiempo desempeñó San Vicente la Cátedra de Teolo- 
gía, que estaba en la Catedral, lo que hoy se conmemora con la 
lápida puesta en la casa donde se hallaba el estudio, en la plaza 
de la Almoina. 

En 1386 predicó la cuaresma en Segorbe, y en I388, se halló 
en Valencia resolviendo definitivamente el litigio entre el con- 
vento y los curas, de "que ya hemos hecho mención. 

Dos acuerdos del Consejo ^Municipal revelan la importancia 
que ya tenía en su Patria el religioso valenciano: uno es de 1 387, 
22 de Octubre, en que se le conceden doscientos florines de 
oro en recompensa de sus servicios, y para terminar wíos difíci- 
les asuiitos (sic). El otro, de 1390, en el que se asignan cien flori- 



(i) Señalamos las fechas que aparecen en los documentos. El docto 
lector ya comprenderá la reducción que ha de hacerse, y que es bien 
sencilla. En este caso es el i j8i. 



2b BOLETtN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

nes de oro para casar á las pecadoras convertidas por el 
Santo. 

No eran sólo los Jurados valencianos los que daban prueba de 
respeto y consideración al dominico; también «el ]\Ionarca se 
complacía en testimoniar su afecto hacia el gran orador levanti- 
no (l), el cual fué nombrado limosnero por el Rey Don Juan (2) 
y confesor de la Reina Doña Violante. Pero no debemos nos- 
otros volver los ojos hacia los que distinguían á San Vicente, 
sino fijarnos en los Jurados de Valencia. 

Estos se hallaban por aquel tiempo preocupadísimos con mo- 
tivo de los bandos que complicaban más cada día la vida de la 
ciudad. La siguiente carta revela hasta qué punto llegaban los 
hechos y las medidas que tomaban para remediar los males los 
encargados de regir á la que alguien ha llamado Atenas del Me- 
diterráneo: 



(i) ,Con gusto señalo en este sitio que por indicación de mi estimado 
amigo el Sr. Sanchís Sivera, canónigo de la MetropoKtana valentina, he 
llegado al conocimiento del siguiente documento, por lo que le doy las 
gracias, así como por sus muchas bondades para, conmigo: 

«ítem supplicaran al Sant Pare que li placie de hauer per recomanat 
»en la Abbadia de Poblet si vagava o en altra quant c¿ue vagas. Maestre 
«Viceng Fferrer Elmoyner del dit senyor Rey Maestre en Theologia al 
jqual lo dit senyor ha gran affecció com su hom de bona fama y bona 
»vida e gran clerga e quel serveix ben. Rex Johannes.» 

(Párrafo 20- de «Capitols de go que han a dir al Sant Pare de pait del 
senyor Rey>... (Arcliivo de la Corona de Aragón. Registro de Cancille- 
ría 1.958, fgl. 170.) 

(2) Jhoannes etc. Ffidlli Consiliario et Thesaufario nostro Juliano Ga- 
visus, salutem et gratiam. Dicimus et mandamus vobis quatenus de pec- 
cunia Curie nostre qui est vel erit penes nos tribuatis et exolvatis reli- 
gioso et dilecto Eiemosinario nostro fratri Vincencio Fferrarii novem mil- 
le solidos Barchinonensis quos pro faciendo celeorari certaá missas quas 
serenissiraus dominus genitor nostre memorie glorióse cuius anima re- 
quiescat in pace, in suo testamento instituit prefato patre Vincencio per 
nos tribui et exolvi ducimus ordinandum. Et in solusione presentera re- 
cuperetis cuní apocha de soluto. Datum Valencie sub nostro sigillo secre- 
to XIIIl" die januarii anno a nativitate Domin! millesimo CCC°XC" ter- 
cio. — Rex Johannes. 

Dominus Rex mandavit mihi Johrinni de Tudela. 

(Arcli. de la Cor. de Arao;dn. Rf-gistrn de Cancillería núm. 1.964, fol. 24 
vuelto. I 



SAN VICENTE FERREU V LOS JURADOS DE VALENCIA 27 

"A la molt alta maiestat de ntre. senyor lo Rey molt exce- 
'llent senyor. A la vostra magnificencia notifican! pochs dies ha 
»com en Luis de Soler hauia finat sos dies per causa e ocassió 
»segons dehien de la nafra a aquell feta en la brega de mossen 
>marti dorig e dell e dalcuns altres de una part e de mossen pere 
»de centelles e dalcuns altres de la part altra (l). Ara senyor a la 
>vostra excellencia no sens deplaer semblantment notificam quel 
»dit mosssen pere de centelles per ocassió segons dien de las 
■>nafres que reebé en la dita brega es mort huy en hora de mig 
•>jorn a que nostre senyor deu per sa merce los haia les anjures 
>e atots finats amen / Senyor per la dita brega e per la mort del 
primer e ara daquest alcuns nos son moguts ans betlable cura 
'de vostres officials c nostra tot hom ha estat e esta que sens 
'Rencor deu nos de gracia que dacianar cesse tota rencor e no 
>romandra per nosaltres la vostra treua senyor la qual fo vostra 
«mercé trametré en la semana prop pasada fo publicada tant 
»tolt ab crida Reyal. Ultra alió senyor no romandrá que nos do 
>tota cura netlabe deu ajudant al pacifich estament de la ciutat 
•>jaffia per aqüestes morts sia dupte de qualquns escande! o occa- 
»sio. Et per go sia vostra mercé manar e fer lii aquellos proui- 
>sions que serán vistes a vostra senyon'a. E per senyor que en- 
>tre les altres hi sia obs de gran necessitat la prouisió de la qual 
>a vostra senyoria lo Consell e nosaltres supplicam pochs dies 
>ha beedar los combatiments dal berrechs? Sia mercé vostra 
«seynor manar e fer espatxar la ditta prouisió. E mane la vostra 



(i) Casado en 1382 con doña Jacinta Despont, tuvo en ella cuatro 
hijos y siete hijas. En 1388 fué nombrado Jurado, juntamente con Juan 
Juan, Pedro Juan, Nicolás de Valldaura, Guillen de Jaffer, Juan Ripoll y 
Berenguer Dalmau. ^luertos en 1396 doña Jacineta )' sus hijos Pablo y 
Lucas, y habiendo fallecido anteriormente todas sus hijas, aconsejado por 
.San Vicente, tomó el hábito de Cartujo en el convento de Porta-Coeli, 
dejando á Juan y Francisco, los dos hijos que le quedaban, al cuidado de 
Constanza, su hermana. El 8 de Enero dfe 1400 fué nombrado Prior. Asis- 
tió al Capítulo general, que se celebró en Grenoble en el mes de Marzo, 
y á su regreso visitó al Papa Benedicto XIII, en Aviñón, el cual le mandó 
que se detuviera en su compañía. En 1401 lo envió como Embajador á I.i 
corte francesa 



28 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ísenyoria a nosaltres humjls servidors daquella tot gó que será 
»sa mercé. E mantenga nostre senyor deu vostra molt excellent 

• persona en bona e longa sanitat e vida e altres prosperitat e Ij 

»do victoria de tots sos enemichs amen. Scrita en Valencia a 

»xj de juny del any xcviij 

Senyor: 

V'^ostres humjls vassalls e affectuosos seruidors quj 
»besant la térra devant vostres peus se comanen 
•>en vostra gracia e mercé los Jurats de Valencia.» 

Sin hermanar este asunto con la petición que dirigen á San 
Vicente, y revelando que, si al llegar el religioso á su patria en 
la época señalada anteriormente, le habían recibido con reser- 
vas, debieron despedirle con todas las consideraciones y afecto, 
escribieron los Jurados á que nos referimos la siguiente carta, 
que es la primera en que juntan los nombres de Bonifacio y del 
dominico: 

«Al molt honorable e solemne doctor en Santa Theologia 
»mestre Vicent Ferrer del orde deis preycadors en Aujnyó o 
■>llá en sia. 

»A gran marauella tenjm molt car amjch e honorable mes- 
>tre si vostra humanjtat maiorment desembargada de nostre 
■ senyor lo papa no pren entrenyor ne li ve desig de tornar aci 

• natural térra sua don absent es stada per lonchs temps. Com 
»tal desig segons nostre juhi dehia hauer per tres rahons, pri- 
-»mera per resumir propri e natiu dispost naturalment a corpo- 
»ral salut e aumentar recreado. Segona per visitar vostres car- 
ináis germans e altres parents e amichs vostres los quals e 
•senyaladament aquell qui volent seguir per lo pur amor de Deu 
«vostres petiades segons la ethimologia del seu nom Bonifaci ha 
saleta la part molt mellor san e stan ab coral elagremable desig 
»de vostra facial vista e de vostres estrets abragaments. E terce- 
vra per reformado daquesta casa de vostreorde la qual penyo- 
>rada gran temps ha de solemnes frares desija mellorament. Po- 

riem h¡ enadir la iiij que quy nos e altres en general e en sin- 



SAN VICENTE FERKER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 29- 

sgular volem vostra presencia vullat sius plaiira la lur almenys 
»per gratitut. Donchs sia vostre plaer postposarles totes altres 
»cures venjr asi prestament de ques segujran deu ajudant los 
sdits e altres bens. E nosaltres ho haurém en singular plaer de 
»vostra religiosa honestat per la qual a vostre poder som prests 
»en totes coses a aquella plaibles. Molt vos pregam nous metats 
«falla ne tarda. E tengans en sa comanda la santa trjnjiat. Sarita 
»en Valencia a xx dagost de xcix. 

»Los jurats de Valencia prest a vostra honor.» 

¿Se efectuó el viaje á que le invitaban? En los manuscritos que 
estudiamos, los Jurados no insistieron en la invitación y lo que 
aparece á continuación son varias cartas que demuestran plena- 
mente la importancia que ya había adquirido Bonifacio, si no lo 
demostrasen con toda claridad los cargos que desempeñaba. Las 
primeras dicen así: 

•^A1 molt reuerent e religios frare Bonifaci Ferrer, prior del 
»orde de Portaceli. 

»Aíolt reverent frare e car amjch; ara en lo mes de Jener pro- 
«passat fon per nos supplicat al pare sant que denyas graciosa- 
»ment per nostra singular honor atorgar que frare P. de Cañáis 
»quj segons sabets es molt abte e honest religios a magisterj de 
»la santa Theologia fos aquell maestre lo qual nos car lo capi- 
»tol de la Seu ensemps o separadament elegiuen la nostra suppli- 
»cacio beurets e sabets quel dit frare pere es be d'gne de ma- 
Kgisterj car es lector daquesta Seu en la qual ha regida la cadira 
«doctoral per queus pregam affectuosament tant com podem 
»quen fauor del dit frare pere e honor daquesta Ciutat voullats 
«prestar vostres parts en manera que per aquelles puxam atlei- 
»nyer nostre entent. E tengaus deus en sa comanda, a.r.en. Sjri- 
»ta en Valencia a xviij dabril. 

»A vostre honor afectuosament prest los Ju- 
»rats de Valencia.» 



30 boletín de 1.a real academia de la historia 

«Al molt reverent religios frare Bonifaci Ferrer. 

»Molt reverent religios e car amich; nosaltres en favor del 
»honrat en Miquel del A'Iilacre axi com a ab enmereixent per la 
«gracia de deu eser just suplicaren! al pare sant qui sia sa mer- 
ece de preueir al dit en Miquel en la seu de Valencia dalcuna 
«prebenda o canonical car es cosa que aurem a singular gracia 
»com segons vos sabets aquesta Ciutat es ben dotada daquell 
••e es fill natural daquella, per tal affectuosament pregam la vos- 
»tra Reuerent am)stat quela dita letr;i suplicatoria vos placia de 
»part de la Ciutat presentar al dit pare sant e interposar vostres 
»humjls e gracioses parts que la Ciutat e nosaltres puxam hauer 
>nostre obtar axi com certament confiam per vostra intércessió 
>>per la qual tro ahuy no som stats fallats de res que hajam haut 
■ mester del dit sant pare" e ago reputarem a singular honor. Lo 
•>sant sprit vos tenga en sa gracia. Escrita en Asilencia a xxiij dies 
»del mes dagost any mccccj. 

/Los Jurats de la Ciutat de Valencia affectuo- 
«sament prests a vostre honor» (l). 

Necesitamos fijarnos en la persona de Bonifacio, porque pron- 
to encontraremos juntos á los dos hermanos en negocios en 
que intervienen los Jurados de la Ciudad del Turia. San Vicente 
y Bonifacio son dos personalidades históricas que se comple- 
mentan y ocupan un lugar distinguido en los más notables asun- 
tos de la época. Por los años que estudiamos adquiere nuevo 
incremento la figura del cartujano. Muerto el general de la Orden 
D. Guillen Reinaldo, fué elegido Bonifacio el 23 de Junio para 
sucederle. El cariño que por él sentían los valencianos se e.xte- 



(i) Además de estas cartas le escribieron el 5 de Septiembre, en el 
mal latín en que están todas las que utilizan este idioma, insistiendo en 
el asunto de IMiguel del Mil.igro. y los días 15, 12 de Noviembre, 9 de Fe- 
brero de 1402 y i.° de Marzo. En esta última carta dicen que no consien- 
ten que Moscn Miguel del Milagi-o salga de Valencia, porque es muy nc. 
cesarla su predicación, empezando la carta con excusas por lo frecuen- 
temente que le escriben sobre negocios de la ciudad; pero suponen que 
él no se enojará ni creerá que en tales asuntos emplee mal el tiempo. 



SAN VICENTE FERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 3 1 

riorizó con este motivo en la carta del 9 de Agosto de I402; 
que, traducida, empieza así; 

«Muy reverendo y relig-ioso padre: enterados por vuestra car- 
»ta de la muy digna promoción al priorato mayor de la Cartuja, 
shemos tenido una gran alegría por lo que se refiere á vuestra 
smu}- amable persona y á nuestra Nación; pero hemos tenido 
>-también un gran disgusto sabiendo la falta que hacéis en vues- 
»tra casa de Porta-Coeli, y pensando que vuestra visita, espera- 
»da más cada día, para tener especial consuelo, se hace imposi- 
»ble para siempre. ■ 

La cuestión de los bandos se complicaba más cada día, y en 
esta carta los Jurados enteran á Bonifacio de los últimos sucesos 
y de la muerte de Martín de Roda, rogándole interceda cerca del 
Papa á fin de que éste intervenga procurando que la ]3az se res- 
tablezca en la ciudad. 

El nuevo General de los cartujos continuó al lado de Benedic- 
to XIII hasta el 12 de Marzo de I403, y en esta fecha marchó á 
la Gran Cartuja; pero en I40S, á causa de unos sermones de su 
hermano \'icente, fué enviado como plenipotenciario del Conci- 
lio de Pisa, después de haber asistido al de Perpiñán. A pesar 
de que el Concilio pisano pidió á Bonifacio y á D. Esteban Maco- 
nio ^General en las provincias que obedecían á Gregorio XII) 
que renunciasen á sus cargos, proclamando por General á don 
Juan de Gilfomonte, Pedro de Luna mandó á su amigo que con- 
tinuase en su puesto dándole poderes más amplios que los que 
había tenido hasta entonces, por lo que el valenciano estableció 
su residencia en Vall-de-Cristo, cerca de Segorbe. 

Volvamos á San Vicente, á quien la amistad con Pedro de 
Luna le llevó á Aviñón, adonde fué desde Cataluña. «Entró en 
Aviñón — escribe el P. Fages — á mediados del año 13Q5, reci- 
biéndole el Papa con las mayores muestras de afecto, y además 
de nombrarle su confesor y capellán doméstico, le confirió los 
importantes cargos de Penitenciario apostólico y Maestro del 
Sacro Palacio. Se ha puesto en duda que tuviera este último 
título; pero ^yo puedo sostener la afirmación apoyándome en 



32 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

el proceso de canonización, en Fontana, Teixidor y otros auto- 
res, entre ellos Bonifacio Ferrer, que en una página de un volu- 
men de Santo Tomás, que dejó á su muerte, calificaba á su her- 
mano de Mugiste)- sacri Palatü. Por otra parte, éstos eran hono- 
res sonoros que encubren pesadas responsabilidades» (l). Poco 
después, en 1398, empezó su predicación por Francia, Italia, 
Suecia, España y Bélgica. Del modo como era recibido en todas 
partes nos da clara idea el documento que se refiere á las cuen- 
tas pagadas en Catí (2) como otras muchas que se conservan, no 



(i) P. Faces, Op. cit. i, pág. 109. 

(2) Cuentas que pagó el Jurado Pedro Verdú de Aznar, en Cal!, con 
motivo del viaje de San Vicente: 

Primerament dona y paga en Pere Montserrat Jurat en 
lan\f propassat, los quals lo dit en Pere demostra foren 
perduts en xj arrobes fariña que avie passades pera la 
companva de Mestre Vicent Ferrer. vij £ 

ítem compra tres quarters i mig de vi, lo qua! despenq e 
dona a aquells que adobaren lo cami del Bosch lo dia 
que vench Mestre Vicent. . v £ x 

ítem per la salsa que despench lo dit Mestre Vicent iii £ ii 

ítem a dic Mestre i a sos Companj^ons iiü £ vi 

ítem paga lo dit Jurat peral dit Mestre entre carn, un po- 
llastre V cus ii £ jx 

ítem donárem per una post den Ferradella pera el cadafal. i S vii) 

ítem Peix pera el Mestre. i £ jx 

ítem compra vi lo qual portaren ala Casa de Vallivana pera 

la companya de Mestre \'icent xxv £ 

ítem comprarem formatges freses pera dar a la dita com- 
panya .costaren xii i nj 

ítem compi-á lo dit Jurat cinch quarters y mig de vi, lo qual 
feu venir de Sen "Matheu, y lo qual vi despeneren lo Jus- 
ticia, Ralle y Jurats de Mo'rella quant vingueren ab Mes- 
tre Vicent costa '^ ^ 

ítem dona a Giamo Meerot que fon per coc pera aparellar 

de menjar a Mestre Vicent i í n"' 

ítem paga en Jacme Sabater per diies onces de lina^ol, lo 

qual despeneren a cataloraar lo Cadafal de Mestre V'icent. £ mj 

ítem dona y paga a Pere .-^bril lo qual fon trames a Alcalá 

an Giamo Barceló que trametes dues carregues de peix lo ^ 

dia que Mestre V. vingué "" ^ 

ítem dona an Ramón Martí vicari per les oblades y cánde- 
les q. oferiren al Aniversari del senyor Rey en Martí, y 
per les moalles que oferiren y per lo salari quel dit Vi- 
cari ab Narbones prebere avien de fer en lo dit aniver- 
sari, per tot ^ ^ 

Suma Lxxxv £ vn 



SAN VICENTE FERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 33 

siendo de las menos interesantes las de Barcelona. En este tiem- 
po no es difícil encontrar cartas en que se requiere la presencia 
del dominico, ya escritas por los Jurados de distintas poblacio- 
nes, ya por el mismo monarca, como la siguiente: 

«Lo Rey. == Maestre Vigent. Nos hauem fet gran desig de 
»parlar ab vos dalcunes coses que per scripturas nons es expe- 
»d¡ent de vos explicar. Per que us pregam affectuosament que 
»per honor nostra vengats a nos si jamay nos entenets en res 
»servir e complaure. E farets nos en assenyalat plaer. Dado en 
»Barchelona sots nostre segell secret a xxii dies de janer del 
»any mccccviiíi. Rex Martinus. 

»Dirigitur a frare Vicent Ferrer, Maestre en Theologia. 

»Dominus Rex mandavit mihi B"" . Medici». 

(Archivo de la Corona d: Aragón. — Reg. cit. 2.232, fol. iS). 

En este año empiezan á hablarle los Jurados valencianos de la 
cuestión de los bandos á que ya hemos hecho referencia, y que 
había de solucionar el orador levantino. Copiaremos las cartas 
de esta época: 

«Reuerendo et eximie Religionis viro domino vincencio ferrarij 
»ordinjs predicatorum jn Sacra Theologia magistro amico sin- 
»gularissimo sicut fratre (l). 

»Reverende magister domine amice singularissime, quanto jn 
»recepcione littere quaní nuper pro resposicjone misistis petitio- 
»ne conformen! desideria nostra habuerunt consolacionis i'xor- 
->dium quantumque jn leccione superfuerit recreacionis augmen- 
»tum noujt jlle cuj omnia sunt apperta refocillanter eium prole- 
»x¡mus fronte clara positi in fiducia quod caritas vestra limitatem 
»propr¡am jmmo matrem visitaret personaliter predicatura Euan- 
»gelium Jhü .xristi, Et licet scripta toti populo grata occurrerent 



(O El P. Teixidor, en sus Apuntes inéditos, que pertenecían al señor 
Serrano Morales, y hoy se guardan en la Biblioteca legada por éste ,\1 
Ayuntamiento de Valencia, copia esta y otras cartas con poca fidelidad. 
Tenemos anotadas 22 variantes en esta sola carta (aparte de otras que se 
refieren á detalles paleográñcos), de tanta importancia como specialiter 
por refocilante^-, supresión de domine, supresión áe propicio?, etc., etc. 

TOMO LXXV -i 



34 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

>'gracior tamen apparuit vjctentis deuocio liberalis cuius adven- 
»tum otinam, celcrem multo tempore prestolatum eo desidera- 
»b¡lius spectamus quo comajor exinde potest... utilitas prouenjre 
«impetrando djujnum auxilium per quod preservetur ista xristi 
»famjlia quam jniquitatis alumpnorem non cessat turbare moles- 
»tijs et afficere tumultibus per guerras et discordias ¡ncarnatas 
susque adeo quod frater ¡n fratrem jnsurgat et proximus contra 
»proximum exerceat cedes et strages jnmanes et boni vivant quem 
»dju pareat audacia perversorum expreto timore dominj et justicie 
»teniporalis Cum autem, magister Reverende, tantorum multipli- 
»citatem maiorum que non valemus per singula enarrare sola di- 
»uina prouidencia sit medeia pro cuius obtenter intercessionem 
>>vestram uedimus dignam sed sciam necessariam arbitramur Cui 
»nos jndesinenter ab bene operandum de propicio? assidentibus 
»ope et consilio quj tacti compassione sumus adversitatum con- 
»jun¡um non expartes querer.tes vias et mordos vtiles per quod 
»istud publicum conservetur et expretur a dampnis et extremjs 
»periculis jam paratis Igitur amiciam vestram et bonitatem sin- 
»ceram de qua confidimus quod amatre incipiens se proponet 
»exteris jnnaturam carnis deprecamur et querjmus per vicera mi- 
ísericordja jhü xristi quod nulla sit jnstancia preualens impediat 
»quj adventus vester festinetur et adsit ad redimendum sanguj- 
■ nem generis tan propinquj vobis et huic populo xristiano. Et ad 

• stablendum diuino adjutoris quod jn statu tranquillo et jugitur 
»perseueret Et eo' deuocius quo quiecius pacis famuletur actorj 
»bene valeatis. In domijio quj jn gracia longue vos conservet. 
»Scripte valence xij die Junij. 

>Jurati Ciuitatis valence salutem et paratum 
»ad omnja beneplacita voluntatem.» 

«Al molt honrat e de sancta religió ffrare V'icent ferrer mestre 
»en Theologia amich nostre molt car. 

íATolt car amich experiencia ha mostrat e haue'm sabut per 

• relació del honrat micer johan dabella comissat nostre la sánela 
»intencio e dret voler que hauets a aquesta Ciutat e ais affers de 
^aquella qui son de justicia assossegament e benavenir de queus 



SAN VICENTE FERRER Y LOS JURAUOS DE VALENCIA * 35 

»fem gracies jufinites pregants vos molt affectuosament queus 
-jplacia hauer per recomanada la dita Ciutat e per ella en Johan 
»trullols sindich resident en cort del senyor Rej' en les coses 
»que haia afer ab lo dit senyor aseruey seu e gloria de deu e 
»salut de les anjmes daquest publich queus desija e espera subi- 
sranament e ab gran rahó segons algunes vegadas per la dita 
» Ciutat vos stat scrit ab prechs en deute de Caritat, preseruació 
»daquest poblé perorat en presures per occasió de gueres e ban- 
»dositats encarnades entre grans persones ales quals vos deus 
^>adant, posets donar bon Remey e si alscumes coses vos son pa- 
í^hibles scriuitnos on molt franco(;ament. Scrita a xxviij de agost. 

»Los Jurats de la Ciutat de Valencia a vostra 
»honor aparellats en totes coses.» 

«Reuerende et magne Religionis viro fratri vincencio ferrarij 
»ordinis predicatorum jn sacra Theologia magistro. 

sMagister Reverende, per literas vestras adiu positi in fiducia 
«expectantes expectauimus quod personali presencia vestra po- 
»pulus ciuitatis refolliaretur totius spirituali babulo verbi Dei et 
»asummo festinaret presidium pctius stabiliende sedatis atiiiibus 
»quibus jn regione ista nialgnus videbatur spem debactari et si 
»illis asHtitia et diuinio? auxilio quo de Ciuitate exultaujt comu- 
»n¡o bandosorum refrenata extiterit compatenter non fuit tamen 
»e catenus quatenus? totius Regnj. Ideo quod iterum? depreca- 
ímur et quesumus propter deum quod spes nostra non fallat 
splaceatque vobis promissum opere? prosequente complere et 
»desiderium nostrum consolar] presencia. Salutarj ne noceat ins- 
»tancie? auersantes vt adventus vestro qui rem publicam in bo- 
»num poteret edificare per témpora dilatantur bene vacare jn 
^>domjno grata quilibet? requirendo. Scrita en valencia a iiij d» 
»decembre Any mil ccccviiij. 

»Jurati Ciuitatis valencie sincerara in domino caritatem 
»et pro uobis Altissimum exorare nos» (l). 

(i) Las palabras que subrayamos se leen bastante claras, y se inter- 
preta la lectura que damos, aunque, como se ve, no es muy lógica. Las 
palabras difíciles de leer las señalamos con interrogante. Falta en Teixi- 



36 * boletín de la real academia de la HISTUKIA 

De menor importancia es la carta que le envían en el año si- 
gruiente, y que dice así: 

«Reuerendo et magne religionis viro domino fratri Vincencio 
»ferrarij magistro in sacra Theologia amico singularisimo. 

»Magister Reuerende, Intellecto joccose quod aduentus vester 
»da ¡u prestolatus et eciam promissus sumpto jtinere satis recto 
»ad orbem nostram aceleratur et prope est populum presenciali- 
»ter jn spiíituaübus recreare gracias dedimus deo nostro. Titi- 
»llantes tamen ne ille turbo calide deujaret tam summe bonum 
»sumus quomadmodo positi in perplexum Quadire venerabilem 
»et religiosum virum fratrem Anthoninno de Acrimonte ordinis 
xpredicatoris istius litfere portatorem nuntium ad vos decrevimus, 
»specialiter destinandum vota vestra ab jntimjs expücanda vestre- 
scaritate et extensius referende bonitatem vestram. E amiciciam 
«rogantes carius quo valemus quatenus ipse nuncio fidem jn di- 
»cendis de aduentu utinam celerj et non divertenti ad alia fidem 
»adhibere placeat ac si viue vocis oráculo diceremus. Altisimus, 
»in gracia vos conseruet queque placida fiducialiter rescribentes. 
«Scripta Valencie xxj die aprilis. 

»Jurati ciuitatis va\enc[e proviptitudine et seipos.» 

También el Rey Don Martín dio en este año la última prueba 
de consideración al Santo, escribiéndole para recomendarle pre- 
dicase en favor de Domingo de Prats (i). Dos meses después de 



dor esta carta, que dejó de copiar, sin duda por las dificultades que pre- 
senta su lectura. Con el criterio que aquí se expone deben interpretarse 
los subrayados de otras cartas. 

(i) «Lo Rey. — Mestre Vicent. Com en Domingo des Prats, mercader 
»de Mallorques sin catiu en térra de moros en la ciutat de Tunig en poder 
»dels quals passa grans affanys, congoxes e traballs e esta en punt de 
>renegar lo nom de Deu, pregam vos affectuosament que tota hora que 
»per lo portador déla present, frare del dit Domingo, serets pregat e 
»amonestat a quell per tots los lochs on irets recomanets en vostres prey- 
scacions a tots los feels christians, en tal manera que ab la ajuda de Deu 
»e vostra e daquells lo dit Domingo sia delliurat déla dita captivitat. E sera 
• cosa de la que servirets molt a Nostre Senyor e a nos ne farets plaer 



SAN VICENTE FERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 37 

haber escrito la carta á que aludimos, bajó al sepulcro el Mo- 
narca. Los Jurados valencianos lamentaron su pérdida en estos 
términos: 

«Al molt honorable e molt sauj senyor micer Cljment de 
Vilanova doctor en leys. 

»Molt honorable e molt sauj senyor. Ab gemechs e dolor de 
»cor vos fem saber la cruel noua que hauem hauda per special 
«correu déla mort del molt alt e molt victorios senyor lo senyor 
»Rey lo qual fina sos dies en la Ciutat de Barcelona disapte pro- 
>passat darrer dia de maig dues hores ans de mig jorn. placía 
»adeus que lanjma del dit senyor colloque ab los seus sants en 
»gloria. Ora vos pregam que tengats hull vers ponent. E si res 
«sabiets o sentiets de afers no seu scrivats per persona certa. E 
»tengaus lo sant sprit en sa guja. Scrita en Valencia a tres de 
»Juny. 

»Los Jurats de la Ciutat de Valencia a vostre honor» (l). 



»molt agradable. Dada en lo Monastir de Valldonsella sots nostre segell 
»secrct a xiii dies de maig del anyde la Nativitat de Nostre Senyor mccccx. 
>Rex Martinus. 

»Idem [Domino Rex mandavit mihi P" Torrente].» 

(Arc/ttv<f di la Corona de Aragón, — R¿g. cit, 2.1R8, fol. 152 ».) 

(i) El Rey Don Martín gozaba de grandes simpatías en la ciudad del 
Tui-ia. No deben olvidarse las repetidas y largas temporadas que siendo 
Príncipe pasó en .Segorbe y toda la región limítrofe. El afecto que los Ju- 
rados le profesaban queda de manifiesto en la siguiente carta: 

«A la molt alta maiestat de ntre. senyor lo Rey. 

«Molt excellent senyor. 

>Per páranles de mestre pere Soler vostre metge e dalcuns altres 
»hauem sentit q. la vostra molt excellent persona no es en aquella dispo- 
»sicio de sanitat que obs haurja e haurjem de la qual cosa hagerem e 
>hauem molt greu entrenyor ab subirán deplaer. E zelants sap deu per 
»vostra bona sanitat e congoxats del contrarj trametem a la vostra magni- 

• ficencia en jacme de celma de casa nostra e conciutada nostre per ueure 
»a ull la uostra reyal persona e del estament daquella fer a nosaltres fiel 

• relació faents entretant e fer faents assidua pregarla a la santa diujnjtat 
>per la vostra salut e vida. Mes auant senyor sabem que la vostra molt 
«excellent persona e casa passa fretura mes q. a la sua molt alta condició 
«nos coué jassia la Ciutat e nosaltres quant mes no podem siam ara 



38 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

La muerte de Don Martín dio lugar, como es sabido, á uno de 
los acontecimientos más importantes de la historia de Aragón,, 
y en él hubo de tomar parte activa San Vicente. No es hora, sin 
embargo, de que hablemos de él. En el orden cronológico que 
nos hemos impuesto, por no tratarse ahora de hacer un trabajo 
metódico y sintético, nos encontramos con unas cartas que tienen 
un extraordinario interés por dos aspectos: primero, por el res- 
peto que revelan profesaban los Jurados al religioso valenciano, 
respeto que, confrontando las diversas cartas que vamos inser- 
tando, se verá adquiere un creciente entusiasmo; segundo, por- 
que son el único fundamento en que puede apoyarse la hipótesis 
con que ha de reemplazarse una supuesta intervención del Santo- 
en asunto de tanta monta como la fundación de la Universidad 
de Valencia, y que se venía repitiendo sin restricciones de nin- 
guna especie por todos los historiadores. El ilustrado Jefe del 
Archivo municipal de Valencia, D. Vicente Vives Liern, con cuya 
amistad me honro, basándose en documentos ' fehacientes, de- 
muestra: que el 8 de Julio de 1398 se verificó un contrato de- 
sociedad otorgado ante el Notario del Cabildo Catedral Jaime 
Monfort, lo cautich, por los honorables y discretos Maestros en. 



ícncarregats mesque mes per lespatxament del estol de la santa armada.- 
lEmpero senyor no uolem per alcuna manera fallir a tal necessitat de 
»nostra fretura en lo present cas trametem per lo dit en jacme a la uostra 
>magnificeacia dos milia ñorins dor suplicants humilment a la vostra 
ireyal excellencia que sia sa mercé reebre aquest sots do ab aquella 
«affecció que sabem nosaltres aquell trametre. Sia encara vostra merc(? 
ssenyor resumir en nostre molt excellent cor e eos aquell bon esforz 
»que US coué a ualerosa persona car segons doctrina de fisich la primera 
i>part de salut al pacient es ell mateix. voler hauer salut e constituirla en 
>son cor del qual en apres deualla e sestampa per tot lo eos deu ajudant^ 
»al qual placia esser per sa merté vostra principal metge e finaJment 
»senyor sia uostra mercé dar fe e creenga a les páranles del dit en Jacme 
ide celma de nostra part. la diuinal clemencia senyor per la sua santa 
ipietat restituessca vos senj^or en plena convalecencia e perfeta sanjtat 
- eus conserve apres en aquella per lonchs e molts anys ab totes pros- 
■peritats e loables victories de vostres enemichs amen. .Scrita en Valencia 
i.L x.Kbij dejuliül del any xcbiii. 

• Senyor: 
í Vostres humills basalls etc. los jurats de Valencia.» 



SAN VICENTE FEKRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 39 

Artes Vicente Soler, Presbítero, Beneficiado de la Seo de Valen- 
cia, y Gil Ramírez, ciudadano para la regencia, dirección ó go- 
bierno de las Escuelas de Artes del expresado Cabildo (l). 

La escuela de Mosén Pedro de Vilaragut, situada frente á San 
Lorenzo, «es memorable en la instrucción pública de Valencia 
— afirma el autor que citamos — , por haberse reunido en aquélla 
las Escuelas de Gramática y Artes del Cabildo Eclesiástico y las 
de la Ciudad, constituyendo, según dicen generalmente los auto- 
res, un verdadero Estudio general, mediante la valiosa interven- 
ción de San Vicente Ferrer. 

Pero, ni es exacto que se crease entonces dicho estudio, ni 
puede, por otra parte, afirmarse documentalmente la participa- 
ción que se atribuye al glorioso Apóstol valenciano en el impor- 
tante asunto de la centralización de la enseñanza. 

Ello, no obstante, hay motivos fundadísimos para creer que 
no fué ajeno á tan decisivo paso el famoso dominico (2). 

El más firme de estos fundamentos es seguido de las cartas 
que á continuación insertamos, por lo que se ve que en este asunto 
no puede sostenerse mas que una hipotética intervención del ora- 
dor levantino: 

«Reuerendo e amjco jn xristo singularísimo frater vincencio 
«ferretrij ordinjs predicatoris in sacra Theologia magistro. 

sReuerende magister et amice singularisime. Recomendacione 
>permissa Ouoniam populum Ciujtatis nostre digna nos conuenjt 
«consideraciones prospicere et deuocionjs preconjo comendare 
»eo quod querit et apperit órgano sante predjcacionjs vestra spiri- 
»tualiter recreari et in beato Joahanne babtista domini precursore 
»imo in xristo jesús veraliter gloriarj carjtatem vestram carios 
sdeprecamur quatenus in ecclesia parrochialj ipsius beati Joannjs 
«dicte Ciujtatis jn die celebritatis sui nominis pr.oxime sequture 
«velitis et placeat in adventu vestro nono vtinamque jocundo pre 



(i) Vid. Vives Liern. La casa de tos estudios de Valencia. — Valencia, 1902, 
pág. 23. El protocolo está en el Archivo de la Basílica, núm. 3.523, letra e, 
(2) Of>. cit., págs. 53-54- 



40 boletín de la real academia de la historia 

sceteris ecclesijs salubriter perdicare et exponere verbum dei et 

«parrochialjs dicte ecclesie portitoribus. ünius scripte aduere in 

»materia recenti et nostri ex parte credere in dicendjs. Dominus 

»in gracia vos conseruet et dirigat gresus vestros. Scripta valen- 

»cie xvij juny. 

»Juraty Ciuitatis valencie salutem e sincerara 

»in domino caritatem.» 

«Reuerendo et amico suo in Christo singularisimo fr. Vincencio 
»ferrarij ordinis predicatorum in sacra Theologia magistro. 

»Reuerende magister amice singularisime. Scito gaudentes 

»aduentum vestre presencie que eras visitabit populum nostrum 

»loc¡ de Podio comissimus venerabili Guillelmo Straderij legum 

»doctoris postitori littem pauca verba vestre Reuerencie expli- 

»canda cui si placida vobis credens in dicendis ac si personjs in 

»propii's diceremus; altisimus vos conservet. Scriptum Valencie 

»xviiij Juny. 

»Jurati Ciuitatis valencie benevolencianí e in 

»domino sincerara caritatem.» 

Las consideraciones que los Jurados tuvieron para con San Vi- 
cente en este viaje á su ciudad natal, sobrepasan ya el límite de 
lo acostumbrado. Los comisionados para saludarle y tratar asun- 
tos que no podemos conocer, son personas de viso, y como de- 
muestran las siguientes cartas, enviadas con especial interés: 

— «Ais amats e fiéis los Justicia e Jurats e prohomens 
del loch del puig. 

Los Jurats de Valencia. 

Prohomens per rahó de la entrada del Religiós e deuota per- 
sona de raestre vicent ferrer quj ha delliberat preycar vos lo sant 
evangeli per consolado deis cossos e salut de les animes lonora- 
ble micer Guillem Strader doctor en leys portador de la present 
vos dirá alcunes paraules al qual darets en sos dits plenera cre- 
enga / e fé > volents e mananvos que nostre voler compuscats 
per obra segons lo dit micer Guillem vos dirá , e nosaltres 
hauem confianza. Scrita en Valencia a xviuj de Junny.» 



SAN VICENTE FERRER Y LOS JURADOS LE VALENCIA 4 1 

«Reuerendo amico nostro prestantissimo fr. vjncencio ferra- 
rij ordinjs predicatorum in sacra Theologia magistro exjmjo. 

Magister Reuerende ocurrentibus factis placibilis vestri, ad- 
ventus ad Ciuitatem nostram que de accione Christi a doctrina 
euuangelica desiderat instruj per vos et salubriter saciari per ver- 
ba nesciente narracionjs discreto Raimundo Verdu notario co- 
misi nostro comissimus vestre Reuerencie referenda cui si placeat 
fidem plenam adhibetis jn dicendis ac si presencialiter dicere- 
mus gresus vestros dirigat e conseruet dju jn graciam e jn pace. 
Scripta valenciae xxij Juny. 

Jurati Ciuitatis valenciae caritatem sinceram 
et pus Dominan! adorare.» 

En el doble camino seguido por San Vicente y Bonifacio Fe- 
rrer, había un momento en que tenían que juntarse los dos her- 
manos para deliberar sobre los destinos del reino dé Aragón. Si 
hemos de creer que casi todos los historiadores que han estudia- 
do el famoso y único Compromiso de Caspe, afirmamos que 
San Vicente fué el alma de aquel especial Parlamento; si nos 
fijamos en el Viaje literario á las Iglesias de España, del P. Vi- 
Ilanueva, habremos de reconocer que Bonifacio tuvo una inter- 
vención no despreciable (l). Pero de todos modos será preciso 
aiirmar que los dos hermanos habían alcanzado en su Patria una 
personalidad sobresaliente, ya que, á pesar de su parentesco, no 
parecieron incompatibles, antes muy necesarios é insustituibles, 
máxime si paramos mientes en que al ser sustituido el compro- 
misario Giner Rabasa por Pedro Bertrán, pudiera haberse hecho 
más extensiva la modificación de los compromisarios, y no se 
hizo. Demos de mano, no obstante, á todos los problemas que 
suscita el estudio del Compromiso de Caspe, y limitémonos á 



(1) «Tampoco se halla [en el Monasterio de Porta-Coeli] el árbol ge- 
nealógico original de que se valió el V. P. D. Bonifacio Ferrer, para pro- 
bar y determinar en Caspe el derecho que tenía á la Corona de Aragón 
el Infante de Castilla Don Fernando, documento que poseyó aquella casa 
hasta fines del siglo x\in». (Joaquín Lorenzo Villanueva (Casa Jaime) 
cit., tomo IV, pág. 51. 



42 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

consignar las cartas de los Jurados referentes á este negocio, y 
que son las siguientes: 

— «Ais molt Reuerents e de gran Religio los don de Cartoxá 
»mestre Vicent Ferrer e honorable mossen Jener rabaga de les 
»nou persones eletes ala'jnvestigació per justicia de nostre Rey 
»e senyor. 

«Senyors molt Reuerents e honorables premera deguda Re- 

«uerencia. Nosaltres crehem axi compar rahonable que entre vos- 

>altres tots nou justats deuia hauer sindichs e procuradors deis 

sstaraents de cascun Regne e del principat de Catalunnya e 

'Scrivans per pro repostar e fer actes publichs de vostregce- 

■ himents sobre la juvestigació de nostre Rey e senyor. E com 

»nos parega molt consentamen arahó que entreujnents sindichs 

»e seriuans per los Regnes daragó e principat de Catalunnya 

*axi mateix nj deia hauer daquest Regne per hauer a nostres 

»mans les actes de registres e per nostres scriuants publichs. 

)>Per gó senyors molt Reuerents e honorables avisan a uosaltres 

»de les dites coses vos pregam que si per los dits Regne dara- 

/>gó e principat h¡ entreven sindichs e scrivans no sofferissets per 

»sguart de la honor e gran interés daquest Regne e specialment 

'>daquesta Ciutat fer actes alguns sens scrivá o scrivans e sin- 

»dich o sindichs nostres per la manera que per los altres del dit 

»re7ne daragó e principat sia fet e ordenat. E conserue nostre 

iserivor deu vostres persones al seu sant servil. Scrita en Valen- 

»cia a vj dabril. 

»Los jurats déla Ciutat de Valencia appa- 

»rellats a vostres plaers e honor.» 

— «Ais molt Reuerents e molt honorables senyors les nou 
«persones deputades a inuestigar la Justicia de Ntre. Rey e se- 
>'nyor en la vila de Casp. 

»Molt Reuerents e molt honorables senyors, deuiatsa xij dell 
»present mes Rebem una letra vostra dada en lo Castell de Casp 
>)a tres dies de presdit mes en effecte continents queus trame- 
»tessem lo libre appellat repertori o Sepita que té micer Johan 
»belluga ücenciat en leys, conciutadá nostre queus es molt ne- 



SAN VICENTE FERRER Y LOS Jl'RADOS DE VALENCIA 43 

»cesari a eluminació déla justicia de tal e tan poderos negoci 
»com hauets entre mans a que senyor molt reuerents e honora- 
»bles responem que en semps ab lo parlament general daquest 
»regne en lo cual aquest fet era ja introduhit per relació de m¡- 
»cer Johan mercader en continent entengué en lo dit fet e ab 
>difficultad obtingué del dit micer Johan belluga quel dit libre vos 
sia trames axi empero quel dit mjcer Johan va aqui ab lo dit 
»libre no volent lo deuenir axi com si tenja acostum de Es- 
>panya. E na lesperit sant jlluminacio e protector vostre. Scri- 
>ta en Valencia a xiij de Abril any m.cccc.xcij. 

»Los Jurats de la Ciutat de Valencia appa- 
>rellats a vostre seruis e honor.» 

«Ais molts reuerents pares e de gran Religió lo don de la gran 
»casa de Cartoxa e mestre Vicent Fferrer. 

>Molt reuerents pares. Acordans que ab letra nostra scrita en 
«Valencia a vj del present mes vos scriuim per en Jacme Jofre e 
íen Jacme de Monfort en effecte que si vehiets q. Aragó e Ca- 
s>talunya tengues aqui en la vila de Casp per los affers pera quey 
>sots sindichs e scriuans qui reportassen e fessen actes publichs 
»de vostre procés nos ne assabentassets afi quey fos prouehit 
■>per aqueste Regne. E en aquell, es encara lo general parlament 
«qui per certes occasions era dispars no crea.', vnjfornie en virtud 
■)del qual vos fos scrit del dit material e segars hauem sabut ses 
»seguit que hauets admés en sesió lo dit en Jacme de Monfort 
'quj era trames per aquesta Ciutad ab lo dit en Jacme Jofre sots- 
ísindichs de aquella per pretestar a mossen gener rabaga e soli- 
»citar la sua añada tro fos aquj e fet ago hauie manament de to- 
>mar sen mas en apres. Es sesseguit que inspirant la gracia di- 
^uinal en la dita Ciutat se celebra parlament general concorde e 
»molt solemne, lo qual volent jmjtar los vestigis de Aragó e de 
/>Catalunya han elet Capitá en P. sabata menor alcayt micer Gui- 
41em gaera e scriuá en Jacme desplá e sabut que hauets admés 
>lo dit en Jacme monffort per scriuá se son entremorats com 
»aquell fon trames solament per la Ciutat e no per los tres sta- 
»ments. E per aquesta rahó han fet cuytar la añada lo dit en 



44 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

»Jacme desplá per reebre e fer vostres actes per part interés de 
»tot lo Regne segons creen que per part del dit parlament vos 
»ne será e es sint. (^n senyors molt Reuerends notificants a vos- 
»tres Reuerencies e sauidors les dites coses vos pregara que en 
»admetre lo dit en Jacme desplá no sia feta dificultad alguna axi 
»com no creem fer se pusca ne deia per alcuna manera maior- 
»ment car lo dit en Jacme Monfort era com a aqui substituit e en 
»nom del dit en Jacme desplá que es scrivá nostre del consell de 
»la dita Ciutat de totes aqüestes coses si plaurá a vostres Reue- 
xrencies darets creenga al dit en Jacme Desplá plenament jnfor- 
»mat de nostra jntenció. E conserue nostre senyor vostres Re- 
»uerents persones ab seu sant seruici. Scrita en Valencia a xxix 
i) de Abril. 

»Los jurats de la Ciutat de Valencia a 
» vostres plaer e honor apparellats.» 

»Als molt Reuerents noble honorable e molt sauis senyors los 
»missagers del general parlament del Regne de Valencia a Casp. 

»Molt Reuerents noble honorable e molt sauis senyors. Vo- 
»lents nos conformar totalment ab les sanctes volentats de les 
»molt Reuerends e honorables nou persones que en lo Castell 
»daquella vila son endoses per la inuestigació e publicado de 
»nostre ver princep Rey e senyor e per aquelles per justicia de- 
»clarador hauem huy celebrat en aquesta Ciutat solemne e gran 
»Consell en lo qual son stades fetes e ordenades moltes bones 
»prouissions concernents lo seruij del dit senyor e nostre Rey 
»sdeuenidor. E lo bon stament de la Ciutat dessus dita. E per 
»^o que nils sapiats e berats aquelles que vostra consolado e 
»de les dites non persones vos en trametem un trellat ab la pre- 
ísent. E prouehides per lo dit Consell les dues ordenacions en- 
»continent fon stades posades en Reyal execució car de fet la 
»crida alli contenguda fo feta solemnjalment per tots los lochs 
»acostumats de la dita Ciutat. E en apres tots los del general 
^>Consell, algú no exceptat, han fet e prestat lo sagrament e 
»homenatge en les dites ordenacions expressats. E agó fet los ba- 
í^rons cauallers e gentils homens aci residents presencialment 



SAN VICENTE FERRER V LOS JURADOS DE VALENCIA 45 

»bengueren al dit consell per la dita rao e molt liberalment e 

jagradable en presencia e audiencia de tot lo gran Consell pres- 

» taren lo dit sagrament e homenatge ab gran prefertes de bens e 

«persones per lo seruij del dit senyor Rey e per lo ben auenjr e 

xtranquill repós de la Ciutat damunt dita, e agó mateix han fet 

»los notables Ciutadans daquella de que lo poblé sen es molt 

»reposat, etant quant hom pot coneixer e beure esta en sobirana 

»tranquillitat esperant ab jnextimable desig la benauenturada 

»publicació e demostració fahedora per les dites nou persones 

»del dit nostre ver princep Rey e senyor loant nostre senyor deu. 

»E la singular gracia quel ha feta en sostenjr e suportar lo tre- 

»ball de tant e tal negoci e del bon sant prest espachament quey 

»han donat concordament, pregant cordialment la sania diuinjtat 

»quelsho retribuescha dignament. E si algunes coses podem fer 

»queus sien plaents scriuits nos sen fiablement. E tengaus a sa 

«comanda la santa Trinitat. Scrita en Valencia a xxiij de juny de 

»ccccxij. 

»Nos jurats de la Ciutat de Valencia 

»prest a vostres plaerts e »honor. 

»Senyors, aprés que la present fon feta acordaní de seriare al 
sReuerend mestre Vicent ferrer pregant aquell que donada totaL 
»expedició al negoci per lo qual alí los altres collets es aqui li 
»placia venir aci per finar la pau per ell comentada entre les 
»bandositats daquesta Ciutat e Regne, per queus placía fer li 
sdagó aquella maior jnstancia que prenga a vostra sauiesa» yi)^ 



(i) De la forma cómo la ciudad de Valencia recibió la elección del 
Rey Don Fernando, da clara ¡dea la siguiente epístola que insertamos 
íntegra por su curiosidad, a pesar de sus dimensiones: 

«Al molt alt e molt excellent princep e poderos senyor nostre, lo 
ssenyor don Fernando per la gracia de deu Rey Daragó. de Valencia de 
>MaIlorques, de Cerdenya, de Córcega e Comte de Barchinona, de Ros- 
> selló e de Cerdanya. 

>Molt alt e rnolt excellent princep e vitónos senyor. 

»A la vostra Reyal magnifiencia, ab transcendent e visceral goitj; e pro- 
efunda alegría notificara, que huy allainit lo jorn hauem reebuda una letríu 
»de les nou personas que son en lo Castell de Casp, la qual fon dada en; 



46 boletín de i.a real academia de la historia 

Como apuntan en la P. D. escribieron los Jurados á San \'i- 
cente en los siguientes términos: 

«Al molt Reuerent e de gran Religió frare Vicent ferrer del 
»orde deis preycadors mestre en Sancta Theologia en Casp. 



»lo dit Castell a xxviij dies del mes e any deius escrits, ab la qual han cer- 
»tificats nosaltres que ells han declarat e publicat en plena concordia e 
»per Justicia qué vos senyor sots nostre ver Rey princep e senyor. E agó 
»senyor han mostrat manifestat e publicat en la seu daquesta vostra Ciu- 
stat, certiflcats per letra de les dites Nou persones lo Reuerend Bisbe 
»»de la dita Ciutat e lonorable en Johan Serma donzell regent loffici de 
: la Gouernació daquesta vostra Ciutat e Regne, e lo noble niosen Olfo de 
3>Proxida, Gouernador doriola, presidents en lo general parlaraent e gran 
»raultitut de poblé aquí per sobirana jocunditat present e Kssistent. E 
»feta la dita publicacio en continent per lo dit Reuerend bisbe e per gran 
«multitut de preueres que aquí eren presents e assistents fon cantat 
«altes veus, e ab gran deuoció, aque! ymne angelich. Te dciim laiidamus, 
»En apres senyor, tots nosaltres e tot lo poblé daquesta vostra Ciutat ab 
»maior goig q. explicar no poriem a vostra Reyal sen^-oria, aeceptam 
»ne hauem, tenjm e regonexem vos senyor per nostre ver Rey princep e 
ssenyor. E per tal vos tenjm, Volem e demanam ab sobiran plaer super- 
»lativa afeccio e ab sobres gran desig de vostra vista e presencia corpo- 
»ral, raaiorment considerades les molt altes e loables virtuts deles quals 
sla santa divinitat ha dotat eos e cor de vostra molt gran excellencia, c 
>per les quals ajudant la gracia del sperit sant csperam confiantment, e 
»creera fermamentessersauiament regits, benignamenttractats,justament 
»senyorials, e degudament preserbats. Axi placia ala diujnal, e ala vos- 
: tra Reyal senyories. Amen. 

sE fetes senj'or aquelles pus humils, denotes c maiors gracies que po- 
-guerera a la santa diuinitat de tanta e tan singularísima e magnifica gracia 
:>quens ha feta. Encontinent molt- excellent senyor, aconsolats e alegres 
>cordialment de tan benaventurades nouelles, Algam la vostra Reyal ban- 
»dera, ab gran doblnment de Campanes esclafits de Trompes, Trompetes, 
j.e sons de tota altra manera destruments e hauem fets e encara no ces- 
»sam fer grans dances e balls, ab la dita bandera alta per tota la Ciutat, 
»ab aquelles maiors alegries de cor e de eos que hauem pogut e podem. 
»E per tal senyor que nostre senj-or per la sua infinida Clemencia e pie- 
«tat, conserue vostra Reyal persona en longa vida, bona sanitat e magni- 
«ficent prosperitat. Hauem ordenat defer en lo dia de dcmá, gran e solem- 
»nial offici del sperit sant, en la dita Seu. E lo disaptc seguent solemne 
«processó ala humil uerge nostra dona santa maria de gracia per vostra 
«■singular devoció senyor que vos hauets a aquella ab totes aquelles sues 
»insignies e ornaments que porem per fer e rebre specialse magnifiques 
»laors e gracies ala subirana altea de la potencia dluinal déla justable 
• misericordia, queus ha feta piadosament. E com senyor la vostra corpo- 
tral presencia, per diuerses rahons que exprimir aci no cal, sia molt 



SAN VICENTE I'ERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 47 

-->]\Iolt Reuerent mestre e de gran Religió, a vostra humjl be- 
snignitat plagué dies ha passats visitar aquesta Ciutat don vos 
»prengues nascenga humanal, de que aquella creixque en grans e 
«moltes e virtuals operacions entre les quals nj hac que pren- 
»gneren final prefecció e altres qui foren comengades e no hague- 
»ren la fi per tots desijada, e aquestas punyen agudament e to- 
»quen molt lo benauenjr daquesta Ciutat e Regne. C^o es la pau 
»per vos comengada en les bandositats de la dita Ciutat e de son 

■ Regne lo qual segons nostre aujs es en disposició de pendre 
>bon e gloriós acabament mijancant la diujnal ajuda, e vostre 

■ honest e presencial treball. Per que molt Reuerend maestre en 
j^[¿nom de.-j Jesús fill de la uerge nostra dona santa maria vos 
■requerim e de part nostra afcctuosament e de cor vos placia ve- 

njr en aquesta Ciutat per donar bona fi en agó que per vostra 



xnecesaria en aquesta vostra Ciutat. Per gó supplicam humilment, dema- 
»nam C(jrdialment, e requerim justament, a la vostra Reyal magnificencia 
«que sia vostra merce, agradablement seus enutg, volenterosament . cns 
«rebutg, e prestament sens tarda, venir a reabre e posseir ab la gracia de 
»deu, aquests Regnes e terres a la senyoria e Regiment daquells e de 
»tants e tais vasalls deuant tots altres del mont, detats de vera leyaltat, 
«affectuosos de vostra complacencia, e decijosos de vostie seruij. 

• Encara senyor supplicam humilment, a vostra gran altea, que pertran- 
«quille repós daquesta vostra Ciutat, placia e sia mercó vostra, fer spe- 
scial comissió al dit en Johan senna del regiment de la dita Gobernació. 
spcr qó que per ell en nom de vostra gran senyoria, sia mils temuts tro 
»atant que aquella hi ahia degudament prouehit. 

»Mes auant senyor molt virtuós, supplicam vostra Reyal senyoria, que 
«sia mcrcé daquella sobreseure en la prouisio deis officials daquesta Ciu- 
»tat e Regne, tro atant que los vostres misatgers sien a la vostra Rcyat 

• presencia los quals prestament entenem elegir e trametre aquella, e 

• daqui auant mane senj'or vostra Reyal magnificencia a nosaltres humjls 
vassalls daquella, tot gó que sia sa mercé. E haurem ho senyor a special 
c notable e primitiua gracia de vostra Reyal senwria, la qual en bona <■ 

•longa sanitat, evida, e altresprosperitats nostie senyor deu persa mercí'- 

• mantenga e exalce e li dó victoria de tots sos enemichs. Scrita en Valen- 
'Cia lo darrer dia de Juny en lany déla natuitat de ntre. senyor. mil 

• ccccxij. 

• Senyor: 

• Vostres humjls vassalls, e affectuosos seruidors qui 
•besan la térra deuant vostres peus se comanan en 

• vostra gracia e mercé, los justicia, jurats c promen> 

• de la vostra Ciutat de Valencia.» 



48 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

»honesla Religió fon ben comengat de la dita pau, confiants en 
»la misericordia de nostre senyor deu qui a pennes que per vos 
»ab los altres collels haianí novell Rey, li piaura queus vinga 
^plenitud 'de pau. E agó molt Reuerend mestre no orilláis recu- 
»sar car sabets que cosa será molt plaent e agradable a nostre 
»senyor deu al qual ne seruirets e a aquesta Ciutat e Regne farets 
ílo meior bé que fer poriets. E si per vos tan beneyta obra im- 
>perfecta romanía lo fiU de la uerge la requerria de vostres mans 
»en lo darrer dia pregants vos per nostra consolació vos placia 
»fer anosaltres bona resposta de qó que dit es. E hauremlo a 
sisingular gracia de vostra benigna Religió la qual pot a nosaltres 
»feablement rescriure de tot gó que sia son plaer. E tengaus en 
»la beneyta gracia la santa Trinitat. Scrita en Valencia a xxv 
»de juny del any m.ccccxij. 

»Los jurats de la Ciutat de Valencia prests 
»a tots vostres plaers »e «honor». 

Según se ve, ya había el Santo consagrado una de sus empre- 
sas más meritorias de su vida, y que llevó á cabo bien pronto: 
la pacificación de la ciudad, que estaba alterada por los bandos 
en que se había dividido. 

El origen de estas facciones reconoció por causa una simple 
desavenencia entre D.Jaime Soler y un caballero llamado Gonzalo 
Díaz, á quien valían los Centelles. Éstos y aquéllos se enemista- 
ron, llegando al extremo de empuñar las armas para alcanzar la 
reparación de sus diferencias, y de aquí sobrevino que acudiendo 
sus deudos, amigos, vasallos y valedores, en defensa cada cual 
de los caballeros contendientes, engrosó el número de los parti- 
darios de uno y otro bando, arrastrando en pos de síá la nobleza 
valenciana, y promoviendo una conflagración en todo el reino. 
Empezaron los bandos en 1 398 y no tardaron en convertirse las 
calles de la ciudad en teatros de sus batallas, que ensangrentaron 
también la más bella comarca del territorio valenciano (l). 



(i) D. Vicente Per.\les, en la edición de la obra de Escolano: Hisio- 
ria general de Valencia, iii, pág. 35S, columna primera. 



SAN VICENTE FERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 49 

No tardó mucho en llegar á Valencia el dominico, y su entrada 
dio lugar á la siguiente carta: 

«Reuerendo religioso e eximie honestati viro domino fr. vjn- 
acencio ferrarij jn sacra pagina professori ordjnjs predica- 
»torum. 

»Reuerende magister salutacione promissa. Pluremíorum relatu 
«precepjmus quod ad vjllam Murjveteris applicuistis. Altissimo 
,>conccdentem; ob quod de advenlu vestro admodum congau- 
»dentes. Keuerenciam vostram precamur affintius quo valemus 
squatenus diem et horam vestri huius Ciuitatis jngressus ac nu- 
smerum tam homjnum quaui feminarum vestre Societatis nobis 
»per latorem presentís notificare velitis, et placeat vt jnde pro- 
aujsiones que congremort pernos valeant expedirj. Et conservet 
¿vos altissimus ja agendjs. Scripta Valencie xxvj nouembris. 

»Jurati Ciuitatis Valencie vestri parati 
»beneplacita e honorj.» 

Cuando volvió á salir San Vicente de su patria, la paz había 
cambiado por completo el aspecto de la ciudad (i). Mal se com- 
pagina la leyenda que atribuye al religioso la frase: ingrata pa- 
tria^ no tendrás mi cuerpo, con lo afectuoso de las relaciones que 
entre los Jurados y el Santo continuaron siendo causa de intere- 
sante correspondencia. 

En 7 de Febrero de 1413 recomiendan los Jurados cerca del 
Religioso á Jaime Dorio! (2), y no dudan en escribirle durante 



(1) Vid. nuestro libro: Shakespeare en España, págs. 227-228. 

(2) «Al molt Reuerend e de gran religió frare vicent ferrer mestre en 
«santa Teologia del orde deis predicadors. 

«Mestre molt reuerent, per alcuns affers déla Ciutat trametem a vostra 
«•Reuerencia lonrat en Jacme doriols concintadá nostre jnformat per 
i>nosaltres daquells. On vos pregara afectuosament que atot gó e quant 
»Io dit en Jacme djrá a vostra Reuerencia de part nostra vullats donar 
> aquella fe e creenga que famets a nosaltres personalment. E conserue 
»nostre senyor vostra Reuerend persona en son servey. Scrita en \'alen- 
'cia a vij de Febrer. 

»Los Jurats de Valencia prests a vostres 
«plaers e hfinor.> 

TOMO LXXV 4 



JO BOLETÍN un LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

este año en otras ocasiones (l). Además, los mismos historiado- 
res nos cuentan que pensaba restituirse á su país natal; y Boni- 
facio Ferrer, quien sobrevivió á su hermano, continuó en perfec- 



to I,as últimas cartas que encontramos en la colección examinada son 
las siguientes, en las que es curioso notar lo que se refiere al homónimo 
del Santo, v que demuestran la admiración que su figura despertaba en 
su tiempo: 

«Reuerendo e magne Religionjs viro domino fr. vincencio ferrarij ¡n 
»sacra pagina Eximio professori ordinjs predicatorum. 

»Magister Reuerende vt didicimus per literas ambaxiatorum nostrorum 
svacanium jn Curia Regia nobis hodie presentatos, dominus Rex est a 
«Ciuitate Barchinone, deo duce causa venjendj ad hanc Ciuitate per 
xtotura mensem presentem utique recessurus, vestram ideo amjcicia 
sattente precamur cjuatenus hoc medio tempore non procul a finibus 
»nostris elongaris velitis vt jn adventu dicti dominj <|ue de próximo pres- 
• tolamur absque corporis vestrjs fatigacione facilius et cicius uc remeare 
j>possitis. Et conservet vos gracia neupmatis almj amen. Scripta valencia 
*xj die ffebruari), 

«Jurati ciuitatis valencie parati semper ad 
vestri beneplacita et ho:>norem.» 

«Reuerendo et magne Religionjs vjro domino fr. vincencio ferrarij in 
«santa Teología exjmjo professori ordinjs predicatorum. 

>Reuerende magister litteras vestras recepimus et audiuimus relacio- 
»nem per venerabilem Jacobum dorriols vestri ex parte oretenus nobis 
j>factam de qua non modicum consolamur ex quo precipue vestrum sanc- 
»tum propositum cjuem habetis erga hanc Ciuitatem didicimus jn aperto 
svnde vestram Reuerenciam obuixe rogamus quatenus ab Reuerenciam 
»ihesu xristus, etpro comunj bono huius Ciuitatis veljtis et placeat vobis 
»huc venjre et esse jn die Carnjs priuij, eo ut jn acceptabilj tempore 
sQuadragesime verbum dei semjnare valeatis eo vt arua arata et culta jn 
ímelius proficiant et plena vepribus ac sentibus facilius emendentar. hi 
j/hoc vticiue Reuerende magister domjno feruietis. Et nos id reputabjmus 
»ad gratiam singularem. Et conseruet vos altissimus jn agendjs. .Scriptc 

ívalencie xiij die februarij. 

íjurati Ciuitatis valencie ad vestrj bene- 
!>placita semper prompti.» 

íReuerendo domino fr. Vincencio ferrarij in sacra pagina professori 
«ordinjs predicatorum. 

»Reuerende magistro e certo didicimus, quod quidam homjnes pesti- 
>lentes, non tímenles deum ñeque penas jn pracmaticis sancionibus et 
i>alias appositas metuentes aceso temerario ducti frumentum ordeum e 
• armoniam hule jnde ementes congregant ac jn specubus sive botigiis 
«secreto abscondunt eo ut carestía, que nostri exhíguntur et excongrc- 
ígatis dúplex precium habeatur quod detestabile sanctum magís proh 



SAN' VICENTE FERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 51 

tas relaciones con la ciudad. Si tan mal se hubieran conducido 
los valencianos con San Vicente, ¿les hubiera favorecido con su 
influencia su propio hermano? Vidal y Mico ya extrañó encon- 
trar afirmación semejante en Diago, que es el primero que de 
ella se hizo eco. 



• dolor, jnolere dicitur ínter mullos ville Algezire ubj disseritis verbum del 
»qui tipo auaricie impulsu frumentum ordeum et sermonum huius mod¡ 
!>acemjs ma.Kimis congregat et abutentes dardanjce pieoccupant et abs- 
«condunt. Ex quo rejpublice dispcndium immune et jactura, deliberacione 
'Crgo Ínter nos habita decernjmus vt de hilo vestre Reuerencie scriba- 
>mus, suam rogantis corda homjnum dicte vjlle vt tracti eisdem a fore 
»factis huius raodi studeant cohiben. Scitis et cujum Reuerende domine 
»quomodo nephaya huiusmodi diujno pariter et humano juribus detestan- 
»tur. In hijs itaque domino seruietis reigne publice comodura ac et ipso- 
5rum (luj tabibiis nepliariis involvuntur actibus anjmabus et corporis sa- 
^lutis remedjum adibetis. Et rescribat nobis vestra Reuerencia quociim- 
>que fuerint sit)i grata. .Scripta valencia xv die ffebruarij. 

»Jurati Ciuitatis valcncie ad vestrj benepla- 
>cita semper prompti.» 

«Reuerendo et magno Religionjs vjro domino fr. vjncencio fenarij de 
sordjne predicatorura jn sacra Teología eximio profesoiij. 

sReuerendo raagistro debitis recomendacionibus ac salutacione pro- 
-»missis Vestram Reuerenciam notam facimus per presentes quod nos 
»mot¡ vestra exortacione ac instancia precum benigna jn recesii vestre 

• patcrnitatis ab ac vrbe pridie facta missimus honornbilem Guillelmum 
^estrader legum doctorem jn nuncium nostrum ad Reuerendum dominum 
»jn Christro patrem abbatem et honorabiles ac honestos priorem et mo- 
■•nachos monasterii vallis digne, superfacto vincencij ferrarij, ex damnato 
»et scelaritissimo mahomético ritu ad fidem ortoxam, vestris medianti- 
»bus sacris dogmatibus conuolato explicatorum jn vjm nostre littere 
•>creencie vestrum nostrumqiic propositum et jntentum prosit vestra 
'Reuerencia de his nobiscum contulit jn rccesem. Oui nuncius jn redditu 
»suo facta relacione de sua legacione plene concludimus ex relatis dictus 
^abatcm priorem et Convcntum, sanctuní et sincerum habere propositum 
»erga dictum vincencium in promissis procet per relacionem vestris Re- 
»uerencie fundam per eundem Guillermum presentium postitore quem 
»circa hec credere placeat et velitis percipere potentis jn aperto. Vnde 

"»statuni unius Ciuitatis et Regnj velitis apud nostrum dominum ihesum 
>xristum jugiter prorrigere preces vestras. Et in agendis vos dirigat Rex 
«celestis. Scripta valencie vj die madij. 

«Jurati Ciuitatis Valencia parati semper vestri 
'beneplacitis et honorj.» 



¡2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Para terminar, insertaremos las siguientes líneas con que ei' 
Rey Don Fernando recomienda al famoso orador levantino: 

«Ferdinandus, etc. Dilectis et fidelibus universis et singulis 
«gubernatoribus, vicariis baiulis, justiciis, subbaiulis, galmedinis 
«juratorum consiliariis, consulibus ceterisque officialibus et sub- 
»ditis nostris dictarumque officiis juratenentibus nec non custo- 
»d¡bus passicum pastuum rerumque prohibitorum in regnorum 
»et terrarum nostrarum finibus constitutis ab quem seu quos 
«presentes peryenerint et fuerint requisiti salutem et dilectio- 
»nem. Cum religiosus et dilectus noster frater Vincencius de 
■>Ferraris, in sacra theologia magister, proponat more suo regna 
»et térras nostras per lustrare predicaturus verbum Dei, vobis 
»et unicuique vestrum dicimus et mandamus expresse sub nostre- 
»ire et indignationis incursum quatenus eundeni fratrem Vincen- 
»cium una cum comitiva sua tam marium quam mulierum se- 
»quencium eum et bonis eorum quibuscumque eundo stando 
»redeundo et alias divertendo ad sne libitum voluntatis tamquam 
:>pupillam occulorum vestrorum servatis indemnes non permi- 
»ttentes pro posse eidem seu eum vos exequentibus eum in per- 
»sonis sive bonis per quemcumque cuiusvis condicionis dignitatis 
»preheminencie vel status existat dominum, offensam seu impedi- 
»mentum aliquod irrogari... Datum Perpiniani sub nostro sigillo 
«secreto et propter indisposicionem persone nostre signata manu 
snostri Primogeniti octava die januarii anno a natívitate Dominf 
»MCCCC sexto décimo. A. Primogenitus. 

»Dominus Rex mandavit michi Paulo Nicholao.» 

(Archivo de la Corona de Aragón. Reg . 2.3qí, fol. 68. Copia p.ircial, casi intagra.) 



* 
* 



Conclusiones. — De todo lo expuesto, se deduce: l.° Las rela- 
ciones entre los Jurados y la familia de los Ferrer datan de tiem- 
pos anteriores al Santo. 2° La intensificación de estas relaciones. 



SAN VICENTE PERRER Y LOS JURADOS DE VALENCIA 53 

nació de los méritos propios de los dos hermanos, San Vicente 
y Bonifacio. 3.° Los Jurados no estudian nunca el fondo de las 
cuestiones; por el contrario, parece que se limitan siempre á la 
exposición externa de los hechos, y á depositar su confianza 
en las personas que suponían acreedoras de ella. 4." La corres- 
pondencia entre los Jurados y San Vicente puede clasificarse: 
a) referente al cisma (l." época); b) alusiva á los bandos de la 
Ciudad (la más importante, no por lo que dice, sino por lo que 
significa); c) motivada por el Compromiso de Caspe; d) pidién- 
dole que visite á la Ciudad (en gran parte relacionada con el 
apartado b)\ e) que se refiere á varios asuntos de menor im- 
portancia. 

Estudiando las personalidades de los dos hermanos, podemos 
concluir que Bonifacio parece fué un cerebro de primer orden, 
una inteligencia privilegiada, un sabio; San Vicente fué persua- 
sivo, examinó el alma humana; á una cabeza organizada unió un 
corazón inmenso. Cuando habla, se ve que está convencido de 
cuanto dice, y que es el principal resorte que le hace mover á la 
multitud. Por eso Bonifacio y San Vicente se complementan, 
no se destruyen; y al encontrarse en el camino no fueron incom- 
patibles, sino al contrario. 

Fué San Vicente el orador de la Edad de oro de la literatura 
lemosina; así se explica desde el punto de vista literario la inmensa 
popularidad que alcanzó. Desde niño «era aficionadísimo á oír 
sermones, mayormente si eran de la \^irgen, cuyas alabanzas 
eran su mayor delicia, y si en ellos sé trataba algo de la Pasión 
de nuestro Redentor, se inundaba en lágrimas, considerando sus 
amarguísimos dolores» (l). Y no solamente le gustaba oírlos, 
sino que puesto en un lugar alto comenzaba á predicar y decía: 
«Eftad atentos a lo que hablo y conforme a lo que oyeredes 
»juzgad ri he de fer gran predicador o no» (2). 



(i) S.^nchís Sivera: Historia de San Vifefi/c Ferrcr, pág. 52. 

(2) Fray Joan López, Obispo de Monopolí: Historia general de Santo 
Domingo y de Su Orden, Je Fr. Hernando del Castillo. (El tomo lii, por 
Fray Joan López'). 2.'' parte, cap. 14, pág. 47, col. 2.* 



54 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Con los años fueron sedimentándose sus ideas, y si queremos 
conocerle de cuerpo entero como orador, á él tenemos que acu- 
dir, como acudir debemos á Cicerón para conocer á aquel autor 
por completo. El Príncipe de la Elocuencia latina se retrató 
á sí mismo en el orador idéala y su retrato nos da también Sar> 
Vicente al enseñar á sus religiosos la manera de predicar. — 
Véase el capítulo que á ello dedica en el Tratado de la Vida 
espiritual: 

«Del modo que fe ha de guardar en el predicar. 

»En todos los formones que en publico tuuieres, y en las plá- 
sticas y exortaciones particulares, vía siempre de lenguaje fenzillo,. 
-vilano y cafero, para dar a entender las obras particulares de cada 
»uno defcendiendo a los actos fingulares. Y trabaja quanto pu- 
»dieres, perfuadirles con exemplos, efto q. les dixeres; para que 
»el pecador que conociere en fi tener aquel pecado, parezca 
»fer herido con tus eficaces razones, como fi a el folo predicaras^ 
»Mas efto de tal modo lo has de hazer, que eche de ver falen tus 
«palabras de pecho no foberbio, o indignado, fino de entrañas 
^llenas de charidad y amor paternal: en la fuerte que vn piadoso 
»padre fe duele de ver pecar a fus hijos o derribados en una graue 
«enfermedad, o caydos defgraciadamente en un grande hoyo, y 
»de allí los procura facar, librar y amparar qual vna madre ama- 
»rosa; como aquel que fe goza del aprovechamiento de las almas 
»y de la gloria que en el cielo les aguarda. A la verdad, femejante 
«modo de predicar fuele fer de provecho a los oyentes; porque 
«tratar en general y en común de los vicios y virtudes, muy poco 
»o nada les merece. Lo propio deues guardar en las confeliones 
»que oyeres, que de cualquier manera que te hayas con los peni- 
»tentes, aora fea alargando a los pufilanimes aora aterrando a los 
>obftinados, fiempre mueftres entrañas de charidad para que de 
3>una manera y otra conosca el pecador que tus palabras dul- 
»ces charitativas y llenas de conpunction. Afsi que, tu que deffeas 
>hazer algún fruto en las almas de tus próximos, acude primero 
»muy de corazón a Dios y pídele fenzillamente fe firva de darte 
-'Charidad, en la que confifte la perfección de las virtudes, con 



SAN VICENTE FERRER Y I.OS JURADOS DE VALENCIA 55 

»la qual puedes con el penitente acabar perfectamente lo que 
sdeffes» (l). 

El 5 de Abril de I419 dejó el mundo Vicente Ferrer, cuyos 
hechos llenan importantes páginas de la historia de su tiempo 
y cuyas obras ocupan un notable lugar en la literatura levantina. 
Los estudios sobre el mismo abundan; sin embargo, creemos que 
falta la obra definitiva, así como la edición de sus sermones, si no 
en todo, en la parte más selecta y más propia para ser entregada 
al público. Y entonces se comprenderá mejor por qué los Jurados 
valencianos volvieron tan repetidamente los ojos hacia su .Santo 
compatriota (2). 

Edl!.\rdo JuLi\ ]\Iautí\ez. 



(i) Utilizamos la traducciónde Fraj'jLuin (lavastón, porque dar el tt-xto 
latino parecería dar lo que salió de manos del Santo, y al parecer la re- 
producción de Antist tiene algunas deficiencias. El capítulo citado es 
el XI, edición de Valencia, por Garriz, año 1616. 

(2) No hemos podido dejar de referirnos á la importancia de San Vi- 
cente como orador, porque es su mayor gloria literaria. Sin embargo, re- 
mitiremos al lector al Estudio sobre los sermones valencianos de San Vicente 
Ferrer, publicado por D. Roque Chabás en la Rev. de Arcliivos, Bibliotecas 
y Museos, 1 902, tomo vii. La bibliografía, tanto de Bonifacio como de San 
Vicente, puede verse en las conocidas obras de Ximeno y Pastor Fúster, 
siendo interesante consultar el Catálogo de manuscritos existentes en la 
Biblioteca Universitaria de Valencia, por D. Marcelino Gutiérrez del Caño, 
tomo I, pág. 87, y el folleto de D. L. Tramoyeres Blasco La Biblia valen- 
ciana de Bonifacio Ferrer. — Madrid, 1910, Apuntes de la Revista de 
Archivos, Bibliotecas y Museos. En la pág. 8 hay una nota que se refiere 
á la importancia de la personalidad de Bonifacio «que no ha sido estu- 
diada en España con la amplitud que merece...» Acerca de la suerte de 
los documentos de la Cartuja de Porta-Coeli, véase lo que se dice en la 
página 2 y la obra de Tarín y Juaneda La Cartuja de Porta-Coeli. Valen- 
cia, S. Alufre, 1897, 8.°, que cita el Sr. Tramoyeres. 



56 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



II 

SUBVENCIÓN DE FERNANDO VI, REY DE ESPAÑA, 

PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA PRIMERA 

IGLESIA CATÓLICA EN BERLÍN 

Desde que Silesia formó parte del reino de Prusia, este Esta- 
do ha contado con un número considerable de habitantes cató- 
licos. Como á la capital afluye siempre gente de todas partes del 
país, aumentó también en Berlín el número de católicos. El Rey 
Federico el Grande, Monarca verdaderamente tolerante en cues- 
tiones religiosas, concedió á sus subditos de Silesia todas las 
facilidades para poder ejercer su culto. Permitió asimismo;, 
en 1747, á los habitantes católicos de Berlín edificar una iglesia 
en la capital. Les regaló para este fin el terreno en la Plaza déla 
Opera, sitio, entonces como hoy, muy excelente, pues está al 
lado de la Avenida «Unter den Linden." y no muy distante del 
Palacio Real. 

Los católicos empezaron en seguida á hacer colectas para re- 
unir el dinero necesario. Se dirigieron también á los soberanos 
católicos, rogándoles subvencionasen esta obra. Así escribió la 
Condesa María Josefa de Bi-edozv al Rey de España, Fernan- 
do VI, pidiendo un donativo. Esta carta fué dirigida á Madrid 
por el Embajador español en la Corte de Sajonia, Conde de 
Baena, que la envió al entonces Ministro de Estado, D. José 
Carvajal y Lancaster. El Rey se hallaba desde el principio dis- 
puesto á contribuir «con decente socorro» á tan piadosa obra; 
pero antes deseaba informarse, de si el plan tenía visos de rea- 
lización, de cuánto daban otros Príncipes católicos, de cuántos 
gastos contenía el presupuesto y de cuánto tiempo se necesita- 
ría en la ejecución de la obra. Estos datos los pidió, en nombre 
del Rey, D. José Carvajal y Lancaster al Conde de Baena en car- 
ta fechada en el Buen Retiro el 1 3 de Marzo de 1747, rogándole 
á la vez le disculpase con la Condesa por la tardanza en respon- 
derla. El Embajador cumplió lo que se le había mandado, y el 



SUBVENCIÓN DE FERNANDO VI, REY DE ESPAÑA 57 

17 de Abril informó al Ministro desde Dresden sobre las impre- 
siones que había causado la concesión para edificar una iglesia 
católica donada por un Príncipe protestante. Pues en aquel tiem- 
po no se podía creer que Federico II diera la concesión por ver- 
dadera tolerancia con los católicos, como efectivamente lo hacía, 
sino se sospechaba que tenía otros motivos. El Papa había man- 
dado á su Nuncio Arquinto en Dresden averiguase, secretamen- 
te, cuáles eran las intenciones del Rey de Prusia. El Nuncio 
había deducido que pudieran ser los dos motivos siguientes: el 
primero, conocer la Religión católica y su culto y sus ceremonias, 
pues se interesaba mucho por la fábrica de la iglesia y había 
ofrecido todos los adornos interiores; el segundo, ganarse los 
afectos de los polacos, pues tal vez aspirase con el tiempo un 
príncipe de su casa á la Corona de aquel reino. Estas opiniones 
del Nuncio las hace suyas el Conde de Baena, añadiendo que el 
Papa había aprobado los planes del Rey. Lo que no gustaba á 
Su Santidad era que el Rey hubiese encargado del asunto á un 
religioso carmelita, llamado Messenati, que había sido apóstata, 
refugiándose en Lisboa; desde allí había vuelto á su convento, 
pero á pesar de sus talentos y de su santidad parecía algo sos- 
pechoso. No obstante, tanto el Papa como el Rey de Polonia 
habían ofrecido contribuir á la obra, y el P. Messanati esperaba 
grandes cantidades del Rey de Francia y del de Portugal. Lo 
que el embajador no podía comunicar todavía, eran las cantida- 
des que dichos soberanos aportarían. 

.Si muchos habían opinado que el P. Messenati no era persona 
apta para administrar los fondos recaudados para la edificación 
de la iglesia, el Rey concluyó por ser de esta misma opinión y 
le alejó de dicha administración, encargándola á una Sociedad 
de católicos berlineses, determinación que el Conde de Baena. 
en su carta del 7 de Mayo, conceptuaba muy acertada. Dicha 
Sociedad se desvivió en actividad y muy pronto pudo pensarse 
en colocar la primera piedra. 

La Condesa de Bredow, á quien el Conde de Baena había pe- 
dido los informes deseados por el Rey de Espaiía, contestó que 
el proyecto estaba en buen camino de ser realizado pronto, pues 



5 ; BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

el Rey Federico no daba solamente el terreno gratis, sino que 
había prometido gran cantidad de materiales y se empezaría con 
las obras el mismo año, con tal de que se hubiesen recaudado 
diez mil, escudos. El primado de Polonia y la Emperatriz de 
Alemania habían prometido hacer una colecta general en sus 
reinos, pero todo se redujo á meras promesas. Por eso suplica 
al Embajador español, recomiende mucho á su Rey la subven- 
ción. El Conde de Baena envió el 13 de Mayo copia de esta car- 
ta, que llevaba fecha del día 6, al Ministro, y también los planos 
que le había mandado la Condesa. En estos planos, que con los 
demás documentos se encuentran en el Archivo de Simancas, 
se ve una ancha fachada, estilo barroco, con dos torres, pareci- 
das á las de la iglesia de Nuestra Señora (PVauenkirche) en Dres- 
den, y entre ellas un arco con una corona encima. Al lado de la 
iglesia hay un asilo, de aspecto suntuoso, para huérfanos y en- 
fermos católicos. 

Después de haber regalado el Papa 6.000 escudos, á fines de 
Junio de 1747, se colocó con mucha solemnidad y en nombre 
del Rey Federico, la primera piedra de la iglesia, dedicada á San- 
ta Eduvigis. Con este motivo, la Sociedad Católica en Berlín se 
dirigió en carta de 3 de Julio, escrita en latín, al Rey Don Fer- 
nando, implorando su generosidad, carta que el Conde de Bae- 
na remitió á Madrid el día 22 de dicho mes. El Papa Benedic- 
to XIV ayuáó á los berlineses por un Breve dirigido al Rey de 
-España, en que ensalzaba la necesidad de una iglesia católica en 
la capital de Prusia, recomendándole mucho la subvención de la 
obra. Aiientras tanto contribuyeron varios Príncipes y Prelados 
á la obra empezada: el Rey de las dos Sicilias, con 5-000 pesos; 
el de Portugal, con 6.000 pesos; el de Polonia, con gran canti- 
dad de piedras; varios Cardenales, Obispos y caballeros, con una 
colecta de 18.000 escudos. Además, se había escogido un plan 
reducido, que el Conde de Baena envió á Madrid el 5 de Mayo 
de 1748, advirtiendo que las obras iban adelantando y que en 
breve tiempo se terminarían los muros. Los planos que adjunta 
muestran la iglesia de Santa Eduvigis en su actual forma, que es 
parecida á la del antiguo Panteón de Roma. 



SUBVENCIÓN DE FERNANDO VI, REY DE ESPAÑA 59- 

Las repetidas súplicas tuvieron éxito, pues el Rey Don Fer- 
nando VI jrgaló a los católicos be r Une uses 6.000 escudos fuer- 
tes y el Cardenal Infante Don Luis otros j.ooo 

Entre las cartas del embajador español en Dresden, Conde 
de Baena, que se conservan en el Archivo General de Simancas^ 
Estado, legajos 2.233 y 2.234 (6.533 y 6.554 antiguos) no he en- 
contrado más noticias sobre el asunto, pero sí entre las relacio- 
nes del Cónsul español en Danzig, aunque sean solamente algu- 
nos datos suplementarios (ídem, legajo 2.235; 6.559 antiguo). 
Luis Pcrrot, cónsul en dicha capital, había recibido del Ministro 
Carvajal y Lancanter el encargo de informarle sobre el estado 
de la iglesia de Santa Eduvigis. En cumplimiento de este man- 
damiento, escribe el 13 de Diciembre de 1752 que el exterior de 
la iglesia estaba terminado, pero que no estaba todavía entrega- 
da al culto, pues los numerosos soldados católicos que había en 
el ejército prusiano asistían á los oficios divinos en las capillas 
(.le las embajadas extranjeras y en un oratorio. Las obras en el 
interior, sobre todo en los altares, adelantaron bastante, y al ter- 
minar el año de 1752 llamó Federico el Grande á la Orden de 
los Dominicos de Halberstadt, entregándoles la iglesia, orden, á 
la cual ya había confiado antes la administración de la capilla en 
Potsdam, Küstrin y otras ciudades en su reino. 

El nuevo templo fiíé consagrado en Enero de 1753- Adminis- 
trador de los fondos había sido el Conde Rothenburg, que a fines 
de 1752 murió. Su sucesor fué el prior de los dominicos, que 
rogaba á los conventos de su orden contribuyesen para los orna- 
mentos, cálices, etc. (l). También hacía muchos donativos la 
nobleza polaca (2), y en 1754 se organizó una lotería benéfica 
para este fin, cuyo colector en Polonia era el General de los 
dominicos y en Italia el Cardenal Ouerini (3). A pesar de esto 
no se pudieron dar por terminadas las últimas obras hasta el 
año 1773. 



(T) Carta de D. Luis Perrot del 17 de Enero de 1753. 
(2) Carta de Perrot del 1 1 de Abril de 1753. 
(,31 Carta de Perrot del 6 de Abril de 1754. 



6o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Más tarde, sobre todo con la adquisición de las provincias de 
Prusia Occidental, Westfaliá y Rhenania, el número de los cató- 
licos ha crecido mucho en el reino de Prusia y, por consiguien- 
te, también en Berlín, de manera que actualmente hay varias 
parroquias y algunos conventos de frailes y monjas. Pero toda- 
vía, la «Hedwigskirche» es la más conocida entre las iglesias ca- 
tólicas. Pues, como queda dicho , está situada en el centro de 
Berlín, en la Plaza de la Opera, que está adornada por otros 
varios edificios monumentales de aquella época y que por eso 
fué llamada «Forum Fridericianum». Como muestra de gra- 
titud, el templo lleva la inscripción: «Friderici regis clemen- 
tiae monumentum», y este modestísimo trabajo se ha conside- 
rado como muestra de gratitud á la memoria de Don Fer- 
nando VI. 



Carta del Conde de Baena, Embajador español en Dres- 
den, al Ministro D. José Carvajal y Lancaster, fechada 
en Dresden el 17 de Abril de 1747. 

Archiva General de Simancas, Estado, leg. 2,233 (6-553 antiguo). 

ExcMO. Señor: 

yíwy Sr. Mió: Di prompto cumplimiento a lo que V. E. me 
previno en su carta de 1 3 del pasado por extraordinario, noti- 
ciando a la Condessa de Bredow el animo pió del Rey para con- 
tribuir a la edificación de una Iglesia Catholica en Berlín. Pre- 
gúntele al mismo tiempo si otros Príncipes concurren a ella y 
con que cantidad y qual sera el gasto que proyectan y el tiem- 
po que se necesitara para su execucion. Finalmente le digo 
que V. E. me encarga le disculpe sobre no hauerle permitido 
sus muchos quehaceres el responder a su carta. 

Mucho he celebrado la acertada respuesta de V. E. sobre este 
asunto, pues estaba en animo de participar a V. E. quanto sobre 
ello ha llegado a mi noticia. No hay duda que la concesión de una 
Iglesia Catholica por un Rey de Espíritu y entendimiento da cam- 



SUBVENCIÓN DE FERNANDO VI, REY DE ESPAÑA 6» 

po a muchas reflexiones; y su santidad ha mandado a este su 
Nuncio Arquinto escudriñar secretamente e informarle qual pue- 
da ser la intención del Rey de Prusia y las resultas de essa con- 
cession de Iglesia Catholica en su Capital. El Nuncio halla que 
dos pueden ser los objetos de este Principe. El primero el ins- 
truirse de lo que es nuestra Religión y ceremonias de la Iglesia; 
manifiesta muchos deseos de la fabrica de ella y ofrece hacer 
todos los adornos interiores que serán costosos. El segundo lo 
atribuye a política respecto al Reyno de Polonia que cierta- 
mente ganara los afectos de aquéllos Moradores y podra serle 
vtil si con el tiempo pensase alguno de su Casa a aquella coro- 
na. Concluye sus reflexiones, diciendo, convenir fomentar el 
establecimiento de una Iglesia mayormente concediéndose todos, 
los privilegios que se pueden apetecer. 

Su Santidad lo aprueba y con efecto ofrece también contri- 
buir a ella bien que desea ver con alguna mayor claridad este 
proyecto, principalmente hauiendolo puesto el Rey de Prusia al 
cargo de un Religioso Carmelita nombrado Messenati que ha 
sido Apostata y fugitivo y que ha residido algún tiempo en 
Lisboa de donde bolvio a su Convento y se cree que nuevamente 
ha Apostado. Es hombre de muchos talentos y conocido de su 
santidad. No obstante, puede ser que mudando verdaderamente 
este' Religioso de vida. Dios se sirva del para el bien de la 
Iglesia. 

El Nuncio procura indagar su vida y si no hace malver- 
¡acion de las limosnas que se juntan. Aqui ha estado y se 
halla presentemente en Polonia debiendo bolver para conferir 
con el Nuncio quando huviese adelantado en punto de T:au- 
dales. 

El Rey-de Polonia ha ofrecido también concurrir a obra tan 
pia, bien que se ignora hasta ahora la cantidad. El referido 
Padre Messenati ha escrito a Erancia para solicitar el mismo 
concurso y espera mucho del Rey de Portugal; }• quando 
yo sepa la decisión de la cantidad de Limosnas lo participare 
a V. E. como asimismo todo quanto vaya saviendo sobre el 
asunto. 



•62 boletín dh la real academia de la historia 

Repitome a las drdenes de V. E. con las mas constantes veras 
■de obedeserle y deseos de que Nuestro Sr. guarde a V. E. mu- 
chos años, como le ruego. 
Dresde, 17 de Avril de 1747- 

Excmo. Señor B. L. M. de V. Exa. su Mr. Sr. 

El Conde de B.^en.\ y Massek.\n. 
Excmo. Sr. D. Jnseph de Carvajal y Lancaster. 

Carta de la Sociedad Católica de Berlín al Rey 
Don Fernando VI, fechada en Berlín el 3 de Julio 
de 1747. 

Archivo General de Simancas, Estado, leg. 2.233 (6-553 antiguoV 

Invictissdie ac Putentissime Rex. 

Incomprehensibilia Domini Juditia suas mirabiles investigabi- 
lesque vías quis unquam penetravit aut novit? Aut quis satis 
mirari queat, quod nuper nobis non solum, sed Universi Orbi 
Catholico prospere contigit? Siquidem Serenissimus ac Poten- 
tissimus Borussorum Rex fundationem erectionemque Ecclesie 
Romane Catholice cum Orphanorum Infirmorumque Xenodo- 
chio in sua Berolinensi Civitate cum absoluto ac libero Ortho- 
doxe Religionis exercitio sponte ac clementissime indulsit. Pluic 
tam magno beneficiorum cumulo accessit ulterius Liberalitas 
Regis, qua et locum spatiosum non longe a Regali domo gratis 
nobis concessit, et per tertiam partem expensarum munifice ac 
pientissime contribuit. Cum itaque Dominus Deus per manifesta 
potentie sue signa in benedictionibus dulcedinis nos ceperit pre- 
venire, lapisque angularis et fundamentalis selecti honorificiTem- 
pli iam positus sit, ne statim nobis importune dicatur «hi homines 
-ceperunt edificare sed consumare non potuerunt», enixe atque 
humillime rogamus quatenus Majestas A^estra Catholica dextrum 
brachium in tam preclara comuni causa abbreviare non faciat, 
immo vero largissime favens pro felici successu tanti negotii, 
pro quo et quamplures liberales zelatores nobis succurrere, atque 



SUBVENCIÓN DE FERNANDO VI, REY DE ESPAÑA 63 

élargiri ceperunt, precipue vero Sacerdos Summus ac Pastor 
Universalis Ecclesie Benedictus XI\^ Pontifex Maximus previo 
munifico exemplo, et ad Maiores natu Ecclesie generali ac vali- 
dissima exhortatione opportune ac próvido nobis adstitit et 
favit et in quo magnuní Monumentiim Glorie Dei atque incre- 
mentiim Religionis nostre procul dubio positum est. 

Agitur hic de Ecclesia Catholica in Aula tanti Principis cum 
pleno ac libero exercitio fundanda atque erigenda. Agitur de 
publico et generali Hospitio tain pro Orphanis utriusque Sexus 
(qui prius cum ingenti Animarum discrimine ad non Catholicas 
•trahebantur partes Genitoribus vita functis et in a parentum fide 
educabantur) quam pro Infirmis atque Egenis Catholicis con- 
struendo. Agitur de numero fidelium in immensum multiplicando, 
proindeque de certa spe et lucero Animarum innumerabilium. 

Que oninia Deus Optimus Maximus de Nobis, ut Majestas 
Vestra Catholica recte ac plenissime intellegat eaque intellecta 
pió, soUicito atque eficaci opere pro sua sublimi dignitate ac 
Munificentia liberaliter atque humanissime adimpleat. 

Id effusius precibus pro Gloria domini Jesu totiusque Ecclesie 
magna utilitate Cetus omnium Berolinensium Catholicorum 
enixe ac demissime rogat qui debito obsequio et nunquam inte- 
ritura veneratione per Procerum Subscriptionem ac confirmatio- 
nem consensu unanimi instanter perennat. 

Dat. Berolini die tertia mensis Julii 1747- 

Sacre Alajestatis \'estre Catholice humillinuis et subjectissi- 
mus Maximilanns, líber Bato de Sveeits, ñibricne director. — Án- 
gelus Cari, Procurum Cath. Secretarius. 

Breve de Benedicto XIV a Fernando VI, Roma 2 de 
Diciembre de 1747. 

Airh/vo Genera/ de Sfmatii-as, Estado, leg. 2.233 (f>-553 .iiitiguo). 

Carissimo in Christo Filio nostro Ferdinando Hispaniarum 
Regi Catholico Benedictus PP. XI\^. 

Carissime in Christo Fili noster salutem. ínter regias exi- 



64 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

miasque virtutes, quibus Majestatem Tuam ab universis commen- 
dari sumnia cum pontificüs animi nostri voluptate in dies acci- 
pimus, singulare in primis eminere letamur studium ac zelum 
Cathoüce Religionis propagande et Catholicos Reges antecesso- 
res Tuos de ejusdem Catholice Religionis rationibus ubique 
terrarum regiis consiliis, viribus atque opibus semper promo- 
vendis provehendisque benemeritissimos emulandi. Eapropter 
ut opportunam hisce in rebus occasionem Majestati Tue affera- 
mus, nolumus Te ignorare, quod nuper ingenti cum cordis 
nostri letitia Nobis renuntiatuní fuit. Marchio Brandeburgensis 
Majores suos erga Catholicos in eorumdem Ditionibus ac pre- 
sertim Berolini post Pacem Westphalicam degentes per omne 
tempus beneficios imitari cupiens, hactenus non obscuris huma- 
iiitatis et benevolientie argumentis prosecutus, iisdem Catholi- 
cis Berolinensibus benigne indulsit, ut novam amplioremque ve- 
teri angustissima et excipiende multitudini ad sacra Catholico 
ritu peragenda conflíjenti nec satis apta nec commoda Ecclesiam 
a fundamentis excitarent, et situm locumque capacem aliaque ad 
Edificium hujusmodi necesaria liberalíter donavit. Incepta autem 
nova Ecclesia iis, quibus ad conciliandum inter heréticos deco- 
rem Domui Dei et rebus sacris confirmandam reverentiam ac Ma- 
jestatem opus est, amplitudinis spatiis, magnificentie ornamen- 
tis et debito sacrorum supellectilium apparatu absolvendam cum 
iidem Catholici Berolinenses suas tenues facúltales haud sufficere 
animadvertissent, a Nobis suppüces pecuniarum subsidia expe- 
liere. Hos vero etsi non mediocre, aliter suadentibus Pontificii 
Erarii nostri angustiis satis superque notis argenti pondus ero- 
gare constituerimus, reputantes tamen illud et inopie eorumdem 
Catholicorum sublevande et inchoate moli perficiende haud par 
futurum, ad tanti operis perfectioni contribuendum Venerabiles 
Fratres Nostros S. R. E. Cardinales adhortati, Catholicos Princi- 
pes ac Majestatem Tuam preceteris in soUicitudinis nostre et 
conciliande Tibi a bonorum largitore Deo uberioris retributionis 
partem libenti animo advocamus. Non est, cur pluribus Majesta- 
ti Tue ob oculos ponamus, que et quanta inde ad majorem divi- 
ni honoris cultum et Orthodoxe Religionis incrementum hisce 



ALCÁZAR-SEGUÍ ' 65 

sub auspiciis obventura nobis auguramur commoda, cum Maje- 
statem Tuam pro Tua singulari sapientia ac pietate plenius 
intelligere reputemus. Regiam igitur Majestatis Tue liberalitatem 
fidfnter etquam máxime rogamus et exposcimus, Tibi omnino 
pollicentes. Te quidquid in hanc causam contuleris, rem Catho- 
lica Religione tua dignam et plañe gratam ne dum nobis, sed 
Deo Retributori óptimo esse facturum. Interim Majestati Tue 
Apostolicam Benedictionem cum perenni incolumitate rerum- 
que tuarum prosperitate conjunctam amantissime impertimur. 
Datuní Rome die 2 2" Decembris 1747. 

Adolk Poschmann. 



III 

alcázar-segtm' 

La ocupación de Alcázar-Seguí en el Estrecho, sobre consti.- 
tuir un acontecimiento militar de verdadera importancia, plantea 
una cuestión histórica de mucho interés. 

Hay quien identifica la Exilissa de Ptolomro con Alcázar, en 
la desembocadura de un río importante, Oned el Yemen de El 
Bekrí. Este río, el Onalon de Ptolomeo, pudiera ser el mismo 
á que se refiere Seylax, y la localidad antigua que indica, sin 
nombrarla, al Oeste de la punta de Abyla y enfrente de la isla 
de Gades, la que debió preceder á Ksar es Srir. 

De todos modos, sobre los montones de ruinas antiguas, cons- 
truida en parte con los mismos materiales, Ksar es Srir (el Ksar 
Masmonda de El Bekrí, el Kasr el Medjaz) era en la Edad Media 
el punto más importante de laeosta septentrional de Marruecos. 
■Según Jissot, en sus dársenas se construían la mayor parte de los 
buques que hacían el comercio del Estrecho, y en su arsenal se 
preparaban las expediciones dirigidas contra España por los 

TOMU LXXV ■ 5 



6f. 



HULbTIN DE LA K BA I ACADEMIA DE LA HISTORIA 



príncipes musulmanes. La victoria de las Navas de Tolosa, en 
el siglo xiii, puso fin al papel guerrero de Kasr el Medjaz. 

Ya decadente, por haber disminuido mucho su prosperidad 
comercial los aterramient js de la barra en la desembocadura 
c! I rio, la conquisiaron los portugueses en el siglo xv, levantando 

una poderosa fortaleza 
cuyos muros han so- 
brevivido á las ruinas 
de la vieja plaza fuer- 
te de ÍMasmonda. Se 
conser\a el recinto ex- 
terior, construcciones 
subterráneas, arran- 
ques y cimentación de 
compartimientos inte- 
riores, galerías, vestí- 
Inilo y plaza de armas. 
Han desaparecido las 
escaleras y comunica- 
ciones que daban ac- 
ceso á los pisos supe- 
riores de la torre, espa- 
ciosa construcción en 
cuyo interior se obser- 
van bóvedas de ladri- 
llos, alicatados y vesti- 
gios de ia restauración 
que debió sufrir más tarde cuando abandonada por los portu- 
gueses cayó de nuevo en poder de los musulmanes. 

Como detalle curioso debemos mencionar que en lugar del 
paso subterráneo que en los castillos de la época daba salida 
al campo, existe un paso con camino cubierto, especie de cons- 
trucción hidráulica, carenero ó comunicación con el mar, en donde 
debían guarecerse los barcos. 

Bajo las dunas, como sobre el itsmo, en todo el contorno de 
esta posición, que, aparte su importancia marítimo-militares, de 




Puerta de entrada que da accebo á la 
Plaza de Armas. 



ALCAZAR-SKGUI 



(^1 



una belleza y fertilidad admirables, se encuentran vestijjios para 
el historiador. Los recuerdos que evocan sus ruinas nos invitan 
á todos á visitarla. 

Desde que ios antiguos geógrafos trataron de investigar y re- 
constituir la geografía de la parte de Mauritania que baña el Me- 
diterráneo, hasta nuestros días, no ha sido posible visitar estas 




Vista d-- conjunto «Je 1 1 .'ortalez i ác Alcázar. 

misteriosas regiones. Entonces, como do ahora en adelante, su- 
pongo, podía abordarse el litoral y reconocerlo, lo que no ha sido 
posible efectuar durante los siglos transcurridos. Así ha conti- 
nuado hasta ahora en el misterio toda la región de allende el 
Estrecho, y, muy particularmente, la pv.nta de El Ksar, la que 
en la antigüedad formaba con la de Tarifa, que está enfrente, los 
límites occidentales del Fretuní Herculciinr, Fretum Ga litanum. 



Vicente Ramírez. 

CorrespoadieDte de la Re;.] Academia He la Historia. 



VARIEDADES 



I 
LA ORDEN ESPAÑOLA DE CABALLERÍA DE LA JARRA 

Quando presenté á la Academia algunas noticias que tenía 
recogidas sobre la orden de la Banda de Castilla, hubiera querido 
también renovar la memoria de otra orden de Cavallería espa- 
ñola, no menos insigne y esclarecida, aunque más olvidada que 
la primera. 

Esta es la de la Jarra ó Terraza, que el Infante D. Fernando, 
llamado de Antequera, que después fue' Rcv de Arago'r/, hijo de 
Don Juan el I y herviauo de D. Emique líf, Reyes de Castilla, 
fundó en Medina del Campo el día 1 5 de Agosto del año 
de 1403. 

Por una feliz casualidad llegó poco hace á manos de mi hermano 
Fr. Jayme Villanueva un códice del siglo xv, que existe en la 
biblioteca del Colegio de Santa Catarina María, de Barcelona, en 
el qual, entre una colección de las obras de Menescalia y Cetrería, 
y otras no conocidas del Caballero ÁTanuel Díaz, que floreció en 
aquella época, se halla una traducción lemosina de la escritura 
de fundación y estatutos de esta insigne orden, copiado todo de 
una misma mano y letra. 

Este documento, aunque no es sino una copia simple y de uso 
pribado, no deja de ser respetable por ser del tiempo en que 
floreció esta orden de Caballería, y precioso también en su línea 
por ser la misma fundación de la orden, y quizá el único exem- 
plar que nos ha quedado de sus Constituciones. 



LA ORDEM ESPAÑOLA DZ CABALLERÍA DE LA jAKRA 69 

Si se atiende á que el Infante D. Fernando, su fundador, fué 
electo pocos años después Rey de Aragón por muerte del Rey 
Don Martín, y que llevó consigo á su nuevo reyno esta Orden de 
Caballería, que desde entonces la hizo como propia de él, no se 
podrá estrañar que se hallen traducidas al lemosín sus Constitu- 
ciones para el uso de los Cavalleros aragoneses condecorados con 
esta divisa, uno de los quales pudo ser el citado Díaz, que hizo 
un papel mui distinguido en la Corte del Rey Don Alonso V, 
hijo y sucesor del Rey Don Fernando. 

Es cosa notable y quizá singular que un Infante de Castilla 
crease por sí solo una nueva Orden de Cavallería, sin que en esta 
institución aparezca que tubiese alguna parte el Rey Don Enri- 
que, su hermano, de quien no se hace mención alguna en este 
documento ni para expresar que en su nombre ó con su permiso 
se fundó la Orden, ni para condecorarle con su nueva insignia. 
Parece ageno de la grandeza de ánimo, de la prudencia y mode- 
ración del Infante fundador que pudiese faltar en esta ocasión á 
los respetos debidos al Rey Don Enrique III, su hermano, de 
cuya firmeza y celo por el decoro de la autoridad rea! es también 
de creer que no lo hubiera sufrido. 

Tal vez en la fundación original no faltaría la intervención del 
Rey, y en la traducción lemosina pudo omitirse de propósito 
como hecha para distinto reyno, y después de haberse apropiado 
en él y connaturalizado en cierta manera este instituto. 

Mas siendo peligroso aventurar congeturas, debemos esperar 
á que nos aclaren este suceso otros descubrimientos, especial- 
mente el de los Capítulos originales de la ordenanza, y otros autos 
de esta orden que según Martín de Viciana se guardaban en su 
tiempo en el Monasterio de Santa Fe, á dos leguas de Zaragoza, 
délos quales, si existen, espero algún día presentar á este respe- 
table Cuerpo copia autorizada. 

Por lo que hace al presente documento que tengo á la mano, 
se ve en él que el fjndador de esta Orden fué el Infante D. Fer- 
nando de Castilla, señor de Lara, Duque de Peñafiel, Conde de 
Alburquerque y de Mayorga, señor de Castro y de Haro, hijo 
de Don Juan, Rey de Castilla y de Portugal; señas por las quales 



7o Bu: E-llN UE LA KEAI. ACAUEMfA UE LA HTSTOKIA 

no puede dejar de ser reconocido Don l'ernanclo, hijo de Dorj 
Juan el I, hermano de Don Enrique III, tío y tutor de Don Juan 
el II, y el mismo que el año de 14IJ fué declarado en Caspe 
por el Rey de Aragón sucesor del Rey Don Martín. 

Este Príncipe, que es el que habla en esta escritura, llama á su 
padre Rey de Portugal por el derecho que Don Juan el I preten- 
dió constantemente tener á aquella Corona aun después de la 
desgraciada y manorable batalla de Aljubarrota, de cuyo título y 
dictado usó siempre en sus diplomas, y aun eu las armas en sus- 
escudos y sellos Reales. 

En la misma se expresa hallarse presentes la n.oble Infanta, su 
muger, que fué Doña Leonor Urraca de ( astilla, nieta del Rey 
Don Alonso XI, llamada la rica hembra; slis dos hijos Don 
Alonso el primogénito, que después fué Rey de Ar^ón, V de 
su nombre, y Donjuán, que adelante fué Rey de Navarra y luego 
de Aragón, sucesor de su hermano y padre del Rey Católico^ 
con otros muchos caballeros y señoras, á todos los quales nom- 
bró el Infante por caballeros de esta orden y les dio su insignia 
ó divisa el mismo día que se celebró el primer acto ó Capítulo 
en la Iglesia de Santa .María de la antigua de Medina del lampo, 
el día 15 de Agosto, feria quarta, del año de 1 403. 

No puede caber duda en quanto á la época de esta institución^ 
así por que, como expresa este documento, tenía á la sazón el 
Infante veinticuatro años de edad, que por haber nacido en el 
de 1380 corresponde exactamente al de 1403, como también 
por que el día 15 de Agosto, que en el documento se dice feria 
■quarta, ó miércoles, lo fué realmente en aqiel año, y por este 
dato debe corregirse así el error que cometió el copiante del do- 
cumento, señalando el año de 1 303 por el de la funtlación de 
esta orden, como el de algunos escritores nuestros que la ponen 
en el de 14 1 3. 

-■ La divisa, según se describe en este docuniMto, era un collar 
del qual estaba pendiente un Grifo [un iiisijih' del coll on/aiiient 
del qiial peiige un GriuJ con las alas blancas, como se expresa 
'en el capítulo J ." El collar era de jarras con lirios ó azuzenas, con 
'las quales quiso denotar el piadoso- Infante la pureza de la madre 



L\ ORDEN' ESPAÑOLA DE CABALLERÍA DE LA JARRA Jt 

de Dios en el misterio de la Anunciación [e/! y senyal sii/^^nlar 
de les sues gerres de la sua saliitaciá [del Ángel |]. Por donde se 
ve el origen que pudo tener la diversidad con que es nombrada 
esta Orden de Cavallería, que unos llaman de la Jarra ó Terraza, 
y otros de los Lirios ó Azuzenas, y la exactitud con que la deno- 
mina Zurita [libro xvi, capítulo 28] la devisa del collar de las 
Jarras de Lirios y Grifo del Rey de Aragón; y el Marqués de 
Mondéjar: Orden de la Jarra ó Grifo, que por otro nombre se 
llama de la Terraza. 

En un retrato del Infante D. Enrique, hijo del Rey fundador 
que se halla en el viaje que Jorge Ehingen, alemán, hizo por toda 
Europa á mitad del siglo xv, se ve esta divisa en toda su forma, 
compuesta de jarras con lirios ó azuzenas enlazadas entre sí, con 
el Grifo pendiente en medio, que con dos cintas á los extremos 
se ataban á la espalda, quedando colocado el collar en la misma 
disposición que hoy se lleva el Toysón de oro, y así esta equivo- 
cado el dibujo ó muestra que de esta insignia presenta Márquez 
en su Tesoro Militar de C avallería, omitiendo el (irifo y colo- 
cando en su lugar la imagen de Nuestra Señora, que expresa es 
la titulada de la antigua de Medina del Campo, en cuia Iglesia, 
donde se venera, se celebró la fundación. 

Además de esta insignia usaban de otra que se llamaba bstola 
ó vanda blanca con igual alusión.,! la p.ireza de María Santísima, 
en cuyo obsequio instituyó principalmente esta Orden el piadoso 
infante. En el capítulo 3.° y 5.° se prevenía que en la víspera y 
fiesta de la Asunción, y en todos los sábados del año, vistiesen 
de blanco los individuos desta orden, de uno y otro sexo, de 
suerte que el collar no se usase con vestido de otro color, pre- 
viniendo que si por algún impedimento legítimo no podían 
presentarse de blanco enteramente, á lo menos llevasen nna 
Estola ó faxa blanca ancha de tres d.edos, sin mezcla de otro 
color ni bordado alguno, á excepción de perlas ó piedras preciosas 
blancas. 

Por el tenor de este estatuto se rectifica lo que aseguran algu- 
nos, que el Infante D. Fernando en la primera institución sólo 
señaló por divisa el collar y el Grifo, v que hasta que fué decía- 



JZ BULKTIN DE LA REAL ACADEMIA ÜE LA HISTORIA 

rado Rey de Aragón no añadió la obligación de las vestiduras (> 
estola blanca que debían llevar en ciertos días del año. 

Conviene dejar declarado este punto aunque parezca pequeño, 
por que de aquí tubo principio el uso de la faxa ó banda blanca 
que llevaban los ca valleros de esta Orden, llamada de Aragón, 
que se distinguía de la Banda de Castilla, ya en el color que en 
ésta era encarnado ó carmesí, ya en la posición de izquierda á 
derecha con que se usaba la primera, al revés de la de Castilla, 
que era de derecha a izquierda. 

Además de algunas observaciones que ya tengo insinuadas 
acerca de este uso de la Banda de Castilla, he encontrado después 
otros datos que me aseguran en mi opinión, de los quafes se po- 
drá hacer vso quando la Academia tenga por conveniente que se 
ilustre más esta materia. Por lo que toca á. la de Aragón de 
que aora tratamos, el antiquísimo retrato ya citado del Infante 
D. Enrique, hijo del Rey Don P'ernando, Caballero de la Terraza 
y Grifo, se presenta con las insignias de esta Orden, llevando 
puesta la estola ó Banda por encima del hombro izquierdo y ro- 
deando todo el cuerpo debajo del brazo derecho. Si se agrega á 
esto la imagen del Rey Católico, estampada en los sellos pen- 
dientes de algunos Privilegios de su reynado que he podido re- 
conocer, en que armado de todas armas y á caballo se le ve so- 
brepuesta una vanda por encima del hombro izquierdo, cayendo 
por debajo del derecho, no sería temeridad reconocer que este 
era el uso general de la Banda de Aragón, siendo, en mi juicio, 
cierto que la que usaba el Rey Católico no era la de Castilla, sino 
la de sus Estados; y que así como en los Diplomas y Privilegios 
Reales usaron respectivamente los dos esposos cada uno de sus 
títulos y dictados, igualmente en los sellos pendientes de plomo 
en que estaban estampadas sus dos imágenes, cada una en su 
cara, procurarían conservar sus propios timbres, blasones y 
divisas. 

Aunque la piedad del Infante se echa de ver en esta institu- 
ción, dedicándola en obsequio de la virgen Madre de Dios, pues 
quiso que sus individuos con señales interiores y exteriores se 
consagrasen á su culto; no por esto dejó de ser su principal ob- 



LA nRDEN ESPAÑOLA DB CABALLERÍA DE LA JAKRA 73 

geto el de una verdadera Orden de Cavallería. Vese esto desde 
luego en la insignia ó divisa principal, cuya significación explica 
el fundador en estos términos: Por que asi como el Grifo es el 
más fuerte de todos los animales, asi todos los varones distingui- 
dos con esta señal deben mostrarse fuertes y firmes en. ¡techos de 
Cavalleria. Y con mayor claridad quando entre los motivos que 
le indugeron á esta fundación, cuenta el siguiente: También, dice, 
para que los hechos militares sean loados entre los otros hombres, 
V el que los exercite sea alabeado durante su vida, y después de su 
muerte dexe de si noble memoria entre los vivos. 

En los capítulos /.''y 8.° dejó declarado que si algún Cavallero 
ó escudero que luciere esta divisa quedase vencedor en alguna 
batalla de mar ó tierra, en que se hallasen más de 200 hombres 
de armas, ó en duelo con justa causa, delante de algún señor que 
mantenga el campo seguro, pudiere dorar una de las dos alas 
blancas del (irifo, y que éste mismo pueda dorar la segunda ga- 
nando otra acción de igual clase, con obligación de dar quenta 
de estas victorias al Infante donde quiera que estubiese para que 
las mandase publicar y hacer saber á lodos los individuos de la 
orden. 

Esto mismo manifiestan dos oraciones ó fórmulas de bendición 
de la divisa que hay al fin de este documento, en las quales se 
pide á Dios que conceda al Infante, y á los que reciben la insig- 
nia, esfuerzo contra los paganos, como fortaleció á David contra 
Goliat, de suerte que puedan ser defensa de las Iglesias, viudas y 
huérfanos. 

No se había extinguido en el gobierno ni en los buenos espa- 
ñoles .el deseo antiguo de exterminar á los moros. El Rey Don 
Enrique, aunque débil en la salud, trataba seriamente de conti- 
nuar esta guerra, y no debieron de influir poco en las providen- 
cias que se tomaron para este fin los consejos de su esforzado 
hermano. Aunque estos no pudieron realizarse completamente 
durante la vida del Rey, luego que el Infante tomó á su cargo la 
tutoría de Don Juan el II los redujo á execución en las memora- 
bles campañas de los años 1407 y I410, que le llenaron de gloria 
y le dieron el renombre de conquistador de Antequera. Y puede 



74 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

decirse que si algunas divisiones domesticas no hubiesen puéstti, 
travas á su esfuerzo, y principalmente si por la famosa sentencia 
de Caspe no hubiese sido arrancado de Castilla, y trasladada á 
sus sienes la Corona de Aragón, quizá se hubiera anticipado uri 
siglo la conquista de Granada. 

Como quiera se echa de ver en esta institución el mismo espí- 
ritu con que su visabuelo estableció la de la Banda de Castilla, 
queriendo por este medio dar al genio español un eficaz impulso 
para que se levantasen los valientes y los esforzados y con noble 
emulación acudiesen todos á servir á la Patria. Y aunque el In- 
fante era á la sazón un particular, y como hemos notado antes 
no aparece haber intervenido el Gobierno en esta fundación en 
sus principios; siendo un Príncipe de los más poderosos de Cas- 
tilla, y el que con más fuerzas podía auxiliar qualquiera empresa 
nacional, podemos creer que en este instituto particular se inte- 
resó desde luego el bien de la patria, y que produjo toda la utili- 
dad que pudo prometerse el celo de su fundador. 

Lo cierto es que el Infante procuró dar á esta institución todo 
el precio y realce de que era capaz en aquellas circunstancias. 
En el primer acto, ó sea Capítulo de esta orden, tomó por sí 
mismo la divisa, y en seguida la concedió y puso á la noble yn- 
fanta su muger, á sus dos hijos y á otros muchos cavalleros y 
señoras, que es de creer sería la nobleza principal de Castilla. 

Las pocas memorias que nos quedan sobre esto apenas dejan 
vestigio alguno del uso que se hizo de esta institución mientras el 
Infante permaneció en Castilla. Pero es de creer que tomando las 
riendas del (Gobierno en' tiempo de la tutela, quando ya estaba en 
su mano el conceder premios, mercedes y honras á los' que áe 
distinguiesen en servicio del Rey y de la Patria, no se olvidaría 
de condecorar con su divisa á los que concurrieron con sus per- 
sonas y haciendas á la guerra que ron tanto tesón hizo á los mo- 
ros en los citados años. 

Después de electo Rey de Aragón, fué quando esta (Irden de 
C-avallería llegó al más alto grado de esplendor y dignidad; enton- 
ces dejó de ser dádiva de im Príncipe poderoso y empezó á serio 
áe un Soberano de primer orden. Es mui verosímil- lo que refieire 



LA ORDEN ESPAÑOLA DE CABALLERÍA DE LA JARRA 75 

Diego Hernando de Mendoza en su Nobiliario^ que el Rey Don 
Fernando de Aragón dio su divisa de la Terraza al Rey de Cas- 
tilla Don Juan el II, su sobrino; al Rey de Navarra y á otros Prín- 
cipes y grandes señores y caballeros de alta guisa en estos Rey- 
nos y en toda la Cristiandad, entre los quales deben contárselos 
proceres, que según se refiere en la Crónica de Don Juan el II la 
obtuvieron del Rey Don Fernando el año 1413 estando sobre 
Balaguer, donde tenía cercado á su competidor el conde de Ur- 
gel; sobre todo es mui notable el triunfo con que el Rey entró 
en esta plaza después que se rindió el Conde. Iban delante del, 
dice Zurita, los que habían de ser armados Cavalleros y dos pen- 
dones, el uno con la divisa del Rey y de su Orden de Cavallería 
de la Jarra y Lirios, y un Grifo que había instituido, y el otro de 
las Armas Reales de Sicilia. Y en llegando á la puerta de la ciu- 
dad tomó una espada desnuda de la bayna y dio encima de los 
almetes á los que habían de ser Cavalleros; y celebrada la misa 
con gran solemnidad, dio su divisa del collar de Jarras y Grifo á 
ochenta caballeros y escuderos, así de Castilla como de estos 
Reynos de Aragón. 

En este suceso termina la memoria de esta Orden por lo que 
toca al Rey Don Fernando, que falleció pocos años después en 
Abril de 1416. Pero de su hijo Don Alonso V, que le succedió 
en el Reyno, consta que la conservó en todo su esplendor y 
grandeza, que llevó consigo siempre en lodas sus empresas esta 
divisa, que se honraba con enviarla á los Príncipes Soberanos, 
como lo hizo con Filipo, Duque de Borgoña, fundador de la or- 
den del Toysón do (^ro, y también con el Emperador y otros 
Príncipes de Alemania, Austria, Bohemia y Ungría, y que no 
perdió ocasión de condecorar con ella á otros grandes y pode- 
rosos, como sucedió en la Concordia con el Rey Don Juan el II 
de Castilla, año de 1453, para cuia execución en señal de mayor 
amor y de perpetua paz, se convinieron en ique el Rey y la Reyna 
de Castilla, los Infantes D. Alonso y D.^ Isabel, sus hijos, con doce 
caballeros que escogiese el Rey de Castilla, truxesen la divisa del 
collar de Jarras de Lirios y Grifo del Rey de Aragón con la esto- 
la, los días de Nuestra Señora y los sábados, y que el Rey de 



76 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Aragón, con otros doce caballeros, truxesen el collar de la Es- 
cama, que era la divisa del Rey Don Juan el 11 de Castilla. 

Uno de los doce escogidos por el Rey de Castilla con este 
motivo para que llevasen la vanda y divisa de Aragón debió ser 
el muy noble Cavallero Alonso Albarez de Toledo, uno de los 
ascendientes de la Casa de Alba, el qual la tubo en tanta estima- 
ción y aprecio, que dejó por ella las armas antiguas de la Casa, 
solar y familia, mandando á los succesores en su mayorazgo que 
la tragesen en un escudo sin mezcla de otras ningunas; prueba 
por cierto notable de la alta estima y aprecio en que se conser- 
vaba este blasón entre los proceres del Reyno á mediados del 
siglo XV. 

Esta es la última memoria que por aora puedo presentar en 
esta materia. Con la unión de las dos Coronas en el Reynado 
de los Reyes Católicos y succesos que se siguieron, es de creer 
que á esta orden de Cavallería cupiese la misma suerte que á la 
antigua de la Banda de Castilla y á la divisa de la Escama, que 
todas se obscurecieron con la venida de los Príncipes de la 
Casa de Austria, que traían consigo la institución más reciente 
y de no menos esplendor del Toysón de oro. 

\ín el día no existe ya este escudo del citado Don Alonso que, 
como aseguró Dávila, se conservaba en su tiempo en el Convento 
de Religiosas de Santa Clara de esta villa, que fundó y dotó él 
mismo. También ha perecido la Inscripción que, según Dávila, se 
conservaba en la Iglesia de Santa María, llamada la Antigua de 
Medina del Campo en memoria de este succeso, pues habiéndose 
renovado ó reedificado la Iglesia en estos últimos tiempos, no se 
ha cuidado de conservar esta memoria, quedando borradas las 
Jarras con azuzenas que estaban pintadas desde mui antiguo en 
varios parages de la Iglesia, y sepultadas entre los escombros 
otras jarras de piedi-a con azuzenas que asegura haber visto y 
tenido en sus manos uno de los Albañiles que trabajaron en la 
obra. 

Esta ligera exposición que presento á la Academia, ya que no 
sea digna de sus sabios individuos, servirá por lo menos para 
manifestar así mi agradecimiento al distinguido honor que hoy 



ELOGIO HISTÓRICO DE DON ANTONIO AGUSTÍN 77 

recibo en ser agregado á tan ilustre cuerpo, como el deseo de 
aprovecharme de su sabiduría y de su celo por la verdadera glo- 
ria nacional, y de cooperar quanto esté de mi parte á sus altas 
empresas. 

Este ramo de las antiguas Ordenes de Caballería de España, 
jior la conexión que tiene con otros hechos importantes de nues- 
tra historia, merece ilustrarse con observaciones y documentos 
(le un modo digno que llene los deseos de la Academia. Parte de 
esto tengo yo apurado, en varios puntos me quedan dudas que 
merecen aclararse, en otros confío adelantar sobre lo que hay 
publicado hasta ahora. Si á la Academia le pareciese útil este 
trabajo, me atrevería á pedirle que, devolviéndome estas dos 
breves memorias, me permitiese extenderlas y mejorarlas, apro- 
vechándome de ellas para que en otra más completa pueda dar 
á éstas y á otras noticias de la historia de nuestra nobleza la po- 
sible perfección. 

Madrid, 28 de Junio df 1805. 

Lorenzo Tadeo Villanuexa. 



II 

hXOGIO HISTÓRICO DE D. ANTONIO AGUSTÍN, ARZOBISPO 

DE TARRAGONA, LEÍDO EN LA REAL ACADEIVIIA 

DE LA H1.ST0RIA EL DÍA 3 DE DICIEMBRE DE 1830 

Época sobre manera interesante para nuestra historia literaria 
es el principio del siglo diez y seis. Reunidas en unas mismas 
sienes las coronas de Castilla y de Aragón, y arrojados los Moros 
del reyno de Granada, comenzó España á formar una potencia 
respetable, y á ocupar entre las demás el lugar que por sus vir- 
tudes merecía. El descubrimiento del nuevo mundo, que supo 
llevar hasta su término la magnánTma constancia de Cristóval 
Colón, presentó un nuevo teatro á no pocos ilustres campeones, 
donde lejos de su país pudiesen imitar las hazañas heroicas, en 



78 BHI.KTÍN DE LA 1!E»L ACAUEMiA HE LA HISTORIA 

q-ue sus mayores se ejercitaron dentro de su misma patria. Por 
otra parte, la vasta estensión de los dominios del Emperador 
Carlos V aumentó nuestras relaciones con los reynos estrangeros, 
y nos puso al alcance de los adelantamientos rápidos, que todas 
las ciencias habían debido poco antes á la invención de la im- 
prenta, y á la eríiigración de los Griegos. Menester era necesa- 
riamente que tantos y tan poderosos impulsos despertasen una 
noble emulación en los pechos Españoles: y que reunidos entre 
sí tantos y tan eficaces auxilios proporcionasen un nuevo esplen- 
dor á los talentos agitados, que con admirable ferocidad produce 
nuestro suelo. Por eso, al mismo paso que derramados unos por 
la redondez del orbe acreditaban su singular destreza en manejar 
las armas, no faltaban otros dentro ni fuera de la nación, que 
mostraban su particular pericia en cultivar las letras. Difundido 
entre nosotros el buen gusto en el estudio de las ciencias ecle- 
siásticas, promovióse el de la venerable antigüedad, y se facilitó 
el de los libros santos en sus mismas fuentes por medio de la 
lamosa edición de la primera Biblia Poliglota: empresa gloriosa, 
á la verdad, reservada á la grandeza de alma y á la ¡lustrada mu- 
nificencia del inmortal Ximénez de Cisneros. Españoles fueron 
también los que hermanando con más ahinco que anteriormente 
el estudio de las humanidades con el de los dos derechos, los 
comunicaron una nueva luz, disipando las tinieblas espesas en que 
yacían envueltos por la grosera ignorancia de los siglos anterio- 
res. .Sin duda alguna que la sana crítica había echado entre nos- 
otros muy profundas raíces, cuando casi del todo encomendó en 
Roma el Papa Pío IV á los Españoles la correción del Decreto de 
Graciano: y cuando todavía quedaba dentro de su misma patria, 
quien con menos auxilios y quizá con superior acierto se atre- 
viese á desempeñar tan importante trabajo. Yo recordaré siem- 
pre con placer los hermosos días de los Peñas, Chacones y Car- 
donas; pero sobretodos ellos concederé la preeminencia, sin nin- 
guna dificultad, al célebre Prelado de Tarragona, D. Antonio 
Agustín, á cuyo respetable* nombre agradecida nuestra patria 
hace profunda reverencia. Tomen otros á su cargo trazar el elo- 
gio de aquellos claros varones, porque á mi pluma queda muy 



ELOGIO HISTÓRICO DE DON ANTONIO AGUSTÍN 7y 

sobrado campo para estenderse con el del Arzobispo de Tarra- 
gona. Ensalcen enhorabuena hasta las nubes la variedad de pren- 
das literarias, que aseguró á cada uno de aquellos ilustres Espa- 
ñoles el desempeño acertado de su interesante comisión: yo po- 
dré presentarlas todas reunidas en la persona de D. Antonio 
Agustín. Séame, pues, lícito consagrar en obsequio suyo las pri- 
micias de mis trabajos Académicos; pero confiando siempre 
en que la bondad de este Cuerpo tan respetable disimulará con 
indulgencia las faltas de un Elogio, que yo bisoño todavía en se- 
mejante clase de tareas apenas acierto á pronunciar. Mi intento 
es ofrecer en la persona de D. Antonio Agustín un varón verda- 
deramente grande, que con sus virtudes políticas y religiosas no 
menos que con sus trabajos sagrados y profanos contibuyó al 
mayor esplendor de la literatura española y al mayor lustre de 
su madre patria. 

Descendiente de las familias más nobles de la corona de Ara- 
gón, este Prelado famoso nació el año de 1 5 17 en la ciudad de 
Zaragoza, fecunda madre de hijos distinguidos. Todavía era de 
corta edad cuando perdió á sus padres; pero en cambio de ellos 
encontró un benéfico Tío, que ayudado de la generosidad del 
César, se encargó de su educación, y después de los estudios 
propios de la niñez, le envió á cursar en las aulas de Alcalá. Allí 
donde todavía resonaban los armoniosos ecos de Antonio de 
Nebrija, allí es donde el tierno Agustín perteccionó sus conoci- 
mientos en las humanidades, y estudió tal vez filosofía. En la 
Universidad de Salamanca, adonde pasó después, se dedicó al 
Derecho Canónico y Civil, cuya profesión estaba como vinculada 
en su familia; pero solícito de aprovechar el tiempo que le so- 
braba de sus tareas escolásticas, comenzó á recoger en un libro 
cuantas especies hallaba en los autores relativas á la ciencia ge- 
nealógica. Estas preciosas notas, frutos tempranos de la más 
constante laboriosidad, produjeron con el tiempo sus Diálogos 
de las artnas y linages de la nobleza de España, que habiendo 
quedado sin concluir al tiempo de su muerte, salieron después 
á luz por el esmerado y patriótico celo de D. Gregorio Mayans. 
Pequeño teatro era para el joven estudiante la Universidad de 



8o BOIITÍN UE I,A REAL ACADEMIA I>E I. A HISTOKIA 

Salamanca, en la cual todavía no estaba introducido el buen 
gusto en la enseñanza del Derecho, ni se cultivaban esmerada- 
mente las bellas letras, ni las lenguas eruditas, por lo que al cabo 
de siete aíios se trasladó á Bolonia, donde á los cinco de su lle- 
gada fué condecorado con una beca del Colegio mayor de San 
Clemente. Este era el teatro que su insaciable aplicación buscaba 
para dedicarse con todo interés al estudio de la Jurisprudencia, 
sin desatender por eso el de las humanidades. Y esta es la razón 
por qué al mismo tiempo que alistado en las aulas de Pablo Pa- 
risio, y sobre todo del célebre Andrés Alciato, resolvía las leyes 
y consultaba sus intérpretes, no se desdeñaba de aplicarse se- 
gunda vez al conocimiento de los idiomas griego y latino en las , 
escuelas de Bonamico, Facelo y Rómulo Amasco. Avaro de su 
tiempo y no menos deseoso de templar la serenidad y aun ari- 
dez de esta clase de estudios con otros más amenos, emprendió 
el de la Música y el de la Poesía, en la cual salió tan aventajado, 
como lo acreditó después con sus repelidas composiciones, y 
especialmente con haber introducido en nuestra literatura los 
versos sáficos y adónicos, si hemos de dar crédito á la observa- 
ción de D. Pedro Valero Díaz. Un gusto tan sólido y tan bien 
cimentado sobre las bellas letras no podía menos de avenirse 
mal con la pesada enseñanza de los juristas de su siglo, sin es- 
cluir á su maestro Alciato. El tiempo que debía emplearse en 
aprender las leyes y examinar la razón ó sin razón de ellas, per- 
díase tristemente en eludirlas, más bien que esplicarlas por me- 
dio de interpretaciones sutiles y de violentas distinciones, que 
lejos de aclarar las dificultades del texto sólo servían para au- 
mentarlas, y para hacer más penoso el estudio de la jurispru- 
dencia. Introducido en las aulas el gusto de Aristóteles, redu- 
cíase toda la ciencia de un letrado á disputar de las leyes y a 
discurrir mil y mil cavilaciones ridiculas que oscurecían la ver- 
dad y embrollaban la justicia. Bien pronto conoció nuestro labo- 
rioso escolar cuánto tiempo se perdía con una enseñanza tan 
viciosa y la urgente necesidad con que la cultura del siglo recla- 
maba un método más acertado. Nosotros estamos cogidos, decía 
más adelante, eti los lasos de estas disputas por vic io de los tiempos, 



ELOGIO HISTÓRICO DE DON ANTONIO AGUSTÍIJ 8l 

)' lie juzgado que es muy propio de sabios usar de ¡a fortuna, y 
de cualesquiera tiempos, y desear y procurar de veras, que cada 
uno haga lo más aventajado, á lo menos lo que es mejor que las 
cosas vulgares. Con estas palabras, tan propias de su modestia, 
nos dio él mismo á entender que él era quien primero se había 
separado enteramente del método común por seguir el de los 
juristas antiguos, los cuales tanto se distinguieron en la inter- 
pretación de las leyes por su método y concisión y pureza de 
lenguaje. 

Acabada en Bolonia la carrera de sus estudios, se trasladó á 
Florencia, donde en breve tiempo, aunque á fuerza de trabajo, 
hizo un cotejo puntual de la edición Nórica de las Pandectas con 
un manuscrito antiquísimo de las mismas que allí se conservaba. 
Esta confrontación sobre manera necesaria en un siglo que aún 
carecía de una edición esmerada y correcta del cuerpo del De- 
recho, animó á D. Antonio Agustín á dar al público las primicias 
de sus trabajos. Habiéndome restituido á Bolonia, escribía él mis- 
mo á su amigo Miguel May, Vicecanciller de Aragón, empecé á 
cotejar estos mismos libros emnendados de aquella manera con 
todos los demás y con los intérpretes de ellos, y de este modo hallé 
que no sólo no había yo quedado frustrado de mi expectación, sino 
largamente colmado con la utilidad del suceso. Porque no sólo me 
libré de la variedad de escrituras que se hallaba en casi todas las 
palabras, sino que advertí que muchísimas cosas que se tienen por 
ciertas no están bien escritas por culpa, y muy grande, de los copis- 
tas é intérpretes: las cuales cosas, como á mí me pareciese necesa- 
rio que no estuviesen ocultas á todos los que se aplican á la juris- 
prudencia, concebí en mi ánimo una carga mayor que mis fuerzas: 
el señalar todas estas enmiendas y los errores de nuestros intér- 
pretes. En efecto, el año 1543 dio á luz su obra De las enmenda- 
ciones y opiniones del Derecho civil, obra pequeña en el volumen, 
pero muy grande en la estimación de los inteligentes, y que 
mereció á su autor un distinguido lugar en la república de los 
jurisconsultos, á pesar de haberla compuesto cuando sólo conta- 
ba veinticinco años. Esta obra preciosa, adonde compite un in- 
menso trabajo con una vasta erudición, fué una antorcha resplan- 

TOMO LXXV 6 



82 boletín de la real academia de la historia 

deciente de sana crítica que ahuyentó las tinieblas en que yacía 
envuelto el Derecho romano, y sirvió de poderoso estímulo para 
redoblar la aplicación de no pocos sabios profesores envejecidos 
en su estudio. Más ventajas acarreó ella sola que cuantos volú- 
menes escribieron hasta entonces Jos más profundos juristas, 
porque trazándoles una senda desconocida enteramente, les en- 
señó á cultivar su facultad con más gusto y con más filosofía. 
Animado entonces con el éxito feliz de su primera empresa, sólo 
pensó en dedicarse con nuevo interés á la ilustración de la juris- 
prudencia romana, y pasando á Venecia añadió á la edición Nó- 
rica de las Pandectas cuanto faltaba á las Abvehzs de Justiniano, 
con la ayuda de un antiguo manuscrito: Novelas que publicó 
más adelante, así como la interpretación del antecesor Juliano. 
Poco después tradujo nuevamente y comentó los fragmentos 
griegos de Herenio Modestino sobre las Excusas de las tutelas, 
y compuso un libro erudito sobre las Leyes y decretos del Senado, 
donde con un dominio tan magistral pone á la vista el origen y 
asunto de cuantas encierran las Pandectas, como si hubiesen sido 
sancionadas por su mano. Para conciliar bien las leyes entre sí 
y para dar una respuesta exacta á sus frecuentes contradicciones, 
era necesaria en sumo grado una noticia puntual de su cronolo- 
gía, así como de sus autores é intérpretes. Con este motivo es- 
cribió su obra De los nombres propios de las Pandectas, en la 
cual de tal modo aparece poseído de la doctrina de los antiguos 
jurisconsultos, como si por una especie de transmigración pita- 
górica llevase dentro de sí mismo el espíritu de aquellos grandes 
varones, de los Ulpianos, Paulos y Papinianos. Enajenado de 
gozo con tan inmensa y varia erudición su amigo Lelio Taurelo, 
célebre jurista de su siglo, escribíale de esta manera: Buen áni- 
mo, Agustín mío: tú eres quien oportunamente pone el día de hoy 
á la vista de los maestros del Derecho, cosas de que jamás tuvie- 
ron noticia á pesar de que se reputan capaces de enseñar á los 
demás. 

Una opinión tan relevante y tan justamente adquirida no po- 
día estar oculta por largo tiempo. Noticioso Carlos V del mérito 
singular de D. Antonio Agustín, le presentó para una plaza de 



ELOGIO HISTÓRICO DE DON ANTONIO AGUSTÍN 83 

Auditor de Rota, cuando solamente contaba veintisiete años. 
Trasládase á Roma el joven Auditor y comienza al instante á 
participar del aprecio de los Sumos Pontífices, no menos que del 
Rey Católico, los cuales parecen empeñados á porfía en honrar ' 
su virtud y letras. No contento Julio III con franquearle sus más 
íntimos secretos, y con someter á su decisión los casos más difí- 
ciles, le nombró Nuncio Apostólico en Inglaterra, para dar á 
Felipe II el parabién por su matrimonio con la Reina Doña Ma- 
ría, y para trabajar en la reducción de aquel reino á la fe cató- 
lica. Paulo IV le creó Obispo de Alife, y le envió á la Corte de 
Alemania en calidad de Legado para granjear la mediación del 
Emperador Ferdinando I entre los Reyes Católico y Cristianísi- 
mo, cuya legación produjo las paces entre las dos naciones. 
Felipe lí le comisionó para visitar la isla de Sicilia, y en premio 
de su integridad y acertado desempeño le presentó después para 
el Obispado de Lérida. Pero tantas y tan bien merecidas distin- 
ciones no fueron bastantes para distraer su ánimo estudioso: an- 
tes bien, con nuevo ahinco procuraba reparar en Roma el tiem- 
po que le robaban sus frecuentes y honrosas comisiones. Delei- 
tábase sobre manera con el trato de los hombres sabios, los cua- 
les hallaban en su persona un protector generoso, y en su mo- 
desta casa un punto de reunión para conferenciar entre sí, y 
animarse mutuamente al buen desempeño de sus tareas. El mis- 
mo nos asegura que allí se trataba de las antigüedades de Roma, 
de las inscripciones, medallas y sucesos antiguos, de la historia 
literaria, latina y griega, de la secular y eclesiástica, y en una 
• palabra, de todas las artes y ciencias capaces de saciar el ham- 
bre de un genio laborioso. Fruto de estas reuniones curiosas 
tueron sin duda alguna sus enmiendas y anotaciones á M. Teren- 
cio Varrón, De liiigua latina, y á Sexto Pompeyo Festo, De ve?'- 
boruní significatione; pero sobre todo, sus principales obras de 
antigüedades, como sus Adiciones d las familias romanas de Ful- 
vio Ursino, y sus apreciables Diálogos de las medallas, inscrip- 
ciones y otras antigüedades, los cuales no vieron la luz pública 
hasta después de sus días. Al llegar aquí, doctísimos Académi- 
cos, quisiera yo detenerme algún tanto, para que admiremos de 



84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

común acuerdo la inmensa erudición )' la suma utilidad de una 
obra tan inestimable como propia de nuestro Instituto. Pero no, 
no soy yo á quien corresponde formar el panegírico de unos 
diálogos curiosos sobre manera, y sobradamente eruditos, por- 
que no soy yo el que debe enseñar á la Academia, sino á quien 
toca aprender del menor de sus individuos. Ahora, ahora es oca-' 
sión de que yo interrumpa mi discurso, y de que tomen ellos la 
palabra. Volved, señores, la vista á vuestro alrededor, y fijándo- 
la en ese monetario tan copioso como bien custodiado, decidme 
de cuánto provecho sirvieron para interpretarle y ponerle en or- 
den los Diálogos de D. Antonio Agustín. ¿Qué otro autor ante- 
rior á él suministró tanta copia y tanta profundidad de conoci- 
mientos numismáticos? Buen testigo puede ser en la materia el 
doctísimo Spanheim, quien asegura que iniigit/io antes de don 
Antonio Agustín desempeñó quizá con más acierto un asunto tan 
difícil. ¡Loor eterno á este anticuario tan consumado, cuyos ex- 
quisitos conocimientos de antigüedades jamás perderá de vista la 
Real Academia de la Historia! 

Disponíase nuestro Obispo á trasladarse á su silla de Lérida, 
cuando he aquí que á sus virtudes é instrucción aparece de re- 
pente un teatro grandioso á la verdad, y por todos títulos res- 
petable. Ábrese por la vez tercera el .Sacrosanto Concilio Tri- 
dentino; y de todo el mundo católico acuden á terminar sus se- 
siones Obispos venerables, y teólogos doctísimos, entre los cua- 
les descuellan sin dificultad los Padres Españoles. ;Ouién de 
nosotros no echa de menos al Obispo Agustín, en esta santa 
asamblea.' Preséntase allí por orden de Felipe II, y desde luego 
comienza á desplegar un celo verdaderamento apostólico, y una 
entereza generosa. Claman los Padres Españoles por la reforma 
de la disciplina: y con no menos libertad la reclama también el 
Reverendo Obispo de Lérida. Por nuestros pecados, dice, se ha 
levantado contra nosotros esta violenta tempestad en Francia y en 
Gemianía. Empiécese, pues, por la casa de Dios, y vosotros. Pa- 
dres míos, tomad las debidas providencias para sostener la repú- 
blica cristiana, que está á punto de caerse. Admirados los Padres 
Tridéntinos de su grandeza de alma, no menos que de su pro- 



ELOGIO HISTÓRICO DE DOS ANTONIO AGUSTÍN 85 

funda sabiduría, comienzan á prodigarle niil muestras de respe- 
to, y á poner en sus manos mil espinosas comisiones. Pero el 
Obispo Agustín, tan celoso como modesto, enteramente se olvi- 
da de sí mismo á trueque de consagrarse todo al mayor bien de 
la Iglesia. Encargado de examinar el funesto Catecismo de Barto- 
lomé de Carranza, aprovecha tan bella ocasión para suspirar por 
la reforma del misal y por la formación de un Catecismo arre- 
glado á la doctrina de los Apóstoles y de los Santos Padres. 
Trátase de la comunión bajo las dos especies, y exponiendo 
Agustín lo que su curiosidad tenía recogido, de los manuscritos 
del Vaticano, comunica oportunas luces para redactar con mar 
yor claridad este importante decreto. No era de menos interés 
el de la residencia, cuya formación quedó á cargo de nuestro 
Obispo, así como la extensión del de la observancia del Conci- 
lio, en que tuvo por compañero al insigne Covarrubias. ¡Oh, 
Prelado, grande á la verdad, y seguramente dichoso! Jamás pudo 
ofrecerse á tu vista un teatro más augusto, donde campease más 
tu sabiduría, ni se respetasen más tus virtudes. En esa asamblea 
tan grandiosa y rodeado de tantos y tan dignos espectadores, 
supiste emplear con envidiable gloria tus luces no vulgares en 
obsequio de la Iglesia. Pues en premio de tus servicios impor- 
tantes jamás olvidará tu nombre la esposa de Jesucristo; y éste 
reino católico bendecirá para siempre tu memoria. 

Cerradas las sesiones del Concilio Tridentino, trasladóse á 
Lérida D. Antonio Agustín, donde en medio de las penosas obli- 
gaciones del cargo pastoral no perdió de vista sus tareas litera- 
rias. Había tomado á su cargo al principio de su carrera la ilus- 
tración del Derecho civil, y no quiso terminar sus días sin ilus- 
trar igualmente la Jurisprudencia canónica. Fué su primer pen- 
samiento publicar una Colección greco-latiua de los sagrados 
Concilios, precedida de la historia de cada uno, y acompañada 
de doctos escolios para aclarar los pasajes más obscuros, fue^ 
ra de las variantes que arrojase de sí el cotejo de Códices. 
Pero esta obra inestimable, y superior á las fuerzas de un honT- 
bre solo, quedó sofocada en su principio por las ocultas y po>- 
derosas maquinaciones de algunos envidiosos, que no sienda 



86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

capaces de intentarla, y menos concluirla, tomaron á su car- 
go el atentar contra ella y sepultarla en el olvido. ¡Pluguiese al 
cielo que hubieran merecido .igual suerte los siniestros trabajos 
del célebre Román de la Higuera, el cual, en la oscuridad de 
su aposento escribía entonces sus falsos cronicones, so color de 
aumentar por medios tan reprobados las glorias de nuestra Igle- 
sia! Noticioso D. Antonio Agustín de unos trabajos tan dañinos 
escribió á su autor varias cartas en que antes que nadie repren- 
dió sus ocultas maquinaciones é hizo patente su falsedad. Lejos 
de desanimarse por ver frustrada su edición de los Concilios-, 
tomó con más empeño el enriquecer la iglesia con sus obras ca- 
nónicas. Nada diré de las antiguas colecciones de Decretales que 
publicó acompañadas de sabias notas: colecciones tan conocidas 
de los profesores de Derecho Canónico como necesarias para 
entender bien las Decretales de la Gregoriana. Tampoco hablaré 
de sus Anotaciones d los Cánones penitenciales, y menos de su 
Epitome del antiguo derecho pontificio: pero no quiero pasar en 
silencio sus trabajos en la corrección del Decreto de Graciano. 
Falta de crítica más bien que de probidad este monje laborioso 
había publicado una célebre colección de cánones y decretales á 
mediados del siglo xii, con el título deslumbrador de Concordia 
de los Cánones discordantes. Pero equivocadas las inscripciones 
de unos documentos, y mezclados todos entre sí confusamente, 
así supuestos como legítimos, pudiéramos asegurar con verdad 
que la Colección de Graciano no era una concordia de cánones, 
sino una discordia continuada. Mas en medio de todos sus de- 
fectos fué recibida entonces con aplauso universal, porque si eran 
cortas las luces de Graciano, todavía lo eran más las de su siglo. 
Los mismos Pontífices la consultaban con frecuencia y la tenían 
presente en todas sus decisiones, introduciendo de este modo en 
la iglesia un derecho desconocido anteriormente, y opuesto en 
gran parte al lado de sus días más hermosos. Un vislumbre de 
fina crítica bastó tres siglos después para descubrir los defectos 
de esta Colección: y para excitar en los amantes de la pura dis- 
ciplina los más vivos deseos de su enmienda. Pero aterrados to- 
dos con una empresa tan vasta, apenas se atrevía á tomarla por 



ELOGIO HISTÓRICO DE DON ANTONIO AGUSTÍN 87 

SU cuenta. El poco acierto con que la desempeñaron á mediados 
del siglo XVI los dos Antonios Demócares y Conti, obligó á 
Roma á encargarse de ella para cerrar la boca á los sectarios de 
Latero. Entonces pienso yo que la Iglesia universal fijó sus ojos 
en D. Antonio Agustín, como si á él solo reputase capaz de 
desempeñarla acertadamente, ó como si de él solo esperase que 
se encargaría de ella, constante en sus deseos de servirla. En 
efecto, toma la pluma el Obispo de Lérida, y después de un tra- 
bajo correspondiente á la importancia del asunto presenta con- 
cluida en un libro pequeño la Corrección del Decreto de Gracia- 
no, libro pequeño á la verdad, pero de muy subido precio por 
su escogida erudición; libro que dio mucho que admirar á todos 
los sabios de aquel tiempo; y que casi nada ha dejado que aña- 
dir á cuantos han emprendido después este mismo trabajo; libro, 
en fin, que manejarán siempre con singular gusto y provecho 
los buenos canonistas, y donde se contrapone admirablemente 
la ninguna crítica del monje Graciano con la crítica canónica de 
D. Antonio Agustín. 

Cosa maravillosa es, por cierto, que ocupado incesantemente 
en publicar tanta variedad de obras y de tan inmenso trabajo, to- 
davía acertase á desempeñar con exactitud las funciones de su 
ministerio. Pero en medio de todas sus tareas, no dejó de portarse 
como Prelado celoso, tanto en la silla de Lérida, donde residió 
por espacio de doce años, como en la mitra de Tarragona, adon- 
de fué trasladado diez años antes de su muerte; y si en la pri- 
mera cumplió con las obligaciones de buen Obispo, en la se- 
gunda desempeñó las de buen Metropolitano. Estrechamente 
encarg-ó el Concilio de Trento la frecuente celebración de los 
concilios provinciales, comq medio el más á propósito para man- 
tener la pureza de la fe, y corregir los abusos introducidos en la 
disciplina. Altamente penetrado el Arzobispo de Tarragona de 
la sabia previsión del Concilio Tridentino, y fiel observador de 
sus decretos, congrega tres Concilios provinciales y dos dioce- 
sanos: y tomó con todo empeño el derramar la buena semilla de 
la doctrina sana y extender su solicitud pastoral á todos los en- 
cargos confiados á sus desvelos. Hable su Revisión del Breviario 



88 boletín de la real acadejiia de la historia 

de Lérida; hable su publicación de las Sinodales tarraconenses; 
hable, en fin, su Catecismo de la doctrina cristiana, obra poco 
común desgraciadamente, á pesar de sus tres ediciones. Deseoso 
de introducir radicalmente la reforma de las costumbres, á nadie 
admitió jamás á las Ordenes sagradas sin cerciorarse primero de 
su idoneidad y exemplar vida, obedeciendo de esta suerte el pre- 
cepto del Apóstol, de no imponer á nadie las manos de ligero. 
Era recto, sin acrimonia, afable, sin llaneza, virtuoso, sin orgullo, 
docto, sin presunción, y dotado de una presencia grave y majes- 
tuosa, arrebataba hacia sí la benevolencia de todos. Jamás hom- 
bre alguno mostró en su conducta mayor integridad y templanza, 
ni menos codicia y ambición; pero entre todas sus virtudes 
sobresalía su caridad con los pobres. Ocasión hubo en que para 
socorrerlos empeñó los vasos sagrados y llegó á vender sus pro- 
pios libros, siendo las alhajas que más estimaba: notable des- 
prendimiento, sin duda alguna, y prueba nada equívoca de la 
más acendrada caridad. Seguro estoy de que sus feligreses diri- 
girían al Cielo votos fervorosos por su dilatada vida y que derra- 
marían tiernas lágrimas en su funesta muerte, acaecida el año 
1586, antes de cumplir los setenta de su edad. Diósele sepultura 
en la suntuosa capilla del Sacramento," edificada en la Catedral á 
sus expensas, y grabóse ¡sobre su sepulcro un breve elogio, en 
que con razón se le apellida clarísimo ilustrador de las liiiiiiani- 
dades y de los dos derechos; juez incorruptisinio, copioso en derra- 
- mar limosnas, y orácido terrestre de la sabiduría. 

Viva su memoria para siempre, como la de todos los hombres 
sabios y virtuosos. Su vida presenta á los siglos venideros un 
texido de acciones gloriosas, y exentas de lanares, que harán 
siempre grato su renombre, y esta nación heroyca jamás olvi- 
dará la alta estimación que prodigó su siglo á este varón singu- 
lar, y por todos títulos recomendable, admirado en Bolonia, dis- 
tinguido en Roma, honrado en Inglaterra, respetado en Alema- 
nia, venerado en Sicilia, consultado en Tupnto y llorado en Ta- 
rragona. Acreedor es, sin duda alguna, á que pronunciemos su 
nombre con gratitud y respeto y á que le proclamemos huma- 
nista célebre, crítico profundo, anticuario consumado, jurista 



ELOGIO HISTÓRICO DE DON ANTONIO AGUSTÍN 89 

docto, eminente canonista, y, sobre todo, varón sin tacha y 
modelo de prelados. Pero no, no por cierto; más vale que enmu- 
dezcamos nosotros, para no incurrir en la censura de algún genio 
descontentadizo, á quien nuestros elogios puedan parecer des- 
ahogados de una pasión ciega á nuestra Patria, más bien que 
efectos de amor á la justicia. Más vale que nosotros enmudezca- 
mos y que dexemos á los sabios extranjeros pronunciar sus ala- 
banzas. Dexemos á Pablo Manucio llamarle depósito de toda, la 
antigüedad. Dexemos á Juan Leonclavio apellidarlo el prelado 
más docto de su siglo. Dexemos al Tuano proclamarle gran lum- 
brera de España; y si esto es poco todavía, dexemos ai mismo 
Benedicto XI\' confesar que D: Antonio Agustin ilustró todo el 
mundo con el resplandor de su erudición eclesiástica. Nosotros, 
entretanto, revolveremos con interés sus apreciables escritos, 
para sacar fruto de su inmensa erudición; y volviendo los ojos 
.hacia su irreprensible y laboriosa vida, hallaremos un modelo 
acabado y á propósito donde formarnos beneméritos hijos de la 
Iglesia y ciudadanos útiles á la madre Patria. Mas, por lo que á 
mí toca, con razón podré gloriarme de haber consagrado en su 
obsequio mis cortas luces por medio de estos renglones; y si 
acaso con ellos no he merecido llenar los deseos y esperanzas de 
la Academia, no me fallará al menos el gusto de haberlo inten- 
tado. 

Madrid, 3 de Diciembre de 1S30. 

Pedro Síinz de B.\randa 



DOCUMENTOS OFICIALES 



1 

COMISIÓN PROVINCIAL DE MONUMENTOS HISTCJRICOS 
Y ARTÍSTICOS DE ÁLAVA 

Tengo el honor de poner en conocimiento de Y. E. que en 
sesión celebrada en 20 de Enero actual ha quedado constituida 
la Comisión provincial de Álava en la forma siguiente: 

Presidente: D. José Cola y Goiti, Correspondiente de las Rea- 
les Academias de Bellas Artes y de la Historia. 

Vicepresidente: D. Odón Apraiz y Sáenz del Burgo, Corres- 
pondiente de la Academia de la Historia. 

Conservador: D. Javier Aguirre, Arquitecto municipal, de la 
Academia de Bellas Artes. 

Secretario: D. Eulogio Serdán y Aguirregavidia, de la Acade- 
mia de la Historia. 

Dios guarde á V. E. muchos años. — Vitoria, 25 de Enero 
de 1919. 

El Presidente, 

José Col.4 y Goiti. 

Excmo. Sr. Marques de Laureuciii, Presidente de la Real Aca- 
demia de la Historia. 



not:^icias 



En el pasado mes de Junio ha fallecido en León el Correspondiente 
D. Pedro Serrano y Sánchez; y se ha tenido noticia del fallecimiento de 
los que lo eran en Vizcaya (Bilbao), D. Vicente González de Echávarri y 
D. Carlos de la Plaza; D. José María Martí, en Puigcerdá (Gerona), y 
D. Francisco de Paula Góngora del Carpió, en Granada. 

Elegidos: en Portugal, D. Antonio de Portugal de Faria, Vizconde de 
Faria (6 de Junio); en la República de Cuba, D. Mario García Kohly; en 
la de Méjico, D. Jesús Galindo )" Villa, D. Luis González Obregón y don 
Juan B. Iguiñiz; D. Eduardo Julia Martínez, por Castellón; en Mahón (Ba- 
learcsX D. Francisco Camps y D.Juan Blázquez y Fábregues; en Teruel, 
D. Lorenzo López Temprado; D. Elias Abad Navarro, en Alicante; don 
Leopoldo Torres Balbás, en Santander; el Sr. Erland Xordenskiold, en 
Gotenburgo (.Sueciai, y D. Martín Domínguez Berrueta. en Granada. 



El domingo 15 del pasado mes de Junio se verificaron en la Academia 
las elecciones de Senador. A las diez en punto de la mañana quedó cons- 
tituida la mesa, formada por los señores Director y Secretario del Cuer- 
po, designando como escrutadores á los Sres. Bécker y Blázquez. A las 
doce dióse por terminado el acto, habiendo sido reelegido el Sr. Marqués 
de Laurencín por todos los votos. 



En la .sesión del 30 de Mayo, previo aviso reglamentario, se procedió 
á la elección de Secretario interino, por fallecimiento del perpetuo, señor 
Hinojosa. Tomaron parte en la elección treinta señores Académicos y 
resultó elegido por unanimidad el Sr. Pérez de Guzmán y Gallo, que 
había desempeñado con carácter de Secretario accidental dicho cargo 
durante los seis años en que á causa de su enfermedad el Sr. Hinojosa 
quedó inválido. 



92 boletín de la real academia de la historia 

Con motivo de la elección del Sr. Menéndez Pidal para la presidencia 
del Ateneo científico, literario y artístico de Madrid, vacante por dimi- 
sión del Sr. Conde de Romanones, que lo desempeñaba, en la sesión del 
día 6 de Junio el Sr. Marqués de Laurencín, Director de la Academia, 
felicitó en nombre de ésta al elegido, haciendo elocuente resumen de sus 
méritos científicos y literarios que tan alta autoridad han dado á sus 
obras y á su nombre en los dos mundos. 

Los mismos merecidos elogios, así en el sentido literario como en el 
político, en que tantos servicios tiene prestados á los intereses patrios, 
y la misma felicitación hizo extensiva al .Sr. Conde de la Mortera, por 
haber merecido el honor de ser nombrado por decreto por S. M. Sena- 
dor vitalicio, y al Sr. Tormo por su elección pare la cuarta vicepresiden- 
cia del Senado. 

En la sesión del día 27 ha sido elegido Académico de Número para 
cubrir la vacante del Sr. Hinojosa, el Catedrático de Historia de la Uni- 
versidad Central, D. Eduardo Ibarra y Rodi'íguez. 

Su propuesta fué hecha en la del día 13, con la firma délos Sres. Vi- 
ves, Mélida, Ribera, Bécker v Gómez-Moreno. 



Otra vez se ha ausentado de la Academia el Sr. Marqués de Villaurru- 
tia, que el lunes 16 de Junio tuvo que regresar á Italia al desempeño de 
la Embajada de España en la Corte del Ouirinal. Durante su corta resi- 
dencia en Madrid ha mostrado una vez más su amor á la Academia asis- 
tiendo á todas sus juntas y tomando parte en sus deliberaciones. 

El Sr. Marqués de Yillaurrutia, á pesar de las graves ocupaciones del 
cargo que desempeña en Roma, antes de regresar á su destino nos ha 
dado un nuevo libro histórico con el título de El Palacio Barberini: re- 
cuerdo de Bspaña cu Roma. El Palacio de la Embajada de España, cons- 
truido en el primer tercio del siglo xvii por el Cardenal Maffeo Barberi- 
no, que gobernó la Iglesia con el nombre de Urbano VIII, después de 
haber sido desde fines de 18 14 hasta 1819 residencia ó destierro de Car- 
los IV y María Luisa, Reyes de España, en 1875, siendo Embajador de 
España el Conde de Benomar, tras muchas y pintorescas vicisitudes, que- 
dó constituido en residencia de nuestros representantes diplomáticos en 
la capital de Italia. Las vicisitudes varias del histórico edificio y sus mo- 
radores forman el trabajo bien docimientado del Sr. Marqués de Villa- 
urrutia, del que con más extensión, como merece, se ocupará el Boletín. 



Han trasladado su residencia de Segovia á Jaca nuestro Correspon- 
diente D. Alfredo Marquerie. y de Vitoria á Jerez de la Frontera el de 
igual clase D. Ricardo Beltrán v González. 



NOTICIAS 93 

Desde Bruselas. ;1 digno representante de España en Bélgica comu- 
nicó á la Academia que el 19 de ¡Mayo quedaron embarcados en el vapor 
Ripa^ que había de concluir su viaje en Bilbao, los cajones que contienen 
los libros de la Biblioteca que perteneció á nuestro Correspondiente 
Mr. Dognée y que ha legado á nuestros Cuerpo. 

Aunque en la sesión del 30 de Mayo la Academia acordó que en 
aquel puerto nuestro Correspondiente el Sr. Ouadra y Salcedo los reci- 
biera, haciéndoles transportar á Madrid en cuanto llegasen, posterior- 
mente, con motivo de haberlos desembarcado en Pasajes, se han dado 
las órdenes convenientes para su envió á Madrid con toda clase de 
garanttías paja su completa seguridad. 



La Comisión organizadora del Homciiajc á los Marinos de Santiago y de 
Cavite ha nombrado, por acuerdo unánime, miembro de la Comisión de 
Honor que preside S. M. el Rey al Director de la Academia excelentí- 
simo señor Marcjués de Laurencio. 



A petición del Sr. Marqués de San Francisco y de otros ilustres Co- 
rrespondientes nuestros, con la firma de los Sres. Duque de Alba, Mar- 
qués de San Juan de Piedras Albas, Menéndez Pidal, Puyo!, Beltrán y 
Rózpide y Pérez de Guzmán y Gallo, en la sesión del día 13 de Junio se 
presentó una propuesta para la creación en la capital de la antigua Xue- 
va España de la primera Academia americana de la Historia. Correspon- 
diente de la nuestra, en la misma forma en que se hallan constituidas en 
el Nuevo Mundo las Academias Correspondientes de la Españols. Esta 
moción fué aprobada en la sesión del día 27. En su virtud, la Academia 
de la flistoria en Méjico, Correspondiente de la de Madrid, quedará for- 
mada desde i.° de Julio del año actual de la manera siguiente: 

Académicos Correspondientes por orden de antigüedad. 

Sr. D. Francisco Planearte, Arzobispo de Linares. 

Sr. D. Ignacio Montes de Oca, Obispo de San Luis de Potosí. 

Sr. D. Luis García Pimentel 

Sr. D. Francisco Icaza. 

Rvdo. P. Mariano Cuevas, S. J. 

Sr. D. Manuel Romero de Terreros y Vinent. Marqués de San Francisco. 

Sr. D. Jesús García Gutiérrez. 

Sr. D. Jesús Galindo y Villa. 

Sr. D. Luis González Obregón. 

Sr. D. Juan B. Iguíñiz. 

Los cargos interinos serán elegidos en Méjico por los señores que 



94 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE lA HISTORIA 

formen la Academia, hasta qne en Diciembre próximo se haga definiti- 
vamente la designación de ellos conforme á nuestros Reglamentos, hasta 
que alli se aprueben los por que se haya de regir en lo sucesivo. 



El Correspondiente D. Antonio del Solar y Taboada, de Badajoz, ha 
obsequiado á la Academia con los siguientes Manuscritos, en pergamino, 
del siglo xvi: 

i.° Ordenanzas del Cuerpo de Dios. — Hermandad v Cofradía del Santí- 
simo Sacramento, fundada en 20 de Julio de IJ2J en la Villa de Alcántara: 
letra gótica del siglo xvi; 28 hojas en 4.° mayor, de las cuales diez y ocho 
contienen las treinta y tres leyes de que se componeu y las restantes 
adiciones y lista de cofrades hasta 1670. Encuadernado también en per- 
gamino. 

2° Otro cuaderno también escrito y encuadernado en pergamino y 
cuya parte primera, de treinta hojas en 4.°, contiene los traslados ó co- 
pias legalmente hechas en 14 de Marzo de 1528, de los títulos, cartas y 
escrituras de hierbas, censos, tierras de pan llevar y otras que tenía la 
Cofradía y Hospital del Cuerpo de Cristo en Alcántara. Su segunda par- 
te tiene diez y seis hojas, de las cuales diez foliadas, seis sin foliar y una 
al final en blanco. Contienen un pedimento é información de testigos so- 
bre la propiedad de la dehesa llamada de Ruy-Páez, que de tiempo inme- 
morial venía poseída por los mayordomos y cofrades de la Hermandad 
del Corpus Christi. 

3." Cuaderno en 4." manuscrito en papel (siglo xvi), falto délas pri- 
meras hojas, conteniendo en las diez primeras, sin numerar, otra copia 
de las Ordenanzas de la Hermandad del Cuerpo de Dios, letra gótica del 
siglo XVI, con firmas autógrafas al final de la Ley xxxni y de las xxxiv y 
XXXV añadidas y escritas con letra itálica. Siguen otras ocho hojas, con letra 
distinta, una con listas de cofrades de varias épocas de los siglos xvi 
y XVII y apuntaciones sobre mayordomos y otros cargos. Finalmente, 
otras cuantas hojas de letra más moderna, del mismo siglo xvi, con obser- 
vaciones sobre algunos capítulos de las Ordenanzas; y tras dos hojas en 
blanco, otras doce con variedad de tipos de letra y listas y sucesión de 
cofrades eclesiásticos y legos desde 1573 á 1576. 



Entre los numerosos libros que en la Academia se han recibido duran- 
te el mes de Junio último merecen especial mención, mientras con mayor 
espacio se les puede dedicar especiales bibliografías, una Crónica de la 
Corona de Aragón, escrita por el Conde de Castellano y presentada por 
el de la Vinaza; la Historia contemporánea de Colombia, remitida por don 
Gustavo Arboleda, Vicepresidente de la Academia Nacional de Historia 



NOTICIAS 95 

de Colombia en Bogotá; la Historia de la cerámica de Aleara, del Sr. Con- 
de de Ca5ial, presentada por el Sr. Marqués de Laurencín; el Catálogo 
de los Códices y Docume7Jíos de la Catedral de León, del P. Zacarías García 
Villada, presentada por el Sr. Menéndez y Pidal; las Relaciones geográfi- 
cas, topográficas é históricas del reino de Valencia, de D. Vicente Castañe- 
da, presentada por el Sr. Barón de la Vega de Hoz; el segundo tomo de 
la Colección general de Documentos relativos á Filipinas, remitidos por el 
Director de la Compañía general -de Tabacos de Filipinas, Sr. Conde de 
Churruca, presentado por la Secretaría, y, finalmente, el tomo de Docu- 
mentos pura la Hiseoria de las instituciones de León y de Castilla en los 
siglos Xal XIII, obra postuma del Sr. Hinojosa, remitida por el Centro 
de Estudios Históricos. 

Aunque donativo particular para el Sr. Pérez de Guzmán y Gallo de su 
autor el Sr. Marqués de San Francisco, D. Manuel Romero de Terreros y 
Vinent, también fueron presentados y regalados á la Academia el Discur- 
so Icido el 22 de Abril último en su recepción como Individuo de Núme- 
ro en la Academia Mejicana, que trata del Estilo epistolar en la Nueva 
España; el precioso opúsculo titulado Hernán Cortés, sus liifos v nietos, 
caballeros de las Ordenes Militares, y el segundo cuaderno de .^íonogra- 
ftas tncxicanas de arte, que comprende las Residencias coloniales de Aíéxi- 
co en 84 ilustraciones. 

Enia Academia Mexicana el Sr. Marcjués de San Francisco ha ocupa- 
do la vacante producida por fallecimiento del ilustre é infatigable inves- 
tigador de documentos históricos sobre México D. Francisco del Paso 
y Troncoso, tan querido, como en su país, en España y en Italia, donde 
residió largo.s años. 

El Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos \' Artísticos de 
Navarra publica en su número correspondiente al segundo trimestre 
de 1919 unas interesantes Adiciones al Diccionario histórico -político de 
Tudela y su Merindad recogidas de la colección de inéditos del que fué 
nuestro Académico Correspondiente D.José Yanguas 3' íMiranda por don 
José María Azcona. 

Es importante la bibliografía c^ue éste publica, además, como nota, de 
las obras (jue publicó desde 1823 á 1858 el ilustre editor de la Crónica de 
los Reyes de Navarra, escrita por el Príncipe de Viana, y de la Historia 
de la Conquista del Reino de Navarra, de D. Luis Correa, y dio á la es- 
tampa de su mano el Diccionario de los Fueros de aquel Reino y el de sus 
Antigüedades, entre otras muchas producciones originales. 



En el número del Bollcii de la Societta Arqueológica Luliana, que se 
publica en Palma de Mallorca, correspondiente al mes de Abril último, ha 



90 BOI ETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

empezado á publicar D, I. Macabidch una interesante colección de Cartas 
del fíev Jaime 11 I de Aragón, dirigidas al cronista Ramón Muntaner, su 
Lugarteniente en Ibiza. Proceden del Llibre de la cadctia de la antigua 
Universidad de Ibiza. 



Ha empezado á publicarse en Barcelona una revista bimensual titulada 
Bibliografía. Su primer cuaderno abraza los meses de Enero y Febrero, 
y todas las obras literarias de que da noticia están publicadas en el año 
corriente de 1919. Está dividida en secciones, ocupando la décima cuarta 
la Geografía y la Historia. Las obras de esta sección de que da cuenta 
comprenden desde el núra. 194 hasta el 210, ambos inclusive, de las 213 
que constituyen su catálogo. 

En el número del Boletín del mes de Junio, pág. 534, línea 6, se dice, 
trat.indo del Discurso del Sr. Hinojosa en elogio del insigne historiador 
alemán Teodoro Mommsen, que fué leído en la sesión pública de 23 de 
Junio de igoi: es errata de imprenta, y debe decir el 26 de Junio de 1904. 

J. P. DE G. V G. 



TOMO Lxxv Agosto-Octubre, 1919 cuadernos ii-iv 

BOLETÍN 

DE I, A 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

INFORMES OFICIALES 



I 

LA FACHADA, CRUJÍA Y CAPILLA DEL HOSPICIO DE MADRID 

Con fecha 17 de los corrientes, la Secretaría de esta Real Aca- 
demia me comunica que el Sr. Director se ha servido designarme 
para que informe sobre la declaración de «monumento nacional» 
de las dos crujías por la calle de Fuencarral y la capilla del 
Hospicio de esta Corte," solicitada por la Sociedad Central de 
Arquitectos. En cumplimiento de lo dispuesto tengo el honor de 
exponer lo que sigue: 

Con fecha i.° de Marzo próximo pasado, la Sociedad Central 
de Arquitectos dirigió al Sr. Ministro de Instrucción Pública y 
Bellas Artes la instancia referida, en la que, además del extremo 
citado, pide que, caso de obtenerse, el Hospicio de Madrid se 
destine á Biblioteca y Museo regional madrileño. Remitido el 
documento á la Real Academia de Bellas Artes, informó con fe- 
cha 7 de Mayo último. Expresa dicha Corporación que no cree 
necesario historiar de nuevo la importancia artística del edificio, 
por haberlo hecho ya en dictamen de 1 5 de Julio de IQIQ- ^ 
que, reconocida su valía como ejemplar de una arquitectura muy 
característica y apreciable y, por tanto, muy digna de respeto 
y conservación, le corresponde al ponente declarar que estos 
fines se cumplirán perfectamente y con las mayores garantías 

TOMO LXXV 7 



gS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

acogiéndose á la ley del 4 de Marzo de 191S, y obteniéndose 
que sea declarado oficialmente «monumento arquitectónico-ar- 
tístico». Respecto al destino que haya de darse al edificio, aque- 
lla Academia no tiene por qué coartar las iniciativas del Estado 
ó de la Diputación provincial, y se abstiene de señalarlo. 

Tócale ahora á esta Real Academia de la Historia informar 
sobre el expediente. De justicia será, ante todo, alabar la inicia- 
tiva de la Sociedad Central de Arquitectos, que con ello demues- 
tra con cuánto celo cumple sus deberes de Corporación oficial 
de utilidad pública. Entrando ya en la cuestión, debe examinarla 
desde diversos puntos de vista. 

En el artístico no habrá que extenderse mucho. Es el Hospicio 
de Madrid, y con especialidad su famosa portada de la calle de 
Fuencarral, monumento copiosa y ampliamente descrito y anali- 
zado, desde los autores neoclásicos del siglo xviii, que prodigaron 
á la obra las más agrias censuras y á Pedro de Ribera, su autor, 
los más insultantes epítetos, hasta los modernos, que, pasando al 
extremo contrario, dedican elogios sin cuento á la nobleza y ca- 
rácter de la fachada y á la fecunda inventiva y asombrosa ejecu- 
ción de la celebérrima portada. Cualquiera que sea el juicio que 
deba prevalecer, no cabe dudar que la fachada del Hospicio de 
Madrid es una obra capital de un estilo y una época interesantí- 
simos. Como página de la historia del Arte español ha de consi- 
derarse; y al afirmarlo, esta Real Academia deja sentado cuan 
interesante estima su conservación. 

Si consideramos ahora su valía puramente histórica, no encon- 
traremos en verdad en los anales del Hospicio de la corte sucesos 
ó acontecimientos que lo eleven á superior categoría. Pero basta- 
rá con lo que significa como edificio de carácter social en la his- 
toria de nuestra Beneficencia pública. La privada de la Edad Me- 
dia había sido tan alabable en su caridad, como digna de vitu- 
perio en su organización; tanto, que el Concilio de Trento hubo 
de tomar serios acuerdos, y Felipe II entendió llegado el caso 
de una unificación, clausurando los establecimientos «mal funda- 
dos», ó sea los constituidos sobre bases poco sólidas. No obstan- 
te, en todo el siglo xvii no logró encauzarse el asunto de la pú- 



lA FACHADA, CRUJÍA Y CAPILLA DEL HOSPICIO DE MADRID 99 

blica beneficencia. Fué el primer Borbón el que, llevado del cen- 
tralismo francés, intentó de nuevo la unificación. Una de sus 
formas fué el crear hospicios destinados á recoger pobres de 
oficio, vagos de profesión y desamparados verdaderos. Y, al efec- 
to, fundó el de Madrid, dándole por domicilio las casas de la 
calle de Fuencarral, que desde 1674 ocupaba la Casa de Socorro 
del Santo Nombre de María, y emprendiendo por fin en el mis- 
mo lugar, en 1 722, la construcción de un edificio que no quedó 
terminado hasta 1799. Es, por lo tanto, el Hospicio de Madrid 
el primer edificio levantado en España con destino á esa institu- 
ción benéfica, y el modelo sobre el cual, á poco, se hacían los de 
Zaragoza, Valencia, Oviedo y otras poblaciones. 

Esta sucinta relación dice el lugar que socialmente ocupa el 
edificio de que se trata. Y si por su relativa modernidad y por 
la pobreza de sus memorias no se eleva mucho en la importancia 
histórico-social, sí lo bastante para que, uniéndose á la histórico- 
artística, tenga categoría de ejemplar, por cuyos respetos y 
conservación cuidadosa debe abogar entusiastamente esta Real 
Academia. 

Mas la Corporación entiende, de acuerdo por completo con la 
de Bellas Artes de San Fernando, que esos fines se obtendrán, 
mejor que con la declaración de «monumento nacional», con su 
inclusión en el Catálogo de los «artístico-arquitectónicos» á que 
se refiere la ley de 4 de Marzo de 1715. No están muy claras, en 
efecto, las consecuencias de cierto orden que aquella categoría 
tiene en los edificios que no pertenecen al Estado; y, en cambio, 
los «artístico-arqueológicos» quedan absolutamente defendidos 
de la destrucción, por lo estatuido en el art. 2° de dicha ley, 
puesto que para efectuarla precisan tramitaciones oficiales y per- 
misos que rara vez llegarán á obtenerse. 

Por lo tanto, esta Real Academia aboga calurosamente, y así 
lo pide á la Superioridad, porque la fachada, primera crujía y 
capilla del Hospicio de Madrid sean declarados oficialmente mo- 
numentos «arquitectónico-artísticos» á todos los efectos de la 
ley de 4 de Marzo de 1915. 

En cuanto al destino futuro, la Academia se inhibe de seña- 



100 boletín de la real academia de la historia 

larlo, por entender que no es asunto de su cometido, y que to- 
dos le parecerán bien si son dignos, como no puede menos de 
esperarse de la Excelentísima Diputación de Madrid, y con cual- 
quiera de ellos se obtiene la conservación de tan interesante 
monumento. 

Lo que tengo el honor de informar. La Academia, no obstan- 
te, acordará lo que estime más acertado. 

Madrid, 25 de Junio de 1919. 

Vicente Lampérez y Romea. 



INFORMES GENERALES 



COLECCIÓN ISTÚRIZ-BAÜER 

Documentos biop'áficos, hisióricos, políticos y particulares del Archivo del 
ExcMO. Sr. D. Francisco Xavier de Istúriz, donados día Real Academia 
de la Historia por su Correspondiente D. Ignacio Baüer y Landauer. 

Con tanta repetición, que casi puede decirse que desde que 
fué elegido nuestro Correspondiente apenas asiste a una de nues- 
tras sesiones ordinarias sin presentarla en donativo algún objeto 
curioso ó importante en el vasto dominio de los atributos de la 
Historia, el Sr. D. Ignacio Baüer y Landauer muestra su gene- 
roso empeño en significar así el amor y verdadera estimación que 
profesa á nuestro Cuerpo. En la sesión del viernes 27 de Junio 
último presentó un verdadero manojo de autógrafos de lord 
Palmerston y otros insignes estadistas del segundo tercio de' 
siglo XIX, como señal de la importancia de otros numerosos pa- 
peles de que hacía donativo á la Academia y que venían en un 
cesto de mimbre desvencijado, donde en confusión se veían pa- 
quetes varios de otros escritos que dejaba á la ocupación de la 
Secrecaría de mi cargo examinar y organizar. Admitido y agra- 
decido por la Academia el donativo, desde luego mi curiosidad 
procedió á descubrir el enigma que encerraba, y á poco cono- 
cí su importancia histórica de primer orden, pues se trataba 
nada menos que del archivo privado del ilustre hombre público 



102 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Excmo. Sr. D. Francisco Xavier Istúriz, que desde la temprana 
edad de los veintitrés años, en el de 1 808 (l), hasta la de los 
ochenta y cinco que alcanzó de vida en 1871, no sólo había to- 
mado parte en casi todos los hechos culminantes de la vida polí- 
tica de la patria en la multitud de vicisitudes varias que la inte- 
gran, sino que fué verdadera palanca de muchas de ellas desde 
las elevadas posiciones que ocupó, ya como representante del 
país en una y otra Cámara que llegó á presidirlas, ya desde la 
presidencia del Consejo de Ministros que desempeíió tres veces, 
y también más tarde como Embajador de España en Londres, 
en París, en San Petersburgo y en Roma. 

A la simple primera revisión que de tales papeles hice encon- 
tré fondos documentales exquisitos, principalmente de 1836, 
en que presidiendo un Gobierno de la Reina Gobernadora, Doña 
María Cristina de Borbón y Borbón, fué sorprendido y arrojado de 
él á la proscripción extranjera á causa de la famosa revolución de 
los sargentos de la Granja; de 1846, en que presidiendo otra vez 
los Consejos de la Corona, fué el negociador de los matrimonios 
Reales; de 1848, en que era Embajador de España en Londres, 
cuando el Gobierno del Duque de Valencia puso en manos del 
Embajador inglés en Madrid, sir Litton Buhver, sus pasaportes 
por la inmixtión que se, le atribuía en los preparativos de una 
nueva revolución; de 1852, en que se promovieron las declara- 
ciones de los Gobiernos de París y Londres acerca de ciertas 
garantías para España sobre la isla de Cuba combatida por la 
frecuencia de los movimientos separatistas que protegían los 
Estados Unidos, y de 1864, en que solicitado por la Reina Doña 
Isabel II para volver á formar otro Gobierno, que había de pre- 
sidir con el Marqués de Lema, Salaverría, Ardanaz, Díaz Ar- 
guelles, el General de Marina Ibarra y Antrán, el General Mar 
qués de Guad-el-Jelú, D. Fernando Calderón Collantes y D. Se- 
bastián González Nandín, y que al fin no juró. 



(1) Había nacido en Cádiz en 31 de Octubre de 1785, hijo legítimo de 
D. Cristóbal Javier Istúriz, natural de Pamplona, y de D.^ Jerónima Mon- 
tero, de Cádiz. 



COLECCIÓN ISTURIZ-BALER IO3 

La nutrida correspondencia que descubrí de 1836 con los 
Generales D. Luis Fernández de Córdoba, D. Evaristo San Mi- 
guel, D. Miguel López de Baños y otros; la de los Embajadores 
extranjeros Conde de Rayneval y de Clarendon, y, sobre todo, 
la del Ministro de jornada en la Granja, D. Manuel Barrio Ayuso; 
la de todos los Príncipes de las Casas augustas de Borbón y Or- 
leans, con motivo de las negociaciones para los regios enlaces 
en 1846 y en fechas posteriores; la de Martínez de la Rosa y el 
Marqués de Miraflores, desde París, el Duque de Sotomayor, 
desde Londres, el Conde de Colombi, desde Bruselas, los Emba- 
jadores inglés y francés en Madrid, Bulwer y el Conde de Bre- 
sson; la de los Ministros ingleses lord Aberdeen, lord Clarendon 
y lord Palmerston; la del Intendente de la Real Casa, Peña 
Aguayo, y otros personajes de análoga valía; la de los Genera- 
les D. José de la Concha, Marqués de la Habana, desde Cuba, y 
D. Juan de la Pezueta, después Conde de Cheste, desde Puerto 
Rico, etc., etc., etc., me hizo comprender la excepcional impor- 
tancia de toda esta preciosa documentación que aunque de ca- 
rácter confidencial, era á la vez política y verdaderamente ya 
histórica, y en la que se contiene la entraña íntima de todos los 
sucesos á que respectivamente se refiere, mejor que en toda otra 
clase de documentos oficiales, pues con ella se descubre al des- 
nudo la trama de tan varias e interesantes negociaciones como ' 
en aquéllos no es fácil describir tan prolijamente. 

Con todo me quedaba una pesadumbre y una preocupación: 
mi pesadumbre consistía en sospechar que los papeles que se 
nos donaban no estaban completos, y la preocupación en inda- 
gar, completos ó incompletos, de dónde emanaban y cómo habían 
llegado á manos del donante Sr. Baüer, por.quien generosamen- 
te los recibía la Academia. Lo primero que saltaba á mi vista, 
respecto á falta de documentos, era la absoluta carencia de los 
que el Sr. Istúriz debía haber recibido directamente de la Reina 
Gobernadora y del Duque de Riánsares, en 1 846, sobre todo 
por la participación que tuvieron en los regios matrimonios, 
cuando entre los papeles venidos abundan tanto las cartas de 
la Reina Amelia de Francia, de los Duques de Nemours y de 



104 boletín de la real academia de la historia 

Aumale, de la Infanta María Luisa Fernanda y del Duque de 
Montpensier, de los Infantes D. Francisco de Paula' Antonio y 
D. Enrique; de las Infantas D.^ Isabel Fernandina, D.^ Josefa 
Fernanda y D.'' Luisa Teresa, y, sobre todo, cuando en un so- 
bre que venía completamente vacío se leía, con letra de puño 
del mismo Sr. Istúriz: Cartas de S. M. la Reina Madre y de 
SS. AA. los Infantes, lo que no dejaba duda de que debieron 
existir. 

El donativo del Sr. Baüer no sólo comprendía estos papeles 
políticos é históricos, sino una gran cantidad de los del archivo 
aun más íntimo del Sr. Istúriz referentes á las herencias de sus 
hermanos D. Ignacio y D. Tomás, á la administración de los 
bienes que heredó en Cádiz y en Huelva, á los valores que tenía 
depositados en la casa de Rothschild, en París, en la del banque- 
ro español, en Londres, Sr. Zulueta, y en la de los Sres. Weis- 
weiller y Baüer, en Madrid, y además un testamento original que 
el Sr. Istúriz hizo en 1855 y todos los papeles de su testamen- 
taría, de 1871 á 1879, desempeñada por sus albaceas y testa- 
mentarios, el Barón de Weisweiller, D. Daniel Weisweilier y 
D. Isidro Díaz de Arguelles. Estos papeles, los mejor organiza- 
dos de todo el conjunto, me descubrieron la causa por qué ha- 
bían desaparecido las cartas de la Reina Madre Doña Maiía 
Cristina de Barbón y Barbón y las de su segundo esposo el Duque 
de Ridnsares, al par que me hicieron conocer el depósito sagra- 
do de que el donante Sr. Baüer y Landauer los había sacado 
para ofrecerlos á la Academia, en cuyo seno indudablemente 
llenan ya desde ahora, á completa satisfacción, los deseos que 
abrigaba el Sr. Istúriz de su conservación, según las cláusulas de 
sus disposiciones testamentarias. 

En efecto, el Sr. Istúriz en su Testamento, otorgado ante don 
Juan García de Lamadrid, en 29 de Octubre de l855i dejaba 
dicho en su cláusula IV: «También declaro que en casa del repe- 
tido Excmo. Sr. Marqués de Gaviria, tengo dos cajas cotí papeles, 
de los cuales mis testamentarios dispondrán con arreglo á mis 
verbales instrucciones, conservando en su poder los que impor 
ten para la justificación de mi conducta política y oficial, si algu- 



COLECCIÓN ISTÍ'RIZ-BAÜER 



'05 



na vez fuese públicamente censurada, así como los que se refie- 
ren á intereses particulares ó de terceras personas, é inutilizando 
los demás.»- Esta cláusula fué reproducida casi entera en la VIII 
de otro testamento posterior, de 8 de Noviembre de 1865, ante 
el Notario D. Mariano García Sancha, bajo el cual murió, sin más 
variación que la de que en lugar de decir que sus papeles se ha- 
llaban depositados en el Marqués de Gaviria, que ya había falle- 
cido, solamente dice: ^De los papeles que se encuentren á mi fa- 
llecimiento dispondrán mis testamentarios, etc., como en 1 855.» 
Es de suponer, empero, que puesto que no se hace más men- 
ción de dichos papeles ni en la Escritura de aprobación de la 
partición de bienes quedados al fallecimiento del Excelentísimo 
Sr. D. Francisco Javier de Istúriz, ni en la Cuenta general jus- 
tificada que presentó el testamentario D. Isidro Díaz de Argue- 
lles, en 12 de Mayo de 1879, ni en la Copia parcial del inventario 
de bienes, recogidos por dichos señores testamentarios, habían 
permanecido custodiados en la familia de éstos, de una de las 
cuales es inmediato deudo el Sr. Baüer y Landauer, donante, y 
que, por lo tanto, procedentes de aquella testamentaría y deben 
considerarse también en su completa integridad, descontados 
los que el Sr. Istúriz autorizó á inutilizar. 

Respecto á las cartas de S. M. la Reina Gobernadora, Doña 
María Cristina de Borbón y Borbón, y su segundo esposo, el Du- 
que de Riánsares, he encontrado la más completa justificación 
en el legajos que contiene los justificantes de la distribución de 
caudales, joyas y efectos, en cuya carpeta núm. 49, con el enca- 
bezamiento de Legado de los cuadros de Murillo, hallé los docu- 
mentos que siguen, de que considero interesante la reproducción 
íntegra. 

I. Cláusula X del testamento de 1865. —«Lego á S. M. la 
Reyna Madre Doña Alaría Cristina de Borbón, los dos cuadros 
de Murillo, representando á San Francisco y .San Jerónimo que 
se hallan en poder de mi amigo el Conde viudo de Villaríezo, 
suplicando á S. M. se sirva dispensarme el honor de aceptar esta 
pequeña memoria de un amigo reverente y constante.» 

II. Minuta de carta de I 5 dé Abril de 1 87 1, en que los testa- 



I06 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

mentarlos dieron á conocer este legado á S. M. por medio del 
Sr. Duque.de Riánsares. 

III. La carta de contestación que sigue íntegra: 

ExcMO. Sr. D. Isidro Díaz Arguelles. 

Brigton, 22 de Abril de 1871. 

Muy señor mío y de toda mi consideración: Ayer he reci- 
bido su muy atenta carta del 15 del corriente, y al momento in 
formé de su contenido á S. M. la Reina Madre. Esta augusta se- 
ñora, que tanto había sentido la muerte de su antiguo servidor y 
amigo el Sr. D. Javier de Istúriz, se ha enterado con emoción, 
por la carta de usted, de que nuestro excelente común amigo, al 
declarar su última voluntad, ha legado á S. M. dos cuadros de 
Murillo como memoria y testimonio de su adhesión constante. 
Como testamentario me lo participa usted y tiene la verdadera 
atención de pedirme que incline el ánimo de S. M. á la acepta- 
ción del legado, con lo cual quedaría cumplido lo que fué vivo 
deseo del ilustre finado. 

Tomadas sus órdenes, diré á usted que S. M. la Reina Doña 
María Cristina acepta desde luego la obsequiosa manda del señor 
D. Javier Istúriz, con tristeza y gusto a un mismo tiempo. Por 
grande que sea, y lo es muchísimo, el mérito de los objetos en 
que su manda consiste, será nada al lado del valor moral y de 
afección que los da, y en que ya los tiene esta augusta señora; 
pues son á sus ojos la última confirmación que el Sr. Istúriz ha 
querido darla de una adhesión y una consecuencia en sus senti- 
mientos á que S. M. ha correspondido constantemente, y de que 
guardará siempre fiel y agradecido recuerdo. 

En respuesta á la atenta pregunta de usted, tengo el gusto de 
decirle que para hacerla ver los mencionados cuadros y todas las 
demás consecuencias de este asunto, puede usted entenderse 
con mi amigo el -Sr. D. Nazario Carriquiri, autorizado al efecto, 
y por cuyo medio recibirá usted la presente carta. 

En nombre de la Reina, como en el mío, doy á usted miles de 
gracias por las atenciones que en la suya me dispensó y las mo- 



COLECCIÓN ISTÚRIZ-BAÜER 107 

lestias que este asunto le causa, y me ofrezco de usted con toda 
consideración como su atento seguro servidor y amigo, 

q. b. s. m., 
El Duque de Riánsares.» 

A^. B. La carta toda es de su puño. 

IV. Otra Minuta de contestación que dice; 

ExCMO. Sr. Duque de Riánsares. 

Madrid, 7 de Junio de 1871. 

Muy señor mío y de toda mi consideración: A su tiempo fui fa- 
vorecido con su apreciable del 22 del pasado Abril, y en su con- 
secuencia entregué al Excmo. Sr. D. Nazario Carriquiri los dos 
cuadros de Murillo que S. M. la Reina Madre se había dignado 
aceptar como última memoria de su antiguo servidor y constan- 
te amigo el Excmo. Sr. D. Francisco Javier de Istúriz. Aparte 
de la satisfacción, que aunque muy triste es una satisfacción al 
fin para mí, de haber merecido la confianza de tan respetable 
amigo para encargarme de cumplir sus últimas disposiciones, to- 
davía conservo entera mi respetuosa adhesión á aquella augus- 
ta Señora, para aceptar, no como molestia, sino con gusto, cuan- 
tas ocasiones se me presenten de poder ofrecerla, aunque sea 
indirectamente, el testimonio de mi respeto. 

Entre los papeles de nuestro común é inolvidable atnigo, que 
para cumplir con su última voluntad sobre este punto principie 
á examinar^ he hallado tres paquetes sellados, en cuya cubiei-ta se 
lee, escrito de la propia mano del ilustre finado, que contiene corres- 
pondencia de S. M. y de usted, y encarga que, sin abrirlos., les sean 
devueltos: además existen algunas otras cartas de la Augusta Se- 
ñora y de usted también con las que creo que debo seguir igual pre- 
cepto. Ruego á usted, Sr. Duque, que, tomantio las órdenes de Su 
Majestad, se sirva comunicármelas y darme al mismo tiempo las 
suyas sobre el medio más seguro de hacer llegar á manos de Su 
Majestad y á las de usted los expresados paquetes y las demás 
cartas que se hallen entre los papeles de nuestro común é inolvi- 
dable amigo. 



I08 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

El (l) saldrá para Inglaterra Manuel Daval, criado del se- 
ñor D. Javier, y lleva para entregar á usted, como última memo' 
ria de la amistad y distinguido aprecio que á usted profesaba 
nuestro difunto amigo, una pequeña insignia del Toisón de Oro, 
y una cadenita en la que cuelgan las de las grandes Cruces con 
que estaba condecorado. Su deseo era que todas las cosas de su 
uso se repartiesen entre sus verdaderos amigos, y no creo ha- 
berme equivocado, Sr. Duque, en considerar á usted como uno 
de los más distinguidos, esperando que, como testimonio de la 
afectuosa amistad con que usted le correspondía, aceptará tan 
modesta expresión de su memoria. 

Ruego a usted, Sr. Duque, mé haga el distinguido obsequio 
de ofrecer en mi nombre el homenaje de mi adhesión y respeto 
á S. M. la Reina Madre y aceptar á la vez la seguridad de la 
consideración con que soy de usted afectísimo amigo y seguro 
servidor, q. s. m. b. 

V. Segunda Carta toda autógrafa también del Sr. Duque de 
Ridnsares. 

Sr. D. Isidro Díaz de Argíjelles. 

El Havre 26 de Julio de 1871. 

Muy señor mío y de toda mi consideración: A su tiempo llegó 
á mis manos su muy atenta carta, y al contestarlo, será lo 
primero que haga darle ¡as gracias por la esmerada puntuali- 
dad con que usted hizo la entrega de los cuadros de Murillo de 
nuestro inolvidable y común amigo D. Javier al apoderado 
de .S. M. la Reina Cristina el Sr. de Carriquiri. 

Veo que ahora., al cumplir usted las disposiciones testamenta- 
rias con el prolijo celo que tanto justifica la elección de usted para 
ese cargo., ha hallado usted tres paquetes cerrados y sellados que., 
según rótulo, contienen correspondencia de nuestro ilustre amigo 
con esta Augusta Señora, y deben ser entregadas á S. M. con 
otras cartas escritas de la misma señora y aun algunas más, que 
aparecen entre sus papeles. 

(i) Fecha en blanco. 



COLECCIÓN ISTURIZ-EAÜER IO9 

Aceptando y agradeciendo la Reina esa delicada y obsequiosa 
prevención de su antiguo y tan fiel servidor y amigo, puede usted 
cuando le venga bien, y en la forma y el modo que dice, entregar 
esos paquetes y cartas sueltas al Sr. D. Nazario Carriquiri. 
Desde luego y por esta nueva molestia damos á usted S. M. y 
yo gracias anticipadas. 

Anúnciame usted también que mi excelente amigo D. Javier, 
incansable en darme muestras de afecto, me ha dejado, como 
particular memoria, una pequeña insignia del Toisón de Oro y 
una cadenita de que cuelgan las de sus grandes cruces, prendas 
las dos que él usaba, y me dice usted que me las envía ambas 
cosas por medio del criado del Sr. Istúriz, que salió de ahí para 
Inglaterra, el 5 de Junio. Contando de recibirlo de un momento 
á otro, he diferido el contestar á usted, y ahí tiene la explicación 
de la tardanza, que espero me excusará; pero como Manuel se 
conoce que se ha detenido, no quiero dejar pasar más tiempo 
sin escribir á usted, como lo higo tan luego como he llegado á 
Francia; pero en Inglaterra esperaba todos los días recibir la vi- 
sita ó noticias de Manuel, y aquí sería más difícil lo primero, si 
como creo se halla del otro lado del estrecho de Calais. 

Excusado sería el decirle á usted cuánto gusto me da esa me- 
moria de mi excelente é inolvidable amigo, que tiene á mis ojos, 
un precio de afección infinito y es el de ser prenda que usó per- 
sonalmente. Luego que llegue á mis manos tendré el gusto de 
escribir á usted de nuevo para avisárselo. 

La Reina me encarga salude á usted en su nombre con el ma- 
yor aprecio, y yo me repito de usted con toda consideración 
atento amigo y s. s., 

q. b. s. m. 
El Duque de Riánsares. 

VI. Recibo de los cuadros. — En representación de S. M. la 
Reina Doria María Cristina de Borbón, he recibido de los seño- 
res Albaceas testamentarios del Excmo. Sr. D. Francisco Javier 
de Istúriz los dos cuadros, objeto del legado á que se refiere la 
cláusula décima de su testamento. 



lio BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Uix lienzo que mide un metro veintitrés centímetros de alto 
por un metro seis centímetros de ancho próximamente, que re- 
presenta un San Francisco en éxtasis, calificado de Murillo, 
apreciado en veinte mil reales. 

Y otro ídem de iguales dimensiones que el anterior próxima- 
mente, que representa San Gerónimo orando en éxtasis, califica- 
do también de Murillo y apreciado en veinte mil reales. 

Y para resguardo, de dichos señores testamentarios firmo el 
presente en Madrid, á nueve de Mayo de mil ochocientos seten- 
ta y uno. 

(Firmado). — Nazario Carriquiri. 

VII. Distribución de algunas alhajas. — Núm. 62.- — Recibo de 
las del Duque dé Ridnsares. 

El Havre (i) de Setiembre de 1871. 

ExcMos. Sres. D. Isidro Díaz de Arguelles y D. Daniel Weis- 

WEILLER. 

Muy señores míos y de toda mi estimación: Hace pocos 
días que, en cumplimiento de su encargo, se me presentó en 
el Havre el ayuda de cámara de nuestro inolvidable y común 
amigo Sr. Istúriz á poner en mis manos la carta de ustedes de 
28 de Mayo últimos y con ella la insignia pequeña del l^oisón de 
Oro y una cadena de la que cuelgan, también en pequeño, todas 
las grandes cruces que dicho señor tenía, cuyos objetos me ha 
dejado en testamento como memoria de cariñosa amistad, y 
ustedes me remiten en cumplimiento de su cargo. Todo lo he 
recibido con agradecimiento y con tristeza, y todo queda en 
mi poder para recordarme, si necesario fuese, á uno de los 
amigos más consecuentes que yo he hallado en la ya larga ca- 
rrera de mi vida. Si el buen servidor de nuestro amigo ha tar- 
dado en hacerme esa entrega, es porque no ha venido á In- 
glaterra hasta hace pocas semanas y entonces se ha apresurado 
á cumplir su comisión. Su tardanza explica la involuntaria mía 
en contestar á ustedes, la del 28 de Mayo. 

(i) Fecha en blanco. 



COLECCIÓN ISTURIZ-BAUER 



Ahora sólo me queda dar á ustedes una vez más las gracias 
más cordiales, no sólo por la puntualidad, sino por la obsequiosa 
manera que han tenido la bondad de cumplir, respecto de mí, 
los encargos testamentarios. 

Ofreciendo á ustedes los sentimientos de mi especial consi- 
deración, soy de ustedes atento servidor y afectisimo amigo, 

q. b. s. m.. 
El Duque de RiAnsares. 

Lá copia de las cartas y documentos transcritos es la. demos- 
tración: primero, del origen legítimo de los documentos donados 
á la Academia por su digno Correspondiente el Sr. D. Ignacio 
liaüer y Landauer; segundo, porque entre tan preciosos papeles, 
que ya tenían el carácter de históricos, faltan la correspondencia 
y cartas de S. M. la Reina Gobernadora Doña María Cristina de 
Rorbón y las de su segundo esposo, D. Fernando Muñoz, Duque 
de Riánsares, que indudablemente debieron referirse á los suce- 
sos públicos de las dos primeras ocasiones en que el Sr. Istúriz 
fué Presidente del Consejo de Ministros, en 1 836, al ocurrir los 
acontecimientos revolucionarios de La Granja, y en 1 846, al 
negociarse los matrimonios de .S. M. la Reina Doña Isabel II y 
de su augusta hermana la Infanta D.* María Luisa Fernanda. 

Aun con esta falta, los papeles, que á juicio de los albaceas 
testamentarios del Sr. Istúriz debieron quedar para la historia, y 
forman el donativo del Sr. Baüer, son de una gran estimación 
para el esclarecimiento de todos los hechos históricos de su tiempo 
en que el Sr. Istúriz intervino. 

Existen además entre estos papeles algunas notas de propia 
mano que deben formar cabeza de la Colección. La una se titula 
Mis nombramientos; la otra. Apuntes de viajes en adversa y prós- 
pera fortuita. Sus nombramientos empiezan en 1836, y aunque 
tenemos en la Gaceta Española., de Cádiz, y en el Diario de las 
Sesiones de Cortes, que publica el Congreso, las Listas de Dipu- 
tados que pertenecieron á las de 1820-1823, donde figura su 
nombre, y además en las Actas, sus numerosos Discursos en 
ellas y su elección de Presidente en la legislatura extraordinaria 



112 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de 1822-23, cargo que desempeñó desde el 8 de Enero hasta el 
7 de Febrero de 1 82 3, de estos períodos políticos de su vida no 
conservó ningún otro recuerdo entre sus papeles, sino algunas 
deudas contraídas con él por hombres tan ilustres como Flórez 
Estrada, algunos ilustres marinos, héroes de Trafalgar, y otros, 
desde 1 8 10. 

La lista que él formó con el título de Mis nombramientos 
dice así: 



1836. — Mayo, 15. 



1838. — Marzo, 12. 
1844. — » 
1845. — Agosto, 4 . 
1846. — Febrero, 13 

— Marzo, 16 . 

— Marzo, 18. 

— Abril, §.. . 



— Octubre, 13 
1847. — Enero, 28 . 

— Marzo, i . . 



1848. — Junio, 14. . 



1850. — Mayo, 2.. 
1852. — Enero, 21 
\%^£,.~ Agosto, 8 
1856. — Diciembre, 23 



18S8. 



-Enero, 5 . . 
Enero, 14 . 

Junio, JO . 
Jtilio, 13. . 



Presidente del Consejo de Ministros y 
Ministro de Estado. 

Declaración de cesantía de Ministro. 

Comisario regio del Banco de Isabel II. 

Senador del Reino. 

Ministro de la Gobernación. 

Renuncia admitida. 

Gran Cruz de Carlos III. 

Presidente del Consejo de Ministros y 
Ministro de Estado. 

Gentilhombre de S. M. 

Renuncia admitida del Ministerio. 

Enviado extraordinario y Ministro ple- 
nipotenciario en Londres. 

Interrupción de relaciones con Ingla- 
terra. 

Renuncia del Ministerio de Londres. 

Toisón de Oro. 

Relevo del Ministerio de Londres. 

E. E. y Ministro plenipotenciario en San 
Petersburgo. 

Presidente del Senado. 

Presidente del Consejo de Ministros y 
Ministro de Estado y de Ultramar. 

Renuncia admitida de ambos cargos. 

E. E. y Ministro plenipotenciario en 
Londres. 



COLECCIÓN ISTURIZ-EAUER II3 

1858. — Octubre, 2g. . . Presenté las credenciales á S. M. B. en 

Windsor. 

1862. — Marzo Presenté las credenciales á lord Russell 

para volver á Madrid, nombrado Pre- 
sidente del Consejo de Estado. 

— Abril, g Tomé posesión de la Presidencia del 

Consejo de Estado. 
1863. — Enero, 2j . . . . Nombrado Embajador en París. 

— Entrega de mis credenciales al Empe- 

rador. 
l864.^-Sept¡embre, JO. Renuncia admitida en 5 de Octubre. 

La nota no comprende los cargos posteriores. 

En los Apuntes de viajes en adversa y próspera fortuna ade- 
lantó las fechas á 1823, en la forma siguiente, no llegando sino 
al año 1847. 

1823. — Octubre, 3. . . . Salida de Cádiz para Gibraltar emigrado 

como Diputado á Cortes votante de la 
Regencia en Sevilla. 

— Noviembre, 26. Salida de Gibraltar para Londres. 

— Diciembre. . . . Llegada á Londres. 

1825. — Octtibre, 24. . . Salida para Ostende y Bruselas. 

1826. — Marzo Regreso á Londres. 

1830. — Agosto Salida para París por Douvres. 

183 1. — Septiembre, 8 . Regreso á Londres. 

1834. — Mayo, 31 Salida de Londres para Sanlúcar, de re- 
greso á España, en virtud de la am- 
nistía. 

— Abril, 23-26. . . Llegada á Sanlúcar y Cádiz. 

— • Octubre, 31 . . . Salida de Cádiz para Madrid como Pro- 
curador á Cortes. 

— Noviembre, .f. . Llegada á Madrid y tomado asiento en el 

Estamento de Procuradores. 

1836. — Agosto Salida de Madrid para Lisboa, Londres 

y París, fugitivo, como Ministro ven- 
cido por la revolución de La Granja. 

TOMO L.\XV 8 



1 14 boletín de la real academia de la historia 

1838. — Febrero Regreso á Madrid como Diputado á 

Cortes. 

1847. — Marzo Salida de Madrid, por París, á Londres 

como Enviado extraordinario y Mi- 
nistro plenipotenciario de S. M. cerca 
de la Reina de Inglaterra. 

Con estos antecedentes hora es ya de hacer un resumen bre- 
vísimo, por años y sucesos, de la interesante colección documen- 
taria, en la forma que he tenido el honor de organizaría, antes de 
ser entregada á nuestra Biblioteca. 

Apartado \°'-Documentos biográficos. — Tres notas autógra- 
fas, tituladas: — Mis nombramientos. — Apuntes de znajes en adver- 
sa y próspera fortuna. — Blasones de los apellidos Istúriz, Montero, 
Berro y Amich. — Partida de bautismo. 

Apartado 2° — Documentos relativos á sus nombramientos de 
Procurador y Diputado á Cortes desde 1834 hasta 1844. 

Apartado 3.° — Seis cartas autógrafas de D. Agustín Argue- 
lles, de 28 de Abril á 31 de Julio de 1834. 

Apartado 4.° — Doce documentos orignales de la Junta Central 
de Andújar, en 1 83 5, y un Memorándum de letra, aunque sin 
firma, de Istúriz, desde 5 de Octubre á 16 del mismo del año 
referido. — (El sobre que contenía estos documentos decía: Para 
escribir mis memorias.) — (Firmado) Istúriz. 

Apartado 5.° — 1836. — Presidencia del Consejo de Ministros 
desde /j de Mayo de 1S36 hasta el 13 de Agosto del mismo año. — 
Veintiuna cartas confidenciales del General D. Miguel Ricardo 
de Álava, Embajador de España en París, desde 8 de Mayo á 
2 de Agosto, inclusas otras tres del Rey Leopoldo de Bélgica, una 
de D. Ignacio Jabat y dos copias de otras del Teniente general 
Conde de Harispe. 

Apartados." — 1836. — Veintitrés cartas autógrafas del Gene- 
ral D. Luis Fernández de Córdova y tres documentos más de 
1835-1836; cuatro cartas originales de D. Miguel López de Ba- 
ños y otras nueve de D. Evaristo San Miguel, todas de 1836. 

Apartado 7.°— 1836-38. — Quince cartas originales de D.José 



COLECCIÓN ISTURIZ-BAÚER II5 

Ventura de Aguirre Solarte, nombrado Ministro de Hacienda. — 
Su renuncia. — Una carta del Banquero alemán Mr. Manapus 
Franc y otras cuatro de los testamentarios de Aguirre Lolarte, 
de 1843 á 1845. 

Apartado 8.° — Cinco cartas originales y una nota sin firma 
del Conde de Rayneval, Embajador de Francia en España 
en 1836. 

Apartado 9.° — Treinta y tres cartas originales y de puño del 
Conde de Clarendon, sir George Villiers, Ministro de la Gran 
Bretaña en Madrid, y una nota, sin firma, de lord William Her- 
vey, de 1836 á 1838. 

Apartado i o. — 1836. — Revolución de La Granja. — Once car- 
tas originales de D. Manuel Barrio Ayuso, Ministro de Gracia y 
Justicia, escritas en San Ildefonso, del 12 de Julio al 13 de Agosto, 
como Ministro de jornada. — Acta del Consejo de Ministros ce- 
lebrado en Madrid el 13 de Agosto, y un apunte, sin firma, de 
sus acuerdos. — Tres copias de los oficios del Ministro de la Gue- 
rra, D. Santiago Méndez de Vigo, de 13, 14 y 15 de Agosto. — 
Dos copias simples de los decretos firmados por la Reina Gober- 
nadora los días 13 y 14. — Un apunte, sin firma, de los Sucesos de 
La Granja en Agosto de i8j6- — Un diario de dichos sucesos des- 
de el viernes 12 de Agosto al viernes IT de Septiembre, de letra 
de Istúriz. — Copia del comunicado de D. Manuel Barrio Ayuso 
en El Mundo de l.° de Septiembre.— Carta del mismo á Istfiriz 
en 9 de Marzo de 1837. — Dos notas de letra de Istúriz sobre el 
ascenso del Teniente de Infantería D. Juan Guerra, Ayudante del 
General Tello. — Carta autógrafa de lord Clarendon, con firma 
disfrazada, remitiendo á Istúriz un pasaporte con nombre su- 
puesto para que pudiera escapar disfrazado á Lisboa. — Nota fir- 
mada por Santiago Deutsch de los gastos del viaje de Istúriz de 
Aíadrid á Estremoz. — Minuta de carta de Istúriz á lord Palmers- 
ton, anunciándole su llegada á Londres. — Carta toda de puño de 
lord Palmerston, de 12 de Septiembre, citándole para recibirle. — 
Nota de puño de Istúriz y seis documentos de finiquito de sus 
cuentas con la viuda de Aguirre Solarte en 1848, en cuyo sobre 
Istúriz escribió; Esta deuda la contraje en París en i8j6 en mi 



Il6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

emigración á resultas de los sucesos de La Granja, durante la 
cual debí mi existencia á la amistad del expresado difunto amigo. 

Apartado i i. — Ocho documentos y apuntes para la vindica- 
ción del Ministerio de 1 5 de Mayo de 1835. — Dos copias del des- 
pacho de Istúriz, el 5 de Agosto de 1836, al Embajador de Es- 
paña en París. — Memorándum, de letra de Istúriz, sin concluir, 
acerca de su pensamiento al escribir dicho despacho. — Despachos 
de Calatrava al Vizconde de Palmerston, en 1 5 de Agosto de 
1836, sobre el de Istúriz de 5 del mismo mes. — Copia de la con- 
testación de lord Palmeston al Encargado de Negocios de Es- 
paña en Londres, Caballero Javat. — Algunos párrafos del despa- 
cho de Calatrava á su Embajador de París en 28 de Agosto. — 
Notas al pie del borrador del despacho del 5 de Istúriz y recorte 
del Morning Chronicle, de Londres, del 18 de Mayo de 1837, con 
la traducción alterada del texto de dicho despacho. — Número 
de El Eco del Comercio, de Madrid, del 4 de Junio de 1S37; 
otro de La Patria, del día 6, y dos de El Porvenir, del 9 y 1 1 
del mismo Junio de 1837, todos sobre el mismo asunto. 

Apartado 12. — 1836. — Cinco documentos originales sobre 
rendición de cuentas de los caudales aplicados á la División au- 
xiliar británica, durante la primera guerra civil. 

Apartado 13. — 1840-42. — Treinta y una cartas originales de 
D. José Herrera, confidente, sobre el viaje de la Reina Madre con 
sus augustas hijas á Barcelona; desde 19 de Junio de 1 840 hasta 
26 de Septiembre en Valencia. — Otras cinco cartas de confiden- 
tes. — Sesión del 23 de Julio en el Congreso. — Nueve cartas de 
noticias. — Memoria titulada Del partido moderado después del 7 
de Octubre de 18.^2, sin nombre ni firma. 

Apartado 14. — 1846. — Matrimonios Reales. — Seis notas de 
puño de Istúriz, aunque sin firma: la primera, de 2 de Mayo de 
1846, sobre convocatoria de Consejo de Ministros por S. M. la 
Reina para tratar de los casamientos; la segunda, de 6 de Mayo, 
sobre entrevista del Príncipe Carini con Istúriz acerca de la can- 
didatura del Conde de Trápani; la tercera, del 20 de Mayo, en- 
trevista del Embajador de Francia contra la candidatura de un 
Príncipe Coburgo; la cuarta, del 25 de Mayo, segunda conferen- 



COLHCCIÓK istúriz-bXüer 117 

cia del Conde de Bresson con Istúriz sobre una supuesta carta 
de la Reina Cristina en pro de un Príncipe Coburgo; la quinta, 
del 9 de Junio, tercera conferencia de Bresson sobre el mismo 
tema; la quinta, del 12 de Junio, cuarta conferencia de Bresson 
sobre una carta de lord Aberdeen; la sexta, del 2 de Julio, quinta 
conferencia de Bresson acerca de la tenida en Londres por mon- 
sieur de Saint-Hüaire, de orden de M. Gaizot, con lord Aberdeen. 

Apartado 15. — 1846:4". — Cincuenta y cinco cartas origina- 
les y autógrafas de D. Francisco Martínez de la Rosa, Embajador 
de Espaiía en París, desde 30 ae Mayo de 1846 á 2 de Enero 
de 1847. — Siete cartas originales y autógrafas del Marqués de Mi- 
raflores, desde París, desde 18 de Julio a 8 de Octubre de 1846, 
y otros documentos, sobre los matrimonios Reales. 

Apartado 16. — 1 846-47- — Matrimonios Reales. — Nueve car- 
tas originales y autógrafas del Duque de Sotomayor, Ministro de 
España en Londres, desde 4 de Junio á 22 de Agosto de 1846. 

Apartado 17. — 1846-64. — Cartas de Principes é Infantes. — 
Cinco cartas del Infante D. Francisco de Paula Antonio, desde 
17 de Abril á l.° de Octubre de 1846; otras seis cartas del mis- 
mo, desde 21 de Febrero á 20 de Junio de 1858; ocho cartas de 
la Infanta D." María Luisa Fernanda (cinco, de 1848; una, de 
1850; una, de 1861, y una, de 1864), y diez y siete del Duque 
de Montpensier, su esposo, desde 1848 hasta 1867. 

Apartado 1 8. — Siguen las cartas autógrafas de Príncipes de 
la Casa de Orleans. — Seis cartas originales y autógrafas de la 
Reina Amalia, de 185 1-53; diez, de 1848 á 1860, del Duque de 
Xemours, firmadas Luis de Orleans; dos del Duque de Aumale, 
Enrique de Orleans, de 1853; una carta del General C. Dumas, 
de 184S. 

Apartado 19. — Siguen los matrimonios Reales. — Ocho cartas 
originales del Infante D. Enrique, de 1846 á 1858, y otros cua- 
tro documentos relacionados con él. — Cinco cartas autógrafas 
de la Duquesa de Sevilla y un documento sobre nobleza de los 
Castellví. Tres cartas de la ¡Infanta D.^ Isabel Fernandina, de 
1S47 a 1858; siete de la Infanta D.'' Josefa Eernanda, de 1858 
á 1864; dos de la Infanta Duquesa de Sesa, y una del General 



Il8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

D. José Lemery, en nombre 4el Rey Don F.rancisco de Asís, 
de 1864. 

Apartado 20. — 1S46. — Matrimonios Reales y sus derivados. 
Treinta y seis cartas originales del Conde de Colombí, E. E. y 
Ministro de España en Bruselas, sobre el Infante D. Enrique y 
los revolucionarios españoles Espartero, Olózaga, Cortina, Prim, 
Cervelló, etc., y sus reuniones en Ostende, desde l.° de Mayo 
de 1846 á 1 1 de Febrero de 1847 — ^eis cartas del confidente don 
Aniceto Cañete y Moral sobre estos manejos en Bélgica, de 5 á 
30 de Agosto de 1846. — Tres cartas, todas de puño, de D. Ma- 
nuel Cortina, de 30 de Agosto, 23 de Septiembre y 26 de Di- 
ciembre de 1846. 

Apartado 21. — 1846. — Matritnonios Reales y sus derivados. 
Carta confidencial de Istúriz á lord Clarendon y su contestación 
de Julio y Agosto de 1846, respectivamente. — Cinco conferen- 
cias de Istúriz con BuUver, en Carabanchel, del lO al 20 de 
Agosto de 1846. — Carta de sir Rich Cobden, sin fecha. — -Treinta 
y seis cartas confidenciales y otros documentos del Conde de 
Bresson, Embajador de Francia, á Istúriz, desde Agosto de 1846 
á Enero de 1847. — Carta confidencial de lord Aberdeen, de 22 
de Junio de 1 846, y minuta de contestación. 

Apartado 22. — 1846-47. — Matrimonios Reales. — Asuntos de 
Portugal.—Setenta y siete cartas confidenciales á Istúriz del 
Embajador británico en Madrid, honorable sir Henry Litton BuU- 
ver, de Marzo á Diciembre de 1846. — -Carta autógrafa de lord 
Clarendon, de 3 de Agosto, y otra del Duque de Riánsares, de 
26 de Abril. 

Apartado 23. — Matrimonios Reales. — Quince copias de los 
despachos cambiados entre Istúriz y el Gobierno inglés desde 31 
de Agosto á 14 de Noviembre de 1846. — Otras siete copias de los 
despachos de lord Palmerston á lord Normandy, Embajador de 
Inglaterra en París; de Mr. Guizot al Embajador francés eri Es- 
paña; de Mr. Guizot á Mr. De Jarmac, Encargado de Negocios 
en Londres, y de lord Normandy á Mr. Guizot, sobre el matri- 
monio del Duque de Montpensier. — Discursos de Mr. Guizot en 
la Cámara de los Diputados, en la legislatura de 1846-47 (impre- 



COLECCIÓN ISTUKIZ-BAÜER I 1 9 

sos) y documentos comunicados á dicha Cámara por Mr. Guizot 
(impresos). 

Apartado 24. — 1847-48. — Embajada de Istúriz á Londres. — 
Veinte cartas confidenciales del Duque de Sotomayor, del 28 de 
Septiembre de 1847 á I4 de Junio de 1848. — Tres copias de des- 
pachos de D. Joaquín Francisco Pacheco á Istúriz, de Abril, y dos 
minutas de contratación y un memorándum de Istúriz, del 7 de 
Alayo del año 1 847. — Nueve cartas, todas de puño de lord Pal- 
merston á Istúriz, de 21 de Mayo á 29 de Junio de 1847, más el 
Protocolo impreso de la Conferencia celebrada en el Foreign Office 
el 21 de Mayo con los Plenipotenciarios de España, P" rancia, 
Gran Bretaña y Portugal sobre asuntos de este último Reino. 

Apartado 25. — 1847-48. — Embajada de Istúriz en Londres. 
Asuntos interiores de Casa Real. — Minuta de carta de Istúriz á la 
Reina Doña Isabel II (el sobre con letra de puño de S. AI. la Rei- 
na). — Tres facturas de los diamantistas ingleses Storr, Mortimer y 
Hunt; y trece cartas originales del Intendente de Palacio, D. José 
de Peña Aguayo, á Istúriz, sobre joyas adquiridas por la Reina, 
de 21 de Mayo á 23 de Noviembre de 1S47. — Poder, por medio 
de Notario, y legalizado, así en España como en Inglaterra, 
facultando á Istúriz para recoger una inscripción de 77.000 libras 
esterlinas sobre el gran Libro de la Renta Consolidada del 3 por 
100 de Inglaterra, impuesta á nombre de la Reina Doña Isa- 
bel II. — La inscripción original. — Dos cartas del Agente de la 
Embajada. — Dos minutas de Istúriz y dos cartas autógrafas del 
Marqués de Miraflores sobre las operaciones del cobro. 

Apartado 26. — 1847-48. — Embajada de Istiiris en Londres. 
Tres copias de los despachos dirigidos á Madrid por Istúriz: una, 
fechada en París con la entrevista tenida coft Lamartine; la se- 
gunda, en Londres, con su primera conferencia con lord Palmers- 
ton; La tercera, de Londres, sobre la Familia Real destronada de 
Francia. — Carta firmada por el Duque de la Victoria, de 12 de 
Septiembre de 1 847, y otra, confidencial y reservada, de don 
Modesto Cortázar, sobre el Duque de la Victoria. — Otra, confi- 
dencial, autógrafa, del Duque de Valencia sobre el Duque de la 
Victoria. — Copia de la renuncia del Duque de la Victoria del 



120 boletín de la real academia de la historia 

cargo de Embajador de España en Londres, para el que había 
sido nombrado (12 Octubre, 1 847). — Otras cuatro minutas de 
Istúriz sobre el mismo particular.- — Copia de comunicación oficial 
del Ministerio de Estado al Duque de la Victoria (14 Noviem- 
bre, 1847). — Minuta de carta de Istúriz al Duque de la Victo- 
ria (22 de Noviembre), y contestación, del 23 de Junio, de 
Baldomero Espartero. — Nota manuscrita y copiada del Heraldo 
de 4 de Noviembre, y otra, impresa, del 5 del mismo mes, de 
El Clamor Público. — Renuncia de su cargo por Istúriz y minuta 
de carta sobre ella al Duque de Sotomayor. 

Apartado 27. — 1848. — Embajada de Istúriz en Londres. — 
Retirada del Embajador británico en Madrid, honorable sir 
H. L. Bullver. — Diecisiete copias de despachos oficiales entre el 
Ministro de Estado de España, Istúriz y lord Palmerston, desde 
el 15 de Abril al 12 de Junio de 1848. — Carta del Secretario 
en la Legación Tacan á Istúriz el 17 de Junio. — Nueve cartas 
autógrafas de lord Palmerston á Istúriz del 25 de Abril al 14 de 
Junio de 1848: algunas minutas de contestación de Istúriz y una 
carta de sir Harley. — Veintinueve declaraciones de oficio sobre 
la partipación de Bulwer en las tramas revolucionarias de Espa- 
ña. — Copia del despacho del Duque de Sotomayor á Istúriz en 
9 de Junio, notificándole la resolución documentada del Go- 
bierno español. — Ejemplar impreso de la Correspondance betwen 
Viscount Palmerston and M. de Istúriz relating tothe removal of 
sir Henry Buhver from Madrid. 

Apartado 28. — 1850-54. — Embajada de Istúriz en Londres. 
Correspondencia confidencial del Ministro de España en Wa- 
shington, D. Ángel Calderón de la Barca, con Istúriz, desde l.° de 
Enero de 1850 hasta 9 de Febrero de 1854. — Setenta y cuatro 
cartas originales y autógrafas, y varias copias de despachos y 
consultas sobre el intentado tratado de Garantía de la conserva- 
ción de Cuba por España, propuesto por Francia é Inglaterra y 
rechazado por los Estados Unidos, y sobre el protectorado de 
la isla de Santo Domingo por España. 

Apartado 29. — 1850-54. — Embajada de Istúriz en Londres. 
Correspondencia confidencial de D. José de Concha, Capitán 



COLECCIÓN ISTURIZ-BAUER 



General de Cuba, desde 25 de Septiembre de 1850 á 8 de Oc- 
tubre de 1851; de D. Juan de la Pezuela, desde Puerto Rico, 
en 185 I, y cartas de los Generales D. Manuel de la Concha, don 
Juan de la Cruz, D. Francisco Serrano, D. Francisco Lersundi, 
Conde de Alcoy y D. Valentín Cañedo. — -Treinta y una cartas 
y documentos, desde 1S50 á 1S54. 

Apartado 30. — 1850 54. — Embajada de Istúriz en Londres. 
Correspondencia confidencial con el Marqués de Mirañores, 
Ministro de Estado. — Cuarenta y cinco cartas originales y autó- 
grafas; varias copias de despachos y una de carta dirigida á Pa- 
rís al Marqués de Vaidegamas. 

Apartado 31. — 1850-51. — Embajada de htiíriz en Londres. 
Comisión de Hacienda de España. — Comunicación oficial de 3 1 de 
Diciembre de 1850, de D.Joaquín Scheidnagel álstúriz. — Trein- 
ta y cinco cartas y documentos de D. Joaquín Scheidnagel, del 
l.° de Enero á 28 de Mayo de 1851. — Orden del Ministro de 
Estado, D. Pedro José Pidal, aprobando la aceptación de una 
letra de cincuenta mil libras esterlinas por Istúriz para el Presi- 
dente de la Comisión de Hacienda en Londres. — Una carta y 
un recibo de D. Miguel Castañeda, de 8 de Mar"zo de 1851. — 
Tres cartas de D. Pedro de Zulueta sobre el mismo asunto. 

Ap.\RTADO 32. — Embajada de Istúriz en Londres. — 1851. — In- 
cidentes con algunos españoles enfermos residentes en Londres. 
El Mariscal de Campo D. Filiberto Portillo, que se titulaba Du- 
que de Lepanto. — El diputado á Cortes D. Fermín Gonzalo Mo- 
ros y D. Juan Guelbós. En el del primero, cartas confidenciales á 
Istúriz de lord Palmerston, y un certificado oficial del ataque 
de demencia que padecía; en el segundo, dos cartas autógrafas 
de D. Antonio de los Ríos y Rosas, varios documentos referen- 
tes á la intervención de la policía de Londres, y dos cartas de 
una dama americana. — Total de documentos, treinta y cinco. 

Apartado 33. — 1854. — Embajada de Istúriz en Londres y 
sus derivados. — Seis documentos, entre ellos tres cartas origi- 
nales del General dominicano D. Ramón Mella, sobre la anexión 
de Santo L^omingo á España. — Dos hojas autógrafas de Istúriz 
que titula Apuntes de la revolución de iS^.ji en lo que á mi me con- 



122 boletín de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cierne. — Carta toda de puño del Conde de San Luis de 23 de Fe- 
brero de 1854. — Otra del ministro de Estado, Calderón de la 
Barca, de 22 del mismo mes.— Minuta de Istúriz de 23 de 
Mayo. — Copias de sus comunicaciones oficiales de I y 2 de 
Marzo. — Minuta sin fecha de la renuncia de su cargo por Istú- 
riz. — Comunicación de D. Francisco Serrano admitiéndola. 

Apartado 34. — 1858-64. — Ultimas posisiones políticas de Is- 
túriz. — Nueve cartas y un documento del Embajador en Viena, 
D. Luis López de la Torre Ayllon, desde 1858 á 1860. — Carta 
autógrafa del Duque de San Miguel y otros tres documentos, 
de 1858, sobre la suscripción para la estatua de Mendizábal en la 
plaza del Progreso de Madrid. — Nota de Istúriz. — Ocho documen- 
tos relativos á la importación de colonos chinos á Cuba en 1858, 
siendo Istúriz tercera vez Presidente del Consejo de Ministros y 
Ministro de Ultramar. — Cinco documentos de Estado y treinta y, 
siete cartas originales y autógrafas de D. Alejandro Mon, desde la 
Embajada de París, desde Enero de iSóoá Noviembre de 1861. — 
Carta, de 1 860, del General D. Francisco Armero; tres, de 1 86 1, 
de D. Manuel Arias, D. Manuel Ruiz del Cerro y el Conde de Al- 
tamira, Duque de Montemar; una, de 1862, de D. Augusto Con- 
té; una de D. Lorenzo Arrazola, en 1864, y ocho del Marqués de 
Torre-Díaz, D. Francisco García Goyena, D. Manuel de la Maza y 
Pedrueca y D. Narciso de Luzuriaga; dos de D. Juan de Marco- 
leta; cinco de D. Juan Crooke (Conde de Valencia de D. Juan); dos 
de D. Gaspar Muro y siete de D. Rafael Merry, todas de 1 864. 

Apartado 35. — 1864-67. — Ultimas posisiones políticas de Is- 
túriz. — Carta toda de puño de la Reina Doña Isabel II y cuatro 
cartas de D. Atanasio Oñate. — Memorándum de Istúriz y lista 
del Ministerio non nato de Diciembre de 1864. — Reales decretos 
nombrando á Istúriz Embajador en Roma, refrendado por don 
Manuel Rermúdez de Castro en 1865. — Pasaportes para Rqma. — 
Instrucciones para su misión (originales), 6 de Noviembre 
de 1865. — Nuevas Instrucciones, 8 de Noviembre.^ — Despacho 
de 14 de Octubre (copia). — Renuncia de la Embajada y su acep- 
tación. — Orden al Comandante de la fragata Gerona para traer á 
España al Embajador Istúriz. 



COLECCIÓN ISTÚRIZ-BAÜER 1 23 

Apartado 36.-^1847-1858. — Honores y condecoraciones de 
Istúriz. — Gacetas con los Reales decretos de sus altos puestos 
políticos. — Expediente de haberes pasivos. — Treinta y dos do- 
cumentos y cartas autógrafas. — Dos impresos y cinco Gacetas. — 
Autógrafos del Marqués de Miraflores, Reina María de Portu- 
gal, Vizconde de Oiiveira, Francisco Tovares d'AIraeida, don 
Joaquín Francisco Pacheco, D. Antonio Riquelme, D. Francisco 
Merry y Colón, D. Xavier de Istúriz, etc. 

Apartado 37. — \'&^^-\^%i.— Testamentos á^ 1855-65 y Me- 
moria adicional áz 1869. (Los dos últimos insertos en la Copia 
de la escritura de aprobación de la partición de sus bienes). — 
Copia parcial del Inventario de dichos bienes. — Cuenta general 
•del caudal dejado á la muerte de Istúriz. — Tres ejemplares de la 
misma; el primero y el último con la firma del testamentario 
D. Isidro Díaz de Arguelles. 

Apartado 38. — 1871-72. — Sepulcro de Istúriz en el cementerio 
de San Isidro. — Fundación de una Memoria perpetua en sufra- 
gio de su alma. — En conjunto setenta y dos documentos. 

Apartado 39. — 1871-76. — Distribución de joyas y preseas 
á S. M. la Reina Doña María Cristina de Borbón, Duque de 
Riánsares, herederos del Marqués de Gaviria, D. Juan Comyn, 
Conde de P"atraquer, D. Luis García Jove, D. Augusto Comte, 
Vizconde del Pontón, Vizconde de San Javier, D. Eduardo S. de 
Terry, Andrés Caballero, Francisco Canaletas de Morales, Fa- 
cundo Infante, Isidro Autran, Marqués de Miraflores, Duque de 
C)suna y del Infantado, Conde de Valencia de Don Juan, Manuel 
de Soria Santa Cruz, Luis López de la Torre Ayllon, Eugenio 
de Aviraneta, Manuel Ruiz del Cerro, Atanasio Oñate, Gaspar 
Muro, y en metálico D. Antonio y D. José Alcalá Galiano y 
otros. — Cincuenta y ocho documentos, la mayor parte con firmas 
autógrafas y ciento trece documentos de limosnas y auxilios pe- 
cuniarios á todos los párrocos de Madrid y de Cádiz; á todos los 
establecimientos benéficos de una y otra .capital; al Arzobispo, 
Consistorio de la Iglesia reformada y Consistorio de Israelitas, 
de París; á todos los Monasterios de Monjas de Madrid y Cádiz 
también; á todas las Asociaciones Católicas y de Caridad de 



'124 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Madrid, con cuyo conjunto puede hacerse la historia de la beni- 
ñcencia en la Corte de España de 1 8" I á 1 876, y en cuyos 
documentos se registran firmas autógrafas, entre otras, de los 
Barones de Rostchild, Sres. Baüer, Weisweiller, y otros extran- 
jeros ilustres; las de las Sras. Condesa del Montijo, Condesas de 
Sástago y de Superunda, Marquesas de San Saturnino y de Pidal, 
Marquesas de Miraflores y de Alcañices, Condesa de Heredia 
Spínola, y otras; y entre los varones las del Marqués de Pidal, 
D. Alejandro Ramírez de Villaurrutia, D. Domingo Moreno, don 
Faustino Rodríguez de San Pedro, Conde de Canillas de Torne- 
ros, Martín Murga, Conde de Mendoza Cortina, D. Vicente de 
la Fuente; por dos veces la de la ilustre Ernestina Manuel de 
Villana, y otras dos las de la Vizcondesa de Jorbalán. 

Apartado 40.— Papeles varios. — Recibos de cantidades pedi- 
das á préstamo y no reintegradas nunca á Istúriz, de 1810 á 1823, 
con nota de Istúriz que dice: Para memoria. — Hay cuatro de don 
Alvaro Flórez Estrada; uno del General de Marina D. Manuel Val- 
cárcel; otro de la Marquesa hija de Casa Rávago; dos de D.Juan 
íosé Mariátagui; uno de D. Felipe de Arco Agüero; otro del Ge- 
neral D. Demetrio O'Daly, etc. — Los treinta y un documentos y 
otros treinta y nueve de deudas que se le pagaron desde 1811 a 
1839. — Memorias inéditas de D. Félix Gómez Cálvente, de los 
años 1847 y 48. — Una copia de la Representación de los Gran- 
des al Duque de Angulema en 1823. — Notas de Estado sobre 
la muerte de la Emperatriz de Rusia Elizabeth Pedrowna. — De- 
posición del Emperador Pedro III y su muerte.; — Emperatriz 
Catalina II, etc. 

Apartado 41. — Dos legajos de papeles de familia. Cuentas de 
administración de sus bienes. Gastos de su funeral y sufragios. 
Gastos y gratificaciones de su testamentarios. Correspóndecia 
de asuntos rentísticos con la casa de los Sres. Weisweiller y 
Baüer. Correspondencia de sus testamentarios con sus dos so- 
brinas y herederas D.f Dolores y D.'' Juliana Montero. (Los pape- 
les de este apartado no han sido encuadernados, sino forman un 
legajo complementario de la Colección Istúriz-Baiier.) 

La encuadernación de colección tan importante para la His- 



COLECCIÓN LÓPEZ BALLESTEROS 1 25 

toria del reinado de Isabel II, en número de cerca de mil sete- 
cientos cincuenta y un documentos, ha sido también el comple- 
mento del donativo del Sr. Baüer, para formar cuyo concepto 
basta por hoy el breve apunte que aquí va inserto y que he ido 
haciendo conforme fui reconociendo uno por uno y clasificando 
y organizando estos documentos. 
Madrid, 29 de Julio de 1919. 



COLECCIÓN LÓPEZ BALLESTEROS 

CARTAS Y DOCUMENTOi RELATIVOS AL SEÑOR DON JUAN DE AUSTRIA 

Cumpliendo el acuerdo que tomó la Academia en su sesión 
del 20 de Diciembre de igiS (l), apenas las vacaciones de ve- 
rano lo han permitido, y terminado mi trabajo de organización 
y clasificación de los papeles del archivo de Istúriz, donados por 
el Sr. Baüer y Landauer, acometí el examen de esta otra Colec- 
ción, en la que manos indudablemente inexpertas habían dislo- 
cado la organización perfecta que en su tiempo la dio el inolvi- 
dable oficial de nuestra Biblioteca D. Manuel de Goicoechea. 

Del recuento que he practicado por mí mismo resultan los 
siguientes documentos: 

Copias. 

Del año 1 569 74 

Del año 1570 113 

Del año 1571 225 

Del año 1572 390 

Del año 1 573 370 

Del año 1574 412 

Del año 1575 202 

Del año 1576 219 

Delañoi577 131 

Del año 1578 90 

ToTAi 2.226 



(1) Véase el Boletín del roes de Enero de 1919 (tomo ixxiv, cuader- 
no i), páginas 72-79. 



120 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

A esta cifra hay que añadir cuarenta y dos documentos más, 
de años diferentes, que aparecieron en una carpeta, en cuya tapa 
decía: Sueltos., y que se han incorporado, según las fechas que 
ostentaban, al lugar que les correspondía en los años respecti- 
vos; más un Legajo, que ha quedado intacto, por no contener 
sino copias duplicadas en número de 173; otra carpeta con otras 
9 duplicadas también, más 38 entresacadas por mí con el mismo 
carácter de duplicadas al hacer el recuento y confronte de 
los 2.266 que forman la Colección, mandada encuadernar en vo- 
lúmenes y que pasará, para su custodia definitiva, á nuestra 
Biblioteca y Archivos. 

El primer tomo de la Colección lo forma la copia de la Histo- 
ria del screnissiino Sr. Don Juan de Austria... del lincenciado 
Baltasar Porreño, hecha de la que se guardaba en los Archivos 
de la Secretaría de Estado, tomo xi de Papeles relativos d Feli- 
pe II, cuando ordenó sacarla el Sr. López Ballesteros. 

En la documentación que empieza en el tomo 11 preceden á 
los esencialmente pertenecientes á D. Juan de Austria, una 
copia de las Capitulaciones de los Reyes Católicos con los moros 
de las Alpujarras y Valle de Alcacrin (Granada, 30 de Julio 
de 1 500); la Partición de los lugares que se ganasen ó recobrasen 
de los turcos (1538), y Adiciones á la liga del año de i^jy 
(13 Noviembre de 1538); ocho Cartas ó Capítulos de Cartas de 
Luis Quixada, de 12, 18, 24 de Octubre; 28 de Noviembre 
y 13 de Diciembre de 1558; 6 de Julio de 1559! 17 de Septiem- 
bre y 17 de Octubre de 1563, y un párrafo de una carta sin 
firma, de 1 572, de la madre de D.Juan (Bárbara Blomberg); final- 
mente, una Minuta de la Relación de lo que sucedió en la toma 
del Peñón de los Vélez de la Gomera, de 1566. 

Después de estas doce copias de los referidos documentos 
empieza la de los de D. Juan de Austria, comenzando por el 
Titulo de Capitán General de la Mar, fechado en Madrid á 
1 5 de Enero de 1 568, de cuyo año no hay más que las Instruc- 
ciones que se le dieron de la misma fecha; otra Instrucción par- 
ticular y la que se dio al Comendador Mayor de Castilla, como 
lugarteniente de D. Juan. 



NUEVOS RESTOS ROMANOS 1 27 

La Colección, conforme al acuerdo de la Academia en la 
sesión referida del 20 de Diciembre de 1 91 8, toma el nombre de 
Colección López Ballesteros / Cartas y documentos de D. Juan 
de Austria / Copias de Simancas. 

En cada volumen se especifica: i.°, el asunto principal de que 
tratan los documentos en él contenidos, por ejemplo: Moriscos, 
Ligas, Italia, Flandes; 2.°, el año del primero y del último de 
los documentos que se contienen en él. 
Madrid, 12 de Agosto de 1919. 

Juan Pérez de GuzmAn y Gallo. 



II 

NUE\-OS RESTOS ROMANOS H.^LLADOS EX COSCOJUELA 
DE FANTOVA (HUESCA) 

UN MOSAICO SEPULCR.\L, CRISTIANO, DEL SIGLO IV 

Practicando trabajos de nivelación del terreno en una finca 
contigua á la ermita de Nuestra Señora del Socorro, en el mon- 
tecillo llamado Cillas, término municipal de Coscojuela de Fan- 
tova, en esta provincia; finca, propiedad de D." Vicenta Laplana 
y Matheo, viuda de Ubiergo, vecina de Guardia (Huesca), los 
operarios, después de encontrar algunos restos romanos, trope- 
zaron con fuertes sillares que imposibilitaban la tarea. Removié- 
ronlos y hallaron un múrete que trataron de destruir; y en esta 
operación dieron los picos en un suelo duro, que observaron los 
trabajadores estar formado por piedrecillas de colores bellamente 
combinadas. Apercibido de ello el hijo de la dueña de la finca, or- 
denó la suspensión de los trabajos, cuando ya los picos habían 
hecho en aquel suelo destrozos lamentables, aunque inevitables de 
momento, dado lo inesperado del hallazgo por gentes rústicas é 
inexpertas. Avisado el Correspondiente que suscribe del suceso, 
é invitado por la propietaria y por su hermano el M. I. Sr. D. José 
Laplana, Deán de la Santa Iglesia Catedral de Barbastro, docto 



1 28 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

amante de la antigüedad, para que me trasladara á la finca en 
cuestión y juzgara del valor é importacia del descubrimiento, 
acabando de poner á la vista el mosaico — pues de un pavimen- 
to de mosaico se trataba — , fui á la ermita del Socorro y obser- 




Mosaico cristiano, del género sepulcral, iiallado en término de 
Ccscojuela de Fantova (Huesca) (siglo iv). 

vé el terreno y las circunstancias ocurridas, como Delegado de 
la Comisión provincial de Monumentos, de la que soy Secreta- 
rio; como Director del Museo Arqueológico provincial, y tam- 
bién como Correspondiente de la Real Academia de la Historia, 
para informarla debidamente (l). 



(O Me acompañó el muy ilustrado Canónigo de la Catedral barbas- 
trense D. Mariano Sesé. Por la aj^uda esencial que me ha prestado le 
expreso el testimonio de mi gratitud. 



NUEVOS RESTOS ROMANOS 



129 



Ha)' que hacer notar, antes que nada, que no es novedad la 
aparición de restos romanos en aquel montecillo (l). Ya en el 
tomo IV del Boletín académico (año 1884), págs. 211 á 227, pu- 
blicó el ilustre P. Fita un doctísimo informe titulado Inscripcio- 
nes romanas de la diócesis de Barbastro. En su capítulo ó apar- 
tado I, bajo el epígrafe Lápidas del monte Cillas, término de 
Coscojuela de Fantova, recogió la memoria de cuatro de 
ellas dadas á conocer en 1879 por D. Mariano de Paño, 
actual presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San 
Luis, de Zaragoza, en, la revista madrileña La Ciencia cristiana; 
añadiendo otras dos que el mismo Sr. Paño le comunicó, junta- 
mente con una estampilla de letra cursiva, en barro saguntino, 
que posee dicho Sr. Paño (2). 

Estas interesantes lápidas, cuyo descubrimiento, por tanto, se 
debe á este benemérito aragonés, fueron cambiadas de lugar 
cuando se reparó la ermita, y hoy aparecen empotradas en el 
muro meridional, al exterior, con las letras á la vista. 

Decía el P. Fita al principio de su informe; «Dos leguas al 



y\) En el Museo provincial de Zaragoza (sala romana 1 hay un frag- 
mento (pie) de estatua hallado en este monte. 

(2) Estas lápidas son las siguientes, que reproduzco aquí por tener 
íntima relación con el objeto de mi informe: 



C • T V R R A N I A 
H E R • I V S T I 



M A R I .E • C o • • • 
D • FIL • D ■ V • MAT 
.E M I L I .E • P L A 
• ■ D .E • H • E X T 

.E M I L I .E • plací 
D A E • M A T E R N r 
VXORI • H • EXT 



2? 



6.=- 



P • AEMILIO-.. 
D V C T O • B A R B 
P A T R I • ,E M I L I .E 
PLACID.E • H • EXT 

L ■ VAL • L • F ■ GAL 
MATERNO 
BOLEI .H • EXT 



L • VAL ■ GAL 
M .i T E R N O 
BOLETA. \ O 
M • COR • POMPE 
lANVS ■ AMIGO OPTI 
••O OB MERITA 



La marca de la estampilla dice: 

L • A V R I ■ O F 

(Oficina de Lucio Aurelio.) 



TOMO LXXV 



130 boletín de la real academia de la historia 

septentrión de la ciudad de Barbastro, entre la margen derecha 
del Cinca y la carretera que sube á Boltaña (l), se ve blanquear 
sobre la cumbre del monte Cillas la ermita de Nuestra Señora 
del Socorro, actualmente (en Febrero de 1884) en reparación. 
Toda la cima y campos adyacentes se hallan atestados de cerá- 
mica romana. Esta iglesia, con el nombre de Celias, y las ve- 
cinas de Hoz (Osea) y Coscojuela (Coscollola), fueron asignadas 
en el año 1099 por el rey Pedro I, como dotación á la de Al- 
quézar». 

No se refiere la regia donación ni á esta, ermita ni á la iglesia 
de Hoz (Osea). Figura original en el Archivo de la Colegiata de 
Alqiiézar (sio-uatiira A. iiúni. 7), en el Lninen de la misma igle- 
sia, al folio 8, y en el de la Catedral de Huesca, bajo el núme- 
ro 361; y dice el Rey que con autoridad del Papa Urbano dona 
á la iglesia de Alquézar, iii die quam consecrari eaní feci, esto es, 
en el día de su consagración, las de Ablego (Aveo), Lascellas 
(ésta la tomó el P. Fita por la ermita de su informe — Cillas — ), 
Azara, Peralta (Petralia), Ponzano, Castillazuelo, Salas, Costean, 
Alaquestro, Salinas, Coscojuela (Coscollola, á cuya jurisdicción 
pertenece la ermita del Socorro, en el monte Cillas), Abosca 
(Adahuesca, confundida por el P. Fita con la de Hoz de Barbas- 
tro), Lazano, etc. Le concede que sea libre ab omni itcgo episco- 
pali vel regali, y declara franco y libre de pecha cuanto adquie- 
ra en lo sucesivo. La data dice: Facía carta ista lítense Octobris 
iii siipr adicta villa Alquézar i, feria tercia Era M" C" XXX" VIF. 

Era sénior en Alquézar y Barbastro García Sanz. Confirmó 
este privilegio de dotación el rey Alfonso L 

No hay, por tanto, mención antigua de esta ermita del -Soco- 
rro, ni del monte donde se asienta. Por lo demás, la iglesuela es 
moderna. 

Aquellas lápidas, además de enriquecer el catálogo formado 
por Plübner y el P. Fita, dieron noticia de dos ciudades roma- 



(i) Es entre la margen izquierda del río Vero y la carretera. (Nota 
del A.) 



NUEVOS RESTOS ROMANOS I3I 

ñas: Boltaña (Bolctauia, Boletano) y ?jarbastro (Barbotania, Bar- 
liotano (i). 

A esas seis hay que añadir la nueva que sigue, aparecida en 
los trabajos de nivelación á que al principio me refiero: 

C • TVRRANIO C • F I L 

ALBINO 
EX TESTAMENTO 
HERIVSTI F-C- 

C(aio) Turranio C(aii) fil(ii) Albino, rx testamento Hei fii) lusti f(acien- 
diim c(uravit). 

A Cayo Turranio Albino, hijo de Cayo, por testamento de Herio Justo 
se le erige este monumento. 

Figura esta inscripción dedicatoria grabada en un cipo de 
0,61 metros de altura por 0,57 de ancho y 0,41 de grueso, de 
buena piedra caliza, bien conservado. Son letras hermosas del 
siglo u. 

Descubrióse también un trozo de fuste cilindrico y un pequeño 
capitel con hojas de acanto, al parecer romano. De los antedi- 
chos restos ha hecho donación su propietaria al Museo Arqueo- 
lógico provincial, si bien todavía no han ingresado en este esta- 
blecimiento. 

Mayor importancia entraña, á mi juicio, el hallazgo de un mo- 
saico sepulcral cristiano del siglo iv, con inscripción y la efigie 
del difunto, colocado sobre una sepultura de tegulae. 

Estaba situado á unos dos metros de profundidad. 



(I) .Supone el P. Fita en su citado informe que en la sucesión here- 
ditaria se aplicase á las personas indicadas en estas lápidas, y en las 
otras de Puebla de Castro y Ovarra que estudia, los nombres de cuyas 
personas supone asimismo — con harto fundamento, á mi juicio — no roma- 
nos sino indígenas; se les aplicase — digo — el fuero ibérico todavía vigen- 
te hoy en algunas partes del Pirineo francés y del Alto Aragón, según 
Costa: fuero de estricta primogenitura varonil ó mujeril, antiquísimo, 
que no dejó de señalar Estrabón en las costumbres cántabras. Apoya su 
conjetura en estas lápidas del monte Cillas, donde todo el peso de la 
herencia abolenga parece gravitar sobre hmilia Plácida, citada en tres 
de las lápidas. 



132 



boletín ds la real academia de la historia 



Era rectangular, y medía 2,30 metros de longitud por 0,84 de 
latitud. Por desgracia quedó seccionado y mutilado en el final de 
la inscripción y en el^sitio de la cabeza de la efigie. De aquel final 
sólo se rescataron tres letras: A D y una T. De la segunda, nada. 

Sobre un recio fondo de argamasa están colocadas las tessellac 
de caliza cretácea y pasta de colores, vitrificada, formando ya un 
opiis tessellatnm, en la greca, ya un opns veriuiciilatiiin, aunque 
no perfecto, en la efigie. Bordea el mosaico una greca de 12 cen- 
tímetros de anchura, formando un entrelazado de gusto clásico, 
de colores negro, blanco, rojo, amarillo y verde. 

Lo encabeza el siguiente resto de inscripción, en letras de 
tessellae azules muy obscuras, en fondo blanco: 



MAC K DON 10 PRB 
C é B o C O N I V & I o 
SVO ¿ MAF^IA d 
V M d 



Las hojas de yedra, o signo de puntuación separando las pala- 
bras, son de su color, verdes. Como se ve, falta el final de la 
inscripción. Sin embargo, resta la esencia de ésta: 

Macedonio J>i~(es) b(ytero), coniux boim, coiüugi stio, Maria. (In sc- 
cul)iitn (?) (o pax tccitm ■'). 

María, buena esposa, á su esposo Macedonio (i), presbítero. (En 
vida...? O, La paz sea contigo?) (2). 

Sigue la efigie del difunto. Lleva túnica de color amarillento, 
con vivo azul en el centro, de arriba abajo, y doble lista del mismo 



(i) Marucchi (Epigrafía crisíiana, Milán, 1910, pág. 309) publica una 
cartela de sarcófago, en el cementerio de Calixto, con epígrafe dedicado 
al niño de nueve años Macedoniano (hijo ó derivado de Macedonio). 

(2) Véanse inscripciones sepulcrales romano-cristianas, dedicadas por 
mujeres á sus esposos, en las conocidas colecciones de Gruter, Bosio, 
Montfaucon, Boldetti, Maffei, Rossi, Le Blant, Hübner, etc. 



NUEVOS RESTOS ROMANOS 



133 



color al borde de las mangas. Cubre todo el cuerpo hasta un 
poco más abajo de las rodillas, y lleva cíngulo ó cinto. Aunque 
la cabeza de la figura ha sido destruida y no se ha logrado ves- 
tigio de aquélla, parece observarse que descansaba sobre una 
almohada. Lleva la mano derecha extendida sobre el pecho, y ep 
la izquierda, á igual altura, sostiene el volumen (común á todos 




Mosaico cristiano, del género sepulcral, liallado en término de 
Coscojuela de Fantova (Huesca) (siglo iv). 



los personajes constituidos en dignidad), como insignia de su 
ministerio presbiteral. 

La pierna va desnuda, á su color. Faltan los pies, que irían con 
calceiis, seguramente. 

El espacio no ocupado por la efigie es de tesselliu verdes obscu- 
ras y azules, salpicado de florones amarillos, azules, rojos y ne- 
gros, á manera de callicidas. La figura no está centrada, esto es, 
se arrima más á la greca del lado derecho. 

Además de los desperfectos meramente casuales referidos, 
hechos al tropezar con el mosaico, sobre el que descansaba un 
múrete posterior, no fué posible extraer enteros los dos frag- 
mentos que quedaron. No obstante, la inscripción se ha recons- 
truido fácilmente, tal como allí estaba. La gran humedad del 



134 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

suelo, efecto de continuadas lluvias, y las dificultades enormes 
para llevar á aquel despoblado, sin acceso fácil, personal y mate- 
riales ad Iioc, fueron causa de que no se pudieran levantar ente- 
ros, desde una profundidad de dos metros, los dos trozos de 
mosaico, del que se desprendían las tessellae con facilidad suma. 

Los restos salvados han sido llevados al Museo Arqueológico 
provincial, en virtud de donación de la propietaria de la finca. 

Sin embargo, vese claramente que se trata de uña losa sepul- 
cral de mosaico, con inscripción dedicatoria de una María á su 
esposo <i\. presbítero Macedoinw;. 

Las personas colocadas en el segundo grado de la jerarquía 
eclesiástica fueron, desde el principio, llamados en griego con 
palabra equivalente á séniores (los viejos ó los más respetables), 
no precisamente por razón de su edad, sino por su madurez, sa- 
biduría y doctrina. La Iglesia latina, para designarlos, adoptó » 
también el nombre úe presbytcri {1). En el Occidente era reci- 
bido el ordenarles á los treinta años; lo mismo en las Gallas que 
en España y Gemianía. Los grandes colectores de inscripciones 
nos han conservado un número considerable de epitafios anti- 
guos en los que la dignidad áe presbítero aparece mencionada (2). 

Son, en efecto, algo más numerosas las inscripciones que nom- 
bran é\. presbítero, algunas de las cuales añaden simplemente este 
epíteto inmediatamente después del nombre del difunto, como 
en el caso presente; otras, más preciosas sin duda, especifican 
además el nombre del título urbano ó parroquia á la cual estaba 
adscrito el presbítero. Estas últimas nos han dado á conocer los 
nombres de muchos de estos antiquísimos títulos de la Iglesia 
de Roma (3). 

Los sepulcros romano-cristianos más antiguos estaban forma- 
dos de paredillas de ladrillos y cubiertos con losas de la misma 
materia. Después se hicieron con paredilla de piedra y se cubrie- 
ron con losas de ladrillo ó de piedra y también con mosaicos. 



( 1 ) Martignv: Dictioiinairc des aiiiiqítiics c/irctieniics, verbo Prcircs. 

(2) Véase en Marl-cchi (Epigrafía cristiana) el cap. v, párrafo 2." 
(j) Marucchi: oh. cit., pág. 194. 



NUEVOS RESTOS ROMANOS 1 35 

En el caso presente, el mosaico (l) surgió descansando sobre un 
múrete de argamasa muy consistente, teniendo debajo un sarcó- 
fago de barro, formado de tegiilae planas é imhrex colocadas á 
dos vertientes (disposición romana común). Eran cuatro tégulas 
por lado, con ligeros adornos hechos con la huella de los dedos 
de la mano del alfarero (2). Miden 59 centímetros en cuadro por 
seis de grueso, dando las cuatro juntas (3) una longitud al sarcó- 
fago de 2,36 metros. Dentro de él nada se halló, creyendo que 
los restos debieron ser consumidos por el tiempo. Entre la tierra 
apareció un resto de base de ampollita de vidrio, sin que se pueda 
precisar si procedía de esta sepultura ó era' uno de tantos restos 
romanos como debe de haber en aquel montículo. 

El uso de los revestimientos en mosaico, como decoración de 
los monumentos funerarios, existió entre los primeros cristianos 
desde la época de las persecuciones. 

En las catacumbas de Roma se han encontrado numerosos 
vestigios de obras de esta naturaleza formados de pequeños frag- 
mentos de piedra ó de vidrio, como también el epitafio está tra- 
zado por el mismo procedimiento. Mas hasta el siglo iv no co- 
mienza el reinado verdadero del mosaico cristiano; entonces se 
despliega libremente y á plena luz, en las basílicas, principal- 
mente (4\ 

En cuanto al retrato del difunto que aparece en este mosaico 
sepulcral del monte Cillas, es sabido que á menudo se ven figu- 
radas las efigies, al menos intencionalmente, en las sepulturas- de 
los primeros cristianos. Aun la antigüedad se preció de repre- 
sentar sobre las tumbas escenas de matrimonio, y los primitivos 



(i) Las icssellae aparecen aplicadas en una capa de argamasa fina; ésta 
sobre una de arcilla de tres centímetros de espesor, y ésta, á su vez, sobre 
el asiento de argamasa y cascote. 

(2) Una tégula presenta una cruz, de centro á centro de lados, con 
cuatro líneas de huella, y otra de ángulos á ángulos, con ocho líneas. En 
conjunto, una como estrella. La otra tégula, una cruz en aspa, con siete 
líneas y cuatro series de semicírculos concéntricos en el centro de los 
lados, de á cinco semicírculos cada serie. 

(3) Dos de ellas, las que salieron enteras, se han traído al Museo. 

(4) M.\RTiGNv: ob. cit., V. Mosaiques chriUcnnes. 



r36 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cristianos aceptaron esta costumbre, con el objeto principal de 
conservar los reiiratos de los esposos y de transmitir así á sus 
hijos el recuerdo de sus virtudes. A menudo el esposo aparece 
con el volumen en una mano, como atributo de su dignidad (l). 
En nuestro mosaico, la esposa dedicó á su marido no sólo el re- 
cuerdo del sencillo epitafio, sino su retrato, en labor detenida 
de mosaico, como mayor homenaje de afecto conyugal al pres- 
bítero difunto. 

La antigüedad cristiana nos ha transmitido — como dice Mar- 
tigny (2) — una multitud de monumentos epigráficos donde se 
producen, bajo todas las formas, los testimonios del dolor y la 
ternura de un esposo sobreviviente á su compañera, y viceversa. 

La labor de esta figura de nuestro mosaico es un poco basta 
y decadente, sin la delicadeza de líneas de un opus venniculatuiii 
de la buena época romana. 

Vayamos ahora á la inscripción. 

Las inscripciones romano-cristianas del género sepulcral no 
escasean, según puede observarse en las colecciones epigráficas, 
señaladamente en las de Rossi (Roma), Le Blant (Galia) y Hübiier 
(España). 

Los primeros cristianos adoptaron claramente, sin escrúpulo, 
la fraseología de las inscripciones paganas (como aconteció en el 
traje). Así vemos en esta inscripción la abreviatura C. B. (coniux 
hona)^ tan característica de la epigrafía latina pagana, al lado de 
la P R B {presbytcr) (3), que no aparece en el índice de siglas 
y abreviaturas de Cagnat (4), por lo mismo que es netamente 
cristiana. 

Las inscripciones cristianas, á diferencia de las paganas que de 



(i) Otras veces son las tabiclac tiiiptíales. 

(2) Ob. cii., V. JMariagc chrctien. 

(3) Marucchi, ob. cit., cap. v, párrafo 2.°, publica diversas inscripciones 
sepulcrales cristianas de presbíteros, indicada esta dignidad con la misma 
abreviatura P R B que aparece en nuestro mosaico: el presbítero Augu- 
rio, del año 395, en el cementerio de San Hipólito, en la vía Tiburtina; el 
presbítero Paulo, en el cementerio de Comodilla (año 597); el presbítero 
Máximo y su mujer, en el mismo cementerio, etc. 

(4) Cours d'éfigrapliic latine (París, 1898), págs. 376 y siguientes. 



NUEVOS RESTOS ROMANOS 1 37 

ordinario se fijaban en cipos y urnas, se esculpían siempre en 
losas ó placas. Hasta fines del siglo iv casi todos los epígrafes 
se reducen al género funerario. Por lo común son muy lacónicos. 

Los caracteres de la letra empleada en nuestro mosaico .(I) son 
bastante descuidados, sin la elegancia de los siglos i y n, como 
propios de la época en que fueron trazados (fin del siglo iv). Es 
una letra capital rústica (2), más prolongadas las líneas verticales 
(|ue las horizontales. T^a M, de palos extremos inclinados, con 
salientes hacia la izquierda, lo mismo que la N y la A; ésta for- 
mando un ángulo no perfecto, á diferencia de la buena época. En 
la G de coiiingi es más visible este siglo iv, por el trazo decadente 
c[ue arranca de la curva inferior en dirección á la derecha, análogo 
á muchas inscripciones romano-cristianas de aquella época. 

Marucchi publica al final de su citada obra 30 planas de facsí- 
miles de inscripciones cristianas de Roma. Varias de éstas (lá- 
mina III, núm. 4, lámina iv, núm. 7, lámina vii, núm. I, todas en 
el Museo Lateranense) son de tipo igual á esta inscripción alto- 
aragonesa, sobre todo la núm. 2 de la lámina viii (?\Iuseo de 
Aquileya), de iguales caracteres (3), aunque de trazos más del- 
gados, por no ser en mosaico. 

Omitida, como cumple, la invocación á los dioses manes (D. M.) 
y la mención de la parentela del difunto. Un solo nombre para 
cada persona (Macedonius y María), circunstancias todas tan 
características de los epígrafes cristianos. 

En la parte de inscripción que falta, seguramente figurarían 
— como era común — los años que el presbítero vivió; acaso tam- 
bién la fecha de su muerte (mes y día), ó tal vez una aclamación, 
elogio ó recuerdo, usuales en estos epígrafes. Ya es sabido que 
la estructura literaria en estas inscripciones no es unitorme (4). 



(i) Miden las letras unos ocho centímetros de altura. 

(2) Llamada así no porque esté formada de trazos groseros, sino por 
estar fijada con más libertad y descuido. 

(3") Solamente en la A hay una leve diferencia en el trazo horizontal, 
recto en nuestra inscripción y anguloso en la otra. Pero la M, la G, la R, 
la B, etc., son iguales, como de la misma época. 

1,4) Pueden verse las variantes en Martigny, Marucchi, etc. 



138 boletIn de la real academia de la historia 

La separación de las palabras ya se ha dicho que está deter- 
minada por hojas de yedra (símbolo de la perpetuidad), algunas 
veces usadas en los siglos anteriores al iii, pero frecuentes en 
éste, en sustitución de los puntos de la buena época epigráfica 
romana (l). 

Por todo lo expuesto, vese que se trata de un mosaico sepul- 
cral romano-cristiano, de fines del siglo iv (d. el. J.), dedicado al 
presbítero Macedonio por su esposa María; posterior, por tanto, 
á la paz de la Iglesia decretada por el emperador Constantino, y 
así se explica su situación en aquel lugar, libre de apremios de 
persecuciones. Sepulcro distinguido por el mosaico, con efigie, 
que le protege; humilde, por el sarcófago de tcgitlac que contu- 
vo los restos. 

Han aparecido en aquel sitio muchos otros fragmentos de té- 
gulas sepulcrales, que por el suelo se ven esparcidos. 

La importancia de este mosaico — siquiera se conserve ahora 
en estado fragmentario — , del que acompafio dos fotografías de- 
ficientes que no dan de él sino idea aproximada, salta á la vista, 
pues no son comunes los ejemplares de su género en España. 

En Diciembre de 1 8/8 descubrióse en Denia un mosaico rci- 
mano-cristiano, con labores, fajas y compartimientos, cuya ins- 
cripción dice haber muerto in face, á 1 1 de Febrero y edad 
de cuarenta años, Severina. El mosaico se mostró al pie del se- 
pulcro, que cobijaba el esqueleto de la difunta. Es obra del 
siglo IV, según Chabás y De Rossi (2). Mide 2,12 metros por 
0,85 metros. 

Es, pues, contemporáneo al nuestro. De él dijo el insigne 
J. B. de Rossi, arbitro en esta materia, que su inscripción era 



(1; Entre las palabras i\Iaccdo>iio y prb. (presbítero) no haj' separa- 
ción, porque el mosaísta calculó mal el espacio de la línea }' hubo de 
juntar aquéllas. Este detalle marca también la época que adjudico á este 
mosaico. Aquéllo no ocurre en los siglos \ y 11. 

(2) Estudiólo el P. Fita en el Boletín de la Real Academia de la Histo- 
ria, número de Enero de 1884, y antes, D. Roque Chabás. En el Boletín 
académico de Septiembre de 1890 se publicó el grabado del mosaico" 
Dice su epígrafe: Severina / vixix an - / nos xxxx / decessit in / p.ace ter- 

TI / V IDUS FEB. 



NUEVOS RESTOS ROMANOS 1 39 

una de las más antiguas entre las cristianas que en España se 
han descubierto. 

Mayor valor que el de Denia tiene este mosaico de Macedo- 
nio: I.", por referirse su inscripción á un presbítero, al que de- 
dica tal memoria su cónyuge María; 2°, por ofrecer la efigie 
del difunto en la forma descrita, y no las simples labores geo- 
métricas del de Denia; y 3.°, por ser más interesante su labra. 

Así, pues, de hoy más se podrá añadir al catálogo de nues- 
tras antigüedades cristianas este mosaico sepulcral del presbíte- 
ro Macedonio; más interesante todavía por ostentar la efigie del 
difunto. 

En los trabajos de nivelación del terreno que han ocasionado 
estos preciosos hallazgos surgieron también fragmentos de otra 
inscripción sepulcral en mosaico de la misma época y circuns- 
tancias que el anterior, al parecer, si bien aquí las letras, aunque 
de tipo análogo, van formadas de tesseüac negras, y el campo de 
tessellac blancas de caliza alabastrina y son de tamaño mayor, 
por cuanto miden 9 centímetros de altura. 

Por faltar trozos y estar muy mutilados los recogidos (l) con 
anterioridad á mi ida á la ermita del Socorro, no he podido vis- 
lumbrar el alcance de la inscripción. Un fragmento dice IHON; 
otro, MOL En otro hay una O y una E; en otro, una R; en otro, 
una D; en otro, la mitad superior de las letras PTI {óptimo}); y 
en un último, un segmento circular de tessellae de colores rojo 
subido y azul, marcando evidentemente un medallón historiado. 
Interrumpida la busca, habrá que aguardar á nuevas exploracio- 
nes que acaso permitan el hallazgo de los restos que faltan de 
este mosaico. 

La importada del poblado romano del monte Cillas queda 
aquilatada con el valor de los hallazgos expresados. Un tan gran 
número de lápidas y fragmentos de cerámica, estatuas, etc., 
ofrece subido interés y es acicate poderoso para que se empren- 
dan excavaciones formales en aquel montecillo, que con toda 
seguridad habrán de dar favorables y sorprendentes resultados, 

(I \ Han ingresado en el ¡Museo Arqueológico provincial. 



I40 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

para acrecer el tesoro romano de nuestra patria y para ilustrar 
la Arqueología romana española, y en particular la altoaragone- 
sa, de la que tan poco se conoce (l). 

La etimología del nombre del monte Cillas ya es romana. 
Viene este de Cellae, celdas ó aposentos. Otros lugares hay en 
el Alto Aragón del mismo nombre y significado antiguo: Cillas, 
lugar agregado al Ayuntamiento de Cortillas, partido judicial de 
Boltaña, aguas arriba del Ara; Lascedas, Ayuntamiento del par- 
tido de Barbastro, en la carretera de Huesca á Barbastro, junto 
al río Alcanadre; la casa y santuario de Cillas, en término de 
Huesca, seguramente antigua granja romana. 
■ Recordemos la iglesia de Centcellas ó termas de Adriano, en 
término de Constantí (Tarragona); á saber, la granja ó rilla que 
tuvo aquel emperador cerca de esta ciudad, con cuartel para su 
guardia y sus cien celdas (centum cellae, Centcellas) (2). 

La colocación de esta memoria funeraria, de que tratamos, 
sobre el que fué cementerio idolátrico, no debe causar extrañe- 
za de ningún género. En la misma circunstancia se hallan los an- 
tiguos cementerios cristianos de Tréveris, el famoso de Saint- 
Pierre-l'Estrier; en la ciudad de Autun, y tal vez el de Talavera 
de la Reina (3). Esto, no obstante, cabe conjeturar si habría en 
aquel lugar una pequeña basílica cristiana, esto es, una de aque- 
llas iglesias de pequeñas dimensiones de planta rectangular, tan 
frecuentes después del edicto de paz á la Iglesia por el emperador 
Constantino. De ellas está sembrada la campiña romana. Con su 
celia, aprovechando, tal vez, algún edificio ó templo pagano, y 
su cementerio, del que provenga el sepulcro y losa en mosaico 
del cristiano presbítero JNIacedonio, asignado á aquella iglesia. 



(i) Dícenme que en el castillo 6 granja de labor denominada La J/cz- 
giii'ta, en el término de Ortilla, roturando el terreno ha surgido un mo- 
saico romano de tcssellac menudas, con greca y otras labores. Me dis- 
pongo á apreciar de visu este hallazgo. 

(2) Véase el estudio que dedicó á esta iglesia en la Jícvisfa de Ar- 
cliivos (año 1898) D. Ángel del Arco. 

V3) Fidel Fita: Lápidas romanas de Dcnia (Boletín de la Real Academia 
DE LA Historia, año 1884, mes de Enero, pág. 23). Se refiere al mosaico 
romano-cristiano de Severina, propio del siglo rv, hallado en Denia. 



NUEVOS RESTOS ROMANOS I4I 

¿No podría repetirse aquí el caso de C'entcellas, citado? El edi- 
ficio pagano quedó allí convertido en basílica cristiana, que 
recibió como en herencia el nombre de Centcellas; esto es: no 
fué construcción bizantina, sino aprovechamiento de las termas 
de Adriano para convertirlas en capilla, revistiendo los Cristia- 
nos la cúpula romana de mosaico, sin duda por lo profano de 
sus figuras, y construyendo á entrambos lados del edificio dos 
pequeños recintos abovedados para sacristía y baptisterio. Y así, 
la basílica de Centcellas es considerada como el primer templo 
cristiano de Tarragona (i). 

Los numerosos sillares y otFOS restos de fábrica que en nues- 
tro monte Cillas aparecen son harto sospechosos. 

Apunto, pues, la conjetura (el presbítero presuponía iglesia) 
de que este sarcófago cristiano erigido á plena luz, sin vacilacio- 
nes, esté íntimamente relacionado con alguna pequeña iglesia 
cristiana (destruida), levantada ó habilitada en la segunda mitad 
del siglo IV, y á la que perteneciera el presbítero Macedonio. 
Ya he dicho que por allí hay restos de. tégulas sepulcrales, y 
aun al lado del sepulcro descubierto se veía restos de osamenta, 
acaso de aquel cementerio romano-cristiano. \ lo que no admite 
duda es la calidad y la época señaladas de este interesante sar- 
cófago, con su losa de mosaico. 

Estas sospechas quedarían aclaradas — con positivos frutos en 
punto á hallazgos en un terreno que muestra ser tan pródigo en 
antigüedades romanas, y desde hoy en restos romano-cristianos 
también — si se emprendieran metódicos trabajos de explora- 
ción por todo el terreno circundante á la ermita, de glorioso abo- 
lengo ésta, á lo que se ve. Yo me permito proponer á esa ilus- 
tre Academia que solicite de la Junta .Superior de Excavaciones 
y Antigüedades, de acuerdo con la ley dictada en IQII, la reali- 
zación de éstas, si juzga la docta Corporación ser ello pertinente 
en vista de lo expuesto primeramente por el sabio P. Fita, en 
colaboración con D. Mariano de Paño, y ahora por el Corres- 
pondiente que suscribe. 

( I ) Ángel del Arco: est. cit. 



142 boletín de la real academia de la historia 

Por lo demás, este poblado romano se encuentra en una zona 
notable de aquella época. Enfrente, aunque al otro lado del 
Cinca, cerca de la confluencia de éste con el Esera, está Puebla 
de Castro, en cuyo cerro del Calvario (ruinas de Castro) hay 
interesantes restos, algunos de'los cuales estudió el P. Fita en el 
apartado ii de su citado informe. Debajo, Olvena, y más abajo, 
á orillas del Cinca, Estada, en donde se descubrió hace tres 
años un mosaico romano (l), según noticias. Y por aquellos con- 
tornos, Perarrúa, Graus, en la vía romana del Esera, de impor- 
tancia considerable. Más arriba, en dirección Este, la vía roma- 
na del Isábena, con los estratégicos poblados de Roda, Ovarra 
(Calvero), etc., en las orillas de aquel río. Y por las inmediacio- 
nes de Coscojuela de Fantova, y de este poblado de Cillas, pa- 
saba la vía romana hacia Boltaña (Boletania), desde Barbas- 
tro (2), á cuyo territorio ibarhotano ó barhntano) (3) perteneció 
el interesante poblado del monte Cillas. 

Huesca, 10 de Junio de 1919. 

Ricardo del Arco, 

Correspondiente. 



(,1) Preguntado oficialmente por la Comisión provincial de Monumen- 
tos el señor Alcalde de este pueblo, para que manifestara las circuns- 
tancias del hallazgo, de acuerdo con el Reglamento de las Comisiones, 
tuvo á bien no contestar. Es de lamentar el poco apoyo que se presta á 
aquellas Corporaciones, lo que dificulta mucho su labor. 

(2) Pasando por Naval. 

(3) Véase el citado informe del P. Fita, págs. 215 )■ 216, y Carreras 
Candi: Excursions per la Catalunya aragonesa y provincia iVOsca (Barce- 
lona, 1909), capítulo dedicado á Xa. Barboiania ó Barbaiania (págs. 113 y 
siguientes), que supone el autor étnicamente catalana. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPA 143 



III 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE, HIJO DEL REY 
FERNANDO III EL SANTO 



A los pies del templo parroquial de Villalcázar de Sirga, entre 
dos columnas, y casi pegando con la escalera de subida á un pos- 
tigo tablado que sirve de coro, se encuentra el sepulcro del In- 
fante D. Felipe, aquel hombre turbulento, hijo de un Rey Santo 
y hermano de un Rey Sabio, cuyo nombre va unido á la historia 
eclesiástica de Falencia, porque á las muchas dignidades que en 
sí reunió en los años de su juventud, hay que sumar la de Canó- 
nigo de San Salvador de Campo de Múa (l) (San Salvador de 
Cantamuda). 

El sepulcro (que está frontero al de Doña Leonor) es una mag- 
nífica obra escultórica del siglo xiii, en la que se puede estudiar 
todo un curso de indumentaria y costumbres de aquella época. 
Urna y tapa son de piedra franca; ésta, desgraciadamente par- 
tida en dos, á causa de la precipitación y falta de las más ele- 
mentales precauciones necesarias para abrir un sepulcro que bien 
merecidos tiene los honores de la admiración y del respeto. Mide 
la urna sepulcral 2,45 metros de largo por 0,85 de ancho á la 
cabecera y 0,70 á los pies. Toda ella está completamente rodeada 
de relieves, que se van desarrollando dentro de una serie de 
arquitos lobulados, entre los que se levantan almenadas torreci- 



(i) El M. R. P. Fr. Luciano Serrano, en su obra Fuentes para la 
iiisioria de Castilla, cita una Bula de Inocencio IV', fechada en Lj'ón, á 
1 1 de Octubre de 1245: Lirentia retinendi beneficia nova, praetcr ea quac in 
Compluti et Sancíi Salvnioris de Campo de Ahia Ecclesiis, Asloricensis et 
Palentinae diocccsiim obtinct. En mi espigueo por el campo de la investiga- 
ción en el Archivo diocesano de Falencia no he tenido la suerte de hallar 
el nombre del primer Arzobispo electo de Sevilla, entre los pocos datos 
que, referentes a esa extinguida Iglesia Colegial, se han salvado del casi 
universal naufragio. 



144 



BOLETÍN'" DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Has, que sirven de observatorio á curiosos que desde allí presen- 
cian tan interesante desfile. 

Comienza el asunto, en el testero de la caja sepulcral, con la 
representación de los últimos momentos del nieto de Alfonso IX 




Templo parroquial de Villalcázar de Sir^a. — Vista general. 

de T.eón y la gran Berenguela de Castilla (l), en la siguiente 
forma: 

Grupo prlmero. — Últimos momentos dd Infante. 

Ocupa casi todo el espacio cerrado por el arco que sirve de 
marco á tan interesante cuadro el lecho donde agoniza el hijo de 
San Fernando. El lecho es de fuertes y torneados pilarillos angu- 
lares, que se levantan sobre cuadrada base y rematan en bolas; 
no tiene testero, y como cubierta de los cordeles ó tablas lleva 
una colcha verde con listas blancas y fleco hasta el suelo. For- 



(O Es mu_v de lamentar que, á causa de estar el sarcófago muy arri- 
mado á la pared, sea imposible obtener fotografías de aquel grupo, tan 
bien sentido y tan admirablemente ejecutado. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE I 45 

mando la cabecera, apoyados sobre las bolas-remate, se ven tres 
almohadones decrecentes, de color granate el segundo y ya sin 
restos de color el primero y el tercero. Tendido sobre este lecho, 
apoyada sobre los almohadones, la cabeza, bien ejecutada; cru- 
zada sobre la pierna izquierda' la derecha; medio cubierto por 
colcha carmesí, parte de la cual cae hasta el suelo como al des- 
cuido, ó á causa de los bruscos movimientos del enfermo; de- 
jando al descubierto los pies, se encuentra tendido, derribado, 
aquel hombre impulsivo, violento y sin reflexión; el primer Arzo- 
bispo electo de Sevilla, Canónigo de \^alladolid. Abad de Castro- 
jeriz, alumno de la Universidad de París, Canónigo de San Salva- 
dor de Campo de Múa, electo (aunque no confirmado), (3bispo 
de Osma, Abad de Covarrubias, viudo en primeras nupcias de la 
poco afortunada Cristina, hija del Rey de Noruega, y casado á la 
sazón con Doña Leonor. * 

Viste D. Felipe (al que, sin duda alguna, puede asegurarse 
que en aquel momento acababan de administrar la Extremaun- 
ción) una bata lisa, azul, muy ceñida al cuerpo, y un juboncillo 
granate, desprovisto de todo adorno. Un agonizante que cubre 
su cabeza con bajo bonetillo de largas orejeras, vistiendo una 
sobretúnica azul y capa granate, echada atrás la capucha, muy 
bien plegada y admirablemente caída sobre la espalda, tiene am- 
bas manos extendidas sobre la cabeza de aquel poco afortunado 
descendiente del Rey Santo, como en actitud de pronunciar una 
oración, quizá aquella con que la Iglesia despide á sus hijos de 
este mundo. Doña Leonor, qué viste bata azul y manto granate, 
que forma artístico pabellón graciosamente plegado sobre la 
cabeza, tiene la mano derecha extendida sobre la frente de su 
desdichado esposo, tocando con las del agonizante. El ilustre 
moribundo tiene asido con su mano derecha el brazo izquierdo 
de su esposa, como si quisiera separar de su rostro la mano con 
que se cubre para ocultar su llanto y la inmensa amargura que 
inunda su alma, amargura y llanto habilísimamente representados 
por el artista, que aquí consiguió uno de sus mayores aciertos. 

Otro religioso (al parecer, agustino), algo inclinado sobre la 
cabeza de D. Felipe, contempla, enternecido, tan patética 

TOMO LXXV 10 



140 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

escena, y entre el religioso y Doña Leonor una dama, presa de 
la mayor aflicción, entreabre con ambas manos, á la altura del pe- 
cho, las orlas de su manto azul, mostrando entonces, á favor de 
la abertura, su bata color granate. Otro alto dignatario de la 
Orden del Templo, en cuyo manto blanco campea roja cruz, toca 
con su mano derecha la izquierda del hermano de Alfonso el 
Sabio, extendida, ya como inerte, sobre el plegado de la cubierta 
del lecho. 

Siguen en la misma línea otros dos agustinos, muy inclinados 
sobre las rodillas (algo levantadas, formando «cabana») del mal 
aconsejado ex alumno de la Universidad de París, y al extremo 
del lecho, tocando con los pies del amigo del Rey de Granada, 
otro religioso, agustino también, sostiene en las manos, mostrán- 
dole extendido delante del pecho, un trozo de pergamino des- 
enrollado. Vistiendo manto granate y túnica azul, muy ceñida, 
se ve un muy barbado caballero, abismado en meditación pro- 
funda, apoyada la barba sobre la palma de su mano derecha, 
mientras extiende la izquierda sobre el brazo derecho de un mag- 
nate que le sigue, muy holgadamente vestido con túnica, muy 
plegada, azul, y manto color granate subido. Este caballero apoya 
la barba sobre el puño de su mano derecha, mientras sostiene en 
su izquierda una gran copa. 

Al templario del centro y á uno de los agustinos encomendó 
el artista la tarea, indelicada y dura, de sostener con sus cabezas 
el peso del arco (l). 

Finalmente, al fondo y casi escondidas, se ven dos cabezas, una 
de ellas juvenil, que desde su puesto, ya muy retirado, asisten á la 
escena. 

Grupo sBCvyino.— P/a í/ideras. 

Claramente se ve que el artista tuvo interés en ensañarse con 
estas figuras. Son ocho: dos de ellas visten un ropón muy amplio, 

(i ) Hay que tener en cuenta la advertencia que hice al tratar del se- 
pulcro de Doña Leonor: que el artista sustituj'ó con figuras del cortejo 
fú;iehre las columnitas de los arcos, para dar mayor unidad al conjunto. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. VELIPE 1 47 

color granate, con aberturas á la altura de los costados, por las 
i:uales sacan los brazos para mesarse, furiosas, el cabello. Una de 
ellas viste, además del ropón, un juboncillo azul sobre una túnica 
del mismo color; la otra lleva túnica del mismo color, pero sin 
juboncillo; ambas tienen cruzado el manto á la izquierda, soste- 
nido el plegado por el otro lado del manto, que baja recto. 

Sinceramente hablando, rae ocurre al llegar aquí esta pregunta: 
¿había también plañideros.'...; y digo esto porque una de las ante- 
riores figuras está feísima, con su barba bien poblada y su bigote 
de color pardo. ¿Es que las plañideras ¡rían disfrazadas para estar 
más en carácter? Me ocurre esta duda porque el hecho está muy 
repetido. Entre estos representantes del dolor mercenario se ve 
otra figura, barbada como la ya descrita, la cual luce, muy orgu- 
llosa, una como dalmática azul, con grande escotadura, por 
donde saca la cabeza. Lleva debajo una túnica color granate, que 
parece muy raída. Esta figura, tan grotescamente barbada como 
su compañera, tiene detrás de sí una figurilla fea y rara extra- 
ordinariamente. 

Viste túnica azul, usa bigote de lacias guías, caídas á la chi- 
nesca, y se mesa rabiosamente cabello y barba, de la que se 
arranca mechones enteros, dejando en su rostro las huellas délas 
uñas; pero huellas tan protimdas que aun no ha podido borrar la 
acción niveladora de los siglos. Tocando con su cabeza está otra 
figura, que tiene surcada la frente por largas arrugas perfecta- 
mente horizontales; viste manto azul, ya gastado, sobre una túnica 
verde botella, muy ajustada al cuerpo, en el que parece notarse 
el cansancio en la tarea de mesarse furiosamente el abundante 
cabello. 

Junto á ésta se encuentra otra figura totalmente cubierta con 
manto verde, la cual tiene el rostro hecho una lástima por la ac- 
ción de repetidos y feroces arañazos. Entre ésta y la del manto 
granate asoma una cabeza demasiado mal ejecutada, y que pare- 
ce puesta allí más para llenar espacio que para cumplir especial 
misión en el concierto de lamentos y algarabía. Siguen otras dos, 
con manto azul una y verde oscuro otra , mesándose, desespe- 
radas, el cabello. Estas visten: la una, túnica granate, algo déte- 



148 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

riorada; y la otra, túnica azul, sirviendo ambas de sostén al arco, 
y llevan muy graciosamente el manto sujeto por un fiador, color 
fuego, que cruza en línea perfectamente horizontal por debajo 
de la garganta, atraviesa la orla del manto y va á perderse por 
detrás de la espalda. , 

Grupo tercero. — La viuda á caballo. 

Doña Leonor sobre muía, ricamente enjaezada, es la primera 
y la principal figura de este grupo. La viuda del dimisionario 
Abad de Covarrubias, sentada sobre la silla, completamente de 
frente al que mira, viste muy singular traje de luto: bata blanca 
muy cerrada al cuello, y muy ajustada, abrochada con tres bo- 
tones redondos que ya no conservan resto de color, y sobre la 
bata un bonito manto color café, artísticamente plegado y reco- 
gido á la izquierda sobre la rodillas. Sobre el pecho lleva exten- 
didos los dedos pulgar é índice de su mano derecha. Por debajo 
del manto se adivina su izquierda, que sostiene la brida de la 
muía, enjaezada con mantilla color café, orlada en su extremidad 
por un agremán formado por once onditas, muy delicadamente 
ejecutadas. La viuda del ex Canónigo de San Salvador de Campo 
de Múa lleva la cabeza tocada con toca azul cuidadosamente ple- 
gada, que totalmente la cubre la cabeza bajando hasta descansar 
sobre los hombros y sujeta sobre la frente por una cinta blanca. 
Otras tres, más, estrechas que ésta, le cruzan la frente y pasan 
por debajo de la barba formando con la toca el marco donde, 
como dentro de un rostriUo de los que suelen poner á las imá- 
genes para hacerlas más antiestéticas, aparece el rostro achatado, 
inexpresivo, feo, en una palabra, de Doña Leonor. Dos damas de 
honor la acompañan, á derecha é izquierda, respectivamente; las 
cuales también irían á caballo (á juzgar por el número de cascos 
que de estos cuadrúpedos se ven por debajo de la mantilla de la 
muía de la Infanta. Hay que advertir, hacien^lo con ello honor á 
la verdad, que en la forma en que el artista ejecutó este grupo 
resultaba totalmente imposible que pudieran verse las otras ca- 
balgaduras. Aquellas damas, en lo que de ellas puede verse, vis- 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 1 49 

ten hábitos cuasimonacales que, cubriéndolas cabeza y pecho, 
sólo dejan una pequeña abertura, por donde asoman el rostro. 
Una de ellas lleva un tocado compuesto de cuatro cintas que la 
rodean la cabeza sobre la frente; otras dos, tan estrechas y menu- 
damente rizadas como las otras, la rodean el rostro y la barba; y 
aun otras dos la cruzan, ligeramente superpuestas, sobre el labio 
inferior y sobre la punta de la nariz. La otra dama tiene rodeado 
el rostro por las tres cintas, lisas, y cruzada sobre la nariz otra 
cinta, también lisa y algo más ancha. Sobre la cabeza de la muía 
descansa aquella parte del arco donde comienza el grupo si- 
guiente: 

Grupo cuarto. — Caballeros que preceden á la viuda. 

Precediendo á la cuñada de Alfonso el Sabio, y cuidándose 
de modo muy especial de ella, marcha, caballero en hermoso 
corcel, un noble servidor sobre alta montura, color granate; lle- 
va metido en el estribo el pie derecho, armado de espuela, y vis- 
te sobre una túnica blanca, con adornos azules, manto de idénti- 
cos adornos y color. A este caballero hubo de estar encomenda- 
do el cuidado de su señora, pues así claramente lo demuestra su 
actitud, volviendo hacia Doña Leonor el rostro de modo significa- 
tivo y con expresión de ternura, bien demostrada. Lleva el bra- 
zo (ya algo mutilado) y la mano derecha apoyados en la silla. 
En el brazo izquierdo descansa el plegado del manto, y la 
mano, bien ejecutada, sostiene la brida. Le acompañan, forman- 
do la guardia de honor de la viuda, otros dos nobles servidores, 
ya desgraciadamente acéfalos, y vistiendo manto y túnica carme- 
sí, el uno, y azul, su compañero, caballeros en sendos corceles. 

Mayor hubo de ser el número de los que formaban la comiti- 
va que intentó representar el artista, á juzgar por el hecho de 
que se ven cinco cabezas de caballo y parte de otro que acom- 
pañan, aunque yaíin segundo término, al primero délos caballe- 
ros que a la vez forman la escolta del Infante. 

Allá, casi escondidas, se ven dos cabezas que desde lo alto 
del arco contemplan el paso de la fúnebre comitiva. 



150 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Gkl'I'o ori\T(.). — El féretro es conducido por escuderos (I). 

El féretro está sostenido sobre los hombros de tres escuderos, 
que visten: dos de ellos túnicas ceñidas y plegadas á la cintura; 
pero sin verse el cinturón, como acontece cuando los acólitos se 
ciñen con una correa una sotana que supera en largo á su altura. 
Esas túnicas tienen grande parecido con las que los hermanos 
de ciertas Cof^idrías usan en las procesiones de Semana Santa. 
Llevan encima unas capas que, como las túnicas, hubieron de 
ser azules en sus mejores tiempos, á juzgar por los restos de ese 
color que en ellas se ven. El otro escudero viste muy caprichosa 
bata, abierta por delante de las rodillas abajo, y sin cinturón. 

Sobre ella lleva capa parecida á las de su compañeros; pero 



(n Es L'onducitli), á continuación, el féretro cjue guarda el cadáver 
del mal aconsejado D. Felipe. Al llegar á este punto me creo en el caso 
de rectificar con todo respeto lo que-D. Jaime Pomar, en la revista Alrc- 
dcdor del mundo (núm. 283^ dice refiriéndose á este particular en su artícu- 
lo titulado Los entierros en la España Medieval: «El féretro es conducido 
en hombros por seis escuderos...» Algo hay que retocar, y más aún, rec- 
tificar, porque el féretro no va conducido á hombros de seis escuderos. 

Así sería, indudablemente, por ser ese el mo'do más adecuado y el co- 
rriente; pero, tratándose de hacer descripciones, debemos ser exactos y 
decir lo que se ve, y no cómo debió ser. El artista qnizá encontró grandes 
dificultades de ejecución para trasladar á la piedra su pensamiento, y no 
pudiendo vencerlas, acometió la empresa poniendo de costado á los es- 
cuderos de la parte exterior, y á los de adentro les puso de frente, ayu- 
dando á sus compañeros en la misma tarea; pero en forma completa- 
mente desusada. Por eso les hizo mucho más altos (siendo de igual esta- 
tura no se les podía ver), y para que no quedase duda de ningún género 
tiene gran cuidado de que se les vean las manos sosteniendo el féretro 
por debajo. 

Hoy resultaría demasiado retorcida una, obra de esa naturaleza; pero 
no en el siglo xiii; pues no puede extrañar á nadie ciue, dadas las cir- 
cunstancias de una obra tan complicada como ésta, salieran al camino' 
dificultades de tal índole que fuese imposible darlas cima. 

Si bien se examina el sepulcro (como el de Doña Leonor) no ésta sola 
la circunstancia en que nos detengamos, pues acjuí y aliase encuentran 
muchas cosas al parecer ine.xplicables, si se pierde^de vista la circuns- 
tancias del tiempo en que se llevó á cabo tarea escultórica tan apreciable 
que bien merece el acto de justicia de ser considerada como obra de ca- 
pitalísima importancia para la historia de] Arte español en la Edad 
Media. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 151 

con el aditamento de un fiador que va á perderse en la espalda. 
Hace aún más rara esta indumentaria la circunstancia de que 
bata y manto son blancos, con franjas azules. 

Dos de ellos (los delanteros) llevan doblado el brazo derecho, 
puestas las manos sobre las orejas;" el de atrás la apoya en la es- 
quina del fondo del ataúd. Todos ellos van soportando el peso 
dando no pequeñas muestras, no. sé si de amargura, ó de can- 
sancio, ó de ambas cosas. 

Detrás del féretro, y siguiendo su línea, se ven otros tres es- 
cuderos, más alto que los otros, especialmente el del centro: és- 
tos están colocados completamente de frente al que mira al se- 
pulcro. Dos de ellos (los de los extremos) visten: el uno túnica 
azul y manto color chocolate, y el otro, idénticas prendas, pero 
azules, y todos llevan el manto terciado á la izquierda. 

Ayudan dos de éstos á sus compañeros en la tarea teniendo 
extendidos los brazos por debajo del fondo del ataúd, al que su- 
jetan doblando las manos sobre el borde del fondo, en forma de 
escarpia. El del centro haría, sin duda, labor parecida; pero á 
éste no se le ven las manos, porque lo impide el escudero que 
está frente á él en el otro costado. Por encima de la línea de és- 
tos asoman, en perfecto triángulo, las cabezas de otras tres figu- 
ras que están mesándose rabiosamente el cabello; dos de ellas, 
que visten (en lo que puede verse) túnicas granate y azul; la que 
está en lo alto es una feísima mujer, con toquilla azul, que está 
presenciando el paso de la comitiva. 

Junto á uno de los escuderos, pegando con un extremo del 
féretro, que está forrado de carmesí, muy vivo, y adornado con 
dos órdenes de franjas de dibujos perfectamente geométricos, 
asoma una cabeza de mujer, rudimentariamente ejecutada. Des- 
cansa el arco sobre el extremo anterior del féretro y sobre la 
cabeza de un paje que, con las manos en alto, puestas sobre la ca- 
beza, demuestra claramente el cansancio y dolor á que le conde- 
nó el artista. Este p,aje-columna viste dos túnicas: una de color 
granate, y sobre ella, otra azul, más holgada; encima lleva reco- 
gido (como si fuera un estolón) un manto color café, ya muy 
barrido, formando plegados angulosos, perfectamente simétricos. 



152 boletín de la real academia de la historia 

(jRUPO SEXTO. — Escuderos á caballo. 

Tres escuderos, jinetes en caballos colocados completamente 
de frente, como si marchasen en distinta dirección que los demás 
del cortejo fúnebre, forman este grupo, que precede inmediata- 
mente al féretro. 

Los caballos llevan gualdrapas color carmesí, que los cubren 
todo el cuerpo, hasta cerca de la cabeza, abiertas las mantillas 
por delante para dejar libre el movimiento de los corceles, uni- 
das las orlas por cintas caireladas de muy finamente ejecutados 
madroños. 

Llevan los escuderos, á la altura del pecho, y pendientes de 
cintas estriadas, los escudos, vueltos del revés en señal de duelo, 
algo inclinados al lado izquierdo, cogidos por detrás con las bri- 
das. Con su mano derecha los escuderos se arrancan mechones 
de cabello, y por eso, para dejar libre la mano con que realizan 
operación tan impropia de hombres de armas, tienen necesidad 
de asir con una sola mano escudo y bridas. Su vestidura es ver- 
daderamente arlequinesca: túnica blanca pintarrajeada de azul. 
Los caballos están ya casi destrozados. 

Dos pajes, sirvientes inferiores, sirven de columna divisoria 
entre éste y el grupo que sigue. Uno de ellos, de tostado rostro 
y negro cabello, vestido con blanca túnica, muy corta y bien ple- 
gada, ceñida con cinturón carmesí, y sobre ella una copa con 
esclavina verde, y tiene puestas las manos sobre la cabeza como 
para sufrir mejor el peso que sobre él descansa. Su desgraciado 
cojnpañero viste, sobre una túnica que parece una blusa larga, 
otra de color granate, y sobre ella un muy ajustado juboncillo; 
sobre ello lleva manto azul, bien plegado y recogido con la mano 
izquierda, y sobre el manto, una esclavina postiza, blanca y azul. 

Grupo séptimo. — Eudcchadoras. 

Diez cantores jóvenes (ó endechadoras) forman este grupo: uno 
de ellos viste túnica granate y manto con esclavina color café 
oscuro; con su mano izquierda recoge el plegado del manto» 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 153 

llevándose á la frente la mano derecha, de modo muy senti- 
mental. 

Viste el otro una bonita túnica azul, con cinturón granate, \- 
sobre ella otra túnica más amplia, verde, en forma de sotana 
romana, sin mangas, con grandes escotaduras á los costados; 
cubriéndose con capa color café con esclavina blanca; lleva la 
mano izquierda sobre la cabeza y la derecha extendida sobre el 
pecho, en actitud de cantar ó declamar. El que le sigue lleva bata 
granate, muy bien plegada; manto color café, cuyo extremo dere- 
cho levanta con la mano izquierda, y sobre él, sobrepuesta, una 
gran esclavina del mismo color; como los otros, lleva sobre la 
cabeza puesta la mano derecha. El compañero que sigue va muy 
orgulloso, engalanado con bonita túnica azul, caído, y manto 
color café, oscuro, recogido con mucha propiedad sobre el hom- 
bro izquierdo, formando al caer, como al descuido, anguloso y 
simétrico plegado. 

Estos cuatro forman en primera línea. Detrás de ellos, en 
segundo lugar y en plano más alto, se encuentran otros tres- 
Manto, bata y esclavina azules viste uno de ellos. El que junto á 
él se encuentra lleva bata azul y manto color café; ambos llevan 
sobre la cabeza la mano izquierda. 

Está con manto blanco sobre bata encarnada, muy ceñida, su 
compañero, que lleva ambas manos puestas sobre las sienes. 

En tercer lugar, y aun á mayor altura, se encuentran otros dos, 
uno de los cuales viste como el último de la fila anterior; el otro 
ofrece la desdichada particularidad de tener estropeada la cara. 
En lo más alto del grupo está el último individuo del coro; de 
éste no se ve mas que la cabeza y un poco de sus vestidos, que 
son de color granate. 

(iRUPo OCTAVO (A LOS PIES DEL íiAiic(>v\Go).-~E¿ ctióaüo di batalla 
del dijunto Infante, el portaestandarte, heraldos y trompeteros. 

Es muy interesante y curioso asunto. .Se desarrolla esta parte 
de la fúnebre comitiva dentro de un arco lobulado como los 
otros, pero mucho más rebajado, por pedirlo así la anchura ne- 



'54 



boletín de la real academia de la historia 



cesaria para llenar toda la superficie del costadillo de la urna 
sepulcral. Ocupa casi la totalidad del primer término el caballo 
de batalla del difunto yerno del Rey Maquino de Noruega. 

\'a el caballo cubierto con dos mantillas: la interior es azul 
pálido, muy labrada, que completamente le cubre desde el hocico 
(con dos agujeros para los ojosV bajándole por el cuello y el 




Sepulcro de) Infante D. Felipe. — Parte que mira al muro Sur del templo. 



pecho, hasta las rodillas. Sobre esa lleva otra mantilla verde, que 
le llega hasta cerca de los ojos, con dos aberturas para las orejas 
y orlada con ancha cenefa, en la que campean dos castillos y dos 
águilas, alternos. 

Atado á la montura, que va sobre mantilla con fleco de ma- 
droños, se ve el escudo del Infante (vuelto del revés), en cuyos 
cuarteles alternan castillos en campo de gules y. águilas en cam- 
po azur. 

Toda la trasera del corcel va cubierta con una preciosa gual- 
drapa orlada de castillos )■ águilas, ocupando todo el fondo de 
ella un águila de grandes dimensiones y cuidada ejecución. 

Estribo lleva la silla, á la que queda también sujeta la brida. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 1^5 

que es de color rojo muy vivo. El caballo, al que falta una oreja, 
es conducido del diestro por un pajecillo, tan escondido que no 
se le ve la cabeza; pero sí puede apreciarse que viste una mu\- 
graciosa túnica blanca, listada de azul, abierta por delante. 

Delante van dos heraldos ó trompeteros, de rostro capricho- 
samente policromado, vestidos con bata interior azul y sobre día 
una túnica ajustada y bien ceñida, con sus trabillas á los costa- 
dos, pero sin mangas ni cuello. Estas túnicas son blancas, lista- 
das de azul. 

Se calzan con zapatitos bajos, muy primorosos, parecidos á los 
modernos zapatos de baile. \"an, muy graves, los heraldos, en 
actitud de tocar sendas trompetas-bocinas, ya demasiado mal- 
tratadas en su parte ancha. Uno de los trompeteros tiene el brazo 
derecho extendido, apoyancfo la mano sobre el hombro del por- 
tabandera del difunto. Este individuo es de rostro muy sonro- 
sado, punteada barba y bigote y cejas muy prolongadas; viste 
túnica blanca con listas azules, y sobre ella una capilla de los 
mismos colores, atada sobre el pecho con dos cintas, "una blanca 
y azul la otra. En su mano izquierda (que toca con el capitel de 
la columnita que hace esquina en aquel ángulo del sarcófago] 
sostiene el pendón del difunto D. Felipe, rematada en lanza el 
asta y del revés el paño, en señal de duelo. 

El fondo del pendón es de color carmesí, y en él se ven, en 
fondo de gules ellos y azul ellas, dos castillos y águila y media, 
porque á causa de la forma y corte del pendón no cabía el águila 
entera. 

Sobre la cabeza del portabandera se ve otra cabecita muy 
expresiva y parte del cuerpo á que pertenece. Esta figurita lleva 
el desorden á sus cabellos con su mano derecha, mano fina y 
delicada. 

Detrás de uno de los trompeteros, y más alta que él, está me- 
sándose el cabello una plañidera, demasiado rubia y de muy deli- 
cadas facciones, circunstancias todas que la distancian mucho de 
sus desgreñadas )' pintarrajeadas compañeras. 

Detrás del caballo, asomando todos las cabezas, alineadas y 
escalonadas, se ven varias figuras de rostro é indumentaria muy 



156 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

distintos. Una, apoyada sobre la trasera del corcel, es de rarí- 
sima expresión; rostro hundido, ojos saltones, espantados, bigote 
y barba de color morado, casi negro; ésta se está arrancando el 
cabello con denuedo y violencia tales que parece una furia infer- 
nal. Viste túnica azul y manto blanco con franjas azules, terciado 
al lado izquierdo, donde tiene la abertura para sacar el brazo- 
Algo más alto se ve el busto de una mujer de muy agraciado 
rostro y cuello muy descubierto, habilísimamente ejecutado, 
lista no se arranca el cabello ni se araña el rostro, antes al con- 
trario, parece darse cuenta de que ella es, quizá, la única flor 
entre tantas espinas. 

Esta coquetuela medioeval se cubre, como una gitana, con 
ropilla blanca, adornada de azul rabioso. A la izquierda hay otra 
cabeza de mujer, de muy arreboladas mejillas, desgraciadamente 
afeadas por una enorme nariz que parece estar pidiendo á gritos 
lugar adecuado en la cara de un buen mozo entre gigantes. 

Junto á ésta, que tan colosal nariz padece, apoyado el brazo 
derecho sobre el caballo, un individuo de barba muy cerrada y 
largo bigote á la chinesca, se arranca el cabello como una mujer- 
zuela plañidera. ¡[[Hay que ver aquella cara con barba y bigote 
punteados!!!...; parece un salvaje tatuado; el otro es de mujer, 
bastante fea por cierto, que quizá fuera la compañera que Dios 
habría deparado al que tiene al lado. Y no sería de extrañar si 
se cumplió lo que llaman -ley de afinidades electivas». 

Sobre las cabezas de éstos, simétricamente dispuesta bajo el 
arco, se ve una cabeza femenina, y algo detrás asoma parte de 
otra que, como desde un observatorio, presencia el desfile. Incli- 
nando el busto sobre el caballo, arrancándose mechones de 
cabello, se ven dos individuos tan originales como mal ejecuta- 
dos; son de rostro indefinible y visten como casi todos sus com- 
pañeros. A éstos siguen dos cabezas de plañidera, entregadas á 
su oficio con denuedo, á la altura de las circunstancias. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 157 

Grupo noveno (rkiMERO del costado yuE mira al centro del tem- 
plo). — La viuda, con sus dueñas j damas de honor. 

Ahora cambia el aspecto de la tarea escultórica. Hasta aquí la 
comitiva está en marcha; de aquí en adelante todo es reposo: han 
llegado ya al lugar en que los obispos y abades bendicen el fére- 
tro y pronuncian las últimas oraciones del Ritual. 

Ocupa el centro del primer grupo la viuda del Infante, Doña 
Leonor, enlutada, con bata negra, muy cerrada al cuello, y sobre 
ella otra, negra también, muy bien plegada, que hasta el suelo 
llega, dejando ver, á favor de unas onditas que allí forma, las 
puntas de los pies de la desolada señora, que sobre las descritas 
prendas lleva largo manto de luto riguroso, que de cabeza á pies 
la cubre. Unas tocas muy cerradas apenas permiten ver su ros- 
tro angustiado. Se muestra, como es natural, afligidísima, dando 
inequívocas muestras de dolor profundo, ese dolor que tala los 
campos del alma y queda maltrecho el cuerpo; dolor que en vano 
trata de ocultar cubriéndose el rostro con ambas manos. A los 
lados de la hija de Doña Leonor González de Lara, dos damas de 
honor (l) (decapitada ya una de ellas) tienen asidos los brazos 
de la viuda, como queriendo retirarlos para separar de su rostro 
las manos, mientras con sus brazos la sostienen por detrás de la 
espalda, como para evitar que caiga acometida de un síncope y 
para sostenerla en sus desmayos. 

Visten las damas túnica y manto de luto, cruzados á la 
izquierda, con fiador el uno; el otro, suelto. 

Junto á la dama decapitada, y tocando su cabeza con un agui- 
lucho, motivo ornamental del capitelillo de la columna que hace 
esquina en aquel ángulo del sarcófago, se ve una jovencita muy 
contristada, con la mano izquierda puesta sobre la frente, como 
si quisiera amortiguar la violencia de sus tristes pensamientos. 



(i) Atentamente examinadas estas figuras parecen hombres, pero lo 
razonable y lógico es ciue, tratándose del inmediato servicio de una 
señora, y especialmente en tales circunstancias, fueran mujeres; por eso 
no dudo en calificarlas con el título de damas de honor. 



IS8 



BOLETÍN DE 1.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Viste túnica, suelta, blanca, con franjas negras y manto del mis- 
mo color, que trata de sostener con su mano derecha, porque se 
cae en el descuido propio de una mujer que no se preocupa mas 
que de sentir, ni vive entonces mas que para llorar (I). 

Detrás de una de las damas se ve parte de la cabeza de otra 
mujer (ya destrozada), y entre ésta y la de Doña Leonor está el 




Sepulcro del Infante D. Kulipe. — Parte que mira á la nave centra'. 

busto de una plañidera, vestida con túnica blanca adornada de 
azul. A igual altura del otro lado hay otra plañidera, y sobre 
ambas, en la parte más alta del conjunto, se ve otra mujer muy 
morena, de frente espaciosa, como la de sus compañeras. 

Tocando con una de las damas de honor hay otra señora en 



(i) Tímidaniente mo permito aventurar la opinión de que quizá fuese 
Doña Beatriz fruto del matrimonio de D. Felipe con Doña Leonor. La 
proximidad á la viuda v el sentimiento auténtico (si se me permite la 
frase) que se ve reflejado en su semblante, son para mí un síntoma reve- 
lador de que aquella muchacha sentía como sólo puede sentirse la muerte 
<li- los padres. Por eso, y porque no tuvo D. Felipe hijos con Doña 
Cristina, me he permitido traducir la escultura con el nombre de Beatriz. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE I 59 

actitud de profunda meditación, apoyada la mejilla á su mano 
derecha. Viste de modo caprichoso: túnica interior negra; sobre 
ella, una bata blanca con pequeña escotadura al cuello y otras 
dos á los costados, listada con franjas estrechas negras, en sen- 
tido horizontal. 

Lleva encima manto blanco con listas negras, casi caído, reco- 
gido, como al descuido, con la mano izquierda. Son tan largos 
los vestidos, que descansan en el suelo, dejando ver, á favor de 
unas onditas estudiadamente dispuestas, las puntas de los pies 
lie la señora. Detrás, ya muy escondida, se ve una cabecita de 
mujer, muy rubia y algún tanto agraciada. • 

Junto á ella, con bata y manto blancos, terciado éste á la iz- 
quierda, hay una mujer-cariátide llevándose la mano derecha á 
la cabeza, seguramente dolorida por el peso del arco que sobre 
ella descansa. 

Junto a ella, y compartiendo tan penosa y ruda tarea, se en- 
cuentra un religioso de baja estatura, que es el último de los que 
forman el siguiente grupo (II. 

Grupos diícimü v undécimo 

• 

Los forman religiosos benedictinos, agustinos, cistercienses y 

■franciscanos, alguno de los cuales ha sido convertido en columna 

y alguno ha servido de blanco á la barbarie, mil veces terrible, 

de los hombres civilizados que los ha mutilado horriblemente. 

(jRUFO Di'ODÉci-MO. — T( )nplarios V freiliis de Santiago. 

Graves, severos y majestuosos siguen tres caballeros del Tem- 
ple. Es el primero de ellos hombre robusto, de poblada y luenga 



( I ) Los grupos décimo v undúcimo no ofrecen especial interés; form;in 
en ellos religiosos de distintas Ordenes, cuya indumentaria no merece 
especial mención, siendo, además, totalmente idénticas sus actitudes. 

El artista, poco respetuoso con las Ordenes monásticas, se sirve de al- 
gunos religiosos, como de sustentáculos de arcos, sustituyendo así las 
columnas con individuos del fúnebre cortejo, como lo hizo siempre que 
llegaban casos de esta naturaleza. 



1 6o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

barba negra; un bonetillo sin orejeras cubre su cabeza, algo mal- 
tratada ya. Viste túnica negra, muy bien encañonada y manto 
blanco con fiador, que forman dos cintas que van á perderse tras 
de la espalda después de atravesar las orlas. Al lado izquierdo 
campea la roja cruz del Temple, de brazos iguales y color muy 
vivo. 

Magnífico es el plegado de los paños que, diligente y cuida- 
doso, sostiene con su mano izquierda. Su compañero en religión 
y fatigas (ya sin cabeza) viste de idéntica manera y adopta la 
misma actitud. El otro, de rostro atezado, sin duda por la incle- 
mencia de los ten^porales sufridos en las correrías y combates, 
cubre su cabeza con bajo bonetillo. Algo más alto se encuentra 
la cabeza y busto de un caballero con negra túnica de pronun- 
ciados pliegues, y en lo más alto del espacio cerrado por el arco 
se ve el busto de un niño vestido con túnica y manto blancos, 
listado de azul, el cual se arranca el cabello con sus manitas, que 
más debieran emplearse con juguetes. 

Siguen dos señoras: cubre una de ellas su cabeza con alta toca 
negra, muy bien plegada, ajustada por encima de la frente, su- 
jetando el cabello con una cinta blanca, pasando otra más ancha 
y rizada por debajo de la ba»ba. Sigúela una antigua freila de la 
Orden de caballería de Santiago de la Espada, tocada de modo 
muy original con mantellina blanca, tan cerrada, que apenas per- 
mite que se vean los ojos de la dama. Sobre ella lleva otra toca 
que hubo de salir negra del pincel del policromador, y que, ya 
que no el color, conserva su finísimo rizado. 

Su túnica es azul; rojo caído es el color del manto, afianzado 
sobre los hombros con su correspondiente fiador. En la parte 
izquierda del manto, algo sobrepuesta sobre la derecha, se ve la 
cruz-espada, roja, de los santiaguistas, adornada la hoja bajo el 
palo crucero con una concha (I). 



(i) En Ja Bula de Confirmación de la Orden, expedida por Alejan- 
dro III, se dice, entre otras muchas cosas: <;... y Nuestro Señor Jesucristo, 
no solamente por los hombres, pero aun también por las mujeres, quiso 
nacer de mujer». «... haya en la dicha Orden quien haga vida sin casarse 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE l6l 

Siguen otras dos compañeras de Orden; pero están sentadas, 
cediendo el artista á un elemental sentimiento de galantería y 
delicadeza con las damas (justo es apuntar el hecho, ya que es la 
primera vez que se verifica). 

Cubre una su cabeza con toquilla negra, muy plegada; del 
mismo color es la bata, que lleva abrochada con tres botones re- 
dondos, algo grandes. 

.Sobre ella viste manto negro terciado á la izquierda, recogido 
sobre las rodillas y sujeto con fiador, no en la forma corriente, 
^ino que con una cinta queda sostenido sobre la cabeza. La otra 
señora tiene muy recruzado el rostro con cintas: una sobre la na- 
riz, otra sobre la boca y otra sobre la barba, todas ellas fina- 
mente rizadas y, como se ha visto, tan juntas, que forman un 
enrejado que solamente la quedan libres los ojos. 

Viste bata negra, como la de su compañera, y se cubre com- 
pletamente con manto negro, que forma ondas, como pabellon- 
citos, sobre la frente, muy delicadamente ejecutados: queda reco- 
gido uno de los lados del manto á la izquierda, sobre las rodillas, 
sobre las que también cae la otra parte en pliegues verticales, los 
cuales, al llegar al suelo, dejan ver las puntas de los pies de la 
santiaguista. Estas señoras, aunque ocupan el lugar de la susti- 
tuida columna, como están sentadas, no sufren la tortura del 
peso: por esa razón una de ellas continúa atentamente con su 
devocionario sostenido sobre las rodillas y en él la no interrum- 
pida lectura, ya siete veces secular. 



si quisiere, siguiendo el ejemplo de San Pablo». «... haya también quien, 
según el establecimiento de Dios, tenga mujeres por haber hijos, etc.» 
«... y si los maridos acaso falleciesen primero, las mujeres que quedaren. 
que recibieron la Orden, etc., etc..» 

«Establecemos también que ninguno de los Freiles ó Freilas, etc..» 
Las mujeres de los caballeros traían el hábito y vivían con ellos en los 
conventos, y á sus hijos les criaba la Orden y los enseñaban los religio- 
sos, que eran clérigos; la Orden también cuidaba de las viudas con esta 
condición precisa: «Que los Freiles canónigos y las Freilas de la Orden 
han de ser unidos en legítimo matrimonio»; pero antes, y como condición 
también precisa, «á los Freiles canónigos y á las Freilas se les dé el 
hábito en sus conventos». 

TOMO LXXV I 1 



1 62 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Grupo vkm..^ Ultimas oracioins sobre el féretro. 

Ocupa el centro del espacio cerrado por los dos últimos ar- 
quitos el ataúd en que descansan los restos del hijo de Fernan- 
do III el Santo y Beatriz de Snabia, rodeado por obispos, abades, 
sacerdotes y sirvientes. A los pies del ataúd se ven; un oficiante 
con vestiduras color carmesí y capa pluvial, el cual sostiene en 
su mano izquierda un crucifijo. Sigúele en la misma línea un 
prelado (que ya tiene estropeada la cabeza), con capa encarnada, 
sosteniendo en sus manos, delante del pecho, el báculo pastoral' 
(azul la vara y blanca la parte curvada); detrás de éste, ya muy 
oculto, se ve otro prelado con su correspondiente báculo. 

A la izquierda del primero hay otro sucesor de los Apóstoles, 
cubierta la cabeza con mitra muy baja, con muchos adornos sobre 
fondo granate. Éste está más conforme á la liturgia, pues lleva 
capa negra; pero abusó el policromador, pintando de encarnado 
vivo la estola que se ve sobre el alba. Con su mano izquierda 
empuña el báculo, y con la derecha rocía el féretro con un asper- 
sorio encarnado que recibe el agua de un acetre blanco que otro 
oficiante-cariátide tiene al lado izquierdo }' que viste capa pluvial 
de un color granate muy subido. Detrás del prelado se ve otro 
oficiante, tan escondido, que se hace imposible su descripción. 

Inclinados (como los anteriores) sobre el féretro, y sirviendo 
de columna, hay dos señoras, al parecer, y digo así, porque son 
dos plañideras que tan admirablemente cumplen su cometido, 
que si las demás recibieron salario correspondiente á su tarea 
ingrata, merecieron ellas mucha mayor remuneración. 

Visten caprichosamente batas y mantos blancos con franjas 
azules y llevan toca blanca á la cabeza. A la del féretro, y tocando 
con una de las anteriores mujeres, se ve un oficiante, algo oculto, 
que tiene junto á sí la cayada de uno de los principales asisten- 
tes á la fúnebre ceremonia, el cual cubre su cabeza con bonetillo 
de templario. 

Bajo su capa negra asoma el extremo de la estola encarnada. 

Este oficiante lee en un Ritual las últimas oraciones por el 
finado. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 163 

La cabeza y algo del busto de otro prelado asoma por encima 
del anterior; lleva capa color granate, y ofrece la particularidad 
de estar completamente calvo. Aun más alta se ve la cabeza de 
otro sacerdote, cuyo cuerpo queda oculto tras los otros que es- 
tán en primera fila. A la izquierda del prelado-templario se en- 
cuentra un abad mitrado de barba muy poblada y sereno y ma- 
jestuoso semblante. Se cubre con mitra muy achaparrada y lleva 
su correspondiente báculo bicolor (blanco y encarnado). 

Junto á este tan respetable señor, tocando ya con la columnita 
esquina del sarcófago, se ve otra dignidad sacerdotal, revestida 
con alba, roquete muy largo, estola, manípulo y capa, encarnado 
muy vivo; lleva en la mano un bonito báculo episcopal, y cubre 
su cabeza con bonetillo de templario. 

El féretro que encierra el cadáver del Infante D. Felipe está 
colocado sobre tres bichas pequeñitas (una verdadera miniatura), 
esmeradísimamente ejecutadas y con rigurosa exactitud distri- 
buidas. 

En el espacio que queda entre cada bicha de los extremos y la 
que está en el centro hay una figurilla de mujer (otras miniaturas 
de piedra) agazapada, ayudando á las bichas á sostener el peso 
del ataúd que sobre sus espaldas descansa también como sobre 
sus compañeras. Esas figurillas visten tuniquillas y mantos blan- 
cos con franjas azules, ejecutado todo ello muy delicada y cui- 
dadosamente, y tienen recruzada frente y barba por cintillas 
menudamente rizadas. 

Hechas ya las últimas ceremonias, leídas ya todas las oraciones 
del Ritual, rociado por última vez con agua bendita el cadáver 
y féretro, dos sirvientes inferiores se disponen á cerrarla, ayu- 
dándose (sin duda para no cogerse los dedos con la tapa) de unos 
listoncitos dispuestos ad hoc. Es muy curioso su vestido: uno de 
ellos viste túnica interior, blanca; sobre ella, otra azul con puños 
vueltos, y encima de ellas, una sotanilla sin mangas, con grandes 
aberturas á los costados; cubre su cabeza con labrado bonetillo. 
El compañero que le ayuda está, el infeliz, decapitado, y viste 
túnica azul celeste, muy corta, graciosamente ceñida con una 
correa de color granate. Ambos gastan chapines abiertos afian- 



164 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE I.A mSTORIA 

zados sobre el pie con correas. Todo es interesante; pero estas 
figurillas, las bichas y las muchachitas-bichas merecen especial 
mención por lo esmerado de la ejecución y lo curioso del con- 
junto. 

Estatua yacente de d. felu'e 

En la tapa de la urna sepulcral está, magníficamente ejecutada, 
la figura de aquel hombre que, aunque turbulento y mal aconse- 
jado, no perdió su condición de hijo de un Rey Santo y her- 
mano de un Rey Sabio. Como al principio apunté, está partida 
la tapa en dos pedazos! ¡¡¡Lástima grande; irremediable, por des- 
graciaül (l). 

Mide la estatua yacente 2,17 metros de largo, y está como en- 
cuadrada dentro de un arco de motivos ornamentales idénticos 
á los de la urna, aunque, acaso por ser mucho mayores sus di- 
mensiones, está mucho mejor ejecutado. 

El quinto hijo del Rey Don Fernando tiene rechnada la cabeza 
sobre tres almohadones: verde el inferior; blanco, listado de azul, 
el segundo; y ya sin restos de color, el superior. A mi juicio, lo 
mejor de la escultura es el rostro, aunque tiene los ojos algo sal- 
tones (¿quién sabe si el artista copió el original conocido.'), acha- 
tada la nariz (que me parece postiza), rostro completamente lim- 
pio y muy pulimentado; ligeramente entreabiertos los labios, 
y correctísima barba, de forma intachable; su cuello, algo descu- 
bierto, es carnoso, magnífico, torneado... El cabello, repartido 
por detrás en bucles y recortado en concha sobre la espaciosa 
frente, limpia y bien proporcionada; cubierta la cabeza con bo- 
netillo de orejeras, parecido á los de los templarios, con una 



(i) Séarae permitido un desahogo, no sé si de soñador ó de enamo- 
rado del arte. Me parece que las cosas deben ser conservadas en sus 
puestos; y me place que las gentes tengan en alta estima sus joyas y su 
riqueza; pero ciertas Joyas y cierta riqueza, ¿no estarían mejor defendi- 
das y serían más fácilmente admiradas en el sancta sanctorum del arte?.... 
Yo, como sacerdote, honraría con ellas el Museo diocesano; como pa- 
lentino, las pondría bajo dosel en el Museo provincial; y coma español, 
amante de nue stras glorias, las haría figurar en el Museo Nacional. 




Momia de D. Felipe (está hecha hace diez y siete años próximamente). 



1 66 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cenefa en su parte inferior, repartida en cuadrados, en cada uno 
de los cuales se ven, cuartelados, castillos y águilas. Mide la ca- 
beza 0,37 metros. 

Está el Infante vestido con bata interior azul; sobre ella, una 
túnica que hubo de ser de color granate, y hoy apenas si se puede 
apreciar ese color; esa túnica tiene grandes escotaduras á los 
costados, y una abertura pequeña sobre el pecho, con una cenefa 
(hasta la cintura) orlada con castillos y águilas, alternos. Un cas- 
tillo se ve sobre el puño derecho. El manto, que es amplio y de 
corte verdaderamente regio, es rojo y va sujeto sobre el pecho 
con trabillas superpuestas en la orla correspondiente al lado iz- 
quierdo; en éstas enlazan dos cordones azules, que cruzando so- 
bre el pecho y pasando por el brazo derecho del Infante, van á 
unirse á la orla contraria del manto, que está terciado á la iz- 
quierda y lleva ancha cenefa de castillos y águilas. 

Desde la cintura, encima de la sobrebata de color granate, ya 
barrido (bata que está abierta por delante en su tercio inferior), 
cuelga una cinta que baja recta entre ambos bordes del manto y 
termina sobre el lomo del perro que á los pies de su difunto 
dueño descansa. Sobre la cinta se ven siete castillos y siete águi- 
las y media, alternos, en sus correspondientes cuadraditos. 

Al extremo izquierdo de esa túnica, sobre ella y sobre la bata 
azul, se ve el extremo de otra cinta igual á la anterior, terminada 
en una borla. Tiene la estatua cruzada la pierna derecha sobre la 
izquierda (l), ¡¡¡y está, desgraciadamente, mutilada aquélla!!!... 

Armado de espuela hubo de estar el pie derecho, pues de ella 
se encuentran vestigios sobre la cinta más ancha de las descritas. 

Al costado izquierdo, sobre la segunda túnica, se ve la contera 
de la vaina de la espada, que, con el pomo apoyado sobre el pe- 
cho, tendida sobre la ojiva del arco que sirve de marco á la esta- 



(i) Al llegar á este punto también sube de punto mi indignación al 
consideiar cuáles y cuántos habrán sido los horrores sufridos por esta 
escultura, á la que falta el pie y más de media pantorrilla de la pierna 
derecha, tristes despojos que inútilmente, y largo tiempo, ha venido bus- 
cando el que esto escribe, que, seguramente, es el primero en lamentar 
estas desdichas del arte nacional de la Edad Media, 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 1 67 

tua, tiene empuñada fuertemente aquel gran mozo que tanto 
amargó la vida á un rey, más literato que hábil gobernante. 

Los dedos anular y meñique de la mano, fuerte y bien hecha, 
que empuña aquel espadón, que mide un metro y I4 centímetros, 
lucen anillos. 

En su mano izquierda, y atadas con el fiador las patas, sostiene 
un halcón, que sin peripecias de caza, ni corajina de cazador, ha 
perdido la cabeza. 

FA pie izquierdo descansa sobre un perro que levanta la cabe- 
za... mira á su amo... y tiene la actitud de dar aullidos lastimeros. 
Sobre el cuarto trasero del perro, tocando con sus manos la pier- 
na del Infante, asoma un conejo que, por capricho del policroma- 
dor, estuvo pintado de azul; paralelo al perro se ve otro conejo 
con las manos completamente extendidas hacia adelante (l). 

ESCUDOS 

Orlando la urna sepulcral hay 45 escudos: 23 del Infante, que 
son cuartelados, con castillos y águilas, y 22 del Temple, que son 



(i) Como el lector habrá tenido ocasión de ver, no se hace mención 
ninguna de ninguna clase de distintivo de la Orden de Santiago en el 
manto del Infante. No la ha)-. Alguien ha extrañado no ver la Cruz-espada 
de -Santiago en el manto de D. Felipe, «que gozó alta dignidad en la Orden 
de Santiago^ (textual.) 

Respetuoso, como siempre, doy aquí, sinceramente, cuenta de que c/i 
nin%una parte he visto tal afirmación. Con verdadero interés he buscado 
en los privilegios de Fernando III y en los de Alfonso el Sabio, que he 
podido haber á mano, el nombre de D. Felipe )■ sus títulos entre los con- 
firmantes; después de leer atentamente cuanto he podido encontrar refe- 
rente al Infante, especialmente la obra del P. Serrano, á que me refiero 
en los comienzos de mi trabajo. Tan sólo he podido encontrar en un pri- 
vilegio en que Alfonso X hace donación de Santa Eulalia de León á favor 
de Diego Fernández y su mujer Doña Juana, fechado en Burgos á 25 de 
Febrero de la era 1293, entre los que confirman, el nombre «D. Phelipp. 
electo de Sevilla». Hav, efectivamente, un Infante D. Felipe, que fué per- 
tiguero de .Santiago; pero no es el hijo de Fernando III el Santo. Se halla 
su nombre entre los que confirmaíi un privilegio de Fernando I\' confir- 
mando otro de su padre D. .Sancho, en el que concede al Abad é Iglesia 
de Husillos privilegio de Infanzones; fechada la confirmación en Vallado- 
lid, á 7 de Marzo, era 1350. Allí se lee: «el Infante D. Felipe. Señor de 
Cabrera y de Rivas, pertiguero de Santiago-i. 

{Archivo diocesano de Patencia.) 



l68 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

los que tienen en el campo una cruz roja de brazos iguales, todos 
ellos alternos. Al canto de la tapa se cuentan otros 42, veinti- 
uno de cada clase. 

BICHAS 

Descansa el sarcófago sobre cuatro Jeones y dos bichas; éstas 
de frente, y de costado aquéllos. Todos ellos apoyan sus garras 
en cilindros. 

EPITAFIO 

Ninguna de las copias que he visto publicadas es rigurosamente 
exacta; más aún: alguna contiene errores de importancia, efecto 
todo ello no de impericia, sino de precipitación; advirtiendo, ade- 
más, que á causa de estar la tapa del sarcófago tan arrimada á la 
pared, es muy difícil, sino imposible, poder leer la inscripción. 

La que sigue me parece copia exactísima del original, hecha, 
ya que no con grande competencia, al menos con toda calma, la 
necesaria para poderme asegurar por completo: 

Era : millcsima : treccntissiinn : duodécima : ¡¡¡¡ ialeiidas : mensis : 
deci'bris : vigilia : bcaiisaturnini : obiii : dominas : filipus : iiifans : vir : 
Kobilisimus : Jiliii.i : rcgis : domiiii : fcniddi : patcr : aiius : sepulta : est : ¡spal : 
s : cuius : aia : regescat : inpacc : am : filius : vero : iaccf : hic ; incccábea ■ 
tcmaric : devilesirga : cuius : dipoieii : deo : z : saniisóib : cmnedciur : c qit . 
. . . . it : c ; r . . . . dicat : pater : nr ■ ... a^ .... x".aria -rr. 



APÉNDICES 

Ya que otra cosa no puedo hacer, no me creo dispensado de 
aportar los pocos datos que á continuación ofrezco, lamentando 
muy sinceramente que éstos sean de poca ó ninguna impor- 
tancia. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 1 69 

I 

Puede servir á este efecto el trabajo que publiqué referente á la mo- 
mia del Infante D. Felipe, y que obra en Secretaría de esa doctísima Cor- 
poración. 

II 

(Tomado á la letra del Episcopologio Sevillano, y delicadamente ofrecí-; 
do por la Secretaría de Cámara del Arzobispado de Sevilla.) 

El Infante D. Felipe 

iFué designado por su padre Don Fernando para el Arzobispado de 
Sevilla con el nombre de <• Procuradora. Posteriormente, él mismo se fir- 
maba «D. Felipe, electo de Sevilla» (i). 

El Papa Inocencio IV, en Bula de 2 de Julio de 1251, le dice: «¡Dilecto 
Filio electo Archiepiscopo Hispalensi». Así también le denomina su her- 
mano D. Alfonso, quien, al hacer donación de unas mezquitas para con- 
vertirlas en iglesias, usa de estas palabras: «Las cuales dó demás á la 
Iglesia de Sevilla por ruego de D. Phelipe mió hermano electo de ese 
mismo logar». 

No recibió órdenes, y abandonó el estado eclesiástico, renunciando la 
Sede por indicación de su propio hermano, en cuyo desagrado cayó por 
mezclarse en las revueltas y turbulencias del Reino. 

Casó con la Infanta Doña Cristina, de la cual no llegó á tener sucesión, 
siendo también por otros motivos muy desdichado en su nuevo estado. 

Muerta Doña Cristina contrajo matrimonio con Doña Leonor Rodríguez 
de Castro, no siendo más afortunado que en el anterior en cuanto á ad- 
versidades y contratiempos, si bien de esta mujer tuvo hijos, que es lo 
i|ue más deseaba. 

N'ióse forzado á andar errante y vivir desconocido, primero en Navarra 
y después en Castilla, donde murió casi relegado al olvido. 

Se sabe solamente que falleció el día 28 de Noviembre de 1274, á los 
cuarenta y cinco años de edad y diecisiete de la renuncia del Arzobis- 
pado.» 

III 

Diócesis de Falencia 

Iglesia Colegial de San Salvador de Cantamuda, de la que fué canónigo 
il Infante D. Felipe. 



(t) Asi, efectivamente, consta al confirmar el privilegio de Don Alfonso X, del que se ha 
hecho antes mencióo. (Dato inédito.) 



170 boletín de la real academia de la historia 

Documentos reales 

Fué fundada por la Condesa de Castilla Doña María Elvira, sobrina 
del Rey Don Fernando I. 

Copia literal de un «Treslado bien y fielmente sacado de unos Privile- 
gios de la Iglesia Colegial del Señor San Salvador, de la Villa de San Sal- 
vador de Cantamuda, Condado de Pernia de la diócesis de Palencia, el 
thenor de los quales de verbo ad verbum es como sigue: «En la Ciudad 
de Palencia, miércoles, a seis días del mes de Marzo, año del nascimiento 
de Ntro. Señor Jesu-Christo de mili é cuatrocientos v veinte y seis años: 
este dho. día estando en juicio el honrrado y discreto Varón Dn. Fer- 
nando de Aguilar, Doctor en Decretos, Abad de Fusillos, Canónigo en la 
Iglesia de Palencia y Provisor y Vicario general en lo espiritual y tempo- 
ral en todo el Obispado por el mucho honrrado y discreto Varón Dn. Gu- 
tierre por la gracia de Dios 5- de la Santa Iglesia de Roma, Obispo de 
Palencia; y estando assentado enjuicio el dho. Señor Abad en unas casas 
viejas en que él mora, cjue se dicen las casas de el Cuervo, en presencia 
de mí, Juan Alfonso de Paredes, Notario y Escribano público de la Au- 
diencia de Palencia, y de los testigos de iusso escritos paresció ay pre- 
sente Alfonso Pérez de el Campo, Canónigo de San Salvador de Canta- 
muda, y presentó y fizo leer por raí el dho. Notario un privilegio de dona- 
ción que fizo el Rey Don Alonso el Emperador al Obispo de P.ilencia y á 
la Iglesia de San Salvador de Cantamuda, escrito en pergamino de cuero 
y signado con un signo grande y dentro de él una cruz y en derredor de 
la cruz unas letras según (está mal leído; sería «Signum»') Imperatoris, y 
de iuso del dho. signo una subscrepción Joannes Fernándi Canónico Eecle- 
siae B. Jacobi et notario Imperatoris scripsit; y otro Privilegio escrito en 
pergamino de Cuero rodado y sellado con- un sello de plomo colgado de 
unas cuerdas de seda verde, y otra donación escrita en pergamino de cue- 
ro y sellada con tres sellos de Cera iusso pendientes con cuerdas de filos 
de lino á colores, et otra carta de merced del Rey Dn. Sancho, escrita 
en pergamino de cuero y sellada -con sello de plomo, pendiente de filos 
de seda mezclados, et mas un privilegio confirmado de el Rey Dn Enrri- 
que, que Dios perdone, escrito en pergamino de Cuero y sellado con su 
sello de plomo pendiente en filos de seda, mezclados, el tenor de los qua- 
les Escripturas y Previlejos y donaciones y mercedes son estas que aquí 
se sigue II 1: 

«Alfonsus in Nomine Domini Nostri Jesu Christi; quia in divitiis et pos- 
sesionibus habundantus quisque videtur afluenter, tanto de iis quae pos- 



(i) El traslado es demasiado incorrecto, quizá al escribirle, ó acaso por haber leído lual, 
COTDO está demostrado por la palabra según por Signuin. 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 171 

stdet, Deo et veris Dei cultoribus pro salute animae suae, et peccatorum 
suorum remissione largius debet impenderé, iusta illud Apostoli: facite 
bonum ad omnes, máxime autem ad domésticos fideles; Imperator ego 
Alfonsus in Hispania Imperator, una cum Vxore Iraperatrice Dona Rica, 
vel Urraca, et cum Filiis meis Santio et Fernando pro amore Dei, et pro 
animabus Parentuum meorum remissione, fació cartam donationis, et tes- 
tibus firmatis, Deo et Ecclesiae Sancti Antonini de Falencia, et vobis 
Episcopo D.° Raymundo secundo, et ómnibus eiusdem Ecclesiae Subce- 
soribus vobis de illa Villa de Polentinis quae est circa Sanctam Mariam 
de Lebanza, dono et concedo vobis ipam V'illam cum montibus et fontibus 
suis, cum pratis et pastiis suis, cum ingresibus et regresibus suis et cum 
ómnibus suis terminis et pertinentiis et cum ómnibus suis direturis, et 
hoc fació ab hae die habeatis eam liberam et quietam vos et omnes .Sub- 
cesores vestri jure hereditario in perpetuum. Simili modo dono eí concedo 
vobis Ulan hcdesiam Sancti Salvaioris cum otnnibns ad eam pertinentiis. 
montibus, pratis, pascuis, terminis, et cum ingresibus et regresibus suis, 
ita quod ab ista die in antea eolio, inde malos foros, videlicet; sacando de 
Re)' et de Castelleria, et allios malos foros et hoc jure hereditario firmi- 
ter possideatis. 

Si vero aliquis homo lioc meum factum rumpere voluerit, sit maledic- 
tus et Excoramunicatus et cum Juda Proditore Domini Nostri Jesu Christi 
damnatus et peccet Regie parte mille morapitinos: facta sunt in Medina 
del Campo Era centessima I. S. et ° iiij, vel dij imperante imperator! 
ipso Toleti, Legione, Galletia, Castella, Navarra, Zaragoza, Baeza, Alme- 
ría; Comes Bartolomé, et Santius Rex Navarrae Vasalli Imperatoris. Ego 
Alfonsus Imperator in hispania hanc cartam manu mea roboro et confir- 
mo. Rex Santius, Filius Imperatoris; comes Pontius Maiordomus Impe- 
ratoris. Comes Almarcius tenens Baetiam: Ermegaridus Comes. Comes 
Urgeli García, garcía dacanufedrem Alferce de el Emperador. Rex Fer- 
dinandus Filius Imperatoris. loannes Toletanus Archiepiscopus, et in his- 
pania primas. Navarro Salmantinus episcopus, Stephanus Zamorensis 
Episcopus, loannes Lucentiis Episcopus, Martinus .Burgensis Episcopus; 
loannes Fernandi Canonicus Ecclesiae B. Jacobi et Notarius Imperatoris 
scripsit.» 

«Alfonsus: tam praesentibus quam futuris notum sit quod Ego, Alfon- 
sus Dei gratia Rex Castella et Toleti, una cum Uxorc mea Aleonor Re- 
gina, concedo et confirmo vobis dño. Alberto Palentinis Sedis Episcopo et 
omniDus subsesoribus vestris, Santi Salvatoris Monasterium de Campo 
cum ómnibus Ecclesiis et Monasteriis suis, Villiis colhatis et haeredita- 
tibus, et feria de patela, et ómnibus pertinentiis suis, in cambio proOssas 
quas Pelentini in Palentia haec solvebant, et Nos eas rescipimus et re- 
missimus Palentino quilibet iure habundans hereditario et irrebocabili- 



172 boletín de la real academia de la historia 

ter possidendas; quod quidem Monasterium ¡am dictum cum ómnibus 
pertinentiis suis iam olim Dño. Raymimdo Palentino Episcopo, in quo 
cambio iam dictis Ossis dividimus. 

Si quis vero lianc Chartam infringere vel dimiminuere praesumpserit, 
iram Dei omnipotentis plenarie incurrat, et insuper Regie parti raille 
áureos persolvat, in quarto persolvat et damnum quod vobis intulerit 
duplatum restautet. Facta Charta apud S. Stephanum Era millesiraa 
: : centesima xx. iij: x: ij. Kalendas Januarii: Ego Rex Alfonsus regnans 
in Castella et Toleti hanc Cartam manu propia roboro et confirmo. 
Gundissalus Toletani Ecclesiae Arcliiepiscopus et in Hispania Primus; 
c. o. g. f. i. r. m. t. loannes Cocliensis : : : Martinus Burgensis Episcopus^ 
Garssias Oxonensis Episcopus: Diverus Abulensis Eps.: Comes Petrus; 
Comes Fernandus; Didacus Ximenez; Gómez Garsiae; Peti-us Garsiae; 
Petrus Ferdiñadi: Albarus Roderici; López Diez, Merinus Regis in Caste- 
lla, Magister Regis Notarius Catherina Roderici existente Cancellario. 
S. a. T. e. S. T. 

Alfonsus in nomine S. et individué Trinitatis quae a Fidelibus in Uni- 
tate colitur, et adoratur, inter coeteros Regiam praecipue decet Majesta- 
tem et Clero et propopulo discretum Regiminis moderamen adhiberae, 
utique benefitia libertatis impenderae, ut per multiplicem clementiam 
rogos multiplicem penes inveniantur remunerationuum, id est quod Ego 
Alfonsus Dei gratia Rex Castella et Toleti intuitu pietatis et miseri- 
cordiae pro anima et parentuum meorum, et salute propria, ut Deus 
Palentinum Populum grabibus foris et consuetudinibus gravari irape- 
travi a Palentina Ecclesiaa S. Antonini, et a Dno. Raymundo Charisi- 
mo Abuelo meo tum temporis ejusdem Episcopo, et ab Universo ejus- 
dem Ecclesiae Capitulo quilibet plena data erat potestas ab Anteces- 
soribus Meis dandi quosque foros, et abferendi Palentino Concilio et 
a me diferente pariter cocessa rogntibus et donationibus, in qua im- 
petr-avi ut praefata Ecclesja pravos removerent foros, et bonos cum 
conscnsu meo instrueritis, et regrederitis in scriptis et vero Palentina 
Ecclesia evacuetis reditibus foro Palentini Concilii, quos Antiquitus 
praeceperunt, plebs ad plurimum gravaretur; Ego Rex praefatus Alfon- 
sus una com uxore mea Aleonor Regina, et cum Filia mea infantisia 
Berengaria, dono et concedo, et coñrmo Deo in prefacto Ecclesiae 
Scti. Antonini, et vobis D.° Raimundo prnefacto Epo. charisimo Abuelo 
meo. et universo eiusdem Ecclesia Capitulo preesenti, et futuro, in quo 
cambium recompensationi huic rade hanitu, pietatis intuitu Monasterium 
S. Salvatoris de Campo de Muga, cum ómnibus direturis et pertinentiis 
suis, et possesionibus quas hodie habct, et possidet, et quas in diebus 
Imperatoris antea habuit, et possedit, et in diebus Patris raei Regis 
scilitet; Pulationes de Camasobres, et Barrios de Risoba, praefatum Mo- 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE I73 

nasterium Scti. Salvatoris integre cum tota sua Villa, dono, concedo, et 
confirmo Deo et Palentinae Ecclessiae Scti. Antonini expedito D5. Rai- 
mundo eiusdem instantis Epo. charisimo Abuelo meo, et ómnibus Subce- 
soribus suis, et toti eiusdem Ecclesiae Capitulo praesenti et futuro, cum 
ingresibus, et regresibus, cum caeteris cultis et incultis pratis, pastiis, sal- 
tibus, et ossesiis cum ribis aquis, presis, juscariis et molendiuis acenis 
cum Solaribus populatis et eremis cum planis et sepulosis, cum Montibus 
et fontihus, cum arboribus fructuosis et infructuosis et cum ómnibus 
subespitis Villis denibs. 

Ecclesiis et hecditatibus et solaribus, videlicet, cum Soiaribus de \'illa 
Lebanzae populatis et eremis, sicut semper habet antiquitus, cum ómni- 
bus, pertinentiis suis et cum alliis solaribus qui sunt et semper fuerunt 
S. Mariae de Lebanzae et cum Ecclesia S. Crucis de Arenis et cum qui- 
busdam Solaribus populatis et omni hereditate sua, et cum Ecclesia 
S. Petri de Campo et duodecira Solaribus, etcum omni hereditate sua, et 
cum Ecclesia S. Juliani de Camino cum sua Villa et ómnibus pertinentiis 
suis, et cum ómnibus Solaribus populatis et eremis de Villa de Bañes, et 
omni hereditate sua et cum domo de Villa Vegarum, et ómnibus pertinen- 
tiis suis et cum Ecclesia Sánete Marie de Rianes cum sua Villa et ómnibus 
pertinentiis suis, et cum Ecclesia Scti, Christofori de Barago cum tota 
Villaet ómnibus pertinentiis suis, quae Ecclesia est in Lebana, et cum óm- 
nibus alliis Subsecuentibus quae sunt intra Lebanam; scilicit, cum Eccle- 
sia S. Mariae de Balneo, cum ómnibus pertinentiis suis, et cum Ecclesia 
S. Martini de Viñone cum Barriis suis, et pertinentis suis, et cum Eccle- 
sia S. Vincentii de Castro cum sua \'illa, et cum ómnibus pertinentiis 
suis, et cum Ecclesia S. Petri cum tota Bedoya, et cum ómnibus perti- 
nentiis suis, et cum Ecclessia S. Leocadiae de Coveña, cum ómnibus per- 
tinentiis suis et cum duobus solaribus populatis in Villa de Frama cum 
sua hereditate et cura ómnibus alliis terminis frontariis, direturis et 
pertinentiis suis jure hereditario libere et quiete in perpetuum haben- 
dum irrevocabiliter possidendo, et hoc meum factum ratum et stabile per 
me et per omnes subcesores meos omni tempere perseveret. Si quis 
vero huius meae donationis paginara in aliquo rumpere, inquietare ve 
diminuere presuraps'erit, iram Dei Omnipotentis plenarie incurrat et 
cum Juda Domini proditore penis infernalibus raancipetur, insuper Re- 
giae parti centura libras aurei purissimi in quinto persolvat et damno 
quod intulit Palentinae Ecclesiae S, Antonini et vobis praedicto Raimun- 
do ejusdem Epo. vel subcessoribus vestris, vel vocera vestram val illo- 
rum pro existentibus duplatum restituat: facta Carta apud Atentiam, 
Era 9. ce. x. viij. pridie kalendas Agusti anno 6. ex quo Serenissimus 
Rex praefactus, a concam ñde christianae subjugavit, anno primo quí- 
dam Rex a infantiae a Rege Fernando Patruo suo adquisivit; et Ego Rex 



174 boletín de la real academia de la histuria 

Alfonsus regnaus in Castella, et Tolcto et Extrematura, et Asturiis hanc 
cartam fieri mandavi, manu propria roboro et confirmo: Rodericus Sego- 
viensis Eps. Gundisalus Oxomensis Eps.; Santius Abulensis Eps. Henrriais 
Burgensis. Eps.; Comes Petrus: Comes Fernandus; Comes Gómez; Comes 
Gundisalus; Petrus Rodericide Alcaraz; Didacus Ximenez; Petrus Ferdi- 
nandi; Petrus Garsiae; Albarus Roderici de Mansilla; Petrus Roderici dn 
Baeza; Petrus de Ximena; López Diaz Me4-inus Regis in Castella; Magister 
Giraldus Regis Notarius; Petrus de Cordova stante Chaucelario scripsit. 
«Sepan cuantos esta Carta vieren y oieren como Nos Don Sancho por 
la gracia de Dios Rey de Castilla, de Toledo, de León, de Galicia, de Se- 
villa, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, de el Algorbe .. Porque Dios sea 
más servido, y porque la Iglesia de el Condado de San Salvador de Can- 
tamuda sea más servida, y el servicio de Dios sea en ella más cumplido, 
y porque rueguen á Dios por las ánimas de los Reis donde Nos venimos, 
et por la nostra vida y salud, y por les facer bien y merced á los Canó- 
nigos y Racioneros y Compañeros de y de la dha. Iglesia de el Condado 
de San Salvador de Cantamuda, quitamos y franqueárnoslos de todo Tri- 
buto Real y que hayan todas las honras y franc[uezas y libertades que han 
las personas y Canónigos de San Antolín de Palencia, y mandamos y de- 
fendemos firmemente que ninguno no sea osado de les ir ni pasar contra 
esta merced que les facemos; á qualquier que lo ficiese habria la nra. ira 
y pechamos haya en coto mil maravedís de la moneda nueva, y en los 
Canónigos y racioneros y Compañeros de la dha. Iglesia de San Salvador 
todo el daño que por ende rescibieran, doblado; y porque esto sea firme 
y estable, mandárnosle facer esta nra. Carta con nro. sello de plomo; fe- 
cha en Burgos á siete días de .Junio, Era de mil y trescientos y veinte y 
ti-es años. Yo Alfonsus Pérez la fice escribir por mandado del Rey: Barto- 
lomé Stephanus Vicario, y Pero González y otros. E aora los Canónigos 
y Racioneros y Compañeros de la dha. Iglesia de San Salvador enviaron 
nos pedir por merced cjue les confirmássemos esta Carta; y Nos el sobre 
dho. Rev don Fernando, por les facer bien y merced otorgamos esta car- 
ta y confirmárnosla que valga según que en ello dice y valió fasta aejuí, y 
defendemosfirmementequeningunono seaosado de ir ni de passar contra 
ella en ninguna manera ca á qualquiera que lo ficiese pechamos haya en 
esto los mil maravedís sobredichos, y á los (Canónigos y Racioneros y 
Compañeros de la dha. Iglesia de San Salvador, ó á cjuien su voz tuviese, 
todo el daño que por ende recibiesen doblado, y porque esto sea firme y 
estable mandárnosle dar esta nuestra Carta sellada con nuestro sello de 
plomo; fecha en \'alladol¡d a quatorce días de Mayo Era de mili y tres- 
cientos y cuarenta y dos años: Yo Pero Fan la fice escribir por mandado 
del Rey en el año deceno que el Rey Don Fernando reynó, Juan Gar- 
cía; Juan Guillen vecinos». 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 1 75 

«... E aora el Obpo. y Deán y Cabildo de la dha. Iglesia de Falencia 
embiáronme pedir merced que les confirmase los dhos. Privilegios y do- 
naciones, y Cartas y mercedes y franquezas y libertades en ellas conte- 
nidas, y se las mandase guardar y cumplir: Eyo el sobredho. Re}' Dn. En- 
rrique por facer bien y merced al dho. Obpo. y Deán y Cabildo de la 
dha. Iglesia de Falencia tovelo por bien y confirmárnosles los dhos. Pri- 
vilegios y donaciones y cartas y franquezas y mercedes y libertades en 
ellas contenidas, y mando que les valgan y les sean guardadas según que 
mejor y más cumplidamente les valió y fueron guardadas en tiempos de 
el Rey Dn. Enrrique mi Abuelo y del Rey Dn. Juan mi Padre y mi Señor, 
que Dios perdone, y defiendo firmemente que alguno nin algunos no sean 
ossados de les yr, ni pasar contra los dhos. Privilegios v donaciones y 
cartas y mercedes y franquezas y libertades confirmadas en la manera 
que dha. es, ni contra lo en ella contenido, ni contra parte de ellas para 
gelas quebrantar ó embargar en algún tiempo por alguna manera y (|ual- 
<iuiera (|ue sea ó ficiese habría la mi Ira, y pecharme, y ha la pena conte- 
nida en las dhas. cartas y Privilegios, y donaciones y mercedes y fran- 
quezas y libertades, y al dho. Obpo. y Deán y Cabildo de la dha. Iglesia 
(') á quien su voz tuviese todas las costas y daños y menoscabos que por 
ende recibiesen, doblados; y demás, mando á todas las Justicias y Oficia- 
les de los mis Reinos do esto acaesciere, ansí á los que ahora son como á 
los que serán de aquí adelante, y á cada uno de ellos que gelo no con- 
sientan mas (jue ge los defiendan y amparen con las dhas. mercedes en 
la manera que dha. es, y que prendedes en bienes de aquellos que con- 
tra ella fueren por la dha. pena y la guarden para facer de ella lo que á 
mi merced fuere, )' que enmienden y fagan enmendar al dho. Ob])0. y 
Deán y Cabildo de la dha. Iglesia, ó á quien su voz tuviere todas las cos- 
tas y menoscabos que recibieren, doblado; como dho. es. E demás por 
qualquier ó qualesquier por quien fiscare de lo ansi facer y cumplir man- 
do al home que esta mi Carta mostrare, ó el treslado de ella signado de 
Escribano público, sacando con autoridad de Juez ó de Alcalde que los 
emplaze, que parezcan ante mí de la mi Corte del día que los emplazase 
fasta quince días primeros siguientes de la pena dha. á cada uno, ó decir 
por qual razón, no cumplan mi mandado y mando so de la dha. pena a 
qualquier Escribano público que para esto fuere llamado que dé al que 
ge lo mostrare Testimonio signado con su Signo por quien Yo sepa en 
lomo se cumple mi mandado. 

Et de esto les mandé dar esta mi carta escrita en pergamino y sellada 
con mi sello de plomo pendiente. Dada en las Cortes de Madrid a quince 
días de Diciembre, año del nacimiento de Ntro. Señor Jesu Christo, de 
mil! y trescientos y noveata y tres años. E yo Gonzalo Fernández de Vi- 
llaviciosa la fize escribir por mandado de nro. Señor el Rey. Alfonso Fer- 



176 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

nández Bachiller. Didacus Martínez, legum, Doctor; García Navarro. 
Didacus Mirmimbc Anoys.T 

Los cuales dichos Privilejos y donaciones y cartas y mercedes leídas 
por mí el dho. Notario, luego el dho. Alonso Pérez por sí y en nombre 
de la dha. Iglesia de San Salvador de Cantamuda, dijo que por cuanto los 
dhos. Privilegios y donaciones y cartas y mercedes quedaban en el Sagra- 
rio de la dha. Iglesia de Palencia, dijo que por cuanto él se entendía apro- 
vechar de ellos, que se había recelo que podrían perecer por fuego ó por 
robo ó por agua ó por otro caso fortuito, por ende que pedía é pidió al 
dho. Señor Abad y Juez susodho. que le mandase dar un treslado, ó dos, 
ó tres, ó más, los que menester fuesen, y que interpusiese su decreto y 
authoridad al Treslado ó Treslados que Yo assí ficiese ó mandase facer, 
para que ficiese fee ansí en juicio, como fuera de él, ansí como farían los 
Originales si presentes fuesen y presentados fuesen. 

E luego el sobredho. honrrado y discreto Varón Do. Fernando de Agui- 
lar, Abad de Fusillos y Provisor 3- Vicario general susodho., dijo que vista 
la petición fecha por el dho. Alonso Pérez, tomó en las sus manos todos 
los dhos. Privilegios y donaciones y cartas y mercedes, examinólos y acá 
tolos, y dijo: que por cuanto veya los dhos. Privilegios y donaciones y 
cartas y mercedes, no rasos ñy cancellados, ni en ninguna parte de ellos 
sospechosos, dijo, que daba lizencia, y dio, y mandaba, y mandó á mí el 
dho. Notaxüo á que ficiese, ó mandase facer un Treslado, ó dos, ó tres, ó 
más, los que menester fuese á la dha. Iglesia de San Salvador de Conti- 
muda, y al dho. Alonso Pérez, Canónigo de ella, signados con mi Signo, 
á los quales Treslado o Treslados que yo ansí diese, dijo que interponía 
é interpuso su decreto y authoiidad para que ficiese fee en juicio como 
fuera de él, ansí como los Originales mesmos de los dhos. Privilejos y 
donaciones y cartas y mercedes y franquezas y libertades de suso conte- 
nidas assí presentadas fuesen. Fecho j' sacado fué este Treslado de los 
dhos. Privilejos y donaciones y cartas y mercedes y franquezas y liber- 
tades día y mes y año, ut supra; testigos que fueron presentes llamados 
y especialmente rogados para esto que dho. es: Diego Fernández de 
Quintana y Alonso Fernández Gallego, Canónigo en la Iglesia de Fusillos; 
é Alonso de Quintana; y Pedro García de Casa Vegas; y Alfonso Gómez 
de Villarroel, Escribano y Notario Público de la dha. Ciudad de Palencia, 
y otros: Abbas de Fusilliis, Decretorum Doctor. 

E Yo Juan Alonso de Paredes de Nava, Notario sobredho. de la ciudad 
de Palencia que fui presente á todo lo ciue dho. es con los dhos. testigos 
y por ruego y mandado del dho. Señor Abbad que interpuso su authori- 
dad y decreto y lo firmo de mi nombre, y á pedimento del dho. Alonso 
Pérez, ocupado de otros negocios, por otro fice escrebir esta Escritura y 
fice aquí este SU3'0 signo, en testimonio de verdad. Otro sí va sellado con 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE 1 77 

el sello del dho. Sor. Abbad, colgado con lilos de lino blanco, negro y 
amarillo.=Joannes Alfonsus: Notario. '> 

(Archivo Diocesano de Paicncia.) 



IV 



MONL'MENTOR EPISCOPALES 
(^COPIA FIDELÍSIMA DEL «TRASLADO ?> ACTORIZADO) 

«Don Gutierre de la Cueva por la Gracia de Dios y de la Santa Iglesia 
de Roma, Obispo de Falencia, Conde de Pernia, Oydor de la Audiencia 
de el Rey nuestro Señor i de su Consejo, vimos una Carta de Confirma- 
ción del Obispo Dn. Santiago (i), de buena memoria, nuestro antezesor, 
cuia ánima Dios aia ([ue nos fué presentada por Alfonso Ferradas Tobali- 
na. nuestro Canónigo de la nuestra Iglesia y Monasterio de San Salvador 
de Cante, muda que es en el dho. nuestro Condado de Pernia de este nues- 
tro Obispado (2), por si y en nombre de los otros Canónigos del dho. 



(i) No consta en el Episcopologío Palentino ningún Obispo de ose nombre: está mal leí- 
do el original. 

(2) El Condado de Pernia está formado por las villas de San Salvador, l«a Lastra, Árenos, 
Casavega?, San Mames, Tresahuela, Salceda, Cotillas, Bedoya, Pumareña, Trillado, Salar- 
zón, Cobeua, Sñll Pedro, Castro, Vinón. Várago y Soberado. 

Al posesionarse de la mitra los Obispt>s. expedía el Rey una Cédula Real dirigida á los 
señores Alcalde mayor del Condado y Jueces ordinarios de las villas y lugares que le consti- 
tuyen, mandándoles que pubieran á los Obispos en posesión del Condado y Señorío temporal 
de sus villas y lugares, con todos sus derechos- anejos. k 

Hasta el ano 173a no hay noticia de ningún Conde de Pernia, fuera de los Prelados de Pa- 
Icncia, que poseían el Condado como anejo á su dignidad episcopal; pero eD esa citada fecha 
consta que poseía el titulo de Conde de Pernia D. Luis Pernia, el cual con fecha 12 de Julio 
del referido año 1 732 pagó la media a n nata. Con fecha 7 de Junio del 18396! señor Intendente 
de esta provincia preguntó al Obispo quién fuese el sucesor •''e U. Pelayo Pernia, hijo de don 
Luis Pernia, primer poseedor del Condado de Pernia, <cuyo titulo ha estado usando ad konorem 
el Rvdo. Obispo d¿ Palcncia*. 

Con fecha ó de Noviembre del 1 R43 surge de nuevo este asunto del Condado con motivo de! 
expediente instruido sobre reclamación dei derecho de media annata y servicio de lanzas de! 
Condado de Hernia. A fin de llevar a efecto las averiguaciones que se juzgaban necesarias 
para esclarecer el asunto, volvió a preguntarse al Prelado; r .' ¿Quién es el actual poseedor? 
■2." ¿Dónde radican los bienes sobre que se fundó? 3.° <Qué sucesores ha habido en dicho titulo 
ilesde I 720 en que lo disfrutó D. Pelayo Pernia Girón? 

El Prelado contestó que «se reconocieron y registraron los documentos que pudiesen ser 
habidos concernientes á este asunto en el desorden en que se hallan todavía los perienecien - 
tes á la Secretaria de este Gobierno, á causa de la precipitación con que se extrajeron del 
local donde existían, y al que aun no han podido ser devueltos, y sólo se encontró, y aparece 
entre ellos un legajo en carpeta que dice: tPapeles pertenecientes al Condado de Pernia», 
reducidos éstos á una concordia del Obispo con el Abad de Lebanza sobre el uso de la juris- 
dicción civil, criminal, matrimonial y beneficial. Y asimismo documentos de poderes y comi- 
siones conferidos para residenciar la conducta de los Jueces puestos por el Obispo en con- 
cepto de Conde en los part)dos de San Salvador, Bedoya y Pulacioués, advirtiendo que los 
referidos documentos datan desde < 5 de Msyu de '¿óS hasta 4 de Septiembre de 1714, jí« ^«í 
s¿ haya hallado escrito alguno qii: haga m¿- rito del referido D. Pelayo Pernia Girón, y si siempre 
que lus señores Obispos de esta diócesis se han deno:uinado y encabezado sus escritos con el 

TOMO LXXV 12 



l-X BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Monasterio; el tenor de I;i «iiial dha. Carta es este que se sigue: Du. San- 
tiago por la gracia de Dios i de la Santa Iglesia de Roma, Obispo de Fa- 
lencia; á los nuestros Canónigos de la nuestra Iglesia de San Salbador de 
Cante muda Salud y Beudizn. facenos bos saver (jue hemos una carta 
(jue nos embiasteis con (lomes Gonzales 3' Gonzalo ISIartíncz, Canónigos 
buestros compañeros en Que nos pedisteis por merced (|ue les creiese- 
raos de lo que nos digiesen de buestra parte sobre razón de la Provisión 
c|ue havíades de haver de buestras Calongías. Y sabez que nos lo mostra- 
ron y nos lo digieron de buestra parte, i nos sobre esto tenemos por bien 
((ue la Renta de Pernia que levasteis fasta aquí, é todo el vino de Liévana 

V los carnero--, que lo niades e levedes aquellos que sirvieredes la dha. 
Iglesia con sus Capillas y lo Resiban Gomes Gonzales y Gonzalo Martines 
buestros compañeros para que lo den á los que sirviéranla dha. Iglesia i'* 
no á otro ninguno y mandárnosles que lo no den á ottra partte so pena 
de descomunión e defendemos por esta nuestra Carta que ninguno no 
sea osado de ttomar ninguna cosa de lo sobredho. saibó aquellos que sir- 
viesen la dha. Iglesia como dho. es, sobre dha. pena de excomunión. Dada 
en la nuestra Audiencia de Palencia á diez días de henero año del na.sci- 
mientii de nuestro Salbador Jesu Christo de mili é trescientos y ochenta 

V zinco años. Yo Joan Ferrades fa fize escrybir por mandado del Obispo.» 
E agora los dhos. nuestros Calonigos de dha. nuestra Iglesia de San 

.Salvador de Cante muda embiaronos pedir mrd. pr. una pettición que 
tragera Alfonso Peres y Juan Ferrades Canónigos sus compañeros por 
la (|ual nos embiaron dezir que les exegesemos de su parte sobre razón 
de sus Calongias, i (|ue les confirmaremos la dha. carta del dho. Obpo. ^i) 
D. Juan y la Merced en ella contenida; E nos por facer bien i merced ;1 
los dhos. nuestros canónigos de la dha. nuestra Iglesia de San Salvador 
de Cante munda Tobímoslo por bien y atirmámosles la dha. Carta y 
1?, mrd. en ella conttenida; y mandamos que la Renta de Pernia que le- 
vasteis fasta aquí, y todo el vino de IJébana y los carneros que lo 
aiades y levedes aquellos que sirvieren la dha. Iglesia con sus Cai)illas. 
y que lo reziban él dho. Alfonso Peres y [oan Ferradas buesttros com- 
pañeroe para que lo den á los que sirvieren ala dha. Iglesia y no á ottro 
alguno. E mandamos que lo no den ottra' partte so pena de Escomunión 
y defendemos por esta nuestra Cartta que ninguno no sea osado de tto- 

litulo de tales Condes de Pernia oque eran anejos ciertos derechos titiles y jurisdiccionales en 
los referidos lugares». 

En otra ocasión el Prelado contestó: -:... En toilo caso, tratándose catno se trata de un título 
de propiedad y derecho de la Dignidad Episcopal, creo ser inconvernieute á dicha Secretaria 
este negocio, y que el documento de su razón deberá buscarse en el archivo de la Santa Igle- 
sia Catedral, o acaso en la Administración de Rentas de dicha Dignidad». 

(Archivij Diocesano de Paiiiítia.) 

{ 1) Véase la confusión: nijui no se le llatna Santiago, sino Juan. 



SEPULCRO DEL INFANTE U. FELIPE • 1 79 

mar niníjuna cosa de lo sobre dho. saibó aquellos (ine sirbieren la dha. 
iglesia como dho. es sola dha. pena de Excomunión y defendemos por 
esta nuestra Carta que assi lo fagan en testimonio de estto mandamos 
les dar esta nuestra Carta firmada de nuesttro nre. é sellada con nuestro 
sello Dada en Valladolid á diez días de febrero año de el nascimiento de 
Nuestro Señor Jesu Christo de mil y quatrozientos y un años =el Obpus. 
Palentín' ^E yo Reymundo de peñalosa Escribano de el dho. Señor 
<1bpo. la escriví por su mandado» 

En el <iual dho. Instrumento venía en sello de zera colorado colgado 
<le una zinta de filo; E assi presenttada ante nos la dha. Carta i Instrmen- 
to de Confirmación suso encorporada, é por nos vista i examinada é 
los dhos. Canónigos de la dha. Xuestra Iglesia de San Salvador de Cante 
muda embiaron nos, slipHcar y pedir por merced por una pettición que 
nos trajo el dho. Alfonso Ferradas Toralina Canónigo su compañero que 
quisccsemos confirmar é aprobar el dho. Previlegio suso encorporado v 
la mrd. en el conttenida según y en la maña que les fué confirmado por 
el dho. Obispo Don Santiago nuestro antezesor según y en la manera 
<|ue en él se conttene, y nos pí)r facer bien y mrd. á los dhos. nuestros 
Canónigos de la dha. nuestra Iglesia de San Salvador de Canttemuda 
tobimos lo por bien. E por la presente Xos confirmamos la dha. Cartta 
^íuso encorporada la mrd. en ella conttenida no pasando perjuicio alguno á 
las ottras nuestras Renttas de el dho. nuestro Condado; y mandamos que 
la Rentta de Pernia que levaron fasta aquí, ttodo el vino de Liébana y 
los carneroSj que lo ayan y lleven aquellos <}ue sirvieren la dha. Iglesia 
V no ottra persona alguna. A los quales dhos canónigos mandamos so 
pena de Excomunión que no ttomen ningunacosa de ello saibó aquellos. 
i|ue sirvieren la dha. Iglesia con sus capillas y conttinuaren é Resi- 
diei-en en la dha. Iglesia. En testtim. de la qual les mandamos dar. 
Esta nuestra carta de confirmaz.^n firmada de nuestro nombre y sellada 
con nuestro sello v Refrendada de el Notario yuso escripto nuestro Se- 
cretario: Dada en la nuestra Audienzia de Falencia á quinze dias de 
.-\bril año de el Señor de mili y quattrocientos y sesenta y dos año-^ 
El Obpus. Palenti = E yo Diego Vela nottario de mi Señor el Obpo. de 
Palentia, é su secretario la fize escrivir por su mandado^Diego \'ela=; 
.Secrettario. 

Es copia Inttegra de el Instrumento confirmado por los Illmos. que en 
El se conttienen vien y fielnien.'= saccada, que me fué exibido por el 
Illmo. Señor D. Andrés de Bustam.'e Obpo, de la Ziudad de Palenzia y 
su obispado conde de Pernia; a ella me remitto, la que devolbí a dho. Se- 
ñor Illrao.; y para que Conste de su horden y mandatto. Yo Anttonio 
Revueltta Caión Natural de la Villa de Población de Campos Residentte 
.il presentte en el Lugar de Villaprovedo. Notario Aposttólico por 



l8o . BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Auttoi'idad Apostólica y Aprobación hordinaria dov el presentte que 
signo y firmo en estas seis foxas de papel común, las Zinco escriptas y 
ttodas Rubricadas como acosttumbro, en estte dho. de Villaprovedo y 
Septtiembre quinze de mili settecientos y sessenta a^En testimonio de 
verdad=Antoni() Rebuelta Caión,=Napp.c"» 

BfLA DEL OBISPO DON SANCHO 

cDon Sancho por la gracia de Dios 3'.de la S.'a Iglesia de Roma Obpo 
de Falencia al Cavildo de los Canónigos de nuestio monesterio de S. Sal- 
vador de Canta muda que agora sois e serán de aquí adelante salud y 
bendición: Bien sabedes en como por cuanto nos fué dicho y denunciado 
por personas dignas de fee y de creer que en ese dho. Monasterio no se 
sirve ni celebran en él los divinales oficios según cjue antigua. 'e en los 
tiempos pasados se solían celebrar y servir en el dho. Monasterio por 
cuanto las rentas del dho. Monasterio son muy menoscabadas y despo- 
bladas ó por mortandades como por otras muchas maneras por la qual 
razón los Canónigos del dho. nuestro Monasterio no habían donde se pro- 
beer y mantener convenibleraen.'e en tal manera que pudiesen servir 
al dho. Monasterio según que antiguamente en los tiempos pasados se 
solía servir é por quanto á nos pertenescía proveer de remedio al 
dho. monasterio según la aroga que de el teníamos y entendiendo que 
suprimiendo y amenguado el número de los Canónigos que tenía el 
dho. monasterio que el servicio de Dios sería acrecentado en el dho. Mo- 
nasterio y mejor servido de los Divinales. Oficios Cjuitando los Canónigos 
que fuesen en el dho. Monasterio obiesen en que se mantener y proveer 
convenible.": de los frutos y rentas del dho. Monasterio mayormente que 
nos fué pedido por parte de vosotros que soprimiésemos y amenguáse- 
mos el dho. número sobre lo qual obimos á dar nuestra carta por la qual 
se contenía que sopremíamos y amenguábamos al dho. Monasterio de los 
canónigos de donde eran once canongías que compremíamos las cinco 
calongías de ellas é que las anexábamos á las otras seis calongías, man- 
dábamos que...» 

Sigue el Prelado hablando del modo de unir las canongías que vacasen 
á las que quedasen y de la obligación de celebrar dos misas: la una por 
la Condesa y la otra por los Obispos de Paleiicia que dotai'on el monas- 
terio y por todos los que de alguna manera le favorecieron, so pena de 
diez mrs. de multa y penas por cada vez que no lo hicieren; siete de es- 
tos diez mrs. destinaba el Obispo para ayuda del reparo del monasterio, 
y los tres restantes para el sacristán: «porque los apuntase y diese cuen- 
ta al cavo del año al mayordomo que fuese del nuestro Condado sobre 
juramento cuantas misas fuesen fallescidas en cada un año.» Después de 



SEPULCRO DEL INFANTE D. FELIPE l8l 

•cargar la conciencia á canónigos y mayordomo respecto á las multas y 
• <iue éstas »se pusiesen en reparo del monasterio^, sigue diciendo: «... é 
otro si nos fué dho. y denunciado en cómo al tiempo <\ae abía las dhas. 
once Canongías que había asimismo tres razioneros, así que eran catorce 
Beneficiados los quales eran francos y quitos de todo pecho real por 
previlexio que el dho. monasterio tiene; é que nos que apremiamos y 
amenguábamos las dhas. once calongías en seis y que anexaríamos las 
otras cinco y los préstamos de ellas á las dhas. seis calongías por la qual 
razón en el dho. monasterio no había más de nueve Beneficiados, así que 
se menoscabaran cinco Beneficiados por la qual razón el dho. monasterio 
rescebía grande daño y menoscabo de la franf[ueza y libertad que tenía 
por virtud del dho. privilegio...» «e fuenos pedido que probiésemos de 
algún remedio al dho. nuestro monasterio...» «tobímoslo por bien, por 
ende es nuestra merced é que porque las dhas. dos misas se puedan de- 
cir cada dia en el dho. monasterio,..» «quando alguna de las canemgías 
vacase que entre en ella canónigo que sea de horden sacro, en manera 
({ue pueda celebrar» (i). Sigue el Obispo insistiendo en que no sólo era 
preciso que los canónigos fuesen de orden sacro (para poder celebrar), 
sino que ce que siempre estén los dhos. seis canónigos prestes residen- 
tes en el otro monasterio para qe. las dhas. dos misas se puedan decir 
cada día...» 

Pero como resultaba que entonces había canónigos aun no ordenados 
<ie presbíteros, dice el Obispo: «qu. los tales que luego se hordenen de 
Horden sacro si fueren suficientes para ello, é donde no hordenaren ni 
fueren suficientes para ello mandamos qe. los tales canónigos sean priva- 
dos de las dhas. calongías, y puestos otros canónigos pi'estes en su lugar 
que puedan celebrar, dándonos nuestra carta de colación para ello».= 
«Otro si es nuestra merced que porque el número de los catorce Bene- 
ficiados no sea menguado ni el dho. monasterio pierda la dha. libertad 
(.|ue tiene por virtud del dho. Privilexio, que además de loS dhos. seis 
canónigos, aia en el dho. monasterio ocho razioneros que sean legos por 
tal manera que todos catorce Beneficiados puedan gozar de la dha. liber- 
tad y franqueza por virtud del dho. Privilexio, .e que los dhos. Razioneros 
sean puestos por la manera que asta aqui eran puestos los otros razio- 
neros en el dho. monasterio, e esta hordenanza mandamos que bala para 
agora y para adelante en el dho. monasterio so pena de la nuestra mer- 
ced, en testimonio de lo qual mandamos dar esta nuestra carta firmada 
de nuestro nombre y sellada con nuestro Sello pontifical pendiente dada 
en la Villa de Otordesillas á veinte v nueve días de Octubre año del 



(i) Algiin jb caDÓiiigos no habían recibido Orden sacro, y otros no eran ni aun lonsurados; 
y á esta c'Ase pertepeció, sin duda, 1>. Felipe. 



1Í2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Nascimieiito de nuestro Señor Jesu Chisto de mil ducientos y dos años.=: 
Yo Juan Heniles de mentó escribano del dho. Señor Obispo la fice escri- 
bir por su mandado =Don Sancho Obispo de Palenzia». 

Es copia fielmente sacada de la traducción que en letra antigua se halla 
hecha de la Bula original del Sr. D. 'Sancho, Obispo de Falencia, escrita 
en pergamino con un sello de cera, pendiente de una cinta estrecha de 
seda bastante doble, cuyo fondo es encarnado y los extremos azules, que- 
dando uno y otro en el Archivo de la Iglesia Colegial de San Salvador (i ). 
Y para que conste lo firmo en la villa de San Salvador, á doce de Sep- 
tiembre de mil ochocientos treinta.=;Rafael Llórente. 



REAL CÉDULA DE FELIPE V 

_ «El Rey, Venerable Abad, Prior y Cabildo de la Iglesia Colegial de 
S. Salvador sita en la Diócesis de Falencia cerca de Ntra. Señora de Ala- 
banza: Sabed que en mi Consejo de la Cámara se ha presentado por 
D. Blas de Jover y Alcaraz, Fiscal de él, un pedimento cuj'O tenor es el 
s¡guiente=Señor:^D. Blas de Jover y Alcaraz del Consejo de V. M. en el 
de Castilla y Fiscal en el de la Cámara, dice, que en el Obispado de P,i- 
lencia, y á media legua de distancia de la Rl. Iglesia Colegial de Nuestra 
Señora de Alabanza está otra Colegiata compuesta de Prior y Canónigos, 
intitulada de S. Salvador, ¡]uc la fundó y dotó la Condesa de Castilla mii- 
ger que fué del Conde D. Rodrigo Guntis (alias Ñuño ¡Muñoz) cuyo sepul- 
cro oy se reconoce en la misma Iglesia con una inscripción que acredita 
esta verdad la que se convence concluyentcmente de la confirmación de 
testigos fidedignos cjue ha i'ecibido el Lic^" Dn. Asensio de Mírales, Juez 
subdelegado de la Cámara en virtud de Rl. Cédula despachada en veinte 
)' cinco de Abril del próximo pasado año, expresando haberlo así oído 
de inmemorial tiempo a esta parte; y para prueba de ser Real esta Fun- 
dación recurren a la similitud que hay entre la fundación de la Colegiata 
de Alabanza y la de S. Salvador, assí en lo material de la Fábrica como de 
su antigüedad y calidad de la piedra; en cuva vista, aun el menos inteli- 
gente confesará ser de una misma formación v tiempo, como por no ha- 
ber diferencia alguna en los Retablos y ornamentos, tanto qne la maj'or 
prespicacia no es capaz de distinguirlos; y lo que más es porque los bie- 
nes de la votación de ambas Iglesias está en un mismo distrito y les per- 
tenecen regularmente por mitad en virtud de unos mismos derechos. 



(i) Ya no existen; sulamente qucd.a la mitad de un pergamino comido de los ratones y 
cciupletaniente barrido por la humedad. Los tínicos papeles que quedan no tienen ninguna 
importancia. 



SEPULCRO DEL INFANTE P. FELIPE 183 

Pues como los expresados Conde y Condesa se dedicaron á hacer bien, 
respectivamente, á un.i y otra Iglesia, los igualaron en tanto grado que 
no hay circunstancias (jue no las parifique. Comprobándose más el dere- 
cho de \". .M. ú esta Iglesia' por haberse titulado Real en todos tiempos y 
haverse conocido por los mismos testigos diferentes Escudos de armas 
reales que oy se hallan, unas picadas en el coro, otras cubiertas de yesf) 
sobre el sepulcro de la Condesa D." María Elvira, y otras existentes y 
perceptibles en un copón antiquísimo con el toisón pendiente. Y cuando 
no fuese tan indiibitado el derecho de \ . M. por dotación de sus glorio- 
sos predecesores, resulta con el mayor convencimiento que la referida 
Iglesia de San Salvador fué antes monasterio de varones que vivían en 
comunidad gobernados por un Abad, t|ue hoy e.xiste y es Dignidad de la 
Iglesia de Falencia como lo era el de la Colegiata de Alabanza, y que el 
número de catorce prevendas que entonces* había le redujo á cinco el 
Obispo de Falencia, D. Sancho, alzándose con todas las rentas y destru- 
yendo esta Rl. Fundación; de modo que ni la Fábrica tiene fondos para 
sostenerse ni los Canónigos para vivir; por lo que sólo las víspera y días 
de fiesta se dicen las horas canónicas, faltando á la intención de la Fun- 
dadora y ccmcurriendo con todo lo expresado los cinco privilegios com- 
pulsados en pública forma por el dho. Juez de Comisión, de que resulta 
la primordial fundación y dotación hecha por la Condesa de Castilla 
D."' María Elvira, sobrina del Rey Don Fernando el primero; y que tam- 
bién ha sido dotada y enrriquecida por diferentes Señores Reyes con 
muchos bienes que constan del Privilegio del Señor Rey Don Alonso; 
queda por todos medios convencido el dro. de \'. M. en vista de la cédula 
y diligencias originales que en debida forma presenta el Fiscal; debiendo 
admirar c|ue una Fundación tan insigne recomendada en los dhos. Privi- 
legios á los Obispos de Palciicia lya (jue pudieran haber tenido algún de- 
recho si por el abuso de las donaciones no le hubieran ])erdidoi se halla 
enteramente abandonada y el culto tan disminuido; y no siendo justo (jue 
se toleren por más tiempo estos perjuicios y ijue se halle oscurecida la 
apreciable memori.i de esta Fundación: 

Suplico a V. M. ([ue habiendo por presentadas las averiguaciones hechas 
por D. Assensio de Mírales se sirve en su vista declarar por de el Rl. Pa- 
tronato la referida Iglesia de S. Salvador, y que la presentación de su 
,\badía. Canonicatos y demás Prevendas y Beneficios que por qualquier 
título le pertenezcan, ^% privativa de V. M. en qualquier tiempo y modo 
que vacafen, mandando C|ue se anoten en los libros de la Secretaría para 
que siempre conste por ser justicia, etc.» Y habiendo visto en el dho. mi 
Consejo de la Cámara, he tenido por bien dar la presente, por la qual y 
|)ara <jue pare el perjuicio (jue haya lugar en derecho, os mando que den- 
tro de (|uinze días primeros siguientes de como esta mi Rl. Cédula os sea 



184 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

echa notoria en vuestras pei'sonas, pucliendo ser habidas, o sino, dicién- 
dolo en vuestras casas y moradas A qualcsquiera de vuestros criados ó 
vecinos más cercanos para que os lo digan y hagan saber de manera que 
llegue á vuestra noticia y de ello no podáis pretender ignorancia, otor- 
guéis vuestros poderes bastantes á Procurador ó Procuradores conocidos 
para que dentro de dho. término mostrándose partes en vuestros nom- 
bres digan y aleguen de vuestra justicia lo que os conviniere; que si pa- 
recéis dentro de él seréis oídas y se os guardará la que tuviereis; y en 
vuestra ausencia y rebeldía abida por presencia, se harán, notificarán y 
sustanciarán los autos en los estrados de dho. mi Consejo de la Cámara 
que para ello os señalo y no para otro Tribunal ni Juez alguno, y os pa- 
rará tanto perjuicio como si en vuestras personas se hicieran, notificaran 
y sustanciaran. 

V mando a qualquiera mi Escribano ó Notario que con esta mi Real 
Cédula fuere requerido os la notifique v haga saber y dé testimonio 
de ello pena de la mi mrd. y de diez rars. para mi Cámara en que desde 
luego te doy por condenado lo contrario haciendo. 

Fecha en el Pardo á siete de Febrero de mil setecientos quarenta y 
C!nco=Yo el Rey^=Por m^o. del Rey N. S., D. Iñigo de Torres y Oli- 
verio (II. 

(Archivo Diocesano de Palencia.) 

Regiko Incláx Inclán". 



(i) Por virtud de esta Real Cédula se citó al Sr. Abad, quien manifestó que se hallaba en 
Palencia residiendo la Abadía de S. Salvador, que era Dignidad de la Catedral de Palencia, 
con c] canonicato separado de ella, y gozan'^o de los honores correspondientes que se redu- 
cían a ser abady tener la silla, sin m:is emolumentos, ni rentas ni intereses ni regalías; que no 
había pasado jamás á la Colegiata ni á la vilia de S. Salvador, ni había tomado, ni intentado 
tomar posesión de ella «ni se la darían según cvídentemeate tiene conocido». En una pala- 
bra." quesu Abadía no era para él *inás de un puro título ad hoDorem>. 

Pero que aunque su dignidad y persona nada eran en la Abadía Colegial, lo ponía 3. dispo- 
sición S. M. y de los señores de la Cámara de Casulla. 

Se citó también el Cabildo de S. Salvador; los señores Canónigos recoDucienm la verdad de 
los privilegios Reales; que la Colegial llevó siempre el rítulo de Real: que en ella había en- 
terramicDtu y copón loisooado (en este dato se fijan siempre como circunstancia importantí- 
sima); y terminan diciendo: 

«Esto supuesto y que S. M. desea desentrañar los fondos de esta loable erección reinte- 
grando y resucitando las memorias y piedades de sus Gloriosos Predecesores, y asimismo, 
que los Sres. de la Rl. Cámara se han de instruir para el más acertado expediente^ ni pue- 
den mostrarse partes, ni aunque lo hubiesen de ser lo harían, ni es su ánimo otro que resig- 
narse en manos de S. M. y de dhos. Srcs. de La RI. Cámara para que se sirvan ordenar y de- 
terminar lo que hallaran más por conveniente». 

Pero me interesa hacer constar, y en ello insisto, que no se pierda de vista la advertencia 
al principio apuntada; que los origínales han sido mal leídos, y, por consecuencia, no pueden 
ser rigurosamente exactas las'copias. El haber desaparecido los documentos originales impi- 
de todo intento de confrontación y comprobación referente á algunos nombres y fechas; com- 
probación importantísima para puntualizar ciertos extremos que ahora resultan poco claros. 
Valga esta nueva advertencia como prueba de mi buena fe en asuntos de historia. 



LA VIRGEN DE GUADALUPE EN MÉJICO 185 

IV 
LA VIRGEN DE GUADALUPE EX MÉJICO 

Informe leído en la Real Academia de la Historia en sesión de 27 
de Junio de 1919, por el socio Correspondiente de la misma Reve- 
rendo P. Mariano Cuevas, S. J. (i). 

Señores Académicos: 

Nombrado por vosotros vuestro socio Correspondiente en la 
República Mexicana, y en vísperas de dirigirme á esa mi Patria, 
me creo en el honroso deber de poner de nuevo á vuestra dispo- 
sición cuantos trabajos y documentos sobre su historia he acu- 



(i) El asunto de que trata este artículo, con varios pareceres, fué ob- 
jeto de un informe del antiguo y respetable Académico D.Juan Bautista 
Muñoz, el cual fué leído y discutido en muchas sesiones de la Academia, 
informado antes de su publicación por D.José de Guevara Vasconcelos y 
D. Miguel de Manuel; suspendida su publicación en 1803; revisado de 
nuevo por D. Vicente González Arnao, en 1805, como Revisor general, y 
en el mismo ano mandado publicar en el tomo v de las Memorias de l.i 
Academia. 

Son varias las gestiones que de algún tiempo á esta parte se hacen para 
despertar el asunto, y últimamente la Academia oyó con benevolencia la 
lectura del nuevo informe del P. Mariano Cuevas, S. J., que aquí se inserta 
por estar fundado en noticias documentales, que son el medio de tescla- 
recer la Historia», objeto fundamental de nuestro Instituto. Mas estando 
aun inédito el informe de los Sres. De Manuel y Guevara de Vasconcelos, 
sobre el del Sr. Muñoz, creemos útil su publicación en esta nota, como un 
elemento más de juicio sobre tan interesante materia. 

Dice así: 

«Señor: 

Por acuerdo de la Academia se nos ha dirigido el Discurso sobre las 
Apariciones, y el cttlto de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de 
México.! que su autor y nuestro Académico el Sr. D.Juan Baptista Muñoz 
leyó en la Junta ordinaria del miércoles 23 de Abril de 1794, para que 
revisándola y examinándola conforme á lo prevenido en los Estatutos 90 
y 91 de este Real Cuerpo, informemos del mérito de dicho escrito, y si es 



1 86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORU 

niulado en estos años en que me he dedicado á la investigación 
en los Archivos de Roma, Londres, Bruselas y, principalmente, 
en el Archivo de Indias de Sevilla. 



digno de que la Academia lo adopte como trabajo que pueda reservarse 
para la impresión de sus Memorias. 

En cumplimiento de este acuerdo y para que la Academia pueda hacer 
por sí misma el concepto que se merece este trabajo, reduciremos á bre- 
ves cláusulas todo su contenido. 

El Sr. Muñoz entra á tratar la materia haciendo una muy juiciosa dis- 
tinción entre la creencia y religioso crédito que debemos dar á todo lo 
que se comprende en los libros canónicos, y consta de la tradición primi- 
tiva, universal y constante, ó que la Iglesia nos propone como artículos y 
dogmas de fe divina; y entre el asenso que exigen los objetos de fe hu- 
mana. Divide estos objetos en tres clases. La primera aplica á los hechos 
relativos á puntos esenciales de Historia Eclesiástica, que sería ignoran- 
cia é ineligiosidad obstinarse en negarlos, y que como tan acreditados y 
tan conexos con la Religión cautivan el asenso de todo racional y cristia- 
no. La segunda clase supone en aquellos hechos que, destituidos de todo 
fundamento sólido, deben enteramente desecharse. Y en la tercera abraza 
los que sin ser tan infundados como éstos ni tan ciertos como los prime- 
ros, se les puede dar ó negar el asenso sin nota alguna de temeridad. 

A consecuencia de esta clasificación pregunta el autor: ;En cuál de estas 
tres clases deberán colocarse las apariciones de Nuestra Señora de Gua- 
dalupe de México? La resolución depende de la verdad sólida de los 
hechos, y por esta misma razón emplea el Sr. Muñoz todo su Discurso en 
examinarla. 

Para esto ante todas cosas traslada al pie de la letra la e.xtensa relación 
que hace de estas apariciones, que se suponen sucedidas en Diciembre 
de 1531, D. Mariano Fernández de Echevarría y Veitía en su obra inédita 
que escribió á fines del siglo pasado con el título Balitarles de México: 
Relación histórica de las cuatro sagradas v milagrosas imágeiies de Nuestra 
Señora la Virgen María, que se veneran en sus extramuros, y descripción de 
sus templos. 

Prefiérese esta relación á otras muchas: lo uno porque es la más cir- 
cunstanciada que tenemos de estas apariciones, lo otro por ser escrita á 
propósito por quien era natural de Nueva España, y riquísimo de docu- 
mentos tocantes á su historia antigua. 

Pero investigando el Sr. Muñoz quién fuese el primero y más antiguo 
de los que han tratado de estas apariciones, y que convienen en lo subs- 
tancial con la relación de Echevarría, prueba haberlo siilo el Licenciado 
Miguel, que escribía por los años de 1648, lo que convence que empezó 
á divulgarse este extraordinario suceso un siglo después en que se supone 
acaecido. 

Esta sola circunstancia hace dudosa la verdad del hecho, y más si se 
reflexiona, como se demuestra por el mismo Sr. Muñoz, que escritores del 
siglo XVI y que vivieron y residieron en México antes y después del año 



LA VIRGEN DE GUADALUPE EN MÉJICO 1 87 

Quiero, en especial, proponer a vuestra consideración un do- 
cumento de gran importancia en aquella República y también 
en esta Academia, ya que tantas veces, según consta en su Se- 



de 1 53 1 , tratando en sus obras cosas análogas con las apariciones de Nues- 
tra Señora de Guadalupe, nada dicen de ellas, ni cosa que tenga con ellas 
la más remota conexión. 

Este argumento, aunque negativo, es fuertísimo en el caso de la cues- 
tión, por la publicidad y autenticidad con que lo suponen acaecido todos 
los que lo refieren desde mediado el siglo xvii. Sin embargo, la diñcul- 
rad en creerlo se aumenta y aun se completa con la carta que se copia en 
este discurso, y que escribió al Sr. Felipe II el Virrey de México D. Mar- 
tín Henríquez, con fecha de 25 de Septiembre de 1575, en que forzosa- 
mente vivirían muchos de edad adulta, que depondrían del verdadero 
principio que tuvo el culto de fista imagen. Conforme á estas deposiciones 
habla el Virrey al Soberano en uno de los capítulos de esta carta, sin ha- 
cer memoria alguna de estas apariciones, antes bien dando a la antigua er- 
mita situada sobre el cerro de Tepeyacac otro origen muy diverso, y fixan- 
do el fundamento de la devoción que iba creciendo cada día más en la voz 
de cierta milagrosa curación sucedida en un ganadero de aquellos parajes, 
en 1555 ó 56, fior intercesión de la Imagen que nunca se llama aparecida- 

Añádase á esta prueba positiva el testimonio de Fr. Bernardino de Sa- 
hagún, Religioso Francisco, que residió en Nueva España desde 1529 hasta 
los últimos años del Virreinato de D. Martín Henríquez, y fué el más docto 
en las antigüedades é historias de aquel reino de cuantos allá vivieron en 
el siglo de la conquista. 

Este escritor, en su Historia de Nueva España, habla detenidamente de' 
origen que tuvo en Mé.\ico el culto de esta Imagen, señalándole otro 
muy distinto al de las apariciones vulgares, de que no hace la más mí- 
nima mención, y aun graduando de sospechosa la devoción, según enton- 
ces la practicaban los indios. 

Tenemos, pues, que ninguno de los escritores que se conocen hasta 
ahora anteriores al Licenciado Miguel Sánchez, que fué el primero que á 
mediados del siglo último empezó á referir estas apiriciones. habla de 
ellas ni aun remotamente, y que dos personas de todo crédito y de la ma- 
yor excepción que determinadamente tratan del principio del culto dado 
á esta Imagen en su capilla primitiva, lexos de suponerlo en las aparicio- 
nes que se vocean, lo fundan en otro muy diverso. 

Sin embargo, los patronos y defensores de este suceso pretenden acre- 
ditarlo con cantares, mapas y manuscritos antiguos. Este es el último 
punto que e.xamina el Sr. Muñoz, y hace ver con suma claritlad que cuanto 
en esta parte se cita es supuesto y falso, no sólo por las mismas expresio- 
nes que se hallan en los documentos alegados, sino también porque los 
principales no tienen más antigüedad que el mismo tiempo en que em- 
pezó á divulgarse el caso á principios del siglo xvii, y alguno de ellos se 
confiesa fabricado en el año de 1653. 

Convencido de este modo el poco ó ningún fundamento que tienen las 



iSS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cretaría, se ha requerido de ella su opinión y aun su fallo res- 
pecto á la materia del documento en cuestión. 

Se trata de la aparición de la Virgen de Guadalupe de México. 



apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe de México, se hace cargo el 
Sr. Muñoz que constando indubitablemente el culto de esta Imagen en las 
cercanías de aquella ciudad desde los primeros años de su conquista, por 
íuerza sobrevendría algún motivo grande, por e! cual la devoción, traída 
desde aquel tiempo, tomase cuerpo y diese causa á acalorar la fantasía 
<le los indios para empezar á fraguar el maravilloso suceso de Juan Diego. 

En efecto, teniendo presente el examen de lo que queda indicado, lo* 
encuentra en aquella terrible inundación acaecida por los años de 1629 y 
descrita por D. Cayetano de Cabrera. Entonces estuvo largo tiempo en la 
capital la Imagen de Guadalupe, obsequiada con tan extraordinarias de- 
mostraciones que, según las frases de este escritor, soltó Mé.\ico los diques 
de su devoción y las velas y alas de su afecto, desahogándose el fervor en 
danzas, bailes, prevenidos coloquios y cantares de indios, y multiplicán- 
dose al infinito los trasuntos de la Imagen Y véanse aquí en los cantares 
la memoria de apariciones, antes inauditas; en la multiplicación de estam- 
pas la variedad y vicio de sucesos maravillosos, y en la ficción de poetas 
y pintores la ocasión más halagüeña para preocupar la devoción fácil é 
indiscreta. 

De aquí es, dice con mucha razón el Sr. Muñoz, que no debe extrañarse 
la desconfianza que mostró la Silla Apostólica en el oficio propio de la 
festividad de Nuestra Señora,' bajo el título de Guadalupe de México, que 
se instituyó por Decreto Pontificio de 2 de Julio de 1757; pues sin em- 
bargo de haberse promovido este asunto por el Rey Católico á instancia 
de la devoción y largueza americana, se hace muy respetable que en las 
lecciones del rezo se hable muy ligeramente de las apariciones de 1531 y 
siempre con la poquísima seguridad de ser ciertas, como lo indican las 
expresiones dicen, cuentan. 

Por conclusión de este examen trae el Sr. Muñoz una noticia cronoló- 
gica del progreso que ha tenido el culto de esta Imagen desde el tiempo 
de la conquista tiasta el presente, en que se venera con la mayor ostenta- 
ción y magnificencia, dando á conocer que si este culto engendró en sus 
principios alguna sospecha de parle de los indios neófitos, según el testi- 
monio de Fr. Bernardino de Sahagún, es de creer se depurase en las si- 
guientes generaciones, y que fuese siempre puro con respecto á los espa- 
ñoles y sus descendientes en ambos mundos. 

El resultado de este docto Discurso es demostrar que la Imagen de 
Nuestra Señora de Guadalupe de México no fué aparecida, y que ^u de- 
bido culto está fundado en otro principio, habiendo crecido hasta un tér- 
mino asombroso en el día. Las pruebas son irrefragables y traídas coa 
novedad y acierto. Por consiguiente, no sólo somos de dictamen que en 
este Discurso se llenan completamente las ideas de los Estatutos Acadé- 
micos, juzgándolo digno de que se incluya en la impresión de nuestras 
Memorias, sino que desearíamos vivamente hubiese otras muchas de igual 



I.A VIRGEN DE GUADALUPE EN MÉJICO 1 89 

I^a sustancia del hecho es que en la segunda semana de Diciem- 
bre de I 531, la Madre de Dios se apareció á un indio, le prome- 
tió su protección para todos los que á ella acudiesen y dejó su 
imagen estampada en la tilma 6 manta del indio. 

La Academia no tocó, porque no podía hacerlo, ni la parte 
filosófica ni la confirmación canónica del hecho. Ya en el terreno 
de la crítica, no negó, porque no podía negarlo, el unánime con- 
sentimiento de tiempo inmemorial de todo un pueblo sobre lo 
sustancial del hecho; pero tampoco ha fallado definitivamente en 
favor del milagro, pues hay en contra de la aparición algunos 
argumentos que por lo menos deben ser atendidos, dada la res- 
petabilidad de quien los propuso. 

No trato de hacer apología del hecho: Hic ct nniic no sería 
ello ni práctico ni nue\o; trato solamente de presentar un nuevo 
elemento para el debate, un documento con que tropecé en el 
Archivó general de Indias de Sevilla. 

Para conocer su importancia hay que recordar que uno délos 
principales argumentos esgrimidos por los adversarios de la apa- 
rición es el negativo del silencio, y, sobre todo, del silencio del 



mérito para honor de este Cuerpo, y que con este buen exemplo nos ani- 
másemos todos á imitar los útiles trabajos del Sr. Mufioz. 

Este es nuestro parecer que sujetamos al superior de la Academia. 

Madrid, 29 de Enero de 1795. 

Miguel de Manuei . 
[osEF DE Guevara Vasconcelos. 

Nota. — Por acuerdo.de la Academia se pasó la Memoria del Sr. Muñoz 
con esta censura á nuevo examen del Sr. Revisor general D. Vicente Gon- 
zález Arnao, y con vista de todo acordó que se suspenda por ahora su im- 
presión, verificándose en tiempo más oportuno, por ciertas consideracio- 
nes políticas. 

Flores. 

Subscribo á este dictamen. — Madrid, 26 de Septiembre de 1803. 

V. González Afnao, 

Revisor general. 

Otra. — En la Junta de 13 de .Abril de 1805 se leyó íntegramente la 
Ale/noria del Sr. Muñoz, y en su vista se acordó, por pluralidad de votos, 
que se imprima en el tomo v de las de la Academia.» 

{Archivo de la Real Academia.) 



iqO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Obispo electo de México y testigo del milagro, D. Fray Juan 
■de Zumárraga. 

El erudito D.Joaquín García Icazbalceta, en el núm. 12 de su 
carta acerca del origen de la imagen de Nuestra Señora de Gua- 
dalupe de México, nos dice: «Tenemos los libros de doctrina de 
Fray Juan de Zumárraga, sus cartas, sus pareceres, una exhorta- 
ción pastoral, dos testamentos, una información acerca de sus 
buenas obras; pero en los muchos escritos suyos que conocemos 
no hay la más ligera alusión al hecho ó á las ermitas, ni siquiera 
se encuentra una sola vez el nombre de Guadalupe.» 

Respecto á las doctrinas, diremos con el mismo Icazbalceta 
que no eran obras suyas: mandaba sencillamente copiar Catecis- 
mos ya impresos, que él únicamente autorizaba y divulgaba. 

Tocante á los «pareceres» á que se refiere el citado escritor, 
creo que mal pudiéramos buscar en ellos nada referente á la 
Virgen de Guadalupe, cuando se le pedían acerca de materias 
muy diversas en nada relacionadas con dicha aparición. 

Se extraña Icazbalceta de que en los testamentos de Fray Juan 
de Zumárraga no se deje un legado ni á la construcción del san- 
tuario, por ejemplo, ni al aumento del culto de la imagen. Ten- 
dría una fácil respuesta quien así se extraña, si leyese tantos do- 
cumentos como hemos encontrado relativos á la gran pobreza 
en que murió el Obispo franciscano. Su paisano y apoderado, 
Martín de Aranguren, escribe así al Emperador en carta fechada 
en México el 7 de Agosto de 1 55 1 (Archivo general de Indias, 
estante 59i cajón ,^, legajo 3): -Teniendo V. M. relación verda- 
dera, así por carta de Fray Juan de Zumárraga, que es en gloria, 
como por información bastante que el Obispo de Chiapa presentó 
en vuestro Real Consejo de Indias á mi pedimento acerca de lo 
que me quedó debiendo hasta el día que Dios fué servido de le 
llevar de esta vida, supliqué á V. M. fuese servido de hacerme 
merced y limosna de que se me mandase pagar de la Sede va- 
cante, y V. M. mandó dar una cédula Real fechada en Valladolid 
á 7 de Julio de 1 549 para vuestro Presidente y Oidores para que 
se informasen de lo que así quedó debiendo el dicho Obispo é 
hiciesen justicia, la cual dicha cédula no ha venido, etc.» 



LA VIRGEN DE GUADALUPE EN -MÉJICO .IQl 

Fray Alonso de la \'^eracruz, Provincial de los Agustinos, en 
carta al Principe D. F"el¡pe fecha en México el 30 de Julio de 1548 
{Archivo general de Indias, estante 60, cajón 2, legajo 16): escri- 
be: «Del buen Obispo de México, de buena memoria, Fray Juan 
de Zumárraga, que sea en gloria, al tiempo que fué Dios servido 
de le querer llevar para sí, quedaron deudas, etc.» 

El 7 de Julio de 1549 se enviaba cédula desde \'alladolid, en 
la que se dice: «Presidente y Oidores de la nuestra Audiencia 
Real de la nueva España, á Nos se ha hecho relación que don 
Fray Juan de Zumárraga, (obispo que fué de esa ciudad de Mé- 
xico, ya difunto, quedó debiendo mucha cantidad de maravedises 
ansí á Martín de Aranguren como á otras personas, etc.» 

Quien tales documentos conozca, ^puede pensar que Fray Juan 
de Zumárraga en su testamento debía, ni aun en conciencia po- 
día dejar mandas ó legados á objetos, al fin y al cabo de supere- 
rogación, como hubiera sido la limosna hecha al Santuario de 
Guadalupe? 

Respecto á las cartas en que se espera que haga mención del 
milagro, preguntamos nosotros: ¿en qué cartas.'. Fray Juan de 
Zumárraga escribía á España ó á diversos puntos de la Nueva 
España. En Roma no esperamos encontrar una sola letra del 
benemérito primer Obispo de México, ni teníamos por qué. Se 
hará muy creíble esta afirmación á quien conozca las relaciones 
mutuas que, en virtud del Patronato Real, tenían los Prelados 
españoles con la Corona. Este Patronato era, por decirlo así, 
absorbente. En la Corte del Rey Católico era dónde se tramita- 
ban casi todos los asuntos de todos los órdenes en que podía 
intervenir el Episcopado. Lo único que de Zumárraga llegó á 
Roma fué su apellido cuando su propuesta, en la que hasta el 
nombre le cambiaron, llamándole Francisco en vez de Juan. 

¿Por qué no se encuentra nada de la Virgen de Guadalupe en 
las cartas que Zumárraga dirigía á España? .Si alguno pudiera ad- 
mirarse de ello sería yo, que (mal me está el decirlo) soy quien 
más documentos tengo conocidos y publicados del Prelado en 
cuestión. Pero yo no me admiro de tal silencio. 

Claro está que no podemos pedir nada de tales referencias en 



192 boletín de la real academia de la historia 

cartas suyas anteriores al 9 de Diciembre de I53I- Tampoco en 
cartas posteriores á Mayo de 1532, puesto que en dicho mes se 
embarcó para la Península y no volvió de ella sino hasta Octu- 
bre de 1534, y estando en España él preferiría, como es natural, 
contar de viva voz á sus conocidos de la Península el milagro de 
la aparición. No se nos puede exigir que demos por escrito todo 
aquello que con más facilidad podamos dar á conocer de palabra. 
Desde 1534 hasta su muerte no tenía por qué repetir, y por es- 
crito á España, lo que había contado á sus amigos de allá durante 
el tiempo que estuvo cerca de ellos. 

¿Pero por qué no escribir desde Diciembre de 1 53 1 hasta 
Mayo de 1532, es decir, desde la aparición hasta que se em- 
barcó.? Para responder, debo leeros antes una Real cédula, fecha 
en Torrelaguna, á 25 de Enero de I 53 1 [Ardiivu lÍl Indias, es- 
tante 87, cajón 6, legajo l), dice así: «Reverendo Padre Fray 
Juan de Zumárraga, electo confirmado Obispo de México: porque 
para mejor informarme de Vos de las cosas de esa tierra, así to- 
cantes á la conversión de los indios, naturales de ella, como á 
nuestro servicio y acrecentamiento de esa república, conviene 
que Vos vengáis á estos Reinos, por ende yo Vos mando que 
luego que esta recibáis, en los primeros navios que de esa tierra 
salgan Vos partáis y vengáis a estos Reinos a nuestra Corte, 
porque oída vuestra relación, con brevedad se provea lo que más 
á servicio de Dios Nuestro -Señor y nuestro convenga. Lo cual 
así cumpliréis so pena de las temporalidades y de ser habido 
por e.\traño de nuestros Reinos, etc.» 

Esta cédula no es mas que la repetición de otra que se le había 
enviado el año anterior, y la razón verdadera por la cual se la 
llamaba era para pedirle cuentas y tal vez para darle una repren- 
sión por ciertas desavenencias que tuvo aquel año con la Audien- 
cia de México. 

En vista de esta cédula tenemos que reconocer que desde que 
la rebibió, y con más razón desde el 12 de Diciembre hasta que 
se embarcó, Zumárraga estaba con deseos de irse á España de un 
momento á otro. Estaba como quien dice con el pie en el estri- 
bo, y en esa situación diría lo que diríamos nosotros si en tal caso 



LA VIRGEN DE GUADALUPE EN MÉJICO 1 93 

nos viésemos: «¿para qué escribir á España lo que yo voy á 
contar allá el día de mañana?» ¿Puede exigirse alguna mención 
de Zumárraga al hecho en cuestión, en escritos suyos destina- 
dos al interior de la Nueva España? El documento que ahora 
os presento, señores, viene á responder á este deseo ó á esta exi- 
gencia de los adversarios. 

Es un volante ó recado de urgencia de Fray Juan de Zumá- 
rraga al Conquistador de México Hernán Cortés, Marqués del 
Valle. Como escrito de prisa y con notoria excitación de ánimo é 
incluyendo además negocios que nos son ahora desconocidos, 
resulta el documento bastante confuso, pero no tanto que no re- 
luzca en él una gran prueba que confirma el sentimiento general 
del pueblo mexicano. La carta dice textualmente así:. «Ilustre 
señor y muy dichoso en todo. Gratias agamus domino deo nos- 
tro, proponiendo mucho más de le servir de aquí adelante. 

Cristóbal de Salamanca llegó en rompiendo el alba, víspera de 
la Concepción de la preserverada Virgen, en que nos vino la 
Redempción (digo yo en fe y fiesta de la Señora la Marquesa) 
para la cual yo me aparejaba cuanto podía y los trompetas tenía 
y los detengo; y vuestra S. S. haya paciencia por mañana y en 
la farsa que ordenamos, lo pagaré de la Natividad gloriosa de 
Nuestro Salvador, ¡y cuan grandiosa será!: luego lo divulgué, y 
en saliendo el sol anduve mis estaciones de San Francisco pri- 
mero y de la Iglesia Mayor y de Santo Domingo. Señor Obispo 
de Tlaxcala que predicará mañana. Y agora entiendo en mi pro- 
cesión y en escribir á la Veracruz. No se puede escrebir el gozo 
de todos. Con Salamanca no hay que escrebir. Al Custodio hice 
mensajero á Cuernavaca. A Fray Toribio va ya un indio y todo 
sea alabar á Dios y hareytos de indios y todos laudent nomen do~ 
tnini. Víspera de la fiesta de las fiestas. 

Diga vuestra S. S. á la Señora JNIarquesa que quiero poner 
nombre á la Iglesia Mayor título de la Concepción de la Madre 
de Dios, pues en tal día ha querido Dios y su Madre hacer esta 
merced á esta tierra que ganastes y no más ahora. 

Firma. — El electo regocijado.» 

Hasta aquí el volante cuyo fin principal, como bien vemos, es 
TOMO Lxxv 13 



194 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

anunciar á Cortés que retiene á unos cuantos trompetas de la 
tropa para celebrar una procesión con bailes de indios y farsas 
ó comedias. Lo principal que para nosotros reluce bien claramen- 
te en este documento, es que el Obispo, saliendo de su habitual 
gravedad de carácter, de su seriedad y serenidad de vascongado, 




yvL. ícnen y 
muy *it^»tfo c trio 









7' 

L C 



T)«>í» -#>i«St ífty^^í ci Ttvyp 9^ tvifí- r»"í«»"»"««Tk n» <ry/^ c/TrcS > . 

(^-^nAÍl*e -y no m»« Atf»i« ■■ - ' 



'N)»? 



'^'^^^'nL% 



LA VIRGEN DE GUADALUPE EN MÉJICO 195 

entusiasmado de un gozo grande, y por cierto gozo espiritual 
como se desprende de la frase con que empieza: « Grafías aga- 
mus domino deo nosiro, proponiendo mucho más de le servir de 
aquí en adelante», da á Cortés tal noticia, ó mejor dicho, supo- 
ne dada ó conocida una noticia por !a cual no se puede escribir 
el gozo de todos y todos laudent nomen domini. Supone un rego- 
cijo grande del pueblo que ha de celebrarse con fiestas religio- 
sas, y expresa claramente un favor concedido por la Santísima 
Virgen hacia el día de la Inmaculada, un favor extraordinaria- 
mente grande hecho á toda la tierra conquistada por Hernán 
Cortés, y muy relacionado con la inmaculada Concepción. Pese- 
mos la última frase: «Diga Vuestra S. S. á la Señora Marquesa 
que quiero poner á la Iglesia Mayor título de la Concepción, 
pues en tal día ha querido Dios y su Madre hacer esta merced á 
esta tierra que ganastes». 

¿Qué merced grande hizo la Santísima Virgen en 1 531 y hacia 
la fiesta de la Inmaculada Concepción á toda la tierra conquis- 
tada por Hernán Cortés, y por la cual todo el pueblo y su Obispo 
estaban llenos de gozo espiritual? Todo el pueblo mexicano os 
responderá que dicho beneficio fué la aparición de su excelsa 
Patrona. 

Yo concedo, señores Académicos, que este solo documento 
no probaría lo que se acepta por la tradición popular, pero que 
ella supuesta, confirma las creencias del pueblo y de los histo- 
riadores contemporáneos, como son Bernal Díaz del Castillo y 
D. Juan Suárez de Peralta en sus Noticias históricas de la Nueva 
España. 

Debo yo, sin embargo, exponer la principal dificultad que 
ofrece este documento para su decisiva confirmación. No aparece 
la fecha del documento. 

¿Es del año 1531? 

Creo fundadamente que sí. Anterior á I 530 ciertamente no lo 
es. El documento es de Diciembre, y en los Diciembres anterio- 
res al de 1530 Cortés no estaba aún en Nueva España como 
Marqués del Valle ni en compañía de su mujer. No es posterior 
á I 531, puesto que en Diciembre de 1532 Zumárraga estaba en 



igó BOLETÍN DE l.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

España, y en los siguientes Diciembres ya no era Obispo electo, 
sino Obispo consagrado. 

Queda, pues, la discusión reducida á si la carta es del año 1530 
6 1 531. Si fuese de T530 no habríamos hecho nada, mas hay 
pruebas muy aceptables para suponerla del año de la aparición 
ó sea de I53I- 

Nada podríamos deducir de la mayor parte de los nombres 
propios en el documento mencionados. Tanto Hernán Cortés 
como la Marquesa, su mujer, el año de I?3I andaban tan pronto 
en la ciudad de México como en Cuernai'aca ó en Coyoacán, 
donde el conquistador construía á la sazón un palacio. 

El Obispo Garcés, por esas fechas, lo mismo podía estar en 
México que en su diócesis. Tampoco podemos deducir nada de 
lo que se refiere al Custodio, que era Fray Martín de Valencia, 
y á Cristóbal de Salamanca. 

El único nombre que nos pone en la pista y nos da la prueba 
de ser la carta del año 31, es el de Fray Toribio. Como puede 
observarse en el texto ya citado, el Obispo Zumárraga dice 'que 
envía mensajeros al Custodio y á Fray Toribio. <'A Fray Tori- 
bio va ya un indio.» 

Es cosa cierta, según puede deducirse de los historiadores 
franciscanos Sahagún, Torquemada y Mendieta, que hacen gran 
fe en la materia, que por entonces no había en la Nueva España 
más Fray Toribio que Fray Toribio de Benavente, vulgarmente 
conocido con el nombre de Moiolinia. 

Ahora bien, Fray Toribio de Motolinia en Diciembre de 1530 
andaba muy lejos, en rumbo desconocido y probablemente en 
Nicaragua. 

Fray Francisco Vázquez (Chrótiica de la pro'jincia de Santísi- 
mo Nombre de Jesús de Guatemala del Orden de Nuestro Seráfico 
Padre San Francisco en el Reino de la Nueva España. Guatema- 
la, en la imprenta de San Francisco, año de 1714, lib. i, cap. iv, 
pág. 20) nos dice: «Quien directamente entra en la categoría de 
Misioneros evangélicos del Orden Seráfico en este reino guate- 
málico y riñon de sus provincias es el venerable y muy docto y 
ejemplar Religioso, el R. P. Fray Toribio Motolinia, que por los 



LA YIRGEN DE GUADALUPE EN MÉJICO 1 97 

años de 1528 y el siguiente, con ardientísimo, deseo y ser de 
la salvación de las almas, peregrinó, predicó y bautizó muchas 
gentes en estas tierras.» 

Prueba su aserto citando el testamento de un indio de Teo- 
panguatemala, el cual dice que lo bautizó el P. Fray Toribio 
poco después de la prisión del Rey Ahpozozil que fué en I 526. 
Dice además el P. Vázquez que él vio una patente firmada 
por Fray Toribio, aunque sin fecha, donde dice: «Rezebimos á 
nuestra Hermandad al magnífico Sr. Gaspar Arias, como nuestro 
bienhechor, Alcalde primero de esta muy noble Ciudad». Este 
caballero, según consta del primer libro del Cabildo, fué Alcalde 
el año de 1528 y también de 1529. 

No estamos de acuerdo con el P. Vázquez en que Motolo- 
nia llegase á Guatemala en 1528, sino muy á fines de 1 529. Te- 
nemos documento {Archivo general de Indias^ estante 51, ca- 
jón 6, legajo 2-32), por el cual podemos probar que el 19 de Oc- 
tubi-e del año 29 Motolinia estaba aún en la Nueva España. 

Mas, ¿dónde está en Diciembre de 1 5 30? El P. Mendieta 
nos dice que pasó á Nicaragua, ya «por un volcán de fuego que 
está en aquella tierra que es cosa de admiración», ya como dice 
el mismo Vázquez por el ansia que siempre tuvo de administrar 
el bautismo, especialmente á párvulos, juzgando que en Nicara- 
gua hubiese más oportunidad para ello y porque el genio era de 
saber é investigar extrañezas de estas tierras, rastrear los ritos 
y prestigios de estas gentes para mejor desarraigar de sus cora- 
zones las espinas, para que el grano de la Divina palabra se lo- 
grase». 

Que Motolinia estuviese en Nicaragua ó muy cerca lo inferi- 
mos de las palabras del ya citado P. Vázquez, cuando nos 
dice que una de las razones que le movieron á ir á Nicaragua fué 
el verse con dos religiosos de la misma Orden que tuvo noticia 
andaban en la conversión de aquellas gentes. 

¿Cuándo andaban estos dos religiosos en Nicaragua? La res- 
puesta se deduce de un documento que se halla también en el 
Archivo de Indias de Sevilla (estante 63, cajón 6, legajo 9) y es 
una carta del Licenciado Castañeda al Emperador Carlos V, fe- 



igS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

chada en León de Nicaragua, á 30 de Mayo de 1531, y dice así: 
«Ha sucedido que Dios ha encaminado que viniesen á esta Ciu- 
dad cuatro religiosos, muy reverendas personas dos de la Orden 
de Santo Domingo y dos de la Orden de San Francisco. Han fun- 
dado dos Monasterios de ambas Religiosas. Tienen intención es- 
tos Padres de pasar al Perú porque dicen que para allá traen li- 
cencia de sus Prelados é mandado que pasen». 

Al darse esta noticia como relativamente nueva y posterior 
á la muerte del Tesorero Tobilla, que ya se había anunciado á 
S. M. Imperial en carta anterior por el mismo Castañeda, cree- 
mos que estos religiosos y, por tanto, Motolinia, que fué después 
de ellos á buscarlos, estaban en Nicaragua á 400 leguas de Méxi- 
co en Diciembre de 1530. 

Ahora bien; de la frase repetidas veces citada: «A Fray Toribio 
va ya un indio», inferimos que entonces, ó sea al escribirse la car- 
ta. Fray Toribio estaba cerca, vr. gr., en Huexotzinco. En 1530 y 
á esa fecha no se sabía á punto fijo dónde estaba, y sí, de todas 
maneras, que estaba muy lejos. No estaba para que se le enviase 
un recado para cosa urgente, ni mucho menos con un indio á la 
buena ventura por si acaso daba con él. 

No puede objetarse diciendo que Fray Toribio estaba en I530 
en la fundación de la Puebla de los Angeles. Tengo documento 
en que aparece de manifiesto que la fundación de Puebla fué 
en 1531. 

En resumen, esta carta ó volante es de 153I1 porque supone 
la cercanía de Fray Toribio de Benavente ó Motolinia. Es, ade- 
más, visiblemente de fines de Diciembre, pues supone que acaba 
de pasar la fiesta de la Inmaculada Concepción, que, según el 
misal Sevillano, vigente entonces en México, duraba desde el 
8 hasta el 1 5 de Diciembre, y es anterior á la Navidad, «Fiesta de 
las Fiestas», á que alude y á la cual se remite para los pagos que 
concierta con el Marqués. 

Creo, señores Académicos, que, aunque el documento no me- 
rezca el calificativo de contundente y apodíctico, sí es de todas 
maneras muy importante elemento para el debate sobre la apa- 
rición y bastante favorable á ella. 



DISQUISICIONES ACERCA DEL CANTOR FLAMENCO JUAN DE WREDE 199 

Es, además, guía é índice para una nuev'a fuente de documen- 
ción guadalupana que no quiero adelantar hasta penetrar en el 
fondo del Archivo á que este volante me ha guiado. 

Espero, señores, que de aquí á algunos años podré presentar 
á vuestra benévola atención, estudiados y ordenados, los docu- 
mentos á que me refiero. 

Debo terminar, señores, agradeciéndoos la honrosa comisión 
que por medio de vuestra Secretaría me ha sido confiada en los 
Archivos de la República mexicana. Los frutos de esta investi- 
gación, como de todos mis estudios, serán un vínculo más fuer- 
te, como los vínculos de la ciencia entre España la antigua, la 
madre fuerte, y su hija fiel y cariñosa la Nueva España. 

Mariano Cuevas, S. J. 



V 

DISQUISICIONES ACERCA DEL CANTOR FLAMENCO 
JUAN DE WREDE 

Al Sr. D. Antonio García Boiza. 

En el núm. 6o de la Revista La Basílica Teresiana, Junio 
de 1919, págs. 186 á 190, publicó el citado Sr. Boiza una no- 
ticia bibliográfica de mi Discurso de recepción en la Academia 
de la Historia, y en aquellas páginas, después de elogios que 
sinceramente le agradezco, viene á fijarse en lo referente al can- 
tor flamenco Juan de Wrede, para rectificar algunos datos que 
cree inexactos. 

A sus dudas y observaciones creo poder dar alguna explica- 
ción en las siguientes líneas: 

l.° En la nota de la pág. 32 que cita, no he querido identiñ- 
car á los Juan Wrede, como pregunta el articulista, sino citar 
todos los de aquel apellido de que tenía noticia, como Rolando 
(1476) y otro Juan Wrede ó Vrede (1555). Lo que digo de la 



200 BOLETÍN DE L* REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sospecha de Barbieri, bien claro está que se refiere al primer 
Juan Wrede citado en el texto de dicha pág. 32, como lo indi- 
can las dos techas del siglo xv fijadas en aquella página y en 
la nota. 

2° En cuanto á la hipótesis del Sr. Boiza de que el segundo 
Juan, mtásico del siglo xvi, debe de ser un Juan de Vbiedo, Utiiedo, 
Obiedo: que no es presumible su naturaleza flamenca «por ser 
Bachiller en Artes por la Universidad de Valladolid y Licenciado 
por la de Zaragoza», y que el supuesto cantor flamenco era as- 
turiano, ó, por lo menos, peninsular, achacando el error á mala 
lectura de D. Vicente de la Fuente, que hizo caer en error á 
Barbieri, ocurre oponer otra hipótesis. 

Desde luego no veo imposibilidad en que pudiera ser Bachiller 
y Licenciado en España un hijo, nieto ó pariente de un flamenco 
ya de largos aiios establecido en España. 

Luego, las tres formas con que se escribe un apellido tan co- 
nocido en España como el nombre de la población de Oviedo, 
hace sospechar si tales titubeos no obedecerían á dificultad natu- 
ral en españoles para pronunciar y escribir el apellido flamenco 
Wrede ó Vrede, que de las dos maneras se ve escrito. A la pri- 
mera forma Vviedo se adapta muy bien Vriedo, puesto que es 
sabida la casi igualdad de la r y de la v en muchas escrituras, y 
la de ee y 00 finales, que no depende más que de cerrar un poco 
las ee para convertirse en 00. 

Por todo lo cual, oponiendo hipótesis á hipótesis, yo creo que 
el Juan de Vbiedo de 1542-66 es un hijo, nieto ó pariente del 
primer Juan de Wrede, que conservó el nombre y apellido, pro- 
fesión y residencia de su antepasado, y que la mala lectura del 
apellido que se achaca á D. Vicente de la Fuente podría acha- 
carse á los que en los libros del Archivo universitario de Sala- 
manca no acertaban á escribir en tres tentativas el nombre de 
Wrede. 

Pero dará la razón á quien la tenga la esperanza que abriga el 
Sr. Boiza de hallar en el Archivo de la Catedral de Salamanca 
la verdadera naturaleza del citado músico. 

El Duque de Alba. 



El. CARDENAL GUILLERMO DB CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 201 



VI 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY V EL ARZOBISPADO 
DE TOLEDO 

Entre la serie de retratos de Arzobispos que adornan los mu- 
ros de la Sala Capitular de la Catedral de Toledo hay uno, el 
primero á la derecha de la Silla Arzobispal, que representa un 
joven, vestido, como todos los demás, con las insignias de la 
dignidad arzobispal y cardenalicia. Es el del Cardenal Guillermo 
de Cray, que llevó la mitra toledana desde 1518 hasta 15-1 y 
murió sin haber venido á España. Su pontificado fué, sin embar- 
go, de alguna importancia é interés, por ser precisamente el 
nombramiento de Croy para el Arzobispado de Toledo una de 
las causas inmediatas de la guerra de las Comunidades de Casti- 
lla y el ejemplo más vivo del favoritismo y nepotismo que reinó 
en los primeros años de Carlos V en la provisión de dignidades 
y oficios, grandes y pequeños. 

Es el retrato de Croy, obra de Juan de Borgoña y el prime- 
ro en tabla, pues los de Arzobispos anteriores están pintados 
al fresco y en su mayoría hechos á capricho. Sólo para los de 
Mendoza y Cisneros, que vivieron en los .días en que este artis- 
ta trabajaba, ó poco antes, se supone que debió aprovechar al- 
gunos datos tomados del natural. Lo mismo es probable que 
sucediese con el retrato de Croy, hecho en su vida ó poco des- 
pués de su muerte, acaecida en Enero de 1 521, pues sabemos 
que fué terminado en Abril de 1522 (l). 



(i) Sixto Ramón Parro: Toledo en la titano, tomo i; Toledo, 1857, pági- 
nas 641, y siguientes. — Ceáx Bermúdez: Diccionario de los más ilustres pro- 
fesores de las Bellas Artes en España, tomo i; Madrid, 1 800, pág. 1 65. — Fran- 
cisco Pérez Sedaño: Notas del Archivo de la Catedral de Toledo, publicadas 
por D. Elías Tormo, entre las Publicaciones del Centro de Estudios His- 
tóricos; Madrid, 1914, págs. 46-127. — Karl Justi: Miscellaneeti aus drei 
Jahrliunderten spanisclien Kunstlebens, tomo i; Berlín, 1908, pág. 47. 



202 boletín de la real academia de l* historia 

xevres propone como sucesor del cardenal cisneros 
a su sobrino guillermo de croy 

El Archiduque de Austria D. Carlos, al ser proclamado Rey 
de España, en 1 516, después de la muerte de Don Fernando el 
Católico, empezó bien pronto á proveer oficios y cargos españo- 
les en flamencos, que, como en tiempos del Rey Don Felipe el 
Hermoso, se hicieron famosos por su codicia. La Reina Doña 
Isabel lo había ya previsto y temido; pues para que los naturales 
del país no fueran perjudicados ordenó en su testamento que no 
se diesen oficios, alcaldías, tenencias y beneficios, dignidades y 
obispados á extranjeros (l). Como después de la prematura muer- 
te del Príncipe D. Juan, la Corona correspondía á Doña Juana, 
enferma de espíritu y casada con el Príncipe Don Felipe, hijo 
del Emperador Maximiliano I, el gobierno y la dirección de Es- 
paña vino á recaer en manos extranjeras. Felipe el Hermoso y 
su esposa vinieron á España rodeados de flamencos que, ávidos 
de honores y riquezas, escalaron los primeros puestos de la na- 
ción y entraron á saco con todas sus rentas para exportarlas es- 
candalosamente á su país. 

La temprana muerte del Rey Don Felipe y las regencias de 
Don F'ernando y de Cisneros dieron fin á estos abusos, que pron- 



vi) Diego José Dormer: Discursos varins de Historia; Zaragoza, 1683, 
páginas 341 y siguientes. — Jerónimo Zurita: Anales de Aragón, tomo v, li- 
bro 5, cap. 84, págs. 349 y siguientes. — W. H. Prescott: Hisioria de los Re- 
yes Caiólicos Don Fernando y Doña Isabel, parte segunda, cap. 16. — Manuel 
Danvila y Collado: Historia critica v documentada de las Comimidades de 
Castilla, tomo i; Madrid, 1897, págs. 47 y siguientes. 

El párrafo del testamento referente á la provisión de dignidades ecle- 
siásticas dice así: «Otrosi, por quanto los Argobispados e Obispados e 
Abadías e Dignidades e Beneficios Eclesiásticos e los Maestradgos e Prio- 
radgo de San Juan son mejor regidos e governados por los naturales de 
los dichos mis Reynos e Señoríos e las Iglesias mejor servidas e aprove- 
chadas, mando a la dicha Princesa e al dicho Principe mis hijos que no 
presenten en Argobispados ni Obispados ni Abadías ni Dignidades ni 
otros Beneficios Eclesiásticos ni algunos de los dichos Maestradgos e 
Prioradgo a personas que no sean naturales de estos mis reinos». Dor- 
mer: pags. 343 y siguientes. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 2O3 

to se repitieron al heredar los reinos españoles Don Carlos. En 
Flandes se estableció un verdadero mercado para negociar dig- 




i i ; iJ VLl E R M Va# CROYO 



Retrato del Cardenal GuiUcrruo de Croy, existente en la Sala capitular 
de la Catedral de Toledo. — (De Jucn Je Borf^oña.) 

nidades y oficios españoles, y los Ministros flamencos proveían 



204 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

desde allí los cargos más delicados é importantes, sin tener para 
nada en cuenta la autoridad ni las protestas del Cardenal Cisne- 
ros, Regente del Reino (l). 

El que tenía más influencia en la Corte del joven Rey era su 
preceptor y primer Ministro D. Guillermo de Croy, Monsieur 
de Chevres, á quienes los españoles llamaban Xevres. El princi- 
pal inspirador y consejero del Rey en las cosas referentes á Es- 
paña era el maestro Pedro Ruiz de la Alota, que por entonces 
vivía al lado de la Corte flamenca y más tarde obtuvo los Obis- 
pados de Badajoz y Falencia. 

Con esta cohorte de exploradores vino Don Carlos á España, 
en Septiembre de ISl/i y aquí continuó dispensando á los fla- 
mencos la misma protección que se les había 'otorgado en Flan- 
des. A su maestro Adriano, Deán de Lovaina, le dio primero 
una canongíá en la Catedral de Burgos, después el Obispado de 
Tortosa, y, á ruego suyo, León X le envió el calpelo cardenali- 
cio, que recibió con gran solemnidad y en presencia del Rey, el 
25 de Noviembre de 1 51/1 en Vallodolid (2). 

Antes había ido Don Carlos á Tordesillas para ver á su desgra- 
ciada madre. Doña Juana, permaneciendo allí del 5 al 1 1 de No- 
viembre. El día 9 de este mes recibió la noticia de la muerte del 
Cardenal Cisneros, acaecida el día 8 en el Monasterio de Roa (3). 



(i) Muchos alcanzaron gobiernos y corregimientos hasta para las hi- 
dias. Bartholomí Leon.irdo de Árgensola: Primera parte de los Anales 
(le Aragón, que prosigue los del Secretario Jerónimo Zurita desde el año 
/5/<5; Zaragoza, 1630, libro i, cap. 40, págs. 379 y siguientes. — Danvila y 
Collado: tomo i, pág. 68. — Antonio Rodríguez \'illa: La Reina Doña Juana 
la Loca; Madrid, 1892, pág. 26S. 

«Una bandada de pretendientes españoles había ido á Bruselas á trafi- 
car con SLi honra y su patria. Había allí no solamente nobles castellanos, 
hidalgos y títulos, sino también juristas aragoneses de sangre israelita y 
catalanes traficantes en privilegios y arbitristas. Los castellanos estaban 
furiosos contra los aragoneses. A cada destino que se daba á los de un 
país bramaban de coraje los otros». Vicente de Lafuente: Historia Ecle- 
siástica de España, tomo v, pág. 1 20. 

(2) Árgensola: Anales de Aragón, libro 1, cap. 30, pág. 281. — Prudencio 
DE Sandoval: Historia de la vida y liectios del Efnperador Carlos V\ Pam- 
plona, 161 8, tomo I, libro 3, cap. 5, pág. 1 15. 

(3) Árgensola: libro i, cap. 46, págs. 429 y siguientes. — Jlwn Genes de 



EL CAKDENAL GUILLERMO DE CRÜY Y 1 L ARZOWSPADO DE TOLEDO 205 

;Quién debía ser el sucesor del famoso Prelado? 

El más indicado parecía D. Alfonso^ Arzobispo de Zaragoza, 
hijo natural de Don Fernando el Católico y, por consiguiente, 
tío de Don Carlos. Don Fernando le había dado- el Arzobispado 
de Zaragoza cuando tenía seis años, y más tarde el de Valencia, 
estimándole siempre mucho por su prudencia política y sus cua- 
lidades de buen guerrero, aunque hizo vida bastante mundana. 
A la muerte del gran Cardenal Mendoza, Don P'ernando quiso 
darle la Silla primada de Toledo, pero Doña Isabel se opuso y 
pidió en secreto las bulas para Cisneros. Después de la muerte 
de Doña Isabel, en 1509, Don Fernando insinuó á Cisneros la 
¡dea de que renunciase en favor de su hijo, cosa que el Cardenal 
rechazó enérgicamente. Felipe el Hermoso, cuñado de D. Al- 
fonso, le había prometido darle, á más de los Arzobispados de 
Zaragoza y Valencia y otras varias prebendas que ya poseía, los 
Arzobispados de Toledo y Sevilla cuando vacasen, para lo cual 
la Santa Sede le había concedido dispensa de incompatibilidad y 
residencia. Después de heredar Don Carlos los reinos de España 
pidió la confirmación de estas provisiones, pero no las obtuvo 
nunca ( l). 



.Sepúlveda CniiDOBiís: De rebus geslis Caro/i Quinii, libro 2, cap. 6. Ope- 
ra ed.fr.; Cerd.\ y Rico; Matriti, 1780, tomo i, págs. 43 y siguientes. — Sam- 
doval: tomo i, libro 3, cap. 2, pág. 114. — Alvaro Gómez: De rebus gestis 
Francisci Ximenii, libro 4. — A. Schott; Hispaniac Itlustratae seii rerum 
urbiumque .Hispaniac Liisiiaiiiae, Aethiopiac ct Tndiac scriplores varii; 
Francforti, 1603, tomo i, págs. 1033 y siguientes; Pedro Bembo, Cardenal 
^y Patricio veneciano: Epistolarum nomine Lconis X. Pontífices Maximi 
scripiarum libri XVI; Argentorati, lóii, libro 16, ep. 12, pág. 373. — Vi- 
cente DE Lafuente: Historia eclesiástica de España, tomo v; Madrid, 1874, 
páginas 13' y siguientes. — C. H. Hefele: Der Cardinal Ximcncs, tmd dic 
kirchlichen Zustacnde Spaniens am Ende des 15. inid Anfanf,c des 16. Jahr- 
hunderts; Tuebingen, 1S44, pág. 562. — B. Gams: Dic Kirchengescliiclilc 
von Spaniel!, tomo ni, segunda parte; Regensburg, 1S79. pág. 145. — Maxuel 
de Foronda: Estancias y viajes de Carlos f; Madrid, 1914, págs. 105 v si- 
guientes. 

(i) Lucio Marineo Siculo: De Rebus Plispaniac Mcmorabilibus, libro 21. — 
Andreas Schott: Hispaniac Illustratae, tomo i, pág. 513. — Argensola: li- 
bro 1, caps. 32 y 46, p^gs. 294 y siguientes; 430, cap. 46, pág. 430, cap. 94 
página 881. — ^JuAN Baptista Pérez: Arclnepiscoporum Tnlcnatanorum vitac. 
Biblioteca Nacional de Madrid, Ms., 1529, pág. 124. — Gonzalo de Illes- 



2o6 boletín de la real academia de la historia 

Cuando el joven Monarca, en otoño de 15 I/, vino á España, 
su tío el Arzobispo, como tantos otros nobles del país, fué á 
saludarlo y ofrecerle sus respetos y servicios. Lo vio por primera 
vez el 12 de Noviembre, al ir Don Carlos de Tordesillas á Moja- 
dos, donde había citado á los del Consejo. Seguramente Don 
Alfonso aprovecharía la ocasión para pedir la Silla primada de 
Toledo, cuyo prelado acababa de morir (l). 



cas: Segunda parle de la fiisioria Pontificia/ y Católica, en la cual se pro- 
siguen las tridas y hechos de Clemente I'r demás Pontífices hasta Pió V; 
Madrid, 1613. tomo a, pág. 295. — Diego de Ca.stejón y Fonseca: La Pri- 
macía de la Santa Iglesia de Toledo; Madrid, 1645, tomo 11, pág. 927. — 
B. Gams: Die Kirclie7tgcscliichte von Spanien, tomo iii, segunda parte, pá- 
gina 150. — Antonio Martín Gamero: Historia de Toledo; Toledo. 1862, pá- 
gina 939. — Antonio Ferrer del Río: Decadencia de España, primera parte. 
Historia del levantamiento de las Comunidades de España; ¡Madrid 1850, 
página 22. — Danvila y Collado: tomo v, pág. 467. — C. H. Hefele: Der 
Cardinal Ximenes und die kirchlichen Zustaendc Spaniens am Ende des /J, 
und Anfange des 16. Jahrliunderts; Tuebingen, 1844, págs. 35-178. 

(i) Alvai-o Gómez en su biografía de Cisneros, libro 7 (Schott: His- 
paniae Illustratae, tomo i, pág. 1.039), refiere lo siguiente: «Postquam 
Ximenii mors divúlgala fuit, Alphonsus Aragonius. Ferdinandi regis Ca- 
tholici filius, Caesaraugustanus Antistes, quem in Toletanum Pont, creare 
pater optaverat, Turdesillas Carolum salutaturus venit, et simul de ecclc- 
sia Toletana obtiraenda acturus. At Chebrius. qui ut Guilielrao Groio ne- 
poti, praeclari indolis adolescenti, conferretur admitebatur, aliquot nos- 
trorum studiis adiutus, qui diversae factionis odio, Croium opibus et ho- 
nore auctum mallebant, Alphonsura Aragonium Turdesillas ingredi vetuit, 
quamvis multum deprecantem, ut sibi reginam sororem et Carolum ne- 
potem visere liceret. Ergo ad caeteros proceres Pintiam proñciscitur, 
unde post regera salutatum spe frustratur im Aragoniam sub extreman 
Decembren dimittitur.» Se. equivoca el biógrafo de Cisneros — y con él 
D. Vicente de Lafuente, en su Historia eclesiástica de España, tomo v, pá- 
gina 134 — al decir que D. Alfonso no logró ver al Rey. Pues Vital 
Laurent, en su Rctation du. premier voyage de Charles-Quint en Espagne, 
refiere lo siguiente: «Le Roy désirant de veoir raonsieur son frére, á 
cause que jamáis ne l'avoit veu, print son cheraain vers Monjarde (Moja- 
dos). En allant celle part, l'archevesque de Saragoce, filz natural du Roy 
Don Fernande d'.'^ragon, adverty que le Roy venoit et aprochoit fort, 
laissa le seigneur Don Fernande, pour a toute diligence venir, trouver le 
Roy, qui desjá estoit ainsy que a my-voye de Tordecille et Monjarde; 
auquel, comme a son souverain seigneur et maistre, quand prés de luy 
se trouva, tout pied á terre luy feit la révérence telle que á tel cas appar- 
tient, puis remonta a cheval et accompaigna le Roy jusques qu'il eult 
trouvé monsieur son frére. Cest archevesqué estoit bien honnorablement 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CKOY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 207 

Pero la influencia de Xevres sobre Don Carlos era mayor que 
la de su tío. Era en aquel tiempo el Arzobispo de Toledo un be- 
neficio tan rico y el cargo de Arzobispo primado tan importan- 
te é influyente, que era necesario ponerlo en manos de una per- 
sona completamente adepta á la Corte para que no se opusiese 
á los planes de los Ministros flamencos. Por esto, el mismo día 
9 de Noviembre, escribió el Rey al Deán y Cabildo de Toledo 
que no procediesen á elegir sucesor de Cisneros. «Yo tengo es- 
cripto a nuestro muy santo padre nombrándole persona avile e 
suficiente e de linaje e de quien nuestro Señor y esa yglesia sera 
servido para arzobispo della vos encargo e mando que no pro- 
cedáis a hazer novedad ni cosa alguna que sea mayormente en 
perjuyzio o deminuzyon de nuestro patronazgo Real so pena de 
fidelidad que vos deveys e de perdimiento de las temporalidades 
que en nuestros Reynos tenes e de ser ávidos por ynaviles e yn- 
capazed dellas e de todas las otras penas en que caen e yncu- 
rren las personas eclesiásticas que no obedecen e cumplen los 
mandamientos de sus Reyes e señores naturales» (i). También 
á los «Alcaides e tenedores de las villas, lugares y fortalezas» del 
Arzobispado comunicó al Rey que había propuesto al Papa un 
nuevo Prelado, mandándoles tuviesen las villas, lugares y forta- 



accompainet, ayant en son train environ deuz ccuLs chevauls.» (M. Ga- 
CHARD ET Piot: CoUecHon des Voyages des Soitiierains des Pays Bas, tomo m_ 
Bruxelles, 1881, págs. 143 y siguientes). —Foronda: Estancias y Viajes de 
Carlos V, pág 107. Don Alfonso i:|uedó en la compañía del Rey y le ve- 
mos tomar parte en la solemne entrada que hizo Don Carlos en Vallado- 
lid el día 18 de Noviembre (Vital Laurent, pág. 153. — Foronda, pág. 109. — 
Hermann Baumgarten: Geschichte Karls K; Stuttgart, 1881, tomo i, pági- 
nas 85, 88 y siguientes. 

(i) Archivo General de Simancas: Libros generales de la Cámara, libro 
39, folio 15 V. Aunque el nombre del nuevo Prelado no se menciona, se 
conoce que Don Carlos, inmediatamente después de la muerte de Cisne- 
ros, había propuesto al sobrino de Xevi'es, pues ya el 29 de Noviembre 
escribe el Cardenal de Médici al Nuncio del Papa en Venecia lo siguien- 
te: «... la morte del Cardenale de Tolleto... ha lasato 400 mila ducati in 
contanti, et il sucessore anchora non e determinato; raa batterá, per 
quanto crediamo, a los Archiepiscopó di Saragoza o un Nepote di Mon- 
signore di Cevres». Manoscritti Torrigniani. (Archivo storico italiano), ter- 
cera serie, tomo xxi, pág. igS. 



208 • BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lezas y todo lo perteneciente al Cardenal fallecido á su disposi- 
ción hasta nueva orden (l). Asimismo no debían «los arrenda- 
dores, cogedores, deganes e mayordomos de las rentas del Ar- 
zobispado» hacer ningún pago sin especial permiso del Rey «so 
pena de perdimiento de todos vuestros bienes e de pagar con 
las setenas todo lo que asi dieredesí» (2). En ausencia del Corre- 
gidor de Toledo, Luis Portocarrero, Conde de Palma, su Alcaide 
mayor fué encargado de entregar ante escribano público y testi- 
gos las mencionadas cédulas, de procurar su cumplimiento y de 
pregonar por todo el Arzobispado la referente a las rentas (3). 
Al Corregidor mismo, á consecuencia de una carta suya que un 
mensajero había entregado á Xevres, se le mandó ya el día 9, y 
antes de llegar la noticia de la muerte de Cisneros, que partiese 
para Toledo, pero su viaje se dilató hasta principios de Di- 
ciembre (4).. 

«Porque no somos ciertos si aquella (cédula del día 9) aveys 
rescibido», y porque el asunto era de gran importancia, al día 
siguiente fue despachada una nueva cédula con el mismo conte- 
nido alDeán y Cabildo de Toledo (5). A pesar de la cédula diri- 
gida á todos los Alcaides, el día 10 se despacharon otras dos: 
una muy extensa al Alcaide de la torre de la iglesia de Toledo- 
y la otra á los Alcaides de la torre de Puente del Arzobispo y de 
las fortalezas de Talavera, Illescas, Uceda, Brihuega, Alcalá Vie- 
ja, Santorcaz, Caserío de Alcalá y Almonacid. 

A cada uno de ellos fué dicho: «Vos mandamos hasta en tan- 
to que veays otro nuestro mandamiento tengays esa dicha torre 
por nos y en nuestro nombre e no acudays con ella a ninguna 
ni alguna persona ni con las cosas que dentro della están per, 
tenecientes a nos e al dicho cardenal ya difunto o anexas a la 
dicha torre de cualquier calidad e condición que sean agora sea 
oro y plata e joyas seda e brocados e armas e artillería e otras 



(i^ Archivo general líe Simancas, libro 39, folios 150-152 

(2) ídem, libro 39. folio 150. 

(3) ídem, lib. 39, folio 153. 

(4) ídem, libro 39, folio 151. 

(5) ídem, libro 39, folio 153. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLgDO 209 

cualesquier cosas avunque tubiesedes en deposyto por el dicho 
cardenal con mandamiento suyo para acudir con ellas a otra per- 
sona en su vida o en su muerte» (l). El contenido de estas cé- 
dulas se comunicó el día 12 al Cabildo para que no se entrome- 
tiese é intentase apoderarse de las fortalezas. A la vez fué envia- 
do á Toledo el licenciado Fernán Gómez de Herrera^ del Conse- 
jo del Rey y Alcalde de Corte, acompañados de los alguaciles 
Blas Vallejo y Diego Negral, con instrucciones especiales para 
el Cabildo y para el Corregidor (2), «para entender en algunas 
cosas cumplideras á nuestro servicio»; el Consejo, Justicia y Re- 
gidores de Toledo fueron avisados «que todo el tiempo que en 
ello se ocuparen les dexeys traher nuestras varas de justicia syn 
les poner en ello ynpedimento alguno e sy para alguna cosa de 
lo que van a hacer vos pydieran fabor e ayuda he lo deys e 
hagays dar segund e como por ellos vos fuere pedido, so pena 
de la nuestra merced e de clies mili, maravedís para la nuestra 
cámara» (3). Plerrera tenía especialmente el encargo de llevar á 
cabo las penas anunciadas en caso de desobediencia de los ca- 
nónigos «y sy algunos legos hallaredes culpados... que han dado 
o dieran para ello consejo, fabor e ayuda proseded contra ellos 
por todo Rygor de derecho, que para ello e para cada cosa e 
parte de ello vos damos poder complido con todas sus ynciden- 
cias e dependencias» (4). 

¿Pero, quién era el Prelado que Don Carlos había propuesto al 
Papa y en cuyo favor fueron tomadas todas estas medidas? En 
ninguna de las cédulas hasta ahora citadas figura su nombre. 
Por primera vez aparece en una del día 14 de Noviembre: e7'a 
D. Guillermo de Croy sobrino de Xevfes. Por esta cédula, fecha- 
da en Mojados, adonde había acudido el otro pretendiente, Don 
Alfonso de Zaragoza, se concedió al joven Croy carta de natu- 
raleza en España, medida tomada para prevenirse contra la pro- 



(i) ArcJiivo general de Simancas, libro 39, folios 153 v., 157. 

(2) ídem: Libro 39, folio 156, 157 v. 

(3) ídem: Libro 39, folio 1 59. 

(4) ídem: Libro 39, folio 1 59 v. 

TOMO Lxxv 14 



210 EOl ETI\ DE l.A REAl. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

testa (le los españoles (l). Por lo visto, esta cédula no fué publi- 
cada hasta que llegó de Roma, si no la confirmación oficial del 
Papa, por lo menos su consentimiento. 

Mientras tanto, muchos nobles españoles, que rodeaban aj 
Rey, procuraban conseguir el Arzobispado, unos para el hijo, y 
otros para el hermano ó nieto. El Rey despachaba á todos con 
una sola respuesta, á saber: «Que tuviesen buenas esperanzas, 
pues él proveería en aquel asunto como mejor conviniese». Con 
esta esperanza se quedaron todos (2). Al saber que el .agraciado 
era un joven extranjero, los nobles españoles pusieron alguna re- 
sistencia, pero al ver que Xevres gobernaba todo y que el Rey 
no negaba nada á su preceptor, no volvieron á hablar una pala- 
bra en contra; es más, para adular al Ministro sumamente pode- 
roso, y del que esperaban otros favores, rogaban al Rey diese 
el Arzobispado al sobrino de Xevres (3). 



(i) «En Mojados a quatorze días del mes de noviembre de 1517 anos 
se despacho vna probision de sus altezas firmada del Rey nuestro señor 
e Refrendada de antonio de Villegas e señalada del chanciller e del obis- 
po de badajoz e de don garcía de padilla /o/' la qual kizieron naíural de 
todos los Rey» os c señoríos de la corona de castilla y de nabarrafara el muy 
Reverendo in cristo padre cardenal de Crov para que pueda haver e aya en 
ellos qualesquier arzobispados y obispados, denídades e otros cuales- 
quier beneficios e oficios de que fuere probeydo». Archivo general de 
Simancas: Libro 40, folio 82 v. 

(2) Balthasr Porrbño: Historia Episcopal y Real de España, en la, qual 
se trata de los Arzobispos de Toledo v Reyes que lian gobernado á España de- 
baxo de su Primado. Ms. de la Biblioteca de la Catedral de Toledo, ca- 
jón 27, número 22, tomo 11, pág. 156. — Juan Maldonado: El movimiento de 
España, ó sea Historia de la Revolución conocida con el twmbre de las Co- 
munidades de Castilla, traducida al castellano por José Ouevedo; Madrid, 
1840, pág. 51. 

(3) Manuel Danvila, en su citada obra sobre las Comunidades de Cas- 
tilla, tomo I, pág. 70, dice que el Arzobispo de Toledo fué dado á Guiller- 
mo de Crov «contra la opinión del Marqués de Villena y otros Grandes 
de Castilla». De la lectura de los historiadores antiguos resulta lo contra- 
rio, pues Argensola, libro i, cap. 48, págs. 445 y siguientes refiere: «Aun- 
que esta prudencia )' la publicidad della no tuvo lugar en el Marqués de 
Villena ni otros Grandes que (según lo afirman escritores castellanos) por 
prendar á Xevres suplicaron al Rey que promoviese á Guillermo de Croy 
al Arzobispado de Toledo. Dióselo el Rey con súbita liberalidad, porque 
hasta el punto de hacer aquella provisión no había |pensado en el sujeto 



KL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 21 I 

El Conde de Palma fué á Toledo á principios de Diciembre. 
Según la instrucción que el Rey le dio el día 3 de este mes (i), 
debía tener especial cuidado «que no se presenten bulas ni rescri- 
tos, ni procesos, ni otra cosa que sea en perjuyzio de la dicha 

< 
nuestra preheminencia e sy algo se presentare trabajad por pren- 
der al que lo presentare e tomad en vos las dichas bulas y procesos 
e enviadnos las originalmente tiniendo syenpre mucho aviso que 
notificación ni abto no se haga por virtud dellas». También debía 



del promovido». Lo mismo dice Pedro Mejía: Historia del Emperador 
Carlos V, Rey de España, Ms. de la Biblioteca Nacional, G. 57, 66 y 70, li- 
bro I, cap. 12: «E! Arzobispado de Toledo, después de algunas negocia- 
ciones que hubo, dio a Gu3-llermo de Croy, que era Obispo de Cambray, 
sobrino de Musieur de Xebres se murmuro en todo el Reyno por ver dar 
tan gran dignidad a hombre estrangero de ellos pero no oj' decir enton- 
des y después acá ha sabido por muy cierto que el Marqués de Villena 
y otros Grandes de Castilla suplicaron al Rey que se lo diese y que él 
no estaba primero en ello ny Xevres lo auja procurado, de manera que 
el Rey tuuo en esto y eii otras cosas semejantes poca culpa, porque los 
mismos le aujan de aujsar dellos lo suplicauan las hiziese y el era en es- 
tos días de 17 años y medio harto tierna edad para carga tan grande 
como la adrajnistracjon de estos Reynos y señoríos y señaladamente los 
de España cuyas leyes y costumbres no podia auer entendido antes 
por sus pocos años como por auer sido criado fuera deellos.» Casi las 
mismas palabras emplea Sandoval, libro la, cap. iv: «Y aun se dixo.que 
el Marqués de \'illena y otros Grandes de Castilla suplicaron al Rey que 
se lo diese, y que el no estaua primero en ello, ni Xevres lo hauia inten- 
tado. Por manera que el Rey tuuo en esto y otras cosa semejantes 
poca culpa, porque los que les auian de anisar se los suplicauan. Y es 
cierto que estos Caualleros no ayudauan a los estrangeros porque ellos 
sintiesen bien verlos en lo mejor de España, sino por congraciarse con 
Xevres y con los demás Flamencos que vallan con. el Rey. Que son fuer- 
zas de la ambición poderosa, aunque sea en pechos nobles, cuyos corazo- 
nes se acobardan por vn fabor vano que les puede dar vn Rey o su pri- 
vado. » 

Véase también en Sepúlveda, libro ii, cap. vii; Schott, Hispaniae IIlus- 
iratae, tomo i, pág. 45. — Pedro Mexía: Historia Imperial y Cesárea, prosi- 
gúela el Padre Basilio Varen»; Madrid, 1655, pág. 614. — Porreño, tomo n 
página 156. 

En otro párrafo de su obra, tomo i, pág. 186, dice el mismo Danvila. 
con referencia á Sandoval, que el Arzobispado de Toledo fué dado á Croy 
«con aquiescencia del Marqués de Villena y otros Grandes de Castilla.» 
H. Baumg.\rten: Gesdiichie Karls V\ Stuttgart, 1881, tomo i, pág. 104. 

^i) Archivo general de Simancas: Libros generales de la Cámara, 
libro 37, folio 217 v. 



2 12 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

prohibir que, «sede vacante», se hiciesen muchos clérigos de 
corona. En unión del Hcenciado Herrera debía tener cuidado que 
las fortalezas del Arzobispado, de las cuales alguna era de gran 
importancia, estuviesen bien provistas de armas y municiones y 
mandadas por buenos Alcaides. La venida del Corregidor fué 
anunciada á Herrera, Alcaides, Consejos y demás autoridades, y 
todos amonestados á obedecerle (l). Después de llegar á Toledo, 
el Conde de Palma pidió á los Alcaides de las fortalezas relación 
de la gente y armas que cada uno tenía, para poder informar al 
Rey. Al hablar con el Cabildo notó que algunos de los Canóni- 
gos trabajaban por hacer elección ó postulación, siendo el más 
activo D. Juan Ruiz de Ocaña, el cual, por eso y á propuesta del 
Corregidor, fué llamado á la Corte (2). También el Conde dio 
informes desfavorables del Obispo de Segovia y de D. Fernan- 
do de Silva, cosa que maravilló mucho á la Corte, pues los 
dos habían enviado personas de confianza ofreciendo sus servi- 
cios (3). 

En general, parece que el Conde de Palma, desde el principio, 
trató de ganar á los Canónigos por concesiones y complacencias, 
pues en las Reales cédulas hasta ahora citadas figuran solamente 
penas y amenazas para ellos; pero después de haber recibido la 
primera relación del Corregidor se encuentran también promesas 
por primera vez en la contestación: «En lo que dezis... esta bien 
y hazedlo por manera que conozcan que siendo buenos servido- 
res de la catholica Reyna mi señora y míos tengo voluntad de 
les hacer mercedes y sy lo contrario hiziesen en especial que 
cosa tocante a preheminencia de nuestro patronadgo no podría 
dexar de castigallo gravemente» (4). 



(i) Archivo general de Simancas: Libro 37, folios 219 y 219 v. 

(2) Real cédula fechada en Valladolid el 13 de Diciembre de 15 17; 
ídem, libro 37, folio 226 v. 

(3) Real cédula de la misma fecha; ídem, libro 37, folio 222 v. 

(4) Real cédula de la misma fecha; ídem, libro 37, folio 222 v 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CKOY V EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 2 13 
JUVENTUD DE GUILLERMO DB CROV 

Don Guillermo de Croy, el afortunado sobrino de Xevres, tenía, 
al ser nombrado Arzobispo, veinte años aproximadamente (l). 
Fueron sus padres Enrique de Croy, Conde de Porcien, y Car- 
lota de Chateaubriand (2), y su preceptor desde 15 17 el gran 
humanista español Litis Vives, que hacía algunos años se encon- 
traba en Flandes, estudiando en Brujas, Lovaina y otras ciuda- 
des, por cierto en situación bastante apurada, por lo cual la pro- 
tección del joven Prelado fué para él como providencial, según 
se desprende de una carta de Erasmo, en la que dice: «Cardina- 
lem Croium, quum alus multis de causis mihi carissimun, hoc 
etiam nomine amo, quod et te nobis restituerit et a cruditatis 
periculo abduxerit> (3). Durante los años 151/ y 15 18 los dos 
visitaron varias ciudades de Bélgica y del Norte de Francia. La 
Cuaresma de 15'" la pasaron en Cambrai. Vives leía y estudiaba 
con mucha asiduidad los salmos penitenciarios y escribió una 
meditación sobre el quinto de ellos, que mandó á su discípulo. 
Tanto gustó el estudio á Croy que indujo y estimuló á su maes- 
tro á escribir meditaciones sobre los otros salmos penitenciarios. 
Vives seguía trabajando, y en 1 5 18 publicó una obra titulada 
Üpuscula varia, que contiene, entre otros estudios, las Medita- 
ciones in septem psalmos poenitentiae (4), precedidas de la carta 



(i) No he podido averiguar la fecha de su nacimiento. 

(2) Gallia Cliristiaita, tomo v; París, 1731, págs. 40 )' siguientes. — An- 
tonio DE Posada y Rubín de Celis: Bios;rafía eclesiástica, tomo iv; Madrid y 
Barcelona, 1851, pág. 373. — ^íígv'e: IHciioimaire des Cardinaux, Encyclopc- 
die 1/iéologigue, trosiéme serie, tomo xxxi; París, 1857, pág. 781. — Porreño: 
tomo m, págs. 156 y siguientes.— Gil González DXvila: Teatro eclesiástico 
de las iglesias metropolitanas y catedrales de los reinos de las dos Castillas, 
vidas de sus Arzobispos y Obispos y cosas memorables de sus sedes, tomo ni, 
pág. 460. 

(3) Desiderio Erasmo Roterodamo: Opera omnia; Lugduni Batavórum, 
tomo III, 1703, pág. 715. - Adolfo Bonilla y San Martín: Luis Vives y la 
filosofía del Renacimiento; Madrid, 1903, págs. 71 y siguientes, 600. 

(4) J. L. Vives: Opuscula varia, Lovanii, s. a. — ]. L. Vives Valenciano: 
Opera omnia, distributa et ordinata a Gregorio Álejansio; ítem Vita Vivis, 
scripta ab eodem Majansio; Valentíae Edetanorum, 1782, tomo i, págs. Í62 



214 boletín de la keai. academia de 1.a histoma 

en que Croy le estimula al trabajo y de la dedicatoria del autor 
al Cardenal, «Prefatio ad Gulielmun Croium Episcopum Came- 
racensem». Delante de la meditación al quinto salmo se encuen- 
tra la carta con que Vives envió este estudio inicial á su dis- 
cípulo. 

Por otra carta de Erasmo sabemos que entre el maestro y el 
alumno reinaba la mejor armonía. Cuando Don Carlos, poco des- 
pués de venir á España, mandó, por razones políticas, á su her- 
mano D. Fernando á Mandes, fué solicitado Erasmo como pre- 
ceptor de este Príncipe; pero el humanista de Rotterdam rehusó, 
pretextando que su salud era muy débil, y recomendó á la vez 
á su amigo Vives, diciendo: «Verum haudcio, primum an Cardi- 
nalis Croius, cui praeceptor est, passurus sit hominem a se divelli, 
diligit enim ita ut meretur effusissime; deinde an expediat, juve- 
nem amplissimae fortunae raraeque indolis taii formatore nudari. 
Impense faveo Principi Ferdinandi, sed ita de me meritus est 
Cardinalis, ut non ausim moliri quiecquam, quod illi sit incom.- 
raode futurum. Postremo nondum habeo compertum, an Vives 
ipse sustineat avelli a tanto patrono, eui se novit esse charissi- 
mum» (l). 

Entre las cartas de Erasmo hay tres dirigidas á D. Guillermo 
de Croy, y una carta respuesta de éste en que se habla de 
Demóstenes, Cicerón, Platón y Zenón, de los estoicos y epicú- 
reos y de otros asuntos científicos, lo que prueba que el joven 
aristócrata tenía relaciones con los grandes maestros de aquella 
época y se dedicaba á los estudios de humanidades (2). 

Vives era el preceptor del joven prelado, y su ayo ó paedono- 



y siguientes, 217 y siguientes. — Vita: pág. 32. — HoNiLLA:págs. 71 v siguien- 
tes. — J. B. PiÍREz: pág. 127. 

(i), Carta de Erasmo al médico del Infante D. Fernando, fechada en 
Lovaina el 13 de Febrero de 1519. — Opera, tomo ni, pág. 415. — Bonilla, 
pág. 80. Después de la temprana muerte del Cardenal de Croy, Vives soli- 
citó ser admitido como maestro del Archiduque Fernando, á quien había 
dedicado las Declamaciones Syllanas; pero como era poco diestro en intri- 
gas, palaciegas y enemigo de adulaciones, no puso en ello el suficiente 
empeño y habilidad y no logró alcanzar lo que ambicionaba. 

^) Opera, tomo m, págs. 359, 361, 363, 430. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 2 I 5 

mos era Carlos de Caroudekt, señor de Ponteles. A este compa- 
ñero dedicó Vives una pequeña obra titulada Pompejus Fugiens^ 
que publicó en I 520 en Schlettstadt (l). 

A pesar de su corta edad, Guillenno de Croy tenía ya varios 
cargos eclesiásticos. En 1 5 16 fué nombrado Prior del convento de 
San Pedro-, de la Orden de San Benito., en Afligkein, no lejos de 
Malinas, donde tomó el hábito de la dicha Orden (2). En el mismo 
año murió su tío Santiago, Obispo de Cambrai, y Guillermo fué su 
sucesor. Renunció este Obispado en 1 519) á favor de su hermano 
Roberto, que lo disfrutó hasta I550- Como se ve, tres Obispos 
seguidos en esta diócesis fueron de la familia de Croy (3). 

Además de las muchas propiedades y muchos oficios seglares 
y eclesiásticos que la familia de Croy tenía en Flándes.y Bor- 
goña", Xevres, tan pronto como Don Carlos fué proclamado Rey 
de España pensó en procurar á sus parientes beneficios en este 
país. El 9 de Junio de 1516 llegó á Bruselas la noticia de que 
había muerto Fr. Diego Deza, Arzobispo de Sevilla, y Xevres 
propuso á su sobrino Guillermo como sucesor; pero la noticia de 
la muerte de Deza no se confirmó {4). En 1517 vacó la Silla de 
Coria. Este Obispado era uno de los más ricos (5); por eso tuvo 



(,1) J. L Vives: Aduersus pseudodialecticos, Ejusdem Pompejus Fugiensí 
Selestadii, 1520. — Opera omnia, tomo 11, pág. 501. — Bonilla: págs. 92, 600. 

(2) Los frailes del convento de Aflighem llevaban entonces una vida 
muy mundana; por eso el Prior de Croy, aconsejado por el Abad de 
MaroiUes, hizo algunas reformas con el fin de imponer la disciplina ecle- 
siástica, tan relaiada; mas no habiendo dado resultado, visitó personal- 
mente el convento, trasladó á algunos de los frailes á otros conventos de 
más dura disciplina, y llamó á otros, conocidos por la severidad de sus 
costumbres, para que sirviesen de modelo. Archivo de la Catedral de 
Toledo, A, 9, 1. págs. r 5 y siguientes. 

(3) B. Gams: Series Episcoporiim; Ratisboanae, 1873, pág. 527. — J. B. 
Pérez: págs. 124 y 1 26. —Gil Gonz.ílez D.<vila: Teatro eclesiástico de las dos 
Castillas, tomo iii, pág. 460. 

El 15 de Agosto de 1519 participa W. Enckenwoert desde Roma á 
Xevres que el procurador Francisco de Barrionuevo y él procurarían obte- 
ner la admisión de la renuncia, al tratarse este asunto en el próximo Con- 
sistorio. Archivo general de Simancas: Estado, legajo 6 (6 antiguo), folio 42. 

(4") Antonio Rodríguez Villa: La Reina Juana la Loca. pág. 299; Ma- 
drid, 1892. — Danvila y Collado: tomo i, págs. 65 y siguientes. 

(5) «El Obispado vale ocho mil ducados». Carta del Obispo de Avila 



2l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

durante muchos anos prelados que no residían en él, que eran 
nada más que administradores. El Papa Alejandro VI lo había 
dado tres veces seguidas á un favorito suyo. Después, en 1503, 
lo dio Felipe el Hermoso á su preceptor, Francisco de Busley- 
den, Obispo de Besangon (l). Después de su muerte, el Papa 
quiso darlo al Cardenal Dovizzi di Bibiena, pero el 24 de Febrero 
escribió el Rey Don Carlos desde Bruselas á Cisneros que no se 
diese la posesión, si alguien presentaba las ejecutoriales pontifi- 
cias, hasta que él mismo diese su especial permiso, y propuso al 
sobrino de su preceptor, siendo confirmado por el Papa (2). Al 
pedir la provisión del Arzobispado de Toledo en Croy, le quitó 
el Obispado de Coria, que, á su instancia, fué provisto por el 
Papa en el dicho Cardenal de Bibiena. En los primeros días del 
año de 151S llegaron las bulas, y en seguida el Rey dio al -Car- 
denal las Cartas ejecutoriales, mandando el día 6 de Enero al 
Cabildo le diese posesión. Por otra cédula de la misma fecha se 
mandó al Corisejo de la ciudad de Coria y á los Alcaides de las 
fortalezas del Obispado que le entregasen todas las casas fuertes 
y le pagasen las rentas (3). 

A instancias también del Rey, León X, el 1° de Abril 
de 15171 en la cuarta creación de Cardenales que hizo, nombró 
al joven Croj Cardenal Diácono, con el titulo de Santa María en 
Aquií/o (4). Un legado del Papa le llevó el capelo á Middelburg, 

á Diego López de Ayala. Vicente de Lafuente: Cartas de los Secretarios 
del Cardenal D. Fr. Francisco Jiménez de Cisneros durante su regencia en 
los años IJIÓ y 1517; Madrid, 1875, pág. 161. 

(i) Gil GonzXlez DXvila: Teatro eclesiástico de las dos Castillas, tomo iii, 
págs. 458 y siguientes. — Vicente de Lafuente: Historia Eclesiástica de Es- 
paña, tomo V, págs. 50 y siguientes. — B. Gams: Klrchengeschichte von Sj>a- 
nien, tomo iii. primera parte, pág. 432. — Bonilla: pág. 75. — B. Gams: Serles 
Eplscopormn, pág. 30. 

(2) Vicente de Lafuente: Cartas de los Secretarlos de Cisneros, páginas 
223 y siguientes. — Luclano Serrano: Primeras negociaciones de Carlos V, 
Re\' de España, con la Santa Sede (15 16-15 18). Junta de Ampliación de 
Estudios: Escuela Española de Arqueología é Historia en Roma, cuaderno 11; 
Madrid, 1914, págs. 44 y siguientes. 

(3) Archivo general de Simancas: Libros generales de la Cámara, libro 
40, folios 119, 121 V. 

(4) Pedro Bembo; Eplstolae, Whvo 15, ep. 7. — Alfonso Chacón: Vllae et 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 217 

donde el joven agraciado se encontraba entonces con la Corte, 
y lo recibió el 8 de Julio de manos del Abad de Middelburg, en 
presencia del Rey, de la Infanta Doña Leonor, del Cardenal de 
Aragón y muchos Príncipes, señores y grandes maestres. La 
capilla del Rey cantó una misa solemne, fué leída la bula ponti- 
ficia y el nuevo Cardenal pronunció un discurso, saludando á los 
presentes y dándoles las gracias por haberle acompañado. El 
Cronista afirma que todo esto lo hizo divinamente el Cardenal, á 
pesar de su corta edad (l). El 12 de Octubre del mismo año se 
expidió el Indultum, dispensándole de la obligación de la resi- 
dencia para todas las dignidades que ya poseía y en lo futuro 
pudiera poseer (2). 

En Septiembre de 1520, D. Carlos propuso á Croy paj-a la 
abadía de San Pedro de Auniont, que había vacado por muerte 
de su confesor. Los frailes le eligieron, y el día 21 de dicho mes 
el Rey rogó al Papa confirmase dicha elección, pidiendo á la vez 
á su embajador en Roma, D. Juan Manuel, procurase despachar 
las bulas lo más pronto posible (3). 

LOS PROCURADORES TOMAN POSESIÓN DEL ARZOBISP.^DO 
EN NOMBRE DEL CARDENAL DE CROY 

Así llegó á ocupar la sede primada de España un extranjero. 
«España fijó la vista hacia Toledo para ver quién reemplazaba al 



Gesta Summorutn Pontificum a Christo Domino usque ad CUmenicm VII J 
necnon S. R. E. Cardinalium cuní eorundem ifüignibus, tomo 11. Romae, 1630, 
página 1. 4 10. — Oncfrio Panvinio: Epitome Pontificutn Romanorum a S. Pi- 
tra usque ad Pauium IV\ Venetiis, 1557, pág. 378. — Castejón: tomo 11, pá- 
gina 925. — Pérez: pág. 124. 

(i) «Certes, comme je rou)'S la diré, ce josne noveau Cardinal fist si 
bien son devoir qu'il en fut prisé et extimé á cause qu'il n'avoit que en- 
viron XX ans d'eage». — Vital Laiírent: Relation du prender voyage de Cliar- 
les-Quint en Espagne, Collection des voyages XX desSouverains des Pays Bas, 
tomo ni, págs. 34 y siguientes. — FoRO>y5A: Estancias y viajes de Carlos I', 
página 9 T . — Gonz.ílez D.ívila: Teatro eclesiástico de las dos Castillas, tomo 11. 
página 460. 

(2) Archivo de la Catedral de Toledo, A. 9, i, 18, 

(3) Archivo general de Simancas: Libros generales de la Cámara, li- 
bro 53, folios 105, 105 V 



:i8 boletín de la real academia de la historia 

austero, sabio y político Cardenal Cisneros; vieron con asombro 
é indignación ocupar el trono de San Ildetonso un adolescente 
imberbe, aprendiz de gramática latina, llamado Guillermo de 
Croy, sobrino del favorito del Monarca. De esta manera princi- 
piaba el futuro Emperador á usar de sus prerrogativas en la 
Iglesia de España, dando su primera dignidad á un chiquillo 
para que chupase el beneficio, ya que era incapaz del oficio». 
Con palabras tan duras como justas critica este hecho D. Vicen- 
te de Lafuente (l). La indignación era general, y cuando en 
Enero de 1518 se reunieron las Cortes en Valladolid, los procu- 
radores, antes de jurarle y concederle el servicio pedido, presen- 
taron al Rey 88 peticiones referentes al gobierno del país, délas 
cuales la quinta decía así: 

«Otrosy suplicamos a vuestra Alteza que ofisios nin benefi- 
cios nin dignidades ni tenencias nin governaciones se den nin 
conceden a extrangeros, mandando a los naturales de Castilla 
ayan sus oficios y beneficios en Castilla, nin de nin conceda 
carta de naturaleza a ningún extrangero e sy algunas son dadas, 
las mande rrevocar; e vuestra Alteza mande ver las clausulas del 
testamento de la Reyna Donna Isabel, nuestra sennora, que haya 
gloria, que en esto hablan, de las quales hacemos presentación, 
y en especial que las tenencias e dignidades e otros beneficios 
que vacaren en el arzobispado de Toledo e en los otros obispa- 
dos se den a naturales, y que el Arzobispo de Toledo venga e 
resyda en estos Keynos, porque aquí se gasten las rentas e se 
crien los naturales del Reyno con su reverendisyma sefioria». 
El Rey contestó: «A esto se vos responde que de aquí adelante 
guardaremos y mandaremos guardar lo que cerca desto que nos 
suplicáis vos prometimos y en lo que toca a la venida del reve- 
rendisymo Cardenal dé Croy Arzobispo de Toledo, nos, enten- 
diendo ser cumplidero a nuestro servicio e a bien destos nues- 
tros Reynos, le teníamos va escrito par que viniese y por vuestra 
suplicación le tornaremos a escriuir de nuebo con mayor yns- 
tancia y trabajaremos que venga en todo este verano, de lo qual 

: 1) Historia eclesiástica de España, tomo v, ¡jág. 134. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 2 19 

podréis ser ciertos que asy sera en el ayuda de nuestro Sennor 
Dios» (l). 

Mientrastanto D. Carlos había pedido al Papa la confirmación 
del nombramiento de su favorito, y le fué otorgada sin vacilar. 
Obtenido el juramento y el servicio de 200 millones de marave- 
díes, el Rey, á fines de Marzo, partió de Valladolid para Aranda 
de Duero, donde pasó la Semana Santa. Guillermo de Croy, en 
contra de la promesa del Rey, seguía en Flandes, y para infor- 
marle sobre el estado de la diócesis fueron á aquel país D. Juan 
de Vergara y el licenciado Fernando de Valdés (2). Los dos se 
hicieron amigos de Vives, que por cierto dedicó á Vergara su 
obra Veritas fucat.a seu De Licentia Poética (3). 

León X, cumpliendo los deseos de D. Carlos, había dirigido 
ya el 18 de Febrero un breve á todos los Arzobispos, Obispos y 
demás prelados de España, pidiendo le ayudasen á'Cro}^ y de- 
fendiesen sus derechos (4). Con la misma fecha dirigió también 
otro breve al Cabildo toledano, pidiéndole lo mismo. El plan de 
Xevres era otro, y por eso pidió y obtuvo aún más del Papa. 
El Arzobispado, con sus incalculables riquezas, vasallos, fortale- 
zas y ciudades, era dentro del reino una potencia demasiado 



ii) Cortes de los antif,uos Reinos de León v Castilla, publicadas por la 
Real Academia de la Historia, tomo iv, pág. 263. — Argensola: libro i, ca- 
pítulo 20, págs. 47Ó y siguientes. — Sandoval: libro 3, cap. 10. — Danvila: 
tomo I, pág. 71. — H. Baumgartem: Geschichte Karls V, tomo i, pág. 95. 

(2) Vives: Opera emnia, tomo i. Vita, págs. 62 y siguientes. — Castejón: 
tomo II, págs. 942 y siguientes — ^J. B. Pérez: pág. 125. 

Juan de Vergara, toledano, fué Catedrático de la Universidad de Alcalá 
y Canónigo de la Catedral de Toledo. Cisneros le hizo secretario suyo y 
le encargó de la edición de las obras de Aristóteles. Fué además colabo- 
rador de lUiPolxglola y publicó varias obras en Toledo. Bonilla: pág. 150: 
Hefele: págs. 124 y 380. 

Fernando de Valdés Tué más tarde Arzobispo de Sevilla é Inquisidor 
general. — Vives: Opera omnia tomo i; Vita, pág. 62. — Vic. de Lajuente: 
Historia eclesiástica de España, tomo v, págs. 235 y siguientes. — B. Gams; 
Kirchengescliiclitc von iipanien, tomo m, segunda parte, pág. 198. 

(3^ Primera edición, Lovanii, 1523; Opera omnia, tomo 11, págs. 517 y 
siguientes. 

(4) Biblioteca Xacional de Aladrid, manuscrito 13020 (Dd. 39), pági- 
nas 164 y siguientes. 



220 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

fuerte que podría ser peligrosa. Para evitar eso, el Consejo pro- 
puso al Papa un remedio radical: dividir el Arzobispado en tres 
Obispados, fundándose en que su extensa demarcación hacía 
punto menos que imposible á todos los prelados el cumplimien- 
to de los capones y deberes pastorales. León X, una vez acepta- 
do este proyecto, comunicó al Cabildo toledano, por medio de 
un breve del 3 de Marzo, que después de haber oído á los Car- 
denales y por el bien de la Iglesia, había dividido el Arzobispado 
en tres Obispados. La mitad de su antiguo territorio formaría el 
de Toledo, con la mitad de la renta, ó sean 30.OOO ducados, y el 
título de Primado de España, y de la otra mitad se harían los 
dos restantes, cuya capital se establecería en la población que 
más conviniese dentro de cada demarcación. Uno de ellos sería 
para el Cardenal Carvajal, con lo cual se le haría desistir del 
pleito que sostenía con la Iglesia de SigUenza, y el otro se daría 
á uno de los candidatos al Priorato de Castilla, con lo que se ter- 
minaría este enojoso asunto. Añade que, á instancias del Rey 
Don Carlos, ha nombrado al Cardenal Guillermo de Croy «Admi- 
nistrator in spiritualibus et temporalibus > de la Archidiócesis 
hasta cumplir los veintisiete años de edad, al llegar á la cual de- 
bería ser Arzobispo. Además, manda á los Canónigos, bajo pena 
de excomunión, guardar secreto sobre la división, no hablando á 
nadie de ella (l). 



(i) Archivo de la Catedral de Toledo, A. 9, i: el breve está fechado 
el 3 de Marzo de 15 18; el Rev había pedido la división del Arzobispado 
ya en Noviembre de 1517, al proponer al Cardenal para la Silla primada, 
pues ya el 3 de Diciembre escribe el Cardenal de Medici al Nuncio del 
Papa en Venecia: «Per altera vi advisamo de la morte del reverendissi- 
mo Cirdinale di ToUeto. Dipoi el Re Catholico ha fatto intendere a N. S. 
che vorria di questa Chiesa farne tre, per non daré a un solo tanto stato 
e tanta cura, eosi circa a lo spirituale come al temporale, per securtá et 
pace de li Regni sui et ha supplicato Sua Santitá che conceda gratia di 
fare questa dimembratione, cioé di lassare la meta a Tolleto, che dicono 
sara una entratá di 30 mila ducati d'oro, et questa sia Chiesa metropoH- 
tata; de l'altera meta farne dui altre episcopati di equale valuta, che sieno 
suffraganei di decta Chiesa di Tolleto. La quale, con quella entrata di 
ducati 30 milla d'oro, vorriano daré al reverendissimo Cardinale Camera- 
cense nepote di Monsignore di Cevres. Et altri dui vescovadi desegnono 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CKOY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 221 

Este breve de la división y otras cartas del Papa llegaron, du- 
rante la Semana Santa de 1 518, á Aranda de Duero, donde se 
encontraba la Corté. En seguida se preparó todo lo necesario 
para la toma de posesión, y como procuradores fneroirnomh)ados 
D. Francisco de Mendoza (l) y D. Carlos de Carondelet (2). 



servissino per quietare certi litigii importan ti che sonó in quelli Regni, 
come é per contó del reverendissimo Cardinale di Santa Croce et del 
Priorato de Castiglia. N. S. anchora che la cosa sia importantissima, desi- 
derando lavare materia et occasione de discordia et travagli che potessi- 
mo seguiré in quelli Regni, per essere questa Chiesa di Tolleto una gran 
soma a le spalle d'un prelato solo, havendo sempre respecto al bene uni- 
versale, penserá quello che si possi fare con honore de la Sede Apostó- 
lica et con stisfatione di quelle Maestá; et trovando bono expediente, non 
mancherá de la sua sólita benigtá». — Manoscritti Torrigniani, Archivo 
Storico Italiano, tercera serie, tomo xxi, pág. 200. — A fines de Diciembre 
escribió el Papa al Rey: «Quod mea consolii tui comprobado et collau- 
datio de partitione Episcopatus Toletani grata tibi magnopere fuerit. 
sane laetor>>. — Peo Bembo: Epistolac, libro 16, ep. 4. — ^J. B. Pérez: pági- 
na 124. — Castejón: tomo 11, pág. 925. — Martín G.'Vmero: pág. 939. — L. Se- 
rrano: Primeras negociaciones de Carlos V, Jíev de Espaúa. con la Santa 
Sede, págs. 49 y siguientes. — Baumgarten: tomo i, pág. 83. 

(1) Don Francisco de ^Mendoza era hijo de D. Diego de Fernández de 
Córdoba, Conde de Cabra, y hermano del Marqués de Mondéjar, Conde 
de Tendilla. A petición de Don Carlos fué nombrado por el Papa Deán 
de la Iglesia de Córdoba y Arcediano de Pedroche, lo que el Rey comu- 
nicó al Cabildo cordobés el día 2 de Enero de 15 18, encargándole lo re- 
cibiese como tal y le diese posesión de los demás beneficios con que 
fuese agraciado (Archivo General de Simancas: Libros generales de la Cá- 
mara, libro 37, folio 259). Cuando en Abril del mismo año fué encargado 
del gobierno del Arzobispado de Toledo, renunció el deanato, segura- 
mente porque esta dignidad no le hubiese permitido la ausencia, y se 
quedó con una simple canonjía; al menos, desde entonces, no figura en 
los documentos como Deán, sino como Canónigo y Arcediano de Pedro- 
che, y de uno y otro cargo creía que debía continuar cobrando las rentas, 
aunque estuviese ausente. Esta era también la opinión del Rey, y así se 
lo manifiesta al Cabildo cordobés en una carta del 2 de Abril de 1518 
(ídem, libro 45, folio 60 v.'i. Mas el Cabildo no obedeció, )• el día de San 
Juan, fecha en que para la Iglesia de Córdoba comenzaba el año econó- 
mico, dejó de pagar á Mendoza sus rentas, por lo cual éste se quejó al 
Rey. Nuevamente escribió Don Carlos, el 8 de Agosto de 1518, desde Za- 
ragoza, á los Canónigos cordobeses una carta, que les fué entregada el 13 
de Septiembre por el Corregidor de la ciudad D. Diego Osório y el Inqui- 
sidor MendragD (ídem, libro 43, folio 69). Dos días después se reunieron 
los Canónigos de nuevo y contestaron á Osorio y Mendrago que le paga- 
rían á Mendoza las rentas de sus prebendas, que sumaban 600 ducados, 



222 boletín de la keal academia de la historia 

El día 31 de Marzo escribe el Rey al Deán y Cabildo de To- 
ledo, rogándoles den libremente y sin dilación posesión de la 
iglesia y de todos los oficios «de la manera que los poseya y 



pero no la participación en las distribuciones cotidianas que cobraban por 
la asistencia á coro, pues estaba ausente )' los estatutos que habían jurado 
lo prohibían terminantemente. A petición del Corregidor y del Inquisi- 
dor dieron la respuesta por escrito y firmada por el Licenciado D Diego 
de Pinedo, Canónigo Secretario del Cabildo. También pidieron los dos 
Comisarios del Rey que constase en este escrito «lo que cada vno dixo en 
su voto y parecer», seguramente para poder proceder contra los que se 
opusiesen á los deseos del Rey, como se hizo en Toledo, pero el Cabildo 
se mantuvo unido y contestó «questa Respuesta davan por todos y en 
nombre de todos, asy fué acordado en el dicho Cabildo» (Archivo gene- 
ral de Simancas: Estado, leg. 6 (5), folio 1 17). A la vez mandaron los Canó- 
nigos cartas de protesta al Rey v á Xevres )' se dirigieron al Papa, pi- 
diendo confirmase su acuerdo (ídem, leg. 6 (5), folio 95, 253). Era entonces 
Obispo de Córdoba D. Alonso Manrique, Capellán mayor del Rey y uno 
de sus familiares. Natural era, por tanto, que éste trabajase en favor de 
Mendoza en el Cabildo. En una Real cédula del 7 de Agosto de 15 19, diri- 
gida á Manrique, se encuentra el párrafo siguiente: «Yo vos Ruego y en- 
cargo lo continueys dando horden con los de la dicha íuestra yglesia que 
as}' lo hagan pues lo hizieron en vida del cardenal don fray francisco 
ximenez, arzobispo de toledo de buena memoria ieniendo el dicho don fran- 
cisco de mendosa el dicho cargo (la gobernación del Arzobispado de To- 
ledo) por él, pues el'dicho cardenal no es de menos calidad^ (Archivo ge- 
neral de Simancas: Libros generales de la Cámara, libro 49, folio 8). Como 
los Canónigos cordobeses siguieron oponiendo resistencia, el Rey escri- 
bió el 9 de Abril de 152 1 á su Embajador en Roma y al Licenciado Barrio- 
nuevo, Procurador del Cardenal de Croy en Roma, para que suplicasen á 
Su Santidad se dignara despachar un breve en favor de Mendoza (ídem, 
libro 57, folio 23 V.). Después de la sumisión de los Comuneros, fué nom- 
brado por el Emperador, el 5 de Junio de 1523, en reconocimiento de sus 
servicios durante el levantamiento, Administrador del Obispado de Za- 
mora, cargo que desempeñó durante el tiempo que el Obispo D. Antonio 
de Acuña estuvo prisionero. Después de la muerte de éste recibió la mitra 
zamorana, y en 1528 fué nombrado Obispo de Oviedo, siendo trasladado 
más tarde á Palencia. Murió el 29 de Mayo de 1536 }' fué sepultado en el 
Convento de San Jerónimo de Madrid, al que donó 60.000 maravedíes. De 
este Convento fué trasladado al panteón de sus padres (Gil González DÁ- 
vila: Teatro eclesiástico de las dos Castillas, tomo 11, págs. 180 y siguientes. — 
Vicente de Lafuente: Historia Eclesiástica de España, tomo v, págs. 579 
y 535. — Danvila y Collado: Historia de las Cotnunidades de Castilla, tomo v. 
páginas 420, 449, 488 y 517; tomo vi, pág. 185). 

(2) Don Juan de Carondelet era pariente de D. Carlos He Carondelet. 
señor de Pontelles, personaje que )'a hemos citado como ayo del Carde- 
nal de Croy. Pertenecía al Concejo del Rey Don Carlos, con quien vino á 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 223 

tenía el cardenal don fray Irancisco ximenez» (l). Lo mismo en- 
carga en otras cartas, al Deán particularmente, al Maestrescuela 



España. Cuando en 1518. encontrándose la Corte en Zaragoza, murió el 
Gran Canciller Juan Salvaggio y fué nombrado como sucesor suyo Mer- 
curio Gatinara, por estar éste á la sazón ausente en Italia, Carondelet fué 
nombrado Gran Canciller interino (Argensola: libro i.cap. xLiv.pág. 588. — 
Sandoval: libro 3, cap. xvu. — Manuel José Medrano: Coniinuación de la His- 
toria general de España del Padre Aíariana, tomo i; Madrid, 1741, libro i, 
capítulo VII, pág. 1 8. — .Alexandro Henxe: Histoire du regué de Charles-Quint 
en Belgique. tomo n; Bruxelles et Leipzig, 1858, pág. 228. — H. Baumgarten: 
Geschichte Karh V, tomo i, págs. 208 y siguientes). Además de estos cargos 
civiles, tuvo varias prebendas eclesiásticas. En los documentos de la época 
aparece siempre como DcándeBcsan^on. Al morir el maestro Azpeytia,del 
Consejo de la General Inquisición y poseedor de la Abadía de San Juan 
de Poyo, quísose dársela á él; pero el 11 de Diciembre de 1516 participa 
Varacaldo á D. Diego López de Ayala que no se podía hacer esto, por 
tener el Cardenal de Santa María />/ Porticii la reserva y colación del Papa 
y no ser dicha Abadía de Patronato Real; mas como el Deán era una per- 
sona importante, procuraría concederle un Obispado (Vicente de La- 
fuente: Cartas de los Secretarios de Cisneros, pág. 76). Siendo Juan de Ca- 
rondelet Gran Canciller interino, vacó el Arzobispado de Palermo por 
muerte del Cardenal Francisco Remolini (sel Cardenal de Sorrento»), y á 
pesar de habe.r obtenido el derecho de sucesión el Cardenal Tomás de 
Vio («el Cardenal de San Si.KtO'), el Rey rogó al Papa que diese á Vio el 
Obispado de Gaeta y al Deán de Besangon el Arzobispado de Palermo, 
dejando en éste á Vio una pensión de 1.500 ducados. A esta pensión á su 
vez tenía derecho el Cardenal Jacobatii. Obispo de Lucera, y para indem- 
nizarle se propuso que el Cardenal de Vich. Obispo de Barcelona, le pa- 
gase una pensión igual con cargo al Obispado de Chefalu (Reales cédulas 
fechadas el 29 de Diciembre de 15 18 al Papa y al Cardenal de Medici y 
del 9 de Enero de 1519 a los mismos (Archivo general de Simancas: Libros 
generales de la Cámara, libro 38, folios 151, 152 y 152 v). Para favorecerle 
aun más, el Re)' quiso pi-ocurarle otras prebendas en el Arzobispado de 
Palermo: la Abadía de San Juan de Bayda y el Priorazgo de Santa ]\Iaría 
de Gracia.. Para conseguirlo, escribió al poseedor de ellas, el Capitán ge- 
neral de la mar, pidiéndole que las renunciase en favor de Carondelet, 
pues eran <.de poco valor y solían ser anexos y vnidos al dicho arzobis- 
pado de palermo y el dicho deán como arzobispo del los cjueria hauer por 
la obligación que tiene de Recuperar lo que pertenece al dicho argo- 
bispado» (Real cédula fechada en Zaragoza el 4 de Octubre de 15 18: Li- 
bros generales de la Cámara, libro 38, folio 1 40). Bonilla: págs. 92 y 600, 
llama al Deán de Besangon «Carlos'» de Carondelet, confundiéndole con 
su hermano (Biograpliie Nalionale publiée par l'Académie Royale des Scien- 
ces, des Lettres ct des Beaux-Arts, tomo in; Bruxelles, 1-872, pág. 348). 

(1) Archivo general de Simancas: Libros generales de la Cámara, li- 
bro 45, folio 59 V. 



224 boletín de la real academia de la historia 

y al Canónigo Luis Davalos (l). Además, por otras reales cédu- 
las de la misma fecha, el Ayuntamiento, Corregidor, Consejos, 
Justicias, Regidores, Caballeros, etc., de Toledo, fueron encarga- 
dos de ayudar y favorecer en todo lo posible á los Procurado- 
res (2). Los Alcaides de las fortalezas, que según la Real cédula 
del día g de Noviembre de I 5 17 habían hecho pleito homenaje 
al Rey, fueron dados por libres de éste y á la vez avisados para 
que entregasen todos los fuertes con sus municiones, etc., á los 
Procuradores. Todas estas cédulas debían ser entregadas por el 
Conde de Palma, Corregidor de Toledo, quien además recibió 
para el mismo fin varias con !a dirección en blanco. Según los 
Libro.s generales de la Cámara, ocho de estas últimas eran del 
mismo tenor que las del Deán, ^laestrescuela y D. Luis Davalos, 
y sin duda destinadas a otros Canónigos o personas de la con- 
fianza de la Corte, menos seis que estaban destinadas á personas 
que opusiesen resistencia, para llamarlas á la Corte (3). Por fin, 
el último día de Marzo se despachó una cédula de paso para los 
Procuradores. El Deán de Besangon iba con ocho caballos que 
había traído de Flandes, seis muías y ocho acémilas, y llevaba 
400 maravedíes de plata y mil ducados de dinero (4). Las auto- 
ridades de todas las poblaciones del Arzobispado fueron avisa- 
das para que aposentasen á los dos Procuradoi'es y sus criados 
en buenas posadas que no sean mesones y syn llevar dineros 
y le deys los bastimentos que ouiere menester a precios justos 
como entre vosotros valieran y les hagays dar bestias de guía 
e carretas que ouieran menester pagando por ello los jornales 
acostumbrados todo el tiempo que se ocuparen en yr hazer lo 
susodicho Y al dicho deán de besangon para la buelta de su ca- 



(i) Archivo general de Simancas: Libro 45, folios 59 v., 60. 
(2") ídem: Libro 45, folios 59, 61. 

(3) «El Rey... (en blanco), porque conviene a nuestro seruicio nos vos 
mandamos que luego vista esta os vengays a do quiera que estuviéremos 
para que alli os mandemos lo que aveys de hazer y porque el conde de 
palma corregidor desa cibdad vos hablara a el me rremito fecha en aranda 
a 31 de margo de 518 años yo el Rey refrendada del secretario covos 
señalada del obispo y don garcía». ídem, libro 45, folio 60. 

(4) ídem: Libro 45, folio 60. 



EL CARDP.NAt, GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 22^ 

mino hasta llegar a mi corte doquiera que estouiere.>. De ¡a 
misma manera debían aposentar a D. Francisco de Mendoza en 
todos ios viajes de visitaciones que hiciere a las ciudades, villas 
y lugares del Arzobispado (l). 

Con todas estas cartas partieron los dos Procuradores para 
Toledo, adonde llegaron la noche del domingo 6 al lunes 7 de 
Abril. El Corregidor comunicó á Xevres, el 16 de Abril, en un 
extenso relato, la llegada de los Procuradores, de las cartas y de 
la provisión, la cual había entregado al Cabildo (2). Este docu- 
mento no existe en el Archivo general de Simancas, pero por 
otros de la mism.a ('poca podemos saber lo que sucedió en 
los días siguientes. 

El martes, 1 3 de Abril, se reunió el Cabildo, y fueron leídas 
las bulas en favor de Croy y la cédula del Rey. Acto seguido, 
los Procuradores pidieron la posesión para el Cardenal (3). So- 
lamente un Canónigo votó en pro, todos los demás se negaron. 
Dos días después, el I 5 de Abril, el Cabildo dirigió una carta á 
Xevres, explicando su negativa (4). Por las bulas se habían ente- 
rado que el Papa había dividido el Arzobispado, sin haber pedido 
informe ó consejo á ellos, que eran los más interesados y perju- 
dicados. Cierto que la división no debía tener efecto en los días 
de Croy, pero el agravio .quedaría para después. Además, les 
parecía la división hecha en Consistorio con anuencia de los Car- 
denales, mientras qi:e el Rreve para Croy estaba sellado con cera 
que fácilmente se podía renovar ó perder, y con esto el Breve 
sería nulo, la división firme y podría ponerse en vigor, con lo 
cual el Cardenal se vería privado de la mitad del Arzobispado con 
grandísimo daño y mengua suya, de la Iglesia y de ellos. 'Por 
estas causas sobreseymos en dar la posesión al dicho Reverendí- 
simo Sr. Cardenal porque sy le dieramos páresela que consintia- 



(1) Archivo ¡general tic Simancas: Libro 45, folio bi. 

(2) ídem: Estado, legajo 7 (6 antiguo), folios roj. r2r, legajo 6 :6 anti- 
guo), folio 85. 

(3) J. B. PiÍREz: pág. 124. — Castejón: tomo ir, pág. 925. 

141 Archivo general Je Sinia?!cas: Estado 7 16 antiguo\ folio 1 17. 

TOMO Lxxv 15 



226 BOLETÍN DE BA REAL ACADEMIA DE LA HISTOUIA 

mos en esta diuision y fuera muy dificultoso de aver después el 
remedio, el que esta agora ligero, pues su Santidad promete al 
Rey nro. señor de revocar la dicha diusion querjendo lo su alte- 
za, suplicamos a Vra. S. que aya esto por bueno, pues que tanto 
conuieneal bien, honor y vtilidad de dicho Rmo. Sr. Cardenal y 
desta Sta. yglesia y prouiese Yra. S. con mucha diligencia esta 
reuocacion desta diusion por bulla plomada ad perpetuum rej 
memorian y no se confie en ese breue que satisface poco>'. 

Esta carta llegó á Aranda de Duero el día I". El mismo día, 
informado de la actitud dal Cabildo por otras relaciones, llega- 
das un poco antes, el Rey había escrito á los Canónigos, dicien- 
do que él había pedido al Papa la división del Arzobispado «por 
ser muy ynformado de lo mucho que cumplía el bien de estos 
Reynos y desa yglesia», y pide de nuevo obediencia sin dilación 
á las bulas y á sus órdenes (l). AI recibirse la carta de los Ca- 
nónigos, se vio que ellos estaban decididos á resistir y se cambió 
de táctica, y por eso el mismo día se despachó otra carta en que 
se les decía que el Rey ya había escrito á Roma pidiendo la re- 
vocación de la división y que procuraría que la bula necesaria se 
trajese dentro de seis meses Í2). De esta última cédula, el Conde 



(i) Arc/iwo ¡;e>!crn¡ de Simancas: I^ibros uencrales de la Cámara, li- 
bro 45, folio 74. 

(2) «El Rey. Venerables deán y cabildo de la santa yglesia de toledn 
vi vuestra letra de quinze de abril y cuando me la dieron ya yo avia sydo 
ynformado de la dilación que pusysteis en el dar la posesyon desa santa 
yglesia al Rcuerendisimo cardenal de croy de cjue he sseydo maravillado 
pues sy algo me queriades sui)licar sobre la diuision que primero estav.i 
hecha desa yglesia fuera Razón que primero cumplierades lo que nuestro 
muy ssanto padre vos enbio a mandar e yo por mis cartas vos encargue 
cuanto mas viendo como vistes que por el breve su santidad promete de 
Reuocar la dicha dyvisyon syendo yo dello contento e porque esto no es 
cosa que sufre mas dilación yo vos encargo mucho que cumpliendo lo que 
su santidad tiene mandado deys luego la posesyon a la dicha yglesia al 
dicho Reuerendisimo cardenal v a sus procuradores en su nombre libre- 
mente syn que en ello pongays mas dilación ni ynpcdimento e syn me 
mas consultar ni ver otra mi carta ni mandamiento y tened por cierto que 
ya yo tengo escripto a Roma que traygan las dichas bullas probeidas e 
con Revocación de la dicha devision segund lo pedis y que agora manda- 
re despachar vna posta no para mas de las traer e sy nescesario es yo por 



EL CARDENAL GLILLEKMO DE CliOY Y FL ARZOBISPADO DE TOLEDO 227 

de Palma debía hacer uso sólo en caso de que la primera no 
bastase para influir en los Canónigos. Si la segunda no fuese 
tampoco eficaz y los Canónigos continuasen negándose, el Co- 
rregidor mismo debía dar posesión á los Procuradores y ejecutar 
en los desobedientes las penas amenazadas íl). Como el asunto 



la presente vos prometo e aseguro por mi fee y palabra Real de lo man- 
dar procurar y trabajar que dentro de seys meses primeros seguientes se 
traerán las dichas bullas como las pedis e que en ningund tiempo 3-0 no 
consentiré ni daré lugar que la dicha divisyon se haga y en que devs la 
dicha posesyon libremente como hos lo cnbio a mandar Rescibire de vos- 
otros plazer y seruicio y de otra manera no se podra escusar de lo pro- 
uer como mas a nuestro seruicio cumpla fecha en aranda de duero a 17 
dias del mes de abril de 518 años yo el Re)- Refrendada del secretario 
covos». Archivo general de Simancas. Libros generales de la Cámara, li- 
bro 45, folio 75. 

(O «El Rey. Conde de Palma pariente mi corregidor de la cibdad de 
toledo por cartas que desa cibdad me han escripto he sydo ynformado de 
la dilación que el deán y cabildo de la santa yglesia desa cibdad han pues- 
to en dar la posesión de la dicha santa yglesia al Reverendísimo cardenal 
de croy e a sus procuradores en su nombre que alia están de ciue he sido 
marauillado pues sabiendo- la voluntad que a esto tengo v siendo tan jus- 
tamente proveydo non fuera Razón que pusyeran en dexar luego de 
complir lo qué su santidad e yo enbiamos a mandar y avnque segund su 
desobidiencia fuera Razón de luego lo mandar proueer con Riguridad 
pero por mas los convencer escrivo a los dichos deán c cabildo la carta 
que veréis que va con la presente en creencia y para en caso que pongan 
mas dilación lo que non creo por ser como es en tanto desseruicio nues- 
tro proveo de otra mi carta que asy mismo vereys por ende yo vos man- 
eto y encargo que luego les deys la dicha mi primera carta y entendays 
(■n ello e pongays tal diligencia que luego den la dicha posesyon certifi- 
cándoles de mi parte lo que yo les certifico en ella que no he de dar lugar 
a otra cosa antes lo mandare proveer con toda Riguridad como el caso lo 
Requiere e sy vieredes que todavía ponen dilación en ello presentadles 
la otra dicha mi carta en que les enbio a mandar que luego den la dicha 
posession syn poner mas ynpedimiento so pena de las tcnporalidades y 
de perder la naturaleza que tyenen en estos mis Reynos y de las otras 
penas que les pusíeredes como mas largo vereys por la dfcha mí carta y 
no lo conplíendo por esta segunda hazedvos dar la dicha posesyon libre- 
mente al dicho cardenal de croy e a sus . procuradores en su nombre y 
cxecutad en los Remisos e ynobedientes las dichas penas y entended en 
i-llo con la diligencia e cuvdado que soleys en las cosas que vos enbio a 
mandar especialmente en esta de que tanto seruicio Rescibire asy para 
hazer e cumplir lo susodicho e executar las penas contenidas en la dicha 
mí carta e las otras que vos de mí parte les pusíeredes e sy para ello fa- 
uor e ayuda ovieredes menester por esta mí carta mando al ayuntamíen- 



228 BOLETÍN DE I.A EEAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

era de gran interés, el día siguiente, l8 de Abril, se expidió otra 
cédula al Deán y Cabildo, pidiendo de nuevo la posesión so pena 
de pérdida de las temporalidades y la naturaleza en los reinos de 
España (i). 

El domingo, 1 8 de Abril, por la noche, llegó á Toledo una 
posta con estas cartas del Rey y otras de Xevres. A la mañana 
siguiente, el Conde de Palma, D. Francisco de ¡Mendoza y el 
Deán de Besangon se fueron al Cabildo, entregándole la primera 
carta del Rey. Como con ésta no consiguieron nada, el Conde 
les dio á los Canónigos la otra en que el Rey prometía procurar 
la revocación de la división hecha por el Papa. También les dio 
una carta de Xevres con igual contenido. Después se alejaron 
los tres, dejando á los Canónigos para que deliberasen. Mientras 
tanto, se había reunido en la Catedral mucha gente, entre ellos 
muchos señores y caballeros que esperaban con impaciencia el 
resultado. Estando en esto, apareció inesperadamente el Mar- 
qués de VilleTia, haciendo saber á los Canónigos que venía de 
parte del Rey y quería entrar en el Cabildo para hablarle. Pero 
varios caballeros,, entre ellos Hernando de .Silva, Diego de Men- 
doza y Pedro López de Padilla, se pusieron á la puerta de la Sala 
Capitular y le cortaron el paso, diciendo que si entraba él entra- 
rían ellos también. Intervino el Conde de Palma para sosegarlos, 
y por fin convinieron que el Marqués entrase y hablase al Cabil- 
do y los otros estuviesen en la puerta. Después «tenían entre sy 
todos los Canónigos muchas pláticas , .pero no llegaron aun 
acuerdo. Por la tarde, tanto el Marqués de Villena como el Con- 
de de Palma, los Procuradores, D. Diego de Mendoza, D. P'er- 
nando de Silva y Pedro López de Padilla visitaron á los Canóni- 



to justicias y otras qualesquier personas caualleros ornes hijosdalgos e de 
de otra qualesquier condición que sean desa dicha cibdad de toledo que 
vos den y hagan dar todo el fauor y ayuda que les pedieredesy ovicredes 
menester so las penas que de nuestra parte les pus^'eredes o mandaredes 
poner las cuales yo por la presente les pongo e he por puestas lo contra- 
rio haziendo fecha en la villa de aranda de duero a 17 dias del mes de 
abril de 518 años yo el Rey Refrendada del secretario covos». Archivo ge- 
neral de Simancas: Libros generales de la Cániar-i, libro 45, folio 7.) v. 
(O /í/cw; Libro 45, folio 74 v. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 229 

gos que cada uno tenía por amigos ¡jara convencerlos, haciéndo- 
les, sin duda, algunas promesas. 

El martes, 20 de Abril, por la mañana, el Cabildo se reunió 
de nuevo. Como el día anterior, se reunió en la Catedral mucha 
^ente, y otra ve¿ pidieron los caballeros entrar en la Sala Capi- 
tular, si entraba el Marqués. El Conde de Palma, para dirimir la 
contienda, metió al Marqués con su gente en una Capilla y á 
todos los demás en otra, separando de este modo á todos de la 
Sala Capitular. Los Canónigos, en unión del Conde y de los pro- 
curadores, discutieron otra vez muchísimo. Por fin se determinó 
lo siguiente: Los tres delegados se obligaron á traer, dentro de 
seis días, una Real cédula y un pleito-homenaje por el cual el Rey 
se comprometía á procurar del Papa la revocación de la división, 
y con tal condición se dio la posesión. Este acuerdo fué comu- 
nicado á los que esperaban en el templo. Puestos elIMarqués y 
sus compañeros á un lado del coro y los demás caballeros al otro, 
salieron los Canónigos, precedidos por los procuradores, de la 
.Sala Capitular al coro, donde se efectuó el solemne acto de la 
posesión. 

El Conde de Palma refirió todo esto á Xevres el mismo día 
del 20 de Abril (l), en la que al principio dice que había espe- 
rado hasta que el asunto se arreglase y que no le extrañaría que 
otros le hubiesen informado antes que él. Efectivamente, así fué. 
Una hora después del acto solemne, se. lo comunicó Lope de 
Conchillos a Xevres (2). Este, en carta del IJ de Abril, le había 
rogado que trabajase en favor del Cardenal, encargo por el cual 
Conchillos dio las gracias el ig (3) y el día 20 añade; < Plegué a 
nuestro Señor que con vida de V. .S. le veamos Santo Padre». 

El acto de la toma de posesión era de suma importancia, tanto 



(1) Archivo ¡general de Simancas: Estado, legajo 6. (6 antiguo), folio 121. 
I, a carta no lleva fecha, pero al hablar de lo sucedido el martes, dice «esta 
mañana»; además, el día 23, el Rey le da las gracias dic¡endo:>Conde pa- 
riente vi vuestra letra del 20 del presente...»: Libros generales de laCá. 
niara, libro 43, folio 16. 

(2) ídem: Legajo 6 (6 ;mtiguo), folio 36. 

(3) ídem: Legajo 6 (6 antiguo), f(jlio 34. 



23° BOLETÍN DE L\ REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

para los toledanos como para la Corte. Así se explica que el 
mismo día otros varios señores que habían jugado algún papel 
escribiesen á Xevres, ensalzando cuanto cada uno había trabajado 
en favor del Cardenal. Así lo hicieron Gómez Carrillo (l), el Ca- 
nónigo D.Juan de Fonseca (2), D. Juan de Herrera, Capellán ma- 
yor (3), y los caballeros D. Pedro López de Padilla (4) y Don Die- 
go Hurtado de Mendoza (5). Lo& dos últimos hacen resaltar que 
la venida del Marqués de Villena había sido muy inoportuna, que 
había alborotado la ciudad y que los amigos que le habían acon- 
sejado que viniese á Toledo le habían engañado. Para evitar más 
disturbios ruegan á Xevres le mandase salir pronto de la ciudad. 

Al día siguiente participa D. Francisco de Mendoza á 
■ Xevres (6) que la ciudad se ha sosegado, al saber que el Marqués 
de Villena iba á partir para Guadalu])e; pero, según decían, pen- 
saba volver pronto, lo cual ruega á Xevres evite, para que no 
ocurriesen más alborotos ó disturbios. Naturalmente, comunicó 
el Marqués de X'^illena á Xevres lo sucedido, pero su carta (7) es 
muy corta, por relerirse á un extenso relato que haría su her- 
mano Antonio Téllez pesonalmente. 

Como queda dicho, los procuradores, al tomar posesión, tu- 
vieron que prometer traer, dentro de seis días, una Real cédula, 
por la cual el Rey prometía procurar la revocación de la división. 
Dentro del tiempo fijado llegaron dicha Real cédula y el pleito- 
homenaje de Xevres, fechados en Almazán el 23 de Abril (8), do- 
cumentos que el Confie de Palma entregó al Cabildo, el cual los 
recibió con gran regocijo. Así el Corregidor pudo manifestar al 
Rey y á Xevres que todo estaba arreglado (9). 

líl 23 de Abril firmó el Rey varias cartas, dando las gracias al 



(i) Archivo general de Simancas: Legajo 6 (5 antiguoi, folio 3. 

(2) ídem: Legajo 7 (6 antiguo), folio 123. 

(3) ídem: Legajo 7 (6 antiguo), folio 113. 

(4) ídem: Legajo 6 (6 antiguo), folio 2. 

(5) ídem-: Legajo 6 (6 antiguo), folios 108 y 110. 
(5) ídem: Legajo 6 \(¡ antiguo), folio 109. 

(7) Idcni: Legajo 6 (5 antiguo), folio 5. 

(8) Libros generales de la Cámara: Libro 43, folio 16, 16 v. 

(9) /í/í'«.- Legajo 6 (6 ;intiguo)/fol!f) 85, 124, 



IL CARDKNAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 23 I 

Conde de Palma, al Ayuntamiento, á I). Diego Hurtado de Men- 
doza y al Marqués de Villena (l). Las palabras empleadas en la 
carta para este último son las más halagüeñas, á pesar de las re- 
laciones desfavorables que sobre su presencia se habían hecho. 
Después de las frases corrientes se añade; «Bien se ve que donde 
vos os hallaredes, no se puede ni ha de hacer otra cosa syno 
nuestro seruicio porque es lo que sienpre aveys fecho. ■> También 
dio las gracias á los Canónigos toledanos por haber dado la po- 
sesión <(.uiuy en concordia de todos... lo qual vos agradezco mucho 
y tengo en servicio; no lo esperaua menos de vosotros segund 
vuestra mucha lealtad y la voluntad que sé que teneys para me 
seruir y asy estad ciertos que todo lo que a esa santa iglesia to- 
care lo mandare mirar y favorecer como ella lo merece; la carta 
que pedis para seguridad que se trayran las buyas con Reuoca- 
cion de la diuysion que estaua fecha os mando enbiar con la 
presente y creed que antes de aquel tiempo plaziendo a dios 
vernan porque ya su santidad lo tiene concedido y se está ha- 
biendo el despacho para lo traer» (2). 

Lo dos procuradores no esperaron la llegada de los últimos 
despachos, sino que salieron en seguida después del día 20 de 
Abril de Toledo. D. Francisco de Mendoza fué á Alcalá de Fie- 
nares (3), donde tenía una canonjía (4) y allí pasó la mayor 



(i) Arcliii'o i^cncral de .Simancas: Libro 43, folio 16, 16 v. 

(2) ídem: Libro 43 folio 16. A continuación de la minuta se lee lo si- 
guiente: «Este dicho dia se despacho vna prouisyon de sus altezas firmada 
del Rey nuestro señor librada del chanciller y obispo y don garcía Refren- 
dada del secretario covos por la cual sus altezas aseguran e prometen y dan 
su fee y palabra Real al deán y cabildo de la santa yglesia de toledo que 
dentro de seys meses primeros syguientes procuraran con toda su posy- 
bilidad de traer y (¡ue trayran y ganaran de nuestro muy santo padre bulla 
appostolica plomada ad perpetuam Rey memoriam por la <iuat sufick-nte- 
mente su santidad derogue y Reuo(iue y case y anuUe la dímcmbracion 
e diuisyon que su santidad hizo del arzobispado de toledo e de las Rentas 
e derechos del Reyntegrandole en el estado que antes que la diuisyon e 
dimembracion se hiziese estaua motu propio e cierta ciencia e de pleni- 
tudine potestatis segund mas largamente en la dicha prouisyon si- 
contiene.» 

(3) ídem: Legajo 7 ¡6 antiguo), folio 129. 

(4) Más tardi' tuvo sobre esta canonjía un pleito en Roma; rl 7 di- 



232 boletín de la real academia de la historia 

parte del tiempo, yendo á Toledo, cuando los negocios se lo 
eKigían. Se comprende que no le gustaba vivir en la capital, 
donde el Cardenal y él tenían muchos enemigos. El Deán de 
Besan(;on se fué á la Corte, por ser del Consejo real. El era quien, 
en nombre de Xevres, dirigía los asuntos del Arzobispado y Men- 
doza el que desde Alcalá ejecutaba sus determinaciones (l). 

El 8 de .Septiembre de 1520 fué confiado á Mendoza sólo el 
gobierno del Arzobispado, siendo nombrado por el Cardenal de 
Croy Vicario general «in spiritualibus et temporalibus», con fa- 
cultad de nombrar todos los funcionarios, incluso dos oficiales y 
vicarios para las audiencias de Toledo y Alcalá, el Obispo auxi- 
liar, el obrero, los visitadores, inquisidores, etc. (2). 

La bula de la revocación de la división que los procuradores 
habían prometido al Cabildo y que el Rey pidió al Papa, fué ex- 
pedida en Roma el 23 de Julio de 1518, y por ella la división fué 
anulada con todas las formalidades (3). Dicha bula llegó a Zara- 



Diciembre de 1519 escribe el Procurador del Cardenal de Croy desde 
Roma á Xevres que Mendoza quería renunciar á ella en favor de su her- 
mano, mavordomo de Xevres, con tal cjue le dejasen el beneficio de Mar- 
chámalo, al cual también aspiraba Alardo Bouecquet, Capellán de Xevres. 
Archivo general de Simanrax: Estado, legajo 847, folio 10. 

(i) . La diferencia entre las posiciones de los procuradores resalta del 
siguiente párrafo de una carta de Mendoza al Deán de Besangon: «Suplico 
.1 V. M. cjue se acuerde de mí para traer a la memoria de mossieur de 
Xebres lo que yo acá "sirvo y el mucho gasto que tengo que del trabajo 
ya V. M. lo sabe y yo lo doy por bien empleado por ser su servicio del 
i"ardenal. mi Señor y de mossieur de Xebres; no quiero otra cosa si no. 
que se acuerde de mí si mis servicios lo merecen y sy no curen dello; y 
pues yo no tengo otro señor ni pacb'e si no a V. M. mi honra }• provecho 
pongo en sus manos que sí que guiandome por este norte no perderé de 
cobrar buen puerto y en esto no quiero mas decir porque conozco el ver- 
dadero amor que V. M. me tiene». Archivo general de Simancas: Estado 
Cast, legajo 6 (5 antiguo), folio 126. 

(2) Archivo de la Catedral de Toledo, A. q. 1, 9; Biblioteca Nacional de 
Madrid, Ms. 13.020, pág. 177. 

Vicario de Alcalá era á fines de Septiembre de 1520 Diego de Avella- 
neda, según consta en un documento firmado por él el día 26 de dicho mes, 
on el cual certifica haber recibido el breve de Lecín X del 10 de Diciembre 
de 151S confirmando los privilegios de las monjas de Santa Clara. Archivo 
Xacionaí Histórico de Madrid: Catedral de Toledo, caja 227. 

(3) Original en el Archivo de la Catedral de Toledo, A. Q, 2; copia en la 



EL CARDENAL GDILI.ERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 233 

goza, donde á la sazón se encontraba la Corte, á fines de Sep- 
tiembre. El 24 de este mes, el Rey participó al Cabildo que le 
Siria entregada en su nombre, pidiendo á la vez le devolviese !a 
cédula del "prometimiento» (l). Francisco de Mendoza fué á To- 
ledo el lunes 25 de Octubre para entregarla personalmente al 
Cabildo (2). Los Canónigos recibieron con grandísima satisfac- 
ción tan deseado documento, hicieron una procesión y dieron 
las gracias á Xevres. 

En estos días iba Doña Leonor^ hermana del Rey, á casarse 
con Don Manuel, Rey de Portugal. El día 9 de Octubre de 1 5 18, 
encontrándose Don Carlos en La Muela (provincia de Zaragoza), 
su hermana, que había venido con él de Flandes y le había acom- 
pañado hasta ahora, ]5artió para Portugal (3), pasando en su via- 
je por Alcalá de Henares, el jueves 21 de Octubre (4). Iba acom- 
pañado por la señora de Xevres y por dos hermanas del Carde- 
nal de Croy; el 29 de Octubre entró en Toledo y oyó una misa 
solemne en la Catedral (5)- 



Biblioteca Nacional de Madrid, Ms. 13.020, págs. 172 y siguientes. Caste- 
jón, tomo u, págs. 941 y siguientes. 

(i) Libros generales de la Cámara, libro 43, folio 103. 

(2) Archivo general de Simancas: Estado Castejón. legajo 6 (6 antiguo), 
folios 266, 258. — J. B. PÍREZ, pág. 124, da como fecha de la entrega' de la 
bula el 15 de Octubre, equivocándose, pues el 18 de Octubre comunica 
Mendoza desde Alcalá haber recibido la bula, con la que iría el lunes si- 
guiente, o sea el 25 de Octubre, á Toledo. Archivo general de Simancas. Es- 
tado Castejón, legajo 6 (6 antiguo), folio 244. Regresó inmediatamente á 
Alcalá, porque al día sigiriente, 36, participa á Xevres que había efectuado 
el encargo. Además el Cabildo en las cartas del 20 )• 23 de Octubre, lega- 
jo 6 (6 antiguol, folio 119; legajo 6 ¡5 antiguo), folio 141) dirigidas á Men- 
doza, no habla todavía nada de este asunto. 

(3) Foronda; Estancias y iiiajt:.s del Emperador Carlos V, pág. 128. 

(4) ^ Archivo general de Simancas: Estado Castejón, legajo 6 (6 antiguo), 
folio 260; legajo 6 (5 antiguo), folio.242. 

(5) J B. PiÍREz: págs. 127, 129. — Lttciano Sehr.\no: pág. 55. — Danvil.v y 
Collado: tomo i. págs. 205 v siguientes, 213, tomo vi, pág. 125. — H. Balm- 
GARTEx: tomo I, págs. 3 1 o y siguientes. Según Argensola, libro i, cap. 47. pá- 
gina 523; cap. 57, págs 528 y siguientes. Doña Leonor quiso marchar á. 
Portugal ya en Julio, pero suspendió el viaje por empezar las primeras al- 
teraciones en Castilla. Más tarde, ya viuda, pasó de nuevo por Toledo, el 
22 de Abril de 1525. — Sandoval: tom.o i, libro 3, cap. 18. pág. 132. 



234 boletín de la real academia de la historia 

provisión' de oricios y dignidadks ks' el arzobispado de toledo 
durante el pontificado del cardenal de crov 

Después de haber obtenido la seguridad de que no se partiría 
el Arzobispado, el t'abildo pasó por tener un Prelado extranje- 
ro. Lo que dolía á los españoles, y sobre todo á los Canónigos 
toledanos, era que el Arzobispo no viniese á su Diócesis y gas- 
tase sus rentas fuera del país. Ya en las Cortes de Valladolid, el 
Rey había prometido procurar que el Cardenal viniese á España, 
promesa que no fué cumplida, á pesar de las repetidas reclama- 
ciones del Cabildo (l), pues seguía en Flandes sin tener influen- 
cia ninguna en la administración del Arzobispado. En todos los 
asuntos los procuradores no se dirigían á él, sino á su tío Xe- 
vres, que era- quien manejaba todo. El joven Cardenal de Croy 
era uno de tantos Prelados de aquella época que poseían varios 
altos cargos eclesiásticos no por méritos, sino por favoritismo. 

¿Mas, cómo se explica que los Canónigos que al principio eran 
tan opuestos á dar la posesión á un Prelado extranjero, cesasen 
en su oposición? Pues, sencillamente, porque se repitió en el Ar- 
zobispado lo que se había visto en todo el país. Todos los espa- 
ñoles vieron con disgusto que el reino fuese heredado por un 
Príncipe extranjero, ante la perspectiva de ser gobernados por 
manos ajenas. Sin embargo,' al llegar Don Carlos á España acu- 
dieron muchos nobles, señores y Prelados á recibirle y ofrecerle 
sus servicios, siempre con la esperanza de obtener alguna buena 
recompensa y ascender á elevados cargos. Muchos que vacila- 
ban fueron ganados con promesas, dádivas, amenazas, como se 
vio en las Cortes de Valladolid, y más claramente en las de San- 
tiago y Coruña: así es que los que protestaban quedaron en mi- 
noría. El mismo procedimiento, aunque, es claro, en menor es- 
cala, se siguió en la toma de posesión del Arzobispado. Al prin- 



(i) Por ejemplo, el 28 de Septiembre de 1518 escribe D. Francisco 
de Mendoza á Xevres diciéndole que todos deseaban que el Cardenal 
viniese. Arcliivo ¡general de Simancas: Estado, legajo 6 (ó antiguo), folio 243- 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY V EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 235 

cipio hubo gran resistencia en los Canónigos; mas los represen- 
tantes <' hablan» particularmente con los Canónigos que tenían 
por amigos, prometen á unos, amenazan á otros y por fin consi- 
guen que se le dé posesión. El egoísmo, la cobardía y venalidad 
hacen que las pretensiones ajenas venzan á las conveniencias na- 
cionales. Con gran acierto dice D. Vicente de Lafuente (l): «Al 
hablar de la venalidad de los destinos en aquella época aciaga, 
nuestros escritores claman contra las infamias de Xevres y los 
flamencos, pero no tienen en cuenta que los españoles de en- 
tonces eran tan bajos y ruines como aquéllos, pues en aquel 
mercado infame, tan inmorales eran los vendedores como los 
compradores, y aquéllos no hubieran echado a vender si los es- 
pañoles no se hubieran presentado a comprar . Así resultó que 
el rico Arzobispado de Toledo fué una de las muchas prebendas 
de la familia de Croy^y Xevres proveía todos los oficios y digni- 
dades vacantes en sus privados y favoritos. 

Prueba de ello son los hechos siguientes: El día 6 de Abril de 
I 518 escribe Hernando de Silva desde Toledo á Xevres, dicién- 
dole haber oído hablar de la llegada de las bulas, y le felicita y 
ofrece sus servicios (2), ofrecimiento que repitió el 19 del mismo 
mes (3). El mismo día 6 de Abril participa D. Diego de Rive- 
ra, Obispo de Segovia, que al llegar á su capital, con motivo de 
las fiestas, había recibido la noticia de haber llegado las bulas v 
que por eso iría pronto á Toledo para trabajar en favor del Pre- 
lado (4). Una carta de igual contenido dirige a Xevres D. Juan 
de Rivera, hermano del Obispo Diego, añadiendo que no «le 
era seguro lo de las bulas, si no ya hubiese partido a Toledo» (5 ). 

Al presentarse en Toledo los procuradores pidiendo la pose- 
sión para Croy, votó, como queda dicho, solamente un canónig(j 
en pro. I'ué D. Pedro de M¿i/ilo:a., quien ayudó desde el primer 



(i) Historia eclesiástica ¡fe España, tomo v, pág. 1 19. 

(2) Arcliivo general de Simancas: Estado, legajo 7 (6 antiguo), folio i iS. 

(3) ídem: Legajo 7 (6 antiguo), folio 120. 

(4) ídem: Legajo 7 (6 antiguo), folio 1 14. — \'icente de Laflente: Hist,^- 
ria eclesiástica de España, tomo v, pág. 529. 

(5) ídem: Legajo 7 (6 antiguo), folio i 16. 



236 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

momento á su pariente D. Francisco, y el día 14 de Abril escribe 
;'i Xevres (I) que había votado en conciencia, jiorque además de 
las bulas había venido un mandamiento del Rey, al que debía 
obedecer. Además, con palabras aduladoras, elogia al Cardenal; 
y junto con esto, concurriendo en el Rmo. Cardenal tales cali- 
dades quales pertenecen para tal dignidad...; a quien por sus 
merecimientos todos deuemos tanto». De nuevo se ofreció á 
Xevres el día 6 de Junio (2), refiriéndose á los buenos informes 
que daría de él su tío D. Diego Hurtado de Mendoza. Un her- 
mano de D. Francisco, D. Antonio de Mendoza, era al mismo 
tiempo Corregidor de Cuenca (3). También este debió recibir 
alguna prebenda, como se ve por una carta del 29 de Junio 
de I 52 1, de D. Francisco al Cardenal de Tortosa (4), y como si 
esto fuera poco, también pidió D. Francisco al Deán de Besan- 
(;on, cuando éste era Gran Canciller interino, la prorrogación del 
cargo que su otro hermano desempeñaba en el Campo de Cala- 
trava (5). 

Don Francisco y D. Pedro eran sobrinos del citado caballero 
toledano D. Diego Hurtado de Mendoza, hijo del gran Cardenal 
D. Pedro de Mendoza, Conde de Mélito, que también trabajó en 
favor de Croy y que, en 1520, al marcharse Don Carlos de 
líspaña, fué nombrado Virrey de Cataluña y de Valencia, con el 
encargo de pacificar las (iermanias (6). Era, además. Deán de/ 
Cabildo un Mendoza^ tj. Car/os, que, como Presidente del 
Cabildo, guardó cierta reserva, pero sostenía con la Corte corres- 
]iondencia particular. Ya el 13 de Diciembre de 1 5 17 1^ escribe 
el Rey desde Valladolid: «Venerable deán de la santa yglesia de 
toledo: el licenciado de herrera, alcalde de nuestra casa y corte 



1,1) Archivo gei2cral tic Simancas: Estado, legajo 7 ib antiguoi, folio i 19. 
\'éase también Danvila y Collado, tomo vi, i)'igs. 142, i8ñ y siguirntes. 
(2) ídem: Legajo 6 (6 antiguo), folio 256. 

13) /rfr;«; Legajo 6 15 antiguo), folio 126. 

14) ídem: Patronato Real, legajo 2, folio Sd. 

(5) /rfí/«; Estado, legajo 6 (5 antiguo), ídIío 142. — Argessola: lil)ro 1, 
cap. 44, pág. 588 y sig. — Sandoval; libro 111, cap. 17. 

(6) Argensola; libro i, cap. io2, págs. 950 y siguientes. 



El. CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 237 

y del nuestro consejo, me ha escripto la \oluntad y deseo que 
teneys a mi seruicio y de como os ha hallado mu}^ cierto para lo 
que a esta toca, lo qual os agradezco y tengo mucho gusto en 
seruicio, y así os Ruego y encargo lo continuays, que en ello me 
seruireys mucho, y lo terne en memoria para las cosas que os 
tocaren, como más largamente el dicho alcalde os dirá de mi 
parte» (l). De su actitud en la toma de posesión no dicen nada 
los documentos, pero más tarde se declaró públicamente parti- 
dario de Croy y de D. Francisco, como se verá luego al tratar 
del levantamiento de Toledo, y según se desprende de su acti- 
tud el 27 de Febrero de 1520(2). 

El primer Canónigo toledano que acudió á la Corte de Don 
Carlos, cuando éste se encontraba en V'alladolid, fué D. Fer- 
nando de Fonseca. Sus ofrecimientos fueron aceptados, y los pro- 
curadores le propusieron para la dignidad de la Obrería, cargo 
que le fué otorgado poco tiempo después de la toma de pose- 
sión de Croy (3). El Cabildo había elegido al mismo tiempo, es 
decir, el i.° de ]\Iayo de 1518, para este cargo á D. Dieqo López 
de Ayala (4), que había sido nombrado Canónigo por Cisneros 
el 24 de Septiembre de 1506, y Vicario de coro en 1509, y más 



(1) ^/•i'/«í)o ,i^6'«c/'í7/ í/í .S/«íJ'«<"rtJ'.' Libros generales de I;i Cámara, liljro 
37, folió 226 V. 

(2) Don Carlos murió el 8 de Diciembre de 1529. Su sucesor fué otro 
Mendoza, D. Rodrigo, que en 1523 fué promovido al Obispado de Orense. 
J. B. PÍREz: pág. 130.— Danvii.a y Collado: tomo vi, pág. 140. 

(3) El 6 de Mayo. Xevres ya le escribe sobre un asunto de este cargo. 
Archivo general de Simancas: Estado, legajo 6 (5), folio 1 17. El 6 de Junio 
comunica Francisco de Mendoza á Xevres: «Ciertas promisiones de la obra 
se han presentado en nuestro Cabildo para Hernando de Fonseca, canó- 
nigo», ídem: Legajo 6 (6), folio 256. — Danvila: tomo v"i, pág. 141. 

(4) Franclsco Pérez Si;da.>jo: Xoias del Archivo de la Catedral de To- 
ledo, puldicadas por D. jElfas Torno en las publicaciones del Centro de Estii- 
Jios Históricos: Madrid, 1914, págs. 43, 1 13. — Manuel R. Zarco del Valle: 
Documentos de la Catedral de Toledo, tomo i; Madrid, 1916, págs. 373 y si- 
guientes — Vicente de Lafuente: Historia eclesiástica de España, tomo v, 
págs. 120, 122. -B. Gams: Die Kirchetigeschichtc von Spahicm, tomo iii, 
-segunda parte, pág. 147. — Daxvila: tomo i, págs. 69, 176, 180, 185; tomovr. 
pág. 141.— Pascual Gayangos y Vicente de Lafuente: Cartas del Cardenal 
D. Fr. Francisco de Ximénez de Cisneros á D. Diego López de Ayala; Ma- 
drid, 1867. 



238 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tarde fué representante y provisor suyo en Bruselas. Su elección 
como obrero fué anulada por Xevres en favor de Fonseca, pro- 
duciendo esto, como era natural, un gran disgusto en el Cabildo. 
I. a noticia de la elección de López de Ayala causó gran asombro 
en la Corte. El Rey expresó á los Canónigos su disgusto, pidiendo 
revocasen su elección, pues la provisión de esta dignidad había 
pertenecido al Cardenal Cisneros, y, por consiguiente, pertenecía 
ahora al Cardenal Croy (l).Para esclarecer este asunto, el Rey les 
prometía: «Si derecho alguno pretendeys tener a la dicha elec- 
ción y nombramiento de la dicha obrería, yo lo mandare ver y 
proveer en ello lo que sea justicia» (2). Pero mientrastanto no 
debían impedir á Fonseca en el ejercicio de su dignidad, «so 
pena de las temporalidades y de perder la naturaleza que teneys 
en estos mis Reynos y de ser ávidos por ajenos y extraños 
dellos, en Pas quales dichas penas, desde agora lo contrario 
haziendo, vos doy por condenados» (3). En términos parecidos 
se despachó una carta á D. Diego López de Ayala, al cual se 
mandó no aceptase el cargo, aunque el Cabildo no revocase la 
elección (4). Las dos cédulas fueron enviadas al Conde de Palma 
para que las entregase ante escribano público y ordenándole 
comunicase la respuesta de uno y otros (5). De los canónigos, 
solamente D. Pedro de Mendoza obedeció, como lo manifestó en 
una carta á Xevres (6). Los demás, al contrario, suspendieron á 
Fonseca la paga de su prebenda y de otros beneficios suyos }• 
cerraron un postigo que éste había hecho en el claustro de la 
catedral, por el cual entraban las personas que habían de arren- 
dar las rentas de la Obrería. Poco después pensó el Corregidor 
ir á la Corte para dar cuenta al Rey de varios asuntos, y entre 
ellos el de la Obrería. Pero el Rey — ó más liien sus consejeros — 



I í) Arc/ih'3 gouTal de Simaii(\ix: Estado, legajo 6 (51, folio 126. 

(2) Cartas del Conde de Palma al Rey; /dem: Legajo 7 (6), folio 105, iü6. 

(3) Real cédula fechada en Zaragoza el id de Mayo de 1518: Libros 
generales de la Cíímara, libro 45, folio 88. 

(4) Real cédula de la misma fecha: ídem: Libro 45, folio 88 v, 
(,5) ídem: Libro 45, folio 89. 

i 6) Arc/iiva general de Simanras: Estado, legajo 6 (b), folio 2i,b. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 239 

no estimaba oportuna su ausencia de Toledo, y le escribió desde 
Zaragoza: 'iPor estar como estoy fuera desos Reynos vuestra 
absencia dcsa cibdad para las cosas de nuestro servicio haria 
falta. Rescibire seruicio que lo dexeis para quando plaziendo a 
nuestro señor buelva a esos Reynos que será presto y eston- 
ces podreys venir a me ver y visitar y entender en lo que vos 
tocare que yo holgare de vuestra visita^; (l). A la vez le fueron 
anunciadas otras cartas con advertencias sobre los asuntos pen- 
dientes. Estas cartas fueron despachadas el día 14 del mis- 
mo mes. 

De nuevo se mandó al Cabildo que anulase la elección de 
I.ópez de Ayala, amenazando á los Canónigos: «lo contrario 
haziendo desde agora os condeno y he condenado syn otra sen- 
tencia ni declaración alguna e de como esta mi cédula vos fuese 
notificada e la cumplieredes mando so pena de la mi merced e 
dies mili maravedís para la mi camara^^ (2). A todas las personas 
eclesiásticas y seglares que habían recibido algún arrendamiento 
¡lerteneciente á la Obrería por el Deán y el Cabildo, se les mandó 
por otra cédula que las dexen e non vsen de tales arrendamien- 
tos so ciertas penas ^. Todos "estos arrendamientos fueron anu- 
lados: 'Lo doy por ningund valor y efecto por ser como es 
agravio y perjuyzio del dicho Reverendissimo cardenal» (3). En 
cambio, fueron confirmados por otra cédula todos los arrenda- 
mientos dados por Fonseca: «Aprometo e aseguro a vos las 
dichas personas que asj' teneys arrendadas o arrendaredes las 
dichas Rentas del dicho canónigo obrero Hernando de Fonseca 
que los arrendamientos que del hesieredes vos serán ciertos y 
seguros y que no consyntire ni daré lugar a que agora ni en 
algund tiempo ninguna persona nos vaya ni pase contra ello ni 
perturve nin moleste en ellos que por la presente vos los hago 
sanos e seguros e de paz para agora e para syenpre jamas e no 



(T) Rc;il cédula del ii de Junio de 15 iS: Libros generales de la Cám.i- 
ra, libro 44, folio 8 bis. 

(2) ídem: 43, folio 47 v. 

(3) Real cédula fechada en Zarai;oza el 14 de Junio de 1518- IJor: 
I.ihro 43, folio 48. 



240 BOLETÍN DE LA KEAL ACADFMIA DE LA HISTORIA 

fagades ende al» (l). Al mismo tiempo, D. Diego López de 
Ayala y el Canónigo Pedro Suárez recibieron cartas del Rey, por 
las cuales fueron llamados á la Corte. El Corregidor por quien 
estas cédulas fueron entregadas debía cuidar que fuesen cumpli- 
das [2). A pesar del tono enérgico de estas cartas, tanto Xevres 
como D. Francisco de Mendoza querían evitar toda violencia y 
alteración; por eso no les gustó que Fonseca hubiese abierto el 
postigo (3). Pero éste se disculpó, escribiendo á Xevres que lo 
había hecho de acuerdo con Mendoza, y que el abrirlo «no era 
cosa de novedad ■■>, sino «avia grand necesidad de abrirle» (4). A 
petición de Mendoza, el Conde de Palma detuvo algunos días las 
mencionadas cédulas, porque los canónigos habían propuesto un 
arreglo; mas cuando se vio que su ofrecimiento «para va en pala- 
bras», notificó las cartas é hizo pregonar por el Arzobispado las 
referentes á los arrendamientos, lo cual produjo el efecto que se 
buscaba: el Cabildo se sometió en el mes de Julio y Fonseca dis- 
frutó su cargo, sin ser molestado por nadie. Como j^a no era nece- 
sario que Lóbez de Ayala y Pedro Suárez compareciesen en la 
Corte, el Conde de Palma no les notificó las cédulas dirigidas á 
ellos. Tal vez éstos hubiesen ido de buena gana, pues el Conde 
escribe á Xevres: '<Entre todo el Cabildo está asentado quel que 
mandasen ir a la Corte por estas cosas ganase dos castellanos 
por cada día y creo que por ganallos holgaran de yr sy su alteza 
todavía manda que se notifiquen (las cédulas)» (5). 

Varias veces se dirige el Cabildo á Xevres, pidiendo un bene- 
ficio para un protegido suyo. Así, por ejemplo, el 2 de Noviem- 
bre de I 5 18 piden los Canónigos una prebenda para su Secreta- 
rio D. Fernando Alonso (6). Xevres contestó que 1). I'rancisco 



(i) Real cédula fechada en Zaragoza el 14 de Junio de 15,^. /dcm: 
Libro 43, folio 48.. 

(2) Real cédula de la misma fecha. ídem: Libro 43, folio 47. 

Í3') Archivo general de Simancas: 'Es\.aáo, legajo 6 (5), folio 117, 120. 

{4) ídem: Legajo 6 15), folio 126. 

(5) Cartas del Conde de Palma, del 12 de Julio, al Rey, y del 18 de 
Julio á Xevres: Tdein: Legajo 7 (6), folio io(>, iü£. 

(ó) ídem: Legajo 6 (6), folio 258. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO. 24 I 

de Mendoza proveería la primera prebenda que vacase. Después 
de la muerte del Canónigo D. Jorge Maldonado repiten su peti- 
ción, dirigiendo también una carta con el mismo fin al Deán de 
Besangon (l). En estas cartas piden á la vez una ración para 
Alonso Sánchez Socapiscol y un beneficio curado ó simple para 
Alvaro Calderón, pobre hijo de Diego Calderón, su pertigue- 
ro (2). Además, recomiendan los Canónigos, el 1 8 de Septiem- 
bre de 1 518, á Xevres, á un tal Luis González, que entonces iba 
á la Corte (3). Francisco de Mendoza recomienda también á Xe- 
vres, el 18 de Octubre del mismo año, al Canónigo granadino 
Licenciado Utiel (4). 

Otras veces el Cabildo se queja de que las monjas de Santa 
Clara no le paguen los diezmos, fundándose en privilegios pon- 
tificios. Hubo por ello reclamaciones en Roma, cuyo resultado se 
desconoce (5). También se negó el Cabildo de Segovia, sufragá- 
neo de Toledo, á pagar los diezmos á la mesa arzobispal y á la 
mesa capitular, y los Canónigos toledanos mandaron, el 20 de 
Octubre de I 5 18, á su compañero D. Juan de Ruiz á Alcalá para 
que presentase á Francisco de Mendoza una reclamación pidién- 
dole remedio (6). Tres días después se recibió en Toledo una 
carta del Cabildo de Avila, que también se negaba á pagar los 
diezmos. En seguida marchó otro Canónigo, D. Juan de la Torre, 
á Alcalá para presentar otra reclamación y una relación de todos 
los beneficios que poseían los Canónigos. Parece que en estos 
días varios Cabildos sufragáneos y conventos, tanto de frailes 
como de monjas, habían conseguido privilegios para quedar li- 
bres de los diezmos debidos á la Catedral de Toledo (7). «Este 
negocio es de mucha importancia y de la dilación se podria se- 



(i) Archivo general de Simancas: Legajo 6 (6), folios 258-257. 

(2) Véase también legajo 6 (ó), folio 266. 

(3) ídem: Legajo 6 (5), folio 4. 
(4! ídem: Legajo 6 (6), folio 244. 

(5) Arc/iivo Nacional Histórico de Madrid: Catedral de Toledo, 
caja 227. Traslado de Diego de Avellaneda, fechado el 26 de Septiembre 
de 1 526 en Alcalá de Henares. 

(6) Archivo general de Simancas: ídem: Legajo 6 (6), folio 1 19. 
Í71 ídem: Legajo 6 (5), folio 141. 

TOMO LXXV 16 



2^2 . BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

guir mucho daño porque los frailes pondrán mucha diligencia en 
ello y seguirán las cabsas contra estos Cabildos y contra benefi- 
ciados... Por eso pedimos por merced a vuestra merced que lue- 
go sirva a monsieur el de Xevres para que su señoría sirva y aya 
letras del Rey nuestro señor para el embaxador que de parte de 
su alteza suplique a su Santidad que reboque las bulas e benefi- 
cios que sobre esto ha dado». 

Como Xevres se valía de todos los medios para sacar dinero, 
vendió las escribanías mayores de Rentas de Toledo por 500 du- 
cados. Cuando á mediados de Agosto de 1 5 18 D. Juan de Cas- 
tillo, Secretario del Deán de Besangon, vino á Toledo para tomar 
ciertas cuentas de Cisneros vio que dichos cargos estaban en 
manos ineptas, que se cometían muchos yerros y se había per- 
judicado á la Hacienda en más de 500 ducados, pues los actua- 
les empleados no tenían conocimiento alguno del cargo, y que 
en cambio los anteriores, que conocía Castillo desempeñando ya 
quince años este cargo, eran personas estimadas y honradas. 
Además, no le parecía justo que los oficiales pagasen alguna ren- 
ta, pues la sacarían seguramente durante el año de los ingresos; 
al contrario, los empleados debían recibir sueldo, para que tuvie- 
sen afición y amor al servicio como en tiempos del Cardenal Cis- 
neros. Advierte el Secretario que «en este oficio se pueden ha- 
cer mili ruyndades y no ser sentidos jamás ^>. Por eso se cuida de 
que no le echen la culpa, si los ingresos de la Hacienda no die- 
ran el resultado que se esperaba (IK Lo mismo opina Mendoza, 
escribiendo al Deán deBesangon, el 4 de Septiembre de 1518(2): 
«En lo de las Escribanías de rentas certifico a V. M. mas lo tra- 
bajo y he trabajado que sy a mi tocase, pero como son oficios 
que ay pocos que tengan habilidad para seruilles no casan entrar 
en ellos por via de compra; por vía de arrendamiento hallase a 
quien las tomase». En la misma carta y en la del 7 de Julio ha- 
bla también de dificultades que ocasiona la venta de la Escriba- 
nía del Crimen y de lo poco que restaba. «En lo de las penas 



(i) Arcliii'v general de Simancas: Legajo 6 (j). folio 134. 
(2) ídem: Legajo 6 (5), folio 142. 



EL CARDENAL GUI] l.ERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 243 

quel criado de V. M. pidió no fué bien informado porque las de 
y\lcala no valen nada y sy algunas a)- no bastan para los gastos 
de los pleitos de las jurisdiciones». El Cabildo advierte á Xe- 
vres que la ciudad sufría muchos perjuicios por la venta de esta 
escribanía (l). Por un memorial, escrito después de la muerte 
<lel Cardenal de Croy y del que se hablará más tarde, se ve que 
un tal Vasco de Guzmán compró la Fiscalía mayor de Toledo 
on 600 ducados, que el Canónigo Flórez compró la escribanía 
mayor de rentas en Ó20 ducados y íuan de Zúñiga el alguacilaz- 
go de Alcalá en 500 ducados. 

No solamente los oficios eclesiásticos y seglares, sino todas 
las riquezas iban á manos de los cortesanos. Curiosa es una cé- 
dula que el Rey dio el 20 de Junio de 1519 á su .Secretario Juan 
fie Vozmediano, que á la vez era Contador de la bula de la Cru- 
zada; le dio el derecho «que durante los dias de su vida pueda 
él o quien su poder ouiere y no otro alguno buscar y abrir y 
descubrir los mineros de oro y plata y plomo y estaño y cobre 
y azul y azogue y cardenillo y bermellón y otros qualesquier 
metales que ay y ouiere y se hallaren en el arzobispado de To- 
ledo y sacar dellos los dichos metales y hazerlos fundir y afinar 
con tanto que de todo lo que se sacare aya de dar a sus altezas 
la decima parte y que lo comienze a sacar dentro de 1 8 meses y 
que pasado el dicho tiempo no lo pueda hazer y que después de 
su vida queden los dichos mineros para la corona Real y puedan 
sus altezas hazer merced dellos a quien su vohintad fuere» (2). 

La si'uación algo insegura de aquellos días dio lugar á que un 
falsario, el Licenciado Bustamante, haciéndose pasar por el Obis- 
po de Belén, recorriese el país, en particular el Arzobispado de 
Toledo, «dando tiiulos y caria de corona syn tener licencia ni 
facultad para ello y a personas ynhabiles e syn guardar la hor- 
den del derecho ni las otras cosas que se requieren y asimismo 
ha hecho otras exorbitantes» (3). 



1 1 ) Archivo general Je Simancas: l,c^ajcj o lOi. íolio 270. 

(2) ¡dem: Libros generales de la Cámara, libro 45, folio 262 v. 

(3Í Real cédula del 11 de Enero de 1510. ídem, libro 45, folio 213. 



344 boletín de la real academia de la historia 

El Cardenal de Croy nombro Procurador suyo en Roma á don 
Francisco de Barrionuevo, Abad de Falencia, á quien dio el acos- 
tumbrado pleno poder para todos los asuntos "in spiritualibus 
et temporalibus». Especialmente le fué recomendado tener mu- 
cha diligencia en la provisión de los beneficios «in curia vacan- 
tibus». En la minuta del procuratorium (l) hay un poscriptum (2) 
que nos revela cómo se proveían entonces los dichos beneficios. 
Para que el Papa no anulase un privilegio ó una expectativa del 
Obispo y concediese un beneficio vacante á persona no grata al 
Obispo, el Procurador, al vacar un beneficio, proponía á algún 
amigo de confianza que á la vez era persona grata para la Curia 
y hacía proveer la prebenda en él. Después, éste renunciaba en 
favor de la persona que el Obispo elegía. 

En el Archivo de la Catedral de Toledo se encuentran sola- 
mente dos Breves de la correspondencia del Cardenal de Croy 
con la Curia; ambos son de León X. En el primero, fechado el 6 
de Junio de 1520, el Papa participa al Cardenal que ha nombrado 
á Marino Caracioli, Nuncio cerca de Carlos V (3). En el otro, del 
1 7 de Julio de I 5 -O, le recomienda que ayude á Jerónimo Alean- 
dre. Nuncio en Alemania, contra Lutero y sus secuaces (4). 

Otros documentos de la época nos suministran los datos si- 
guientes: 



(1) Archivo general de Simancas: Leg. 316 (,847 ;intiguo), folios 80 y 87 
{2) «De beneficijs in curia Romana vacantibus solus papa potest dispo- 
nere sed non sine consensu prelati in cuius est tale beneficium vacans. 
debet n. prelatus nominare personan cui papa provideat. Tamen quia 
plerumque si prelatus differt nominare personam, papa providet libere 
cu! vult, derogando pro illa vice priuilegio prelati, solebat Rmus. Cardina- 
lis defunctus daré facultatem procuratori suo in Romana Curia residenti 
ut ipse nominaret personas prouidendas et prestaret consensum, statim 
post vacationem cuiuscunque bencfici in dicta curia, et talis procuratnr 
nominabat aliquem familiarera aut amicum, de quo fidebat, et faciebat 
prouideri illi de tali beneficio, vt ipse postea resignaret in favorem per- 
sonae quam deominus Cardinalis eligisset, et ita tándem beneficium 
prouidebatur cui dorainus Cardinalis volebat sine periculo aliquo». 

(3) Archivo de la Catedral de Toleao: A. 9, 1; Biblioteca Nacional, ma- 
nuscrito 13.020, pág. 181. 

(4) Archivo de la Catedral de Toledo: {Aevn; Bililiotcca N,-icional, ídem, 
pág. 182. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CKOV Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 245 

En I 5 JO se presentaron en Toledo algunos breves y reservas, 
entre las últimas una de una canonjía vacante. También había 
concedido el Papa varios regresos de beneficios sin el consenso 
de sus poseedores, así, por ejemplo, había dado á un tal Her- 
nando de San Martín, residente en la Curia Romana, el Arcipres- 
tazgo de Escalona y el Curato de San Martín de Valdeiglesias. 
El Rey protestó contra eso, tomándolo como una derogación del 
indulto concedido al Cardenal de Croy y por ser «cosa que jamás 
se hizo con su predecesor '> (l). El Embajador D. Juan Manuel 
\" el Procurador Barrionuevo fueron encargados de intervenir 
cerca del Papa (2). Probablemente eran estos los asuntos que 
el Canónigo toledano, Licenciado I'rías, del Consejo del Carde- 
nal de Croy, debía tratar con el Papa al ir á Roma en Septiem- 
bre de 1520, llevando recomendaciones del Rey para Su Santi- 
dad, el Cardenal de Medici, el Cardenal de Santiquatro y el 
Embajador D.Juan Manuel (3). 

Con la provisión y ejecutoriales que el Arzobispo de Conseza, 
Nuncio del Papa, traía para la Capellanía mayor del coro de la 
Catedral de Toledo, se manifestó conforme Don Carlos y escri- 
bió al Cabildo para que diese esta prebenda al dicho Nuncio (4). 

También el Cardenal de Medici quería una pensión del Arzo- 
bispado de Toledo, y en su nombre la pidió Juan Manuel al Em- 
perador (5). 

Natural era que los pai'ici/tt\s del Cardenal primado de España 
disfrutaran también algo del país. \a antes de venir á estos rei- 
nos, en Middelburg, el 5 de Agosto de iSl/i el Rey hizo merced 



(11 Re.il cédula fechada en Wornis el i." de Enero de 1521; Biblio- 
teca Nacioial, libro 53, folio 156, v. 

(2) Real cédula de la misma fecha; ídem, libro 53, folio 158. 

(3) Reales cédulas fechadas en Malinas el 21 de Septiembre de 1520; 
ídem, libro 53, folio 105 v., 106. 

(4) Real cédula fechada en Valladolid el ló de Enero de 1518; ídem,, 
libro 37, folio 274 V. Véase Ricardo de Hinojosa: Los despachos de la diplo- 
macia poniificia en Espaiia, tomo r, Madrid, i8j6, pág. 47. 

1,5) G. A. Bergenroth: Calendar of Lellres, Despatches and Slalepapers 
relaiing to ihe negoíiations hclwcen England and Spain, tomo 11; Lon- 
don, 1866, pág. 336. 



246 boletín de i,a real academia de la historia 

á Adrián de Croy, Señor de Beurren, Camarero suyo, de 300 fa- 
negas de tierra en los términos de la ciudad de Alcalá la Rerl, 
situadas en un monte llamado Cabeza del Jinete. Como las auto- 
ridades de la ciudad no habían cumplido esta disposición, se 
despachó el I.° de Abril de 1518, en Aranda de Duero, una 
Real cédula al Corregidor de Alcalá la Real (l). La ciudad hizo 
apelo al Consejo del Rey, pero éste escribió al Presidente del 
Consejo diciendo que el Rey Católico Don Fernando había hecho 
varias donaciones de tierras en los términos de esa ciudad que 
fueron cumplidas, y por eso él pedía también el cumplimiento 
sin dilación de lo dispuesto en favor de Adrián de Croy (2). Poco 
después envió el Rey, á instancias de sus Consejeros, á su her- 
mano D. Fernando á Flandes, y el Señor de Beurren le acom- 
pañó (3). Antes de partir, el Rey le hizo otra merced á este su 
Camarero. En aquel tiempo «se dieron sumarios y cruces con 1; s 
bulas de cruzadas», y cierta parte que de ellos habían concedidi> 
los Papas al Rey fué dada por D. Carlos á Adrián, derogando 
mercedes anteriores hechas en favor de otros (4). Otro pariente, 
Juan de Croy, recibió un beneficio en Jaén (5). 

A la dignidad de Arzobispo de Toledo, desde los tiempos de 
los Reyes Católicos, iban unidos otros varios cargos, como el del 
Gran Canciller de Castilla,, que á la sazón no era mas que un 
título puramente honorífico (6). Además tenía el Arzobispo de 
Toledo el derecho de proveer el Adelantanúeuto de Cazarla. 
Desde que en 1231 fué conquistada esta ciudad, su Adelantado 
solía ser el portaestandarte del Arzobispo y Cabildo de Toledo, 



(i) Archivo general de Sima/ieas: Libros generales de la Cámara, li- 
bro 43, folio 18. 

(2) Real cédula fechada en Zara<;oza el 28 de Mayo de 1518; ídem, li- 
bro 43, folio 33 V. 

(3) Argensola: libro i.", cap. 53, págs. 483 y siguientes. — Sandov.\l: li- 
bro 3, cap. 15. 

(4) Real cédula fechada en Aranda de Duero el i.° de Abril de 15 18; 
ídem, libro 43, folio 18 v. 

(5) Real cédula fechada en ^^■^lladolid el 14 de Octubre de 1522; ídem, 
bro 50, folio 219. 

6) Prescott: Historia de los Revés Católicos, parte segunda, cap. 26. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 247 

y acaudillar las tropas con que ambos tenían que acudir al Rey 
por sus respectivos beneficios temporales (l). El gran Cardenal 
Pedro de Mendoza lo había dado á su hermano Pedro Hurtado 
de Mendoza. Después de la muerte de éste, en 1505, Cisneros lo 
dio á su sobrino García de Villarroel, quien causó á su tío, mu- 
chos disgustos (2). En 15 18, cuando el Cardenal Guillermo de 
Croy hubo tomado posesión del Arzobispado, el Adelantamiento 
de Cazorla, como otros tantos oficios españoles, fué provisto en 
un extranjero, en Carlos de Lanoy, Señor de Cancela, \'irrey 
de Ñapóles. Pero á causa de algunas protestas, y para evitar dis- 
turbios, dicha provisión fué revocada en favor de Villarroel, que 
pagó una pensión de I.500 ducados á Lanoy (3). Después de la 
muerte de Croy, los Comuneros nombraron Adelantado de Ca- 
zorla á Juan de Padilla, quien gozó poco tiempo de este benefi- 
cio, pues bien pronto vino la desgraciada jornada de V'illalar. Al 
restablecerse el orden en Castilla, el Consejo, de acuerdo con 
Xevres, concedió el Adelantamiento á Fernando de Valdés (4). 

El Rey había concedido á los Arzobispos Carrillo y Cisneros 
la tercera parte de las multas impuestas por la Inquisición á los 
habitantes del Arzobispado y de los bienes secuestrados á los 
condenados. Aunque el actual Prelado estaba ausente, el Rey le 
hizo la misma merced y avisó al Inqiiisidor mayor y á los Teso- 
reros y Receptores para que la cumpliesen, so pena de lO.OOO 
maravedíes de multa (5). 

También elevó el Papa en tiempo de Croy el Colegio de Santa 
Catalina de Toledo á la categoría de Universidad. Este Colegio 
fué fundado en 1485 por el maestrescuela D. Francisco Alvarez. 



(i) Vicentk de Lah:ente: tomo iv, págs. 252 y siguientes; tomo v, pági- 
nas 81 )• 141. — Alvaro Gómez: De rebus gcstis Franc. Ximenii. — A. ScHOrr: 
Hispaniae lUustratac, tomo i, pág. 984. 

(2) Castejón: tomo 11, pág. 157. — Hefele: págs. 48 y siguientes, 208, 213 
y 427. 

(31 PoRRExo: tomo 11, pág. 157. — J. B. Pérez: pág. 124. 

14) Porreño: tomo n, pág. 174. 

15) Real cédula fechada en Molín del Rey el j: de Noviembre de 15 19; 
Arcliho general de Simaiicets: Libros generales de la Cámara, liljro 49, fo- 
lio 88. 



248 BOLETÍ I DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Inocencio Yll confirmó su fundación, y, en 1 5 -O, León X le dio 
iel derecho de graduar, lo cual confirmó el Rey Don Carlos (i). 

DISn'KBIOS EN rOI.KUO AL EMPEZAR LAS COMUXIDADKS 

El rico Arzobispado era, pues, una de tantas prebendas de la 
poderosa é influyente familia de Croy, y sus oficios y beneficios 
sirvieron para favorecer á los favoritos de Xevres. La mayor 
parte de la correspondencia entre Xevres, el Cabildo y Francisco 
de Mendoza, conservada en el Aichivo de Simaticas, se refiere á 
la provisión de las prebendas del Arzobispado y administración 
de su hacienda. Lo mismo hicieron Xevres y demás privados 
del Rey con los oficios y cargos en el resto del país. Se vio, des- 
graciadamente, que con la venida del Rey, tan deseada por todos 
los españoles, se había trasladado también á España el mercado 
de oficios, en el cual Xevres era el primer y principal vendedor. 
Es natural, por tanto, que fuese la persona más odiada por los 
españoles. 

Don Carlos, después de celebrar Cortes en \'^alladolid, en 
Enero de 151S, y de haber dado el Arzobispado de Toledo á 
Croy, partió para Aragón, y en Marzo del mismo año, en Zara- 
goza, fué jurado como Rey de este reino. Entrado ya el año 1 5 19 
fué á Barcelona para ser reconocido soberano de Cataluña. Allí 
recibió, en los primeros días de Julio, la noticia de haber sido 
elegido Emperador de Alemania, por muerte de su abuelo Ma- 
ximiliano I, y en seguida decidió marchar á Alemania para ceñir 
la Corona imperial. Pero el viaje y la coronación exigían grandes 
gastos. Los subsidios votados por las Cortes de 1 5 18, por cierto 
los más cuantiosos que se habían concedido á ningún Rey de 
Castilla, eran insuficientes y en gran parte estaban ya gastados. 



(i) Sixto Ramón Parro: Toledo 01 ¡a mano, tomo 11. págs. 449 y siguien- 
tes. — Martín Qk-üí's.ci: Historia de Toledo; Madrid, 186-', págs. 919 y siguien- 
tes. — Vicente di; Lafuente; Historia de las Universidades, Colegios y demás 
i'stablecimientos. de cnseiíanza en España, tomo 11; Madrid, 1885, págs. 104 
y siguientes; Historia eclesiástica de España, tomo v, pág. 90. — B. Gams: 
Kirchengeschichie von Spanicn, tomo iii, segunda parte, págs. 130 y 137. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 2 ;9 

Con el fin de pedir otro servicio para los nuevos gastos se con- 
vocó por segunda vez las Cortes en Santiago de Galicia, de donde 
fueron trasladadas más tarde á La Coruña. Todo esto dio lugar 
al movimiento conocido con el nombre de las Comunidades. En 
este modesto trabajo se trata solamente de Toledo durante el 
levantamiento, procurando aportar algunos datos, hasta ahora 
desconocidos, referentes á la historia de su Arzobispado en aque- 
lla época, tan importante y digna de estudio. 

El descontento en el país era general. El Rey había entregado 
los mejores cargos á extranjeros, y sus favoritos vendían los más 
al mejor postor; había aceptado sin consultar á las Cortes la Co- 
rona imperial, y sin escuchar sus peticiones se marchó á Alema- 
nia, llevándose el oro español. 

Toledo era la ciudad más agraviada; no podía olvidar que la 
mejor joya de España se había puesto en manos de un extran- 
jero y que el sucesor de ¡Mendoza y Cisneros era un mozo de 
veinte años. Así se explica que se pusiese desde un principio á 
la cabeza de esle levantamiento, cuya alma fueron individuos de 
la alta nobleza toledana, principalmente Juan de Padilla. El día / 
de Noviembre de 15 19 dirigió Toledo una carta á las demás 
ciudades para que unidas pidiesen al Rey que no se ausentase 
de España, que no se dieran nuevos cargos á extranjeros ni se 
permitiese sacar dinero de sus reinos, pues de hacerse esto, los 
agravios y males recibidos serían poco comparados con los que 
traerían los continuos viajes y gastos en perspectiva (l). 

La situación de Toledo se agravaba de día en día por la débil 
conducta que observaba el Corregidor Conde de Palma, y el Rey 
se vio obligado á dar por terminado el Corregimiento y á orde- 
nar que lo entrpgase á D. Antonio de Córdoba (2), y enterado de 



( 1 1 Sepúlveda: De rebus gcstis Caroli Quinii, Opera, tomó x, libro 2, ca- 
pítulo 13 pág. 51. - Sandov.\l: libro 5, cap. 2. — Argensola: libro i, cap. 86, 
páginas 80 1 y siguientes. — Martín Gamero: Historia de Toledo, pág. 94 i — 
Danvila: tomo i, pág. 93. 

(2) El Conde de Palma estaba casado con una hermana de D. Pedro 
Laso de la Vega; tal vez por eso, ó porque le pareció que así convenía, 
no puso i-esistencia ninguna á lo que se tramaba en Toledo. — Pedro Me- 



250 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la circular de Toledo prohibió varias veces á los Regidores hacer 
tal propaganda y mandar otros mensajeros que los Procuradores 
para las Cortes. Pero la ciudad seguía en su actitud, y el 27 de 
Febrero de 1 520 fué acordado en Ayuntamiento enviar mensa- 
jeros y no procuradores con los capítulos que debían presentar 
al Rey. Con tal desobediencia la rebelión de Toledo era cosa 
clara y resuelta (l). El día anterior había propuesto el Maestres- 
cuela, el doctor Francisco Alvarez Zapata, á los Canónigos que 
el Cabildo enviase también mensajeros, «pues veyan los incon- 
venientes que se seguían de la yda de su magestad deste Reyno». 
Se opusieron á ello sólo el Deán y el Capellán mayor. Todos los 
demás convinieron en que el Cabildo debía ayudar al Ayunta- 
miento y, en su consecuencia, se reunió el Maestrescuela con los 
Regidoi-es para redactar los Capítulos que debían llevar los men- 
sajeros. El nuevo Corregidor había sospechado algo de esto y 
pidió al escribano del Cabildo que le comunicase lo que los Ca- 
nónigos habían acordado en sus sesiones. Como se negara, don 
Antonio de Córdoba obtuvo una Real cédula para detenerle si 
seguía negándose á ello. Pero no fué necesario hacer uso de ella, 
pues el Deán del Cabildo le comunicó en secreto las determina- 
ciones del Cabildo (2). 

Como representante del Cabildo se presentaron el 27 de Fe- 
brero en el Ayuntamiento el Obispo Auxiliar Campo y el Canó- 
nigo Azevedo para ofrecerle el apoyo de la Iglesia. También el 
Clero, tanto secular como regular, ayudaba la propaganda que 
se hacía descaradamente en la ciudad, hasta el punto de que 
hubo quienes desde el pulpito censuraron duramente la ida del 



jía: Relación de las ComunUladcs de Castilla: Biblioteca de Autores Españo- 
les, tomo xxr, Madrid, 1852, cap. i, pág. 369. — Sepi'lveda: tomo i, libro 2. 
capítulo ló, págs. 54 y siguientes. — Sandoval: tomo i, libro 5, cap. 7, pági- 
nas 198 }• siguientes. — Martín Gamero: págs. 943 y siguientes. — Daxvila: 
tomo I, págs. 97, 1 14, 250 3' 280; tomo vi, pág. 150. 

1^1) Argensola: libro 1, cap. 71, pág 656. 

^2) Todo esto, según una carta de D. Antonio de Córdoba al Gran 
Canciller, del 27 de Febrero de 1520.— D.anvila: tomo i, págs. 991 y si- 
guientes. V'éase también la Defensa del Maestrescuela contra la acusación 
del Fiscal de Su Majestad en I 523, tomo v, pág. 466, y tomo vi, pág. 208. 



Eí. CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL AHZOBISPADO DE TOLEDO 25 I 

Rey, alabando la conducta de los Regidores y excitando al pue- 
blo á la revuelta, principalmente el Obispo Campo y el Prior de 
San Pedro Mártir (l). 

Efectivamente, los mensajeros fueron enviados; el Rev se negó 
á recibirlos, pero siguieron á la Corte hasta que por fin fueron 
recibidos. Presentaron sus quejas y peticiones y obtuvieron por 
toda respuesta una áspera reprensión del Rey y del Consejo, 
haciéndoles varias veces la indicación de que se nombrasen en 
Toledo procuradores para las Cortes de Santiago. Desobedecien- 
do fueron ellos mismos á Santiago, pretendiendo ser admitidos 
en las Cortes, lo que se les negó y el Rey los desterró, llamando 
á la vez á las Cortes á' Padilla, Avalos y otros Regidores toleda- 
nos. Conocido el destierro de los mensajeros y el mal resultado 
de la misión á ellos confiada se produjo en Toledo el natural 
desasosiego é inquietud. Predicábase con más violencia que el 
Rey se iba, que dejaba gobernadores extranjeros y que sus pri- 
vados y ministros habían robado el Reino, dejando la tierra flac;, 
pobre y esquilmada. Reunido el pueblo, acordóse que la Cofra- 
día de la Caridad llevase en procesión por las calles principales 
las venerables imágenes de Nuestra .Señora de la. Soledad y Cristo 
de las Aguas, desde la iglesia mozárabe de Santa Justa á la iglesia 
mayor, y allí se cantó una letanía pidiendo á Dios que iluminase 
la mente del Rey y lo apartara del camino de perdición que hab'a 
emprendido. ¡Mientrastanto habían llegado las -cédulas por las 
cuales fueron llamados Padilla, Avalos y demás Regidores á la 
Corte. Para evitar su salida hubo un motín popular.' Al salir Juan 
de Padilla de su casa, el 1 6 de Abril, uno de los días de letanías, 
le salieron al encuentro 40 ó 50 hombres que estaban prepara- 
dos y lo llevaron preso con sus compañeros, á pesar de sus fin- 
gidas protestas, á una capilla de la Catedral, llamada del Obis])o 
Don Pedro Tenorio, donde les hicieron jurar, como caballeros, 
que no saldrían de allí sin licencia de ellos. Del motín se pasó 
bien pronto á la sublevación. Los sublevados, invocando el nom- 
bre de la Comunidad y del Rey y de la Reina, se apoderaron 

(1) D.\;sviL.\: torno i, págs. 105- g: 



252 boletín de la real academia de la historia 

del Alcázar, y nombrando sus diputados, constituyeron una es- 
pecie de gobierno autónomo (I). Sabedor de ello D. Carlos, fin- 
gió no darle importancia y procuró que se sosegaran los espíritus 
< con la mejor saña y templanza». Después de obtener con gran- 
dísimas dificultades el servicio pedido, se embarcó para Alema- 
nia, dejando al país en plena revolución. 

Poco después los Comuneros expulsaron de Alcalá á D. Fran- 
cisco de Mendoza, gobernador del Arzobispado; y natural pare- 
cía que después de ser destituido por los toledanos el Corregi- 
dor, por ser el primer funcionario del Re)', el Cabildo había de 
hacer lo mismo con el Arzobispo, por ser extranjero y favorito 
de Don Carlos. Pero no fué así. La Junta Santa, que en Julio 
de 1520 se formó en Avila, y después se trasladó á Tordesillas, 
residencia de la desgraciada Reina Doña Juana, dirigió el 20 de 
( )ctubre de 1 5 20 un largo mensaje al Rey, dándole cuenta de 
todo lo sucedido durante su ausencia. En él exponían sus agra- 
vios y aspiraciones, rogándole pusiese á ello remedio. Entre 
otras muchas cosas, se pedía lo siguiente: «ítem los obispados, 
arzobispados, dignidades, canongias y otros cualquier beneficios 
eclesiásticos y pensiones en ellos no se puedan dar ni proveer a 
extranjeros de estos reinos. Y que solamente se den y provean 
en naturales y vecinos de ellos. ítem, porque la provisión del 
arzobispado de Toledo hizo S. M. antes que fuese recibido y 
jurado por Rey. en las Cortes de A'^alladolid que S. A. presente 
de nuevo o haga proveer el dicho arzobispado en persona que 
sea natural yvecino de estos reinos de Castilla, que sea persona 
que lo merezca, de letras y conciencia, teólogo o jurista. Porque 
de haberse proveído al sobrino de Mr. Jeures, contra las leyes de 
estos reinos, se ha seguido y sigue mucho daño a estos reinos y 
a la dicha dignidad por ser menor de edad y estar ausente. Oue 
aunque fuera natural de estos reinos no fuera justo dársele, y 



(i) Argensola: cap. 71, pág. 656; cap. 83, pág. 773; cap. 100, págs. 929 
y siguientes. - Pedro Mexía: Relación de las Comunidades, cap. 2, pág. 371; 
capítulo 3, pág. 374.— Sandov'al: libro 5, caps. 7, 10, 16, 18, 22 y siguien- 
ti's. — Martín Camero; págs. 946 y siguientes — Danvila: tomo i, págs. 105, 
1 18, 292 y siguientes.— Bai-mg.arten: tomo i, págs. 232 y siguientes. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 253 

porque se sacan las rentas de dicha dignidad, como se ha hecho 
los años pasados y porque siendo natural y residiendo en la 
dicha dignidad se sostendrán en la casa del dicho arzobispo mu- 
chos nobles y caballeros como lo solían hacer. Y si .S. A. fuere 
servido de gratificarle al dicho sobrino de Mr. de Jeures de 
rentas en otras partes, donde es natural, se podrá muy bien 
hacer» (l). Poco después el Cabildo de Toledo, enterado, de 
esto, dirigió el 12 de Noviembre de 1520 una carta al Empera- 
dor, en la que se dice lo siguiente: «E porque agora nuevamente 
havemos sabido que entre otros capítulos que los procuradores 
de las cibdades que están en la junta de tordesillas envian a 
V. a. le suplican que dé al Rmo. Cardenal de Croy y nuestro 
prelado alguna otra dignidad en esa parte y nombre persona 
natural destos Reynos al arzobispado de Toledo, y desto cree- 
mos que vra. al. no sera seruido pues nos le dio y nombro por 
prelado e acá le Rescibimos y obedecimos por tal; y segund 
tenemos ynformacion es persona de muchos méritos y en quien 
cabe muy bien esta dignidad. Acordamos continuando el deseo 
y voluntad que tenemos de servir a v. al. de le hazer saber 
como lo que la junta suplica en este caso no ha sido ni es de 
nuestra voluntad, ni procurando por esta Santa iglesia ni por 
persona alguna particular della; antes avernos en estas bueltas 
procurado de defender al dicho Señor Cárdena' en su entera y 
pacifica posesión con todas nuestras fuerzas oponiéndonos con 
mucha resistencia contra los que han tentado o procurado de 
fazer en esto alguna novedad; mas porque una de las cosas de 
que el Reyno siente de agravio es que las Rentas desta dignidad 
se sacan fuera del y no se gastan y distribuyen entre los natura- 
les como en tiempo de sus antecesores se solia hazer, suplicamos 
humildemente a vra. R. mt. encargue y encomiende afectuosa- 
mente al Señor Cardenal que lo mas presto que ser pudiere pro- 
cure su venida en esta su Santa yglesia donde sera de todos muy 
bien rescibido acatado y servido y dará mucha cabsa de paz en 



(i) Argensola. Saxdoval: libro 7, cap. i. — Danvila: tomo 11. 



254 boletín de la real academia de la historia 

estos Reynos, lo qual después de la bienaventurada venida de 
V. al. ninguna cosa esperamos con mayor deseo» (l). 

Resulta que el Cabildo ya no ayudaba á la Junta Santa, sino 
que se muestra completamente conforme con tener un prelado 
extranjero; tiene palabras halagüeñas para el Cardenal, <qDersona 
de muchos méritos y en quien cabe muy bien esta dignidad», y 
quiere defenderle «en su entera y pacífica posesión con todas 
sus fuerzas». Lo que desea ahora, como antes, es que el Carde- 
nal venga á España y gaste sus rentas en el país. 

¿Cómo se explica este cambio de conducta.' El Cardenal Adria- 
no, Gobernador de España en Agosto de 1 520, había recomen- 
dado al Rey que hiciera algunas concesiones á los nobles y á las 
entidades, con el fin de dividir á los descontentos. El Rey siguió 
este consejo, y en su carta-inst'rucción, fechada en Bruselas el 9 
de Septiembre de 1 5 20, le recomienda moderación en su pro- 
cedei*y gran prudencia en la provisión de ios oficios eclesiásti- 
cos (2). Tarde venían estos remedios para producir todo el efecto 
(]ue en un principió hubiesen producido. Sin embargo, se con- 
siguió que muchos se separaran de los Comuneros, y parece 
que también el Cabildo toledano cambió su actitud. .Si la mayor 
parte de los Canónigos se habían puesto antes abiertamente al 
lado de los Regidores-Comuneros, ahora dirigen una carta á 
Xevres, rogándole no procediese contra su Canónigo el Obispo 
auxiliar Campo, que se había distinguido por su gran propaganda 
en favor de la Comunidad. Como temían que se le iba á suspen- 
der en sus cargos, le disculpan diciendo que había hecho todo 
con buena intención «en favor de la libertad eclesiástica y para 
¡a buena gobernación de la ciudad», y le ruegan que no se prive 
de ningún cargo (3). Efectivamente, Campo cambió su actitud, 
fué adversario del Obispo Acuña, y por los partidarios de éste 
fué expulsarlo de la capital con otros varios Canónigos, refugián- 



( I ) Daxvila: tomo 11, págs. 5' ;, y siguientes. 

12) Daxvila: tomo 11, págs. 13 y siguientes. 

13) C.irta del 29 de Xoviemlire de 1520. Avilñvo Ccucral de Simancas: 
Estado, li-^ajci 6, folio 262. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOTEDO 255 

dose en Ajofrín, desde donde con sus compañeros de infortunio 
protestó de su lealtad al Rey el 13 de Febrero de I 52 1 (I). En 
cambio, el Canónigo Azevedo se declaró partidario entusiasta 
del Obispo Comunero Acuña. 

Ml'ERTE DEL CARDENAL DE CROV 

Don (Jarlos se embarcó en La Coruña el 20 de Mayo, llegan- 
do á Flandes el l.° de Junio (2j. El 18 de Septiembre de 1520 
partió de Bruselas para Aquisgrán (3), donde debía ceñirse la 
corona i^^perial. Le acompañaban muchos caballeros, alemanes, 
flamencos y españoles y dos Cardenales, el Obispo de Lieja y 
Guillermo de Croy, Arzobispo de Toledo. En el pueblo de 
W'ithem le esperaban los tres Arzobispos-electores, el de Colo- 
nia, el de Maguncia y el de Tréveris, el Conde Palatino del Rhin 
y los legados de los otros tres príncipes electores (4). Con una 



(i) Don Pedro Campo era natural de la diócesis de Salamanca, en 
cuya Universidad hizo sus estudios. Después de obtener el título de Ba- 
chiller en Teología y Artes, en 1508, con otros varios jóvenes, fué llama- 
do por Cisncrns á .Alcalá de Henares para fomentar los estudios en la 
nueva Universidad. El día de San Lucas del mismo año le hizo primer 
Rector de ella. Luego fué. durante más de treinta años, canónigo de Tole, 
do.gozandogran famadc buen predicador. Desempeñó varios cargos, como 
el de Obispo auxiliar, siendo Obispo titular de Utica; el de leer la cáte- 
dra de Teología en la catedral y la visitación de las iglesias de la ciudad, 
cargos en que fué confirmado por los procuradores del Cardenal de Croy 
y por Xevres. Murió en 1551, seg,in consta por la inscripción de su se- 
pulcro, compuesta por su amigo -Juan de Vergara. que dice así: «Reue- 
rendo in Chr. Pat. Doct. Petro Campo Episcopo \'ticen. Can. Tolet. Theo- 
logo ex cuius ore concionantis Pop. Tolctan. totos XXXIII annos cupi- 
dissime ¡lependit Dec. Cap. ((. Toletan. Sodali B. M. P. C. obiit Anno 
Domini MDLI^.— Alvaro Gómez: De rcbus gcstis Francisci Ximenii. libros 
4.° y 8.°. — Schott: Hispaniae Illusiratac, tomo i, págs. i.oioy 1.142; Es- 
paña Sagrada, t<jmo i.i. págs. 315 y siguientes. — Daxvil.\: tomo i. pági- 
nas 105 y siguientes; tomo vi, pág. 142. — Antonio de la Torre: La Uni- 
versidad de Alcalá: datos para sn historia. — Revista de Archivos, Bibliotecas 
y Aíuseos, ^.^ época, tomo xx, iqoc;, pág. 418. 

(2) Manuel de Foronda: Estancias v viajes de Car/os I', págs. 169 y si- 
guientes. 

(3) Foronda: pág. 182. 
(í,'\ Foronda: pág. 184. 



256 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

comitiva que contaba varios miles de hombres, y con gran so- 
lemnidad, hizo su entrada en Aquisgrán el 22 de Octubre; yendo 
juntos los Cardenales de Toledo y Lieja (l). Al día siguiente, 
23 de Octubre, se celebró la coronación con un lujo y pompa 
nunca vistos. En la comitiva, con el Emperador que se dirigía á 
la Catedral, iban detrás de él el Embajador del Rey de Bohe- 
mia, el Cardenal de Croy y el Cardenal de Colonna, legado del 
Papa (2). 

El Emperador y los príncipes pasaron en Aquisgrán pocos 
días, por reinar en la ciudad cierta pestilencia. El día IJ del 
mismo mes de Octubre partió Don Carlos para Worms (3), don- 
de había convocado la dieta, en la cual, entre otras cosas, debía 
tratarse de la actitud do Lutero. El Cardenal de Croy seguía en 
la comitiva de Don Carlos. El día 6 de Enero de I 5- 1 tuvo la 
desgracia de caerse en una cacería del caballo, con tan mala suer- 
te, que quedó gravemente herido. Estando en peligro de muerte 
hizo, al día siguiente, testamento (4). Instituyó por heredero 'ini- 



(i) Akgensola: Anales de Aragón, tonii) i, cap. 120, pág. 1,102. 

(2) Pedro de Mexía: Historia del E'ufierador Carlos V, Rey de España, 
Ms. de la Bihlioleca Nacional de Madrid, G. 57, libro 11, cap. 1 1. — J. B. Pé- 
rez: Archiepiscopornm Tolelanoriim vitiís, Ms. de la Biblioteca Nacional 
Ms. 1529, pág. 128. — Baumgarten, tomo i, págs. 298 y siguientes. — Pedro 
Mexía: Relación de las Comunidades de Castilla: Biblioteca de Autores Es- 
pañoles, tomo xxi; Madrid, 1852, cap. 2, pág. 389. 

Alfonso Valdés escribe el 25 de Octubre desde Aquisgrán á Pedro 
Martirio siguiente: «Caesarem solus in ordine seciuebatur Orator Bohe- 
miae, post quem Cardinalis Sedunensis, Saltzburgensis et Toletanus ¡n- 
cedebant». — Pedro Mártir: Opus hpistolarum,^\t. 699; Amstelodami, 1670, 
pág. 390. — Fermín Caballero: Conquenses Ilustres, tomo iv, Alonso y Juan 
de Valdt'-s; Madrid, 1875, pág. 300. Entre otros españoles que presencia- 
ron el solemne acto figuran D. Fadrique de Toledo, Duque de Alba; don 
Hernando de Andrade, Conde de Andrade, D. Diego Hurtado de Mendo- 
za, guardamayor de Cuenca, el Marqués. de Villafranca, y D. Pedro Ruiz 
de la Mota, Obispo de Palencia. — Abgensol.i: pág. i. 102.— J. B. Pérez, pá- 
gina iz8. 

(3) Foronda: pág. 185. ^ 

(4) Copia en la Biblioteca Nacional. Ms. 13.020, pág. 177 y siguientes. 
El testamento está redactado por el Secretario Juan de Vergara, clérigo 
toledano, Magister in artibus et sacra theologia y notario apostólico. En- 
tre los testigos figuran dos españoles, el Licenciado Fernández de Valdés 
y el Bachiller García de Mendoza. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 257 

versar á su tío Guillermo de Croy, el tantas veces mencionado 
Xevres, al cual dio potestad plena para disponer de sus bienes; 
y entre los varios encargos que le hacen, merecen especial men- 
ción los siguientes: Que se celebren por su alma lO.OOO misas, 
que se dote 20 muchachas para casarse o ingresar en un conven- 
to, que se regale al Papa una imagen de oro de la Virgen Alaría, 
que en cuanto sea posible se favorezca al convento de Aflighem, 
cuyo abate era, y á los religiosos benedictinos que vivían en él, 
y, por último, se dé una parte de sus bienes á sus hermanos. El 
mismo día, 7 de Enero de ij2r, en la madrugada, vniriá el Car- 
denal, á la corta edad de veintitrés años. 

Esta muerte podía crear una nueva dificultad en la situación 
de España, pues en la Corte se temía que los Canónigos toleda- 
nos, á quienes había disgustado tanto tener un Arzobispo extran- 
jero, se pusiesen de acuerdo con los revoltosos y eligieran como 
sucesor un Prelado Comunero. Para prevenir esto, se ocultó la 
muerte del Cardenal cuatro días, enviando inmediatamente un 
mensajero á Roma para rogar al Papa reservase al Emperador el 
derecho de proveer la silla vacante. Tan precipitadamente salió 
que ni siquiera pudo llevar las cartas del Nuncio (l). El día II 
se dijo que el Cardenal había muerto en la noche anterior, y así 
se lee en las crónicas de la época y en el retrato existente en la 
sala capitular de Toledo (2). 



(il Cartas de Francisco Córner, Embajador veneciano en la Corte del 
Emperador, de los días 3, 6 y 11 de Enero, citadas por H. Baumgarten, 
tomo I, pág. 405. 

(,2) B. PoRRENO: tomo 11, pág. 174.- J. B. Pi^rez, pág. 127.^Castejón: Lu 
Primacía de la Santa Iglesia de Toledo; Madrid, 1645, tomo n, pág. 947. 
Diego de ^Sayas: Anales de Aragón desde el año de MDXX del Nacimiento 
de Nuestro Redentor hasta el de MDXXV; Zaragoza, 1666, pág. 135. — Mig- 
NE Dictionnaire des Cardinaux; París, 1857, págs. 781 y siguientes. — Onu- 
FRius Panvinics: Epitone Pontificorum Romanorum; Venetiis, 1557, pági- 
na 386 — Alfonsus Cianonius: Vitae et Gesta Pontificum necnoi. S. R. E. 
Cardiniliiim; Romae, 1630, tomo 11, pág. 1.433. — Cil Go.vzXlez D.ívila: 
Teatro eclesiástico de las dos Castillas, tomo m, pág. 460. — Pedro Mexía: 
Relación de las Comunidades de Castilla, Biblioteca de Autores Españoles. 
tomo • xxi, cap. 15, pág. 398. — Gallia Ckris/iana, tomo v; París, 1731, 
pags. 40 y siguientes, número 26. 

TOMO LXXV 17 



258 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Las exequias se celebraron, tratándose de un familiar del Cé- 
sar, con gran solemnidad y extraordinaria pompa: iban delante 
cien pobres vestidos de luto, con antorchas en las manos; seguía 
la familia del difunto, los Reyes de armas del Emperador y tres 
Gentileshombres: uno llevaba el escudo de armas del Cardenal; 
otro, el bonete rojo, y otro, la cruz Arzobispal. Llevaban el ataúd 
doce caballeros nobilísimos, y los cabos del terciopelo que le cu- 
bría, el Arzobispo de Palermo, el Obispo de Valencia (Erardo. 
de la Marca), el de Túy (Luis Mariano, que dio al Emperador la 
empresa del «Plus Ultra >) y el de Trieste; seguían los Cardenales 
de Sión y el de Gruz, y con ellos el Nuncio del Pontífice y los 
Embajadores de Venecia y Francia. Dijo la misa el Cardenal de 
Maguncia y la ofrenda la hicieron el Emperador, los Arzobispos 
de Tréveris y Colonia, el Conde Palatino y el Duque de Sajonia. 
Acabada la misa, los criados y la familia del difunto embarcaron 
el cuerpo en un navio en el Rhin y le llevaron á la villa de Ars- 
chot, perteneciente á la familia de Croy, donde fué sepultado. 
Más tarde fué trasladado al convento de padres Celestinos en 
Heverlé, villa cerca de Lovaina, que también pertenecía á la fa- 
milia de Croy. 

La tumba se encuentra á la izquierda del altar mayor y tiene 
dos inscripciones; la primera dice así: 

Si forsan Lector, quaeris quo nomine dictus, 
Ouave domo et quanto fimctus honore fui? 
Nomen Guillelmus. Croyus cognomine, ab ipsis 
Regibus Ungariae, qu¡ genus usque traho. 
Témpora sunt ¡veni rutilo i'edimita galer.o, 
Primas in Hispania Praesul, et inde creor, 
Verum, o vana hominum spes, et fiducia (juando 
Nihil haec adversus tristitia lata iiivant (i). 

La segunda tiene el texto siguiente: 

Lustrorum quatur Lachesis en Stamina nL-rat, 
Cum súbito incautum tertia Parca necat; 



(i) Gil González DXvila: Teatr-o eclesiástico de las dos Castillas, 
tomo III, pág. 461. — Vicente Lafuente: Historia eclesiástica de España, 
tomo V, págs. 589 y siguientes. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CKOY Y EL ASZOfclSPADO DE TOLEDO 25) 

Et tándem ad summoí fueram jam vectus h'ini)rf> 

Aeque etiam ant¡<iue nobilitate satus: 

Sed nil haec quidquam iuverunt: proinde viator 

Oiusquis eris quondam qui mea fata leges 

Obsecro ne fidas unquan juvenilibus annis, 

Nevé ánimos fallant temata longe tibi 

No te vanus honor, nec caeca pecunia fallat, 

Omni sed semper témpora disce morí: 

Sic vivcns morere ut mortuus vivas. 

El Papa, al recibir la noticia de la caída del Cardenal, le tlir- 
gió una carta, rogándole hiciera testamento, carta que llegó á 
W'orms después de la muerte del joveu Prelado (l). A Toledo 
llegó la nueva el 26 de Enero (2). Los Canónigos, que algunos 
días después fueron desterrados de la capital por los Comuneros, 
dieron el pésame al Emperador en un mensaje que desde Ajo- 
frin le dirigieron el I 3 de Febrero (3). Asimismo, el Marqués de 
Villana escribió al César y á Xevres expresando su sentimien- 
to (4). D. Francisco de Mendoza recibió la triste noticia en Al- 
calá de Henares por un despacho, fechado en W'orms el 1 4 del 
mismo mes (5)- Las honras de Croy se hicieron en la Catedral 
de Toledo el 12 de Marzp (6). 

Pocos fueron los que en la Archidiócesis de Toledo sintieron de 
corazón la muerte del Prelado, tal vez solamente los que habían 
recibido alguna prebenda de él, temiendo que ahora la iban á per- 
der. Muy de veras la sintió, en cambio, su preceptor Luis Vives, 
para quien la noticia fué un grave golpe, no solamente por el afecto 
que por su discípulo y patrono sentía, sino también porque per- 
día un protector que hasta entonces había subvenido con lar- 
gueza á todas sus necesidades. También lamentó Erasmo tan fu- 
nesto suceso, que le privaba de uno de sus más queridos amigos, 
como lo demuestra una carta suya del 16 de Febrero de 1 52 1, 



(i) Archivo de la Cátedra/ de Toledo,, A, 9, i, 11. 

(2) J. B. PÍRE2: pág. 127. 

(3) DInvila: tomo iii, pág. 324. 

(4) ídem. 

í,5) Archivo general de Simancas: Estado, legajo 7 (8), folio 56. 

(6) J. B. Pérez: pág. 127. 



200 . BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dirigida desde Lovaina á su amigo Budeo, en la que dice: «Ere 
Budace charissimi, quasi parum esset maiorum, ita praecipuuní 
e Guillielmorum numero factorum ademit invidia. Perüt enim, ut 
sois, Guilielmus Croius Archiepiscopus Toletanus, et perit veluti" 
flosculus tener in ipso exortu succisus, simulque nos docuit, ni- 
hil esse satis firmi praesidii in rebus fortunae arbitrio subiectisi 
qua de re librum abs te conscriptum ex hoc, qui has reddit cog- 
novi (alude al tratado De coutemptu 7'eriim fortuitanim libri 
fres de Budeo (publicado en París, 1520). Quid optari poterat 
a fortuna quod illi non affatim ultro largita? Generis antiquissima 
stemmata, tum patruus, sin apud Carolum nostrum pratiosus, ut 
_penes unum propemodum videatur esse imperü suma: aetas vi- 
rens, nondum enim egressus erat annum vigesimun tertium: cor- 
pus vegetum et firmum tam multipler dignitas, ut in illo vix 
eluceret maiestas galeri Cardenalitii: toto pectore favebat bonis 
studiis, nec oderat Erasmum. Certe Vives noster Mecenatem,. 
qualem post hac haud facile nanciscetur. Is mihi legit próximas 
tüas ad se literas» (I). 

LA ADMINISTRACIÓN DE LA HACIENDA DEL ARZOBISPADO DE TOLEDO 
DURANTE EL PONTIFICADO DEL CARDENAL DE CROY 

Xevres confió la Administración de la Hacienda del Arzobis. 
pado á los hermanos Juan y Martin de Adurza. Juan estaba ya 
en Abril de 1 5 19 empleado en la misma, pues el 4 de este mes 
escribe desde Alcalá á su amigo Juan Díaz de Villatoro, vecino 
de Barcelona, que había sido su Secretario sobre varios asuntos 
financieros (2). El 21 de Octubre de 1 519, Xevres, en nombre 
del Cardenal, su sobrino, despachó en Molins del Rey (provincia 



(i) Desiderio Erasmo Roterodamo: Opera Omtiia, tomo iii; Lugduni Ba- 
tovorum, 1703, pág. 634. — J. L. Vives Valenciano: Opera Omjiia distrihuita 
ct ordenata a Gregorio Majansio; Valentiae Edetanorum, 1782, tomo i. 
Vita, pág. 43. — A. Bonilla y San Martín: Luís Vives y la Filosofía del Re- 
nacimiento; Madrid, 1903, págs. 106-610. 

(2) Archivo general de Simancas: Casa Real, Obras y Bosques, le- 
gajo 42- 



EL CARDENAL GUII.IERMO DE CROY V EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 261 

de Barcelona), donde á la sazón se encontraba la Corte, un do- 
cumento (1), por el cual ratifica y aprueba «todo lo fecho e 
auctado, recebydo e cobrado» por los hermanos de Adurza, 
dándoles á la vez plenos poderes en todos los asuntos financieros 
del Arzobispado y haciéndoles entre otros los siguientes encar- 
gos: Los maravedíes que han ingresado en la Hacienda del Ar- 
zobispado, desde la muerte de Cisneros hasta el nombramiento 
de Croy, deben entregarlos al Papa; en los ingresos del año 15 l8 
y del corriente de 15 '9 deben hacer figurar las cantidades que 
el Deán D. Carlos de Mendoza, Receptor del partido de Toledo 
y D. Pedro Alvarez de Montoya, Receptor del partido de Alcalá 
3' otras personas encargadas de recibir rentas del Arzobispado, . 
tenían ten su poder. No se trata solamente de metálico, sino tam- 
bién de trigo, cebada, pan y otros productos que debían vender 
«en junto ó por menudo», al contado ó al fiado, teniendo las car- 
tas de pago y otras escrituras la misma validez que si fuesen otor- 
gadas por Xevres. Por fin, dice; «Por virtud deste dicho poder 
obligo los bienes del dicho Señor Cardenal espirituales e tempo- 
rales ávidos e por aver e so la dicha obligación vos relievo de 
toda carga de satysdación e fiaduria so la clausula del derecho 
que es dicha en latín judicium sisti judicatum solví». 

Acerca de la Administración de la Hacienda en particular, los 
documentos coetáneos nos dicen lo siguiente; El Hospital de 
Santa Cruz de Toledo, fundación del gran Cardenal Pedro de 
Mendoza, debía recibir, según bula pontificia, cada año I02.OOO, 
maravedíes, es decir, una tercera parte de la mesa arzobispal, otra 
tercera parte de la mesa capitular y, por último, la misma cantidad 
de la fábrica de la Catedral. Después de la muerte de Cisneros el 
Receptor del partido de Toledo no quiso pagar I0S34.OOO marave- 
díes de la mesa arzobispal, sin poder especial del Cardenal de Croy 
ó de su tío. Por eso, el día 3 de Agosto de 1518, el Deán y 
Cabildo escriben á Xevres pidiendo el poder en cuestión (2). 

(i) Archi'úo general de Simancas: Legajo 42. Como testigos firman los 
Secretarios del Rey, Francisco de los Cobos, Juhan Hannart y el Maes- 
tro Enrique de Lespince. 

(2) ídem: Estado, legajo 6 (5), folio 265. 



262 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

El 10 de Octubre de 1 5 19, Fray Diego de Toledo, del Consejo 
del Rey, PriJi de Siíi/ Juan, certifica haber recibido del Arzo- 
bispado 5-000 ducados, como pensión correspondiente al año 
de I 5 18 (I). El mismo año de 1 519 el Papa aumentó la pensión 
del Prior de San Juan á 7.000 ducados. El 22 de Enero de I520) 
Xevres, desde Barcelona, encarga á Juan de Adurza que pague 
dicha cantidad, correspondiente al último año, y haga lo mismo 
los siguientes, sin especial mandamiento (2). Al día siguiente 
manda Xevres también á Juan de Adurza pagar al Cardenal de 
Santa Cruz 3.000 ducados, «pensión que tiene en este Arzobis- 
pado, conforme á las bulas que traen de nuestro muy Santo 
Padre (3). 

Al empezar la guerra de las Comunidades la haciaida del 
Arzobispado sufrió, naturalmente, grandes perjuicios, pues los 
Comuneros se apoderaron de muchos recursos, como se ve por 
el siguiente relato, escrito al principio de 1520 (4). «La víspera 
de año nuevo no se cobraba un real con las nuevas de lo suce- 
dido en Tordesillas, porque todos los pueblos estaban tan alte- 
rados y algunos alzados, especialmente con Velez y otros pue- 
blos cercanos, donde se habia tVabajado para que los Receptores 
proveídos por los Contadores y Condestables no cobraran, lo 
cual se hizo muy bien». En una carta del Canónigo Juan Ruiz, 
Subcolector del Arzobispado de Toledo, á D. Francisco de Men- 
doza, se dice que en el Arzobispado no había un solo maravedí, 
porque los Comuneros de Toledo y el Obispo de Zamora se 
habían apoderado de sus rentas y además se habían dado algu- 
nos dineros al Prior de San Juan. Lo poco que pudieron cobrar 
los encargados del Cardenal se gastó en la defensa contra los 
Comuneros. Martín de Adurza gastó, por mandato de D. Eran" 
cisco de Mendoza, 50O.225 maravedíes en proveer de armas las 



(i) Archivo general de Simancas: Casa Real, Obras y Bosques, legajo 42_ 
, (2) ídem: Legajo 42. 

(3) ídem: Legajo 42. 

(4) ÜANViLA Y Collado; Historia de las Comunidades, tomo 11, pág. 728. 
Véase también tomo ni, pág. 230 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CBOY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 263 

fortalezas del Arzobispado, y en otra ocasión, para el mismo fin, 
483.243 maravedíes. Los Comuneros prendieron en Toledo á Mar- 
tín de Adurza y le tuvieron preso veinticinco días, con ánimo de 
matarle, por ser hechura del Cardenal; pero con 200 ducados 
logró que los bellacos que le guardaban le dejasen una puerta 
abierta, por la que huyó llj. 

No solamente los comuneros, sino también los ejércitos impe- 
riales causaron grandes perjuicios al Arzobispado; los generales 
D. Antonio de Zúñiga y D. Juan de Ribera tomaron de las Ma- 
yordomías del Arzobispado cuanto necesitaron para el sosteni- 
miento de las tropas, y además Mendoza tuvo que prestar dinero 
á la ciudad de Toledo (2). Por esto D. Francisco y un colector 
apostólico, dis_^ustados con esta conducta de los militares, exco- 
mulgaron á las personas que sin permiso suyo habían tomado 
l)an, etc., de las Mayordomías, aumentando con esta medida la 
excitación y alteración públicas. Los Gobernadores del Reino, en 
nombre del Rey, les prohibieron tal procedimiento, prometiendo 
«todo lo que en ello montare lo mandare luego librar en las 
nuestras Rentas Reales de las cibdades e villas e lugares del dicho 
Arzobispado; vos Ruego e encargo que no procedays mas sobre 
la dicha cavsa contra las personas que tomaron el dicho pan e sy 
algunas censuras contra ellos aveys fulminado las alceys e qui- 
teys e asoluays a las personas contra quien las posystes». Tam- 
bién se dirigieron al Nuncio para que ¡nterviniense en este sen- 
tido (I). 

Mayores fueron las dificultades después de la muerte del Car- 
denal. Al recibirse la noticia de su fallecimiento, el 29 de Enero 
de I 5-1, D. Francisco de Mendoza escribió, entre otras cosas, al 
Emperador: «Loque V. AI. manda en lo del cobrar de la hacienda 



(i) D.^nvila: tomo 11, pág. 728. — Alcocer, cap. xv, pág. 65, refiere: «En 
este tiempo comenzaba a haber gran falta de mantenimiento en Toledo, 
por el gran di^shorden que en ella avia, siendo todos cabezas como ris- 
tras de ajos y no teniendo miedo ni acaramiento ninguno». 

(2) Archivo de la Catedral de Toledo, A. 9, 1, 19. 

(3) Archivo general de Simancas: Libros generales de la Cámara, 
libro 54, folio 179 V. 



204 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

se hará aunque recelo que no me han de acudir con cossa dello 
porque en vida del Cardenal ponian dolencia en el cobrar de la 
hazienda y como al nuncio darán fauor los pueblos que están 
desasosegados creo que le acudirán con la hazienda o a lo menos 
con dezir que esta por el no me acudirán a mi» (l). 

El Obispo Acuña, al ocupar la Silla toledana, se apoderó, 
como es natural, de todas sus rentas y recursos. Así se lo dice 
D. Francisco de Mendoza á Xevres, el 12 de Marzo de 1 521: «En 
lo de la cobranga de la hasienda por otras tengo escripto á V. S. 
quan poco remedio ay para cobrarse ni por via del nuncio ni 
por las provisiones de su mgt. porque los pueblos alterados ni 
temen la descomunión ni obedecen el mandamiento de su 
mgt.» (2). Lo mismo escribe el 8 de Abril el Cardenal de Tor- 
tosa al Emperador: «Este Obispo (Acuña) goza ya de la posses- 
sion y de los frutos del dicho Arzobispado los cuales se toma y 
tomara ahunque sean del Papa sede vacante o de Mossor de Xe- 
vres por merced que dellos tenga de su Sdat; de manera que veo 
que con grandísima dificultad podríamos cobrar algo destos fru- 
tos» (3). 

Mientras tanto los Gobernadores del Reino necesitaron dinero 
y le pidieron á Mendoza que se lo prestase. Mas éste, después de 
consultar al Subcolector, contestó que le era imposible, pfues 
«aunque la tierra esta ya pacifica bendito nuestro Señor queda 
tan flaca que a los que deven no les ossan pedir porque no tie- 
nen de pagar» (4). Lo poco qué se había cobrado se necesitaba 
para sostener las fortalezas y pagar la renta al Prior de San Juan, 
D. Diego de Toledo, que no la había recibido durante el año 
de. 1520 (5). En presencia del Recaudador Diego Hernández, á 



(1) Archivo' general de Simancas: Estado, legajo 7 (8), folio 56. 

(2) Danvila: tomo iii, pág. 536. 

(3) Danvila: tomo ni, pág. 569. 

(4) Carta del 12 de Junio de 1531. Arc/iivo general de Simancas: Pa- 
tronato Real, legajo 2, folio 86. 

(5) Tamp.oco i'ecibió el Prior la renta correspondiente al año de 1521 
á su debido tiempo. Se quejó el César, y éste mandó .4 Mendoza que la 
pagase inmediatamente, «porque como sabeys las pensyones han de ser 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 265 

quien los Gobernadores del Reino habían enviado á Guadalajara, 
donde entonces residía Mendoza, confirmó el Subcolector que lo 
único que se había podido procurar eran I2.000 fanegas de 
trigo, que se podrían vender, si así lo disponían (l). 

La situación se hizo aún más difícil al fallecer en Mayo 
de I 521, en Worms, Xevres (2), á quien su sobrino el Cardenal 
de Croy había nombrado, al morir poco antes, heredero univer- 
sal. Xevres había obtenido del Papa y del Rey el derecho de 
cobrar las rentas durante la vacante. Pero al enterarse de su 
muerte, el Cardenal de Tortosa y los demás Gobernadores del 
país mandaron á Toledo á P'rancisco Vázquez, criado del ]\Iar- 
qués de Villena, con cartas para Mendoza, en las cuales le orde- 
naban que entregase los bienes del Cardenal de Croy á dicho 
Vázquez; lo mismo mandaron al Subcolector. Al mismo tiempo 
recibió también Mendoza cartas del Nuncio, que igualmente re- 
clamaba el derecho de cobrar las rentas, puesto que era Sede 
yacante y el heredero del Cardenal había muerto. Mendoza se 
negó á entregar la hacienda del Cardenal, afirmando tener pode- 
res del Rey, cuyas copias mandó á los Gobernadores. Además 
no podía entregar la totalidad de los iiienes, «pues es notorio 
que hasta agora yo he puesto de mi pobreza alguna cosa en 
tiempo quel fuego andaba en este Arzobispado para sostener 
como he sostenido y sostengo nueve fortalezas... y estas tengo 
de continuo con cantidad de gente... Mendarme dejar toda la 
hazienda y no acordarse V. S. Rma. de lo que esta a mi cargo 
ni de los trabajos que he pasado y passo ni de las provisiones 
que de su magestad tengo estoy espantado... Suplico a Vuestra 
Rma. S.^ no permita que se haga agravio en esta hazienda de que 



muy bien pagadas y a su tiempo lo cual diz no se ha fecho con el dicho 
prior por ende yo vos mando que conforme a las bulas que el dicho Prior 
tiene de la dicha pensyon le pagueys e hagays pagar enteramente todo lo 
que se le deve asta agora e de aqui adelante a sus tiempos sj'n que en 
ello aya falta alguna». Real cédula, fechada en 13 de Febrero de 1522: 
Libros generales de la Cámara, libro 53, folio 242. 

(i) Panvil.\: tomo iv, pág. 246. 

(2) Danvila: tomo iv, pág. 293. 



266 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tengo de dar cuenta a su magestad y de que se ha descargar ei 
anima del Cardenal mi señor, que lo que agora se gasta no avia 
de ser de lo del spolio para sostener estas fortalezas syno de lo 
de la sede vacante y gastólo yo de lo del spolio porque conviene 
a servicio de su magestad que estas fortalezas se sostengan (l). 
Para justificar su conducta y demostrar su derecho mandó al 
Cardenal Adriano las provisiones y cartas del Emperador por 
conducto de Pedro Baena. 

Efectivamente, Mendoza se quedó con la administración de la 
hacienda del Arzobispado, pero tuvo que prestar, por mandato 
del Emperador, I.500 ducados «para la pacificación e sosiego 
destos Reynos». Los cobró el tesorero Alonso Gutiérrez, de Ma- 
drid, y á Mendoza le prometieron devolvérselos en Junio de 1 52 1, 
lo que no se hizo (2). Además le mandó el Rey pagar 5-000 du- 
cados á la Compañía de los P'úcar, pues el Cardenal fallecido 
había tomado prestado de ellos lO.OOO ducados, y les había de- 
vuelto solamente la mitad. Como en las letras de cambio habían 
sido puestas las rentas del Arzobispado como garantía, Mendo- 
za debía pagar la otra mitad (3); pero éste, por falta de medios, 
no pudo pagar á los banqueros del Emperador, y habiéndose 
quejado éstos, el 13 de Febrero de 1522 Don Carlos ordenó de 
nuevo al Gobernador del Arzobispado que pagase la deuda con 
los intereses del tiempo transcurrido (4). 

Cuando el Rey volvió á España necesitó dinero, y el 2 1 de 
Octubre de I 522, pocos días antes de publicarse la famosa carta 
de perdón general para los Comuneros, pidió á Mendoza lO.OOO 
ducados más, de los cuales fueron entregados á Juan de Adurza, 
«argentierx del Emperador, 3. 000 al día siguiente y 7. 000 un 



1,1) Carta del 29 de Junio de 1591 al Cardenal de Tortosa. Archivo gt- 
ncral de Simancas: Patronato general, legajo 2, folio 8b. En igual sentido 
escribe el lo de Agosto á Juan de Rivera; ídem, folio 8b. — Danvila: 
tomo IV, pág. 246. 

(2) Libros generales de la Cámara, libni 50. folio 216. 

(3) Real cédula, fechada en Bruselas el 8 de Julio de 1521; ídem, 
libro 57, folio 51. 

\¿[) ídem, libro 49, folio 306. 



EL CARDtNAL GUILLERMO DE CROT V EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 267 

mes más tarde, ó sea el 22 de Noviembre (I ). En otra ocasión 
tuvo que prestar al César 2.000 ducados. Resulta, pues, que 
Mendoza había prestado al Emperador 13.500 ducados de las 
rentas del Arzobispado. Un ducado equivalía entonces, según la 
citada cuenta, á 375 maravedíes: pues fueron 5-062.500 marave- 
díes lo que habían prestado. Además había tomado el Prior de 
.San Juan 1.849.308 maravedíes de las rentas del Arzobispado. En 
total debía, por consiguiente, la Contaduría Mayor del Empera- 
dor á los herederos del Cardenal 6.91 1. 808 maravedíes (2). Para 
satisfacerlos les fueron destinados «las rentas de ciertos partidos 
del Reyno de los años venideros de quinientos e treynta e seys 
a quinientos e quarenta, en cada uno dellos la quinta parte los 
señores contadores mayores de quentas tomen razón de como se 
libra lo susodicho» (3). 

A los procuradores de los herederos del Cardenal de Croy, 
Martín de Adurza pagó al contarlo 1. 886.736 maravedíes (4). 
listos presentaron un memorial que contenía los nombres de las 
personas que debían recibir ciertas sumas, en total 4.288 duca- 
dos, de los bienes de Croy (5)- Figuran en él treinta y dos emplea- 
dos, secretarios, canónigos, etc., á los que se destinan sumas que 
varían entre 16 y 800 ducados, á la mayor parte 50 ducados. Al 
doctor Vergara se destinan 30 ducados «por su trabajo y escritu- 
ra». No figura en el memorial ni en otro documento alguno el sala- 
rio que D. Juan de \^argas recibía como secretario del difunto 
Cardenal; pero por una Real cédula (6) sabemos que él y el licen- 
ciado Fernando deValdés, otro privado del Prelado, que también 



(\\ Archivo «;eiieral de Simancas: ContadiirÍM mavor, primera época, 
legajo 1.042. 

(2) D.^nvila: tomo 11, pág. 729; cita un albalá á favor de los herederos 
de Cro)', para que se les librasen 6.821.808 maravedíes. 

{■^) Archivo general de Simancas: Contaduría mavor, primera época, 
legajo 1.042. 

(4) Danvila: tomo n. pág. 728. 

(5) Arc/iivo de ¡a Caicdral de Toledo: A. 9, i, 19. 

(6) Real cédula, fechada en Worms el 30 de Abril de 1521, y otra 
fechada en Bruselas el 13 de Febrero de 1522. Libros generales de la Cá- 
mara, libro 57, folio 44 V.; libro 53, folio 241. 



268 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

se encontraban en la Corte, recibían I .OOO florines de á 20 placas, 
ó sean 2.O0O maravedíes cada uno. Estas cantidades debían co- 
brar por mandato del César aun durante la vacante de la Sede. 

En el Archivo de la Catedral de Toledo existe otro memorial 
de Francisco de Barrionuevo, Procurador del Cardenal en Roma, 
sobre sus gastos en la Curia (l). Figuran en esta cuenta las su- 
mas gastadas por la expedición de breves y bulas en favor del 
Cardenal, de Francisco de Mendoza, etc. (2); en total, noventa y 
cinco ducados y tres julios. En un postscriptiiui de esta cuenta 
se dice que Barrionuevo había recibido ya cincuenta ducados 
por la expedición del indultum, y que se le debían, por tanto, 
cuarenta y cinco ducados. Sin embargo, se le destinan en el cita- 
do memorial de los Procuradores de los herederos ochenta du- 
cados. Tal vez Barrionuevo había tenido más tarde otros gastos 
que no figuran en su citado memorial. 

No era posible pagar á los herederos lo que les pertenecía, ni 
siquiera se podía fijar la cantidad de la herencia, porque era ne- 
cesario para ello averiguar el daño que había sufrido la hacienda 
del Cardenal durante los disturbios. El 27 de Agosto los Gober- 
nadores de España, en nombre del Rey, mandaron á los Capita- 
nes generales de los ejércitos imperiales, D. Antonio de Zúñiga 
y D.Juan de Ribera: «Non os entremetysedes en tomar ningunos 
maravedís ni pan nin otra cosa alguna de los bienes e Rentas del 
dicho arzobispado e diesedes seguridad de todo lo que por vues- 
tro mandado se avia tomado fasta aquí o como la mi merced fue- 
se por ende y vos mando que luego hagaj's averiguar los mara- 
vedís e trigo e cevada que por vuestro mandado se a tomado de 
las Rentas del dicho arzobispado del Toledo asi délo que perte- 
nece al dicho Cardenal de Croy como de lo que pertenece a la 
sede vacante e fecha la dicha averiguación la enbiad ante nues- 



(1) ídem, A. 9, i, i, «Sequuntur expense facte per Franciscum de Ba- 
rrionuevo bone memoire Rmi. Dni. Cardinalis de Croy procuratorem iii 
eius servittis et familiarum suarum in Romana curia facte». 

(2) Se refieren, en parte, á la provisión de beneficios ya mencio- 
n ados. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 269 

tros visorreyes e governadores en manera que haga fee para que 
yo lo mande ver e proveer sobrello lo que de justicia se deva 
haser» (l). Algún tiempo después se ordenó á los Contadores 
mayores «que nombrasedes una persona que averiguase quepan 
e maravedís le. fueron tomados e lo que as}' se averiguase se mo- 
derase al prescio que justo fuere ea la sazón valia... e par la co- 
branza dello le dad e librad las cartas de libramientos e otras 
prouisiones que huviere menester en las Rentas Reales del di- 
cho arzobispado de toledo donde le sean ciertos e bien paga- 
dos» (2). 

Asimismo debían librar á Mendoza de las rentas reales los 
1.500 ducados que en 1520 había prestado (3); asimismo se or- 
denó al Corregidor de Toledo que procurase pagar á Mendoza 
sin dilación los 3.000 ducados y el pan que la ciudad le había 
tomado durante los disturbios (4). 

Después de la muerte del Cardenal de Croy se tardó más de 
dos años en hacer la cuenta general de lo que pertenecía á he- 
rederos. El 13 de Agosto de 1523 entregó en Valladolid el Ca- 
nónigo Juan Ruiz, Subcolector de Toledo, á los Procuradores 
una lista, en que se reunían las cantidades pertenecientes á los 
herederos del Cardenal (5). En tiempos normales, el Arzobispado 
de Toledo tenía en esta época una renta de 80.000 ducados (6), ó 



(1) Libros generales di- la Cámara, libro 54, folio 21. 

(2) Real cédula fechada en Valladolid el 14 de Octubre de 1522; ídem. 
libro 50, folio 216 V. 

(3) Real cédula de la misma fecha; ídem, libro 50, folio 217. 

(4) Real cédula de la misma fecha; ídem, libro 50, folio 216. 

(5) «Monta la hazienda que pertenece á los herederos del Cardenal de 
. Croy, asi de las rentas que al tiempo de su muerte restañan por cobrar 

de los años dxviii y Dxix como de todos los frutos del año de xx y diex 
dias y medio del año de veinte y uno en que fue su finamiento veinticin- 
co y ochocientas y veinte y cinco mili y quatrocientas }' cinquenta y 
seis mrs. De los cuales se hizo cargo el canónigo Juan Ruiz, subcolector de 
Toledo, en la ciuenta cjue dio en Valladolid a 13 dias de agosto de 1523 
años». 

(6) Mariano Sículo: De Reluis. Hispaniae Memorabilibiis, libro 4. — 
Schott: Hispaniae Illustratae Scriplorcs, tomo i, pág. 321. — Prescott: 
Parte segunda, cap. 26. — Hefele: págs. 33-174. 



270 BOLtTlN DE LA REAL ACADEMIA DÉ LA HISTORIA 

sean, valuando el ducado en 375 maravedíes, 30.OOO.OOO de ma- 
ravedíes. Correspondían á los herederos de Croy, según la men- 
cionada lista, todas las rentas del año I 5 -O, las no cobradas en 
vida del Cardenal de los años 1518 y I 5 19 y las de diez días y 
medio de 1521, todo lo cual ascendió á 25.825.456 maravedíes. 
De estos 25.825.456 maravedíes Juan Rui/, según su relación, 
había gastado ya 20. 650. Oí 5 maravedíes, del siguiente modo: 
pensión á D. Diego de Toledo, Prior de San Juan, 2. 1 88.470 ma- 
ravedíes; ídem á D. Francisco de Mendoza, 16.182.404 Y2 "^''" 
ravedíes; gastos en salarios de Receptores, pleitos, mensajeros y 
otros gastos de cobranza, 188.211 ^ , maravedíes, y, por últi- 
mo, el Nuncio se había tomado «por razón de su décima, no obs- 
tante que dichos herederos reclaman y agravian desto», 2.090.92<) 
maravedíes. Se debían, por consiguiente, á los herederos la can- 
tidad de 5- '7 1.441 maravedíes, de los cuales la mayor parte, es 
decir, 4.916. 166 maravedíes no habían ingresado todavía, de 
modo que únicamente se podía pagarles al contado 259275 ma- 
ravedíes; 4.916. 166 maravedíes de deudas se dividen según la 
dicha lista en «ciertas», que ascienden á I.226.O48 maravedíes, e 
«inciertas» á 3.690. 1 iS maravedíes. Las ciertas casi todas eran 
de los mayordomos de las diferentes poblaciones. También debía 
el Deán Carlos de Mendoza, Receptor del partido de Toledo, 
2.632 maravedíes de los ingresos de los años 1 5 19 }' l5-Oi >' 
Pedro .-\lvarez de Montoya, Receptor del partido de Alcalá, 6.849 
maravedíes dé los ingresos de 1 5 19 y 1 5 20. Como deudas in- 
ciertas figuran las cantidades que D. Francisco de Mendoza había 
prestado en tiempo de las Comunidades á la ciudad de Toledo, 
que, á pesar del mandamiento del Rey, no había pagado sus deu- 
das, á D. Antonio de Zúñiga, Prior de San Juan, al Papa, etcéte- 
ra, parte en metálico y parte en pan. Además, D. Carlos de 
Mendoza había gastado en favor de los Comuneros 236.674 ma. 
ravedíes, que por mandato del Nuncio no debían recibirse en 
cuenta al dicho Deán. 

Recibieron, pues, los herederos del Cardenal al contado de 
Martín de Andurza 1. 886. 736 maravedíes; de Juan Ruiz, 259.275 
maravedíes, y 6.91 1. 80S maravedíes de créditos sobre las rentas 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 27 I 

del reino que debían hacerse efectivos durante los años de 1 5 36 
á 1540. Además, seles adeudaban 4.916. 166 maravedíes de las 
rentas del Arzobispado. Subió, pues, la herencia total á la suma 
de 13.973.985 maravedíes, ó si tomamos las deudas inciertas 
como no existentes, á 10.283.867 maravedíes. 

¿Y quiénes eran los herederos del Cardenal y de Xevres.^ Sus 
nombres no figuran en ninguno de los citados documentos, pero 
es de suponer que fueran sus hermanos. Ya hemos hablado de 
su hermano Roberto, sucesor suyo en la Silla de Cambrai, y su 
otro hermano Carlos, que le sucedió en la Abadía del convento 
de frailes benedictinos de Aflighem. Por otro documento (l) co- 
nocemos á dos cuñados del Cardenal Jacques de Louxembourg, 
Conde de Gaure, y Antonine de Berghes, Señor de Grimberghe, 
que en dicho documento reclaman una parte de la herencia. 

EL ARZOBISPADO, SEDE VACANTE DESDE LA MIEK fE DE CROV HASTA EL 
XOMBRAMIEN'TO DE DOX ALFONSO DE TONSECA 

Rn la carta que el Marqués de Villena dio el pésame al Em- 
perador por el fallecimiento del Cardenal de Croy, le aconseja 
que no se provea el Arzobispado hasta su vuelta á España, y dice 
que los Gobernadores del Reino lo hacían muy bien. En la Cor- 
te, desde luego, reinaba la misma opinión, pues ya al comunicar 
á D. Francisco de Mendoza la muerte del Cardenal de Croy, el 
Emperador le envió una carta para el Cabildo, por la que se re- 
servaba el derecho de nombrar sucesor. El estado de las cQsas 
impidió á Mendoza, que se encontraba en Guadalajara, ir á To- 
ledo para entregar esta carta personalmente, y de ello se discul- 
pa en los términos siguientes: «No fui con ella porque fuera a 
dar causa a grande alteración en la cibdad y sigun las cosas es- 
tan no me consintieran entrar o si entrara, fuera para detenerme 
y porque esto no aprovechara a lo que V. mag. manda y fuera 
ynconveniente para lo de adelante, dexe la yda con enbiar vno 



(il Airhivo genera/ de Siwaricas: Casa Real. Obras y Bosques, lega- 
jo 44- 



272 BOLETÍN DE I.A «EAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de los del concejo del Cardenal que aya gloria con la letra de 
V. Mag» (i). El Comendador mayor de Castilla, Hernando de 
Vega, se manifestó conforme con el propósito del César, dicien- 
do que no debía hacerse el nombramiento hasta su vuelta á Es- 
paña, pues de este modo muchas poderosas familias, ante la 
perspectiva de que pudiese recaer tan importante cargo en algu- 
no de sus miembros, se agruparían en torno del Emperador y 
contribuirían á pacificar el país (2). 

Los partidarios de Juan de Padilla querían dar el Arzobispado 
á un hermano de su mujer, á D. Francisco de Mendoza, que era 
camarero del Papa y se encontraba á la sazón en Roma. La vís- 
pera de Nuestra Señora de la Candelaria de 1 52 1, entraron en la 
Catedral 3. 000 hombres, pidiendo al Cabildo eligiese al cuñado 
de Padilla (3). Como la mayor parte de los Canónigos se negó, 
varios fueron encerrados, amenazados y, por fin, desterrados de 
la capital por la Junta de la Comunidad, refugiándose en Ajofrin, 
desde donde elevaron un memorial al Rey el I 3 de Febrero de 
1 52 1, relatando lo ocurrido y reiterando su lealtad (4). Estos 
apoyaban las pretensiones del Obispo de Córdoba, D. AIovso 
Manrique, que había enviado á Toledo al caballero Juan de Men- 
doza, para rogar al Cabildo que influyese cerca del Rey en fa- 
vor de su nombramiento para la silla arzobispal. Conformes con 
este deseo, los Canónigos de Ajofrin mandaron á Flandes á Don 
Alvaro de Rojas, arcediano de Segovia y Canónigo de Toledo, 
acompañado de dicho Juan de Mendoza. D. Francisco de Men- 



(i) Archh'o general de Simancas: Estado, legajo 7 (8), folio 56. 

(2) Danvila: tomo iii, págs. 324 y siguientes. 

(3) G. A. Beroenrotii: Calendar of Letrcs, Dcspatches and State papcrs 
rcldting to ihc negotiations between Rngland and Spain, tomo 11; London, 
1866, pág. 333. — Danvila: tomo iii, pág. 324; tomo v, pág. 467. 

(4) El documento está firmado por los siguientes Canónigos: Carlos de 
Mendoza, Deán; Diego López de Ayala, Bernardo Caballero, Fernando de 
Fonseca, Pedro Suárez de Guzmán, Alvaro de Rojas, Pedro de Mendoza, 
el Licenciado Peña. Rodrigo Ortiz, el Obispo Campo y el Obispo de Pau- 
la, Pedro de Alcocer. Relación sobre las Comunidades, adicionada y co- 
mentada por Antonio ñfartin Camero. Publicación de la Sociedad de Bi- 
hliófilns andaluces; Sevilla, 1S72, pág. 171. — Danvila: tomo iii, pág. 324; 
tomo VI, ¡íágs. 142 y siguientes. 



EL CAR15ENA1. GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 273 

doza comunicó todo esto á Xevres, rogándole pidiesen á Roma 
despachos que impidiesen tales elecciones (l). 

Mientras tanto venían cartas de Roma. A intancias del César 
y de Xevres, dirigió León X, el 5 de Febrero de 1 52 1, un breve 
al Cabildo toledano, mandándole que no eligiese sucesor bajo 
pena de excomunión y suspensión de todos ios beneficios; en 
caso de que lo hubiesen hecho ya, anula y casa el acuerdo reser- 
vándose el derecho de designar nuevo Prelado [2). Este breve lo 
recibió D. Francisco de Mendoza á principios de Marzo por me- 
diación del Emperador; el 12 de este mes y desde (juadalajara 
escribe á Xevres; «El breve que viene cerrado Rescibi y del se 
usara como \'. S." lo manda aunque para metello en toledo no se 
qué manera se podra tener por el gran Recabdo que en las puer- 
tas de la cibdad tienen y en los caminos para que no entre nin- 
gún despacho y sy alguno se enbia tomanlo )- no dan al cabildo 
como se hizo con la carta que su magt. escrivio que 4iasta oy no 
le han dado al cabildo de la yglesia e treslado se envió a los ca- 
nónigos que están en ajofrin y otro se ha dado al subcoiector que 
dize que lo enbiara a toledo. Y esto se ha hecho porque aunque 
no han elegido esta puesto tan adelante en platica que se espera 
cada dia la elección mas por fuerga que por voluntad de algunos 
de los que residen en toledo que para atraellos a que elijan han 
])rendido algunos dellos la comunidad para complazer a doña 
maria pachecos (3). 

En cuanto al cuñado de Padilla se lee en una «Relación de 
cuanto pasaba en Toledo en Marzo de 152 I» lo siguiente: «Oy 
algunos desta C'omunidad an dado su voto y elegido de su bue- 
na voluntad para Arzobispo de Toledo a vn hermano de Doña 
Maria Pacheco que diz que es camarero del Papa que esta 
en Roma sobre esto andovo oy en la Yglesia Mayor la gente 



(i) Danvila: tomo iii, pág. 538; tomo vi, págs. 134. 141. 

(2) Arcliho de la Catedral de Toledo, A. 9, L, copia en Ms. 13.020. 
(Dd. 39), pág. 183 y siguientes, v Ms. 13.084, pág. 125, de-la Biblioteca Na- 
cional de Madrid. — P^rez: pág. 125. - Castejón: tomo 11, pág. 948. 

(3) Danvila: tomo ni. púgs. 536 y siguientes; véase también pág. 401. 

TOMO LXXV 18 



274 boletín de la keal academia ee la historia 

menuda en grande trápala con Juan Carrillo y con Juan de 
Ayala» (l). 

Otro pretendiente era D. ■ Iñigo., hijo del Obispo de Burgos, 
D. Juan Rodríguez de Fonseca. D. Iñigo se encontraba en la Cor- 
te y además de su padre se interesaba mucho de él su tío, el 
Condestable de Castilla D. Iñigo de \'^elásco, por quien repetidas 
veces fué recomendado al Emperador (2). 

Mientras estos pretendientes se esforzaban por sentarse en la 
silla de San Ildefonso, se apoderó de ella un Comunero. D. An- 
tonio de Acuña, Obispo de Zamora, apenas restablecido de una 
enfermedad, entró con gente armada en el Arzobispado y ocupó 
varios pueblos, siendo aclamado y ovacionado por todas partes, 
liste Obispo, tan mal prelado como buen guerrero, que á viva 
fuerza se había apoderado poco antes del Obispado de Palencia, 
anhelaba la mitra de Toledo. Prometieron favorecerle en su pre- 
tensión varios nobles toledanos, Comuneros entusiastas, si secun- 
daba sus planes. No regateó ofertas y compromisos el bravo y 
recio Obispo á trueque de alcanzar lo que ambicionaba. Con Juan 
de Padilla había convenido hacerle Maestre de la Orden de San- 
tiago si le apoyaba en sus pretensiones á la silla toledana (3j. 
Como en tiempos de Felipe el Hermoso había sido Embajador 
en la Curia Romana, debemos suponer que, valiéndose de sus 
antiguas relaciones, hiciera todo lo posible para obtener la con- 
firmación del Papa. No conocemos documentos sobre esto, pero 
sí sabemos que fué apoyado por el Rey de Francia, pues Fran- 
cisco I tenía gran interés en poner dificultades á su enemigo Don 
Carlos, y en su nombre intervino el Embajador de P'rancia cerca 



(i) Danvila: tomo iii, pág. 519; véase también pag. 339. 

(2) Archivo general de Simancas: Estado, legajo 6 (5), folio 279. — Vi" 
CENTE de Lafl'ENTe: Historia eclesiástica de España, t orno v, págs. 532, 587- 
L. Serrano: Primeras Negociaciones de Carlos V con la Santa Sede, pági- 
Qas 60, 92. — Karl, Jl'sti: Miscella?ieen aus drei Ja/irliunderten spanischen 
Kunstlebens; Berlín, 1908, tomo i, págs. 86, 96. — Danvila: tomo ni, páginas 
402, 443, 563; tomo VI, págs. 128, 138. 

(3) Martín Gamero: Historia de Toledo. — Danvila: tomo ni, pág. 441. — 
Juan Ginés de Sepúlveda: De rebus gestis Caroli Quinii, libro 3.°, cap. 16. — 
Opera, ed. CerdX y Rico, tomo i, pág. 86. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y El ARZOBISPADO DE TOLEDO 275 

del Papa en favor del (Jbispo Comunero, teniendo una respuesta 
bastante favorable (i). 

A fines de Feljrero escribió Acuña una carta á la ciudad de 
Toledo avisándole su llegada, carta que fué leída en el Ayunta- 
miento el 2 de Marzo. Durante la Semana Santa licenció la ma- 
yor parte de sus tropas, dirigiéndose á Toledo, y bien fuera para 
sorprender á los toledanos, ó por sobra de confianza, entró el 
Viernes Santo en la ciudad, acompañado de un solo guía y en 
traje de camino. «Nadie hubiera podido sospechar que aquel 
hombre era D. Antonio de Acuña, porque nadie por el traje po- 
día creer que era un Obispo; pero el guía lo reveló á algunos, e 
instantáneamente y como chispa eléctrica cundió la voz por la 
ciudad y llenóse el Zocodover de un gentío inmenso que rodeó 
al Prelado, aclamándole con loca alegría padre de la Patria y sa- 
ludándole como Arzobispo de Toledo; se vio desmontado de su 
caballo y cogido en hombros fué llevado por fuerza en medio de 
la muchedumbre, que á voz en grito decía que Dios había dis- 
puesto la muerte del difunto Prelado para que ocupase la silla 
toledana D. Antonio de Acuña. En aquel momento resonaban 
en las bóvedas de la catedral las sublimes lamentaciones del Pro- 
feta, que la Iglesia repite anualmente en la grave y poética cere- 
monia de las tinieblas del \^iernes Santo. En vano pugnaba el 
( )bispo para desprenderse de los brazos de los que así profana- 
ban el augusto santuario en momento tan solemne; el pueblo, 
llevando adelante la sacrilega profanación, le metió en el coro, 
lo sentó en la Silla pontifical \' le proclamó Arzobispo de To- 
ledo» (2). En medio de un griterío ensordecedor decían á voces 
que Don Carlos y el Sumo Pontífice no se negarían á prestar su 
consentimiento á manifestación tan unánime del pueblo, )■ que 



fi) Baujigartex, tomo i, págs. 465 y siguit-ntt-s. 

(2) Sepúlveda: libro 3.°, cap. 16, pág. 86. — J. B. Pírez: págs. 125 y 127. — 
Jlan Maldonado: El movimiento de España, ó sea Historia de la Revolución 
conocida por el nombre de las Comunidades de Castilla, traducida al caste- 
llano por José Quevedo; Madrid, 1840, págs. 239 y siguientes. — Modesto de 
Lafuente: Historia de España, tomo viii, págs. 101 y siguientes. — Danvila: 
tomo m, págs. 393 y siguientes. 



276 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMU DE LA HISTORIA 

si se negaban, lo harían la Reina Doña Juana y la Santa Junta, con . 
lo cual bastaría para que se tuviese por confirmado en el Arzo- 
bispado. 

Esta es la versión corriente. De una manera algo diferente re- 
lata lo ocurrido el Cardenal de Tortosa, el 8 de Abril, desde Tor- 
desillas al Emperador", dice así: «Hauemos sabido como en el día 
del Viernes Santo el Obispo de Qamora muy armado y caual- 
gando en un caballo aunque desfrec;ado y muy atapado con el 
papahígo y acompañado solamente de dos de cauallo entro en 
Toledo y que llegando en la plaga se quitó la capa que Ileuaua 
y también el papahígo y haziendo gran muestra de sus armas 
dixo a alta voz estas palabras: yo soy el Obispo de Qamoríi viva 
el Rey y la Comunidat y mueran travdores; y luego le acudieron 
dos mil hombres y todos con sus bonetes en manos le dezian 
que era lo que mandaua; y el recogiéndoles e yéndose al (sic) 
yglesia mayor y hauiendo llegado a ella se apeo de su caballo 
y en ella hauia quatro mil personas de su parte, luego se assento 
en la Cathedra Archiepiscopal dándosele la possession de aquel 
Arzobispado, e hicieronle Capitán general del Reyno de toledo, 
pero esto algunos lo limitan diziendo que la Capitanía no se le 
dio sino en ausencia de Joan de Padilla» (l). 

El mismo día de Viernes .Santo, 29 de Marzo, participa i\cuña 
á la ciudad de Alcalá de Henares, desfigurando las cosas, que 
«fué llamado por la honrada comunidad de la yllustre cibdad da 
toledo para que juntos diésemos orden en todo aquello que to- 
case a la República y asy cumpliendo su mandamiento vine a 
esta cibdad donde por todos los vecinps della fui muy bien 
Rescibido y con mucha voluntad y favor me llevaron a la yglesia 
cathedral de la dicha cibdad y me hicieron asentar en la sylla 
argobispal donde se hizo a consentimiento de todos el auto de 
posesyon del arzobispado por ante notario publico y otros y de 
allí fuimos al Cabildo de la yglesia don le se higo el aucto 
en forma y como digo con gran voluntad do todo el pueblo* (2). 



(i) Danvila: tomo iir, pág. 569. 
12) Danvila: tomo iii, pág. 539. 



EL CARDENAL GUILLERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 277 

Por más que Acuña ambicionara la Silla primada del Reino, 
no quería obtenerla por medio tan tumultuario é ilegítimo. De- 
seaba que el Cabildo sancionara con su voto el nombramiento 
popular. Su actitud en los días siguientes la revelaban tres cartas 
del I ó de Abril, existentes en el Archivo general de Simancas y 
publicadas por Manuel Danvila en el tercer tomo de su Historia 
de las Comunidades de Castilla (I). Las cartas no llevan íirma ni 
dirección, pero reflejan fielmente la situación de Toledo. Se lee 
en una de ellas losiguiente (2): «Primeramente quanto a lo del 
poder del Obispo de Qamora sabrá v. m. quel jueves primero 
después de Pascua que fueron cuatro del presente pidió al Ca- 
bildo tenplada o corLesmente que le diesen la governacion del 
Arzobispado; fuele respondido el domingo adelante que no se 
podía hazer diziendo que no se pusyese en esta demanda y que 
antes perderían todos la uida.que tal poder diesen; el martes si- 
guiente del presente entra el Obispo en el Cabildo y estando el 
ay entraron en la yglesia hasta 400 soldados e una parte dellos 
guardava la puerta del Cabildo e de rato en rato soltaban muchos 
tiros de pólvora junto a la puerta e otros se repartieron por las 
puertas de la yglesia y del coro y del sagrario y de la torre por- 
que ningund clérigo pudiese salir ni ilel coro ni de la iglesia; los 
restantes que serian hasta 200 en dos esquadrones en ordenanga 
Rodeavan el coro e la yglesia con mucha furia e alteración; duro 
esto dende la ora de las ix hasta la una; de manera que constre- 
ñidos de hambre y temor el Cabildo le dio poder ¡jara que las 
fortalezas del argobispado que. estavan anajenadas las pudiese 
restituir a la yglesia e asymesmo para cobrar qualesquier mrs. que 
se deviesen del Argobispo y como este poder yba tan limitado 
como V. m. vee el Obispo usa tan largamente del como sy don 
todo el cumplimiento del mundo le fuera otorgado...» Juan Bau- 
tista Pérez, en su Historia de los Arzobispos de Toledo' (3) refiere 



( i) Danvila: tomo iii, págs. 658 y siguientes. ' ' 

(2) Danvila: tomo iii, págs. 661 y siguientes. 

(3) Archiepiscoporum Tolctaimritm vifae. IMs. de la Biblioteca Nactohal 
de Madrid, Ms., 1529, pág. 127. ■ ' i 



278 BOLETÍN DE LA KEAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que se le dio el poder por ocho votos, y que los canónigos antes 
de votar protestaron en secreto ante Hernando Alonso, Secreta- 
rio del Cabildo, de que por fuerza lo otorgaban. Tampoco quiso 
reconocer al Obispo usurpador el Cabildo de Talayera, manifes- 
tando al Cabildo Catedral de Toledo que no recibiría por Prelado 
y Señor sino al canónicamente elegido y aceptado por el Cabildo 
Catedral. Este acuerdo lo comunicó el Deán al Ayuntamiento de 
Talayera, añadiendo en nombre de los demás Canónigos que si 
la ciudad recibía á Acuña por Arzobispo de Toledo, en cuanto 
entrase su señoría por una puerta de la villa todos ellos se sal- 
drían por otra (l). En cambio, la Junta de los Comuneros, que 
entonces se encontraba en Valladolid, atendía muy especialmen- 
te á dar fuerza y autoridad á Acuña, enviando para ello á Toledo 
á Francisco Díaz con diferentes provisiones (2). Pero el ambicioso 
Prelado gozó pocos días de la dignidad que tanto había anhelado. 
El 23 de Abril el ejército comunero fué d-errolado por los impe- 
riales en la famosa jornada de Villalar, y los tres jefes, Padilla, 
Bravo y ^laldonado, hechos prisioneros y decapitados. Al recibir 
la noticia de la funesta jornada, .-Acuña huyó de Toledo en direc- 
ción á Francia, pero fué preso á poco en Navarrete, pueblo de 
Logroño. Llevado al castillo de .Simancas y absuelto dos veces, 
se le formó un nuevo proceso, intentó huir y para ello dio muer- 
te al alcalde de la Fortaleza, por lo cual fué ejecutado el 23 de 
Marzo de 15^6, después de haber sufrido con valor el tormento 
á q.ue se le sometió (3). 

El adversario principal de Acuña había sido D. Antonio de 
Zúñiga, prior de San yuan, que en Castilla la Nueva mandaba 
un ejército en favor de los imperiales. No había podido impedir 
que Acuña se apoderase de Xoledo, pero después de su derrota 
se hizo ilusiones de conseguir la .Silla arzobispal. El Duque de 
Béjar escribió varias veces al Re)^ elogiando los servicios de su 
hermano Antonio y pidiendo para él el Arzobispado de 'loledo, 

(i) D.\nvila: tomo iii, págs. 995 y siguientes. 

(2") D.\NVIL.4: tomo iii, pág. 636. 
> (3) Gil (jonz.íi.ez D,(vii.a: Tcafro eclesiástico de las dos Castillas, tomo 11, 
páginas 409 y siguientes. 



EL CARDENAL OUll LERMO DE CROY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 279 

que merecía por su edad, ciencia y saber; el mismo fin llevaba 
otro hermano, D. Alvaro de Zúñiga, al marchar á la Corte, en 
Julio de 1522 (I). 

Mientras tanto, un ejército francés había entrado en España 
por Fuenterrabía, amenazando Pamplona. Las tropas de Zúñiga 
tuvieron que ser llevadas al Norte y era menester hacer la paz 
con Toledo. Esta, por su lado, estaba muy dispuesta á un con- 
venio, pues se veía sola y abandonada por las demás ciudades. 
Así, pues, el 25 de Octubre de 15^2, en el Monasterio de la 
Sisla, se firmó un convenio entre el Prior de San Juan y Toledo, 
terminando las hostilidades (2). Al día siguiente se pregonó en 
la ciudad la paz y se hizo una procesión con Te Deum, y el 31 
entró el Arzobispo de Bari., D. Esteban Gabriel Merino, que había 
tomado gran- parte en las negociaciones anteriores como Gober- 
nador en nombre del Rey. Fué recibido con mucho regocijo, 
pero aun quedaban los ánimos muy excitados. El día I." de Fe- 
brero, al conocerse en Toledo la elección del Cardenal Adriano 
como Papa, se hicieron ruidosas demostraciones de júbilo, que 
fueron aprovechadas por los partidarios de Doña María Pacheco^ 
viuda de Padilla, para avivar el fuego de la sublevación ya amor- 
tiguada; mas no fué difícil al Arzobispo Merino dominar el motín. 
El día de San Blas, 3 de Febrero, los disturbios habían termina- 
do en Toledo, y en conmemoración de tan feliz término y agra- 
decimiento al Arzobispo, el Cabildo puso una lápida con su co- 
rrespondiente inscripción (3). 



( I) Danvila; tomo iii, pág. 310; tomo vi, pág. 158. 

12) Danvila: tomo iv, págs. 493, 535 y siguientes; 559 y siguientes. 

13) Skpi'lveda: libro 4, cap. 20, tomo i, pág. 115. — Piírez: págs, 127 y 
siguientes. — Castejóx: tomo i. pág. 947. — Alcocer: cap. 13, pág. 57; Apén- 
dice, pág. 209. — Merino tenía, además del Arzobispado de Bari, el Obis- 
pado de León, y más tarde el de Jaén; también fué patriarca de las In- 
dias y ■■ecibió la púrpura cardenalicia en 1523. — González Dávila: Teatro 
eclesiástico de las dos Castillas, tomo i. págs. 265, 415 y siguientes.— 
B. Gams: Series Episcoporum, Raiisbonae 1SJ4, pág. 41; el texto de la men- 
cionada lápida citan Gonz.Clez D.ívila, pág. 268. — Danvila: tomo v, pág. 44, 
y Parro: Toledo en la mano, tomo i, pág. 658. Este supone que la lápida 
está cubierta por el revoco en que está pintado el fresco del .Santo Niño' 
de la Guardia. 



38o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\ 

Ya se ha dicho que desde un principio el Rey se reservó el 
derecho de nombrar el sucesor de Croy, y mientras la Silla pri- 
mada estuvo ocupada por el famoso Obispo Acuña, se preocupó 
también la Corte del nombramiento del nuevo Arzobispo. Como 
en 1517, después de la muerte de Cisneros, en 1 52 1, al fallecer 
el Cardenal de Croy, se proveyó la Silla en un Prelado germano, 
es decir, en D. Erl/anio de la Marai, Obispo de Liga y gran 
favorito del Emperador. Lo mismo que el Cardenal de Croy, don 
Erhardo vivía constantemente en la Corte. El Papa Adriano, qué- 
había sido elegido .Sumo Pontífice en 1522, no quiso confirmar 
tai provisión, acordándose de que la elección de un extranjero 
para la .Silla arzobispal de Toledo había sido una de las caúsa.s 
del levantamiento de las Comunidades y de las dificultades sur- 
gidas en su consecuencia, y que él, como Gobernador de España, 
había visto muy de cerca íll. 

Cuando en 1 522 el Rey vino otra vez á España, el Cabildo 
toledano le pidió nombrase pronto un Arzobispo. El César con- 
testó que lo haría lo más pronto posible (2) y propuso al Papa al 
Maestro Pedro Ruis de la Mota, Obispo de Badajoz, y Palencia, 
gran predicador y Capellán mayor del Emperador, que murió el 
22 de Septiembre de I 522, sin haber sido confirmada por el Papa 
su elección (3). 

Mientras tanto el Gobierno del Arzobispado, y sobre todo la 
administración de su hacienda, quedó en manos de D. Francisco 
de Mendoza. «En tanto aquel dicho arzobispado estoviese sede 
vacante... es mi voluntad... que no aya ynovación ni mudan(;a 



(i) PorreS'o: Historia Episcopal y Real de España, tomo 11, pág. 175. 
H. Baumgarten: tomo 1, págs. 2^9, 38S. — B. Gams: Series Episcoporum. 

(2) Real cédula, fechada en Valladolid el 1 1 de Septiembre de 1522. 
Archivo general de Simancas: Libros generales de la Cámara, libro 50, 
folio 202. 

(,3) Alvaro Gómez: De Rehiis s;cstis Francisci Ximciiii. — A. Schoit: His- 
paniae Illusfratae, tomo i. — J. B. Pérez: pág. 125. — Gonz.Xlez D.ávila: Tea- 
tro eclesiástico de las dos Castillas, tomo ii, pág. 182; tomo iv, págs. 52 y 
siguientes. González D.ávila: Teatro eclesiástico de España, tomo i, pági- 
nas 48 y siguientes. ^B. Porreño: tomo n, pág. 174. — Vicente de Lapiejíte: 
'Historia eclesiástica de España, tomo v, pág. 603. 



EL CAKDENAI. GUIIXEEMO DE CUOY Y EL ARZOBISPADO DE TOLEDO 261 

sino que vos el dicho Don francisco de mendo(;a y el dicho suco- 
lector que hasta aquí ha seydo tengáis cargo de la dicha cobranza 
s.'gund e como e de la forma e manera que hasta aquí lo aveys 
fecho... hasta tanto que aj-amos proveydo e proveemos de Arzo- 
bispo» (l). Tal renovación de los poderes á Mendoza era nece- 
saria, pues los Canónigos habían tomado «muchas contias de 
maravedís asy para salarios de vesitadores e governadores e 
corregidores que enviays por Arzobispo con crescidos salarios 
como para otras cosas e porque no es razón que en lo susodicho 
aya novedad syno se haga segund e como se hazia en vida del 
cardenal don fray francisco Ximenez arzobispo que fue dessa 
santa yglesia ya defunto por ende yo vos ruego y encargo que 
los salarios que dieredes a los dichos lo modereys e hagays 
segund e de la manera que se hazia en tiempo del dicho car- 
denal (2). ■ 

En I 523 fué promovido para la Silla toledana/z'^j)'' Diego Deza, 
fraile dominico, que había sido ayo y Capellán mayor del Prín- 
cipe D. Juan, y que después de haber ocupado varias diócesis 
era Arzobispo de Sevilla e Inquisidor general. También murió 
antes de obtener las bulas," el 29 de Junio de 1523, en el Con- 
vento de San Jerónimo de Belvis, de religiosos de esta Orden, a 
los. ochenta años de edad (3). 

El mismo año de 1523 presentó el Emperador, para la Silla 
primada, al ^Arzobispo de Santiago, D. Alfonso de Foiiseca, que 



(i) Real cédula, fechada en Yalladolid el 14 de Octubre de 1522. 
Libros generales de la Cámara, libro 50, folio 217 v. 

(2) Jdem, libro 50, folio 218. 

(31 Cunio lo había mandado, fué sepultado en su Colegio de Santo 
Tomás, de Sevilla. El sepulcro, que es de alabastro, tiene el epitafio 
siguiente: «Hvivs Almi Colegü Fundator jacet Hic. R. D. D. Deza Ordini 
Predicatorum Magister istius insignis Civitatis Hispalensis Archiepisco- 
pus. Qui suis merítis fama et scientia ad eclesiam Toletanam pastores 
caremte vocatus. Obiit anno ]\IDXXI1I die IX Junü vixit annos LXXX. 
PíREz: pág. 1 25. Goxz.ÍLEz D.ívila: Teatro eclesiástico de las dos Castillas. 
tomo I, págs 261 V siguientes, tomo n, pág. 86. — Vicente de L.\füente; //>j- 
ioria eclesidstirc7 de Es/aiía, tomo V, págs. 140, 557, 602. — B. Gams: A'ir- 
chengeschichte von Spaniem, tomo m, segunda parte, págs. 56 y siguientes. 



282 roí ETfN DE LA REAL ACADRMIA [)E LA HISTORIA 

fué promovido por Clemente VII, y tomó posesión el 26 de 
Abril de 1524, poniéndose fin de este modo al período de Sede 
vacante (l). 

Adolfo Poschmann. 



VII 

LE VOYAGE DE LA REINE-MARIE CHRISTINE EN ITALIE 
ET LES RANCUNES DE LA COUR DE TURIN 

On sait que, loin de voir une période de calme succéder aux 
dures épreuves dont elle venait de sortir victorieusement, loin 
de trouver dans les sentiments du peuple espagnol la/écompen- 
se qu'elle était en droit d'espérer, la reine Marie-Christine (2) 
avait díi presqu'au lendemain de la fin de la premiére guerra 
Carliste,d'abord appeler au pouvoir líspartero (3), puis se démet- 
tre de la Kegence. 



(i) Pi5rez: pág. 128. — Gonz/Ílez DXvila: Teatro eclesiástico de las itos 
Casiil/as, tomo i, pág. 83. 

(2) Marie-Chri-.une de Boiirbon ¡18061878), scconrle filie de Fran- 
(;oÍ5 !<;'■, Roí de Deux-Siciles, et de la reine Marie Clémentine. Sceur de la 
Duchesse de Berry, mariée le zg déccmbre 1829 au Roi Ferdinand VII. 
dont elle fiit la qiiatriéme fcmme. Regente d'Espagne en 1833, au nom de 
sa filie Isabelle aprés la mort du roi Ferdinand, elle soutint une longue 
et dure Intte conlre Don Carlos. Renversée par Espartero á la suite de 
la journée du i^r bepteinbre 1840 provoquée parle vote de la loi des 
Aviintamientos, elle dut renoncer á la R(5gencc le 10 octobre et se retirer 
en France et ne rentra en Espagne qu'en 1843 aprés la chute d'Es- 
partero. 

(3) Espartero (Baldomero"! (1792-1879"), Capitaine-Général de Biscaye 
au nom de Marier-Christine (1834), General en chef de l'Armée du Nord, 
Vice-roi de Navarre et Ca{)ita¡ne General des Provinoes Basques (1837J, 
Dcputé aux Cortes de 1837, Grand d'Espagne et Duc de la Victoire, 
aprés les victoires qui mirent fin á la guerre Carliste (1839). Président du 
Conseil (14 septembre 1840), Regen t d'Espagne (8 mai 1841, ren versé par 
Narvaez el obligó de se rcfugier en Angleterre (juillet 1843), Président 
du Conseil (1854-1856) enfin rallié au roi Amédée qui le crea prince de 
Vergara (janvier 1872). 



LE VOVAGE DE LA REINE MAklE-ClIRISTINE EN ITALIE 283 

Quelques joars plus tard, elle se décidait, ou plutót elle se 
résignait á quitter l'Espagne oü sa presence aurait pu compro- 
mettre gravement la solidité du tróne qu'elle avait eu tant de 
peine á assurer d'abord, puis á conserver k celle qu'on se plai- 
sait á appeler V Innocente habelle. 

Mais ce qu'on connait assurément beaucoup moins, ce sont 
les différentes péripéties qui aprés un premier et assez court sé- 
jqur en France, oíi elle avait été reí^ue avec les honneurs dús á 
son rang par Louis Philippe et Marie Amélie, marquérent le 
voyage qu'afin de se distraire et d'oublier elle éprouva le besoin 
de faire en Italie, son pays natal, ce sont surtout les étranges et 
inqualifiables procedes que, trop heureux de pou\oir satisfaire 
ses rancunes, abusant de l'influence qu'ii exergait sur l'esprit de 
Charles- Albert le comte Solar de la Marguerite (l) crut pouvoir 
se permettre á l'égard de cette princesse. II n'avait, cependant, 
en réalité d'autre grief contre elle que celui d'avoir empéché la 
réalisation, qui, lui avait plus d'une fois paru certaine et ¡mmi- 
nente, des idees d'un systéme polit¡q_ue dont il se glorifiait et ne 
cessa du reste jamáis d'étre un des plus ardents, un des plus 
irreductibles défenseurs. 

Ces procedes, cette attitude sont d'autant plus curieux á rele- 
ver que l'on n'aurait en somme rien risqué a Turin en suivant 
l'exemple donné par le Saint-Siége. Comme Guizot se plaisait a 
le constater dans sa dépéche du 5 février 1 84 1 au comte de La- 
tour-Maubourg, «la réception que la Reine Marie-Christine avait 
»regue du Pape avait été ce qu'elle devait étre». 

On en jugera par les documenta relatifs aux incidents qui mar- 
quérent le séjour de l'ex-Régente á Rome, puis par ceux qui 
ont trait d'abord aux péripéties de son voyage á travers l'Italii" 



(i) Solar della Margarita (Clément, comle) (1792-1869) entré dans 
la diplomatie en 1816, envoyé á Naples, puis Mioistre á Madrid au 
moment ou la guerre entre les Carlistes et les Cristinos ensanglantait 
l'Espagne. Absolutiste et légitimiste dans l'áme, il était á ce moment et 
depuis 1834, Ministre des Affaires Etrangeres de Sardaigne, fonctions 
qu'il conserva jusqu'en 1847 



284 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

du Nord, et a l'accueil qu'on lui fit á V^enise et á Milán, c-ii aux 
circonstances qui rempéchérent de s'arréter a 1 urin. 

«Monsieur le Ministre, écrivait le 26 décembre Latour Mau- 
»bourg (1), S. M. la Reine Christine, aprés une traversée assez 
jpénible, est arrivée avant hier au soir ici sans étre atlendue 
»par personne. Elle a été également bien accueillie á CiviUvec- 
schia (2) et á Rome. A peine M. le Ministre de Naples a-t-il su 
j>la présence de la Reine dans cette capitale que, le soir méiDe 
»de l'arrivée de Sa Aíajesté, il s'est presenté chez Elle pour lui 
soffrir ses services. Mais la Reine, par suite de Taltitude prise 
ívis á vis d'Elle par le Roi, son frére, n'a pas cru devoir accep- 
»ter les offres du comte de Ludolf, dont la démarche d'ailleurs 
»6tait toute spontanée et n'était dictes par aucune instruction 
»de son Gouvernement. 

»Dés qu'il fut sorti de chez Elle, Sa Majaste me fit exprimer 
sl'envie qu'Elle avait d'assister le lendemain, jour de Noel, á la 
ímesse Pontiñcale, célébrée a Saint-Pierre par le Pape lui-méme, 
»en me demandant de lui. en laciliter les moyens. Des tribunes 



(1) Roiiic' voliime 982. Directinn Politique, N° 6. Folio 222-224. —La- 
tour Maubourg á Guizot, Rome, 26 décembre, 1840: 

Latour Aíanbourg (Armand, Charles, SepUme, comle de Fay de) ¡iSoi- 
1845^ Maitre des requéles en seivice extraordinaire (1S21), Ailaché á 
Constanlinople (1822),,^ la Direction Politique 1 1823), deuxiéme Secré- 
taire á Lisbonne (jy raai, 1826), á Hanovre (4 novembre, Í829), Chargé 
d'Affaires sur place (12 juillet, 1830), premier Secrétaire á Vienne (22 oc- 
tobre, 1830), Eiivoyé extraordinaire et. Ministre plénipotentiaire a Bruxel- 
les, (7 juin, 1832), Ambassadeur á Madrid (19 septembre, 1834), a Rome 
(25 mai, 1838), Pair de France (1841). 

«Civitavecchia, 24 décembre, 1830. 

{2) »Le bátiment á vapeur de TEtat, «/í Pharet, avant á bord S. M. la 
>reine Cliri^tine d'Espagne, mandait Beyle á Guizot, est arrivé ce niatin 
»en ce port, venant d'Antibes et en dernier lieu de Livourne. 

íLes autorités u'avaient regu á cette occasion aucune instruction de 
>Rome. Toute íois, elles se sont empresséss de rendre á la Reine tous les 
»honneurs durs á son rang. Sa Majesté est partie á midi pour Rome sa- 
>t¡sfaite de l'accuei] qu'Elle a reíju á Civitavecchia. 

>La Reine est venue d'Antibes a Civitavecchia en quatre jours. Elle 
»s'est arrétée vingt-quatre heures a Livourne.» (Rome, volume 982, fo- 
lio 22 I.) 



LE VOYAGH DE LA REINE MARIE-CHRISTINE EN ITAI.IE 285 

«particuliérrs sont réservées dans ees sortes d'occnsions pour 
»les niembres des familles royales. J'avais quelques doutes sur 
»!a possibilité d'en obtenir une pour la Reine des ees premiers 
smoraents, parce que je savais qu'il est dans les regles de l'éti- 
»quette Pontifieale qu'aucun prinee ou princesse ne peut assister 
»en eette quaüté a une cérémonie pontifieale avant d'avoir été 
>présenté au Saint-Pére. Mais la regle a été mise de cóté, et aux 
^premieres ou\'ertures que je fis á ce sujet a M. le Majordome 
>du Pape (l), il me répondit avee empressement que Sa Majesté 
»serait traitée á Saint-Pierre comme il convenait á son rang. Et, 
»en effet, la Reine, que j'eus l'honneur d'y conduire, assista a la 
scérémonie dans une des tribunes princiéres laquelle, par un 
5>rapprochement remarqué des speetateurs, se trouva étre voisine 
»de celle oeeupée par Don Miguel. 

»Plus tard, et en vertu du désir que m'en avait témoigné Sa 
»Majesté, je me rendis chez le Cardinal Secrétaire d'Etat afín de 
))lui Taire part de I'arrivée de la Reine et de lui demander en 
»Son nom, quand Elle pourrait étre regué par Sa Sainteté. La 
>Reine semblait craindre quelques objections á eet égard. Je n'en 
sai rencontr'- acune, et, en fait, i! paxaissait peu probable qu'on 
sen élevát, puisque la Princesse, qu'il s'agit de recevoir, est la 
5>veuve du dernier Roi d'Espagne et, qu'y eút-il eu autreíbis 
»quelques difficultés a cause de sa qualité de Regente du Royau- 
»me, son abdication a dü aplanir tout obstaele. Elle sera done 
»regue avee toute la pompe usitée á la Cour du Pape pour la 
>réeeption des tetes couronnées. P'n attendant, le Gouvernement 
ílui a fait offrir une Garde d'honneur que Sa Majesté a refusée, 
»et un Camérier Secret du Saint-Pére a été designé pour étre k 
»sa disposition pendant la durée de son séjour. 

sAinsi Taccuei! fait a la Reine est sous tous les rapports tel 
«qu'Elle pouvait le souhaiter et qu'EUe avait droit de l'attendre. 
»Je ne puis toutefois m'empécher de regretter que le Ministre 
sde Naples, par une démarche un peu precipites peut-étre, eút 
»mis ia Reine dans le cas de décliner son action et d'y substi- 



(i) Monseigneur Saverio Massimo. 



286 BOLETÍN UE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

»tuer la mienne. On a été généralement surpris á Rome, oü l'on 
«ignore la cause de cette espéce de repulsión de rintervention 
snapolitaine de la part de la Reine, légitimement blessée du s¡- 
»lence gardé vis a. vis d'Elle par son frére depuis qu'EUe est 
ssortie d'Espagne et qu'il est question de sa venue en Italie- 
■íCette circonstance n'a pas manqué deetre connue bientót et 
selle ne sera sans doute pas ¡nterprétée á l'avantage du Roi. C'est 
»ce que j'ai taché de faire entendre, avec tous les menagements 
■)>.convenables, au comte de Ludolf prés duquel je me suis forcé 
■íd'adoucir, autant qu'il a été en moi, le désagrément qu'ont dii 
>lui faire éprouver et le peu d'accueil fait á ses premieres otTres 
»de service et le recours de la Reine á mon intervention exclu- 
jsive. Je compte assez sur le bon esprit de M. de Ludolf, qui au 
sreste ne se doutait pas plus que moi, m'a-t-il dit, de la reserve 
»observée par son Souverain envers sa soeur, pour espérer qu'il 
»s'emplovera a faire cesser un état de choses ussi fácheux et a 
spersuader au Roi d'adresser k la Reine une invitation directa 
»que cette princesse attend avec juste raison avant de former 
»aucun projet relativement a un voyage a Naples.» 

La situation, on le voit, -était des plus délicates et Ton con- 
goit aisément que Latour-Maubourg ait cru devoir, dans Tinté- 
rét méme de Marie-Christine, faire tous ses efforts pour la déci ■ 
der a pousser jusqu'a Napias et a, rendre á sa famille une visite 
á laquelle son tendré frére paraissait ne teñir que fort peu. 

Rnme, 4 janvier, 1841 (i). 

«Sa Majesté la Reine d'Espagne a été regué par le Pape le 29 
»du mois dernier avec toutes les formes usitées a la Cour Pápale 
spour la réception des tetes couronnées. 

»La Reine avait bien voulu permettre que je misse mes équi- 
»pages á sa disposition pour la conduire á cette audience oü 
»¡'ai eu l'honneur d'accompagner Sa Majesté. Le Pape dans un 
sentretien qui a dure plus d'une demi-heure, s'est montré par-r 



(i) Jíome, volume 983. Diiection Politique, N" 8, folio 4-7. Latour- 
Maubourg á Guizot, Rome, 4 janvier, 1841. 



LE VOVAGE DE LA REINE MARIE-CHRISTINE EN ITALIE 287 

>ticulicrement gracieux pour la Reine qui a tout lieu d'étre sa- 
»tisfaite de l'accueil du Saint-Pére. 

»Le lendemain du jour de l'audience, le Cardinal Sécrelaire 
»d'Etat est venu en personne chez la Reine et, dans le Journal 
»Officiel de Rome qui a paru avant-hier, il a été rendu comptc 
j>dans les termes ordinairement employés en ees sortes d'occa- 
>sione de la visite de Sa Majesté au Vatican. Tout s'est donc 
»parfaitement passé dans les regles et peut-étre cette attitude 
»pnse par le Sainl-Siége contribuera-t-elle é modifier celle que 
«jusqu'á présent ont cru devoir garder les représentants'des 
^Grandes Puis sanees accrédités á Rome; lesquels, á la difíeren- 
íce de tous leurs collégues de Paris, n'ont pas jugé á propos de 
s>demander á faire leur cour á Sa Majesté. Les Légations de Bel- 
»gique, du Brésil, du Portugal et du Mexique (l), sont les seules 
»qui ont sollicitc et obtenu cet honneur. \J Incógnito gardé par 
»la Reine est probablement le pretexte dont les autres agents 
»diplomatiques prétendent colorer leur abstention; mais ce pré- 
-texte ne peut plus étre allegué aujourd'hui, car des antécédents, 
'dont l'un nieme est fort récent, ont établi qu'il n'y a\'ait plus 
>d'incognito ;i Rome pour les Princes et Princesses qui ont été 
>regus par le Pape avec les honneurs attribués á leur rang. 

»En réponse aux lettres qu'il a\ait écrites á sa Court au sujet 
»de l'arrivée de la Reine Christine, M. de Ludolf a été informó 
»par le prince de Scilla que la Reine recevrait á Naples l'accueil 
»qui lui était dú de la part du Roi, lequel comptait tellement sur 
»la visite de sa sceur qu'il lui faisait préparer la palais de Chia- 
»tamone, ainsi qu'il le lui avait fait diré par la Reine-Mére des 
>la premiére nouvelle de rarri\ée de la Reine Christine á Alar- 
»seille. M. de Ludolf s'est empressé d'aller faire part de ees dis- 
»pos¡tions de son Gouvernement á la Reine d'Espagne. Mais 
»cette princesse, et surtout ses entours, ne semblent pas vouloir 
>se contenter de ce qu'ils ampellent «des insinuations vagues et 



(1) La Belgique était á ce moment représenlée á Rome par le comte 
d'Oultremonl; le Brésil, par le chevalier S. Texeiro de Matedo, le Portu- 
gal, par le marquis de Lavradio, el le Mexique, parD. Manuel de Bonilla. 



288 BOLETÍN DE LA REAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sindirectes» et paraissent voulouir fciire une question de dignité 
»de l'abstention de Sa MajesLé jusqu'á ce que une invitation for- 
smelle et autographe du Roí adressée á la Reine füt venue lui 
ífaire oublier et l'attitude hostile de la Cour de Naplcs contre la 
»Régence et la froideur du Roi vis á vis de sa sosar depuis les 
sévénemenls qui l'ont forcee á quitter l'Espagne. 

íQuant á moi, j'avoue que je ne suis pas de cet avis. Tant 
»que rien n'était venu donner á la Reine l'assurance qu'elle serait 
♦ regué á Naples comme il convient, je concevais parfaitement 
squ'-elle ne prit pas une initiative qui lui aurait donné l'apparen- 
»ce de solliter un asile qu'on ne lui olfrait pas et dont, aprés 
»tout, elle n'a pas besoin. Mais du moment qu'un représentant 
»du Roí son frére, vient le premier l'entretenir, aprés a\oir pris 
»les ordres de son Gouvernement, du désir qu'on aurait de la 
ívoir et l'informer des prcparatifs qui se font pour sa réception, . 
»¡e n'hésiteríit pas á passer par dessus ce que cette démarche 
»peut avoir en eftet d'incomplet et á mettre á profit cette ouver- 
»turs pour faire ne fiit-ce qu'une visite de quelques jours a 
»NapIes. 

íll ne faut pas se dissimuler íque l'esprit de parti s'emparant, 
■•dans un but odieux de calomnies, de certaines circonstances de 
»la vie ]3rivée de la Reine, cherche á dénaturer les fait qui se 
»rapportent á elle. On prétendque les (^ours d'Italie se sont re- 
»fusées á la recevoir et que, si elle est venue á Reme, c'est laute 
^d'avoir pu se rendre ailleurs. Ces allégations sont sans doute 
smatériellement fausses, puisqu'il est constant au contraire que 
»les Cours de Sardaigne, de Toscane, et je puis méme diré, 
ícelle de Naples, ónt fait connaitre a Sa Majesté qu'elles étaient 
>prétes á la recevoir en párente et en Reine. Mais le public n'est 
>pas dans le secret de ces manifestations confidenctielles et si la 
s>Reine persiste á ne pas aller á Naples, ou l'on soutiendra qu'elle 
»en a été repoussée, ou l'ou accusera l'indifférence avec laquelle, 
»séparée depuis onze ans de sa famille et de sa mere et se trou- 
ívant á soixante lieues d'elles, elle s'est prévalue d'un défaut de 
»formes pour s'abstenir d'aller les voir. Or, la considérationde 
»la Reine ne pourra que souffrir de l'une ou de l'autre de ces in- 



. LE VOYAGE DE LA REINE .\IARIE-CH8ISTINE EN ITALIE Zíg 

»terprétations injurieuses, dont sa personne et son caractére sont 
»robjet. 

»C'est principalement sous ce rapport queje me préoccupe de 
s>la position qu'elle semble vouloir prendre et que je regrettede 
ívoir les personncs qui l'entourent rattacher cette question toute 
spesonnelle á la poHtique et mettre en avant les prétendus mé- 
»nagements que Sa Majesté doit conserver vis á vis des exiger.- 
íces espagnoles, comme si l'on pouvait e-spérer quelque justice 
»des gens qui gouverment aujourd'hui á Madrid et comme si 
»l'on ne devait pas s'attendre á ce qu'ils fassent a la Reine un 
»crime de tous ses actes, quels qu'ils soient. 

»J'ai causé longtemps dé tout ceci avec le comte de Coiombi 
»en qui jai trouvé beaucoup d'irritation contre la Cour de 
»Naples. Mais j'ai dú me teñir d'autant plus sur la reserve vis a 
>vis de Sa Majesté que j'ai appris, de M. de Coiombi, que le Pré- 
»s¡dent du Conseil avait conseillé á la Reine de ne pas aller á 
3>NapIes, conseil qui eut été également le mien avant la commu- 
ínication faite par M. de Ludolf et que j'ignore quels sont a cet 
Ȏgard les impressions actuelles du Gouvernement du Roi. 

»Te viens de rendre á \'otre lixcellence un compte exact des 
»miennes, qui me sont tout principalement dictées par le vif in- 
»térét que je porte a la personne de la Reine Christine, intérét 
»que je ne puis séparer de mon dévauement á notre famille Ro- 
»yale, parmi laquelle on ne pourrait certainement que déplorer 
»de voir se révéler un dissentiment aussi marqué que celui qui 
sdevrait nécessairement résulter entre le Roi de Naples et sa 
• scEur du refus que feraif celle-ci de se rendre dans ses Etats 
»aprés qu'elle a la certitude d'y étre bien regué. Sans doute I'in- 
j>v¡tat¡on du Roi aurait pu étre plus cordialc et il eüt été á dé- 
»sirer pour luiméme qu'il laissát paraitre un peu plus d'affection 
»fraternelle envers une Reine et une soeur malhereuse. Mais il 
»n'est pas probable qu'aujourd'hui il revienne sur son attitude 
«precedente et qu'il donne a son invitation la forme qu'on vou- 
»drait lui voir prendre. 

»Ce serait done a. la Reine a profiter des démarches faites vis 
»á vis d'elle pour imposer silence a ses détracteurs et leur prou- 

TOMO LXXV 19 



290 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

>ver qu'elle peut aller partout et que partout elle est bien 
»accueillie. C'est dans cet ordre d'idées que je voudrais égale- 
»ment, si la Reine se decide á passer quelque temps de suite á 
»Rome, la voir s'effacer moins qu'elle ne l'a fait jusqu'á présent. 
»Confinée dans un petit appartement d'auberge, elle n'est logée 
xd'une maniere, ni commode, ni convenable, et se met ainsi dans 
»rimpossibilité de recevoir les témoignages d'intérét que les 
spersonnages les plus haut places seraient disposés a lui donner. 
»Ses adversaires, et on en rencontre d'implacables jusque parmi 
»les membres les plus eleves du Corps diplomatique, en triom- 
»phent et attribuent cet isolement á des sentiments de repulsión 
»qui ne sont assurénient pas réels, mais que l'on suppose exister, 
»et avec quelque apparence de raison. 

»La Reine ne partage malheureusement pas lá-dessus l'opinion 
squ'on professe méme autour d'elle. Heureuse de la liberté qu'elle 
svient á peine de recouvrer, elle ne songe qu'a en jouir et vou- 
»drait mettre de c6té ce que son rang lui impose encoré d'entra- 
>ves, sans faire, peut-étre autant qu'il conviendrait, la part de la 
ssituation particuliére dans laquelle la placent les antécédents de 
»sa vie et ce qu'elle se doit á elle-méme en méme temps qu'au 
s>tróne occupé par sa filie. 

»M. de Ludolf continué k se montrer fort empressé vis a vis 
»de la Reine. I! n'est presque pas de jour qu'il n'aille lui faire sa 
»cour et se mettre a ses ordres, «obéissant en cela, m'a-t-il dit, 
»autant á son inclination personnelle qu'aux recommandations 
»de son Gouvernement». Mais Sa Majesté, tout en accueillant le 
»comte Ludolf avec politesse et bienveillance, persiste á décliner 
sl'action du Ministre de Naples, et c'est exclusivement a l'Am- 
sbassade de France qu'Elle s'est jusqu'á, présent adressée dans 
»toutes les occasions oü elle a cru avoir besoin de son interven- 
»tion publique ou privée.» 

Agréez, Monsieur le Ministre, etc.. 

Encouragé d'une part par le succés qu'il avait remporté en 
obtenant d'emblée l'audience que le Saint-Pére avait sur sa 
demande accordé á la Reine, Latour-Maubourg, loin de se laisser 
décourager par les difficultés réelles et croissantes de la situation, 



LE VOYAGE DE LA REINE MAEIE-CHRISTINE EN ITALIE 29 1 

par les objections que Maric-Christine bpposait toutes les fois 
qu'on tentait de lui faire admettre l'idée d'une excursión a Na- 
ples, avait au contraire cherché á tourner l'obstacle gráce a une 
combinaison que lui avait suggérée le duc de Montebello. D'autre 
part, en attendant la réponse de la Reine, réponse dont le sens 
ne faisait plus de doute pour lui, il lui avait rendu un nouveau 
service en nianuv rant avec une si remarquable habileté que le 
Corps diplomatique tout entier avait dü se résigner á se faire 
présenter á l'ex-Régente, lors du bal qu'elle honora de sa présence 
á l'Ambassade de France. 

Rnme, 17 janvier, 1841 (i). 
Monsieur le Ministre: 

«J'ai mandé á Votre Excellence, dans mon rapport du 4 de ce 
»mois, comment j'envisageais l'attitude prise par la Reine Chris- 
stine vis a vis de la Cour de Naples. J'avais cru devoir en méme 
»temps faire informer confidentiellement M. le duc de Montebel- 
i>lo (2) de cette circonstance a(in qu'il siit á quoi s'en teñir á cet 
"égard, s'il en entendait parler autour de lui. Frappé comme 
»moi des résultats fácheux que pourrait amener la froideur des 
»relations qui tendaient á s'établir entre le frére et la soeur, il 
ís'est occupé de son cóté a changer la nature de ees rclations et 
■•)aura sans doute informé Votre Excellence des démarches qu'il 
»a jugé a propos d'essayer dans ce but. 

«Reconnaissant la difficulté, a peu prés insurmontable, qu'il y 
»aurait á obtenir du Roi rin\itation autographe, dont on sem- 
»blait vouloir faire une condition sine qua non, ¡1 avait eu l'idée, 



(i) Rome, volume 983. Direction Politiqíie, N° 12, folio 19-24. Latoiir- 
Maubourg a Guizot, Rome, 17 janvier, 1841. 

(2) Montebello (Napoleón, Lannes, duc de) (18011874J nommé Pair de 
France par Louis XVIII des 1815, entré dans la Diplomatie sous la Mo- 
narchie de Juillet, il debuta par une mission a Copenhague (1833I. Am- 
bassadeur en Suisse (1S36), á Naples (1838), Ministre des Affaires Etran- 
geres (i" avril-12 mai 1839), de nouveau á Naples (1839-1847), Ministre 
<ie la Marine (1847-184S), Rcprésentant de la Marne á l'Assemblée Légis- 
l.itive (1849-1851), Ambassadeur á Saint-Pétersbourg (1858-1S64), Sena- 
teur (1864), il rentra dans la vie privée aprés le 4 septembre 1870. 



292 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

»qu'il m'a fait comniuniquer, de proposer a la Reine d'écrire, pour 
»le jour de sa féte qui tombait le 12 de ce mois, une lettre qui 
«n'aurait contenu que les félicitations habitueües en pareille 
soccasion, mais a laquelle on avait tout lieu de penser que le 
»Roi aurait fait une réponse qui renfermerait l'invitation désirée. 

»J'avais bien quelque difficulté, par les motifs que j'ai exposés 
:»précédemment, á entretenir directement la Reine Christine de 
»cet objet. Cependant, comme l'idée de M. de Montebello me 
«paraissait bonne, je jugeai qu'il était au moins opportun que 
»Sa Majesté la connút. 

sj'allai done la luí soumettre et je fus des lors amené a expli- 
»quer a Sa Majesté dans quel ordre d'idées, ivl. de Montebello et 
»moi, nous nous préoccupions de sa position vis á vis de la Cour 
»de Naples. 

»Sa Majesté, aprés quelques paroles obligeantes sur les motifs 
»qui nous servaient de mobiles, voulut bien me diré que: «Quoi- 
»que assez blessée du peu d'empressement de son frére á son 
íégard, elle passerait cependant aisément par dessus cette consi- 
»dération á cause du grand désir qu'elle avait de revoir sa famille 
»et surtout la Reine-Mére, mais qu'elle était rctenue par la 
;»crainte de mécontenter en Espagne les hommes, méme les plus 
»modérés, du parti constitutionnel en se rendant á une Cour oíi 
íl'on avait protesté contre la royante de sa filie et oü elle ren- 
»contrerait l'Infant Don Sébastien (l) qui avait pendant deux 
»ans servi sous les drapeaux de rinsurrection carliste et avec 
slequel elle serait contrainte de vivee dans l'intimité; que cepen- 
»dant elle n'avait pas complétement renoncé au voyage de 
«Naples, surtout si la Reine-Mére ne venait pas la voir h Rome, 
»ainsi qu'elle le lui avait fait espérer; mais qu'elle n'était pas 
»décidée et attendait encoré avant de prendre un parti». Quant 



(lY Sébastien, Gabriel, Marie de Bnurbon-Bragance (181 1-1875), fils de 
l'Infant Don Pedro et de la Princesse de Beíra, marié en 1832 á Marie- 
Amélie des Deux-Siciles (1818-1857), filie de Frangois !«■" Roi des Deiix-" 
Siciles, épousa en secondes noces, en 1860, Tlnfante Marie-Christine, filie 
de l'Infant Fran^ois de Paule, duc de Cadix, fn^re de Don Carlos. 



LE VOYAGE DE LA KEINE MARIE-CHRISTINE EN ITALIE 293 

xk l'expédient proposé par M. de Montebello, la Reine ne se 
»soucie pas d'y avoir recours: «D'abord parce que, me dit-elle, 
»son frére ni elle n'avaient jamáis été dans l'usage de s'écrire á 
»propos de leurs fétes et que le Roi ne lui avait méme écrit que 
»deux fois pendant sa longue résidence en Espagne, et seulement 
»dans des occasions solennelles; ensuite, que n'étant pas encoré 
»déterminée á se rendre k Napl»s, elle ne voulait pas, par une 
spremiere démarche, pro\ oquer, puur ainsi diré, de son frére, une 
íinvitation qu'elle n'acceplerait peut-étre pas». 

«Ces Taisons ne sont pas sans forcé et, tout en regrettant 
»qu'elles n'aient pas été données des le principe et qu'on s'en 
»soit tenu a alléguer des griefs de susceptibilité personnelle ou 
»les craintes d'augmenter les mauvaises dispositions de la Ré- 
sgence de ¡Madrid, j'ai dü reconnaitre que la valeur d'arguments 
»qui se rattachent a la situation politique de l'Espagne ainsi 
«qu'aux propres sentiments de la Reine et á ceux du parti cons- 
stitutionnel était tout autre que celle des motifs que jusqu'á pré- 
»sent on avait mis en avant. Seulement, j'ai pris la liberté de 
sfaire observer á Sa ¡Majesté qu'il serait bon que la Cour de Ala- 
»drid füt exactement iaformée de ce qui en était afín qu'elle ne 
»s'abusát pas sur les causes qui retenaient la Reine á Rome et 
«qu'elle süt bien que son abstention se fondait plus sur des né- 
scessités politiques que sur des mécontentements personnels. 

»Sa Majesté en est convenue avec moi et m'a paru disposée 
»á donner ces détails a la Reine-Mére en la priant de les trans- 
»mettre au Roi. De mon cóté, avec la permission de la Reine, 
»j'ai fait connaitre a M. de Alontebello le résultat de ma conver- 
ssation avec Sa Majesté et je crois savoir que M. de Ludolf a 
»également informé son Gouvernement de ce qu'il a appris de 
»moi á ce sujet. 

sj'espére qu'en en présence de ces explications disparaitra 
»le malentendu qui subsistait jusqu'á présent et que, si á Naples 
»on est porté á juger sous un autre point de vue ce qui se rap- 
»porte á la politique espagnole, du moins on tiendra compte á la 
sReine des difficultés de sa possition et on voudra bien ne voir 
»dans les mobiles qui la font agir qu'une erreur de l'esprit, si.. 



294 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sl'on veut, mais non une indifférence de cccur et un manquement 
»aux sentiments de famille. 

sj'avais imaginé que, déí que les choses étaient ainsi établi 
»es, peut-étre la Reine pourrait-elle teñir la Légation de Naples 
»moins éloignée d'eile afin de témoigner publiquement qu'il 
»n'existait point entre Sa Majesté et son frére la froideur que Ton- 
»ce ne manque pas d'entretenir«et d'exploiter. Je me hasardai á 
»soumettre cette observation á la Reine; mais Sa Majesté me ré- 
»pondit nettement qu'elle ne pouvait modifier en rien sa manié- 
»re d'étre sous ce rapport; que le Roi de Naples n'avaif pas re- 
»connu la Reine Isabelle; qu'á son tour, elle ne reconnaissait pas 
»le Roí de Naples, ni ses représentants; que, toutes les fois que 
»le comte de Ludolf se présentait chez elle, elle le recevait á ti- 
»tre d'homme privé et d'ancienne conuaissance, mais qu'elle ne 
»savait, ni ne voulait rien sa\oir ce que c'élait que le ¡Ministre 
»de Naples a Rome. «C'est, ajouta t-elle, par suite de cette pen- 
»sée, appliquée á toutes les Cours qui n'ont pas reconnu Isabel- 
»le II, qu'elle s'est refusée á traverser le Piémont et la Toscane,. 
»bien que le Roi de Sardaigne et le Grand-Duc Léopold l'ayent 
»fait inviter á se rendre dans leurs Etats, et si elle est venue á 
»Rome, c'est que le Chef du Gouvernement y a un double ca- 
«ractére et qu'elle se considere plutót chez le Pére commun des 
sfidéles que chez le Souverain temporel des Etats romains». 

»Les membres du Corps diplomatique, qui s'étaient jusqu'a 
»présent abstenus d'aller faire leur cour á la Reine, ont modifié 
sleur attitude par suite d'une circonstance dont je dois compte 
>a Votre Excellence. 

»Le [2 de ce mois, avait lieut un bal cliez moi et Sa Majesté 
»avait daigné me promettre de s'y rendre. II me parut des lors 
»qu'il y aurait quelque chose d'inconvenant a ce que les Repré- 
«sentants des Puissances vinssent á l'Ambassade de France et y 
»passassent la soirée en méme temps que la niéce du Roi sans se 
^> faire présenter á elle. Voulant toute fois prevenir tout froisse- 
s>-ment et toute compromission de la part de ceux de mes collé- 
»gues qui pourraient avoir, pour s'abstenir, des motifs que je ne 
íconnaissais pas, je me suis rendu chez l'Ambassadeur d'Autri- 



LE VOYAGE DE LA REINE MAKIE-CHRISTINE EN ITALIE 295 

sche (t), doyen du Corps diplomatique, pour le prevenir de 
^l'honneur que la Reine voulait bien me faire et je le priai d'en 
«avertir les divers chefs de Legation qui, ainsi que lui, n'a\aient 
»pas eacore fait connaissance avec Sa Majesté, ajoutant que 
xquelque prix que je misse á recevois ees ¡Messieurs chez moi, 
»je considérerais leur venue á l'Ambassade commc incompatible 
»avec le systéme d'abstention qu'ils avaient jusqu'á présent sui- 
»vi; qu'ainsi, je regardrais tous ceux qui paraitraient a l'Ambas- 
ísade dans la soirée du 12 comme decides a changer de maniere 
sd'étre et á se faire présenter par moi á la Reine Christine. 

»Le comte de Lützow n'hésita pas a me repondré que, quaní 
»á lui, il n'avait aucune difficulté á suivre cette marche; qu'il 
»pensait comme moi relativement au défaut de convenance qu'il 
»y aurait á se rencontrer a l'Ambassade de P'rance avec Sa Ma- 
»jesté sansse faire présenter á Elle et qu'il ne manquerait certai- 
«nement pas ;i ce devoir. 

»Deux jours aprás, la veilie du bal, il vint chez moi me diro 
sque les membres du Corps diplomatique evaient été unánime 
»pour envisager les choses au méme point de \ue que nous; 
«qu'ils viendraient done tous. Et, en etfet, pas un ne fit défaut, 
»et je les présentai successivement a Sa Majesté. Le lendemain, 
»ils se rendirent en personne chez elle; mais la Reine était sortie 
»et manqua par eonséquent leur visite. 

»La position n'en est pas moins aujourd'hui ce qu'elle devait 
s>étre et il m'a paru que Sa Majesté était satisfaite de la maniere 
»dont elle s'était régularisée. 

sDans la eonversation que j'eus á cette occasion avec le cóm- 
ate de Lützow, il voulut bien me donner, bien que je ne le ¡ui 
sdemandasse point des explications sur les motiís qui l'avaient 
s>déterminc, lui et les autres représentants des Grandes Puissan- 
»ces, á ne pas faire acte de présenee chez la Reine. 



(i) Lützow (Rodolphe, comte de) (1779-1858), Ministre d'.A.utriche á 
Dresde (1812), puis á Turin; Ambassadeur á Rome (1S24/, il j resta jus- 
qu'en 1848. Rappelé alors á Vienne, il quitta peii aprés le service et pas- 
sa des lors la plus grande partie de son e.xistence á Rome oü il se fit re- 
marquer par ses laigesses et ses charités, Mort á Monza. 



296 boletín de la real academia de la historia 

»Selon lui, sa Cour n'aj^ant jamáis eu de rapports avec la Ré- 
»gente d'Espagne, il n'aurait pas su quelle conversation avoir 
»a\ec la Reine, ni á quel trite lui demander d'élre regu. L'exem- 
»ple de Paris ne peut pas étre cité: la, la Reine était Princesse 
»de la famille et les Agents diplomatiques ont été conduits en 
ícorps chez Sa Majesté et presentes par le Ministre des Affaires 
sEtrangéres; ici, rien de semblable. On n'eut pas méme su si, de- 
»\'ant demander une audience, k qui, de l'Ambassade de France 
»ou de la Légation de Naples, il fallait s'adresser et, dans cette 
»situatÍDn, on a jugé á propos de se teñir a l'écart. 

»Puisque ees explications m'étaient donnés, je ne pouvais me 
»dispenser d'y repondré, et cette réponse n'a pas été difficile. 
»J"ai fait remarquer á M. le comte de Lützow que, quels qu'eus- 
»sent été les rapports de sa Cour avec la Regente d'Espagne, ils 
íne pouvaient avoir aucune influence sur une attitude actuelle á 
»régard d'une Princesse qui, par suite de son abdication, n'était 
»plus Regente d'Espagne, méme' a ses propres yeux, mais res- 
stait toujours la veuve du Roi Ferdinand VII, la soeur dü Roi de 
»Naples, la niéce du Roi d«s P'rangais; que l'incertitude, dans la 
»quelle on avait pu étre sur le chois de l'intermédiaire á prendre 
»pour obtenir audience, aurait promptement disparu, si on avait 
»bien voulu réfléchir que la Reine avait ávec elle un chambellan, 
sauquel on devait réguliérement s'adresser plutót qu'a l'une ou 
«l'autre des Légations de France ou de Naples; que cette marche 
■>se présentait si naturellement á l'espritque c'était elle qui avait 
»été suivie par le Ministre de Russie et les Chargés d'AtTaires du 
»Brésil et du Mexique, sans s'imaginer qu'ils devaient avoir re- 
»cours a M. de Lüdolf ou á moi. 

»Ces arguments sont sans doute péremptoires. Aussi M. de 
»Lützow ne chercha-t-il pas á les réfuter et ne poussa-t-il pas la 
»discussion plus loin. S'il eút dit le fond de sa pensée, il serait 
»convenu que les causes de son abstention étaient ailleurs et que 
»son attitude, ainsi que celle de ses collégues, leur était dictée 
spar l'esprit de parti qui rend la Reine Christine solidaire de 
»tous les actes impolitiques ou antireligieux qui se sont accom- 
»plis sous sa Régence et admet toutes les calomnies répandues 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIE-CHRISTINE EN ITALIE :'.<)■/ 

»sur sa vie privée. lis ne songeaient pas qu'en affichant ainsi 
»leur éloignement pour cette Princesse, ils a\'aient l'air de don- 
5>ner une I^^on au Souverain-Pontife qui s'était montré moins 
»sévére et moins susceptible q'eux. Quoi qu'il en soit, leur mau- 
»vais vouloir a bien manqué son but, car leur présentation á la 
»Re¡ne en présence de toute la Société romaine et étrangére 
sréunie chez moi a beaucoup plus frappé l'attention que si elle 
»avait eu lieu en particulier chez Sa Majesté, et c'est, pour ainsi 
»dire, le public entier qui est devenu le témoin des hommages 
»que les plus récalcitrants ont rendus a l'ex-Régente d'Espagne. 
sVeuillez agrée, Monsieur le Ministre, etc., etc..» 
Gráce á notre ambassadeur un grand pas avait. été fait. La 
position de la Reine était désormais, comme il le disait á juste 
titre, ce qu'elle devait étre. Son voyage á Naples devenait, il est 
vrai, d'autant plus problématique que le Roi, son frére, en dis- 
suadant l'Infant Don Sébastien de donner suite á son projet de 
s'éloigner de sa Cour pendant toute la durée de la visite de Ma- 
rie-Christine, avait bien marqué le peu de prix qu'il attachait á 
cette reunión de familia et au rétablissement de relations un peu 
plus cordiales. II ne restait done, pour imposer complétement si- 
lence á la médisance, qui ne manquait pas de taire remarquer 
que le Pape avait négligé de rendre á la Reine la visite qu'elle 
luí avait faite, qu'á profiter de l'arrivée et de la présence de Zea 
Bermudez, l'un des plus dévoués serviteurs et en mémetemps le 
conseiller le plus écouté de Marie-Christine, pour amener l'ex- 
Régente á consentir á la démarche qui devait, avant son départ 
de Rome, lui valoir une nouvelle audience du Saint-Pére. 

«Rome, 28 janvier, ¡841 (i). 

»Monsieur le Ministre: 

sM: le chevalier de Zea Bermudez est arrivé depuis quelques 
»jours á Rome. J'ai causé a fond avec lui des intéréts de la Reine 
sChristine et je dois comte aujourd'hui á Votre Excellence des 



(1) Ronií, volume 983. Direction PoHtique N° 15, folio 31-33 1=' tour 
Maubourg á Guizot; Rome, 28 janvier, 1841. 



29b boletín de la ICEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

»particularités que les circonstances et l'esprit de parti font ici á 
scette Princesse. 

s>Il est d'usage et dans les regles de l'Etiquette Ponlificale que 
»le Saint-Pére rend aux tetes couronnées la visite qu'il en regoit. 
sC'est ainsi que les Papes en ont constament usé vis des Souve- 
»rains venus á Kome, notament Grégoire XVI vis á vis de la Rei- 
»ne douairiére de Sardaigne (l), dont la position, depuis la mort 
»du Roí Charles-Félix, est identique á celle de la Reine Christi- 
»ne d'Espagne. Cependant, jusqu'a présent, le Saint-Pére s'est 
»abstenu. Dans les premiers moments, cette dérogation a l'usage 
»pouvait s'expliquer par la rigueur de la mauvaise saison qui 
*interdisait au Pape de sortir du Vatican; mais le pretexte ayant 
jcessé par le retour d'un temps plus favorable et la méme réser- 
»ve continuant á étre observée, j'ai commecé a soupgonner 
íqu'elle était calculée, et je m'en serais immédiatement assuré 
»si, connaissant la prochaine arrivée de M. de Zea et la confian - 
»ce que lui accorde Sa Majesté, je n'avais préféré m'entendre 
spréalablement avec lui. 

»C'est ce que j'ai fait á notre epremiére entrevue et, M. de Zea 
»ayant pensé avec moi qu'il n'y avait nul inconvénient á éclair- 
»cir les doutes que donnait l'attitude gardée á l'égard de la 
sReine, j'ai abordé ouvertement la question prés du cardinal 
>Lambruschini, tout en ayant soin de lui diré des le commen- 
»cement de notre conversation, queje venáis officieusement cau- 
»ser avec lui d'un objtet au sujet duque] je n'vais aucune commis- 
»sion et dont je n'étais chargé par personne de l'entretenir. 

»La réponse du Cardinal a été curieuse et m'a confirmé dans 
»ce que je savais déjá du mécontentement qu'avait causé 
»a un certain parti l'accueil fait par le Pape á la Reine Christi- 
»ne. II m'a avoué que le Gouvernement Pontifical avait regu a 
»ce sujet tant d'observations diverses, tant de reproches méme, 
»qu'il lui avait bien fallu les prendre en considération. II est done 
»vrai que c'est á dessein que le Pape me rend pas la visite a la 



(i) Marie-Christine des Deux Siciles, filie de Ferdinand 1" et de Ma- 
rie-Caroline, marice en 1806 au futur Roi Charles-Félix. 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIE-CHRISTINE EN ITALIE 299 

sReine. On veut ténioigner par cette différence de traitement 
aque le Saint-Siége n'a pu voir avec indifférence de nom de la 
sRégente place au bas d'actes contraires aiix intéréts de l'Eglise 
^>espagnole, hostiles méme á ceux de la Religión et, si la charité 
»ordonne de penser (comme je n'ai pas manqué de le faire re- 
smarquer) que la Reine Christine n'a été, en signant ees actes, 
»que l'instrunient passir de gens qui violentaient sa \nlonté, si 
»elle-méme deplore autant que personne la nécessité, aü en plus 
ad'une occasion elle s'est vue réduite, du moins aurait-elle dü le 
>iaire cbnaitre au Saint-Pére et lui témeigner directemt sa 
»douleur et ses regrets. 

»0r, aucune manifestation n'est venue de sa part a ce sujet. 
->C'était la une ouverture que j'ai cru devoir saisir. J'ai demandé 
»au Cardinal si, dans le cas oü la manifestation, á laquelle il 
xfaisait allusion, aurait lieu, l'attitude du Saint-Pére vis a vis de 
»la Reine changerait et s¡. Ton compterait sen pré\aloir pour 
«expliquer ce changement vis a vis de gerrs dont on croyait 
savoir á ménager la susceptibilité. 

»Tout en me répondant qu'il ne s'agissait pas de publicité et 
»que ce qu on souhaitait au Vatican voir s'effetuer n'était pas 
»desl¡né á servir d'aliment aux Gazettes, Son Eminence m'a ce- 
)»pendant amené á penser, par le vague de ses paroles, qu'en 
asupposant que le Pape, aprés cette démarche de la Reine, se 
»mit en regle vis á vis d'Elle, on ne manquerait pas, pour justi- 
»fier ce fait, de se faire une arme prés des opposants d'une dé- 
»marche qui cesserait ainsi d'étre confidentielle pour acquérir 
»au moins une demi-publicité et qui revétirait des lors un carac- 
»tére trop compromettant pour qu'il puisse étre question d'une 
»communication écrite. Tout au plus la Reine pourrait-elle, dans 
»une audience particuliére qu'elle solliciterait de Sa Sainteté, 
»non plus á titre de Reine, mais en qualité de Princesse catho- 
»lique, exprimer verbalement au Pape ce qu'on attend d'elle et, 
»ce qu'a vrai diré, il eút peut-étre été désirable qu'elle exprimát 
»dés sa premiére entrevue. 

»C'est ce dont nous sommes tombés d'accord, M. de Zea et 
»moi. II se chargera en conséquence de préparer Sa Majesté á la 



300 BOI.EIIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«démarche qu'on souhaite de sa part et dont il ne conteste pas 
»Ia convenance dans la forme queje viens d'indiquer; mais afín 
»d'óter á cette déclaration méme toute apparence solennelle, il 
»a été convenu entre nous que lui seul s'occuperait de solliciter 
»une nouvelle audience du Saint-Pére, si Sa Majesté adhére aux 
sobservations qu'il compte lui soumettre á cet égard. II reste a 
»savoir si, au Vatican, on se liendra satisfait d'une conimunica- 
»tion faite ainsi. Mas, quoiqu'il en soit, la Reine ne peut sans 
sinconvénient grave aller au delá et personne, je pense, ne serait 
»disposé a le lui conseiller. Aprés tout, l'important était que la 
sReine Christine fút regué par le Saint-Pére, ainsi qu'elle l'a été. 
»C'est la le fait dominant dont il était intéressant de pouvoir pré- 
»senter raccoiiiplissement a. 1 'Opinión Publique. Le reste n'est 
»plus qu'un détail et, tout en désirant que les choses s'arrangent 
>de fagon á ce que les ennemis de la Reine ne puissent tire- 
»part¡ contre elle d'aucune circonstance, méme secondaire, 
sj'avoue cependant que je n'attache pas assez de gravité á l'inci- 
sdent que je discute aujourd'hui pour sohuaiter un changement 
íd'attitude au prix de la raoindre concession compromettante. 

»Le voyage de la Reine k Xíiples me semble plus que jamáis 
»problémaí¡que. II parait que l'Infant Don Sébastien avait eu de 
»lui-méme la pensée de s'éloigner de la Cour, si la Reine Chris- 
»t¡ne y paraissait, de ne point s'y montrer tant que se prolonge- 
»rait le séjour de Sa Majesté. C'eüt été faire disparaitre le prin- 
»cipal obstacle; mais il nous est revena que le Roi, consulté á ce 
ssujet par l'Infant, l'a dissuadé d'en agir ainsi, et la Reine, infor- 
»mée de cette circonstance, n'y verra sans doute pas un encou- 
»ragement a papasser par dessus les procedes dont son frére a 
íjusqu'á présent usé vis a vis d'elle. 

sCette situation vis k vis de sa familia donne, je crois, de véri- 
stables soucis á Sa Majesté. Partagée entre le désir qu'elle aurait 
sde revoir les siens, surtout la Reine-Aíére, et la nécessité de ne 
»pas perdre de vue les graves considérations qui lui font une loi 
sde ne pas compromettre la position de sa íille ainsi que son 
»propre avenir en Espagne, quelque fois elle se révolte contre 
»cette nécessité et proteste que, quoiqu'il arrive, elle ne veut 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIE-CHRISTINE EN ITAIIE 30 1 

»plus cki pou\o¡r et ne rentrera plus dans les aíTaires; puis, cécé- 
»dant ensuite aux objections qui lui sont faites et dont elle ne 
»peut méconnaitre Timportance, elle retombe dans une perple- 
»xité dont les traces ne sont souvent que trop visibles. Mais l'es- 
»prit de parti me lui tient pas compte de ce que cet élat a de 
>cruel et loje me suis aisémant apergu, dans ma conversation 
»avec le Cardinal Lambruschini, qu'on avait exploité jusqu'aux 
»déta!ls de la vie privée de la Reine pour lui nuire dans l'esprit 
»du Saint-Pére. 

»Au milieu de son entretien, Son Eminence l'a interrompu 
j>pour me demander, sans autre préparation, si la Reine était 
amarice. Et sur ce que je lui répondis que je le croyais, mais 
sn'en Savais rien, i! a repris avec assez d'amertume qbe lui aussi 
»voudrait le croire, mais qu'il savait que la Reine l'avait nié. Et 
»comme je me recriáis sur l'invraisemblance d'une pareille déné- 
»gation, il m'a repliqué qu'il en était sur et qu'en présence de 
»rexistence d'enfants (l), dont la naissance, dit-il, es de noto- 
»riété publique, le fait devenait un scandale public dont le Saint- 
»Siége ne pouvait s'empécher de teñir compte. 

»Je n'ai pas besoin d'exposer a Votre Excellence les considé- 
«rations á l'aide desquelles j'ai repoussé une semblable thése sur 
»laquelle, a vrai diré, mon interlocuteur n'a pas beaucoup insiste; 



(i) Plusieurs enfants étaient déjá nés á ce moment du mariage mor- 
ganatique de la Reine Christine avez Muñoz, mariage qui remontait á 1S33. 
C'étaient: 

I." Maria de los Desamparados, princesse del Amparo, ccmtesse de 
Vista Alegre (1834- 1864), mariéeen 1855 au prince Ladislas Czartoryski: 

2." Agostin, duc de Tarancon; 

3.° Fernando-Maria, duc de Tarancon, marié á Elisa Güiros de Cam- 
po Sagrado; 

4.° Maria de los Milagros, marquise de Castillejo, m.-iriée en 1856 au 
prince Philippe del Drago; 

5.° Maria-Christina, marquise d'Isabella, vicomtesse de la Dehesilla 
mariée en 1860 á José Quiros, marquis de Campo Sagrado. 

Deux enfants naquirent encoré postérieurement su voyage d'Italie. Ce 
sont: 

6." Juan-Baptista-Maria de la Guardia, duc de Montmorot, comte del 
Recuerdo (aoüt, i84i-i863\ etc. 

7.° Jose-Maria, comte de Grazia (1846-1S63J. 



302 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

»mais jen suis á m'étonner qu'en présence des dispositions qu¡ 
íse révélent aujourd'hui, on ait consenlí á recevoir Sa Majesté et 
»je ne puis que me féüciter que l'audience du Saint-Pére ait été 
»demandée et obtenue assez promptement pour que ees disposi- 
»tions malveillantes n'aient pas eu le temps de se développer. 
sCar je suis convaincu "qu'aujourd'liui, en letat aü sorit les es- 
sprits, l'audience serait refusée et sous ce rapport, je m'applau- 
»dis de la célérité et du secret avec lequel s'est efl'ectué le 
svoyage de Sa Majesté a Rome. 

sAgréez, Monsieur le Ministre, etc., etc.» 

Avant ménne que ce rapport de Lafour-Maubourg füt arrivé k 
Paris, Guizot avait profité de I'expédition d'une Note du Dépar- 
tament en date du 5 février pour faire savoir á l'Ambassadeur 
que le Roi le chargeait de lui exprimer sa satisfaction du tact et 
de l'habileté dont il venait de faire preuve dans des circonstan- 
ces, dans lesquelles la momdre maladresse pouvait tout gáter. 

«La réception, lui mandait Guizot (l), que la Reine Marie- 
»Christine a regué du Pape, a été ce qu'elle devait étre et le Roi 
»en a été tres satisfait. II ne l'est pas moins de votre empresse- 
snient á rendre a Sa Majesté tous les services qui dépendent de 
»vous. Quant á la répugnance que Sa Majesté montre á se rendre 
»a Naples avant d'avoir regu du Roi, son frére, une invitation 
»directe et formelie, je ne pense pas qu'il convienne á cet égard 
sd'insister plus que vous ne l'avez fait...» 

Lorsque cette Note parvint íi Latour-Maubourg, la recomman- 
dation qu'elle lui apportait était sur le point de devenir inutile. 
La Reine Christine n'avait plus aucun motif de se rendre á 
Naples. 

Rome, I S février, 1841 (2). 

«... Sa Majesté la Reine-Mére de Naples (3) est arrivée dans 
»le courant de la semaine derniére. Le but du voyage de Sa Ma- 

(1) Rome, volume 983, N" 64, folio 49. Département á L.atoiu- 
Maubourg. Paris, 5 février, 1841. 

(2) Rome, vnlume 983. Direction Politiqíie, 20, folio 60. Latour-Mau- 
bourg ñ Guizot. Rome. 18 février, 1841. 

(3) Marie-Isabelle de Bourbon, veuve du Roi Frangnis I<:r, des Deux- 



LE VOYAGE DE LA REINE MARJE-CHRISTINE EN ITALIE 3Q3 

sjesté est de revoir sa filie, la Ri-ine-AIére d'Espagne, laquelle se 
»trouve on ne peut plus heureuse du témoignage d'affection de 
»la par de son Auguste Mere. 

íL'arrivée de cette princesse á Rome a donné lieu á une me- 
ssure qu'on a fort diversement interprétée. Le barón de Sch- 
smucker, dont Votre Excellence connait sans doute les antécé- 
s>dents prés de la Reine-Mére (I), se trouvait k Rome depuis 
squelque temps pour étre plus á portee de soigner ses intéréts de 
»fortune dans le royaume de Naples, dont l'entrée lu¡ est ¡nter- 
sdite. En méme temps que le voyage de la Reine a été annoncé, 
»le barón a été invité par le Gouvernement remain, á l'instiga- 
»tion de la Cour de Naples, á s'éloigner de Rome poiir quinze cu 
ívingt jours, et il a dü effectivement se rendre á Civitavecchia. 
sCette espécec d'expulsion a donné lieu á des commentaires 
squ'il eút peut etre été plus sage á la Cour de Naples d'éviter, en 
»sémblant ignorer la présence de M. de Schmucker á Rome, ou 
»du moins en se bornant á lui faire faire, sur la convenance de 
»son éloignement momentané, des insiñuations confidentielles 
splutót que de provoquer l'action ostensible du Gouvernement 
sPontificab. 

La Reine Christine n'avait rien k voir dans cet incident, qu¡ 
eut peut étre toutefois l'avantage pour elle d'attirer l'attention 
d'un autre cóté. Quelques jours plus tard aprés avoir été cepen- 
dant reque une fois encoré en audience par le Souverain-Ponti- 
fe, elle quittait Rome pour continuer, naturellement sans aller 
rendre visite a son cher frére, son voyage en Italie. 



Siciles (17S9-1848), lille du Ro¡ Charles IV. Elle épouse, en 1839, lecolo- 
nel del Balzo, des ducs de Presenzano. 

(i) Agent secret de Metternich, Ednuard-Pierre Schmucker avait si 
bien réuss! á capter la confiance de la Reine Marie-Is.ibelle qu'aprés étre 
devenu son amant, il exerga sur elle une domination absolue et lui arra- 
cha sans peine tous les secrets, tant de famille que de politique, que le 
Chancelier d'Autriche et Lebzeltern avaient si grand intérét á connaitre. 
Un fils était né du commerce de la Reine avec l'espion autrichien. 



304 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Rome, 28 février 1841 (i). 

«Sa Majesté la Reine Marie-Christine d'Espagne quitte Rome 
»cette semaine en méme tempe que la Reine, sa mere, reprendra 
»la chemin de Naples. Sa Majesté se dirige par Bologne, Venise, 
xMilan et Turin pour de la se rendre a Lyon, oü elleparait avoir 
»le projet de résider, du moins momentanément. Elle a été regué 
»mercredi dernier (2), en audience privée par le Saint-Pére qui 
»lui a donné Tabsolution des censures canoniques encourues 
»pour certains actes de sa Régence. Ce résultat, également satis- 
sfaisant pour la Reine et pour le Saint-Pére, n'a été obtenu qu'á 
íla suite d'une longue négotiation conduite avec prudence et 
»habileté par M. de Zea Bermudez et au sujet de laquelle je me 
sréserve de donner á Votre Excelence des détails intéressants á 
»connaitre. 

»J'a¡ écrit notre Cónsul General á Milán et á notre Chargéá 
»d'Affaires á Turin pour les prevenir de l'arrivée prochaine de 
»Sa Majesté dans leurs résidences et je délivrerai des passeports 
saux personnes qui composent la suite, si cette formalité est exi- 
»gée, comme j'ai lieu de le croire, par M. l'Ambassadeur d'Au- 
»tr¡che, qui troüvera sans doute des difficultés á viser des passe- 
»ports délivrés par des autorités espagnoles et qui ne sont pas 
»revétus du visa de M. le comte d'Apponyi. 

»Une quinzaine de jours plus tard, le 16 mars 1S41, Guizot 
5>ajoutait un dernier mot: 

»Nous avons appris avec satisfaction, mandait-il a Latour- 
»Maubourg, les bons procedes dont la reine Alarle- Christine a su 
»a se louer de la part du Pape, lors de son departpour la France.» 

Le reste du voyage de la reine réservait en revanche plus 
d'une surprise á notre ministre des Aliaires Etrangcres et á nos 
agents en Italie. 



(i) Rome, volume 983. Direction Politique, N° 21, folio 63. Latour- 
Maubourg á Guizot. Rome, 28 février, 1841. 
(2) Le 24 février. 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIE-CHRISTINE EN ITALIE 305 

«Je regois á l'instant, écrit de Turin, le 9 mars 1841 (l) le 
Comte Eugéne Ney (2) á Guizot», de M. le Comte de la Tour- 
Maubourg et de M. Denois (3) l'avis que la reine Marie- 
Christine d'Espagne doit arriver á Turin vers le 25 de ce mois. 
M. Denois est alié a Venise á sa rencontre et ¡1 doit me teñir 
au courant des progrés du voyage de Sa Majestc. Je viens done 
prier Votre Excellence de vouloir bien me donner ses ordres 
relativement ;i la conduite que je devrai teñir á l'arrivée de Sa 
Majesté dans les Etats Sardes...» 

La Reine avait en effet modifié tout d'un coup ses projets, et 
la dépéche que Bellocq (4) adressait le lo mars 184I de Floren- 
ce a fuiizot, va nous en faire connaitre les motifs réels et appa- 
rents de ees changements. 

«L'espoir qu'on avait congu de voir la Reine Marie Christi- 
ne á la cour de Florence s'est entiérement évanoui... Sa Majes- 



(1) Archives des Affaires Etrangércs. Turin, volume 315. Directinn 
politique N. 21, folio 61. 

(2) Ney (EugÉne, comte) (1806-1845) troisiéme fils du Maréchal Atta - 
che á Naupüe (5 décembre 1833), secrctaire par intérim á Rio de Ja- 
neiro (ig juin 1837), secrétnire sur place (4 mars 1839), á Turin (1840) 
oü il passa premier secrétaire (29 juillet 1842) aprés y avoir rempli les 
fonctioDS de Chargí; d'Affaires pendant l'absence du Marquis de Da¡- 
matie. 

(3) Denois-(Etienne, Henri, Ferdinand, barón),' né en 1792, Attaché 
aux Affaires Etrangéres et envoyé en mission en Suisse (181 1) accom- 
pagne le Ministre pendant la campagne de Russie (1812), envoyé en 
mission en Sutule en 1813, fait prisonnier á Weissenfels (1813), envoyé 
en mission au Congrés de Prague (i8i3\ en mission aprés du Gene- 
ral Dombrowski (dtcembre 1813), Attaché au Cabinet du comte de 
Jaucourt (1814 ', en mission á Vienne (1S15), attaché au Cabinet (1815) en 
mission á Naples (mars-avril 1816), en Mission á Rome (mars-aoüt 1819), 
Chef de Cabinet (novembre 1819), Cónsul General á Milán (aoüt 1829), á 
Venise (mars 1851), Envoyé en mission á Vienne (1853). 

(4) Bellocq (Louis, Fierre, Vincent, Castor, Gabriel), Attaché aux Affai- 
res Etrangéres (1807), 3<: secrétaire á Madrid (13 aoilt 1814), 2e secrétaire 
sur place (25 juin 1817), le secrétaire sur place (23 juin 1821), á la Haye 
(31 mai's 1824), á Rome (2 septembre 1827), Ministre á Hambourg (31 dé- 
cembre 1827), ,"1 Florence et a Lucques (7 octobre 1833), Ministre Pléni- 
potentiaire .i Florence (14 aoút 1841), mis á la retraite (6 aoüt 1845), 
rentré dans la carriére et nommé Ministre Plénipotentiaire á Bruxelles 
.6 avril 1848}, mort á Paris le {9 avril 1853). 

TOMO LXXV SO 



306 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

té (l) a quitté Rome le 3 de ce mois, en se dirigeant sur Venise 
d'oü l'on pense qu'elle se rendra en Suisse ou en France. Des co- 
rrespondances confidentielles ont donné pour cause de ce départ 
subit les difficultés élevées contre l'acquisition que Sa Majesté se 
proposait de faire d'un domaine, auquel était annexé le titre de 
Marquis ou de Duc et dont elle désirait transmettre la propriété a 
un serviteur dévoué (2). 

II paraitrait que le Pape aurait refusé lautorisation. Mais le 
motib apparent de réloignement de la Reine n'est attribué qu'á 
l'allocution, que le Saint-Pére a prononcée dans le Consistoire 
du ler Mars relativement aux affaires de l'Eglise en Espagne. 
Cet acte solennel n'a pas manqué de réveiller en Toscane les 
esperances du partí apostolique qui compte sur les embarras que 
la Censure du Souverain Pontife doit provoquer á la Régence 
actuelle de Madrid...» (3). 

II fallait done s'occuper, sans plus tarder, des mesures a pendre 
en vue d'une arrivée, dont la date n'était, il est vrai, pax fixée, 
mais dont ¡1 importait d'autant plus d'entretenir le Cabinet Sar- 
de, qu'on avait tout lieu de redouter les dispositions, plutót 
hostiles, du Comte Solaro della Margarita et de prevenir de cette 
fagon des incidénts désagréables et qui pouvaient méme avoir 
des conséquences assez graves. Eugéne Ney avait eu la prudence 
de ne rien négliger. 



(i) «Les fStes du c.-u-naval sont trt-s brillantes ñ Rome. La reine douai- 
riere de Sardaigne 'Marie Christine (la veuve de Charles Félix, l'une des 
filies de Marie Caroline, par conséquent la tante de iVIarie Christine), la 
Reine-mcre Marie Isabelle des Devix Siciles (la belle-mére de IMarie Chris- 
tine) et le Reine Marie Christine d'Espagne les ont honorées d» leur pré- 
sence en février 1841» (Comandini V haJia nei ccnto Anni del Secólo XIX}. 

(2) II s'agit la de Muñoz (Fernando) (1808-1S73) qui s'était engagé dans 
l'armée espagnole et servait dans les Alabarderos. Sa belle prestance le 
fit remarquer par la Reine-Christine qui l'épousa secrcteinent le 25 dé- 
cembre 1833, moins de trois mois apres la raort de Ferdinand VIL Le 
mariage celebré religieusement le 28 décembre 1843, ne fut consacré 
publiquement que le 13 octobre 1S44 aprcs la rentrée en Espagne de la 
Reine Muñoz fut alors gratifié du titre de duc de Rianzares. A l'occasion 
des mariages espagnols, Louis-Philippe le crea duc de Montmorot par 
lettres patentes du !<:■■ avril 1847. 

(3j Allusion a la Régence d'Espartero. 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIE-CHRISTINE EK ITALIE 307 

«Je m'étais deja rendu chez M. de la Marguerite (l), il y a déjá 
deux jours, pour lui demander sil avait connaissance du projet 
de Sa Majaste la reine d'Espagne de venir a Turin; mais il 
m'avait dit ne pas en avoir entendu parler. Je l'ai entretenu de 
nouveau hier, et il m'a répondu qu'il n'avait eu connaissance de 
ce voyage que par les journaux de Rome, qui annongaient le 
départ de la Reine pour le Nord de l'Italie. Je lui ai fait part de 
l'avis que m'a\ait donné M. le Comte de la Tour Maubourg, et 
lui ai dit aussi que l'on m'avait écrit que lá Reine Marie Christi- 
ne ne se rendait ici que sur l'invitation expresse du Roi de Sar- 
daigne. 

»S'il faut en croire M. de la Marguerite, cette nouvelle, que je 
tiens cependant de M. Denois, ne serait pas exacte. AI. de la 
Marguerite m'a répondu en effet qu'il n'avait rien écrit au Minis- 
tre de- Sardaigneá Rome qui eut trait a cela et que le Roi n'avait 
iait aucune communication de ce genre á la Reine. 

»Quand Elle était á Marseille, a ajouté M. de la Marguerite, Elle 
a demandé á notre Cónsul si cela nous génerait qu'EUe traver- 
sát les Etats Sardes, et celui-ci a répondu que nous n'y mettions 
pas d'obstacle. Elle a changé d'avis alors et depuis Elle ne nous 
a fait adresser aucune demande. Nous n'étions pas en assez bons 
termes avec Elle, lorqu'EUe était Reine d'Espagne, pour que nous 
devions en changer maintenant. Nous ne pouvons pas assurément 
mettre de l'emprnssement á la regevoir. Xotre conduite n'aurait 
pas de nom. Si Elle vient. Elle sera regué avec les égards aux- 
quels Elle a droit. Avec politcsse, a-til ajouté en insistant sur ce 
mot. Mais pourquoi passe-t-elle par ici? . 

íOn m'écrit, ai- je répondu, qu'EUe se rend en France. C'est 
le chemin de passer par le Mont-Cenis». 

«Je croyais, reprit le Ministre, qu'EUe allait au chateau de Pran- 
gins. Par le Simplón, ce serait plus court. II ne faut pas qu'EUe 
s'attende k étre regué comme une Reine; car c'est cela qui l'a 



(1) Turin, volume 315. Direction Puliliqüe, N. 22. Eiigéne Ney á Gui- 
zot. Turin, 12 mars 1S41; folios 65-67. 



308 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

empéchée d'aller a Naples. Elle voiilait y étre considérée comme 
Reine Régnante et non comme Reine Douairiére. 

»Ouant a cela, ai-je répondu, vous ne serez pas embarass^ 
puisqu'Elle voyage incógnito sous le nom de Comtesse de Vista 
Alegre». 

«Si Elle vient, a repris le Ministre, Elle sera regué avec poli- 
tesse, mais Elle ne nous a informé de rien. Je ferai néanmoin, 
donner les ordres nccéssaires aux frontiéres pour la douane et 
les chevaux de poste.» 

«II resulte de tout ce qui precede que le gouvernement Sarde 
tiendrait á ne pas voir la Reine d'Espagne traverser Turin et 
surtout y séjourner. Depuis ce que m'avait écrit M. Denois, je 
pensáis que la réception se ferait d'une maniere convenable. 
Aujourd'hui je crain drais qu'il n'en fút autrement. 

»Les dispositions ma\eillantes de M. de la Marguerite a l'égard 
de la Reine m'étaient bien connues, mais je pensáis qu'elles 
auráient pu étre tempérées par celles du Roi. Je veis malheureii- 
sement qu'il n'en est rien, et si Sa Majesté la Reine tient a venir 
a Turin, je crois qu'Elle fera bien de ne pas s'y arréter. Je ne 
crois pas non plus qu'Elle puisse étre l'objet d'aucune insulte. 
Cependant il faut tout prévoir. Cette \iller enferme bon nombre 
de Carlistes et de gens qui leur sont dévoués et forts de la sym- 
pathie de ce Gouvernement, peut-étre pourraient-iis se permet- 
tre quelque inconvenance qu'il est inutile de venir braver d'une 
maniere toute gratuite. Je vais écrire dans ce sens au barón De- 
nois, qui doit se trouver encoré á Venise ot lui faire connaítre 
franchement la position des choses, afín qu'il puisse la faire ap- 
précier a la Reine Christine. Puisqu'on veut se borner a la traiter 
avec politesse — et encoré faut-il savoir quelle politesse— il me 
semblerait bien plus convenable de prendre une autre route, ou 
que la Reine se contentát de coucher a Turin.» 

Turin, 17 mars 1841. 

«S. M. la Reine d'Espagne n'était pas encoré arri\'ée a 'Venise 
le 12 de ce mois et n'y était plus attendue que vers le 1 5. Son 
inlention parait étre de visiter sur sa route Padoue, Venise, Bres- 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIK-CHRISTINE EN ITALIE 309 

cia, et peut étre le lac de Come. J'ai done lieu de croire qu'EUe 
flura peine d'arriver avant la fin du mois (l). 

«... La Reine d'Espagne est arrivée le I 5 a Venise. On n'a ni 
envoyé au-devant d'Elle á Fusina (2), ainsi qu'on l'avait fait pour 
la Grande-Duchesse Héléne (3) et pour le Duc de Bordeaux, ni 
place de garde d'honneur á l'hótel ou Elle est descendue, ni 
chargé qui que ce soit de la regevoir et de raccompagner. — Sa 
Majesté parait avoir l'intention de passer 7 ou 8 jours á Venise, 
d'oü Elle se dirigera sur Milán» (4). 

La Reine, qui avait manifesté de la maniere la plus formelle 
son intention de garder le plus strict incógnito, n'avait en effet 
été regué á, Fusina que par Galloni d'Istria, notre Cónsul á Ve- 
nise, et par Denois, venu á cet effet de Milán. Mais des le lende- 
main le Gouverneur des Provinces Vénitiennes avait été rendre 
ses devoirs a Sa Majesté á l'hótel du «Lion Blanc», sur le Grand 
Canal, oü Elle était descendue.» 

«Simple visite de politesse, ajoute Denois, puisque le Comte 
de Spaur n'avait pas revétu Tuniforme de Gouverneur, mais sim- 
plement celui de Che\alier de Alalte.» 

Le Vice-Roi (5) avait, il est vrait, esperé tourner la difñculté 
en se trouvant hors de Venise á ce moment; mais la Reine 



(i) Turin, volume 315, Directio Politique N, 23. Eugéiie Ney á Guizot. 
Turin, 17 mars 1841; fol. 102. 

(2) A l'eraboiichure du Canale Brenton. 

(3) Grande-Duchesse Héléne Pavlovna, Frédérique, Charlotte, Marie 
Filie du Prince Paul de Wurtemberg (1807-1873). Elle avait épousé en 
1824 le Grand-Duc Michel Pávlovitch (1798-1849). 

(4) Turin, volumen 315. Direction Politique, N. 24. Eugéne Ney á 
Guizot. Turin, 20 mars 1841; fol. 104. 

(5) Archiduc Renier, Joseph, Jean, Michel, Frani;ois, Jérome ( 1 783- 1 853) 
l'un des fils de l'Empereur Léopold II et de Marie Louise d'Espagne, 
passionné pour Fhistoire naturelle et surtout pour la botanique, e-v^er^a 
depuis les derniers mois de 1814 jusqu'au mois de mars 1848 les fonctions 
de Vice-Roi du royaume Lombard Véiiitien. II se retira alors á Botzen, 
ne prit plus part á la vie publique et se consacra exclusivement á ses elu- 
des favorites. 



310 boletín de la real academia de la historia 

d'Espagne était malheureusement arrivée avec un retard de plii- 
sieurs jours, de sorte qu'á son retour, le l6 au soir, il lui fallut 
bien, bon gré mal gré, envoyer le Grand-Maitre de sa maison, le 
Comte de Meraviglia s'enquérir du jour et.dc l'heure oü El'e 
voudrait bien le recevoir. 

«La Reine s'est jusqu'ici refusée de fixer le moment de C( Ue 
visite, écrivait Denois». En effet, Marie Christine était si pcu 
pressée de se rendre á un désir qu'on avait tant tardé á lui nia- 
nifester, que le lendemain 1 8, le Comte Meraviglia priait Galloni 
d'Istria de l'informer si Sa Majesté pourrait recevoir le Vice-Roi 
le lendemain 19, á l heure.» 

Et notre Cónsul ajoute: . «Sa Majesté a répondu affirmati- 
vement.» 

Accompagné d'un seul chambellar., le Comte Hardegg, l'Ar- 
chiduc resta une demi-heure chez la Reine. La glace était désor- 
mais rompue et dans des conditions qui ne pouvaient que d ni- 
ner toute satisfaction á Marie Christine, si bien méme que, le 21, 
lorsqu'accompagnée de Denois et de Galloni, elle se rendit au 
Palais Ducal, dans la gondole consulaire de Francia, elle n'cut 
plus rien á désirer. Elle tut en effet regué non seulement par 
l'Archiduc qui vint au devant d'Elle jusqu'au bas de l'escalier, 
suivi par les Archiduchesses, ses filies mais encoré par la Vice 
Reine (l), elle-méme qui I'attendait sur le palier du grand esca- 
lier et qui, pour essayer de se faire pardonner la fagon dont elle 
avait feint d'ignorer sa présence a Venise, se rendit chez Elle le 
22 et se répandit en protestations de toutes sortes. 

Le jour méme, oú Ney rendait compte de l'acceuil assez Iroid 
dans le principe que lors de son arrivée á Venise, on avait fait 
ri la Reine Christine, le Département (París, 20 mars 184 1, fo- 
lio 105) répondait á ses deux premieres dépéches: 



1 (í) L'Archiduc Renier avait épousé en 1820 Marie Elisabeth de S.ivoie- 
Carignau (1800-1856), soeur du Roí Charles-Albert. L'une de ses filies 
Marie Adélaide devini en 1842 la femme de Victor-Kmnianuel II, son 
cousin germain. 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIE-CH r;ISTINE EN ITALIE 3II 

«Je savais déjá que les dispositions de la Cour de Sardaigne 
étaient peu favorables a la Reine ¡\Iarie Christine. Ma!s j'ai peine 
á supposer que cette princesse, si Elle donnait suite á son projet 
de passer par Turin, n'y fút pas regué avec tous les égard dus 
a son rang et á sa position. Dans le cas oíi Elle s'y rendrait 
effectivement, vous devriez vous mettre entiérement a sa dispo- 
sition et lui rendre tous les services qui dépendent de vous.» 

En attendant, et tandis que la Cour de Turin s'abstenait en- 
coré de faire connaitre ses décisions, on avait eu des scrupules, 
ou des remords á Vienne, et l'Archiduc Renier allait toul mettre 
en cEuvre pour faire oublier a Milán, á Alarle Christine les inco- 
rrections qu'on regrettait maintenant de s'étre permis pendant 
les premiers jours de son séjour á Venise. 

«Sa Majesté la Reine d'Espagne, mandait en effet Eugéne Ney 
a Guizot, de Turin le 30 mars 1841 (l), est arrivée le 29 á Mi- 
lán et est descendue á l'auberge (Hotel de la Ville), oü un poste 
d'honneur avait été place pour Elle. Sa Alajesté s'est rendue le 
soir au Théatre de la Scala qui depuis quelques jours était déjá 
fermé, mais oü l'on a improvisé un espéce de spectacle pour 
Elle. 

La Reine deváit recevoir le 30 les autorités civiles et militai- 
res, Sa Majesté, dont l'intention est de séjourner quelque temps 
a Milán, ne compte pas quitter cette ville avant la moitié d'avril 
a moins de circonstances imprévues.» 

Marie Christine, malgré le bon acceuil qu'on lui avait fait a Mi- 
lán, avait pourtant, on ne sait trop pourquoi, modifié ses projets 
et abrégé sensiblerrient son séjour dans la capitale de la Lombardie. 

«Sa Majesté la Reine d'Espagne, liton en effet dans la dépé- 
che d'Eugéne Ney, en date de Turin le 3 avril 1S41 (2), est par- 



(1) Turin, volume 315. Direction Politique N. 29, folio 131. 

(2) Turin, volume 3 1 5, Direction Politique, N. 30, folio 149. 



312 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tie hier de ]\I¡lan pour se rendre á Come. Elle entrera enPiémont 
par Novare et viendra á Turin, oü Elle compte, a ce qu'il pa- 
rait, ne rester que pour y coucher. M. Denois, qui me donne 
ees nouvelles, ne peut pas encoré m'indiquer le jour de l'arrh-ée 
de Sa Majesté á Turin. :> 

Le moment critique approchait. L'arrivée de Marie Christine 
dans les Etats de Charles-Albert n'était plus désormais qu'une 
question de jours, et non seulement la Cour de Turin n'avait 
pris aucune résolution, n'avait arrété aucune mesure, mais on 
avait, laissé courir toutes sortes de bruits qui paraissaient mal- 
heureusement d'autant plus fondés qu'on pouvait a bon droit 
attribuer leur origine á l'attitude du Comte Solaro della Marga- 
rita, ainsi qu'aux réponses qu'il avait faites a certaines questions 
que lui avaient posee Eugéne Ney. 

«On parlait depuis quelque temps du voyage du roi de Sar- 
daigne (i), mais la co'incidence de ce départ a\-ec l'arrivée pro- 
bable de Sa Majesté la Reine d'Espagne á Turin ne manquera 
pas d'étre remarquée, et déjá méme elle donne lieu a bien des 
réflexions. On trouve peu gracieuse cette espéce de ranciine du. 
Roi centre une princesse qui en définitive n'a rien a se repro- 
cher a son égard et que sa position actuelle rend digne de tout 
intérét. 

M. de la Marguerite me disait hier: «II vaudrait mieux que la 
Reine n'arrivát pas justement le jour du départ du Roi». 

«Certainement, lui ai-je répondu, ¡1 serait fácheux de voir 
partir Sa Majesté le jour de l'arrivée de la Reine. Mais cette 
«'poque n'est pas encoré fixée. .Sa Majesté est toujours a Come 
et ne s'annonce pas encoré a Turin.» 

M. le Chevalier Zea Bermudez (2) est arrivé avant liier ici et 



(i) Turin, volurae 315. Eugéne Ney á Guizot, Turin 7 avril 1841 D¡- 
rection Politique, N. 31, folio 150, 

(2) Des le 29 mars Bellocq mandait de Florence áGuizot: «M. le Cheva- 
lier Bermudez, que Votre Excellence m'a fait l'honneur de me recomman-' 
der est arrivé avant-hier venant de Rome. II attendra ici pendant quel- 
ques jours des nouvelles de la Reine Christine qui est partie de Venise 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIE-CIIRISTINE EN ITALIE 3I3 

a été voir I\I. de la jMarguerite, avec lequel ¡1 avait été en relations 
en Espagne, pendant qu'ils étaient tous deux Ministres, üuoique 
ce rapports ne fusseqt pas de tres bonne nature, M. de Zea s'est 
rendu chez M. de la Marguerite et a été parfaitement accueilü. 

D'aprés la réponse que le Ministre n'avait faite il y a quelque 
temps, relativement á la Reine d'Espagne, je n'avais pas cru con- 
venable d'aborder de nouveau ce sujet avec lui; mais M. de Zea, 
qui ne connaissait pEis encoré les dispositions de ce Gouverne- 
ment pour la Reine, s'en entretint avec M. de la Marguerite. 

II s'était operé un changement notable dans l'esprit de ce mi- 
nistre depuis ma conversation avec lui, et il ne parla plus a M. de 
Zea de la politesse avec laquelle on recevrait la Reine, mais des 
honneurs qu'on lui rendrait. 

II est á croire que l'accueil que Sa Majesté a regu a Venise, 
mais surtout á Milán, a causé ce changement de disposition. Mais 
M. de la Marguerite ne fera juste que ce qu'il ne pourra se dis- 
pensar de faire, et il se rattache encoré a une foule de petitesses 
avec lesquelles il marchande les honneurs dus á Sa Majesté. II 
me disait hier que la Reine, voyageant incógnito et sous le nom 
de Comtesse de Vista Alegre, ne devait s'atlendre á aucune dis- 
tinction. (jue si le Gouverneur allait la \oir, il irait en frac. A 
quoi, je lui ai fait observer qu'k Milán et a Venise on s'était 
lendu chez Elle en uniforme. 

Enfin M. de la Marguerite ma dit qu'il savait que la Reine 
n'était pas encoré décidée a venir á Turin et qu'lílle passerait 
pt-ut étre par le Simplón. ]\Iais cette remarque n'est que l'ex- 
l)ression du désir de M. de la ]\Iarguerite et je crois qu'il n'a 
regu aucun a\is du changement de projet de Sa Majesté. 



le 24, et il ira probablement l'alteDtlre á Milán ou a Turin.» (Toscane, 
volume 176, direction politique, N. 406, folio 22.) 

Zea Bermudez (Francisco) (1772-1850), Chargé d'Affaires á Saint Peters- 
bourg Í1809-1820;, Ambassadeurá Constantinople (1820), á Londres (1823), 
Ministre des Affaires Etrangéres (de janvier 1824 á octobre 1825 í, Am- 
b.issadeur á Dresde (1826), á Londres (1828), Président du Conseil (de 
1S32 á janvier 1834), tombé du pouvoir sous la pression de l'Angleterre, 
c-i remplace par Martínez de la Rosa, il ne rentra en Espagne que 10 ans 
plus tard, Nommé Sénatur (1845; il mourut á Par's. 



314 boletín de la real academia de la historia 

INI. de Zea, á qui !a Reine avait donné rendez-vous á Lyon, est 
venii ici au devant d'Elle et doit l'y attendre.» 

Le Comte déla Margarita prenait en effet ses-désirs pour des 
léalités, á moins toutefois qu'il n'ait essayé de donner le change 
á Eugéne Ney. Toujours est il qu'aucune modification n'avait été 
apportée á Titinéraire de Marie Christine, et que continuant sa 
route Elle n'alJait pas tarder á arriver a Turin ou plutót a pas- 
ser par Turin. 

«Sa Majesté la Reine d'Espagne est aujourd'hui sur les bords 
du lacMajeur, et Elle annonce son arrivée á Turin pour Mardi 13 
du courant, le jour precisémeiit fixé pour le départ du Roi. 
C'était justement le cas prévu par M. de la Marguerite et qu'il 
désirait éviter. Je vais faire informer Sa Majesté de cette circons- 
tance; mais n'ayant rien á visiter sur la route qu'Elle doit suivre 
en venant ici, je doute qu'Elle veuille changer ses projets» (l|. 

«Monsieur le Ministre, écrivait deux jours plus tard, le 
12 avril, Eugéne Ney á Guizot (2) Sa Majesté, le Roi Charles- 
Albert part toujours demain soir pour Genes avec trois aides de 
camp et sans Ministres. 

On m'a assuré qu'Elle a été contrariée de la coincidence pré- 
sumée de son départ et celle de l'arrivée de la Reine, mais 
M. Denois m'annonce que Sa Majesté la Reine Marie-Christine ne 
sera ici que Mercredi (le 1 4). 

Ce que M. de Zea a dit a 'SI. de la Marguerite et ce que jai 
pu y ajouter de mon cóté semble avoir sensiblement modifié les 
dispositions du Ministre Sarde a l'égard de la Reine d'Espagne, 
et sans le départ du Roi et de la Reine, je crois que l'accueil 
qu'on aurait tait a Sa Majesté, aurait été assez convenable. En 



(i) Turin, volume 315. Direction Politique N, 32, Eugéne Ney á Gui- 
zot, Turin, 10 avril 1841, folio 148. 

(2) Turin, volumen 315, Direction Politique N. 32, folio 159. Turin, 
12 avril 1841. 



LE VOYAGE DE I.A REINE MARIE-CHKISTINE EN ITALIli 3I5 

parlant hier avec le Manquis de Cavour, Vicaire de la X'^iUe de 
1 urin (l) et qui est venu me voir, j'en suis certain, pour avoir 
quelques nouvelles de la Reine, je ne lui ai pas caché le mauvais 
effet que produirait ici le départ de Sa Majesté le'jour méme de 
l'arrivée de la Reine de Espagne et je lui ai demandé dans la con- 
versation, si le Roi ne pourrait pas, puisqu'il est obügé de partir 
a jour fixe, envoyer une de ses aides de camp ou quelqu'un de 
sa Maison au devant de la Reine, pour lui exprimen ses regrets 
de ce que son départ forcé l'empéche de la voir et pour lui adres- 
ser enfin quelques paroles convenant a la situation; Que cette 
maniere d'arranger l'affaire conviendrait, ¡e n'en doulais pas, a la 
Reine et au Roi, et qu'ainsi les fácheuses suppositions, que le 
départ de Sa Majesté fatsait maitre, seraient a peu prés de- 
truites. 

Le Marquis de Cavour, qui est tout a fait dans l'intimité dii 
Roi, a semblé approu\'er cette idee et ce matin, á la Cour, oú 
nous avons été pendre congé de Sa Majesté, j'en ai encoré cau- 
sé avec lui. 

J'espére que pour adoucir ce qu'il y a de peu généreux á ne 
pas retarcer son vo\'age de quelques jours, le Roi accordera vo- 



(i) Cavour (Michel, Joseph, Marquis Benso di) (1781-1850), Granel 
Cordón de l'ordre des S. S. Maurice et Lazare. Chambellan du Priiice Ca- 
mille Boi ghese, puis aprés la restauration de la Maison de Savoie Virario 
di política e Polizia de Turin, geotilhumme de la Chambre 1,1835), épousa 
en 1S05 Adcle de Sellen (morte en 1S46), pére du Marquis Gustave el du 
Comle Camille qui, comme Ton sait, fut tena sur les fonts baptismaux par 
le Prince Camille Borghese. Bersezio porte au tome i, page 93 de la Stoiici 
del regJio di Vitiorio EmamieU lí \xn jugement aussi sévére que curieux 
sur !e pere du Grand Ministre: «La pólice, absolument indépendante que 
dirigeait et menait le vicaire et dont il rendait compte directement au Rni, 
était assurément la plus rude et la plus arbitraire qu'on pút imaginer, et 
le Marquis de Cavour n'était pas l'homme á la rendre plus tolerable. Cn. li- 
me homme privé, il était á l'abri de toute üccusation et les bruits, qu'on 
faisait courir de prévarications si fáciles á commettre dans un pareil em- 
ploi et que commettaient peut-étre des subalternes qui réussis.saient á se 
les faire pardonner par des exees de zéle, ees bruits dénués de toute esjié- 
ce de fondement n'étaient que de purés calomnies. II était plus royaliste 
que le roi, plus jésuite qu'un pére de la compagnie, plus intolérant qu'un 
inquisiteur. Ne tenant aucun compte du peuple, il haissait et méprisait 
surtout la bourgeoisie, la classe, á son avis, la plus dangereuse». 



3l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lontiers cette marque d'égards envers la Reine, et cela d'autant 
[ilus volontiers qu'il craignait d'abord de ne pouvoir partir et 
qu'il s'estinie heureux de pouvoir se libérer á si bon compte. 

íusqu'á présent voici quelles sont les dispositions de mes col- 
iégues vis á vis de la Reine. Le Ministre de Prusse (l) ne m'en 
a pas parlé; le Ministre d'Anglaterre (2) n'a pas fait une obser- 
vation lorsque je lui ai annoncé l'arrivée de Sa Majesté; le Mi- 
nistre d'Autriche (3) a prétendu que M. Muñoz voyageait inco- 



(i) Waldburg-Truchses (Frédéric-Louis, comte de) ( 1776-1844'), aprés 
avoir été un moment Grand-Chambellan et intendant general des spec- 
tacles a la cour de Weslphalie, reprit son grade de colonel pnissien 
en 1813. II representa une premiere fois de 1816 á 1819 la Prusse á la Cour 
de Sardaigne, et se préoccupa vivement du sort des Vaudois. Envoyé 
en 1827 á La Haye, 11 y resta jusqu'en 1S32, oü l'on juge a propos de le 
renvoyer á Turin. II y dut surloul sa position a la faveur toiite spúciale 
dont jouissait auprés du Roi Charles-Albert sa filie, la Comtesse de Robi- 
lant, grande-maitresse de la Maison de la Reine. En se connaissance de 
.ses Services, le Rui de Prusse lui conl'(5ra en 1837 le grade de Général- 
lieutenant. 

(2) Sir Ralph Abercromby qui avait succédé á Turin á Foster, né 
en 1803, mort en 1862, entré dans la carriére diplomatique en 1827, atta- 
< hé comme secretaire aux missions extraordinaires de Strangford au Bré- 
sil fi828) et de Ponsonbv k Bruxelles pour Taplanissement dii diffc'rend 
entre la Belgique et la Hollande (1830). Successivement Ministre .i Flo- 
rence, prés la Coufcderation Germanique, á Turin el á la Haye, il quitta le 
service en 1858 et hérita cette mcme année a la mort de son pére du titre 
de barón Dumferneline. 

(3) Schwarzenberg (Félix, Prince de) (1800-1852), ne resta que peu de 
tL-mps dans l'armée, debuta dans la diplomatie comme attaché d'Ambas- 
side á St Petersbourg (1824), passa en 1826 á Londres oíi sa liaison avec. 
Lady EUesbnrough fit scandale, occupa ensuite différents postes ?t suc- 
céda en 183S au comte Brunetti á Turin. Schwarzenberg, dont le comte 
S )laro de la Margarita trace un portrait tres flatteur á la pagc 102 de son 
Memorándum, ctait encoré á Turin au moment oü commenca avec l'Au- 
triche la controverse á propos des seis. Bersezio raconte qu'aprés avoir 
adressé au comte Solaro une de ses fameuses Notes sur cette question 11 
lui écrlvlt le billet suixant; 

«Je vous adresse une note sur l'affaire ses seis et vous trouverez qu'elle 
est bien salee . Remplacé en 1844 par le comte Buol, 11 fut envoyé á Na- 
ples oü en 1S48 le palais de l'Ambassade fut insulté par la populace. 
Nayantpu obtenir du Gouvernement la réparation immcdiate qu'il exi- 
geait, 11 partit aussitót pour Vlenne, prit part comme Génernl-Major á la 
campagne contre le Piémont et fut promu Feld-Maréchal Lieutenant. Ap- 
pelé au Ministére au moment de l'insurrection des journées d'octobre .i 



LE VOYAGE DE I.A REINE MARIE-CHRISTISE EN ITALIE 3I7 

gnito avecEllf^, et qu'on a\'a¡t beaiicou() exagéreles honneurs qui 
luí avaient été rendus a Müan. Le Ministre de Russie (l) a abor- 
dé la question franchement avec moi, ot avec les formes assez 
raides qui luí sont habituelles, et sans maiveillance ccpendant, i! 
m'a dit ce matin: 

«Quel ennui: voilá la Reine d'F.spagne qui va arriver». — 

«Commentquel ennui?». — 

«Mais, oui, cctte obligation de se mettre en uniforme». — 

Le Chargé d'Affaires du Pape (2), qui est fort bien disposé, 
m'a dit que ees Messieurs n'étaient pas encoré decides sur le 
parti qu'ils prendraient d'aller en uniforme ou en frac. 

II est certain que le passage de la Reine d'Espagne par Turin 
contrarié fort la Cour et tous ceux qui en dépendent et que Ton 
aurait désiré vivement que Sa Majesté passál par le .Simplón. Le 
comte la Tour (3), m'en parlait encoré ce matin, et me disait 



Vienne. il s'appliqíia a restaiirer et a renforcer en Autriche le régimc 
centralista et militaire, renvoyá la Diét, Autrichienne, promulgua la Cons- 
titution conservatrice du 4 mars 1849 e' qiril fit cin reste abroger en 1851. 
eut á soiitenir la guerre contre l'insurrection hongroise dont ¡1 ne piit 
triompher qu'avec l'aide de la Russie. II combattit énergiqueraent en AUe- 
magnp les visees ambitieuses de la Prusse, mais ne put obtenir á la confé- 
reuce deDresde (1850) le transformatioa de la Confédération Germanique 
aii profit de l'Autriche et dut se contenter du rétablis^ement de Tancien- 
ne Diete de Francfort Enfin il était en train de n(^gncier un rapproche- 
ment avec l'Angleterre et la France lorsqu'il fut enlevé par une attaque 
djapoplcxie froudroyante. 

(i) Kakoschkine (Nicolás .Alexandrovitch), avait éi6 tout au debut de 
sa Garriere, alors qu'il n'avait encoré que le titre d'assesseur de collége. 
attaché a la légation de Pozzo di Borgo, lors de son séjour en Belgique 
pendant les Cent jours. Nommc plus tart conseiller d'Ambassade á Lon- 
dres, puis a Paris. avant détre envoví^ a Florence comme chargé d'Affaire-; 
Conseiller d'Etat actuel en 1833, Ministre de Russie a Turin 1 1837), con- 
seiller intime en 1842, Ministre á Naples en 1853, a Dresde en 1S63, il fut 
mis a la retraitc en 1864. 

(2) Monseigneur Massi, Archevéque de Thessalonique, était d'aprés 
le Goi/ia de 1843, Nonce á Turin. Mais il doit étre ici question de l'abbé 
.Sacconi qui exergait les fonctions de Chargé d'Affaires en sa qualitc 
d'auditeur de la Nonciature pendant la vacance de ce poste auquel il ne 
fut promu qu'au bout de plusieurs mois, vers la fin de l'année 1841. 

(3) Sallier de la Tour (Víctor, Amédée, Marquis de Cordón, Comte de). 
(i776-i858\ commen^a sa carricre militaire d'abnrd sous les ordres de 



3l8 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

qu'il avait entendu diré qu'Elle devait prendre cette route. ¡Mais 
son observation était un peu tardive.» 

La Reine cedant probablement aux sages conseils d'Eugéne 
Ney et de M. Denois, sentant aussi qu'il était de son intérét et 
de l'intéret de l'Espagne de mettre tous les torts du cóté du Ca- 
liinet de Turin, allait, 48 heures plus tard, tirar d'embarras le 
Ministre de Russie et faire regretter au Comte Solaro de la Mar- 
garita la conversation qu'il avait cru nécessaire d'avoir avec 
notre Chargé d'affaires. 



son pére, piiis aprés avoir serví de 1805 á 1809 dans l'armée autrichienne 
et apres avüír en 1810 faít un voyage diplomatiqíie dans les Ballvans, íl 
passa en iSi i avec l'autorisation de son Roí au Service de l'Anglelerre et 
se distincFua pendant la guerre de la P(?n¡nsule á la tete d'une legión ita- 
lienne. Confirmé en 1814 par Víctor Einmanuel i^r dans son grade de 
(iénéral, íi fiit appelé en 1815 au commanclement des troupes royales 
rhargées de faire face aux Franjáis. Gouverneur de Novare en 1S21, íl 
conserva á son Roi les troupes placees sous son commandement, concou- 
rut efficacemcat au rclablissement de l'ordre et re^ur la mérae année la 
mission de pns->er avec l'Autriche, la Russie et la Prusse, la conventíou 
qui mettait á la disposítion du roi de Sardaígne un corps auxiliaire de 
troupes autrichiennes. Nommé en 1822 Premier Secrétaire d'État aux 
Aífaires Etrangéres, íl accompagna Ctiarl es- Félix au Congrés de Vcrone 
ct obtint entre autres choses le rappel des troupes autrichiennes. Son 
passage aux Affaires Etrangéres fut marqué par la conclusión du traite 
de comraerce et d'amitíé avec la Porte Ottomane, par nombre de négo- 
cíatíons parmis lesquelles íl convíent de uoter la convention qu'il passa 
avec le Saint-Síége pour le réglement des Affaires écclésíastiques. Tenu 
en tres haute estime par Charles-Félix et par Charles-Albert, íl figura 
parmí les premiers chevalíers de Tordres du Mérite Civil, lors de sa créa- 
tion par ce dernier. (R. Arrliivo di Stato de Turin Lettere tninislri in Ge- 
nérale. Personale diplomático e consiilare. Alémoire per biografíe di uffiziali 
aiplomaiici e del minisiero.) En quittant le Mínistére en 1834, ¡1 lut promu 
Maréchal de Savoie et nommé Gouverneur de Turin. «Homme de vaste 
culture, de grande expéríence, d'esprít savant, lorsqu'en 1847 le Roi con- 
ceda la reforme, íl lui donna le conseil d'aller de suite jusqu'au Statuto 
qui lui paraissait des lors iuévitable. La Tour fut toujours écouté avec 
déférence et altentíon au Scnat > (Cf. A. iManno. Informazíoni sul 21 íu 
Piemonte ) S'il faut en croire Massimo d'Azeglio, «Les vieux, La Margue- 
ríte, La Tour et d'autres... sauvaient á vrai diré, le troné et la patrie, mais 
A tant á l'heure comme les fiacres et le tarif était quelque peu elevé.» 
(Lettre de Massimo d'Azeglio á sa femme Luisa Blondel.) 



LE VOYAGE DE LA REINE MARIE-CBRISTINE EN ITALIE 319 

«Le comte de la Merguerite, qui m'avait l'air re\enu de ses 
prétentions contra Sa Majesté le Reine d'Espagne, surtout par 
ce qu'il avait dit a M. de Zea, a repris avant-hier (le 13 avril) 
toute sa vieiUe rancune et m'a répété dans une conversation que 
nous avons eue ensemble, tout ce qu'il m'a\-ait dit la premiére 
fois que je lui avais parlé de l'arrivée de la Reine. II me semblait 
méme heureux de se trou\ er en position de faire sentir et ap- 
précier a Sa Majesté la Reine d'Espagne la haine qu'on lui porte 
a Turin, satisfaction, bien imprudente a mon avis, que s'est don- 
née la le Cabinet Sarde, car, ainsi que je l'ai dit á M. de la Mar- 
guerite, il y a de l'avenir dans la Reine Alarle Christine, et il eut 
été á la fois d'une bonne et d'ur.e généreuse politique d'oublier 
les griefs qu'on pouvait avoir contre Elle et de se ménager, par 
le bon accueil qui lui aurait été fait ici, sa reconnaissance pour 
un temps meilleur. Alais on a ¡ugé différemment la question, et 
les evénements prouveront qui avait raison. 

Ainsi, M. de la Marguerite se retranchait toujours sur ce que 
la reine voyageant sous le nom de Comtesse de Vista Alegre, 
et n'ayant pas fait annoncer son arri\-ée, il n'y avait pas d'hon- 
neurs á lui faire rendre, et que le Roi, qui d'ailleurs avait fixé 
depuis longtemps son départ aprés la Semaine Sainte, ne pouvait 
pas l'attendre. 

II ne m'a pas été difficile de repondré á ees arguments qui 
n'étaient pas justes; mais il a été plus malaisé de le persuader. 

Au reste, je me suis apergu pour la premiére fois dans cette 
conversation, que ce ministre ne professait pas un cuite exclusit 
pour la vérité; mais j'ai trouvé inutile de relever les erteurs 
volontaires qu'il commettait, et k l'avenir je me tiendrai pour 
averti. 

Sa Majesté la Reine d'Espagne qui savait qu'on marchandait 
a Turin la maniere dont elle y serait ou n'y serait pas regué et 
ayant appris de plus que le Roi et la Reine ne s'y touveraient 
pas á son passage, a pris le parti de se borner á traverser la ville, 
ainsi que j'avais pris la liberté de le conseiller dans le principe, 
et hier (le 14) a 2 heures de l'aprés midi. Elle a changé de che- 
vaux á la Poste, et á continué sa route pour aller coucher á Suse. 



320 boletín de la real academia de la historia 

Sa Majesté m'a envoyé avant son passage, le chevalier del Cas- 
tillo, son Sécrétaire des Commandements, afín de prendre les 
lettres que je pouvais avoir regues pour Elles et m'avertir que 
dans une heure Elle arriverait á Turin. J'ai eu le regret en me 
rendant á la Poste avant 1 'heure fixée d'apprendre qu'il y avait 
une demi-heure que Sa Majesté y avait relayé. 

Le temps est beau aujourd'hui, et ¡1 est probable que Sa Ma- 
jesté passera facilement le Mont Cenis. M. de Zea Bermudez est 
parti également ce matin pour Suse, oü il precederá la Reine de 
quelques heures. 

J'ai cru devoir a vertir M. le Préfet de Lyon de l'arrivée pro- 
chaine de Sa Majesté, qui a l'intention de s'arréter quelques jours 
dans cette villa.» 

Eugéne Ney, était tellement desolé du contre temps qui 
l'avait empéché de se trouver a la Poste au moment oü Marie 
Christine y relaya qu'il éprouva, quelques jours plus tard, le be- 
soin de se justifier aux yeux de son Ministre, et de Ini fournir 
quelques explications complémentaires. 

« Dans la crainte, rend-il compte á Guizot le 2 1 avril (Di- 

rection politique N. 30, folio 169) que Votrc P'xcellence n" 
puisse supposer qu'il y avait eu peu d'empressement de ma part 
á me présenter á S. M. la Reine d'Espagne, lorsqu'Elle a passé 
á Turin, je crois devoir ¡nformer V'otre Excellence que je regus 
le lendemain de M. le Chevalier del Castillo, Sécrétaire des 
Commandements de Sa Majesté, une lettre dan laquelle Sa Ma- 
jesté voulait bien me faire diré qu'étant arrivée á la Poste plus 
tót qu'EUe n'avait pensé Elle avait regretté de ne pas me voir 
et daignait me faire remercier de l'intention que j'avais eue de 
venir la complimenter a son passage. 

Des personnes qui se trouvaient devant la Poste, au moment, 
oü Sa Majesté a changé de chevaux, assurent qu'Elle montrait 
un grand désir de partir au plus vite et qu'Elle a fait donner 
plusieurs fois l'ordre aux postillons d'atteler aussi vite que pos- 
sible.s» 



LE VOYAGE DB LA REINE MARIE-CHRISTINE EN ITALIE 32 1 

Loin d'adresser le moindre reproche k Eugéne Xey, Guizot, 
en le tranquillisant et en lui exprimant la satisfaction du Gou- 
vernement, avait cru en outre nécessaire de lui faire connaitre 
l'impression pénible qu'avait causee au Rol et á ses Ministres 
l'attitude prise dans cette affaire, bien moins par Charles- 
Albert, que par le comte de la Margarita. 

París, 8 mai 1841. 
Guizot au Comte Eugéne Ney. 

« Le Roí, en approuvant votre langage, et votre attitude 

a l'occasion du passage de la Reine Marie Christine,' a regretté 
que la Cour de Sardaigne se soit abstenue de Lui faire l'accueil 
et de lui témoigner les égards auxquels Son rang et Sa position 
Lui donnaient droit. Sa Majaste n'a paS caché a Monsieur le 
Marqiiis de Brignole (l) l'impression qu'ElIe en a éprouvée » 

Fidéle aux traditions que la I-" ranee conserve si jalousement, 
le Cabinet des Tuileries avait cette fois encoré embrassé le par- 
tí du plus faible en prenant la défense d'une Reine exilée. 

II semble dureste que par un étrange caprice de la fortune la 
Reine Christine ne pouvait pas mettre les pieds en Italie, sans 
que sa présence ne soit marquée par quelque incident plus cu 
moins sérieux. Pour insignificant et naturellement peu connu 



(i) Brignole-Sale (Antoine, Marquis) (1785-1863) fiit malgré son jeune 
age appelé par Napoleón I« á remplir les fonctions de Préfet de la Savoie. 
En 1S14, la République de Genes l'envoyait á Vienne pour y défendre les 
intéréts et l'indépendance de sa patrie. II y fit preuve de zéle et d'intel- 
ligence, si bien que le roi de Sardaigne n'eut rien de plus pressé que de 
se I'attacher et de lui confier le poste d'Ambassadeur, d'abord á Madrid, 
puis á St Petersbourg, ensuite á Paris (1836) oü on ne designa bientót 
plus que sous le nom de «Grand Ambassadeur du Petit Roi», et enfin á 
Vienne. Sa carriére dipiomatique se termina en 1850, sous le ministére 
d'Azeglio. Désapprouvant le vote de la loi Siccardi, il retourna á ce mo- 
ment á TAmbassade de Vienne. Membre du Sénat depuis sa fondation, il 
démissionna le 21 mars 1861 á la suite de l'annexion au Royaume d'Italie 
des provinces qui avaient appartenu jusque lá au Saint-Siége. 

Extrémement généreux, il fonda entre autres a Genes le Séminaire des 
Missions Etrangéres qu'il dota richement. Sa filie, la duchesse de Gallie- 
ra, fit don á la ville de Genes du Palais Rouge et de la magnifique galerie 
de tableaux qu'il renfermait. 

TOMO LXXV 31 



322 boletín de la real academia de la historia 

qu'ait été celui que La Rochefoucauld mentionne dans sa dépé- 
che du S juin 1847 (l), il n'en est pas moins curieux et moins 
caracteristique pour cela. 

«La Reine Christine, aprés étre restée 48 heures á la Cour de 
Toscane auprés de Sa Soeur la Grande- Duchesse, est repartie 
pour Livourne oü elle s'est embarquée pour Toulon. J'ai lieu de 
croire que Sa Majesté aura été satisfaite de l'accueil qu'Elle a 
regué a Florence et que la joie affectueuse de la Grande-Duchesse 
l'aura dédommagée de la froideur peu fraternelle qu'Elle a trou- 
vée ailleurs. 

»Le duc de Lucques avait été prévenu du passage de la Reine 
par Pise et Livourne. On supposait qu'en sa qualité d'Infant 
d'Espagne il irait Lui faire Sa Cour. II est prr.bable que la crainte 
de déplaire á Don Carlos l'aura retenu. Ouelques personnes de 
Sa Cour entretiennent cependant l'espoir de le voir renouer avec 
' la Ccur de Madrid, et plusieurs fois on m'a demandé de me mé- 
1er, dans l'occasion, á ce rapprochement. 

»Ce qui étonnera peut-étre Votre Excellence et ce qui est vrai 
cependant c'est que ce sont moins les sympathies du Duc pour 
Don Carlos et son fils qui le tiennent éloigné de la Cour de Ma- 
drid que le ressentiment qu'il éprouve contre le roi de Naples, 
qui, dit-il, l'a joué avec perfidie a une époque oü il était lui-méme 
disposé á reconnaitre la Reine Isabelle. — Une lettre du roi de 
Naples v'int á ce moment lui faire de vifs reproches de ses dis- 
positions et l'assurer que jamáis lui, roi de Naples, ne le reve- 
rrait s'il désertait la Cause de la légitimité Espagnole qui était 
collectivement celle de la Maison de Bourbon. Cette lettre pro- 
duisit son effet sur l'esprit variable du Duc. Mais depuis que les 
roles sont changas et que le Roi a fait ce qu'il déconseillait au 
Duc, celui-ci lui en garde un profonde ressentiment qui le porte 
instinctivement á prendre le contre-pied de son Royal Parent.» 

COMMANDANT WeIL. 



(i) Toscane, volume 180. Direction Politique N. 16, folio 108-109.- 
La Rochefoucauld a Guizot. Florence, 8 juin 1847. 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANTOÑa) 323 



vm 

CARTULARIO DE LA IGLESLA DE SANTA >LARÍA DEL PUERTO 

(SANTOÑA) 

Continuación ( i ). 

LXXVI 

Marzo de 1 1 14. 

El abad Martin y los clérigos de Santa María del Puerto hacen 
una donación de diezmos y priviicias á la iglesia de San An- 
drés de Garvilios. 

Sub Xpi nomine sánete '[ rinitatis. Ego Martinus abbas de 
sedis Sánete JMarie Portunensis cum omnium fratrum meorum 
et congregaeio meorum Petrus et Santius, Ihoannes, Mikael fra- 
ter, Petrus. Sic dabo \el concedo ad ecclesia Sancti Andrés de 
Garvilios et ad Sancti Mametis de Desio, et Sánete JMarie de 
Sofano. Sic dabo ad istas eeelesias illa ecclesia de Sancti Petri 
de Nolia, et offerta quia ad illa pertinet, decimas et primicias et 
mortuorus abeant istas eeelesias datum quomodo in regula raso - 
nat, et si aliquis abas de istas eeelesias questione aut inganno 
fecerit et cum suos companneros convenimiento non quesierit, 
quomodo perdat illa ratione de illa ecclesia et de illa offerta. Et 
sic dabo ego abbas Martinus et omnes fratres meos, et affirma- 
vimus usque in sécula. Et si des odie in die aliquis qui regula 
ista conrumpere quesierit, in primis descendat super eum ira 
Dei et de ómnibus sanctis, et sedeat excomunicato a corpore 
Xpi, et pariat ad abbas qui Portum tenuerit et Sánete Marie c 
solidos ipsum pariat qui eontencione fecerit. Facta regula ista 
die notu quod erit v'' feria, xiiu kalendas Aprilis in Era tclii, 
regnante re.K Adefonsus in Kastiella, et Comité Roderieo Mo- 



(0 Véase Boletín, tomo lxxiii, cuaderno v, pág. 420, 1918, y 
tomo lxxiv, cuadernos i, iii y v, págs. 19, 224 y 439, respectivamente, 1919 



324 boletín de la real academia de la historia 

nioz in Asturias; et nos iam dictos placuit nobis et fecimus et de 
manus nostras >J< ^ roborabimus et testes sumus. (Fol. 25 r.) 

LXXVII 
Junio de 1 1 19. 

Diego y su mujer María venden á la iglesia de San Lorenzo 
los bienes que poseían en Quejo. 

In De¡ nomine, ego Didaco et uxor mea Maria placuit nobis 
bono animo et per expontaneas nostras voluntates sic vendivi- 
mus tibi Petro et ad honorem Sancti Laurencii ereditate que est 
in billa de Kexo, in térras, i n pumares, in defesas, in felgarios, in 
exitus e regressitus, de monte in fonte, ubi illo potueritis inveni- 
re, sic vendivimus vel concedimus tibi quantu nobis pertinet Ín- 
ter nostros heredes ab omni integritate per in sécula Per quem 
accepi ego Didaco et uxor mea Maria precio de te Petro, id est 
mediatate in uno pumare qui est in felgera, et una puerca rubia 

per colore, in sub uno precio in viii modios (l) Facta carta 

vendicio nostra et comparatio tua die notu quod est vi^ feria, v° 
kalendas lulii in Era m.clvu''' regnante rex Adfonsus in Castiella 
et regina Urracha in Leione, et Roderico Gonsalvez potestas in 
Trasmiera. Et ego Didaco et uxor mea Maria qui hanc carta que 
fieri voluimus tibi Petro legente audivimus et de manus nostras 
>^ ^ roborabimus coram testes Cili et Belliti, hic testes sumus 
et legente audivimus, nostras ^ ►J* roborabimus. (Fol. 64 r.) 



LXXVIII 
Marzo de 1 120. 

Romano y su mujer Maria venden á la iglesia de San Lorenzo 
una heredad en Noja. 

In Dei nomine, ego Romano et uxor mea Maria placuit nobis 
iiono animo et per expontaneas nostras voluntates sic vendivi- 



(\) En éste y los demás documentos que siguen, prescindimos de las 
cláusulas acostumbradas, y que ya se han repetido muchas veces. 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SAMTA MARÍA DEL PUERTO (SANTOÑA; 325 

mus tibi Petro et ad ecclesia Sancti Laurencü ereditate que est in 
villa de Nolia in loco certissimo ubi dicitur ad Ouevalvina usque 
in Bereceda, et ad illa ripa de illo mare. Sic vendo tibi Petro et 
ad ecclesia Sancti Laurencü. Per quem accepimus nos jam supra 
dictos Romano et uxor mea Alaria precio de te Petro, id est 
dúos boves ruvios per colore, in sub uno precio in vin° modios... 
Facta vendido nostra et comparacio tua die notu quod est sab- 
bato xiiii kalendas Aprilis in Era mclviu" regnante rex Anfon- 
sus in Castiella et regina Urracha in Leione, et Roderico Gon- 

zalvez potestas in Asturias Citi et Belliti hic testes sumus 

(Fol. 64 V.) 

LXXIX 

lulio de 1 123. 

Pedro Juan y sus hermanos venden la tercera parte de un helguero 
á PedrOi clérigo de la iglesia de Garvilios. 

In Dei nomine, ego Petro Ihoannis una cum iermanos mees 
Petro et Cecilia et Maria et cogermana mea Maria Alfonso, pla- 
cuit nobis bono animo et per expontaneas nostras volumptates 
sic vendivimus tibi Petro frater de Garvilios tercia in illo felgario 
quod est in loco nominato ad illa ponte, per tcrminum de illa 
canale de illo mare, et alium terminum de illo monte, et lU"'" 
terminum de riego ad riego; Ínter ipsos términos illa nostra par- 
te quantu nobis pertinet inter nostros heredes, ab omni inte- 
gritate. Sic vendivimus vel concedimus ab omni integritate, per 
quem accepimus nos jam supradictos precio de te Petro frater, 
id est medietate in uno nobellum de in"'* modios et uno porco 
de semodio, in sub uno precio in dúos modios, quantu nobis bene 
complacuit. Et ego Gontrueda placuit mihi per expontanea mea 
volúntate sic vendivi tibi Petro et ad honorem Sancti Laurencü 
de Garvilios illa tercia pars de illo felgario quod est ad illa ponte 
de Garvilios, per ipsos términos iam supra dictos. Per quem.ac- 
cepi ego Gontrueda precio de te Petro, id est alterum felgario 
quod est in Chexo in loco nominato in ArCillero, quantu mihi 
bene conplacuit. Et ego Micahel et uxor mea Maria sic vendi- 



326 BOLETÍN DE tA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

vimus tibí Petro et ad honorem Sancti Laurencii tercia in ipso 
felgario iam supra dicto et per ipsos términos vendo tibi ab 
omni integritate, per quem accepi ego Micahel et uxor mea Ma- 
ría de tibi Petro precio, id est uno carnero et cibaria in siib uno 
precio in vi quarteros, quantu nobis bene complacuit. Debitum 
non remansit super te pro daré, nec nobis iam supra dictos iure 
pro in quantu desursu resonat pro iureficare. Et affirmaviinus 
Ínter nos mercatu per in sécula. Et si des odie in die aliquis 
homo de alica parte venerit, aut filiis vel neptis nostris, aut ali- 
quis subrogata persona qui carta ista conrumpere quesierit, 
quomodo pariet quantu desursu resonat duplatu in sinális talis 
locis cum quale fructum fuerit, con c solidos, et ad imperatores 
terre iii'^ libras auri ipsum pariet qui contemptione fecerit. Pac- 
ta carta vendicio nostra et com.paratio tua die notu iii^ feria vi" 
idus lulius, in Era mclxi*. Regnante rex Adfonsus in Leione et 
in Castiella et Comité Roderico Gonsalvez in Asturias. Et nos 
jam supra dictos Petro et Martino et Cecilia et María et altera 
Maria, et ego Gontrueda et ego Micahel et uxor mea María qui 
hanc carta que fieri voluimus tibí Petro et ad honore Sancti 
Laurencii, legante audivimus et de manus nostras ^ >í< ^ robo- 
ravímus coram testes Petro Flainez et Ihoan Veílaz et Sancxo 
Monnioz et Citi et Belliti hic testes sumus et legente audivimus 
et de manus nostras l^ ijí roboravimus. (Fol. 68 r.) 



LXXX 
Julio de 1 123. 

Munio Martínez vende una heredad en la villa de Noja. 

In Dei nomine, ego Monio Martínez placuit mihi bono animo 
et per expontanea mea volumptate sic vendívi tibi Petro et ad 
honorem Sancti Laurencii de Garvilíos heredítate que est in 
billa de Nolia in certo loco in Gavanzo, de monte in fonte, in 
cultu et in díscultu, in exitus et regressitus, in felgarios, in 
onnnia rem que mihi pertinet Ínter meos eredes, vel ubi illo pe- 
tueris invenire vendo vel concedo tibí ab omni integritate; per 



CARTUtvRIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANTOÑa) 327 

quem accepi ego Monnio precio de te Petro frater, ¡d est una 
bacha de v° modios, quantu mihi bene conplacuit; debitum non 
remansit super vos pro daré, nec mici ¡ure pro in quantu desur- 
su reseña pro iureficare, et affirmavimus inter nos mercatum per 
¡n sécula. Et si des hodie in die aliquis homo de auca parte ve- 
nerit qui carta ista corrumpere quesierit quomodo pariet quantu 
desursu resonat duplatu in similis taiis locis cum quale fructum 
fuerit con c solidos ipsuní pariet qui conteptione fecerit. Facta 
carta vendido mea et comparatio tua die notu quod est ii* fe- 
ria vil" idus lulius in Era m.c.lxi* Regnante rex Adfonsus in 
Leione et in Castiella et Comité Roderico Gonsalvez in Asturias. 
Et ego Monnio Martiniz qui hanc carta que fieri volui tibi Petro 
frater legente audivi et de manu mea >^ roborabi coram testes 
Petro Flainez et Ihoan Veilaz et Sancxo Monnioz et Citi et 
Belliti hic testes sumus et legente audivimus et de manas nos- 
tras \^ ^ roborabimus. (Fol. 6j r.) 



LXXXI 

Julio de 1 123 

lienta de una heredad en No ja. 

In Dei nomine, ego Tello Veilaz et uxor mea Gelvira, placuit 
nobis bono animo et per expontaneas nostras voluntates si ven- 
divímus tibí Petro frater de Garvílios et ad honorem Sancti Lau- 
rencii iii"" partes in tota mea hereditate que habeo in billa de 

Nolia in loco certissimo ubi dicent ad kavanzo Per quem ac- 

cepimus nos iam supra dictos Teillo et uxor mea Gelvira precio 
de te Petro frater, id est una bacha de v°. modios et medietate in 
altera de iii°'' modios et una puercha de m*"' quarteros et uno to- 
cino valente semodio, ii"' modios et medio de cibaria in sub uno 
precio valente xi° modio, quantu nobis bene complacuit Fac- 
ta carta vendió (sic) nostra et comparado tua die notu quod est 
iii* feria vi ° idus lulius in Era m.c.lxi." Regnante Rex Adfonsus 
in Leione et in Castiella, et Comité Roderico Gonsalvez in Astu- 
rias Coram testes Petro Flainez et lohan Veilaz et Sancxo 

Monnioz et Citi et Belliti (Fol. 68 v.; 



328 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



LXXXII 

Marzo de 1 136. 

Alfonso VII hace donación de varias iglesias á Santa María 

del Puerto. 

xps. A. ü). In nomine Domini. Ego Adefonsus Dei gratia His- 
paniarum Imperator, una cum coniuge mea domina Berenguaria, 
pro Dei amore et pro redemptione anime mee et parentum meo- 
rum, precibus et amore Comitis (l) Lupi fidelissimi vassalli mei 
fació cartam donationis et confirmationis ecclesie Sánete Alarie 
de Portu, et tibi abbati Sancio eiusdem loci, et ómnibus clericis 
tam presentibus quam futuris in supra dicta ecclesia benigna de- 
votione Deo servientibus, et ómnibus successoribus tuis, et dono 
eis et concedo in hereditatem ecclesiam Sánele Eulalie de Arzi- 
lero cum omni sua hereditate quocumque loco sit, et eccclesiam 
Sánete Marie de Berecedo cum omni sua hereditate, et eclesiam 
Sánete Eulalie de Bokarrero cum omni sua hereditate, et eccle- 
siom Sancti Petri de Noga cum omni sua hereditate, et ecclesiam 
Sancti lusti de Argonios cum omni sua hereditate, et ecclesiam 
Sánete Marie de Carasa cum omni sua hereditate, et ecclesiam 
Sancti Mametis de Aras cum omni sua hereditate, et ecclesiam 
Sancti Pantaleonis de Lessias cum omni sua hereditate, et eccle- 
siam Sánete íLulalie in eodem valle cum omni sua hereditate, et 
ecclesiam Sancti Michaelis de della part cum omni sua heredita- 
te, et ecclesiam Sánete Cecilie de Cabu rada cum omni sua here- 
ditate, et ecclesiam Sánete Marie de Palacios et quiequid meum 
est in Palacios, ab omni integritate; totum pro amore et servicio 
Comitis (2) Lupi do et offero, roboro et confirmo ecclesie Sánete 
Marie de Porto et tibi Sancio abbati eiusdem ecelessie tuisque 
successoribus, in seeulum seculi iure hereditario possidendum. 
Do etiam Sanctam Eulaliam de Ribbas eum omni sua hereditate, 



(1) Comitis: sobre raspado, y de letra posterior. 

(2) La palabra Comitis de letra posterior y sobre un raspado, 



CARTULARIO DE LA IGl-ESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANTOÑa) 329 

et ecclesiam Sancti Petri de Selorzeno cum omni sua hereditate. 
Has ecclesias supra nominatas cum ómnibus hereditatibus suis, 
et ecclesiam Sancti Andree de Ambrosero cum ómnibus terminis 
suis, cum intratibus et exitibus suis, cum montibus et vallibus^ 
cum terris et rivis et fontibus et cum ómnibus pertinenciis suis 
quocumque loco fuerint, dono et concedo ecclesie Sánete Marie 
de Portu et tibi iam dicto abbate et ómnibus clericis tam pre- 
sentibus quam futuris in eadem ecclesia Deo servientibus, ut eas 
ecclesias cum hereditatibus suis ipsi et successores eorum iure 
hereditario teneant et possideant in sempiternum. Concedo 
etiam eis et mando ut istas hereditates populent, et omnes illi 
qui in lilis hereditatibus populaverint sive de creacione Sánete 
Marie de Portu, sive alii homines fuerint, sint salvi et liberi de 
homicidio et de fossadera et de omni pecta ad partem regis, et 
tales foros habeant ómnibus diebus quales habent illi qui in Sanc- 
ta María de Portu populati sunt. Has itaque ecclesias cum óm- 
nibus hereditatibus supradictis quas adquisivit abbas de Portu 
a quibuscumque eas adquirere potuit qui ante me fuerunt et quas 
hodie a me adquirit et roborat pro redemptione anime mee et 
parentum meorum precibus et amore Comitis (l) Lupi, ecclesia 
Sánete Marie de Portu teneat, habeat et possideat iure heredita- 
rio in perpetuum. Si quis de mea gente, vel de aliena hoc meum 
factum infregerit, sit maledietus et inferno cum luda proditore 
dampnatus; insuper pectet Imperatori mille morabetinos, et quid 
invaserit in duplum reddat. Facta' carta in Sancto Facundo vii.° 
idus Marcii Era M.*c.''LXX.*ini' Adefonso Imperatore imperan- 
te in Toleto, -in Legione, Sarragoza, Naiarra, Castella et Galicia, 
in anno quo primum eoronatus fui. Signum >J< Imperatorls. Ego 
Adefonsus Imperator hane cartam quam iussi confirmavi et 
propria manu robora\'i. Huius rei sunt testes et confirmatores 
Comes Rodericus Gonsal\-ez, Comes Rodericus Martínez, Comes 
Rodericus Gómez, Comes Gonsalvus, Raimundos Toletanus ar- 
chiepiscopus, Petrus Secobiensis episcopus, Bereugnarius Sala 



(i) Comitis: sobre raspado. 



330 boletín de la real academia de la historia 

manticensis episcopus, Semenus Burgensis episcopus, Guter Fe- 
rrandez maiordomus, Almaricus alferiz, Lop López, Michael 
Feliz, merin, Diego Munioz, merin Giraldus scripsit lianc cartam 
iussu magístri Hugonis cancellarii Imperatoris. (Fol. 38 r.) 



LXXXIII 

Septiembre de i 139. 

Gutierre Bermúdez cambia una heredad con el abad Lope. 

In Dei nomine, ego Gutierre Vermudez et uxor mea Maiore 
placuit nobis bono animo et per expontaneas nostras volumpta- 
tes sic fació concambiacione cum tibi abbas Lope de Garvilios, 
de ereditate que abeo in villa de Nolia, in loco certissimo in 
Gavanzo, per terminum de Tello Veilaz, et alium terminum ad 
illo tochorno del foio, et iii"" terminum illa carraria antiqua, Ín- 
ter ipsos termines ab omni integritate. Per quem accepi ego 
Gutierre Vermudez et uxor mea Maiore de tibi abbas Lope in 
precio id est dúos agros de térra que sunt in billa de Nolia, ubi 

dicent fonte maiore Facta carta vendicio nostra et comparacio 

tua die nota vi^ feria m° kalendas Octobris in Era m.clxxvii." 
Regnante rex Adfonsus in Castiella et Comité Roderico Gómez 
in Asturias.... (Fol. 69 r.) 

LXXXIV 

Noviembre de 1 149. 

Segunda^ su hijo y sus hermanos donan a Santa María del Puerto 
un solar en Fresnedo. 

Sub Christi nominue eius imperium, ego denique mienna dom- 
na Legunda et domino Alartino meo filio et suas germanas, pla- 
cuit nobis pro remedio animarum nostrarum et penas inferni 
timendo et misericordia Dei querendo, sic donamus ad Sancta 
Maria de Portunensi et ad abbate Sancius et congregacione fra- 
tum tuorum illo solare de Fresnedo cum sua heredita (sic) ubi 
potueritis invenire ab omni integritate, que ganavi miecta Mer- 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANTOÑa) 33 I 

tino Alfonso por (sic) hereditate, et ipso solare de Fresnedo cum 
quanta hereditate pertinet in Castello et in Meruelo et in Nogga 
sic donamus ab omni integritate. Et por ipso solare cum tota sua 
hereditate comparavi ego abbate Sancius et dona\-it pro illo ad 
illos duennos de hereditate cum suo plazer, donavit pro illo X 
boves'ad domno Martino plazient ad ¡líos hereditarios, et afir- 

mavimus inter nos mercatu per in sécula Facta carta vendicio 

nostra, comparacio vestra die notu xviiii kalendas Decembris 
in Era .m.\-/lxxx.^vii^ Coram testes Fernando Gonc;al\ez testis. 
Gonsalvo Gongalvez testis; Didago Gutiérrez testis; Martino Bei- 
laz testis; Petro Romanez testis; Citi et Belliti hic testes sumus. 
►Í4 ►I-^ ►í< (Fol. 39 V.) 

LXXXV 

Año 1 190. 

Diiranio, abad de Nájera, concede á la iglesia de Santa María 
las primicias del pescado en esta población. De primiciis pis- 
ciunt pro clericis de Por tu. 

Üt ea que in nostris sunt gesta temporibus posteritatis oblivio 
.non heradat cum ad posteros emanaverint, litterarum solent apis- 
cibus eternari. In Dei nomine. Ego Durannius prior Naierensis 
cum assensu et volumptate tocius conventus ibi Deo iugiter ser- 
vientis, rogitu Ferrandi Alfonsi senioris de Portu et clericorum 
ibidem beate et glorióse Virgini Marie et Sanctorum reliquiis 
serviencium. Fació kartam restitutionis et confirmationis primi- 
tiarum omnium piscium que capiuntur et capientur in Portu 
usque ad finem seculi, ómnibus clericis de Portu et eorum suc- 
cessoribus ut iure perpetuo supra dictas primicias libere habeant 
et in pace suma possideant et quiete. Has itaque primicias cum 
clerici de Portu sine omne inquietatione haberent et eis ad suum 
libitum uterentur, quidam abbas iniquus eis per violenciam abs- 
tulit sine iure. Ego itaque Durannus prior, compaciens penurie 
clericorum pauperum de Portu, restituo primicias istas ómnibus 

clericis in perpetuum possidendas, excepto de ballena Facta 

carta sub Era M.^cc.^xxvm* quarto die idus lunius. (Fol. 46 v.) 



332 boletín de la real academia de la historia 



LXXXVI 
Año 1 191. 

De la pcsqiiisda ile la ecclesia de Sancti Felicís de Añero. 

Diss¡ero« todos akellos enke fue fegga, ke siempre uiran z 
hodieran z sabien por uerdat ke duende SíX«c/a María de Puerto 
metie abbat enna ecc/ífíia de Síi«c/i Felicís di? Añero cotí el 
abbat áe Castañeda, et a la muert dd abbat áe Añero uieron 
síewpre z odieron por uerdat ke duen áe la ecclesia. de Sancía. 
María de Puerto z el abbat dt' Castanneda partien la buena di? 
akella ecclesia. z de la kasa áe Añero, z ninguno otro, z el sen- 
noriu siewpre lo uieran áe duen de Puerto co;¿ plazer áe\ abbat 
áe Castanneda. Esta pesqu/sda fue fegga por mano áe áon Oríolo 
a la secimáa uez ce fue merino ác\ re, c[uavíáo don Didago tenie 
tota la tierra, áe 'IVasmiera troa en Soria; Ferrando Alfonso 
sedíent sénior áe Puerto; p^vstameros d^ Trasmiera Lop Sangez 
áe Mena z Gómez Go«galuez di? IsUa, z Martin Antolinez z Mar- 
tin Uelaz; merino di? do« Didago, Gowsaluo Martínez áe Rozas. 
Fegga fue esta pesqu/sda in Era M.^cc.''xx.''vnii'' ín uesp^ra 
Philippí z lacobi. (Fol. 46 v.) 



LXXXVII 

Diciembre de 1 195. 

■ Gómez Martínez dona varias tincas d Santa María del Puerto. 

X P S. Sub Christi nomine et eius imperium. Ego Gomes 
Martínez penas inferní timendo et misericordianí Deo querendo, 
do et offero meum solare quem ego habeo in \illa de Nolla in 

loco pernominato in solar de las angaras Do etiam et concedo 

meum solare ad regulam Sánete Marie et ad tibí Gutier P^ernan- 
dez et ad ómnibus clericis Sánete Marie Et ego Gutier Fer- 
nandez sénior de Portu, do ípsum solare ad tíbi Ihoan Andrés et 
ad uxor tua Mari Pedrez quod habeatis íllud cum tale foro sicut 
unus de heredítatibus (sic) Sánete Marie Facta carta in Era 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA D^L PUERTO (sANTOÑa) 333 

M.''cc.''xxx.'ini'', vil'' Kalendas lanuarias, Regnante Rex Alfonso 
¡n Toleto et in Castella. |Diaco López obtinente Trasmiera. Me- 
rino Roí Gonsalvez de Rozas (l). Coram testes. (Fol. 48 r.) 



LXXXVIII 
Diciembre de 1195. 

Martin Martínez de Noceda vende un solar, en Argonios, 
d Fernando Alfonso. 

X P S. In Dei nomine. Ego Martin Martínez de Nozeda spon- 
tanea volúntate vendo dimidium meum solare de iera cum óm- 
nibus hereditatibus meis quas habeo in Argonios, ubicumque 
sint ab omni integritate, vobis domno Ferrando Alfonsi seniori 
de Portu omnibusque successoribus vestris, iit haheatis et possi- 
deatis iure hereditario predictum dimidium solare cum quanto 

habeo vel habere debeo in Argonios, cum ingressibus Et ego 

Martin Martínez accepi precium de v^obis domno Ferrando se- 
niore de Portu m"'^ vacas pregnatas noviellas et formosas, et 
unum morabetinum alfonsinum. Huius reí sunt testes Lop Gar- 
ciaz de Castello et Petrus de Pineda, frater eius et Sango Gómez 
de Isla, et dominus Petrus abbas de Baredio, et Alfonsus Petri 
de Arnuero et Gutier Gutiérrez de Nogga, et Sancius Martinez 
de Escalant, et Martin Meruelo et Garci Garciez et Martin Fe- 
rrandez et Petro Fedo de Selorzeno, et Rodrigo Gómez de Var- 
zena, et Martin de Isla. Omnes isti sunt auditores, ■videntes et 
testes, fiadores de redrar et de otorgar a fuer de tierra, et de fer 
fazient iur in ista hereditate secundum forum terre, Petro Pineda 
et Roí Gongalvez de Escalant. Facta carta in Era m.^cc.^xxx" 
lu.^vii" i dus Decembris. In hac eadem die ego Martin Martinez 
de Nozeda roboravi supra dictum dimidium solare cum ómnibus 
hereditatibus que ad me pertinent in eadem villa de Argonios ubi- 
cumque sint, scilicel unum castellum, sicut est forum terre, coram 
supraditis testibus. Et accepi unam porcam por robra. (F"ol. 47 r.) 

(i) Tachado: Saion. 



334 boletín de la real academia de la historia 



LXXAIX 

Julio de 1203. 

Doña Sancha da un solar en Escalante á Santa María 
del Puerto. 

Sub Christi nomine et eius imperium. PIgo domna Sancia pe- 
nas ¡nferni timendo et vitam réquiem desiderando do et offero 
meum solare quem ego habeo in villa de P'scalante in loco per- 
nominato in Cerera, ad Sancta Maria de Porto. Sic dono vel 
offero ilkid solare pro remedio anime mee velanima patris mei 
vel parentum meorum, ad Sancta Maria de Portum et ad tibí 
abbati don Petro Fernandez et ad ómnibus clericis ibidem üeo 
servientibus, cum casas et orreos, cum hereditatibus, cum exitus 
et regressitus, cum montibus et fontibus, cum arboribus fructife- 
ris et non fructiferis, cum pascáis et cum felgarios et cum ómni- 
bus rebus suis et cum omnia hereditate et pertinencia quam illud 
solare habebat in die quando patris mei don Rodrigo illum dedit 
mihi; sic do ego donna Sancia illud solare ad regulam Sánete 
Marie ut ib¡ serviat in perpetuum. Forum illius solaris quod ego 
donna Sancia do et offero, istud est et erit semper. üuod si 
unas fuerit ibi populatum de filiis de ¡Martin Corera (l) clon Do- 
mingo presbiter aut Mari Martinez vel Michael Martínez, aut de 
Martin Martinez, vel de Sancia Martínez, ant de Illana Martinez, 
in uno quoque anno de (sic) un porco semoial, et si non habue- 
rit porci, de (sic) causa que v-aleat illum; et si ibi fuerint de istis 
populati vel de filiis suis dúo, siniiliter faciant; et si fuerint tre, 
usque ad decem, dent duabus eminas de pan ad ipsam eminam 
de Portum, et un porco semoial aut causam que valeat illum, et 
nichil amplius. Etipso don Domingo presbiter in diebus suis non 
reddat nullam causam (2) et post obitum suum filiis et neptis 
suis faciant sicut alus qui ibi fuerint. Et si dominas vel abbate de 



(i) Tachado: s/ve de fiüís de. 
(2) Tachado: in diebus suis. 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANTOXa) 335 

Porto fecerit illis magis que non debeat faceré et non steterit eis 
¡n directum, vadant se cum querimonia ad parenLibus meis que 
tenuerit Eskalante vel alias probincias usque íaciat eos perveni- 
re ad directum. Et si fuerit quisquís de istis populati in hereditate 
de Sancta Maria qui reddat ad monasterii de Portu, levet sua ra- 
cione de ipso solar, et faciat consuetudo eius, et carta ista firmis 
fiat per sécula. Facta carta sub Era m.'cc.xl.i* kalendas lulii. 
Regnante Rex Alfonso in Toleto et in Castella. Don Lop Sangez 
obtinente Trasmiera. Merino Domingo Monioz. Abbate de Porto 
don Petro Fernandez, Maerdomo don Ihoannis. Escanciano Gon- 
salvo. Sacrista don Rodrico. Cabiscol don Domingo. Coram 
teste el abbat de Pontones testis. Don Rodrigo de Camargo 
testis. Don Petro testis. Don Martino testis. Don Domingo testis. 
Ihoan Gutiérrez testis. Petro Martínez testis. Et capitulo de Portu 
testes sumus. Et ego domna Sancia carta que hanc fierí iussi 
legente audívi et de manu mea >í< ^ ^ roborabi. Ihoannes scri- 
ba. (Fol. 42 r.) 

XC 

Año 1210. 

Pesquisa de bienes que pertenecían d Santa María del Puerto. 

X P S. In Dei nomine. Ego Alfonsus, Dei gratía rex Castellc 
una cum coniuge mea domna Alienor et cum filio meo Fernan- 
do, pro Dei amore et beate Marie, mando quod illas hereditates 
quas habere debet Sancta Maria de Porto, illas quas tenent alus 
hominibus, et illas qui sunt occultas et habent infanzones et cle- 
ricis vel laicis, aut sunt heremas, quod pesquirant illos meos 
pesquisitores Petro Gonzalvez et Ferian Petrez et Rodrico Gon- 
zalvez de Carranza, et ubicumque evenerint in illos iurados quod 
hereditate habet Sancto Maria, intret meo portero Petro Petrez 
et det ad illo abbate don Gutierre quod est sénior de Porto et 
demandador de illas hereditates de Sancta Maria de Porto. Mam- 
do etiam et concedo quod illas hereditates quas habet vel habere 
debet Sancta Maria de Porto, quod sint honorificatas vel kotatas 
sicut fuerunt cum Imperatore in tale foro, et illas hereditates 



336 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

quas habere debet Sancta Aíaria, habeat, et illos pesquisitores 
pesquirant in illos iuratos, et meo portero reddat illas hereditates 
ad illo abbate don Gutierre sénior de Porto. Recordati sunt illos 
pesquisitores Petro Gonzalvez de Castañedo et Ferran Petrez de 
Tramasaquas et Rodrico Gonzalvez, cum illo portero Petro Pe- 
trez, quod dedit illo rex Alfonsus ad illo abbate de Porto ut re- 
duceret illas hereditates in iusticia, et veneruntin Añero primum 
sicut mandavit illos rex, et fecerunt iurare quinqué homines de 
Añero et de la Mata; iuraverunt Petro Martínez et Michael Gar- 
ciez et Michael Roiz et Michael Martínez et Petro Michaelez, 
et dixerunt quod illo felgero de Gurviazo que dessequo Martin 
Domingez fue forzado de el, et que est de Sancta Maria; la tierra 
de la Ilzera q" tienen filios de Martin López que est de Sancta 
Maria. La heredat en q'' tenia Martin López la casa con el corral, 
disso a sue muert ad sos filios q*" diessen cambio por aqella here- 
dat de Sancta Maria, et dio otra tierra en cambio cerca del solar 
et figaron vi fixos pedrizos, et postea se repusieron et tulerunt 
illos fixos, et illos iurados dixerunt quod est de Sancta María. De 
Foz iuraron Michael Pelaez, Roi Michaelez Ihoan Pedrez, et di- 
xerunt quod illa faza de la portiella, las duas partes sunt de Sanc- 
ta María et alia tercia de filios de Martin Antolinez. La serna de 
Cordovilla, las duas partes sunt de Sancta Maria, et alia tercia 
de filios de Martin Antolinez. La faza del foio de Susvilla est de . 
.Sancta Maria, et el felgero de la Castanueda est de Sancta Maria. 
De Añero iuraverunt alíos quatuor homines et dixerunt sicutia- 
liis iurados et rememorati sunt ín unam vocem et unam para- 
bolam de illo arroio de Strada usque ad illas cavas de foz de Neg- 
go fuera los felgeros de Domingo Martínez debet istar illa defesa 
defesada usque in die Sancti Michael, et postea debet iré conci- 
lio de Añero et de Foz et de Toraía cum illos homines de Sanc- 
ta Maria, et collígere totos de susament exin de uno cas tanno 
quod dicitur de la puerta cum alíos dúos qvod solebat Martin 
Antolinez accipere. Isto invenerunt illos pesquisitores in istos 
iurados in veritate, et illo abbate don Gutierre misit illo ín Sanc- 
ta Maria cum illo portero regís. De Sancta Elulalia de ArzíUero 
iuraverunt Roi Gómez, Rodrico Alvarez, don Alvaro, Petro Roiz, 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANTOÑa) 337 

Michael Michaelez, Domingo Michaelez, et dixerunt: el solar de 
Arzillero cum illa carrera antigua q'^ vien pora la defesa est de 
Sancta Eulalia. La serno conna media queva est de Sancta Eula- 
lia. El foio de Arzillerro est [de] Sancta Eulalia. La serna de 
casa maior est de Sancta Eulalia. La faza en Turne est de Sancta 
Eulalia. E en Olio enna media de iuso la media est de Sancta 
Eulalia. En Nullavi la mediatate est Sancta líulalia. En Bolgi la 
medietate est de Sancta Eulalia. Un quadro enna parala est de 
Sancta Eulalia. Del cavido de media mar maior usque ad fonte, 
la mediatate est de Sancta Eulalia. Enna Mazuka la medietate 
est de Sancta Eulalia. Ihoan Poirino dio la sue part en solar de 
so padre pora Sancta Eulalia. En Cereso una serna est de Sancta 
Eulalia. Ennos quadros duas fazas sunt de Sancta Eulalia. Enna 
Cabrera una faza est de Sancta Eulalia. En Telferrero una faza 
est de Sancta Eulalia. En Nespral duas fazas sunt de Sancta Eu- 
lalia. La serna del Nespral tota est de Sancta Eulalia; exinde illa 
parte de illos de Pamanes, a la fonte de Caborga una térra est de 
Sancta Eulalia. Enna Varzena duas tierras sunt de Sancta Eula 
lia. En Vellosero de Riosequiello la mediatate est de Sancta 
Eulalia. Al forno uno serna qe passa el rio, con suas cassigas est 
de Sancta Pluialia. En el Pinero la medietate con suas seturas est 
de Sancta Eulalia. En el Pinero tres fazas enna de ¡uso ermun. 
In illa de medio la tercia, et enna otra tierra la tercia, et in illa 
de suso la octava est de Sancta Eulalia. En Sabastiano las tres 
quartas sunt de Sancta Eulalia. En Gozidez la medietate est de 
Sancta Eulalia. El pied de la casa con sua defesa et con suas ser- 
nas aredor sunt de Sancta Eulalia (l). Enna serna de so ecclesia 
dio el abbat don Vincent un quadro en cambio per una faza en 
Pinero. Enna Monueka una faza e. d. S. E. Sobre la fuent de 
Caborga una faza e. d. S. E. Una faza entre Michael de Aragos 
et el escalar e. d. S. E. Un quadro ennas tercias. Una faza en 
Cilafurez de la carrera antiqua usque in rio e. d S. E. Martin 
Ihoannes dio la sue part en pumar vellosero a SanCta Eulalia. 



(i) Indicamos en lo sucesivo con iniciales algunas palabras que se re- 
piten con frecuencia. 

TOMO LXXV 22 



338 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Ender Díaz dio la quarta enna sue heredat de Casa maior a S. E. 
Isto dixerunt ¡líos iuratos quod hereditate de S. E. et ípso abba- 
te don Gutierre misit illo in S. E. et constituit illo quod non te- 
nebat et quod tenebat per manus de illo portero quod dicitur 
Petro Petrez, sicut predixit ei rex Alfonsus. 

De Carriazo iuraverunt Ihoan Diaz, Domingo Petrez, Petro 
Ihoannes, Domingo Petrez, Martin Petrez, et dixerunt quod illa 
quarta del casar que dedit Gonsalvo Gostioz a Sancti Martini in 
monte et in fonte. El solar de Ihoan Romanez qve tenebat Ihoan 
Diaz est de Sancti Martini. La carrera antiqua qve exiit ad illa 
sierra et tenebant homines serrada, est de Sancti Martini. La 
serna de la salga, e. d. S. M. La tierra de Vellida e. d. S. M. La 
serna de Riba montan e. d. S. M. La tierra de Vellida qve est 
so la monneka e. d. .S. ]\1. Bastillo con sue castanneda e tot el 
felgero usque ¡n Sancti Martini est toto suo. El felgero qve te- 
nuit Mari Gutiérrez e. d. S. M. Isto invenerunt istos pesquisito- 
res Regis in istos iuratos quod est veritate et stabili\'it eo illo 
abbate don Gutierre sénior de Porto quod fuisset semper de 
Sancti Martini de Carriazo. 

De Guemes iuraverunt .\lvar Gómez, Martin Abbat, Ihoan 
Petrez, Michael Ihoannes, ]Mirhael Gonsah-ez, Roi Petrez et di- 
xerunt quod illo solare de solano de la figera est de Sancta Ma- 
ria de Porto. Las tierras de las fazas e. d. S. M. La tierra de pur- 
mar viello e. d. .S. M. L^na faza en Campo redondo e. d. S. M. 
El ero de Queto e. d. S. M. L^na faza en cuesta de Guema e. d. 
S. M. La tierra de Nozeda con sua faza e. d. S. M. La serna de 
fuent pudia e. d. S. M. El campo de Sancti Facundi cum sua ec- 
clesia et sua hereditate e. d. S. M. Isto dixerunt istos iuratos 
pro veritate quod est de Sancta Maria de Porto, et illo abbate don 
Gutierre misit in Sancta Maria cum portero regis Alfonsi. 

De Meruelo iuraverunt Michael Petrez, Martin Martinez, Pe- 
tro Roiz, Ihoan Diaz, Petro Michaelez, Michael Martinez et Petro 
Michelez de Raduero, et dixerunt quod illa serna de queva dosso 
est de Sancta Maria. La media serna de la Maella e. d. S. M. Una 
tierra en Lotatin e. d. S. M. La tierra del pozo e. d. S. M. A las 
fazas las duas tercias de la faza e. d. S. M. Enna cuesta de Sane- 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (SANTOÑa) 339 

ti Mames tienen una tierra filios de Petro Petrez; la media e. d. 
S. M. líl felgero del canal est de Sancti Mametis. El felgero de 
Raduero est del solar de Pilana Martínez. La serna del peral usque 
ad illo fresno de Sancti Mametis. La serna de tras casa de don 
Petro de Fleino e. d. S. M. Una laza en parte rio e. d. S. M. La 
quarta del solar del nioünar e. d. S. M. La faza del Redondero 
est de Sancti Mametis. El solar de Sebastiano quod est in Sanc- 
ti Michaelis est de Sancta María. La medía faza de la vega una 
in illas quod íbí sunt del solar del mulinar. Una serna en queva 
dosso la media est del solar del mulinar et est de .Sancta María. 
Una serna enna vega que tenet Martin Martínez de Calyo est 
del solar del mulnar. Isto quod perierat invenerunt pro verítate 
illos pesquisitores pro iuramento de íllos homínes supra nomína- 
los, íntravit íllo portero Petro Petrez et misit in manu de illo 
abbate sicut mandavit illo rege Alfonso, et est de Sancta María 
de Porto. 

De Arnuero iuraverunt don Pelaio, Domingo Martínez, Ihoan 
Quovo, don Vincent, Michael Michaelez, Petro Rusio, et dixe- 
runt quod illa térra dovien est de .Sancta María. La tierra de Mi- 
randa e. d. S. M. De la tierra de Varzeníella la tercia e. d. S. AL 
La tierra de Pumareio, la tercia e. d. S. M. Berezales e. d. S. M. 
Isto invenerunt íllos pesquisitores in illos iuratos quod est de 
Sancta María de Porto, et misit illo portero Petro Petrez in Sancta 
Maria sub manu de ¡lio abbate domno Gutierre quod fuít deman- 
dador de illas heredítates de Porto et iussi (sic) reddí rex Alfon- 
sus et fuít íta. 

De Isla iuraverunt Gonsaho Fernandez, Ihoan Víncentez, Pe- 
tro Domíngez, Ihoan Mercant, Domingo Michalez, Petro Ihoan- 
iies, et Martín Michaelez, et dí.xerunt quod illa térra de Colano 
est de Sancta María. La tierra de fon de valle est de Sancti Ju- 
lianí. Una faza in valle est de Sancti lulianí. Enna tierra de Fe- 
rrin parte quod ibi habet Sancti lulíaní est sua. .In valle alia 
faza de Sancti lulianí. La tierra de las lagunas e. d. S. I. La quar- 
ta de pumar maior e. d. S. I. En pumar de las lagunas la octava 
e. d. S. I. En Foz la faza de la Ilzera e. d. S. I. La faza de orilla 
de Fano e. d. S. I. La faza de lenebregosíllo e. d. S. I. El qua- 



34° BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dro de media foz .e. d. S. I. En O^a illo quod dedit T')omingo 
Stephanez pro sua anima et filios de Cervino quanto ibi habe- 
bant dederunt pro anima matris sue, e. d. S. I. Una fazá en Pra- 
dinan e. d. S. I. El quadru de Peul e. d. S. I. El ero de los Breo- 
nes e. d. S. I. En Vallegon el quadro de Mari Vicentez e. d. S. I. 
La faza de Vallegon que dio donna Oria e. d. S. I. La faza del 
Vallegon que tien Petro Vicentez, la media e. d. S. L La d'Alca- 
brandi e. d. S. L La serna de Morlones e. d. S. L Media tierra 
en Morlones e. d. S. L Una faza de tierra in Arcabrandi e. d. S. L 
En Faro una tierra e. d. S. L En Faro alias duas fazas d. S. L 
En la serna de penna de Sancti luliani. En Rozas duas tierras 
d. S. L En Verdes una serna d. S. L En Verdes alias faza d. S. L 
En Erillo dues lazas d. S. L Enna Mier de Novalina una faza 
d. S. L El solar de palacio est de Sancta Maria. Isto dixerunt 
istos iuratos pro \-eritate quod est de Sancti luliani et Sancti 
luliani (sic) et de Sancta Maria de Porto, et intravit illo portero 
regis et misit in manu illius abbaté domno Gutierre, et misit illas 
hereditates in Sancti luliani, et illo solare de palacios in Porto. 

De Nolia iuraron San Gonsalvez, Petro Gutiérrez, Martin Can- 
to, Domingo Romanez, Martin Roiz, Joan Roiz et dixieron: la 
tiera de Ouoterilo es de Sancta Maria. La tiera de casar de dona 
Maria e. d. S. M. La tiera de Bailada es de Garfilios. El solar de 
los quadrilos e. d. S. M. El solar de los de Fresnedo, vendió la 
quarta Petro Migelez, e. d. S. M. De Michel Paio es de Sancta 
Maria la quarta. La serna del Fazin e. d. S. M. Una faza en Fon- 
tanilla e. d. S. M. La faza de pedroso e. d. S. M. El solar de las 
angaras e. d. S. M. La media faza de Murandot es del solar de 
fonte negra. Del molino a la font de Taranquones a la puent 
viegga al rio de Peñero. Santa Olaia dentro sediendo con sos 
términos. Sancti Stephani de las Cropias a penna erada a Sanc- 
ti Ciprian, a los foios de Misiedo, al cercunal, al torquo de fel- 
geras. Desto adentro heredades son de Garfilios. Los quadros de 
mazas que son en Vale son de Sancta Maria. 

De Castello iuraron Petro Antolinez, Michel Baraia, Joan Mi- 
gelez de Fresnedo, Petro Migelez, Petro Migelez de Siera, Lop 
Sangez, Petro Pérez de Fazapuele, et dixeron que la faza de Ba- 



■ CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANTOÑa) 34 1 

ruegas que es del solar de Fresnedo. La seríia de Castañar de 
Fontanno en que sied la casa con so orno que est de Sancti Pe- 
tro. La tierra del pontón que es de .Sancti Petre. La faza de Sal- 
zedielo que es de Sancti Petre. Sancti Ihoannis de Muniedo con 
todas suas heredades ata la riviella de Venero et a la puente 
vieia, que es todo de Sancti Petre. E la serna de Poledo que es 
de Sancti Petre. La serna de Tanagos que es de -Sancti Petre. 
El solar de Michel Paia que es de carta de Sancta Maria. El so- 
lar de Vilonia es de Sancta María. 

De Argonios iuraron Joan Rubio, Petro Verendo, Martin Mar- 
tínez de Somisiedo, Dia Gonsalvez, Martin Petrez de Ceredo, 
Toan Martínez de Sancti Justi, et dixeron que el solar de Roí 
Fernandez es de Sancta Maria. Una tierra a la Garma; otra tie- 
rra a Pereda. La faza de Mazmediano; un felgero en Barcliero; 
en Aregones otra tiera. Esto es del solar de Roí Fernandez. El 
solar de Aregones es el medio de Puerto. Sobre el Adrero otra 
tierra, otra tierra (sic) al perugo. Otra faza a Tegero, que son 
daquel solar una tierra en Tegero, es del solar de Gonsalvo Roiz. 
La faza delant cassa de loan Garziaz que parten los ornes de 
Petro Gómez et de Fernán Gonzalvez con los omes de Puerto, 
que es toda de Sancta Maria. La tierra de Halado que e. d. 
S. M. La tierra del Espinar que e. d. S. M. La tierra que tien don 
Rodrigo que e. d. S. M. Dues tierras de Mari Cristovalez que tien 
el abbat don Rodrigo que son de Sancta Maria. Hel ero del pozo 
e. d. S. M. El medio ero d'Arredondo que es del solar de Sango 
que e. d. S. M. La serna del Pando que e. d. S. M. La media 
tierra de Vales que es de Martin loanes e del solar de la cuesta. 
Esto falaron los pesquiridores e nos iurados, e dixeron que era 
vertat. 

De Barcena iuraron Garci Martínez, loan Martínez de Pedro- 
so, Michel Ihoannes, Joan Martínez, Michel Gonsalvez, don Mi- 
chel Migelez de Barzena, Martin Domingez, edixeron la tierra 
de Guntrued est de Sancta Maria. La tierra de Nozal est de San- 
ti Stephani. La media faza del pumar est de Sancta Maria. Er de 
Puerto, es de Sancta Maria. En Trugeda una tierra de Sancti 
Stephani. La media heredad de Tel Velaz est de Sancti Stepha- 



342 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA * 

ni. La quarta del- solar de Bo est de Sancta Maria. Sancti Petri 
e. d. S. M. de Poto (sic) por la linde de trascasar et a font Tor- 
quin et con suas castañedas dentro sediendo et a la linde délos 
percolados. Et esto Talaron los pesquiridores enos iurados etdixe- 
ron que estos son los términos de Sancti Petri. En rio de Sancti 
Stephani una térra de Sancti Petri. La tierra ante Vale est de 
Sancti Petri. La tierra de los Xozales e. d. S. P. El pumar 
e. d. S. P. En Inzera una tierra d. S. P. Mió Ovuel d. S. P. La 
tercia de ri lo Pereda e. d. S. P. Istas son las heredades d. S. P. 
En tras vales una térra de Sancti Stephani. En la lastra una térra 
d. S. S. 

De Ambrusero iuraron Feran Pérez, Michal (sic) Martínez, 
Joan Miguel, Petro Miguel e dixeron que el solar de Migel V¡- 
centez que es dortuoro [sic). El solar de don Cristovalo es de mor- 
tuoro. VA solar de Martin Vicentez es de mortuoro. Una tierra 
sobre Pando de Sancti Petri de Castello del solar de Migel Vi- 
centez una tierra. Del mazan orriero con sue castañeda alen e 
rrio e aquén el rio, fuera la quinta de la castañeda. Una tierra 
sol figar negrero, una tierra en Tarancones del solar de don 
Xpofalo, una tierra alen e rrio. Otra sobre Pando; la media tie- 
rra de Taranquones. Enna Mier viega una tierra que fo pumar 
de don Xpofalo. La faza del cereso es del solar de Roi Salvado- 
rez. El solar de Medado es de mortuoro. La tierra de las cubas 
es del solar de Martin Vicentez. La fáza de sobre Pando es de 
Pineda. El solar de Pela Monioz es de mortuoro. Una tierra enna 
Corra es de mortuoro. 

De Aras iuraron Martin Martínez, Garci Garciaz, Roi Marti- 
tinez, Petro Velaz, Día Migelez, Petro Ihoannes, Roi Gonsalvez, 
Martin Domingez, et dixeron que el solar de Mari Alfonso que 
es de Sancta Maria, con toda sue deseca. Del valadar de Voca- 
rero a la puent de Lodinas et del rio a la cuesta e. d. S. M. de 
Puerto, et esto es heredad de Sancta Maria. El solar de Martin 
Grant con toda sue heredat es de Sancta Maria. Ennos molinos 
una tierra d. S. M. El solar de Martin Diaz con toda sue heredad 
es d. S. M. El solar de Dia Diaz e. d. S. M. La tierra del portielo 
que tien luliana Roriz es d. S. M. del solar de Maria Roiz. 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANToSa) 343 

De Carasa iuraron Martin Alichelez, Petro Vermudez, Petro 
Nieto, Petro Ihoannes, don Ihoannes, et dixeron que una tierra 
en el caril que esta en ela una reste de cerezos et es de Sancta 
Maria de Carasa. El solar de Ihoannes Espada es d. S. AI. de 
Porto. El solar de filios de Sango López es d. S. M. de Porto. 
El solar de Pando es d. S. M. d. P. 

De fondón de la carera antigua ata en el quadro, todo es 
d. S. M. La serna de la Rosnia que tienen filios de Petro Diaz, 
es d. S. M. Esta hereditate es de S. M. de Carasa. 

De Faudal iuraron Gutier Petrez, Martin Pérez, Martin Mo- 
nioz, Dia Gonsalvez'et dixeron que del cabu de la casa alcandano 
et parte de suso de los Nozales ad Acasina es de Sancti Cipriani. 
El felgero de Cueto es de Sancti Cipriani. Una faza en Alzerit 
es d. S. C. En Es obedo una tierra de los cerezos ad aiuso es 
d. S. C. Dia Gonsalvez tien m"~ tierras de S. C. Petro Pérez de 
la Sierra tien lu'"' tierras de S. C. Alartin Pérez de Traheto et sos 
hermanos tienen in' * tierras et otra media con Martin Monioz. 
Martin Domingez otra tierra. Petro Periz tien el pumar de P"adal. 
Petro Periz tien otras iii' ' tierras. Dia Gonsalvez e dona Taresa 
tienen una tierra. Dona Taresa tien ii tierras. Petro Martínez 
tien una tierra. Joan Roiz tien una serna. Martin Pérez tien iii'^'^ 
tierras, et la una la del Casigal. El ferero tien una tierra en Ama- 
ca Marlin Ihoannes tien ii' ~. Don Ihoannes tien una tierra e Pica- 
muelas. Martin Monioz otra. Martin Monioz et sos hermanos tie- 
nen una tierra ena Maza et una media en Notagu et otra media 
en Cova et otra media en Castañeda. Los de Ganzana tienen otra 
media tierra con Martinnioz; Martin Monoz et sos hermanos tie- 
nen u"^ felgeros de prestamu. El felgero que tien Petro Petriz 
ena desecada. 

De Colindres iuraron Garci Martines, Marin Martínez, don 
Alvaro, Garci Galindez et dixeron: la tierra del vale de xii qui- 
ñones el unu con iii'*"' mázanos, la media de la mazana es de 
Sancti Ihoannis. Una media tierra a los quadros es de S. I. En 
dues tierras en Mori la quarta enos ceresos z una hermun. En 
Uzeli una media tierra d. S. I. Ante casa de dona Taresa una 
térra d. I. S. 



344 boletín de la real academia de la historia 

La quarta en una tierra en Mortero d. S. I. 

En Rioseco una tierra d .S. I. Ena piedra una térra. En Pelgo- 
lano una tierra. En Saldoruelo una tierra. El felgero de soma rio 
de mont es d. S. I. En cova negra una tierra. 

En Senia quanta heredad Petro Pérez tenie es d. S. I. Er la 
tierra de Pielagolano que tenie don Andreo de Petro Domingez, 
que la non venda, es d. S. I. 

En Rassines el pumar que tien Petro Periz es de Sancta 
Maria. 

En Egebia una tierra alendel rio es d. S. M. 

En Ramales una serna con so nozal. 

Regula de Badames et de Selorzeno. 

En Badames una tierra en herederos de Sancta Maria. Et una 
faza que tien Gonsalo Roiz es d. S. M. El pumar que tienen filios 
de luliana Diaz es d. S. M. 

De Selorzeno iuraron Roi Gómez, Martin Pérez, Gutier Pérez, 
et dixeron que iiii°'' tierras en Armai son de Sancta Maria. Dues 
tierras a las torcas son d. S. M. La tierra del peredilo es d. S. M. 
Una tierra en Toca es de Sancti Petri. La tierra de tercias de 
Cambiezo. La tierra de Sancti Petro de Gástelo. 

De Felgera iuraron Petro Feo, Martin Sangiz, Martin loanes 
et dixeron el solar de Quintana es de Sancta Maria con las tres 
quartas de las heredades. El solar de Reman Salvadorez las qua- 
tro quintas son de Sancta Maria. Ambos los solares del nozal 
grant son d. S. M. El medio solar de dona Goina es d. S. M. El fel- 
gero de los tremogos es de Sancti Petro. De Quintana del ree por 
la carera antigua de la losa de lohan Periz, por los fixos dentro 
sediendo, e la tierra delant la terna dentro es de Sancti Petro. 
El felgero que tien don Michel en Argomedo es de Sancta 
Maria; del solar del peral detras Sotielo al solar de Gutier Pérez 
es de Sancti Petro. Una tierra al faro, las tres quartas son de 
Sancta Maria. Daquent del solar de Rivila, la tierra en que están 
los mázanos veloseros es d. S. M. Una de suso, otra de Sancti 
Petro. El felgero del alsar, el medio es d. S. M. E la tierra en 
que pusieron la casa de las francas es d. S. 1\L Isto quod perie- 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (sANTOÑa) 34$ 

rat invenerunt per veritatem illos pesquisitores pro iuramento 
de illos homines supranominatos, intravit illo portero Petro Pérez 
et misit in manu de illo abbate, sicut mandavit illo rege Alfouso, 
et est de Sancta Maria de Porto. Joannes del Faro scripsit, et 
quando migraverit de hoc seculo orate pro ¡Ito Pater noster. 
In M.cc.xL.viii. (Fols. 71 V. á "]"] r.) 



XCI 

Año 1213. 

Carta de composición del abad don Gutierre con el obispo 
de Burgos. 

In Dei nomine. Yo abbat don Gutierre, sénior de Porto, fis 
carta e conpusición con el obispo de Burgos, enna regula de 
Porto, por demanda que lacia en la iglesia de Praves, e conpu- 
siemos que ouiesc por tercio e por procuración I mor .veti cada 
un anno, por siempre; el obispo por su atoridat atorgolo. Et qui 
ista carta disrumpere voluerint, sit escomunicati vel estraneati a 
Corporis et Sanguinis Domini, et abeant iram Uei et de Sancta 
Maria matris eiusdem. Testes et confirmatores Petro Gonsalues 
de Castañedo; Feran Petrez de Rasines, Gonsalues et Ihoannes 
Pedrez, pesqueritores de los solares de Porto. In Era m.cc.li. 
(Fol. 77 r.) 

XCII 
Documentos sin fecha. 

Regula de Karasa. 

In Dei nomine, ego Gonsaluo Sangez pro remedio anime mee 
sic trado vel concedo meo quingone de quantum michi quadrat 
Ínter meos eredes in uilla de Karasa, in térras, in pumares, ¡n 
montes, in fontes, incultu et discuitu, in kanalibus maris, vel 
ubicumque in ipsa uilla jam dicta potueritis invenire vos abbate 
domno Martino et uestros fratres de Sancta Maria de Portum,ut 
abeatis vel possideatis ipso quingone ab omni integritate, vos et 



346 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

fratres qui in ipso monasterio permanserint, iure perpetuo. 
Et uno ensertale que egn Gonsaluo Sangez posui de meis mani- 
bus, pono illum ad integritate pro remedio anime mee ad ipsa 
regula de Sancta Maria ut ibi permaneat in sécula. Quod si 
aliquis homo. Require testamentum regule, et invenies. 
(Fol. 5 V.) 

XCIII 
De Argonios 

Su Xpi nomine. Ego denique sénior Didaco Sangez imperante 
diuino celeste spiritu atque cum iussu domini mei Adefonsi prin- 
cipis, ante presentia de bonorum virorum de concilio castella- 
nense vel asturanense, idest Petro Ihoannes et Uincenti Sanggez, 
mairinos, et Nunno Annaiaz et Uermudo Sarracinez, et Rodrico 
Adfonso et Ueila Didaz, Martino Aluariz, Fredinando Gonsaluiz, 
Osorio Aluariz, Guttier Loppez, Nunno Feles, Rodrico Rebbeg- 
gez, uel aliorum multorum de illo concilio. 

Sic fació scripture testamentum iam supradictus Didacus .San- 
gez, et dono atque concedo illas medias ereditates cum sua eccle- 
sia Sancto lusto qui est in uilla de Argonios, uel omnia quecum- 
que ad ipsa regula pertinet, idest defesas, kanales, térras, puma- 
res, pascuis, gressos uel recressos, cultum atque ¡ncultum. Illa 
medietate dono uel trado ad regulam Sánete Marie de Portum et 
abbate domno Martino et ad fratres qui ibidem militant Xpo, ab 
omni integritate, propter remedium anime domini mei principe 
Adefonsi, uel pro remedio animarum parentum suorum, ut in 
ipso monasterio .Sánete Marie semper uirginis, deseruiat iure 
perpetuo. Et ego sénior Didaco Sanggez mllez (sic) domini mei 
regis ad confirmandum hanc scripturam accepi precium uel hono- 
rem de tibbi abba Martino et de fratres tuos, id est caballo pro 
colore baio ualente c""' solidos que misi in suo seruitio, sicut Ín- 
ter nos bone complacuit et adfirmabimus negotium, et hec do- 
natio uel traditio ñrmis fiat. Quod si quis homo inde (l) abstraeré 

(i) Raspada una palabra. 



CARTULARIO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO i'sANToSa) 347 

uoluerit, comités uel potestates aut merinos qui térra imperabe- 
rint sub imperio regis cómodo parient ista ereditate que in hanc 
regula resonat, dupplata uel tripplata ad ipso monasterio Sánete 
Marie uel ad abbate seu ad fratres qui in illo commoraberint, cum 
duas libras áureas, et ad regis terre ni libras áureas, et super inde 
fiant extranei ad Corpus et Sanguinis Domini, et ad consorlio 
omnium sanctorum apostolorum, martirum, uirginum et confe- 
ssorum, et abeant partem cum luda traditore in ett- rna damnatio- 
ne, quia melior est altarla sanctorum uestire quam expoliare. Et 
abtius est daré quam abstraeré. Et qui hoc fecerit centies tantum 
a domino accipiet, et uittam eternam posidebit. Et ego sénior 
Didaco Sanggez qui hec scriptura traditionis uel donationis cnm 
imperio domini mei feci, legente audibi et de manibus meis »J< 
robborabi coram testes Citti 1 elliz, Gonsaluo Citiz, Gonsaluo Ro- 
maniz, Sabastiano Petriz hic testes sumus et de manibus nostris 
•í* *í^ ^ roborabimus. Didacus ^ notuit. (Fol. 8 v.) 



XCIV 

Martín y su mujer Eilo restituyen una heredad 
d Alfonso Moniuz. 

In Dei nomine. Ego Martino et uxor mea Eilo sic pectauimus 
ad vo Anfuso Moniuz et uxor tua luliana agro de térra qui est 
in villa de Arnorio loco nominato Pumarelio iusta limite de vos 
Anfoso; alia pars de itu Anfoso Citig; tercia pars de Assuri; sic 
pectavimus nos Martino et Eilo ipso agro de térra ad vo Anfoso 
et luliana pro neclegentia mala et superuia que fecimus et in- 
trauimus in uestra domo uel dentro palacio et plosiemus portas 
et omves uestros de uos Anfoso Monniuz de domo de Arnorio; 
proinde uenimus nos Anfoso et Martino in iudicio in coro con 
cilio et placitu ortatu nos Martino et Eilo cognouimus per nos- 
tras culpas et non potuimus iudicio complire et rogamus et pec- 
tamus ipso agro iam dicto ad vos Anfuso et luliana ex integro 
abeatis vos et filiis uestris et nebtis usque in seculum et sic nos 



348 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE I.A HISTORIA 

Martino et Eilo aut filiis nostris aut nebtis pro ipso agro iam dic- 
to uoce suscitare aut retentus fecerit, pariet illo duplato cum fru- 
ge que ibi aflare iusta illa limite ad vos Antbso et luliana et ad 
filiis vestris et ad nebtis vestris per illos pariet qui scriptura ista 
disrumpere uoluerit et super inde rex pariet L solidos, et nos 
Martino et Eilo et filiis nostris et nectis nostris pro ipso agro iam 
dictu qui actores sedeamus usque in seculum. Ego Martino et 
Eilo scriptura ista que fecimus legentem audiuimus manus nos- 
tras rouoravimus coram testes Martino, et hic testes sumus ma- 
nus nostras >¡* rouorauimus. Citi notuit. (Fol. 19 v.) 



xcv 

De Lareto. 

Sub Xpi nomine, ego Garcia Fortunioncs de spontanea mea 
uoluntate sic trado uel concedo pro remedio anime mee ad regu- 
lam Sánete Marie semper uirginis, vel ad tibi abbati Mames uno 
agro de térra qui est in billa de Lareto latus termino de regula 
Sancti Martini usque adfiget ad illo arroio. Sic dono uel concedo 
ipso agro de térra ab omni integritate ad ipsa ecclesia Sánete 
Marie ut ibi sit per in sécula.- Et ego Garcia Fortuniones qui 
hoc testamentum traditionis fieri iussi legente audibi et de manu 
mea y^ roborabi coram testes Gutierre et Didaco hic testes su- 
mus et de manibus nostris ^ (J* roborabimus. Didacus notuit. 
(Fol. 27 V.) 

Manuel Serrano y Sanz. 

( Coniinuard.) 



TARIFA, Y LA POLÍTICA DE SANCHO IV DE CASTILI A 349 

IX 

TARIFA, Y LA POLÍTICA DE SANCHO IV DE CASTILLA 

(Continuación^ (i). 

Sancho IV, después de breve descanso en esta ciudad anda- 
luza, emprendió la marcha hacia Castilla. Sabemos que en jorna- 
das (camino de Córdoba), estuvo el Rey en 20 de Diciembre (1292) 
en Cantiñana; el domingo 21, en Lora, pasando el 22 por Peña- 
flor y Hornachuelos, y el 23, por Almodóvar, llegando el 24 á la 
capital de los Califas, en donde permaneció hasta el 2 de Enero 
de 1293 (2). El 25 fué huésped Sancho IV de D. Jehudá, quien se- 
ría seguramente un acaudalado Almoxarife, pues lo menos le cos- 
taba la estancia del Monarca en un solo día sus 800 maravedís {3). 

Cuando estaba en Córdoba el Soberano de Castilla llegaron 
emisarios de Granada, quienes estuvieron allí desde el 28 de Di- 
ciembre hasta el 2 de Enero, como nos consta por las cuentas 
en que se dice dieron 160 maravedís «á los ocho moros mensa- 
ieros del Rey de Granada, de quatro días á razón de xl marave- 
dís» (4), y á continuación «á los moros mensaieros del Rey de 
Granada por su comer de dos días primeros de Enero lxxx ma- 
ravedís». En realidad, no era muy costosa la manutención de un 
enviado real á cinco maravedís diarios. Hasta ahora no se tenia 
noticia de esta embajada, pues la Crónica nada dice, y si bien el 
Sr. Giménez Soler lo apunta con fino instinto de in\estigador, 
no pasa de ser una acertadísima suposición cuando dice estuvo 
Don Sancho en Andalucía hasta fines de 1 292, <s.qiúzá negocian- 
do con la Alhambra» (5). 



(i) Véase Boletín, tomo lxxiv, cuadernos v y vi, págs. 418 y.j2i; 1919. 

(2) Mss. 13.090. Biblioteca Nacional. En prensa. 

(3) Mss. 13.090. Biblioteca Nacional. En prensa. 

(4) Mss. 13.090. Biblioteca Nacional. En prensa. La cuenta es de los 
últimos trece días de Diciembre de 1292. 

(5) Giménez .Soler: Ob. cit., pág. 29. 



35© Boletín de la real academia de la historia 

En efecto, los ocho mensajeros granadinos vinieron á negociar 
sobre Tarifa; pero para mejor comprender los fines que se pro- 
ponían, es preciso nos ocupemos de un supuesto pacto anterior 
á la toma de Tarifa, de que habla un erudito historiador mo- 
derno. 

Se ha dicho que después de llegar Jaime II á España se acordó 
un tratado entre Castilla, Aragón y Granada contra el marroquí, 
comprometiéndose Sancho á sitiar una plaza, Mohammed á so- 
correrle desde Málaga y Jaime á enviar unas galeras (l); todo 
esto con el fin de entregar luego la villa al granadino, si es que 
hemos de dar crédito á la natural parcialidad de los autores mu- 
sulmanes. 

En ninguna referencia cristiana se encuentra remota confirma- 

o 

ción del mencionado acuerdo. De datos diferentes entre sí se ha 
sacado equivocadamente la conclusión de la existencia del pacto; 
la ayuda prestada por el granadino desde Málaga, y el envío de 
galeras hecho por Jaime II, son un hecho; pero ya hemos visto 
claramente, páginas atrás, por qué fué. Ese auxilio de los Mo- 
narcas de Aragón y Granada al de Castilla es la consecuencia 
de las paces que Don Sancho celebró con cada uno separada- 
mente; era poner en práctica la fórmula corriente en los tratados 
medievales, «amigo de amigo y enemigo de enemigo», que si_» 
estipuló en la paz de Soria (1291) entre Aragón y Castilla, 
como también en la concordia establecida entre Sancho IV y ei 
Nazarí. 

A esto ha querido unirse la protesta de Abenalahmar, cuando 
pasado el triunfo pretendía nada menos que ocupar él la villa 
conquistada. Dice, entre otros, Abenjaldun: «Abenalahmar espe- 
raba ser puesto en posesión de la plaza como se había convenido 
entre él y el Rey (Don Sancho), pero éste la guardó para sí sin 
detenerse ante las exhortaciones de su aliado. Él (Abenalahmar) 
le ofreció, sin embargo, seis castillos como compensación» (2). 
De aquí se intenta deducir la existencia del falso pacto que San- 



(i) Giménez Soler: Ob. cit., pág. 28. 

(2) Ibn Khaldun: Ed. cit., tomo iv, pág. 132. 



TARIFA, y LA POLÍTICA DE SANCHO IV DE CASTILLA 35 I 

cho no cumplió haciéndose duras consideraciones sobre el pro- 
ceder del Rey castellano. 

Si los mismos hechos no nos demostraran la inexactitud de 
tal afirmación, nos bastaría con analizar lo absurda que resulta- 
ría la conducta de Sancho IV, haciendo contribuir á sus reinos 
con tan crecidos tributos, sacrificando hombres y energías en la 
hueste y armada, con objeto de conquistar la plaza para un ene- 
migo de la Fe, enemigo encubierto desús Estados y \asaUo suyo 
á quien no le convenía hacer poderoso. 

Quizá, en efecto, Sancho IV no cumpliese algo prometido al 
granadino, pero ese algo jamás debió ser la propia Tarifa, pues 
lo natural es que si Abenalahmar pretendía á Tarifa para sí, la 
hubiera sitiado y combatido él mismo con el auxilio de sus alia- 
dos, y no que se ofreciera Sancho al peligro en provecho de otro. 
En el curso de la vida de Don Sancho no ha)' hecho alguno que 
nos autorice á sospechar posea el hijo de Alfonso X un carácter 
tan romántico. 

El Rey castellano debió creer bastante compensado al grana- 
dino con la ocupación de Estepona, y se negaría á otras exigen- 
cias del Nazarí, quien poco á poco había de exteriorizar su ene- 
mistad hacia Castilla. 

El origen de la versión sostenida por los historiadores mu- 
sulmanes de que Sancho se negó á entregar á Tarifa como era 
convenido, y la explicación del cambio de actitud de Moham- 
med hacia su aliado Don Sancho, tienen seguramente su fun- 
damento en los movimientos políticos de Granada, donde el 
partido merinida, formac'o por la guardia africana y los emigra- 
dos marroquíes, iba ganando terreno, siendo más popular la 
alianza con el musiilm;ín Abenjacob que con el cristiano Don 
Sancho. 

En Diciembre de 1 292, á los dos meses y medio de haberse 
conquistado Tarifa, empezó á verse la influencia que ejercía el 
partido contrario á Castilla sobre el ánimo de Aben Xalahmar, á 
cuyos oídos tal vez llegaran las murmuraciones de los descon- 
tentos, que lo criticarían por el apoyo dispensado al castellano 
contra su correligionario de allende el Estrecho. 



352 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Tampoco es aventurado suponer que el mismo Abenjacob en- 
viara mensajeros secretos para hacer propaganda en su favor, 
una vez que en la continua lucha que sostenía con el de Treme- 
cén, le convenía al emir de Fez contar con algún aliado. 

La embajada granadina, recibida por Sancho IV en Córdoba, 
debía traer la misión de proponer al castellano el cambio de Ta- 
rifa, por los castillos de Xaquix, Tavira, Nacía, Ablax, Caxtala y 
Almachin, que enumera El Cartas diciendo los daba el Sultán 
de Granada como rescate de Tarifa (l). 

Un documento posterior de Sancho IV nos da noticia de cómo 
recibió la proposición el Monarca cristiano. Dice el Rey, el 3 de 
Marzo de 1294, en carta á Don Gil, Obispo de Badajoz, refirién- 
dose á la conquista de Tarifa: «El Rey Abenjacob, et el Rey de 
Granada, et todos los moros de allende la mar se sintieron mu- 
cho de esta conquista que nos ficiemos porque aquel era el 
meior paso que ellos tenían, et más seguro para pasar á la nues- 
tra tierra et para tornar á la suya; moiiieronos mucha pleitesía^ que 
nos darían grand auer et Castiellos en tal que les diésemos Tari- 
fa, la qual cosa non quisiesse Dios que nos ficiessemos que lo 
que nos ganamos por su seruicio, et grant nuestra honrra et de 
todos los de nuestro sennorio, que lo nos ouiessemos tornar á 
poder de los enemigos de la fee, por ninguna cosa que nos dies- 
sen» (2). Esta fué la actitud enérgica del Castellano, quien de 
momento no pensó, acaso, hasta dónde llegaría el disgusto de 
Aben Xalahmar por su negativa. Sancho no debió sospechar que 
al despedirse de él en Córdoba los mensajeros de Granada lleva- 
rían ya el proyecto de ruptura, y el de alianza con Abenjacob, 
pues parece fué entonces cuando amigablemente mandó la Reina 
«que diese Pero Pérez á Alfon Godínez» mil maravedís «por una 
muía que dio al Alguacil del Rey de Granada» (3). 

El hecho de los Castillos es, por tanto, un intento de Moham- 
med para obtener á Tarifa mediante cambio, y no un Convenio 



(i) El Carlas: Ed., cit., pág. 393. 

(2) Mss. 13.095. Folio 74, Biblioteca Nacional. Véase Apéndice. 

(3) Mss. 13.090. Biblioleca Nacional. En prensa. 



TARIFA, Y LA POLÍTICA DE SANCHO IV DE CASTILLA 553 

previo, especie que creemos se pueda atribuir á invenci6n del 
mismo granadino. 

Tal vez al año siguiente de conquistada la plaza (Octubre 1293), 
cuando Aben Xalahmar pasó al África á disculparse con Aben- 
jacob por lo de Tarifa (l), debió decir el Nazarí en su descargo, 
que cooperó al cerco de Tarifa para luego entrar en posesión de la 
villa; así aparecía su figura menos desairada, menos indecorosa 
su conducta, que en el caso de haber auxiliado al enemigo co- 
mún de religión y de raza, en contra de sus correligionarios. 
Tal debió ser la verdad oficial que circuló en Marruecos y reco- 
gieron los cronistas marroquíes. 

En cuanto A la participación del Reino aragonés en el supuesto 
pacto, no es otra que el natural auxilio de aliado á aliado, como 
antes dijimos. Así, pues, no hay que darle la importancia de un 
tratado especial para apoderarse de Tarifa, empresa que fué 
única y exclusivamente de Castilla y para Castilla. El mismo 
Don Jaime nos lo dice en la carta que dirige á su suegro San- 
cho IV felicitándole por la toma de la plaza. Agrega no haberse 
enterado hasta ese momepto (24 Octubre 1 292) de «que aviades 
preso Tarifa, la cual cosa nos plaze muy de coragon e end ave- 
rnos muy grand alegría». «E loado sea Dios del honor que en 
este feito vos fizo, porque Rey,' veemos e conoscemos que Dios 
ñzo por vos, e quiere exalgar el vuestro estado et fiamos por Dios, 
que tota via acabaredes vuestro entendimiento de lo que cobdi- 
ciadesT) (2); estas palabras del aragonés, diciendo vuestro y no 
nuestro, ponen en claro cualquier duda que pudiera existir res- 
pecto al carácter meramente castellano de la conquista de Tari- 
fa. Además, se deduce de la última parte que Don Sancho tiene 
otros proyectos. 

Según frase algo confusa de un erudito investigador, Jaime II 
no tuvo recompensa territorial, «sólo él buscó la exaltación del 
poder cristiano por estímulos elevados, aunque de ello resultara 
mayor seguridad á sus tierras, que fué lo que indudablemente le 



(i) Ibn Khaldun; Ob. cit., pág. 133, t. iv. 
(2) Giménez Soler: Ob. cit., pág. 28. 

TOMO tXXV 33 



354 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

movió»; si fué eso lo que indudablemente le movió, ya no resul- 
tan tan elevados los estímulos. Por otra parte, sabemos le movía - 
á tanta solicitud el deseo de agradar al de Castilla, á quien pro- 
curaba dejar satisfecho, no ciertamente por afecto, sino por pro- 
pia conveniencia; Jaime II obraba con sagacidad política. Más 
adelante, en la misma carta que venimos citando, agrega el mo- 
narca de Aragón «muyto nos plagdra que sienes danyo vuestro 
vos podiades acercar entaca, por que nos avernos muy grand de- 
seo de veernos con vos, e los nuestros íeytos con la nuestra pre- 
sencia send endressaran meior e más ayna». Añade que á fin de 
apoyar las empresas de Sancho, ordena á su vice-almirante 
Montoliu no se aparte del Rey de Castilla hasta que éste lo or- 
dene, y termina: «embiamos dezir que vos sirvan muy bien» (l). 
Los estímulos de Jaime II eran por el momento, además de la 
cuestión primordial con Roma y Francia, la anarquía de los no- 
bles aragoneses, que por entonces restaban autoridad al Rey, 
quien, en tan dilícil situación internacional por lo de Sicilia, ne- 
cesitaba hacerse fuerte en su propio reino; Sancho precisamente 
había de ser el arbitro entre Jaime y los revoltosos caballeros (2). 
Además, el aragonés solicitaba dinero para sosegar á \'ar¡os po- 
derosos señores que tan desinteresadamente se venían á partido. 
Una carta de Jaime II dirigida á la Reina Doña María pidién- 
dole su apoyo pecuniario, demuestra que, por esas fechas, el 
papel protector correspondía á Castilla. Dice esta misiva: «vos 
embiamos rogar por Ramón de Villanova, amado consellero 
nuestro, que nos emprestassedes una quantia de dineros que 
auiamos grand mester, et nos segunt que el dito Ramón de Villa- 
nova dixo anos.respondiestes le, que nos emprestariedes gincien- 
tos mil (500.000) morauedis. f3nd como nos agora ayamos grand 
mester los ditos dineros por que auemos a dar una grand quan- 
tia de dineros a algunos ricos homes de aragon qui se eran des- 
pedidos de nos et agora an adobado con nos. Rogamos vos cuan- 
to mas podemos que uos los ditos D. mil marauedis nos empres- 



(i) Giménez Soler: Ob. cit., pág. 28. 
(2) Zurita: Anales, tomo i, fol. 353 v. 



TARIFA, V LA POLÍTICA DE SANCHO IV DE CASTILLA 355 

tedes», pidiéndole se los envíe con un mandadero (l). Quizá fue- 
ran los encargados de llevar esos haberes Agustín Pérez «Álcali 
que iba al Rey de Aragón», y Ferrán Roiz, «Álcali que iba al Rey 
de Aragón», a quienes se dio 2.000 y I.OOO maravedís, respecti- 
vamente (2). Estas sumas, demasiado crecidas para gastos de un 
simple mensajero, nos hace pensar, por coincidir con la fecha, 
que se dedicaban al coste de llevar los dineros al Rey aragonés. 

Luego continúa la carta de Don Jaime asegurando á la Reina 
castellana la devolución del empréstito, contando con ciertas 
legales piraterías del glorioso Almirante Roger de Lauria. Dice 
Jaime á este propósito: «et Reyna, sabet que Roger de loria, al- 
mirant nuestro á feyto muy grand ganancia de los nuestros ene- 
migos, et deue anos embiarnos una gran quantia de dineros, los 
quales todos dias esperamos, et luigo que nos los auremos rece- 
bido creet por cierto que nos uos tornaremos muy de grado lo 
que nos auredes emprestado» (3). La carta es de iS de Diciem- 
bre de 1292, fecha en que Don Sancho salía de Sevilla, después 
de asegurar la plaza conquistada. 

En el Estrecho quedaron las galeras aragonesas, y probable- 
mente tres de Micer Benito Zacarías. Benavides (4), entre otros, 
afirma que el Rey de Castilla licenció la escuadra mercenaria; 
pero esto es inexacto, pues el genovés Micer Benito sigue con- 
firmando sin interrupción como Almirante Mayor desde 1292 
hasta que muere el Rey (5). Lo probable es que el genovés 
licenciara algunos navios, pues en cuentas posteriores se pagan 
sólo tres galeras de Micer Benito. 

Mercedes Gaibrois de Ballesteros. 
(Conlinuará.) 



(i) Archivo Corona de Aragón. Reg. 252, fol. 48. Véase Apéndice. 

(2) Mss. 13.090. Biblioteca Nacional. En Prensa. 

(3) Archivo Corona de Aragón. Reg. 252, fol. 48. Véase Apéndice. 

(4) Benavides: Memorias de Fernando IV de Castilla. Madrid. 1S60, 
tomo I, pág. 393. 

(5^ En 12 de Mayo de 1293 confirma en Privilegio Rodado de San- 
cho IV á León. Archivo municipal de León, caja i, número 39, y en 4 de 
Octubre del mismo año, también confirma en Privilegio concedido á Car- 
tagena. Mss. 13.075, fol. 127 vuelto. Biblioteca Nacioiíal. 



ACTUALIDADES 



EL ARZOBISPO DE VALENCIA 

EXCMO. É ILMO. SR. I). JOSÉ MARÍA SALVADOR Y BARRERA 



La Academia acaba de sufrir una nueva y sensible pérdida 
entre sus más distinguidos Numerarios: la del Excmo. Sr. L). José 
María Salvador y Barrera, que en la actualidad era Arzobispo de 
-Valencia. El ilustre Prelado había pasado una corta temporada en 
el balneario de Mondariz, cuyas aguas le estaban recomendadas 
para sus padecimientos. Terminada ésta, pasó á Vigo, alojándose 
en la residencia de los Padres Jesuítas, con propósito de hacer con 
ellos sus ejercicios espirituales. Repentinamente, en la madrugada 
del día 4 del mes último, sintióse indispuesto, sorprendiéndole la 
muerte casi instantáneamente. 

Nuestra Academia le había recibido para ocupar la vacante de 
D. Juan Facundo Riaño, pues aunque l'allecido éste en 2"] de Fe- 
brero de I901, y elegido para sucederle en la silla núm. 12 el 
Doctor D. Federico Olóriz y Aguilera, en 26 de Abril del mismo 
año, no habiendo tomado posesión de ella cuando ocurrió su 
muerte en 26 de Febrero de I912, en 8 de Marzo siguiente fué 
propuesto por los Sres. D. Bienvenido Oliver y Esteller, D. Fran- 
c¡ xo Fernández de Béthencourt, D. Juan Pérez de Guzmán y 



Bol. de la R. Acad. de la Hist. 



1 

]i'6 ' 



T. LXXV.-C.xos II-IV.-LXm. I. 




EXCMO. E ILMO. SR. D. JOSÉ MARÍA SALVADOR Y BARRERA, ARZOBISPO DE VALENCIA 
DE LA REAL ACADEMIA DE LA BISTORIA 



Nació el i.° de Septiembre de 1851. 



Murió el 4 de Septiembre de 1919. 



ACTUALIDADES 357 

Gallo, D. Adolfo Herrera, D. Pedro Novo y Colson, el Marqués 
de Cerralbo y el Duque de T'SercIaes, para ocupar su plaza, en 
la que ingresó solemnemente en l.° de Marzo de 1914. Los títu- 
los científicos con que se justificaba tan acertada promoción en 
favor del entonces Obispo de Madrid-Alcalá fueron el desempe- 
ño, por más de veinte años, de la Cátedra de Historia crítica de 
España en la Facultad de Derecho del Sacro-Monte de Granada, 
que él creó, siendo Rector de aquel Seminario y Colegio; la crea- 
ción del mismo modo en los Seminarios de Tarragona y de Ma- 
drid de la Cátedra de Arqueología Cristiana, durante su conse- 
cutivo apostolado en una y otra diócesis, y la multitud de piezas 
verdaderamente históricas incluidas, así en sus oraciones fre- 
cuentes en el pulpito como en sus pastorales. 

Su discurso de ingreso en la Academia versó sobre Fray En- 
rique Flores y su España Sagrada, á que contestó el Sr. Fer- 
nández de Béthencourt. 

Desde luego ingresó, á propuesta del Director P. Fidel Fita, en 
la Comisión permanente de la España Sagrada, con el Conde de 
CediUoy el también malogrado D. Manuel Pérez ViUamil, y acto 
continuo propuso, y la Academia aceptó, proceder á la reunión de 
documentos para la continuación de la obra inmortal del P. Flórez, 
que debían constituir dos tomos de la Diócesis de Madrid-Alcalá, 
de cuya comisión quedó él mismo encargado, con los otros dos 
ilustres Numerarios aludidos, y ofreciéndose el Sr. Salvador y 
Barrera á costear la impresión, para que la Academia alcanzase 
también de su parte esta ventaja. Por desgracia, así el falleci- 
miento del Sr. Pérez Villamil, como el traslado del .Sr. Salvador 
y Barrera á la sede arzobispal de Valencia, dejaron sin la debida 
realización pensamiento tan plausible. 

El Sr. Salvador y Barrera había nacido en Marchena (provin- 
cia de Sevilla) en 185 I; hizo sus estudios eclesiásticos y literarios 
en el Sacro-Monte de Granada, después de haber ganado por 
oposición, á los diez y seis años de edad, una beca en aquel esta- 
blecimiento y después de haber regentado en él diversas cáte- 
dras, principalmente la de Historia, y ascendido á su Rectpría» 
fué elevado á la dignidad episcopal en la diócesis de Tarazqna, 



358 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

en la que juntamente por su celo y servicios recibió además, por 
nombramiento de Su Santidad León XIII, el cargo de Goberna- 
dor apostólico de Tudela. En 27 de Noviembre de 1905 fué tras- 
ladado á la diócesis de Madrid-Alcalá, y en la carta pastoril que 
dio á la prensa al despedirse de una sede en que había alcanza- 
do tanto y merecido prestigio para ocupar la arzobispal de Va- 
lencia, se hace relación extensa de la mayor parte de las obras 
que, promovidas por propia iniciativa, tuvo la gloria de ver rea- 
lizadas durante su pontificado, y que no pueden menos de dar á 
su nombre y á su memoria un realce inextinguible. 

luAN Pérez de Guzmán y Gallo. 



II 

LA INAUGURACIÓN DEL MUSEO NUMANTINO EN SORIA 

Al morir, en 1916, nuestro ilustre Correspondiente en Soria 
Excmo. Sr. D. Ramón Benito Aceña dejó cumplido el último 
rasgo generoso de aquel idealismo patriótico que le caracteriza- 
ba, y fué el edificio que hizo construir para el Museo formado 
con las numerosas cuanto preciadas antigüedades descubiertas 
en las ruinas de Numancia, y á cuyo Museo dotó de las vitrinas 
necesarias para la buena exposición de las colecciones. Prome- 
tíase el generoso donante hacer solemne entrega del inmueble y 
accesorios á S. M. el Rey. Y ese deseo, que la muerte no dejó 
realizar al Sr. Aceña, lo han satisfecho ahora nuestro Correspon- 
diente el limo. Sr. Abad de la (Colegiata D. Santiago Gómez 
Santa Cruz y sus demás testamentarios. 

Con este motivo ha visitado el Monarca las ruinas de Numan- 
cia y la ciudad de Soria los días 1 7 y 1 8 de Septiembre. 

A las cinco de la tarde del día 17 llegó el Rey Don Alfonso, 



ACTUALIDADES 359 

acompañado del Ministro de Instrucción Pública, Excmo. señor 
D.José de Prado y Palacio, al Cerro de la Muela de Garray, don- 
de se hallan descubiertas en parte y en curso de excavación las 
ruinas de Numancia, que recorrió y examinó, escuchando las 
explicaciones de nuestro compañero. Presidente de la Comisión 
de Excavaciones, D. José Ramón Méiida, y algunas indicaciones 
del aspecto militar de la ciudad, que hizo nuestro Correspon- 
diente D. Manuel González Simancas, vocal de dicha Comisión. 

Al siguiente día, en Soria, en la sala romana del Museo Nu- 
mantino, á las once de la mañana, se celebró el acto oficial pre- 
fijado, en el que lej'ó primero un breve discurso, en concepto de 
albacea testamentario del Sr. Aceña, el mencionado Abad, se- 
ñor Gómez Santa Cruz, y luego leyó otro discurso, en nombre 
de la Comisión, nuestro compañero I). José Ramón Méiida. A 
ambos discursos contestó el Sr. Ministro D. José de Prado y 
Palacio, llevando la voz del Gobierno de S. M. Seguidamente 
firmaron el Rey y el Ministro el acta de entrega del inmueble, 
extendida en un pergamino artísticamente ornamentado, y á con- 
tinuación S. M. visitó las salas del Museo, cuyo Director, D. Blas 
Taracena, le mostró las colecciones y objetos notables. 

He aquí el discurso de nuestro Numerario el limo. .Sr. D. José 
Ramón Méiida, Presidente de la Comisión de Excavaciones, á 
quien el Sr. Director, Marqués de Laurencín, en virtud de las 
facultades que le confiere el artículo 8.° de nuestros Estatutos, 
había conferido, además, la representación de la Academia en 
aquel acto solemne: 

«Señor: 

El reinado de V. M. habrá de ser señalado en los anales de las ciencias 
históricas españolas como la era dichosa de las excavaciones arqueológi- 
cas, las cuales son el medio más seguro y eficaz de descubrir y conocer 
los restos auténticos del pasado remoto que la madre tierra guardó pia- 
dosa, durante siglos, de las profanaciones de la ignorancia y de la codicia; 
el mejor comentario de los textos antiguos no siempre fieles y á veces 
torcidamente interpretados por los historiadores; y el modo directo de 
apreciar los caracteres propios y distintivos de las civilizaciones que 
fueron. 



j60 boletín Dt LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Por ventura inició este movimiento de investigación positiva en el si- 
glo xviii y en el reino de Ñapóles un esclarecido Monarca, que muy lue- 
go lo fué de España, Carlos III, cuarto abuelo de V. M., con el descubri- 
miento de Herculano, Pompeya y Estabia, cuyas excavaciones primeras 
realizaron ingenieros españoles los cuales exhumaron de las cenizas del 
Vesubio aquellas ciudades que sepultó, sorprendiéndolas en plena vida, 
la terrible erupción volcánica del 79 de nuestra Era. 

Siguiendo la ciencia ese medio de investigación, perfeccionándole y 
metodizándole, favorecida por la protección de los Gobiernos extranje- 
ros en el curso del siglo xrx, logró penetrar el misterio del Egipto en sus 
ingentes pirámides, obscuros hipogeos y arruinados templos, reconocer 
los alcázares de los reyes Caldeos y Asirios; los suntuosos palacios de los 
poderosos monarcas aquemenidas de Persepolis y de Susa; las sepulturas 
de la Fenicia y las ruinas de Cartago; descubrir lo que parecía increíble, 
los restos de la Edad heroica de la Grecia en la legendaria Troya, en las 
islas del mar Egeo y singularmente en la de Creta, centro de aquella pu- 
jante civilización; la acrópolis y las sepulturas de la Argolida. A tan por- 
tentosos descubrimientos uniéronse los de aquellos famosos centros reli- 
giosos de la Grecia histórica, Delfos, Olimpia, Atenas y otros cuyos restos 
proclaman el esplendor con que el genio helénico refulgió poderoso en 
las artes plásticas; y en Italia, á las fructuosas exploraciones de las cáma- 
ras sepulcrales etruscas y de restos magníficos de las ciudades romanas 
han seguido últimamente las sabias excavaciones que han puesto de ma- 
nifiesto la historia del Foro de Roma, teatro de la vida social y política 
del mundo en el último período de la Edad antigua. 

A todo esto y por feliz consorcio de las ciencias naturales y de la Ar- 
queología, ahondando los investigadores en las capas geológicas, descu- 
brieron los albores de la vida humana en los tiempos cuaternarios, 
señalando, por lo tanto, a la aparición del hombre en la tierra mayor 
antigüedad de la que se creía y reconociendo en las distintas fases de 
su industria ejercitada en el empleo de la piedra, una Edad prehistórica 
desconocida de los antiguos historiadores. 

Entretanto en España no faltaron iniciativas entusiastas que removie- 
ran en algunos puntos nuestro suelo con fruto, consiguiendo patentizar 
en él aquella vida prehistórica y asimismo la de las tribus ibéricas y 
celtibéricas, mas algunos testimonios de las colonizaciones fenicias y 
griegas de que nos hablan los historiadores antiguos. Hiciéronse la mayor 
parte de esas investigaciones por iniciativa particular de propios y aun 
de extraños y contadas veces con fondos del Gobierno. 

Una de las exploraciones más importantes fué justamente la que dio 
por feliz resultado el descubrimiento de Numancia y lo realizó en 1853 
un eminente sabio español, D. Eduardo Saavedra, el cual, después de 



ACTUALIDADES 36 1 

reconocer que la famosa ciudad celtibcrica no pudo estar en otro punto 
que en el Cerro, de la Muela de Garray, porque á él correspondía lal 
mansión de la vía romana, cuyo estudio topográfico venía haciendo, con- 
forme al Itinerario de Antonino, y por la concordancia de ese altozano 
cuya fald.i bañan dos ríos, con la situación señalada por Aoneo Floro y 
otros escritores antiguos, quiso obtener, sin embargo, una prueba tangible 
por medio de una excavación y hubo de practicarla con tan buena for- 
tuna que descubrió cimientos y restos, varios de construcción y entre 
ellos cenizas y carbones; esto es: el más elocuente testimonio del in- 
cendio conque los numantinos destruyeron su propia ciudad por no 
rendirla. 

Tan excelente resultado de las excavaciones del Sr. Saavedra fué 
causa de que se siguieran practicando, con fondos del Estado y bajo los 
auspicios de la Academia de la Historia, durante unos pocos años desde 
el de 1861. 

Suspendiéronse estos trabajos; pasó el tiempo; registró muchos sucesos 
!a historia de nuestro país. Pero hay algo superior á las conligencias de 
la vida de las naciones. Las ideas son más fuertes y perdurables que las 
generaciones; no mueren con los hombres que les dan su primera forma; 
otros vienen que les dan nueva finalidad. Estaba latente en los cultiva- 
dores de las ciencias históricas el deseo de descubrir las reliquias de lo 
pasado que guardase la tierra española. En terreno tan abonado hacía 
falta una ocasión en que el sentimiento patrio prestase medios á la cien- 
cia para poner en práctica dicho deseo. No sólo hacía falta la ocasión 
sino el móvil, la voluntad, el designio. 

Y llegó por dicha con un hecho nacido de un propósito puramente 
ideal y de una circunstancia memorable. Ello fué el 24 de Agosto 
de 1905. En esta fecha, V. M., que es la soberana representación de Es- 
paña, vino al Cerro de Numancia á inaugurar el monumento erigido en 
su cima por el noble patricio D. Ramón Benito Aceña á los héroes de la 
página histórica ejemplar que representa la ciudad celtíbera. 

En aquella sazón habíanse reanudado las excavaciones en Numancia. 
Hacíalas un profesor de Historia: el sabio alemán Dr. Schulten, que, pro- 
poniéndose llevar á cabo un estudio topográfico-histórico del memorable 
asedio de Numancia, había principiado por reconocer sus restos, valiéndose 
de los planos y los datos del Sr. Saavedra, que constituían la guía indispen- 
sable para el caso, y en años sucesivos descubrió, en torno del cerro y en 
sus cercanías, los campamentos y fortificaciones que levantaron y utiliza- 
ron los romanos para rendir á los indomables numantinos; última y con- 
cluyente prueba de que en tal sitio estuvo la famosa ciudad. 

En dicha solemnidad, glorificadora de aquella antigua lucha por nues- 
tra independencia, nació en todos los corazones españoles un mismo de- 



362 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

seo, que acertó a interpretar D. Ramón Benito Aceña, por medio de una 
moción que hizo en el Senado, en virtud de lo cual fué votado un crédito 
para que pudieran practicarse excavaciones en Nuraancia, á cuyo fin fué 
nombrada una Comisión presidida por el venerable Saavedra, la cual 
comenzó sus trabajos el 16 de Julio de 190b. Esta fecha memorable fué el 
punto de partida de una serie no interrumpida de trabajos de positivo 
valor en la esfera de las ciencias históricas. 

No sólo Numancia: Thermes, que fué ot;o baluarte de la bravura celti- 
bérica; Mérida, donde resurgen magníficos restos de la grandeza romana; 
Medina Azahara y Ala-Miriya, donde se han descubierto las ruinas de los 
soberbios palacios árabes de los mejores tiempos del Califato cordobés; 
las ruinas de la famosa Itálica, las de Clunia, los centros del culto ibero 
de las montañas de Andalucía; las sepulturas fenicias de Cádiz y en varios 
sitios otras riquezas arqueológicas: todos estos descubrimientos se deben 
á la constante protección del Estado, habiendo cooperado también la 
Junta de ampliación de estudios, promoviendo importantes descubri- 
mientos de pinturas rupestres y de restos paleontológicos y prehistóri- 
cos. La emulación despertada por esta obra de cultura nacional ha pro- 
ducido otras semejantes de no menor importancia. 

A la Diputación provincial de Barcelona y á su Junta de Museos se debe 
el descubrimiento de las ruinas de la famosa colonia griega de Ampurias. 

Por su parte, algunos particulares, con sus propios medios y laudable 
esfuerzo, han practicado excavaciones tan fructuosas como las del señor 
Marqués de Cerralbo, que, en esta misma provincia de Soria, en Torralba, 
ha descubierto la más antigua estación prehistórica y en la cuenca del 
Jalón las necrópolis ibéricas más importantes, habiendo recogido numero- 
sas cuanto preciosas antigüedades de que ha hecho donación al Estado; y 
en la isla de Ibiza, iniciativas particulares bien orientadas, descubrieron 
las necrópolis púnicas, que constituyen una página interesantísima de la 
Arqueología anteromana. 

Toda esta suma de descubrimientos, realizados en pocos años y unidos 
á las que iniciativas particulares y modestas consiguieron anteriormente, 
son de gran trascendencia científica, pues haciendo perder el relativo 
valor que pudieran terer las hipótesis permiten fundamentar sobre sóli- 
das bases el conocimiento de lo pasado y han venido á intensificar y re- 
novar de todo en todo los estudios, señalando una era de progresos; y esa 
riqueza es nacional que yacía oculta bajo la tierra, no solamente es pro- 
vechosa en el orden intelectual como fuente de enseñanza general de ese 
pasado que todo el mundo debe de conocer y apreciar, sino que es ade- 
más una riqueza reproductora, puesto que atrayendo á su contemplación 
á propios y e.Ktraños constituye un eficaz estímulo del turismo, altamente 
educador. 



ACTUALIUADES 363 

Pero dejando estas consideraciones y atendiendo al fin principal que 
aquí nos congrega, menester es que < n nombre de la Comisión, cuya voz 
me honro en llevar, señale, siquiera sea brevemente, cuál ha sido el fruto 
que para esos fines hemos conseguido en Numancia. 

Circunscritas las excavaciones á la meseta del cerro, los afanosos picos 
de nuestros obreros, ahondando siempre hasta el terreno natural, han 
puesto de manifiesto elementos suficientes para deducir cuatro conclu- 
siones indubitables: 

1." Que en tal paraje se sucedieron varias poblaciones desde los últi- 
mos tiempos del prehistorisrao hasta la caída del imperio romano. 

2." Que la Numancia celtíbera correspondiente á la segunda edad del 
hierro ofrece por doquiera en aquel suelo sus restos con las huellas harto 
elocuentes de su destrucción por incendio voracísimo, y, por consiguiente, 
la prueba constante y tangible del hecho heroico y ejemplar del amor 
de un pueblo á su independencia, consumado ciento treinta y tres años 
antes de Jesucristo de que nos habla la Historia en los textos de los auto- 
res antiguos. 

3." Que á esa ciudad sustituyó otra, humilde y sin historia, la Numan- 
cia del Itinerario de Antonino, la cual no presenta los caracteres romanos 
puros, clásicos, bien conocidos y definidos, sino la mezcla de ellos con los 
tradicionales indígenas; y 

4.* Que los pobladores anteromanos, esto es, los celtíberos llamados 
arevacos, á quienes nos pintan dichos escritores como gentes indomables 
y fieras, diestros en la equitación y otros deportes y ejercicios, apegados 
á sus sencillas costumbres, lograron por sus propias actitudes y gustos, y 
por influjo de los dominadores cartagineses y de los colonizadores feni- 
cios y griegos, un grado de civilización cuya característica es apreciable 
por las ruinas de la Ciudad y por los numerosos objetos, fruto de su 
industria, que hemos recogido entre sus restos carbonizados y los de la 
ciudad. 

No es menester encarecer la importancia histórica de estas conclusio- 
nes, de las cuales la segunda patentiza la exactitud del relato del épico fin 
de la Numancia ibérica. 

Al excavar en el suelo consagrado por el heroísmo de aquellos nuestros 
abnegados aborígenes, no es posihie ver sin emoción cómo se descubren 
sus restos entre los de las casas arruinadas, el ajuar maltrecho, roto y 
quemado en aquella tremenda catástrofe. 

Mas sin encarecimiento, me corresponde declarar que en lo que á la 
Arqueología se refiere, el resultado de las excavaciones, que alcanzan ya 
á una mitad de la meseta del cerro, ha sido de una importancia incompa- 
rable; porque en parte alguna se ha ofrecido, como en Numancia, el 
cuadro integro de la civilización celtibérica anteromana, ni es fácil que 



364 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

pueda encontrarse más que aquí; y si se encuentra es por el hecho excep- 
cional de que Numancia, como Herculano y Pompeya, sucumbió por 
efecto de una catástrofe, y bajo sus cenizas quedaron sepultados sus 
restos. 

A esta circunstancia debemos los excavadores de Numancia la fortuna 
de haber recogido y coleccionado, desde el principio de los trabajos, 
objetos varios en cantidad tal, que en el mismo año 1906 empezamos á 
formar con ellos en Garray un Museo, tan numeroso bien pronto, que fué 
necesario, en 1908, trasladarlo á Soria, á un salón que al efecto cedió la 
Diputación provincial, y del que, con el nombre de Museo Numantino, 
se hizo cargo el cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. 

No tardó mucho en ser insuficiente dicho local por los incesantes 
aumentos, que, con el fruto de las excavaciones, iba creciendo cada año; 
y, por otra parte, !a instalación, por modesta, no podía considerarse más 
que como provisional. 

Vino á remediar cumplidamente esta deficiencia un nuevo rasgo de 
aquella generosidad patriótica, que, con un justo sentimiento de la España 
heroica, simbolizaba en Numancia D. Ramón Benito Aceña, el cual, lle- 
vado de tan elevado patriotismo, hizo construir este hermoso edificio 
para Museo Numantino, encargando los planos y la dirección de la obra 
al ilustre arquitecto D. Manuel Aníbal Alvarez, Secretario de la Comisión 
de Excavaciones, al que se debe que este amplio local reúna las condicio- 
nes apropiadas á la distribución y e.xposición metódica de las colecciones 
reunidas. 

y como para instalarlas se ofreciese dificultad, una vez terminado el 
edificio, D. Ramón Benito Aceña hubo de vencerlas costeando las vitrinas 
y demás aparatos de exposición, realizada en ellos con holgura suficiente 
para recibir numerosos aumentos. 

Con objeto de que el Museo llenase su fin docente, necesario era que 
las colecciones se instalaran con arreglo á una clasificación general que 
permitiese desarrollar ante los ojos de los visitantes el interesante cua- 
dro histórico y arqueológico que Numancia ofrece. Con singular celo, el 
Director del Museo, D. Blas Taracena Aguirre, ha llevado á cabo esta 
labor, para la que también fui comisionado especialmente por la Supe- 
rioridad. 

En tres grandes salas se hallan expuestas las colecciones. Ofrécese en 
la primera el cuadro general de las civilizaciones anteromanas; primera- 
mente, aquella prehistórica caracterizada por el uso de la piedra puli- 
mentada, puntas de flecha de pedernal y cerámica anterior al conoci- 
miento del torno del alfarero correspondiente al período llamado neolítico, 
y de los primeros tiempos del metal. Poco numerosa es la colección 
prehistórida, en la que destaca un objeto de interés excepcional y único 



ACTUALIDADES 365 

en España: un vaso negro de barro con incrustaciones de cobre. Consti- 
tuyen en su conjunto estas antigüedades un dato no más, un antecedente 
cronológico. Por el contrario, llenan casi toda la sala, en series muy 
nutridas, las reliquias de la Numaucia celtibérica, de inmortal memoria. 
Aili se ven los restos de las personas víctimas del asedio y la destrucción, 
los restos de los animales; maderas carbonizadas, cenizas, ladrillos que- 
mados, y juntamente con estos testimonios de la tragedia, los de las 
costumbres y el trabajo; la cerámica negra decorada con labores incisas 
abiertas con punzones de asta, los cuales atestiguan una manufactura 
local, como la cerámica roja lo atestigua la naturaleza de su arcilla; varie- 
dad de utensilios de barro, metal ó piedra, como son, entre éstos, los 
molinos de mano que usaban para moler el grano; instrumentos de hueso, 
de bronce y de hierro; las armas, de hierro también, entre las cuales son 
de notar las espadas ó dagas, cuyas hojas están laminadas como las 
modernas, y los proyectiles de honda que los pobres sitiadoa, por caren- 
cia de metal, hicieron de barro, á imitación de los de plomo, que les 
arrojaban los sitiadores. 

En la sala segunda aparecen agrupados los objetos que representan el 
arte ibérico, especialmente en los vasos pintados, que ya pasan de ocho- 
cientos, constituyendo la mayor riqueza del iVIuseo y denotando en sus 
estilizaciones y ornatos geométricos, al propio tiempo que las reminiscen- 
cias (.riegas de este sistema decorativo, seguido en general por los iberos, 
un estilo propio que bien puede llamarse numanlino, pues se diferencia 
del de otras regiones de nuestro suelo, estilo vigoroso como era la condi- 
ción de la gente que lo produjo. 

Y á la cerámica se añaden figurillas de barro de un arte primitivo, ^¿/í- 
las de bronce, algunas en figura de caballo ó de toro; objetos varios de 
adorno, entre los cuales aparecen cuentas de collar de pasta vitrea debi- 
das á la industria fenicia, y con los cuales adornos se engalanaban las 
numan tinas. 

En la sala tercera tenemos á la vista los objetos romanos, pocos en 
general, sin que falte algún ejemplar interesante, las pocas armas de los 
sitiadores y un bello brazo de bronce, posiblemente de una deidad. A ello 
se añaden dos monumentos epigráficos, tan sólo, dos aras votivas, una á 
Júpiter, otra á Marte, que descubrió D. Eduardo Saavedra y se ven ex- 
puestas en el pórtico. 

El Museo guarda, á la hora presente, 15.000 objetos. 

Tales son las manifestaciones que, en nombre de la Comisión de Exca- 
vaciones, he creído necesarias para dar cuenta de la obra que el Gobier- 
no de V. M. nos confió. 

Al hacerlo, no he tratado de encarecerla por mi palabra solo, que pu- 
diera parecer interesada, sino que, y si no he estado demasiado torpe, he 



(66 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

querido que hablen por nosotros los hechos, concretándome á seña- 
larlos. 

Y séame permitido señalar también cómo, por singular enlace de inicia- 
tivas nobles y altruistas de un patricio benemérito y de propósitos cien- 
tíficos, se realizaron la glorificación y la resurrección histórica de Nu- 
mancia. 

Al congratularnos de ello, honremos hoy la memoria de D. Ramón Be- 
nito Aceña, que, con ejemplar cuanto generoso patriotismo, dio digno al- 
bergue á estas preciosas antigüedades en que alienta la altivez y adnega- 
ción sublime características de nuestra raza. 

He DicHO.i 



DOCUMENTOS OFICIALES 



CONVOCATORIA PARA PREMIOS DE 1920 Y 1922. 

(«GACETA DE MADRID» DE LOS DÍAS S, U Y lO DE jri.IO DE JQIi>). 

INSTITUCIÓN DEL EXCMO. SR. D. FERMÍN CABALLERO 

I. Premio d la Virtud. — Conferirá la i\cadem¡a de la Histo- 
ria en 1920 un premio de I.OOO pesetas á la \'irtud, que será 
adjudicado, según expresa textualmente el fundador, á la perso- 
na de que consten más actos virtuosos, ya salvando náufragos, 
apagando incendios ó exponiendo de otra manera su vida por la 
Humanidad, ó, ya mejor, al que, luchando con escaseces y ad- 
versidades, se distinga en el silencio del orden doméstico por 
una conducta perse\'erante en el bien, ejemplar por la abnega- 
ción y laudable por el amor á sus semejantes, y por el esmero 
en el cumplimiento de los deberes con la familia y la sociedad, 
llamando apenas la atención de algunas almas sublimes como 
la suya. 

Cualquiera que tenga noticia de algún sujeto comprendido en 
la clasificación transcrita, que haya contraído el mérito en el 
año natural que terminará en fin de Diciembre de 19I9, se ser- 
virá dar conocimiento por escrito, y bajo su firma, á la Secreta- 
ría de la Academia de las circunstancias que hacen acreedor á 
premio á su recomendado, con los comprobantes é indicaciones' 
que conduzcan al mejor esclarecimiento de los hechos. 

II. Premio al Talento. — Un premio de 1. 000 pesetas confe- 
rirá también la Academia, en el indicado año de I920, al autor 
de la mejor Monografía histórica ó geográfica, de asunto espa- 



368 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ñol, que se haya impreso por primera vez en cualquiera de los 
años transcurridos desde i.° de Enero de 19 16, y que no haya 
sido premiada en los concursos anteriores ni costeada por el Es- 
tado ó cualquier Cuerpo oñcial. 

Condiciones generales y especiales. 

Las solicitudes y las obras dedicadas á los efectos de esta con- 
vocatoria podrán ser presentadas en la Secretaría de la Acade- 
mia, León, 21, hasta las cinco de la tarde del 3 1 de Diciembre 
de I919, en que concluirán los plazos de admisión. 

Las obras han de estar escritas en correcto castellano, y de 
ellas habrán de entregar los autores dos ejemplares. 

La Academia designará Comisiones de examen; oídos los in- 
formes, resolverá antes del I 5 de Abril de 1920, y hará la adju- 
dicación de los premios en cualquier Junta pública que celebre, 
dando cuenta del resultado. 

Se reserva, como hasta aquí, el derecho de declarar desierto 
el concurso si no hallara mérito suficiente en las obras y solici- 
tudes presentadas. 

FUNDACIÓN DEL EXCMO. SR. MARQUÉS DE LA VEGA DE ARMIJO 

( Primera Cfrívoeaícria, ) 

IIL Cumpliendo lo dispuesto en la Fundación de su nombre 
por el Excmo. Sr. D. Antonio Aguilar y Correa, Marqués de la 
Vega de Arniijo, Director que fué de la Real Academia de la 
Historia, concederá ésta igualmente en el año 1923 otro premio 
de 3.000 pesetas al autor de la mejor Memoria que se presente 
optando al mismo acerca del tema Transformaciones que origina 
la legislación general de las Cortes de León y Castilla en los fue- 
ros municipales hasta los Reyes Católicos, haciendo en ella indi- 
cación precisa de los documentos en que la narración se apoye, 
y bajo las siguientes condiciones: 

Los manuscritos que se presenten optando á este premio de- 
berán estar en correcto castellano y letra clara, y se presenta- 
rán en la Secretaría de la Academia, calle de León, 21, acom- 



DOCUMENTOS OFICIALES 369 

panados de pliego cerrado que, bajo el mismo lema puesto al 
principio del texto, contenga el nombre y lugar de residencia 
del autor. 

El plazo de admisión terminará el 3 1 de Diciembre de I921, 
á las cinco de la tarde. 

Podrá acordarse un accésit si se estimaran méritos para ello. 

Será propiedad de la Academia la primera edición de la obra 
ú obras presentadas, conforme á lo dispuesto de un modo gene- 
ral en el art. 1 3 del Reglamento de la misma. 

Si ninguna de las obras presentadas fuese acreedora al premio, 
pero digna alguna de ellas de publicarse, se reserva la facultad 
de costear la edición, previo consentimiento del autor. En el caso 
de publicarse se darán al dicho autor 200 ejemplares. 

Todos los otros manuscritos presentados se guardarán en el 
Archivo de la Academia. 

Declarados los premios, se abrirán solamente los pliegos co- 
rrespondientes á las obras premiadas, inutilizándose los que no 
se hallen en este caso en la Junta pública en que se haga la ad- 
judicación. 

FUNDACIÓN DEL EXCMO. SR. DUQUE DE BERWICK. Y DE ALBA, CONDE DE 
LEMOS, EN MEMORIA DE LA EXCMA. SRA. DOÑA ROSARIO FALCÓ Y OSSO- 
RIO, DUQUESA DE BERWICK Y DE ALBA, CONDESA DE LEMOS Y SIRUELA, 
INSTITUÍDA EN IQIj PARA CONMEMORAR EL TERCER CENTENARIO DE LA 
PUBLICACIÓN DEL «QUIJOTE». 

(Tercera convocatoria.) 

IV. En cumplimiento de lo que se dispone en la escritura en 
que se instituye la expresada Fundación, la Real Academia de 
la Historia abre un concurso para premiar una obra de carácter 
histórico, bajo las siguientes condiciones: 

I.^ Para los trabajos que opten á este premio el tema será 
de libre elección de los autores. 

2.* El premio consistirá en doce mil pesetas en metálico, 
descontados los gastos de administración, y sin perjuicio del 
aumento ó disminución que tengan los intereses del capital des- 
tinado á la Fundación. 

TOMO ixxv 24 



370 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DK LA HISTORIA 

3/ El término para la presentación de obras para este con- 
curso comenzará á contarse desde el día de la publicación de 
esta convocatoria en la Gaceta de Madrid, y quedará cerrado el 
31 de Enero de 1 920, á las doce de la noche, recibiéndose las 
obras en la Secretaría de la Academia. 

4.'' El premio, si se presentase obra digna de él á juicio de 
la Academia, será adjudicado en Mayo de 1920, siempre que la 
extensión ó índole de la obra ú obras presentadas hagan posible 
su examen en el plazo de Enero á Mayo, pues de no ser así, se 
entenderá éste prorrogado hasta el fin del año, haciéndose la 
entrega al autor en cualquier solemnidad pública que la Acade- 
mia celebre después de hecha la adjudicación. 

5.^ La impresión de la obra premiada correrá á cargo y be- 
neficio del autor, al que no se le entregará la totalidad del pre- 
mio hasta después de impresa la obra, reteniendo entretanto la 
Academia la parte de metálico que estimare suficiente para la 
impresión. 

6.^ Los manuscritos no premiados se devolverán á sus res- 
pectivos dueños, quedando propiedad de la Academia el manus- 
crito de la obra premiada. 

"J ^ Los originales presentados al concurso no podrán ser sus- 
critos por el autor, el cual conservará en la obra el anónimo, 
distinguiéndola con un lema igual á otro que, en sobre cerrado, 
lacrado y sellado, firmará el autor declarando su nombre y ape- 
llidos, y haciendo constar su residencia y el primer renglón de 
la obra. 

8.^ Podrán las obras ser escritas por uno ó varios autores, 
pero en ningún caso se dividirá el premio entre dos ó más 
obras. 

9.^ Sólo se admitirán al concurso las obras inéditas no pre- 
miadas en otros anteriores y escritas por españoles y en este 
idioma, quedando excluidos los que sean individuos de esta Cor- 
poración. 

10. La Secretaría admitirá las obras que se le entreguen con 
los anteriores requisitos, y dará de cada una de ellas recibo en 
que se exprese su titulo, lema y primer renglón. El autor que 



DOCUMENTOS OFICIALES 37 1 

remita su obra por el correo designará, sin nombrarse, la perso- 
na á quien se haya de dar el recibo. 

11. Si antes de haberse dictado fallo acerca de las obras pre- 
sentadas quisiera alguno de los autores retirar la suya, se le de- 
volverá exhibiendo dicho recibo y acreditando, á satisfacción del 
Secretario, ser autor de la que reclame ó persona autorizada para 
pedirla. 

12. Si por no encontrar mérito bastante en las obras presen- 
tadas á concurso éste fuese declarado desierto, la Academia lo 
anunciará oportunamente y abrirá otro nuevo por otros tres 
años, sin perjuicio del que anuncie en su trienio respectivo. 

13. Adjudicado el premio se abrirá el pliego correspondien- 
te y se leerá el nombre del autor. 

Madrid, l.° de Julio de 1919. — Por acuerdo de la Academia, 
el Secretario interino, Juan Pérez de Guzmán y Gallo. 



II 

EL DOS DE MAYO DE 1808 EN MADRID, DECLARADO FIESTA 
NACIONAL EN EL URUGUAY 

El Gobierno de la República Oriental (América del Sur) ha 
decretado la declaración de fiesta nacional^ en homenaje á Espa- 
ña, el día Dos de Mayo. La moción de esta ley fué hecha'en el 
Senado uruguayo el día 1 5 de Mayo último por el Senador don 
Justino Jiménez de Aréchaga. He aquí la exposición de motivos 
con que presentó su proyecto de ley, según lo publica El Bien Pú- 
blico, de Montevideo, en su número del mismo día, y que nos ha 
sido transmitido por nuestro Correspondiente D. M. Falcao Es- 
palter. 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS 

Apenas reclama justificación el proyecto de ley para el que 
solicito la aprobación del H. Senado. La ley ha realizado ya obra 
de reconocimiento nacional para las grandes influencias espiri- 



372 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tuales que han contribuido á la formación de nuestra vocación 
democrática penetrando nuestro espíritu con los altos valores 
morales que han sido el aporte de los más grandes pueblos al 
progreso de la humanidad. Pero, por lo mismo que son la afir- 
mación más alta de solidaridades fecundas, de reconocimiento 
histórico, de honda é inquebrantable vinculación espiritual, esas 
leyes son injustas si significan olvido para vínculos ó influencias, 
históricas esenciales en la formación del alma nacional. El pro- 
yecto de homenaje á España repara esa injusticia y salda nues- 
tra más vieja deuda nacional. 

Fuera, en efecto, la más grande injusticia negar á la España 
dos veces colonizadora, fundadora primero de patrias y de estir- 
pes sobre toda la extensión del Continente, cuando la tierra de 
América vio abiertas al espíritu nuevas rutas desconocidas so- 
bre las aguas de sus mares, y creadora luego de nuevos valores 
sociales, morales, económicos y políticos en las patrias nuevas^ 
contribuyendo á su consolidación institucional, la consagración 
oficial de una de sus fiestas como expresión de reconocimiento 
filial y de inquebrantable amistad internacional. 

La fiesta de España en el Uruguay significa amistad sin agra- 
vios y gratitud sin reservas para la madre Patria. Es el tributo 
nacional á la España que se gastó locamente en la aventura de 
la conquista trayendo á estas tierras nuevas, para que en ellas 
floreciera magníficamente ese espíritu de la raza que Fouillée 
sintió, áspero como las brisas de sus sierras, duro como su suela 
y ardiente como su sol, que alimentaba un ideal fuerte de virili- 
dad y un individualismo combativo, que había de encender más 
tarde las hogueras de la revolución, fundar la República, luchar 
contra los Gobiernos personales y crear la democracia, como si 
ésta fuera un retoño, en tierras lejanas, de aquel viejo tronco del 
municipalismo español, que dictó el primero á la Europa las 
bases esenciales del Derecho público moderno, porque significó 
la más fuerte conciencia de derecho y de la libertad civil. Es esa 
fiesta la fiesta del abuelo de la colonia, tronco del patriciado de 
la revolución y del núcleo más tradicionalmente uruguayo de 
nuestra sociabilidad, á la que impuso el sello inconfundible de su 



DOCUMENTOS OFICIALES 373 

perfecto equilibrio moral. Y es también el reconocimiento del 
aporte millonario de la energía española á la riqueza pública, de 
la contribución generosa á la cultura y al progreso del país, de 
esa inmigración española que volcó en nuestras playas contin- 
gentes de hombres buenos, sanos y fuertes, educadores para 
nuestra juventud, iniciadores para nuestras industrias, trabajado- 
res, tesoneros y humildes para nuestras tierras, y, sobre todo, 
padres, de recia contextura moral, para millares de nuestros 
hermanos. 

Y para esta sanción de afectos que tienen raíces tan hondas 
en el alma nacional, ninguna fecha, en la larga historia de glorias 
de una Nación que llena ella sola anales de siglos, como ese Dos 
DE Mayí), que es su expresión más alta de conciencia nacional 
en la historia moderna. 

Justino Jiménez de Aréchaga, 

Senador por Flores.» 

Para manifestar su agradecimiento al Estado uruguayo, por 
haber decr'^tado, después de la aprobación del Senado y de la 
Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay, 
la referida declaración de fiesta nacional, en homenaje á España, 
el día Dos de Mayo, el Club Español de Alontevideo celebró el 
mismo día 15 una gran reunión, á la que habían sido invitados 
todos los Centros y Sociedades de la colonia española, y bajo la 
presidencia del Comité ejecutivo, formado por los Sres. D. José 
García Conde, D. José Abella, D. Manuel Senra, D. Francisco 
B. Helguera, D. C. Sánchez Mosquera, D. Bartolomé Arias, don 
Manuel Magariños, D. Í^Iiguel Barros Castro y D. José M. Sarrei- 
zo, se tomaron los acuerdos oportunos para comunicar su grati- 
tud á los señores presidentes del Senado y de la Cámara de Re- 
presentantes, al del Consejo Nacional de Aministración, al de la 
República y al Ministro de Instrucción Pública, y para los demás 
actos que dejen perpetua y honorífica memoria del de adhesión 
a la madre España tan noblemente demostrada. 

P. DE G. 



374 boletín de la real academia de la historia 



III 

COMISIÓN PROVINCIAL DE MONUMENTOS HISTÓRICOS 
Y ARTÍSTICOS DE ZAMORA 

Don Federico de Nicolás y Teijeiro^ Secretario de la Comisión 
provincial de Monumentos^ 

CERTIFICO: Oue en sesión celebrada por la Comisiórh 
provincial de Monumentos el día diez y seis de 
Octubre último se acordó lo que copiado á la 
letra del acta dice así: 

<íActa de la sesión extraordinaria del 1 6 de Octubre de igiS. 
SeSorks: En la ciudad de Zamora, á diez y seis de 

Gras Correspondiente de Q^^^^^^ ¿g j^jj novecicntOS dicZ y Ocho, 
la Real Academia de la -' ' 

Historia. reunidos en la Dirección provincial de Bellas 

Deán, en representación del 

Sr. Obispo. Artes, previa citación, los señores que al 

Alcalde. , -, ■ ^ r^ 

Viioria, Arquitecto provin- margen sc e.xpresan para constituir la Comi- 
"!^^' ^ ,. sión provincial de Monumentos con arregflo 

Ballesteros, Correspondien- ^ ° 

te de la Real Academia gj nuevo Reglamento aprobado por Real 

de la Historia. 
Crespo, Correspondiente de dcCfCtO de I I dc AgOStO ÚltilllO, SC prOCe- 
la Real Academia de San ,., . , , . ■ , , . ,., . , 

Fernando. dio, en primer termino, a designar rresiden- 

De Nicolás, Correspnndien- ^^ Secretario accidcutales, correspondían- 

te de la Real Aeademia de 

San Fernando. dolcs ocupar el primero de dichos cargos á 

D. Rafael Gras y Estévez, y el segundo á D. Federico de Nicolás 
y Teijeiro, como más antiguo y más moderno, respectivamente, 
de los Correspondientes asistentes. 

Se procedió después, por el Secretario que suscribe, á la lec- 
tura del acta de la sesión anterior, que fué aprobada, leyéndose 
á continuación el artículo del citado Reglamento referente á la 
elección de cargos. 

A propuesta del Sr. Ballesteros, y por unanimidad, quedó 
constituida esta Comisión por los señores siguientes: 

Presidente: D. Rafael Gras y Estévez, Correspondiente de la 
Real Academia de la Historia. 



DOCUMENTOS OFICIALES 375 

Vicepresidente: D. José Crespo Alvarez, Correspondiente de la 
Real Academia de San Fernando. 

Conservador: D. Severiano Ballesteros, Correspondiente de la 
Real Academia de la Historia. 

Secretario: D. Federico de Nicolás y Teijeiro, Correspondiente 
de la Real Academia de San Fernando. 

A propuesta del .Sr. Gras, á la que se adhirieron todos los 
Correspondientes, se acordó constara en acta la satisfacción con 
que se habían visto los nombramientos de nuevos Vocales natos 
de la Comisión; seguidamente se acordó confirmar en los respec- 
tivos cargos de Vocales de la Junta de espectáculos y visita de 
templos á los Sres. Crespo y Ballesteros; autorizar al Sr. Presi- 
dente para el nombramiento de Comisiones, y, por último, que 
se comunique á las autoridades y Corporaciones la constitución 
de esta Comisión. 

No habiendo más asuntos de que tratar, el .Sr. Presidente le- 
vantó la sesión, de la que yo, como .Secretario, certifico. — Fede- 
rico de Nicolás. (Rubricado.)— V.° B.°: El Presidente, R. Gras. 
(Rubricado.)» 

Y para que conste, y en cumplimiento á lo que dispone el 

artículo 7-° del Reglamento y con el fin de elevar la presente á 

la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, expido la 

presente con el visto bueno del Sr. Presidente, en Zamora á diez 

y ocho de Octubre de mil novecientos diez y ocho. — V.° B.°: El 

Presidente, Rafael Gras. 

Federico de Nicol.'Ís. 



IV 

COMI.SIÜN PROVINCIAL DE MONUMENTOS HISTÓRICOS 
Y ARTÍSTICOS DE VALENCIA 

Previa la oportuna convocatoria y cumplidas las disposiciones 
del Reglamento de II de- Agosto de 1918, pertinentes al caso, 
se reunió esta Comisión en el local acostumbrado, bajo la presi- 



376 boletIn de la real academia de la historia 

dencia de edad de D. Gonzalo Salva, y leídos los artículos l.°, 
2.° y 3.° del citado Reglamento, se procedió á la elección de 
cargos, quedando constituida la Comisión para el trienio de 
1919-192 1 en esta forma: 

Presidente: D.. Gonzalo Salva y Simbor, de la Real Academia 
de San Fernando. 

Vicepresidente: Sr. D. José Ruiz de Lihori, Barón de Alcahali 
y de Mosquera, de la Real Academia de la Historia. 

Conservador: D. Vicente Vives Liern, de la Real Academia de 
la Historia. 

Secretario: D. Luis Tramoyeres Blasco, de la Real Academia 
de San Fernando. 

Vocales: D. Marcelino Gutién-ez del Caño, de la Real Acade- 
mia de la Historia; muy ilustre Sr. D. José Sanchiz Civera, ídem; 
Excmo. Sr. D. José Martínez Alcoy, ídem; D. Eduardo Arévalo, 
de la Real Academia de San Fernando; D. Vicente Rodríguez 
Martí, ídem; D. Antonio Alartorell y Trilles, ídem; D. José Al- 
biol López, ídem; D. Teodoro Izquierdo, ídem; D. Ramón Mar- 
tínez, ídem; D. Juan Dorda y Morera, ídem; D. Ángel Tebar, 
ídem, y Excmo. Sr. D. Enrique Tormo, ídem. 

Vocales natos: Presidente de la Diputación provincial. Alcalde 
de Valencia, Rector de la Universidad, Prelado de la diócesis, 
representado por el M. L Sr. D. José Sanchiz Civera; Presidente 
de la Academia de Bellas Artes de San Carlos, dos representan- 
tes de la Academia de Bellas Artes, Arquitecto provincial. Ar- 
quitecto mayor municipal, -Vrquitecto diocesano y Director del 
Museo provincial de Bellas Artes. 

Y no siendo otro el objeto de la convocatoria, se levantó la 
sesión, de que certifico en Valencia, á 14 de Enero de IQIQ- — 
V.° B.°: El Presidente, Gonzalo Salva. (Rubricado.) — El .Secre- 
tario, Luis Tramoyeres. (Rubricado.) 

Es copia, de que certifico. 
El Vocal Secretario, 

Luis Tr.\moveres. 



DOCUMENTOS OFICIALES 377 



V 



COMISIÓN PROMNCIAL DE MONUMENTOS HISTÓRICOS 
Y ARTÍSTICOS DE LUGO 

Señores; ' Rcunídos, previa citacióii, á las cinco de 

Várela Lenzano. la tarde dcl día dc la fecha, en la Sala de 

Montenegro y Soto. r\ r í i r • /^ i 't ^ • 

Portábales, D. Inocencio, rrotcsores del Instituto Lrencral y 1 ecnico, 
co„,„Acadé„,icoyenre- j^^ g^.^^^ Vocales dc la Comisión provincial 

presentación del llustrisi- '- 

simo Sr. Obispo. dc Monumentos Históricos y Artísticos que 

Amor Meilán. 

Veíayus, Director del insti- al margen sc índicaa, el Sr. Várela Lenzano, 

tuto General y Técnico. a i ^ • j^ ^ • , ' i • 

Piez, D. Mario, Arquitec- como Academico Correspondiente mas anti- 
lo provincial. guQ^ abrió y presidió la sesión, actuando de 

Secretario el más moderno, Sr. Amor Aleilán, no habiendo con- 
currido los Sres. Portábales (D. Valentín) y González Maseda 
(D. Pedro), por hallarse enfermos, y el Sr. Presidente de la 
Diputación y el Alcalde, por impedírselo otros perentorios 
quehaceres. 

El Sr. Presidente dio cuenta de un telegrama dirigido por el 
Académico Correspondiente de la Historia en Vivero, D. Jesús 
Noya González, rogando se le considerase como presente al 
acto. 

Por orden de la Presidencia también leyó el Secretario el nue- 
vo Reglamento de las Comisiones provinciales de Monumentos, 
fecha 1 1 de Agosto último, procediéndose seguidamente á la 
votación de los cargos que en él se indican, resultando ele- 
gidos: 

Presidente: D. Indalecio Várela Lenzano. 

Vicepresidente: D. José María Montenegro y Soto. 

Conservador: D. Inocencio Portábales Noguera; y 

Secretario: D. Manuel Amor Meilán. 

Correspondientes de la Academia de Bellas Artes el primero 
y el último, y de la Historia los otros dos. 

En vista de la escasez de Académicos que tiene la Comisión, 
aumentada en la actualidad por las enfermedades de los señores 



37° boletín de la real academia de la historia 

Portábales y González Maseda, que les impide concurrir á las 
sesiones, se hizo presente la conveniencia de proponer á la Su- 
perioridad el nombramiento de nuevos Correspondientes, reca- 
yendo estas propuestas en los Sres. D. Joaquín Arias Sanjurjo, 
vecino de Monforte, y D. Manuel García Blanco, de Lugo, para 
Ji Correspondientes de la Historia, y D. Alfredo Lorenzo López y 
D. Luis L. Martí, para Correspondientes de la de Bellas Artes de 
San Fernando. 

Y no habiendo más asuntos de que tratar, el Sr. Presidente 
levantó la sesión y dispuso que se extendiera la presente acta, 
que firma conmigo. Secretario, en Lugo, á ventiuno de Enero de 
mil novecientos diez y nueve. — El Presidente, Vare/a Leuzano. 

El Secretario, 

AL Amor MeilAn. 



COMISIÓN PROVINCIAL DE MONUMENTOS HISTÓRICOS 
Y ARTÍSTICOS DE PONTEVEDRA 

Señores: í^" Pontevedra, á veintidós de Enero de 

D. Casio Sampedro.Acadó- mil novecientos diez y nuevc, reunidos los 

mico Correspondiente de ^ , i T i- 

la Real Academia de' la senores que al margen se expresan, el Insti- 

Hisioria (Decano!. ^^,^q General y Técnico, para proceder á la 

1). José Bañares, Academí- •' ' ^ 

co Correspondiente de la reorganizacióti de la Comisión provincial de 

Real Academia de la His- 
toria. Monumentos Históricos y Artísticos, con- 

D. Manuel de la Fuente, r- , , , . i -r» i i i 

Académico de la de Be- ^orme a lo preceptuado en el Real decreto 

üaldo"" ''° ^"° ''"' ^^ ^-^ ^^ Agosto de 1918, se constituyó la 

D. Antonio Pazos, Presi- sesión bajo la presidencia del señor Acadé- 

dente de la Diputación 

Provincial. mico decano, siendo nombrados: vtceprest- 

D Javier Vieira, Alcalde de ¿ ^ p ;^^anuei jg [^ Fuente, Correspon- 

la capital. ' ' ^ 

D. Ernesto Caballero, Di- cliente de la Real Academia de Bellas Artes; 

rector del Instituto Gene- 
ral y Técnico. Conservador^ D. José Bañares, Correspon- 

D. Juan Argenti, Arquitec- .. . 1 t-» 1 a 1 • 1 1 1 t- i. • 

to provincial, dicnte de la Keal Academia de la Historia, 



DOCUMENTOS OFICIALES 379 

D. Mariano Fernández Ra- y Sec/riario, D. Juaii Argenti, pof no rcsi- 

gel, Arquitecto d ioce- ' 

sano. dir en la localidad más Académicos y ser el 

D. Enrique Zarafiegui, Jefe . . , , 

de la Biblioteca provin- ^ue anteriormente desempeiiaba el cargo, 
ciai (Museo bibiiogrifico,. j ,^ Comisión, por unanimidad, acuerda un 

voto de gracias á D. Xavier Cabello Lapiedra, Presidente hono- 
rario de la misma, como Gobernador civil, por el celo con que 
vela por los intereses históricos y artísticos y por su labor como 
Presidente en la anterior constitución de esta Comisión. 

El Secretario da cuenta de un oficio de la Comisión mixta or- 
ganizadora de las Provinciales de Monumentos, interesando se 
remitiera relación de méritos de los Sres. D. Antonio López 
Hernández y D. Francisco Riestra Calderón, que en la sesión an- 
terior fueron propuestos para Académicos Correspondientes de 
la Real Academia de Bellas Artes, y de la relación de méritos de 
los mismos que fué enviada á-dicha Comisión' mixta, merecien- 
do la aprobación de la Comisión y deseando ésta se interese á la 
Real Academia el nombramiento de dichos señores por sus mé- 
ritos y por la necesidad de sus servicios en esta provincia. 

Dio asimismo cuenta del oficio del Secretario de la Real Aca- 
demia de Bellas Artes interesando al Presidente reúna esta Co- 
misión, y de otro oficio de la Comisión de Oviedo saludando á 
ésta, que es muy agradecido, y se acuerda devolver ofreciendo 
también el concurso de esta Corporación. 

Por último, se acuerda remitir copia del acta á las dos Rea- 
les Academias, según dispone el art. 7.° del Reglamento, ma- 
nifestando el buen deseo existente de velar por los intereses his- 
tóricos y artísticos que están encomendados á esta Comisión 
provincial. 

\' no habiendo más asuntos de que tratar, se levantó la sesión- 
Casto Sampedro. — José Bañares. — Manuel de la Fuente. — Anto- 
nio Pazos. — Javier Vieira. — Ernesto Caballero. — Mariano Fer- 
nández Ragel.— Enrique Zaratiegui. — Juan Argenti. — V.° B.°: el 
Presidente, Casto Sampedro. 

Escopia. 
El Secretario, 

]. Argenti. 



NOXICIAS 



En el mes de Septiembre último falleció nuestro Correspondiente 
Excmo. Sr. D. Alejandro Groizard, Presidente que había sido del Senado 
y actual de la Real Academia de Ciencias Políticas y Morales. Su pro- 
puesta para la de la Historia data del 2 de Mayo de 186S, firmada por los 
Sres. D. Pedro Gómez de la Serna, D. José Amador de los Ríos y D. Vicen- 
te La Fuente. Su elección se hizo el 21 del mismo mes. El Sr. Groizard re- 
sidía entonces en Valencia, de cuya Audiencia territorial era Magistrado. 

— También ha fallecido en el Haya (Holanda) nuestro Correspondiente, 
Excmo. Sr. D. C. F. Fynje de Salverdá, autor de varias publicaciones de 
Geografía é Historia en español y en holandés, referentes á los informes 
á España sobre las cuestiones de las islas dejólo. Su nombramiento data 
de 1898, en cuya época era Cónsul general de la República de Liberia y 
Cónsul de Holanda en Madrid, después de haber ejercido el mismo car- 
go en Barcelona desde 1870 hasta 1881. Era también miembro de la So- 
ciedad Geográfica desde su fundación. Son obras suyas una Historia cii- 
iica de la guerra de Troya, en holandés; unos Apuntes heráldicos, en fran- 
cés, y un bosquejo paleozoológico, en español, titulado El Saharasáuro. 



Entre los legados que á la Academia hizo en su testamento, otorgado 
en Lieja (Bélgica) el 15 de Octubre de 1905, y bajo el cual falleció en Di- 
ciembre de 1914, nuestro Correspondiente en dicha ciudad M. E. O. Dog- 
née, Barón de Viclers, figuraba su Biblioteca, manuscritos, incunables y 
demás libros que tío fueran de Derec/io. La diligencia exquisita puesta por 
nuestro ilustre Ministro de España en Bélgica, Excmo. Sr. Marqués de 
Villalobar, que en medio de las vicisitudes y graves ocupaciones del pe- 
ríodo que ha durado la guerra no dejó de interesarse en los asuntos de 
aquella testamentaría en virtud de la delegación que la Academia le 
había conferido, apenas terminada ésta dispuso que dicha Biblioteca y su 
contenido viniesen á España, y recogidos sus libros en 35 cajones, coa 



NOTICIAS 381 

3.310 kilos de peso, fueron embarcados en el vapor Ripa, de la Sociedad 
Anónima Comercial y de Transportes de Bilbao, de donde salieron de 
Amberes para esta última plaza el 19 de Mayo último, dando cuenta de 
ello inmediatamente á nuestro Cuerpo. 

El vapor Ripa descargó estas cajas en Pasajes el 20 de Junio, y el 2 de 
Julio, en pequeña velocidad, fueron dirigidas á Madrid, donde llegaron y 
fueron recogidas el 10 del mismo. 

Abiertas dichas cajas en esta Secretaría, con autorización del señor 
Director, han sido extraídos de ellas 2.355 volúmenes de obras completas 
de Historia, Arqueología, Jurisprudencia, Literatura, Bellas Artes, Cien- 
cias, y Geografía y Viajes; 200 volúmenes de obras incompletas; 1.792 
ejemplares de las obras particulares escritas y publicadas por el señor 
Dognée; un número todavía no determinado de revistas y folletos de 
varia índole, y otro número extraordinario de libros ú hojas de libros que 
no completan volúmenes ni ejemplares. De la Biblioteca del Sr. Dognée 
no se ha recibido inventario. 

De todo se forman papeletas numeradas, Catálogo y estadística, de 
que oportunamente se dará cuenta á la Academia y en el Boletín. 



•Por conducto del Ministerio de Estado recibió la Academia, con fecha 
del 20 de Julio último, la comunicación que nos dirige desde Schwerin 
(Mecklenburgo) nuestro Correspondiente el Profesor y Bibliotecario de 
aquella Universidad Doctor Ernesto Scháfer, invitándola á su asociación 
á las fiestas escolares con que el 12 de Noviembre próximo se ha de cele- 
brar el quingentésimo aniversario de la fundación de aquella célebre y 
antigua Universidad. En efecto, la Mecklenburgense de Rostock en el 
año 14 19 fué fundada por los Duques de Mecklenburgo Juan II y Alber- 
to I y el Obispo Enrique de Schwerin, con autorización pontificia del 
Papa Martín I, y durante los cinco siglos de su existencia permanente ha 
tenido alzado el pendón de la ciencia y ha sido la madre literaria de los 
setenta mil jóvenes estudiantes que en sus cátedras han ilustrado su inte- 
ligencia y entre los que ha habido algunos esclarecidos españoles. La 
Universidad de Mecklenburgo es la tercera de las de Alemania. 

El señor Director, Marqués de Laurencín, en uso de las atribuciones que 
le confiere el art. vm de nuestros Estatutos, ha confiado al Doctor Scháfer 
la representación de la Academia en los actos literarios de esta solemni- 
dad, encargándole al mismo tiempo la debida felicitación por conmemo- 
ración tan plausible. 



El Ayuntamiento de Palencia incluyó en el programa de las fiestas de 
San Antolín, en el año actual, la colocación de una lápida conmemorativa 



382 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

del establecimieuto de la primera Universidad, que se fundó en España, 
en Falencia, por el Rey Alfonso VIII de Castilla. Esta solemnidad se ha 
verificado el día 3 de Septiembre último, y la lápida se ha colocado en el 
edificio del Instituto General y Técnico de la provincia, á la derecha de 
la puerta de entrada al salón de actos. 

La lápida es de piedra con greca de motivos románicos. — A la derecha 
en el ángulo superior lleva una cruz, y á la izquierda en el superior tam- 
bién un castillo, pues cruces y castillos forman el escudo de Falencia. 

La inscripción que campea en ella dice así: 

UNIVERSIDAD DE FALENCIA 

EN EL AÑO MCCVIII EL REY ALFONSO VIII DE CASTILLA 

FUNDÓ EM ESTA CIUDAD LA PRIMERA UNIVERSID.^D DE ESPAÑA 

EL PAPA URBANO IV EN MCCLXV LA CONCEDIÓ 

LOS MISMOS PRIVILEGIOS QVE A LA DE PARÍS 

EL AYUNTAMIENTO PERPETÚA LA MEMORIA DE TAN 

GLORIOSO SUCESO PARA HONOR DE P.\LENCIA, AÑO MCMXIX. 

No sólo las autoridades y la representación de todas las corporaciones 
eclesiásticas, militares y civiles han tomado parte en la solemnidad, sino 
el pueblo en masa que ha acogido con verdadero entusiasmo esta conme. 
moración. 

El profesor de primeras letras D. Ambrosio Garrachóu, que ha sido el 
promovedor de este acto, se lamenta que se desconozca el paraje que en 
el siglo XIII tuvo la Universidad, aunque la tradición la supone en lo lla- 
mado Ronda de los Estudios. 



El Cónsul general de la República de Colombia en Barcelona, D. Enri- 
que W. Fernández, ha dirigido una circular á todos los Centros literarios 
de España y de las Repúblicas hispano-americanas, y una excitación á to- 
dos los escritores y periodistas de lengua española en los dos mundos 
para que siempre que se nombre ó se escriba sobre la América de nuestra 
raza no se la llame ¡aliña, sino española. Esta idea sigue haciendo su ca- 
mino, principalmente en América, de donde ha partido la primera protesta 
en tal sentido, para evitar, como allí se dice, que «nosotros mismos nos 
neguemos el nombre glorioso que tenemos, rindiéndonos irreflexivos, 
antipatriotas y suicidas á absorciones tenaces de móviles interesados». 



En la sesión del 27 de Junio último presentó á la Academia el Sr. Conde 
de la Vinaza, nuestro individuo de Número, dos ejemplares del libro titu- 
lado Crónica de la Corona de Aragón^ de que es autor D. Gaspar Caste- 
llano de la Feña, Conde de Castellano, E.xtraída de los Anales de Zurita, 



NOTICIAS 3S3 

y destinada á vulgarizar la Historia de Aragón, es muy interesante por la 
escrupulosidad con que se extracta al gran analista. Comprende desde el 
reinado de Don Ramiro Sánchez hasta la proclamación de Don Fernando 
el Católico, y en el prólogo da el autor la razón esencial de tan impor- 
tante trabajo, merecedor, por la rectitud y concisión con que está hecho, 
de los mayores encomios. 



Entre la diversidad de estudios varios que contiene el libro titulado 
Cosas añejas, que ha regalado á la Academia su autor el Sr. Barón de San 
Petrillo, hay uno que se llama Guia de Guias (pág. 15), que nos da noti- 
cias muy interesantes de las que ya en el siglo xviii se publicaron en Va- 
lencia. Como en el Resumen histórico de la Guía UJicial de España, que ac- 
tualmente reproduce esta publicación cada año, se dice que la más antigua 
que se conoce con el epígrafe de Kalendario particular y Guia de foras- 
teros de Madrid e.s del año 1722, suponiéndose que es la primera que se 
estampó en nuestro país, el Sr. Barón de San Petrillo nos da á conocer 
la primera que se publicó en Valencia, segiín la opinión de Orellana en 
su Valencia antigua y moderna (tomo i, folio 25 v.), con el título de Gitia 
de forasteros en Valencia, que fué del año 1741. 

Aunque después de éstas hay una gran laguna, pues no volvió á publi- 
carse hasta 1780, el dato es de interés. Posteriormente, el Calendario ma- 
nual y Guia de forasteros en Valencia se dio á luz con este aditamento en 
su nombre en los años 1784, 1790, 1797, 1802 y 1808, y más adelante sufrió 
nuevas transformaciones en su título y nuevos aplazamientos en su publi- 
cación; de manera que en 1825 se llamó Valencia en la mano, ó Guia 
breve, etc.; en 1827, 1828 y 1835, Guia de naturales y forasteros en Valen- 
cia, y simplemente Guia de Valencia, e^-a 1829, 1830 y 1834. El impresor de 
todas estas Guias fué Benito Moufort, tan acreditado en el arte tipográ- 
fico en aquella capital como en Madrid Ibarra y .Sancha. 

El l^alencia en la mano, ác 1852 y 1858; la Guia novísima de Valencia, de 
1 86 1, y otras publicacioaes análogas, de que fueron autores D. José Ga- 
rulo, D. Filiberto Abelardo Díaz, D. José María Sethier, D. Carmelo 
Navarro Reverter y otros, hasta 1915, no pueden considerarse como con- 
tinuación efectiva de las que publicó Monfort; pero todas contienen datos 
para la historia de esta producción literaria, que en los últimos tiempos 
ha adquirido una importancia extraordinaria. 

Es digno de aplauso el estudio hecho sobre ellas por el Sr. Barón de 
San Petrillo é insertado entre los de sus Cosas añejas. 



El Sr. D. Vicente Castañeda, que es de la masa de los que no dan paz 
á la mano, y cuya bibliografía de asuntos que tocan á Valencia es ya tan 



384 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

numerosa como interesante, ha publicado !as Relaciones geográficas, topo- 
gráficas é históricas del Reino de Valencia, hechas en el siglo XV III á ruego 
del ilustre geógrafo D. Tomás López, que comprenden en este primer vo- 
lumen las provincias de Alicante y Castellón de la Plana. 

Esta obra se adelanta á la continuación de la que la Academia empren- 
dió desde el tomo xl, de su Memorial Histórico respecto á las Retenciones 
topográficas de toda España, y de las que hasta ahora sólo se han publi- 
cado las de todos los pueblos de la provincia de Guadalajara, de las 
que D. Juan Catalina García dio á la estampa los tomos xli, xlii y xliii, 
y parte del xliv, en el que habiendo quedado interrumpidas por su fa- 
llecimiento, la Academia confió la conclusión de dichos volúmenes y de 
todo el XLVí á su malogrado Numerario D. Manuel Pérez Villamil. 

El Sr. Conde del Cedillo tiene ya dispuestas para imprimir las Rela- 
ciones de Toledo; pero, entre tanto, la obra del Sr. Castañeda no puede 
menos de merecer la estimación más alta de parte da la Academia. 



Nuestro Correspondiente en Palencia, Sr. Inclán é Inclán, que es un 
investigador infatigable, ha encontrado la copia auténtica de un privilegio 
de Alfonso VIII en que se rectifica una afirmación de D. José María Qua- 
drado en su obra España, sus monumentos y artes, su naturaleza e historia 
(tomo correspondiente á Valladolid, Palencia y Zamora, pág. 456). El señor 
Quadrado dice, refiriéndose al Priorato de Santa Cruz de la Zarza, que fué 
«habitado por los premostratenses desde que en 1 176 los trajo Alfonso VIII 
del Monasterio de Retuerta, poniendo al Abad Juan á su frente...» La co- 
pia del privilegio lleva la fepha de 6 de Julio de la era 1209 (año 1171), y 
el privilegio está concedido al Monasterio de Santa Cruz y su Abad Juan, 
lo que certifica de que éste ejercía dicho cargo eclesiástico cinco años 
antes de lo que indica el Sr. Quadrado. 

Juan Pérez de Guzmán y Gallo. 



TOMO Lxxv Noviembre, 1919 cuaderno v 

BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES OFICIALES 



I 

LAS CATEDRALES PRINCIPALES DE ESPAÑA 
(ROMÁNICAS Y GÓTICAS) 

Nombrado por el señor Director de esta Real Academia, con 
fecha 12 de Noviembre último, para informar sobre la obra Las 
Catedrales principales de España (románicas y góticas)^ de que es 
autor^el Sr. D. Ricardo Benavent y Feliú, tengo el honor de 
cumplimentar las órdenes recibidas con el dictamen siguiente: 



* 
* * 



Forma la obra un volumen en 4.°, de 402 páginas numeradas, 
impreso en Valencia, en la imprenta de los Hijos de F. Vives 
Mora, el año 1913. Tras una « Dedicatoria > hay dos capítulos, 
destinados al «Poder expresivo de la Arquitectura», el uno, y á las 
«Manifestaciones artísticas que distinguen á la española religiosa 
y civil», el otro. Vienen después 18 capítulos dedicados al aná- 
lisis y descripción de las Catedrales de Santiago, Salamanca (la 
Vieja), Zamora, Sigüenza, Tarragona , Covadonga (Colegiata), 
Cuenca, Toledo, León, Burgos, Pamplona, Sevilla, Plasencia, 
Barcelona, Salamanca (la Nueva), Segovia, Falencia y Oviedo. 
Finaliza el libro con un capítulo llamado «Conclusión». 

En el capítulo del «Poder expresivo», el autor hace una no 

TOMO LXXV 25 



386 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HiSTORIA 

corta excursión por toda la Historia de la Arquitectura, cuya 
marcha le sirve para explayarse en disquisiciones de Estética y 
Filosofía sobre ese gran Artei concfuy'endo con la afirmación 
rotunda del gran poder expresivo que posee. 

En las páginas que dedica á las «Aíanifestaciones artísticas de 
la Arquitectura española» pasa reviáta á los principales estilos 
que la integraron y á sus obras capitales, no sólo en edificios, 
sino en sus accesorios monumentales, como retablos, coros, 
claustros, etc., con variedad de consideraciones sobre lo que fue- 
ron nuestras artes. 

A continuación, los capítulos destinados al análisis y descrip- 
ción de las más importantes Catedrales románicas y góticas es- 
pañolas contienen sendos cuadros de cada una de ellas, com- 
prensivos de muy amplios puntos de vista sobre sus estilos, su 
historia, sus elementos arquitectónicos y suntuarios y su impre- 
sión estética. 

El capitulo de «Conclusión» es un canto entusiasta inspirado 
en la variedad, magnificencia y belleza de los monumentos ar- 
quitectónicos de España, que encuentra sin iguales en compara- 
ción con los extranjeros. 

Aquilatando debidamente el libro del Sr. Benavent y Feliú, 
es de justicia alabar en él, desde luego, el verdadero fervor que 
el tema de las Catedrales españolas le inspira; el conocimiento, 
no empalagoso, que demuestra de historias y teorías arquitectó- 
nicas; y en lo que es nervio de su trabajo, ó sea en los análisis y 
descripciones de las principales Catedrales románicas y góticas, 
el juicioso criterio con que mezcla las cuestiones técnicas que 
con ellas se relacionan, someramente tratadas (y que tan olvida- 
das suelen estar en los libros de los escritores no profesionales 
de la Arquitectura), con las descripciones pintorescas y sensiti- 
vas. Y, en este concepto, hay capítulos muy acertados. Cierta- 
mente, no todas las afirmaciones estéticas ó técnicas, y aun tal 
cual histórica, escritas por el Sr. Benavent, pueden ser asenti- 
das por todos y sin reservas. Mas no hay en ellas nada insensato 
y absurdo, sino puntos de vista opinables legítimamente. 

Es, por tanto, el libro del Sr. Benavent y Feliú una obra fer- 



IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARÍA DE VILLALCÁZAR DE SIRGA ^S? 

vorosa y laudable, de aprovechadísima lectura y enseñanza para 
quienes, sin pretender un estudio arqueológico, técnico y docu- 
mentado de nuestras principales Catedrales, deseen tener de 
ellas mucho más que una visión ligera y de puro turismo, s¿i¿- 
tiendo nuestro Arte y nuestra Historia en lo que tienen de más 
noble y elevado. 

Lo que, con devolución del ejemplar que se me remitió, tengo 
el honor de poner en conocimiento de esta Real Academia. 

Madrid, 29 de Septiembre de 1919. 

Vicente L.ampérez. 



II 

IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARÍA DE VILLALCÁZAR 

DE SIRGA 

Tengo el honor de presentar á esta Real Academia de la His- 
toria el siguiente informe, sobre declaración de monumento na- 
cional de la iglesia de Santa María de Villalcázar de Sirga, en la 
provincia de Falencia, en cumplimiento de las órdenes del señor 
Director, que me fueron transmitidas con fecha del 17 de Junio 
último. 

* 

Integran el expediente que me ha sido remitido, el oficio 
oportuno de la Dirección general de Bellas Artes, fecha 6 dp 
Junio; cinco fotografías con vistas de la iglesia y de dos sepul- 
cros, y el informe emitido por la Real Academia de Bellas Artes 
de San Fernando, con fecha del 1 4 del último Enero. 

En las Disertacioiu's históricas del Orden y Caballería de Tem- 
plarios, de D. Pedro Rodríguez Campomanes, consta entre las 
Encomiendas que tenían en Castilla la de Santa María de Villal- 
cázar de Sirga. Como todas, la Encomienda constaría, en lo ma- 
terial, de la casa ó convento fortificado, y de la iglesia adjunta. 



388 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

fuerte también. Es ésta, incompleta, la que ha llegado á nos- 
otros, y es objeto del presente informe. Muy tratada y apreciada 
ha sido por cuantos se han ocupado de los monumentos de Fa- 
lencia, por lo que, en realidad, bastará resumir las investigacio- 
nes ya efectuadas para formarnos idea de su contextura é interés- 

Su planta presenta la forma de cruz latina con doble crucero 
y tres naves, dando en resumen la silueta de una cruz archiepis- 
copal, inusitada en nuestra arquitectura medieval. Los extremos 
del crucero mayor los ocupan la capilla de Santiago y una torre 
(hoy derruida). La cabecera se compone de tres ábsides rectan- 
gulares. Los pies indican que las naves continuaban con tramos 
que fueron derribados, pues aparect-n tapiadosy con contrafuertes 
visiblemente añadidos. En el lado sur, entre el crucero y el brazo 
mayor, hay un pórtico que ahora tiene un solo tramo, pero que 
tuvo más, formando acaso un nartex lateral, como en San Vicen- 
te de Ávila y en muchas iglesias segovianas. Bajo el pórtico se 
abren dos puntas, abocinadas, con columnas en las jambas y figu- 
rillas en las archivoltas. Encima de la principal hay dos arque- 
rías amedinadas: un Cristo entre los símbolos de los Evangelis- 
tas y los Apóstoles en la más alta, y la Virgen entre varios 
Santos en la baja. En el interior las naves son muy elevadas, 
con pilares compuestos y bóvedas de crucería sencillas. El efecto 
exterior debió ser imponente, pues estaba fortificado, de cuyos 
elementos se conservan algunas almenas y un garitón volado en 
el lado del norte. El interior es hermosísimo por las grandes di- 
mensiones y la pureza del estilo, ojival de transición. Su fecha 
es, sin género de duda, la primera mitad del siglo xiii. 

En dos interpilares fronteros, á los pies de la iglesia, hay sen- 
dos sepulcros. Son unas suntuosas urnas, de estilo gótico del final 
del siglo XIII, cuajadas de relieves y sustentantes de figuras yacen- 
tes. Contiene la una los restos del Infante D. Felipe, quinto hijo 
de Fernando III de Castilla y de la Reina D.^ Beatriz de Suabía. 
Cuentan la C^-ónica del Rey Don Alfonso X y las Memorias histó- 
ricas del Rey Don Alfonso el Sabio, las andanzas y mudanzas de 
este raro personaje, que si no fué una figura de primer orden, 
tuvo relieve suficiente á destacarse como una representación viva 



IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARÍA DE VILLALCAZAR DE SIRGA 389 

de SU época y del estado social de la España de su tiempo. Víc- 
tima de las costumbres imperantes que dedicaban á la Iglesia á 
un niño con imprevisión de sus vocaciones y deseos, lo destinó 
su abuela D.^ Berenguela al estado eclesiástico, y lo confió á la 
educación del Arzobispo D. Rodrigo Ximénez de Rada: y se vio 
Canónigo de San Salvador de Campo de Mua y de Toledo, 
Abad de Valladolid y de Cobarrubias, Obispo electo de Osma, 
á lo que parece, y por fin Prelado electo de Sevilla. Ya en tan 
preeminente posición, tuvo la noble franqueza de reconocerse 
inútil para la vida eclesiástica; y arrostrando el escándalo de la 
Corte y el enojo de su hermano el Rey Sabio, pidió la vuelta al 
estado laico. Y lo que hoy no sería de fácil obtención, lo fué en- 
tonces; y en 1258, el Infante D. Felipe era ya persona civil. Des- 
pués pareció que quería demostrar con su vida lo cuerdo que 
anduvo en dejar el estado eclesiástico, de cuyas virtudes tan le- 
jos estaba. Casóse dos veces, una en 1258, con la Princesa doña 
Cristina, hija del Rey de Noruega, y otra, en 1269, con D.^ Leo- 
nor Ruiz de Castro, hija del Vizconde de Cabrera. Díscolo y pen- 
denciero, rebelóse contra su buen hermano Alfonso X, á quien 
amargó la vida, como jefe de la conspiración de los Laras: y ca- 
pitaneando á los revoltosos, y unido al Rey moro de Granada, 
quebranta iglesias, quema pueblos y roba propiedades. En paz, 
por fin, con su hermano, por cesión de éste, en 1 274, á cuanto 
se le impuso, diríase que la vida del agitado Infante ya no tenía 
objeto, pues el mismo año, según reza su epitafio, murió, siendo 
enterrado en la iglesia de Santa María de Villalcázar de Sirga. 

Sobre quién sea la dama que reposa en el sepulcro frontero 
ha habido discusión. La mayoría de los historiadores que del 
asunto trataron afirman que es D.^ Leonor Ruiz de Castro, se- 
gunda esposa del Infante D. Felipe. .Salazar y Castro, en la His- 
toria genealógica de la Casa de Lara, inserta el testamento de la 
Infanta, otorgado á 17 de Abril de 1275, en el que ordena se la 
«atierre en el Monasterio de San Felices, cerca de Amaya: y 
como apoyando esto, Quadrado cita á Rades, que en el siglo .xvui 
describió su sepulcro en dicho sitio, en el que se veían los escu- 
dos con la banda de los Castro, y otro con siete róeles; anadien- 



39° boletín de la reai academia de la historia 

do que Felipe II mandó, en 1568, trasladar los restos á Burgos 
Fundado en aquel documento, un moderno historiador expone 
grandes dudas sobre que el segundo sepulcro de Villalcázar de 
Sirga sea el de D.^ Leonor de Castro (l). Si no hubiese otro dato 
que ese documento, no sería muy decisivo, pues la historia cuo- 
tidiana demuestra que una cosa es una última voluntad, y otra 
muy distinta su cumplimiento por los testamentarios. Algún ma- 
yor valor habría que dar á lo citado por Quadrado. Mas para un 
moderno analizador del sepulcro, el erudito Sr. Inclán é Inclán 
('en su estudio publicado en el Boletín de esta Real Academia, 
número de Agosto-Octubre de 19 18), el asunto no admite duda, 
aunque confiesa que no hay rastro ni noticia alguna de la fecha 
en que setrajo á Villalcázar el cadáver de D.^ Leonor. 

Argumento del mayor valor, hacia la afirmativa, es el monu- 
mento mismo. Fn efecto, la hermandad con el sepulcro del In- 
fante es absoluta, demostrando estar hechos al mismo tiempo, ó 
con poquísima diferencia, y para dos personas íntimamente liga- 
das; y en el de la cuestión figuran, en las bandas que lo decoran, 
además de dos escudos familiares (no ciertamente de los Castros ), 
compuestos de cinco hojas de árbol y doce jaqueles, los del In- 
fante D. Felipe; el castillo, el águila y la cruz. ^Y qué otra per- 
sona podía usarlos si no su legítima esposa? La cuestión sólo 
podrá fallarla en última instancia la lectura de la inscripción fu- 
neraria; desgraciadamente la adhesión del sepulcro á uno de los 
pilares de la iglesia hace imposible saber si está allí y leerla, caso 
de que así sea, lo cual niega rotundamente el Sr. Inclán é Inclán. 

Viniendo ya al aprecio de ambos sepulcros, ha de sentarse que 
son dos monumentos capitales en la Historia del Arte funerario 
espaíiol-; y, á más, en los de las costumbres, los trajes, los mue- 
bles, la panoplia, los arneses y la heráldica del siglo xiii. Concre- 
tándonos, por el pronto, al del Infante, diremos que se compone 
de una caja paralelepípeda de piedra, sustentada sobre tres leon- 
cetes. Dos bandas, horizontales, abajo y arriba, limitan el neto de 



« 
(i) Amador de los Ríos (^Rodrigo): Restas del traje del Infante Don 

Felipe. (Museo Español de Antigüedades, tomo ix.) 



IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARÍA DE VILLALCÁZAR DE SIRGA 39I 

la urna: llevan escudos alternados: el uno ostenta el castillo de 
los Reyes de Castilla y el águila de la Casa de Suabía; el otro, 
una cruz, que es la del Temple, según Quadrado, y representa el 
voto hecho por Alfonso X y sus hermanos de acudir á las Cru- 
zadas, según Carderera. El neto presenta, en el frente y en los 
costados, una arquería trilobulada, y amedinada en la parte su- 
perior, de muy caracterizado estilo gótico del final del siglo xiii. 
En ella, en bajorrelieve, se desarrolla todo el ciclo de la muerte y 
los funerales del Infante: el fallecimiento, el triste y largo cortejo 
en el que figura la Infanta á caballo, las dueñas, damas y plañide- 
ras, los monjes, obispos y clérigos, los escuderos, con los escudos 
al revés en señal de luto; el caballo del Infante, llevado del dies- 
tro, también con el escudo enlutado; el sepelio ante la Infanta, 
que, vestida con una túnica y desolada, se mesa los cabellos. Las 
escenas, muy pobladas y movidas, son riquísimas en detalles de 
trajes, armas, muebles y arneses. Su pormenor no cabe en este 
lugar, mas puede verse en el doctísimo estudio que el citado 
Sr. Inclán ha publicado en el Boletín de esta Real Academia 
{número de Agosto-Octubre de 1919). Una inscripción, puesta 
detrás de la cabecera del sepulcro, dice así, según el Sr. Inclán: 

«ERA MILLESIMA TRECENTISIMA DUODÉCIMA ÜÜ KALENDAS MENSIS 
DECEBRIS VIGILIA BEATISATURNINI OBIIT DOMINUS FILIPUS INFANS VIR 
NOBILISIMÜS FILIUS REGÍS DOMINI FERNADI PATER CUIUS SEPULTA EST ISPAL 
S CUIUS AIA REQUESCAT INPACE AM FILIUS VERO lACET HIC INECCABEA 
TEMARIE DEVILESIRGA CUIUS OIPATETl DEO E SANTISC'IB COMEDETUR QIT 
IT C DICAT PATER NR A MARÍA». 

Cierra la urna una gruesísima tapa pétrea, desdichadamente 
partida. En ella, en altorrelieve, yace la efigie del Infante, obra 
de grandísimo valer iconográfico, artístico é indumentárico. Tie- 
ne la cabeza apoyada en unos almohadones; el rostro carnoso, y 
con los ojos saltones; en una mano empuña la espada, en la otra 
sostiene un halcón; la pierna derecha cruza sobre la izquierda, y 
ambos pies descansan sobre un perro. Viste un alto gorro con 



392 boletín de la real academia de la historia 

orejeras, túnica ó aljuba interior y otra exterior, con aberturas, y 
un manto con cenefa, á manera de estola, decorada con los cas- 
tillos y águilas heráldicos. Forma marco á la estatua un cuerpo 
de arquitectura, compuesto de dos columnas y un arco, á modo 
de doselete, lobulado y amedinado. El conjunto de este cuerpo 
es de traza gótica, pero llaman la atención los detalles, marcada- 
mente mahometanos: las basas de las columnas, de anillos, se- 
mejantes á las de la Alhambra; los capiteles, con grueso abaco 
cúbico y hojas apencadas, semejantes también á los granadinos; 
las 'ventanas de los simulados edificios, con arcos lobulados. 

Análoga y paralela descripción puede hacerse del de la Infan- 
ta: igual forma, general: bandas con los escudos del Infante, y, 
á más, los citados de cinco corazones y doce jaqueles; neto con 
arcos trilobulados, bajo ios que se desarrollan las escenas de la 
muerte y sepelio; parecida estatua yacente, entre iguales elemen- 
tos arquitectónicos. La vestimenta con que aquélla la representa 
es interesantísima; se compone de alta tiara, con barboquejo, que 
oculta toda la boca y barbilla, al modo mahometano, y manto 
con fimbria labrada con los mismos escudos que el sepulcro. 
Detalladísimamente-se estudia todo esto en el citado artículo del 
Sr. Inclán, y no hay aquí posibilidad de repetirlo. 

Incógnitos por completo son, hasta ahora, los escultores de 
estas hermosas urnas. La concepción y ejecución no es tan pura 
como la de las buenas obras de la época alfousi: son más fran- 
cas, enérgicas é intencionadas. Por ello y por los detalles de ma- 
hometismo de la arquitectura, habrá de afirmarse que las hicieron 
artistas españoles. Y no es uno de sus menores valores arqueoló- 
gicos ese sabor oriental, que ha de relacionarse con el mude- 
jarismo de las vestiduras extraídas de estos sepulcros que guar- 
da nuestro Museo Arqueológico Nacional y con el del tocado 
capital de la estatua de la Infanta. Diríase que una atmósfera de 
mahometismo rodeó en la muerte y sepultura al que en vida tan 
íntimas relaciones tuvo con los moros de Granada. 

Poco habrá que añadir para hacer patente la importancia ex- 
cepcional que tiene la iglesia de Santa María de Villalcázar de 
Sirga y los sepulcros que contiene. Como edificio, es un hermo- 



PUBLICACIONES DEL SEÑOR SERKA Y VILARO 393 

SO ejemplar de arquitectura ojival, al que avalora la singular cir- 
cunstancia de su planta en forma de cruz archiepiscopal; y en su 
historia es un testigo de la existencia y vicisitudes de aquella 
célebre Orden del Temple, más asesinada por sus enemigos que 

muerta por ley de los tiempos. Como ejemplares del arte escul- 
lí 
tórico, los sepulcros son factores sin los cuales no se puede es- 
cribir su proceso en España; y como documento histórico, ellos 
guardan las cenizas de dos personajes reales que influyeron en 
los acontecimientos de uno de los reinados más interesantes de 
nuestro siglo xiii; y, además, sus representaciones escultóricas 
constituyen fuente inagotable y capital para el estudio de las cos- 
tumbres y de la indumentaria de esa centuria en Castilla. Son, 
por tanto, la iglesia y los sepulcros «monumentos nacionales» de 
hecho. El reconocimiento oficial no será, pues, mas que una con- 
firmación, necesaria á los efectos legales. 

La Academia, no obstante mi opinión, resojverá lo más sabio 
y oportuno. 

Madrid, i." de Octubre de 1919. 

Vicente Lampérez. 



III 
PUBLICACIONES DEL SR. SERRA Y VILARÓ 

Por Real orden comunicada, fecha 29 de Abril último, el Ilus- 
trísimo señor Director general de Bellas Artes se sirvió remitir á 
esta Academia varias publicaciones del Presbítero D. Juan Serra 
Vilaró, «al efecto — son palabras de la Real orden — de que la 
docta Corporación, dignamente presidida por V. E. , se sirva 
emitir acerca de las mismas su autorizado informe como base 
del expediente de méritos que se propone incoar el interesado». 

Honrado el que suscribe por nuestro Director con el encargo 
de formular el correspondiente proyecto de informe, se ve pre- 
cisado, en primer lugar, á llamar la atención de la Academia so- 



394 boletín de la real academia de la hfstoria 

bre los términos un tanto vagos de esa Real orden, que no per- 
miten comprender el fin que se propone el interesado ni el ob- 
jeto del expediente que se va á incoar, y que dejan en el ánimo 
cierta duda acerca del sentido y del alcance del informe que 
debe emitirse. ^ 

Con arreglo á las disposiciones vigentes, la Academia está 
llamada á informar en tres distintos casos: cuando se solicita la 
adquisición de ejemplares de un libro; cuando se pretende que 
una obra sirva á su autor de mérito en su carrera, y cuando hay 
que apreciar las condiciones que reúne la persona que aspira á 
ingresar en la Orden civil de Alfonso XII. En cada uno de estos 
casos la finalidad del informe es diferente, pues en el primero 
hay que decir si la obra merece ser considerada como de mérito 
relevante, bien por el trabajo de investigación que demuestre, 
bien por lo acertado de la crítica que en ella campee; en el se- 
gundo es preciso atender especialmente á las condiciones peda- 
gógicas del libro, y en el tercero es necesario apreciar los servi- 
cios prestados por el candidato á la cultura pública. 

¿De cuál de estos tres casos se trata ahora.' Desde luego no 
puede ser del segundo, porque ni consta que el Sr. Serra sea 
Catedrático, ni las publicaciones de éste están destinadas á la 
enseñanza. Tampoco debe ser del primero, toda vez que si se 
hubiese solicitado la adquisición de ejemplares, acompañaría á la 
Real orden, seeún es costumbre hacerlo, la solicitud del intere- 
sado y el informe de la Junta facultativa del Cuerpo de Archive- 
ros. Pudiera tratarse del tercero, pero la mencionada Real orden 
no lo dice, y en esta duda estaría perfectamente justificado que 
la Academia pidiese aclaraciones á la Dirección general de Be- 
llas Artes. 

Sin embargo, suponiendo que se trata de eso último, y que 
el expediente de méritos de que se habla tenga por objeto aqui- 
latar los servicios que el .Sr. -Serra Vilaró haya podido prestar á 
la cultura patria, el Académico que suscribe estima que procede 
informar en el sentido de que el mencionado Presbítero es acree- 
dor á ser condecorado con la Cruz de Caballero de la Orden ci- 
vil de .\lfonso XII, porque las once publicaciones del Sr. Serra 



PUBLICACIONES DEL SEÑOR SERRA Y VILARÓ 395 

que acompañan á la citada Real orden representan un trabajo 
de investigación y de crítica digno de aplauso, y entrañan una 
labor que contribuye á ilustrar no pocas páginas de la Historia 
del antiguo Principado de Cataluña. 

De esas once publicaciones, la más importante por su volu- 
men — 267 páginas en folio, de las cuales 227 son de texto y las 
40 restantes de Apéndices — es la Historia de Cariltma, que es 
también la que menos ha podido contribuir á la reputación del 
Sr. Serra, porque los 16 primeros capítulos, de los 2"] de que 
consta, fueron escritos por D. José Ballaró y Casas — muerto en 
1880, cuando aun no había cumplido veinticuatro años — y sólo 
el resto, 98 páginas, es obra del mencionado Presbítero, y 
porque ni el Sr. Ballaró ni el Sr. Serra hicieron otra cosa que 
recapitular lo que antes habían escrito Fray Manuel M. Ribera, 
el Dominico Salvador Pons, el Notario Llobet, el Abad Ortiz de 
Zarate, Ramón de Puig, el Presbítero Juan Riba, el P. Flores, Vi- 
llanueva, Lafuente, Bafarull y otros historiadores. Es decir, que 
la Historia de Cardona es una obra de mera vulgarización. 

Aunque de menos volumen, porque sólo se trata de folletos, 
el mayor de 138 páginas, tienen más valor histórico las otras 
diez obras del Sr. Serra. 

Hacia 1907, el Obispo Doctor ¡Benlloch encargó al Presbítero 
Serra y Vilaró que ordenase el Archivo de Solsona, llamado epis- 
copal sólo por estar custodiado en las oficinas de la mitra, pues 
en realidad debe llamarse Archivo del Monasterio de Santa Ma- 
ría de Sobona, de Canónigos regulares de San Agustín. Este Ar- 
chivo, que tenía anejo una rica biblioteca, había sido estudiado, 
á fines del siglo xviii, por Miguel Histerri, familiar del Obispo 
Lasala, el Notario de Solsona, Josep Ceriola Font y mosén Do- 
mingo Costa y Bafarull, y por éstos se sabe que era importantí- 
simo por los cartularios y libros, copias de escrituras antiguas y 
multitud de documentos, en su mayor parte pertenecientes á los 
siglos IX al XIV, que lo constituían. Desgraciadamente, fué des- 
truido durante las guerras civiles, salvándose tan sólo unos 2.000 
documentos, de los cuales el Sr. Serra pudo leer y extractar, re- 
uniéndolos por orden alfabético de las localidades á que se refe- 



39'> BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

rían, 1. 1 50; y de esta labor tuvieron origen los folletos titulados 
Senyoriu feudal sobre'l castell de Malgrat, Notes historiques 
d'Olius y Senyoriu de la vescomtal familia Miró. 

En el primero, historia las vicisitudes del castillo de Malgrat, 
desde el año 1089, en el cual era señor de él Berenguer Ramón, 
hasta que en 14 1 el Rey Don Martín quiso resolver á favor de 
Solsona el pleito que ésta sostenía con la villa de Cervera sobre 
el dominio de Malgrat, adquirido por aquélla en 1 396. 

Notes historiques d'Olius es un estudio muy curioso é intere- 
sante de dicha población, célebre en su comarca por la fértil lla- 
nura que, al pie de la falda del «Mons Lacetanus», se extiende á 
la derecha del río Cardener; por la antigua historia de su casti- 
llo, hoy en ruinas y antes palacio de los Condes de Urgel; por el 
título de Marqués que dio á los Obispos de Solsona, y por la 
iglesia de San Esteban, que aun conserva en toda su pureza ar- 
quitectónica su estilo románico. 

No menos interesante es el titulado Senyoriu de la vescomtal 
familia Miró, en el cual da curiosísimas noticias de Altet, Abe- 
11a, Ugern, La Salsa, Madrona, Altes, Ceuró, Qa-V'ila, Pampa, 
Naves, Castells de Naves, Besora, Ossea, Tarascó y Sant Pere de 
Grau d Escales, lugares todos de la llamada Ribera Salada y co- 
marca de Naves. 

Proceden también de los documentos examinados por el señor 
Serra y Vilaró en el archivo del Monasterio de Santa María de 
Solsona las noticias que en el folleto titulado Origen d'algunes 
localitats catalanes., recopila acerca de Pulióla, Castell de PVexa, 
Canalda-Isanta y Castell de Priva, constituyendo todos estos tra- 
bajos una aportación de gran valía para la Historia de Cataluña; 
sin que sea preciso, para demostrar la exactitud de este aserto, 
mas que la ligerísima mención que de cada uno de aquéllos que- 
da hecha. 

En Nostra Dona de la Claustra discurre muy eruditamente 
acerca de la época á que pertenece la artística imagen que lleva 
ese título y se venera en la ciudad de Solsona, examinando las 
opiniones del Padre Camós, Jaume Dachs, Costa y Bafarull, el 
Obispo Ríu y Cabanas, etc., y sustentando la tesis de que Nostra 



PUBLICACIONES DEL SEÑOR SERRA Y VILAR<5 397 

Dona de la Claustra fué construida, ó mandada construir, en la 
primera mitad del siglo xiii, por Berenguer de Font, así como la 
capilla, siendo ésta después tapiada, y dejándosela únicamente 
entrada por el claustro, circunstancia á la que debió la imagen el 
nombre que hoy lleva. 

Importante para la historia del Monasterio de San Vicente de 
Cardona es el Códice que reproduce en el folleto titulado Pre- 
tiosa sive Caput-brevium monasterii castri cardonensis; y muy do- 
cumentado el estudio histórico-crítico que, con el epígrafe de 
Sant-Dubte de Ivorra, hace acerca del prodigio eucarístico acae- 
cido, á principios del siglo xi, en la iglesia de Santa María, del 
pueblo de Ivorra, situado á siete leguas al oeste de Solsona. El 
Sr. Serra refuta con bastante fortuna las opiniones del erudito 
ViUanueva, el cual, sin negar la tradición, no admite la autentici- 
dad de la bula de Sergio IV, y tiene por dudoso y lleno de nuli- 
dades cuanto se cuenta sobre esto anterior al siglo xv. 

El Caii^oner del Calic es una colección de cantos populares, 
letra y música, recogidos por el Sr. Serra en la villa de Bagá de 
labios de un pastor de setenta y seis años, llamado Juan Prat 
Molins, alias Calic. En esta colección se completan y corrigen 
los cantares publicados por Milá y Fontanals, Pelay Briz y 
Guasch. 

Los otros dos folletos contienen las Memorias de los trabajos 
realizados por el Sr. Serra y Vilaró como Delegado-director de 
las excavaciones practicadas en el Dolmen de Llanera (Solsona) 
y en la Cueva del Segre (Lérida); y con decir que ambas Memo- 
rias han merecido ser publibadas por la Junta Superior de Exca- 
vaciones y Antigüedades, queda evidenciada la importancia de 
esos estudios. Por ello únicamente cabe añadir que las afortuna- 
das é inteligentes investigaciones del Presbítero Serra, comple- 
tando trabajos anteriores de Sampere, Vidal y Cazurro, han des- 
truido la antigua opinión de que en la región catalana no existían 
monumentos megalíticos, pues aquél afirma haber encontrado ya 
unas veinte cuevas que conservan restos prehistóricos. 

No es necesario más para que resulte demostrado que la labor 
llevada á cabo por D. Juan Serra y Vilaró, así desentrañando el 



39^ B04.ETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

contenido de viejos pergaminos, como arrancando á la tierra nue- 
vos datos de la vida de los hombre primitivos en aquellos miste- 
riosos momentos de la existencia de nuestro planeta en que lucían 
los primeros albores de la civilización, constituye un positivo ser- 
vicio á la cultura patria. Por ello, entiende el que suscribe que 
debe decirse á la Dirección general de Bellas Artes, en contesta- 
ción á la mencionada Real orden, que el Presbítero Sr. Serra 
reúne las condiciones exigidas para el ingreso en la Orden civil 
de Alfonso XII. 

La Academia, no obstante, acordará lo que estime más arre- 
glado á justicia. 

Octubre, 1919. 

Jerónimo Bécker. 



INFORMES GENERALES 



UNA ESTACIÓN PREHISTÓRICA EN YECLA DE YELTES 

Al sur de la pequeña villa de \ ecla de Yeltes, en la provincia 
de Salamanca, y á distancia de dos kilómetros escasos, se encuen- 
tra un recinto, fortificado con una muralla primitiva que contor- 
nea una elevación natural del terreno, al que la gente del país 
conoce con el nombre de El Lugar Viejo. 

El notable arqueólogo Sr. Gómez Moreno, en un articulo que 
publicó en el Boletín de la Academia de la Historl^ (tomo xlv, 
año 1904), en el que hace un estudio de conjunto de la arqueo- 
logía primitiva de la región del Duero, cita este recinto fortifica- 
do, acompañando un croquis de su planta y una fotografía de la 
muralla. 

No tenemos noticia de que posteriormente haya sido objeto 
de estudio, y habiendo tenido ocasión de explorarlo con algún 
detenimiento, y podido recoger algunas de sus antigüedades, 
que no dejan de tener interés, nos hemos decidido á redactar el 
presente trabajo, para que, recogido y seleccionado de nuevo, 
pueda ser un nuevo dato en la solución de los problemas que 
hoy plantea la prehistoria de nuestra patria. 

Si aportamos este dato, por muy insignificante que sea, no ha- 
bremos perdido el tiempo. 

La muralla. — La estación prehistórica que vamos á estudiar 
está situada en las inmediaciones del río Huebra; corre por la 
parte este su afluente el arroyo Varlana^cwya. ladera, muy escar- 



400 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



pada, constituye ya una poderosa defensa natural; el escarpe se 
prolonga, aunque con acentuación menos marcada, por norte y 
sur, siendo la parte más accesible la occidental. La defensa artifi- 
cial está constituida por una muralla de mamposten'a en seco, 
que bordea la parte superior del escarpe, siguiendo aproximada- 
mente una curva de nivel del terreno, cerrando la meseta, que 
es plana y casi horizontal, quedando así cercada una superficie 
de tres hectáreas y media. Esta muralla está muy bien conserva- 
da en la mayor parte de su longitud, pero sólo hasta cierta altu- 
ra, variable de unos puntos a otros, pues la coronación ha des- 




Fig. I." 

aparecido completamente; su perfil mide en la base un espesor 
de cinco metros próximamente, y el paramento exterior, único 
que puede apreciarse con detalle, por estar el interior tapado 
con tierras, presenta un talud del 30 por 1 00; los mampuestos, de 
piedra granítica y de 50 á 60 centímetros por término medio de 
soga, están bastante bien careados; pero no creemos haj'an sido 
preparados con gran esmero, pues las canteras, abundantes en 
la región, los dan así directamente. El aparejo y aspecto exte- 
rior de la construcción se aprecian bien, sin necesidad de más 
explicación, en la fotografía que la reproduce (fig. I.^). 



UNA ESTACIÓN PREHISTÓkICA EN YECLA DE YELTES 



401 



Dos entradas dan acceso al recinto, y hay otra puerta peque- 
ña, abierta directamente en la muralla, que da á la ladera escar- 
pada del arroyo. 

Respecto al nombre antiguo de la población qué aquí tuviera 
asiento, no hay más indicio que una inscri.pción latina, por des- 
gracia incompleta, hoy propiedad de los Sres. Cáceres, que es- 
tuvo en algún tiempo á la puerta de la ermita de la Virgen del 
Castillo, única construcción que se halla en pie dentro del recin- 
to. La leyenda de esta inscripción es como sigue: 



V s A V & V s T A I. I .5 

robrToenses 
poi. ibedf. nses 



A buen seguro es un límite de términos entre los mirobrigen- 
ses y los folibedíiises; Miróbriga es Ciudad Rodrigo actualmente. 
¿Serían los polibedenses los habitantes del Lugar Viejo de Yecla 
en tiempos de la conquista romana.' Por el momento nada puede 
asegurarse. 

Por la ligera descripción que hemos hecho de la muralla fácil- 
mente se comprende estamos en presencia de una fortificación 
análoga á los castillos y citáneas, más similar de éstas que de 
aquéllos, y, como siempre, la primera dificultad que sale al paso 
es su clasificación cronológica; á falta de datos históricos, la ar- 
queología tampoco los suministra muy completos, pues, como 
se sabe, se encuentran en ellos objetos de muy distintas épocas; 
así sucede en nuestro caso, como veremos más adelante. Es opi- 
nión muy generalizada entre los arqueólogos modernos que este 
género de construcciones alcanza una remota antigüedad, que 
llega, si no á los tiempos neolíticos, por lo menos á los primeros 
períodos de la edad del bronce. Corroboran esta opinión algu- 
nas consideraciones que vamos á exponer. 

La fortificación que nos ocupa pertenece á un sistema regional 
defensivo, situado á lo largo de los ríos Huebra, Yeltes y Ca- 

TOMO LXXV 26 



402 boletín de la real academia de la historia • 

maces, afluentes del Duero, algunos de cuyos elementos mencio- 
na el Sr. Gómez Moreno en el artículo antes citado, pero no lo 
hace de uno muy característico, situado á ocho kilómetros del 
de Yecla, poco después de la confluencia del Huebra y del 
Yeltes, y que no se puede negar son congéneres por la semejan- 
za en el aparejo y perfil de la muralla. Nos referimos al Picón de 
la Mora, recinto de pequeñas dimensiones, forma semielíptica, 
cuyos extremos se apoyan en dos crestones de rocas que dejan 
un espacio sin cerrar del lado más abrigado, naturalmente, por 
la ladera escarpada del río. El tipo de este género de construc- 
ciones lo encontramos en el Mediodía de Francia (Alpes Maríti- 
mos) (l), región que, según reconocen todos los autores, fué ha- 
bitada primitivamente por el pueblo Ligur; bien es verdad que 
los cantos de estos muros son algo mayores y el aspecto de los 
paramentos es distinto, pero estas diferencias son debidas á la 
naturaleza de los materiales, variable de unas regiones á otras. 
Los principios de estrategia, en cambio, que dominaron en la 
construcción son los mismos. 

Ahora bien: Déchelette clasifica, aunque con ciertas reservas, 
como de la edad del bronce estos recintos de Francia; luego si 
admitimos nuestra hipótesis, hay que suponer los españoles de 
la misma época, con la dilerencia de cronología, en más ó menos, 
según el sentido de la difusión, y aun esta diferencia pudo anu- 
larse si ambos proceden de un prototipo común oriental. A esto 
último parece inclinarse el Sr. Gómez Moreno respecto á los de 
la región del Duero, al decir que «recuerdan por su estructura 
las obras ciclópeas». 

Otra circunstancia digna de tenerse en cuenta es el desarrollo 
dolménico de la comarca, cuyo completo estudio está por hacer, 
tallando, por lo tanto, un dato importantísimo para el conoci- 
miento de la prehistoria local. Los dólmenes que hemos visto 
son todos del tipo de cámara circular con galería, análogos á los 
de la provincia de Badajoz, que con tanta competencia ha estu- 



(i) Déchelette: Manuel d' Arc/ieologie, tomón. 



UNA ESTACIÓN PREHISTÓRICA EN VECLA ÜE VELTKS 4O3 

diado el Sr. Mélida {ly, est is dólmenes revelan detalles de cons- 
trucción, como son lo perfecto de las juntas, la tendencia á la 
forma de cúpula en el alzado, la reg.ilaridad en la planta, que de- 
muestran un arte avanzado y una civilización en pleno desarro- 
llo, muy lejos ya del arcaísmo y tampoco cercana de la deca- 
dencia. 

Particularidades de la misma índole se aprecian en la fábrica 
<le los muros de los recintos, cuya mampostería en seco podría 
aun hoy ponerse por modelo. Esta comparación nos lleva á la 
consecuencia de que no sería muy desatinado pensar fué un 
mismo pueblo el que, al culminar la edad de piedra y comenzar 
la de los metales, ó sea en el período primero de la del bronce (2), 
construyó los dólmenes y las murallas del Lugar Viejo de 
Yecla. 

Si llevamos la comparación anterior á la comarca meridional 
francesa, el resultado es más desconcertante, pues si bien los 
dólmenes de esta región son de época avanzada, por haber sumi- 
nistrado instrumentos metálicos, en cambio su construcción es 
del tipo arcaico y al parecer primitivo. Pero esto no quita valor 
á nuestro argumento, y no quiere decir otra cosa que, sea por la 
influencia oriental, ó bien por desarrollo natural, como pretende 
la nueva teoría occidentalista, el tipo dolménico se perfeccionó 
en la Península ibérica lo mismo que en la costa occidental 
francesa. 

Los CAB.\Li.rros prutohisi ókicos de Yi-.cl.a. — Si realizamos una 
pequeña excursión por los alrededores del recinto fortificado 
antes descrito, nos encontramos en seguida sorprendidos por los 
nombres con que distingue la gente del campo algunos de los 
accidentes del terreno, precursores casi siempre de hallazgos 
afortunados para el explorador de antigüedades; la futnte del 
Moro, al sudeste, no nos ofrece nada de particular al exterior; 
pero si continuamos por un sendero en dirección sur, siguiendo la 
ladera derecha del arroyo Varlaña, conocida por la Diabla, dare- 



(i) Mélida: Dólmenes de la provincia de Badajoz. 

(2) Admitimos la clasificación cronológica de Déchelettc. 



404 



boletín de la RKaL academia hV LA HISTORIA 



mos, después de andar un centenar de metros, con \2. peña de los 
siete Infantes de Lara, donde observaremos un sencillo al par 
que notable grabado rupestre. Esta roca, granítica como todas 
las de la comarca, sobresale un metro próximamente sobre el 
suelo, y presenta, orientada al poniente (circunstancia muy sig- 
nificativa), una cara plana, cuyo contorno irregular mide cuatro 
metros de longitud por dos de anchurra máxima, donde está 
grabada una tropa de caballos formando una composición que 




Fíe:. 2.' 



ocupa 0,go metros de largo por 0,6o metros de ancho. En la 
figura 2.^ damos una fotografía de un calco del conjunto de esta 
composición, en la que se aprecian los caballitos mucho mejor 
que en el original, por haber procurado que las sombras acusen 
bien los contornos. 

Conviene advertir que una cruz y un letrero que aparecen 
también grabados en la peña, y como es consiguiente ha repro- 
ducido la fotografía, no tiene nada que ver con lo prehistórico; 
además, la última figura de la derecha, en la que parece haber 
querido representar un animal de especie distinta a los del resto 
del grupo, aparece mutilada, habiendo sido repicado su con- 



UNA ESTsCIÓN PREHISTÓKICA DE YECl.A DE YELTES 405 

torno en época recieate. También haremos observar que sólo 
son seis las figuras grabadas, en discordancia con la disparatada 
leyenda popular que cuenta estar enterrados debajo de la peña 
los siete Infantes de Lata. 

Examinando con un poco de atención estas figuras se observa 
el arcaísmo de su estilo, que no se parece en nada ni al arte ru- 
pestre de los tiempos paleolíticos (I), ni al de las representacio- 
nes del neolítico, donde la estilización alcanza su límite máximo; 
se nos presenta, á nuestro entender, un tipo nuevo que tiene su 
desarrollo progresivo en las numerosas representaciones del 
caballo en el arte ibérico; en efecto, no puede negarse su paren- 
tesco con el de las fíbulas hispánicas, de la espada de Almedi- 
nilla y de la cerámica pintada de Numancia; son siempre los 
mismos caballos con cuello de cisne, tipo que evoluciona desde 
el infantil y simbólico que estamos estudiando hasta convertirse 
en un motivo puramente ornamental. 

El carácter simbólico de estos caballitos no es muy difícil de 
demostrar. Sabida es la asociación del caballo, como animal sa- 
grado, al culto solar desde la edad del bronce, y que este hecho 
tiene algún precedente neolítico como lo demuestran los cráneos 
de esta especie de animales encontrados en el túmulo de Alané- 
Lud, noroeste de Francia (2); si á esto añadimos las numerosas 
representaciones solares que aparecen en objetos que nos ha 
suministrado la estación prehistórica de Yecla, y que más ade- 
lante haremos notar, tácilmente se comprende que la peña de 
los Infantes de Lara fué un altar dedicado al astro divinizado. 

Lo que no aparece tan fácil es precisar la época á que per- 
tenece el monumento. Para intentarlo es preciso fijarse primera- 
mente en que la impresión de las líneas es muy poco profunda 
y da el aspecto de haber sido hechas con un instrumento poco 



(O Para comprobar este aserto puede verse el interesante y reciente, 
folleto Los Caballos del cuaternario superior, según el arte paleoltiico, 
donde su autor, el sabio geólogo y paleontólogo Sr. Hernández-Pacheco, 
hace un bien documentado estudio de las primitivas representaciones 
rupestres de estos animales. 

(2) Díchelette: Manuel, tomo 11. 



4o6 BOLETÍN DE I.A REAI. ACADEMIA DE l.A HISTORIA 

afilado. Las representaciones rupestres más semejantes á la de 
nuestro caso, de las que conocemos, son las de Liguria: presen- 
tan la misma técnica y el mismo arte realista arcaico; pertenecen 
como es sabido al primer período de la edad del bronce. Los 
grabados de nuestra Península de esa misma época nos ofrecen 
todavía tipos muy estilizados, según deducen los Sres. Cabré y 
Hernández-Pacheco del estudio de las composiciones grabadas 
en la Peña Tu. Por esta razón creemos que los caballitos de 
Yecla, algo más modernos, deben colocarse en los primeros pe- 
ríodos de la edad del bronce, después de pasada la del cobre, ó 
sea al fin del i ó en el ii de la cronología de Déchelette. 

Objetos encoxtrados dentro del recinto. — Pasemos á analizar 
los objetos encontrados en el interior del recinto fortificado. No 
veremos nada nuevo, sino una repetición de los suministrados 
por otras ciudades ibéricas. Seguiremos un orden cronológico 
en la enumeración,- aunque salvando por adelantado la absoluta 
seguridad de la clasificación; pues en yacimientos como éste, 
donde se encuentra.! mezcladas varias civilizaciones, continuaron 
con frecuencia en uso objetos primitivos al lado de los nuevos 
más perfectos que iban apareciendo. 

En la capa de terreno laborable, y aun por debajo, hasta una 
profundidad de cerca de un metro, se han encontrado algunas 
monedas romanas, piedras de construcción, ladrillos y una mo- 
neda de Alfonso IX de León. Los objetos ibéricos aparecen en 
una zona inferior, que llega hasta la roca y mezclados con una 
gran cantidad de ceniza. Esta superposición y la circunstancia de 
aparecer la mayor parte de los hallazgos con señales evidentes 
de haber sufrido la acción del fuego, hace recordar las excava- 
ciones de Numancia y no tendría nada de e.xtraño que, como 
allí, la primitiva población ibérica fuera destruida y edificada 
otra sobre las ruinas. LTna exploración completa y metódica del 
subsuelo aclararía esto y otras muchas cosas que hoy no po- 
demos mas que presumir. 

' AI período neolítico podemos asimilar una vasija de forma de 
cazuela y manufactura muy tosca; tiene un diámetro de 12 cen- 
tímetros en la parte superior; es de barro pardo-rojizo en las su- 



USA ESTACIÓN PREHISTÓRICA EN YECLA DE YELTES 



407 



perficies y más obscuro en el interior, lo que prueba una cocción 
muy imperfecta. Se encuentran muchos fragmentos de cerámica 
de este tipo y otros de coloración pardo-negruzca fabricados 
con arena muy gruesa que pudieran pasar por neolíticos, pero 
que indudablemente son manifestaciones de un arte burdo de 
época posterior. Pero el hallazgo de un hacha de piedra puli- 
mentada demuestra que existió una civilización en aquellos 
tiempos. 

De neolítico puede también clasificarse el objeto fotografiado 
en la parte alta de la figura 3.^; se diferencia de los otros dos de 




Fil- 



ia misma figura en que el orificio está practicado con un instru- 
mento muy poco afilado. Los tres están fabricados en pizarra 
gris: el primero mide 9 centímetros de diámetro y dos de grue- 
so en el eje; su forma es la de un elipsoide de revolución muy 
achatado; debió usarse con un mango, constituyendo un arma 
parecida á la porra (I), que aun es frecuente en la gente de cam- 
po. Análoga aplicación tendría el representado en la parte cen- 
tral, aufkque por tener al agujero cilindrico lo creemos posterior. 
Estos discos se emplean todavía como objetos de culto entre 



(i) Déchelette: Manu:l, tomo 1. 



408 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

algunas tribus de África y no falta quien opina tuvieron la mis- 
ma significación en los tiempos prehistóricos (l). La placa de la 
parte inferior de la figura, en la que se observan dos de los cua- 
tro orificios que tendría cuando estuviera completa, es un brazal 
de arquero, característico del período eneolítico, aunque la per- 
fección con <^ue 'están hechos los taladros nos ofrece alguna 
duda respecto a su antigüedad. 

Los objetos metálicos que hemos podido recoger son: una 
lezna y un formón de hierro, los dos de. igual longitud, 78 milí- 
metros; .fragmentos de clavos y remaches del mismo material, 
dos fíbulas incompletas, una de bronce (la más pequeña) y otra 
de cobre, y una plaquita cuadrada de un centímetro de lado, 
también de bronce moldeado, ornamentada con una estrella que 
tiene un apéndice rectangular de 17 milímetros de longitud, ter- 
minado en un ensanchamiento donde se ve un aspa incisa; de la 
cara opuesta á la estrella sale, formando cuerpo con la placa, un 
clavo muy corto, con la cabeza remachada; esta pieza debió de 
formar parte de algún objeto de adorno. 

La fíbula de bronce es de arco naviforme, con apéndice cau- 
dal levantado, adornado con varias molduras cilindricas, y ter- 
mina en un disco un poco cóncavo, como si hubiera tenido un 
esmalte; faltan la aguja y el muelle, y el porta-aguja es relativa- 
mente corto. Esta fíbula, muy parecida á otras encontradas en 
Portugal, puede clasificarse como de La Teñe L 

La segunda fíbula que como ya hemos dicho es de cobre, 
pertenece al tipo de anillo, característico del arte ibérico; está, 
como la anterior, incompleta, pues falta el muelle, la aguja y el 
porta-aguja. Aunque líbulas de este tipo hispánico ha encon- 
trado el Aíarqués de Cerralbo en sepulturas hallstatianas, por 
comparación con otras encontradas en Cabrera de Mataró, po- 
demos suponerla de siglo iii antes de J. C. A este mismo siglo 
debe pertenecer la anteriormente descrita, pues aunque el pe- 
ríodo de La Teñe I comprende los v y iv, la cronología ibérica 



(1) Diccionario Espasa, artículo África. 



UNA ESTACIÓN PREHISTÓRICA EM YECl.A DE YEI.TES 4O9 

« 

va algo retrasada de la celto gala, que es á la que se refiere prin- 
cipalmente la de Déchelette. 

El material de los objetos de hierro es de tal dureza que ape- 
nas le entra la lima, lo que es una comprobación del progreso de 
la metalurgia en la civilización prerromana de nuestra Península, 
hecho ya comprobado en otros hallazgos congéneres. 

La cerámica ibérica es abundantísima, pero, desgraciadamente, 
no ha llegado á nosotros ninguna vasija completa ó que pudiera 
ser reconstruida. Los fragmentos que hemos recogido denotan 
un material excelente, una construcción esmerada, en la que se 
ha empleado el torno y una gran variedad de tipos. Por lo que 
se refiere á la coloración, puede clasificarse la cerámica en dos 
categorías: la gris y la roja; pero lo mismo en una que en otra 
hay tonalidades muy diversas; también se presenta el color negro, 
dado por medio de un barniz sobre el barro rojo. 

En general, esta cerámica es lisa, pero también se encuentran 
algunos ejemplares adornados con ornamentación geométrica 
incisa, ya siguiendo líneas rectas, ya curvas repetidas en forma 
de festón. 

En un curioso ejemplar se ven cinco alveolos practicados con 
un instrumento de punta semiesférica, y tan desordenadamente 
dispuestos en forma de cruz, que contrasta este descuido con la 
finura de la pasta y la esmerada confección del vaso, que sería 
seguramente un bonito ejemplar cuando estuviera completo. 

La ornamentación pintada hace su acto de presencia en un 
pequeño fragmento donde sólo puede apreciarse una línea ondu- 
lada de color rojo que apenas se destaca del fondo, un poco más 
claro; es el estilo de la cerámica numantina, pero de manufac- 
tura algo menos cuidada. 

Toda esta cerámica, como los objetos que vamos á enumerar 
á continuación, pertenecen á una fase avanzada de la segunda 
edad del hierro. 

El amuleto de barro grisáceo, representado en dos proyeccio- 
nes en la figura 4."^, tiene grabada una cruz swástica, signo que, 
aunque sea originario de Grecia, según opinión de los más auto- 
rizados arqueólogos, se repite de una manera frecuentísima en 



410 



boletín df r. » real academia de la hisioru 



los países de Occidente. Aparece en las citanias de Portugal y 
Extremadura, que tienen una íntima relación con nuestro caso. 
El diámetro de este amuleto es de 25 milímetros. Pudo servir 
también, y de ello hay precedentes, como matriz para ornamen- 
tar objetos de cerámica, aun sin perder su carácter profiláctico. 




Fig. 4.° 



Relativamente numerosa es la colección de fusayolas de barro 
que hemos recogido; las hay de diferentes dimensiones, formas 
y colores, y hasta dos ejemplares ornamentados, uno con círcu- 
los y líneas punteadas, y otro con una cruz, combinada también 
con círculos. 

El diámetro de estas fusayolas oscila entre 45 y 22 milí- 
metros. 

L.\S ESFERILL.^S DE BARRO V LAS REPRESENTACIONES SOLARES. No 

podían faltar las consabidas esterillas, que salen con tanta fre- 
cuencia en los restos de poblaciones ibéricas; fabricadas con el 
mismo material que las fusayolas, son ya lisas, ya ornamentadas 
con pequeños agujeros, distinguiéndose en estas últimas tres tipos 
diferentes: en el primero, los agujeros son poco profundos, cons- 
tituyendo círculos con el centro marcado en relieve, recordando 



U\A ESTACIÓN PREHiS 10 .'.lOA EN YECLA Dü YEr.TES 4IT 

el adorno, tan conocido, de los círculos concéntricos reducidos 
á su más mínima expresión. El segundo tipo tiene los agujeros 
más reducirlos en extensión, pero profundizan bastante en la 
masa. En el tercero están distribuidos en líneas que siguen círcu- 
los máximos y el ecuador de la esfera. En los dos primeros gru. 
pos, los'agujeros están distribuidos á granel en toda la superficie. 

El ejemplar de más tamaño, que es hueco, tiene un diámetro 
de 42 milímetros, pero esta dimensión es excepcional: lo 
corriente es 25 milímetros; las más pequeñas sólo alcanzan 
16 ó 17. 

¿Qué uso se le destinaba á estas esterillas.'' El señor Marqués 
de Cerralbo, en su notabijísimo estudio Las Necrópolis ibéricas, 
las supone una reminiscencia del escarabajo egipcio y represen- 
tativas, como la fusayola globular, de la vuelta á la vida. Para 
nosotros está muy claro que son representaciones del globo 
solar, como lo fué también el escarabajo en Egipto, además de 
simbolizar la renovación constante de la vida. El precedente lo 
encontramos acudiendo de nuevo á la notable obra de Déche- 
lette, donde, al hablar del arte en la primera edad del hierro, 
están los siguientes párrafos que transcribimos: 

«Al lado de la antigua representación del sol-rueda aparecen, 
desde la época de Hallstatt, las primeras del sol-globo, transfor- 
mación debida al progreso" de los conocimientos astronómicos 
en los países del Sur. 

»Tal es, al menos, la interpretación que proponemos para una 
serie de pequeñas joyas importadas de Etruria al territorio suizo 
en el siglo vi, antes de J. C. Aunque muy poco conocidas, pre- 
sentan, sin embargo, un gran interés desde el punto de vista ico- 
nográfico...» 

Se refiere Déchelette á unos globitos de oro afiligranados, cuyo 
parentesco inmediato con las esférulas ibéricas salta á la vista; la 
ornamentación de aquéllos, que sigue también los meridianos y 
el ecuador de la esfera, formada con menudos glóbulos, tiene 
mucha semejanza con las líneas punteadas de las bolitas del ter- 
cer tipo antes descrito. 

Las del segundo grupo tal vez se completarían con una repre- 



412 boletín de la real academia de la historia 

sentación material de los rayos solares introduciendo en los agu- 
jeros palillos de madera, á modo de erizo, y un ejemplar de los 
del mayor tamaño, hace pensar en una representación de la 
bóveda celeste tachonada de estrellas. 

El disco solar va, como se sabe, frecuentemente asociado á la 
barca ó al carro, recordando el viaje mítico del astro durante la 
noche; la materialización de este conjunto nos parece encontrarla 
en unas cazoletas de barro encontradas en el recinto objeto de 
este estudio, que parecen, por su tamaño, destinadas á recibir 
las esférulas, y aun pudiera pensarse, entrando algo en el terreno 
de la fantasía, que la cazoleta fuera montada sobre el carro 
celeste. 

Representaciones solares son también la swástica del amuleto, 
la cruz de una de las fusayolas ornamentadas que antes mencio- 
namos, la estrella del objeto de bronce y las fusayolas de forma 
troncocónica, de las que hay un ejemplar en nuestra colección. 
Esto demuestra la importancia que se le dio al culto astral (l) 
habiendo perdurado hasta después de la conquista romana, como 
lo prueban las estelas funerarias, qiie en gran número ha suminis- 
trado la estación de Yecla, y que no describimos en detalle por 
haber ya sido dadas á conocer por el Sr. Gómez Moreno. Estas 
estelas, aunque con inscripciones latinas, son de tipo genuina- 
mente ibérico, y llevan, salvo pocas excepciones, en la parte alta 
un sol figurado por una estrella derivada de la swástica, de bra- 
zos curvos, y debajo una «línea horizontal, vuelta en ángulos rec- 
tos hacia arriba por sus extremidades» (2). 

Este último dibujo, que á veces se desdobla en dos escuadras, 
nos lo explicamos como representación también de la barca solar 
6 como degeneración de los cuernos sagrados, símbolo de la 
luna; en uno ú otro caso, siempre es un signo astral solidario de 
la estrella. 



(i) De la misma opinión es nuestro eminente Cerralbo, quien des- 
arrolla con gran amplitud y erudición este tema en sus Xecrópolis ibéri- 
cas, donde atribuj'e, con sólido fundamento, i'epresentación solar á la 
fusayola troncocónica. 

(2) GÓMEZ Moreno: artículo citado. 



UNA ESTACIÓN PREHISTÓRICA EN YECLA DE YELTES 4I3 

Además de los objetos de que hemos hecho mérito, han salido 
entre los escombros de la ciudad ibérica piedras de molino de 
mano, proyectiles de honda, pizarras planas para afilar instru- 
mentos metálicos, pesas de barro, cuernos de ciervo, colmillos 
de jabalí, numerosos huesecillos de animales y un fragmento de 
una cuchara de hueso. También se encuentran cantos rodados 
esféricos de pequeño tamaño, que probablemente tendrían el 
mismo uso profiláctico que las esférulas de barro. 



Del examen que antecede se deduce un hecho que tiene algún 
carácter de generalidad en nuestra Península, y es la ausencia de 
restos de civilización de un período de muchos siglos. Concre- 
tándonos á nuestro caso, vemos que después de las manifesta- 
ciones del neolítico y de los comienzos de la edad del bronce, 
saltamos bruscamente á la época de La Teñe. Lo más probable 
es que este hiatus no sea mas que aparente (l), y en futuras 
investigaciones se pueda establecer la continuidad hoy interrum- 
pida. Por eso sería muy de desear que se realizaran excavacio- 
nes dentro del recinto y se buscaran y exploraran las sepulturas 
que indudablemente existirán en la región. Que estas investiga- 
ciones habrían de tener éxito no cabe dudarlo, pues lo que hemos 
expuesto demuestra lo mucho que darían á luz las cenizas del 
Lugar Viejo si se removieran metódicamente. 

Otra circunstancia que conviene hacer notar es la coinciden- 
cia del arte ligur con el nuestro en la primera edad de los meta- 
les, como observamos al tratar de la muralla y los caballitos de 
\&peña de los siete Infantes de Lara; ello está de acuerdo con la 
moderna hipótesis de Schulten (2) sobre los primeros pobladores 
de la Península, que supone fueron los ligures, raza que, según 



(i) Tenemos noticia de que en la misma provincia de Salamanca, 
cerca de Béjar, se ha encontrado un hacha de talón correspondiente al 
m período de la edad del bronce. 

(2) En esta parte hemos consultado, con gran fruto, la excelente His- 
toria de España del Sr. Ballesteros. 



414 EUl.tTIN DE LA KEAL ACAPEMIA DE I A HISTORIA 

Jullián, construyó los dólmenes, tan abundantes en las provin- 
cias occidentales de España y Portugal. Siguiendo la teoría del 
profesor alemán, los iberos no llegaron á la meseta central hasta 
el siglo m (antes de J. C), habiendo sido expulsados de la Galia 
hacia el año 400 1 antes de J. C), lo que explica la aparición de 
objetos en La Téne I (siglos v y iv , con el consiguiente retraso. 

Pero antes había ocurrido la invasión céltica, procedente tam- 
bién de Francia, y como estos celtas pasaron los Pirineos hacia 
el año 600, traían la civilización de Hallstatt, de la que no hemos 
encontrado ningún vestigio. Ahora bien, los celtas siguieron el 
valle del Duero hasta la costa, y en Portugal se han descubierto 
restos de la primera edad del hierro; luego forzosamente tiene 
que haberlos en la región fronteriza objeto de nues'ro estudio, y 
se encontrarán seguramente, como Siret y el Marqués de Cerralbo 
los han encontrado en la zona sur y central de la Península, si 
hay quien se interese en buscarlos. 

Resumiendo lo anteriormente expuesto, podemos decir que, 
en nuestro concepto, el Lugar Viejo de Yecla fué ocupado pri- 
meramente, en tiempos remotos, por la raza de los ligures; esta 
ocupación debió durar muchos siglos, y de ella nos dan testimo- 
nio la muralla, el grabado rupestre de los caballitos, que supone- 
mos colocado entre el I y II períodos de la edad del bronce, 
por el año 1900 (antes de J. C), y los pocos objetos neolíticos 
y eneolíticos enumerados á su tiempo; por deducción, sospecha- 
mos la existencia de una civilización hallstatiana céltica en los 
siglos V y IV, durante los cuales debió pertenecer la ciudad á la 
tribu de los saefes. Por último, en el siglo 111 aparece perfecta- 
mente definida la denominación ibérica, con su arte propio, for- 
mado á merced de las influencias oriental y de La Téne I, que 
perduró aun después de la conquista romana, hasta que dejó de 
habitarse la ciudad, en una época que desconocemos. El pueblo 
ibero, que ocupaba la región á la venida de los romanos era el 
de los vettoties, que, como es sabido, comprendía las provincias 
extremeñas y la de Salamanca. 

No podemos terminar estas líneas sin mostrar nuestro más 
sincero reconocimiento hacia los Sres. Aparicio, Moran y La- 



MONUMENTOS ROMANOS DE LA ANTIGUA AUGUST08RIGA 415 

fuente. El primero, cultísimo párroco de Vecla de Yeltes, ha 
cooperado de una manera entusiasta en nuestras exploraciones, 
y los segundos, ventajosamente conocidos por sus publicaciones 
sobre asuntos históricos y arqueológicos, nos han facilitado 
nuestro estudio con sus valiosas indicaciones. 
Marzo de 19 19. 

José Luis Martín Jiménez. 



II 

MONUMENTOS ROMANOS DE LA ANTIGUA AUGUSTÓBRIGA, 
HOY TALAYERA LA VIEJA, EN LA PROVINCIA DE CÁCERES 

No hace mucho tiempo recibió la Academia una comunicación 
suscrita por D. Antonio Núñez (persona que llevada de sus afi- 
ciones á cosas de Historia y Arqueología comunicó algunas re- 
ferencias y datos útiles á nuf stro inolvidable P. Fita), denuncian- 
do, según informes que le había dado D. Alfonso Higuero, veci- 
no de Trujillo, el peligro que á causa de la proximidad del río 
Tajo pudiera amenazar á la estabilidad de un monumento roma- 
no, de un templo, dice, que sobre la orilla izquierda se aba, en la 
villa de Talavera la Vieja, en la provincia de Cáceres; y debe re- 
cordar el que suscribe que cuando se dio cuenta de esa comu- 
nicación en Junta de Academia, tuvo la honra de manifestar en 
ella que había visto, hacía poco tiempo, el monumento de que 
se trata y otros que conserva aquella población, escondida y olvi- 
dada hoy, la cual fué en lo antiguo la ciudad de Augustóbriga, en 
la Lusitania, y que no advirtió corriese peligro el edificio de re- 
ferencia, lo que sólo podría aclararse haciéndole objeto de un re- 
conocimiento por personas técnicas, á consecuencia de lo cual 
la Academia acordó pedir informes á la Comisión de ¡Monumen- 
tos de Cáceres. Contestó ésta, en efecto, en oficio de 2 de Octu- 
bre de 1916, diciendo que, según carta de L). Andrés Arroyo, 
Farmacéutico de aquel pueblo, comisionado por el Ayuntamien- 



4l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOKIA 

to para satisfacerla demanda, seis columnas del templo se man- 
tienen en pie merced á reparaciones que por gestión del comu- 
nicante se hicieron unos doce años antes; que las filtraciones del 
Tajo teme ocasión en la completa ruina del monumento, y que 
muchas piedras del basamento habían caído al río, sin que haya 
podido conseguir que se extraigan y coloquen en su lugar. 
En vista de esta contestación, que confirmaba lo expuesto por 



í7,eo 






J T 



5^ 




Uto Tojo v , 



Fig. i.° — Corte del terreno y situación del monumento. 

el denunciante, fué comisionado el que suscribe para informar á 
la Academia sobre el particular, y afirmándose en el convenci- 
miento de que nada de cuanto sobre el particular se dijera ten- 
dría valor alguno mientras no se basara en una opinión técnica, 
se dirigió particularmente á su buen amigo, nuestro inteligente 
cuanto activo Correspondiente en Cáceres D. Juan Sanguino, para 
que, bien fuera del Arquitecto 6 del Ingeniero provincial, consi- 



MONUMENTOS ROMANOS DE LA ANTIGUA AUGUSTÓBRIGA 417 

giüera el deseado dictamen, acerca de si se anuncian desprendi- 
mientos de tierra ó algo de particular en el escarpe en que 
asienta el edificio, como también si se advertía algún movimien- 
to en las piedras del basamento. 

La diligencia del Sr. Sanguino consiguió, en efecto, que el re- 
conocimiento se hiciese y que de ello diese cuenta á la Comisión 
de Monumentos de Cáceres el Ingeniero jefe de la provincia don 
José Granda, en la siguiente comunicación: 

«D. José Gil Martín, Maestro de Obras y contratista de Obras 
públicas, ha reconocido el monumento de Talavera la Vieja en 
Septiembre de 19 1 8, por encargo del que suscribe, é informa 
que, á su juicio, no corre peligro alguno por el momento; que 
una parte del basamento, la que figura rayada en el croquis 
(fig. I.'^), ha tenido algún movimiento por efecto de las excava- 
ciones producidas en el terreno por las aguas de lluvia, proce- 
dentes del pueblo que pasan lamiendo el basamento y descal- 
zándolo, al verter en en el río. El terreno del escarpe es de arci- 
lla dura y no presenta á la vista grietas ni desprendimientos. 

»Sería conveniente desviar las aguas para que no lamieran el 

monumento 6 encajonar, por medio de una obra de contención, 

el terreno contiguo al mismo, para evitar que prosiguieran los 

desprendimientos. 

Cáceres, 5 de Novicmbie de 1918. 

José Gr.anda». 

Deduce de esta comunicación el que suscribe que el monu- 
mento está como él lo vio en 1915, como lo vieron en el 
siglo xviii D. Ignacio de Hermosilla y D. José Cornide que lo 
describen y publican en las Memorias de la Academia (tomo i, 
páginas 345 y 363), y D. Antonio Ponz, que también lo describe 
y dibuja en su Viaje de España (tomo vii, pág. 79); pero que 
no por eso deja de ser conveniente y oportuno aprovechar el avi- 
so, por lo cual propone á la Academia, á la que en primer tér- 
mino corresponde velar por la conservación de los monumentos 
históricos y artísticos, pida á la Superioridad sean declarados 
monumentos nacionales los dos monumentos romanos importan- 
tes que en Talavera la Vieja se conservan y que son el de refe- 

TOMO LXXV -7 



4lS BUI.ETIN UE I. A REAL ACADEMIA UE [,A HISTORIA 

rencia y un templo situado frente al primero, y encareciendo la 
necesidad de que en éste se hagan las obras de consolidación ne- 
cesarias. 

Y para ilustrar convenientemente tan notables restos arqui- 
tectónicos ofrece el que suscribe á la Academia las observacio- 
nes que recogió por fruto de su viaje en las siguientes líneas: 

AVGVSTOBK IG A 
(Tal.ivera la Vieja.) 

Escondida y olvidada, á la parte sudeste de la provincia de 
Cáceres y á la margen izquierda del Tajo, dominándole desde la 
imponente altura de un risco, se encuentra la villa de Talavera la 
Vieja, cuyas ruinas romanas más importantes, destacando sobre el . 
cielo la gentil silueta de columnas y arquitrabes, con un arco so- 
bre ellos, suspende y maravilla al viajero que, desde la otra orilla 
y aun antes de llegar á ella, después de haber recorrido el camino 
menos penoso para tal expedición, que es el que va desde Naval- 
moral de la Mata hacia el sur, evoca ante tan magnífica vista las 
grandezas de Roma, y avivado con ello su deseo de apreciarla 
más de cerca, tiene que descender para cruzar en una barca e' 
río, pues falta el puente romano que sin duda hubo y que puso 
en comunicación tal ciudad con las demás romanas importantes. 

Por extraño que parezca el caso, aunque lo justifica esa misma 
falta de fácil comunicación, es lo cierto que desde que en el si- 
glo xviii dieron noticia de las antigüedades de Talavera la \ ieja 
don Ignacio de Hermosilla y don José Cornide (Memorias de la 
Real Academia de la Historia, tomo i, págs. 345 y 363), luego 
don Antonio Ponz (Viaje de España, tomo vii, pág. 79), éste y 
aquéllos con dibujos, y a cuya noticia añadió Cean Bermúde/ 
(Sumario de las antigüedades romanas que hay en España, pági- 
na 114) las que dieron á Felipe II, en I575i de dichas antigüe- 
dades, nadie se ha ocupado del referido monumento arquitectó- 
nico ni de las ruinas de otros que en la villa subsisten. 

Más suerte han tenido los monumentos epigráficos de la mis- 
ma, pues el profesor Hubner, valiéndose principalmente de los 



MONUMENTOS ROMANOS DE LA ANTIGUA AUGUSTÓBRIGA 419 

datos de Hermosilla y Cornide, registró (en el tomo ii del Cí>?- 
pHS Inscriptionum Latmarimí) hasta catorce inscripciones (nú- 
meros 926 á 940) y aun añadió seis (Inscriptionum Hispaiiiae, 
Latiuarum Supplemei¡tum\ Berlín, 1S92, núms. 5.343 á 5.348), en- 
tre ellas una que le sirvió para fijar el nombre latino de la ciu- 
dad allí existente en lo antiguo, y que no fué Ebura, como supu- 
sieron aquellos monografistas, sino Augustóbriga; y esta es la 
conquista más importante que en el campo de la Arqueología 
debe ser registrado respecto de Talayera la Vieja. 

Como en otros casos, no fué ésta la única ciudad romana de 
nombre Augustóbriga. También le llevó otra de la provincia ta- 
rraconense, que es hoy Muro de Agreda (en la provincia de So- 
ria); ambas ciudades celtíberas y que, conquistadas, tomaron 
nombre del Emperador Augusto. 

Del pasado celtíbero de la Augustóbriga lusitana, dan cuenta 
unas figuras de toro esculpidas en granito, publicadas en las cita- 
das Memorias de la Academia, y de la importancia romana los 
monumentos que vamos á describir. 

Muralla. — Hállase arruinada, incompleta é informe en los más 
de los trozos visibles, sobre todo por el sur, limitando las eras 
del pueblo, que es hoy pequeño y que quedan dentro de ellas. Su 
traza, como lo hizo notar Hermosilla, es un semicírculo, y su 
línea de diámetro, paralela á la del río. Su paramento exterior 
es de sillería de granito, y su fábrica interior, de hormigón. Su 
anchura, por donde mejor puede apreciarse, es de 2,50 metros. 
Su altura, muy rebajada de lo que fué, era en algún trozo de 
• hasta ocho pies» cuando la vio Hermosilla. En cuanto á la me- 
dida del cerco de murallas, el teniente cura, D. Sebastián Rufo 
Morgado, dio á Hermosilla (pág. 353) los siguientes resúme- 
nes de las mediciones que había hecho: 

«Las murallas en circuito (semicírculo), desde la barranca por 
oriente hasta dicha barranca por poniente, tiene cuatro mil no- 
vecientos veintinueve pies». 

«Incluso el tempilo, atravesando por el mediodía hacia la mu- 
ralla (eje menor, ó sea de norte á sur), desde el río hay mil cua- 
trocientos setenta pies». 



420 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«De oriente á poniente por la calle Real, de muralla á muralla 
(diámetro del semicírculo), hay dos mil setecientos pies». 

No da Hermosilla estas medidas como exactas, sino como 
aproximadas. Hoy, al cabo de siglo y medio, aun es más difícil 
apreciar dichas medidas. 

La dicha calle Real, que no ha variado, que corre paralela al 
río y á cuyos extremos debieron estar las puertas de la ciudad, 
sigue posiblemente en su trazado el de la vía romana, la cual, se- 
gún queda dicho, era el ramal que desde Turgaliiini (Trujillo[ 
iba á Caesaróbriga (Talavcra de la Reina). 

Acueducto. — Al extremo oriental de la villa, junto al comien- 
zo de la bajada al río y, á derecha mano se ve cortado un trozo 
del acueducto, que se esconde en la tierra. Este trozo correspon- 
de á la canal del mismo, cubierta por bóveda de piedra de cuña 
y cemento, cuya luz es de 1,04 metros de altura y 0,55 de an- 
cho. A este acueducto parecen pertenecer varios restos de cons- 
trucción, ó sea argamasones de cemento ú hormigón que de 
norte a sur llegan hasta donde el Alija se une con el Tajo. 

Cerca de la indicada y descubierta boca del acueducto se ve 
otra menor formada con piedras, que debe pertenecer á lo que 
Hermosilla consideró arca ó depósito de agua, cuyos restos de 
construcción, «corpulenta y durísima», halló ya desfigurados 
Hermosilla en la mayor pendiente hacia el río, por donde \y&\ 
también restos de obra considerable de contención de las tierras. 

Foro. — Casi por memoria y porque Hermosilla dibujó la plan- 
ta (estampa séptima de su Memoria), guiándose por ocho colum- 
nas que halló enfiladas por la parte oriental y otra hacia el sur, 
debe hacerse mención de este monumento, que, según el indica- , 
do dibujo, era de planta rectangular y medía de longitud 68 me- 
tros de oriente á poniente, en cuyo sentido le atravesaba la vía 
romana. Cerrada esta vasta plaza por tres de sus lados con co- 
lumnatas, formaban parte de las del mediodía las cuatro colum- 
nas del pórtico de un templo que subsiste y estaba al comedio 
de ella, habiendo siete columnas más á cada lado, que con las 
cuatro del templo eran diez yocho; y á cada uno de los indicados 
lados menores había nueve. Según este trazado, dentro del foro 



MONUMENTOS ROMANOS DE LA ANTIGUA AUGUSTOERIGA 



421 



quedaban á la parte norte y mirando al templo, otros dos edi- 
ficios con columnas, de los cuales uno subsiste y es el que ha 
motivado estas líneas. 

Templo. — Es el más arriba citado, cuya estructura es típica de 
su destino (fig. 2.^). Se conserva íntegro el basamento, de planta 
rectangular, cuya longitud total es de 23,31 metros, compren- 
dida la escalinata de acceso, que mira al norte, la cual es de hor- 



'■^T 




Fig. 2^ — Templo romano de Talayera la X'icja. 



migón (faltando su revestimiento de piedra), y tiene de salida 
5,35 metros, con lo que queda reducida la longitud del cuerpo 
de edificio á 17,96 metros; de anchura mide 8,85 metros. El di- 
cho basamento está sólidamente construido con sillería granítica 
y se conserva á raíz del suelo la moldura que separaba el neto 
visible del zócalo, hoy cubierto por lo recrecido del piso de las 
calles. Era un templo próstilo y tetrástilo, de cuyas cuatro co- 
lumnas del pórtico se conservan tres, incompletas, las cuales, á 



422 BOLETÍN DE BA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

juzgar por las basas y las estrías de los fustes, debieron ser de 
orden corintio. Los capiteles no se conservan. Estas columnas 
están labradas en granito y lo que de cada una se conserva son 
cuatro sillares, el inferior correspondiente á la basa y arranque 
del fuste, y de éste, en forma cilindrica, los otros tres. Aparecen 
hoy estas columnas adosadas á uno de los cuatro muros de mam- 
postería del edificio, destinado á panera, construido sobre lo que 
fueron pórtico y santuario. El diámetro de las columnas es de 
0,80 metros. El intercolumnium central es más ancho que los 
otros dos. La columna que falta corresponde al ángulo nordes- 
te. La altura apreciable del basamento es de 2,355 metros. 

Ninguna de las piedras del templo aprovechadas para cons- 
truir la panera conserva inscripción por donde viniéramos en 
conocimiento de la deidad á que aquél estuvo dedicado. Pero 
entre las inscripciones registradas por Hubner hay una (núme- 
ro 926) que contiene una dedicación á Júpiter Óptimo Máximo, 
á cuyo dios supremo es muy verosímil estuviese dedicado el 
templo. 

Éste, como el de Vich y otros templos, tiene un subterráneo 
comprendido en el alto basamento, y bajo la escalinata, para 
sostenerla, hay bóveda, que se descubre por la parte destruida 
de los peldaños. 

El templo dista del edificio frontero antes indicado y que va- 
mos á describir inmediatamente 20,850 metros. 

Edificio público ((curia}). — Templo le llamó Hermosilla y los 
demás escritores citados, sin más fundamento que la magnificen- 
cia de la construcción, que, aun arruinada, como está, denota su 
importancia; y la tiene grande en la historia de la Arquitectura. 
Pero los caracteres particulares del monumento difieren de los 
que corresponden á los templos, con los que sólo tiene de co- 
mún el estar constituido por un pórtico de columnas (fig. 3.") y 
un recinto (sólo apreciable por la planta) rectangular, y para eso 
el dicho pórtico es de distinta estructura que los de los templos 
y carece de escalinata de acceso como el de enfrente y los de- 
más conocidos ó la generalidad de ellos. Convienen, en cambio, 
sus caracteres con los de las curias, basílicas y pretorios, y por 



MONUMENTOS ROMANOS DE L/V ANTIGUA A UGUSTOBRIG A 



423 



ello creemos que debió ser uno de estos edificios públicos. Lo 
que de él se conserva no es mas que el basamento entero y el 
pórtico, y la primera singularidad que ofrece á quien lo examina 
es su situación, pues está fundado en el borde mismo de la es- 




F\<¿. 3." — Curia (?) de Talavcra la Vieja. 



carpada vertiente del terreno hacia el río, por lo cual se ha temido 
y se teme por su estabilidad. En consecuencia, el basamento, que 
es todo de sillería granítica, está por donde el pórtico se abre, á 
la carretera, al nivel del piso actual, y por el escarpado va ofre- 
ciendo en sus avances laterales cada vez mayor mole y altura al 
descubierto, debiendo ser profundos y muy sólidos los cimientos. 



424 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Este basamento, que en rigor es iin'gran zócalo, tiene á su ter- 
minación, como el del templo antedicho, una moldura corrida 
por sus tres lados, occidental, septentrional y oriental. Por el lado 
meridional, donde se abre el pórtico sobre lo que fué foro, regu- 
lar es que hubiera algún escalón, que falta, si no es que lo oculta 
la tierra. Conserva toda la cara superior del zócalo el pavimento 
de losas de granito, de 1,12 por 0,83 metros, y de 0,83 por 
0,55 metros. La totalidad del rectángulo que forma este basa- 
mento mide 20,43 por 11,55 metros. Supone Hermosilla que el 
edificio estuvo rodeado de columnas, diez y seis, que en la planta 
que publicó distribuye, tomando por fundamento las cuatro del 
pórtico por el frente y poniendo seis á cada costado, para lo 
cual tomó por tipo de intercolumnio el central del pórtico, que 
es mayor que los otros dos, como acontece en el templo frontero 
y en muchos otros monumeptos, en todos los cuales los demás 
intercolumnios se sujetan á los menores. Pero prescindiendo de 
ese error de cálculo, que no tiene importancia, lo que me parece 
más verosímil es que el edificio no tuviese mas que en el 
pórtico columnas, ni más de las que por dicha se conservan, y 
que los sillares de sus muros, como material más aprovechable, 
fué utilizado por los vecinos para sus construcciones. Constituido, 
pues, el edificio por el pórtico y la sala del tribunal, allí debió 
éste funcionar, aunque falta la tribuna ó estrado al fondo, y te- 
ner, por tanto, su asiento los magistrados de Augustóbriga. 

El pórtico, que es la parte más importante del arruinado mo- 
numento, es, como queda indicado, tetrástilo, y a sus cuatro 
columnas de- frente se añaden dos más á los costados, todas 
seis (fig. 4.") sobre un zócalo de piedra corrido sobre el general 
del edificio y solamente interrumpido en el intercolumnio cen- 
tral, que fué la entrada, quedando por dentro del pórtico en los 
demás intercolumnios á modo de pretil, cuya altura es de poco 
más de un metro. Dada esta disposición, fácilmente se compren- 
derá cuánto se diferencia este pórtico de los clásicos de los tem- 
plos. Sobre ese zócalo, compuesto de dos hiladas de piedra de 
sillería, elévanse las columnas, que son de orden corintio fanta- 
seado, con sus basas características, de dos toros y un astrágalo, 



Bol, de la R. Acad. de la Hist. T. LXXV.— C.»» V.— Lám. I. -^^ 




Fij;. z^." — Curia (?) de Talayera la \'¡eja. 



MONUMENTOS ROMANOS DE LA ANTIGUA AUGUSTOBRIGA 425 

pero sin plinto; sus fustes, estriados, compuestos de siete tam- 
bores cilindricos; y sus capiteles, de hojas, pero sin volutas. En 
los fustes es de notar que en los acanalados o estrías, llenándolos, 
hubo por adorno unas guirnaldas de estuco, de las que quedan 
restos, como también hubo otros adornos semejantes y de igual 
materia en el arquitrabe, de donde infiero que éste, como otros 
monumentos romanos, debió estar revestido de estuco y policro- 
mado. El arquitrabe aparece hoy completamente liso, y sobre él 
corría una cornisa, de la que solamente se conservan tres tro- 
zos, uno en el ángulo sudeste y dos en los arranques de un arco 
de dovelas que, gallardamente, se dibuja hoy sobre el cielo y 
que carga sobre las columnas centrales. El intercolumnio cen- 
tral, medido desde las basas de las columnas, tiene de anchura 
2,78 metros, y poco más será el diámetro del arco de medio pun- 
to; la altura total del monumento, tal como se conserva, pasa 
de II metros. Los intercolumnios pequeños miden 1,90 metros, 
y los de los costados, lo mismo. E\ diámetro de una basa es 1, 18 
metros. 

La singularidad de esta ruina, lo que le da importancia en la 
arquitectura hispano-romana, es el empleo de la arquitectura ar- 
quitrabada, que los romanos tomaron de los griegos, y, junta- 
mente, el empleo del arco, el cual, formando parte de un ático, 
no debió tener otro fin que el de dar luz al interior. Este con- 
sorcio de dos tan distintos sistemas de construcción usáronlo 
algunas veces los romanos en grandes monumentos, como las 
termas de Caracalla, en Roma; pero en España es, hasta hoy, 
único ejemplar este de.Talavera la Vieja. 

En cuanto á su destino me inclino á creer fuese c/(/ia, que es 
lo que hoy llamaríamos concejo, en las cuales es frecuente la 
forma triangular; y semejante á ésta es, por cierto, la curia de 
Timgad (Argelia), que también tiene pórtico tetrástilo. Respecto 
de la época en que debió ser construido, las columnas sobre 
pedestales y los capiteles, que son derivación ó variante del co- 
rintio, me inclinan a creerlo del tiempo de Trajano, ó posterior. 

Restos de mi edificio.— Ky.\sien en la plaza del pueblo a cierta 
distancia y á la espalda del templo anteriormente citado. Con- 



426 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOKIA 

sisten en arranques de muros, que dibujan en el suelo la planta, 
por desgracia incompleta del edificio, permitiendo apreciar la 
traza de algo que pudo ser espacioso peristilo. 

José R\múx Mhlida. 



III 
UNA INSCRIPCIÓN VISIGÓTICA EN JÁTIVA 

No podían faltar en la antigua Satfíjdis, tan rica en inscripcio- 
nes romanas y tan célebre en la historia de la Iglesia hispano- 
visigoda, los monumentos arqueológicos que testificaran su 
importancia en la época de sus mejores glorias. Escasos, á la 
verdad, han sido hasta el preséntelos monumentos que lograron 
volver á la luz del día, extraídos de aquel histórico suelo y per- 
tenecientes á la cristiana Sctabis de los visigodos; pero vale por 
muchos y compite con los mejores de otras localidades el severo 
cipo romano con la preciosa inscripción cristiana en él esculpi- 
da, que hace poco fué descubierta en la iglesia de San Félix, de 
Játiva, por el diligente y erudito cronista de la ciudad, ilustre 
Sr. D. Gonzalo J. Viñez, Presbítero. 

Tengo el honor de informar á esta docta y Real Academia 
sobre el monumento en cuestión, acompaiíando una fotografía 
del mismo y un calco del epígrafe, recibido todo del afortunado 
descubridor, con quien me ligan especiales relaciones de amis- 
tad y compañerismo, pues ignoro si por otras vías ha llegado á 
noticia de esta ilustre Corporación la existencia é importancia 
del hallazgo. 

El monumento consiste en un pedestal romano de 0,75 metros 
de lado en base, por 1,20 de altura, que debió ser un cipo ó ara 
del paganismo, y de cuyos frentes se hizo desaparecer todo tes- 
timonio pagano, propio de su primer destino. Hallóse en el mes 
de Julio del pasado año de 1918, como una de tantas piedras 
que estaban debajo del altar mayor en la iglesia de San Félix de 



UNA INSCRIPCIÓN VISIGÓTICA EN JATIVA 



427 



Játiva, considerada ésta como la heredera arquitectónica de la 
antigua catedral setabense. Al utilizar el monumento para sostén 
del primitivo altar de esta iglesia catedralicia, se formó en su 
cara superior una cavidad con doble reborde para contener reli- 
quias, y esculpióse la inscripción siguiente, que por fortuna se 




conserva muy legible en una de las caras laterales, reemplazando 
á otra funeraria ó votiva, que al principio llevaba el monumento 
y que aun se sostiene picada en el frente contrario. Las letras 
de la inscripción actual miden, por término medio, cinco cen' 
tímetros de altura. 



428 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Dice así: 

►X^ IN N • D N 1 • A TH A N A 

SiVS'KPCS-SEPTi 

MO ANNO SACRAT lO 

NIS SvAE'EREX.T 

H O C • ALTA 

RE • AMENO 

Supliendo las abreviaturas, debe leerse: 

f lu nomine Domiiii Atkai/asius Episcopus , séptimo auno 
sacrationis siiae^ cre.xit hoc altare: amen. La versión á nuestro 
idioma no ofrece dificultad alguna: «En el nombre del Señor 
erigió este altar el Obispo Atanasio, en el séptimo año de su 
consagración episcopal: amén». 

A poco que se estudien las condiciones paleográficas y gra- 
maticales de nuestro epígrafe, se observará fácilmente en ellas 
cierto sabor de pureza clásica, nada común en los monumentos 
de su época. La letra capital romana, que se adoptó en ésta 
como en otras inscripciones lapidarias de su tiempo, sigue inva- 
riablemente el tipo romano de la decadencia, salvo en algunos 
de sus caracteres, en que se aparta más de la forma primitiva, 
especialmente en la T y la £', que se identifican con el tipo 
usado en el códice palimsesto de León; pero no se presentan 
aquí las degeneraciones de la C, la R y otras letras, que en dicho 
códice y en otros monumentos lapidarios ofrecen sus letras ca- 
pitales. La inteipuución triangular y la hoja de hiedra [hederá 
distinguens) , que ostenta asimismo el epígrafe de Játiva, son 
eminentemente clásicas, y más todavía resalta el clasicismo en 
la ausencia de todo error de ortografía, que tan olvidada es- 
tuvo en monumentos de índole semejante; el uso del dipton- 
go ae y el de la k en el nombre propio del Obispo están muj- 
correctos. 

Para fijar la data del monumento cristiano que nos ocupa, no 



UNA INSCRIPCIÓN VISIGÓTICA EN JÁTIVA 429 

hallamos criterio más seguro que el del episcopologio setabense, 
toda vez que va señalada por años del Obispo consagrante y no 
por los de la era hispánica ó de Augusto, como es frecuente 
en los demás monumentos similares. De poco nos pueden servir 
para esta cuenta los datos de relativa perfección clásica sumi- 
nistrados por el epígrafe, toda vez que los hallamos semejantes, 
aunque esparcidos, en monumentos españoles de los siglos \i 
al X, inclusive. La puntuación triangular para distinguir las pala: 
bras encuéntrase en la inscripción de Comenciolo en Cartagena 
(siglo vi), lo mismo que en otras posteriores de Acci (Guadixj, 
etcétera. La hoja de hiedra aparece en dicha inscripción de Co- 
menciolo y sigue hasta en la cruz ovetense llamada de la Victoria 
(siglo x). Tipos elegantes de letras hállanse aún en monumentos 
del siglo vil, como son los de una lápida inscrustada en la pared 
de la Biblioteca Colombina de Sevilla, y en alguna de Mérida; y 
tanto en varias inscripciones de esta última localidad, cuanto 
en la escritura del mencionado palimpsesto, que se diferencia en 
dos siglos, pueden verse tipos idénticos á los del epígrafe seta- 
bense. 

No pudiendo adoptar como criterio seguro el carácter paleo- 
gráfico de la inscripción para determinar la fecha del monumento 
de Játiva, y debiendo ésta hallarse entre los siglos vi y vía por 
la semejanza de los tipos y del estilo con otros monumentos de 
data conocida, necesario es acudir á los datos que nos propor- 
ciona el episcopologio de la Sede setabense. En los Concilios 
de Toledo celebrados durante el reinado de Recesvinto aparece 
firmando las actas un Atanasio, Obispo de Saetabis, que floreció 
por los años del 650 al 675; y creo no estará lejos de la verdad 
quien admita ser este personaje el mismo que erigió ó consagró 
el altar de Játiva, según la inscripción del monumento que estu- 
diamos, el cual monumento hubo de ser el soporte central de la 
mesa ó ara del altar mayor de la Catedral setabense, consagrada 
por Atanasio. Y aunque varios cronicones hablan de otros Ata- 
nasios anteriores al que figura en dichos concilios, y para su 
identificación con el de nuestro epígrafe podrían aducirse las 
buenas condiciones gramaticales del mismo y su sencillez pri- 



430 boletín de la real academia de la historia 

mitiva, opinamos que no hay razón de peso que nos obligue á 
separarnos de la conclusión predicha, y que, por lo mismo, el 
monumento en cuestión data de mediados del siglo vii. 

Madrid, 4 de Abril de 1919. 

Francisco Naval, 

Correspondiente. 



VARIEDADES 



I 

AIATPIBA O DISERTACIÓN SOBRE LA UTILIDAD DE LAS 
LENGUAS ORIENTALES, POR LOS AUXILIOS QUE PRESTAN 
Á LA HISTORIA, MEDIANTE EL INFLUJO QUE EN ELLA 
TIENEN POR EL CONOCIMIENTO DE LAS INSCRIPCIONES 
QUE CONTIENEN LAS DIFERENTES MONEDAS Y MEDALLAS 
CUÑADAS QUE SE HALLAN EN LOS MONETARIOS, Y EL DE 
LAS GRABADAS Ó ESCULPIDAS EN VARIOS MONUMENTOS 

ANTIGUOS 

Mucho se ha escrito sobre la necesidad, utilidad é importan- 
cia de las lenguas sabias, por el influxo que tiene su conocimien- 
to en el de la ciencia sublime de la religión revelada, y de otras 
muchas puramente humanas, pero nada ó ciertamente mui poco 
sobre el que tienen en la Historia, mediante el de la Numismá- 
tica y de otros monumentos antiguos, por los caracteres que 
llevan consigo las monedas de que trata aquélla, y por las ins- 
cripciones que en muchos de estos se hallan; aunque los que se 
han descubierto por las excavaciones y viajeros en varias épo- 
cas y regiones del mundo entre las ruinas, y que se conservan 
en las Bibliotecas y ricos monasterios de muchas corfSoraciones, 
y sabios particulares, han sido y son unos testigos fieles é inco- 
rruptibles de la verdad sobre muchos hechos de importancia, 
que refiere !a historia, y ésta en retorno habla en sus lugares 
convenientes de aquéllas, no por curiosidad ni ostentación, sino 
para manifestar por ellas misterios y secretos que encierran, 
demostrando por sus inscripciones y otros signos la verdad de 



432 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lo que cuenta. No se puede menos de admirar que hasta poco 
más de dos siglos á esta parte no hubiesen apreciado los litera- 
tos como convenía este ramo de instrucción, tan curioso y agra- 
dable como necesario en muchos casos, para prueba de la his- 
toria en la narración de muchos hechos. 

Pero así como esta admiración por una parte se desvanece á 
vista de lo que sucede, y al considerar el abandono y aun des- 
precio de las lenguas orientales entre los españoles teólogos, á 
pesar del influjo directo que tienen sobre la religión divina y 
Teología fundamental, crece mucho más por otra, y se aumenta 
hasta lo increíble la admiración cuando nos acercamos ó trata- 
mos de conocer la causa de donde procede tanto mal en todos 
los extremos. 

Está demostrado (permítase aquí una pequeña digresión) y se 
demuestra cada día con hechos, que la necesidad de las lenguas 
orientales es tanta en un teólogo, especialmente maestro, que 
sin saber la hebrea y la griega tiene que sellar sus labios y hacer 
del mudo en la más crítica ocasión en que la iglesia ó los pró- 
ximos partícules acudan ó necesiten su socorro. Se le presen- 
ta v. g. un rabino Hterato ó un pobrecito judío deseoso de su eter- 
na salvación, para consultarle sobre la verdadera inteligencia de 
muchos lugares de Pentateuco, Profetas, etc., en los que se habla 
del Mesías prometido, y de su venida; le pregunta para conocer 
la verdad, para disipar sus temores, para tranquilizar su con- 
ciencia agitada y vacilante entre la doctrina y explicación de sus 
Rabinos, y la de los doctores cristianos católicos; y supuesto 
que él sabe que tanto aquéllos como éstos confiesan y res- 
petan por auténticos los libros originales hebreos, acuden al 
P. M. Teólogo estos descarriados israelitas, como unos enfer- 
mos al mévdico; ¿pero qué sucede? ¡qué desconsuelo! Este médi- 
co no tiene tacto; esta antorcha está apagada, ó bajo de un me- 
dio celemín; porque este doctor se encogerá de hombros como 
un pobre hombre, si es prudente, ó le hablará presentándole los 
motivos de credibilidad, que la Viilgata ofrece con el cumpli- 
miento de las profecías, y los irrefragables argumentos que estas 
contienen, etc. Mas entretanto, el judío literato, ó no literato, 



DIATRIBA Ó DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTALES 433 

no oye; recusa el texto latino como traducción hecha por un cris- 
tiano católico (así como el doctor cristiano recusa, ni aun puede 
sufrir, el de quien hablamos los nombres solos de la Alasora, 
Maimónides, Kimchi), y apela con razón al texto original hebreo, 
que reconocen y respetan los judíos y católicos. Y he aquí que 
ya no tenemos doctor; este gran fanal de la religión católica 
solamente alumbra á los del puerto; deja á oscuras á los infeli- 
ces náufragos que se le habían acercado en tiempo, y los deja 
perecer. Otro tanto sucederá al doctor católico sin el conoci- 
miento de las dos lenguas hebrea y griega, si es que no sola- 
mente ha de exhortar como debe in doctrina sana a sus pró- 
ximos fieles, sino que ha de estar siempre dispuesto para argüir, 
refutar, convencer y confundir á los enemigos que nos contra- 
dicen, ya cismáticos, judaizantes ó no judaizantes, ya protestan- 
tes y herejes; porque para esta gente el doctor católico de que 
hablamos es un soldado sin armas: no puede entrar en disputa 
con ellos; y si su celo le anima y se empeña en la acción, á su 
pesar se verá despreciado, ó le enviarán á la escuela, ó se reirán 
de él. Muchos ejemplares de qué nos abstenemos pudiéramos 
alegar aquí en prueba de lo que decimos, y de los que nos abs- 
tenemos por seguir nuestro propósito. 

La utilidad de la lengua griega y arábiga es tan conocida en 
el literato, médico, cirujano, veterinario, botánico y farniaceuta, 
etcétera, que (aun sólo por la economía del trabajo y ahorro del 
tiempo que gastan en aprender de memoria un gran catálogo 
de voces bárbaras, para ellos, que no entienden y que nos ven- 
den caro á cada momento) se debieran decidir á un estudio par- 
ticular que les facilitaría, sólo con tender la vista sobre una voz 
simple ó compuesta, la inteligencia de una definición confusa y 
arga que apenas entienden. Y si esto sucede en ciencias y facul- 
tades, en que el conocimiento de las lenguas sabias tiene un 
influjo de necesidad ó de utilidad directa, ;qué extraño que en 
la Numismática y en la Anticuarla se echen de menos.'' Empero» 
¿cuál es la causa que produce tanto estrago, esta especie de mo- 
dorra en que yacen los españoles.''. ¿Existe.\ ¿se conoce.' y ¿aun 
permanece? Sí, señores: existe, se conoce, permanece, se tolera, 

TOMO LXXV 28 



434 boletín de la real academia de la hist'iria 

se autoriza y aun falta algo más que añadir: se halla muy eleva- 
da y brillante en el lugar sublime á que aspiran sobre la tierra 
los hombres. Se halla en las mismas grandes Cátedras, de gran- 
des Universidades, de Colegios, de Seminarios, de Corporacio- 
nes religiosas y no religiosas, que gozan del fuero de Universi- 
dades; se halla, en fin, autorizada en más de las dos terceras par- 
tes y media de los literatos que cuenta nuestra nación, tan ufana 
por otra parte, y tan contenta solamente con traer á la memoria 
los nombres inmortales de los españoles del siglo xvi. [Ojalá 
que no hubiéramos sido testigos más una vez, y que no pudié- 
ramos referir en esta ocasión las mismas voces que hemos oído 
de la boca de grandes oráculos y maestros de nuestra sacrosan- 
ta religión! Estos hombres que hablan á sus discípulos y subdi- 
tos, en público y en secreto, no contentos con no ver, les sacan 
los ojos, ó les fascinan para que no vean la hermosa luz que bri- 
lla en los códigos sagrados y profanos, en las monedas renegri- 
das y toscas inscripciones; á pesar de los deseos, celo, encargos 
y aun preceptos repetidos de la Santa Sede hechos á los prela- 
dos superiores, para que establezcan cátedras y maestros de las 
lenguas orientales, y que fomenten, auxilien, protejan y premien 
á los alumnos que se aplican á su estudio, como los hizo por 
Gregorio IX, en el 1238, en su Bula Pro celo cristianae Jidei, 
Clemente V, en 1 3 12, y Concilio vienense, y Paulo V, en su De- 
creto, Felicis recordationis, en 1610. Lejos de cooperar y llevar 
á efecto disposiciones tan sabias (parece increíble, pero es ver- 
dad demostrada en hechos y efectos), repiten á sus alumnos 
siguiendo la conducta de aquellos de quienes ya en su tiempo 
se quejaba San Jerónimo cuando decía: óptima eniin quaeqiie ma- 
lunt catite innere pleriqiie^ quam discere; añadiendo con tono gra- 
ve y media risa (cuando se trata de la materia): Tiempo perdido^ 
ocupación pésima, eso para nada vale, todo está ya traducido y 
explicado en castellano-, eso me huele á jansenista, sirve para vol- 
verse herejes y otras expresiones ó sandeces semejantes. 

Bien sabido es cuánta fuerza tienen las palabras de los maes- 
tros y prelados superiores, y cuánta es la impresión que hacen 
en el tierno corazón de los subditos y discípulos, que, viéndoles 



DIATKIBA O DISERTACIÓN DR LAS LENGUAS ORIENTALES 4;5 

y creyéndoles de buena fe como á depositarios de la virtud y 
sólida doctrina, se sienten poseídos y contagiados con estas 
máximas de una especie de hidrofobia tan pestilencial, que no 
solamente les obliga á ellos á huir de las fuentes de agua pura, 
sino que convidan á sus coetáneos á participar del hallazgo de 
la holgazanería y ahorro de trabajo, pegándoles el aborrecimiento 
al estudio de los fundamentos sobre que estriba el pasmoso edi- 
ficio de la religión revelada y de toda la ilustración que hace á 
los hombres verdaderamente sabios. ¡Plugiera á Dios que nos 
engañáramos cuando repetimos que no tiene otro principio el 
abandono lastimoso en que yace entre los españoles el ameno 
y sólido estudio de las lenguas madres; y que de aquí procede 
la decadencia y atraso del de la Religión y Teología fundamental, 
de la Medicina, de la Botánica, de la Veterinaria, de la Numismá- 
tica, de la Historia, y, en una palabra, el del buen gusto y bellas 
luces de la literatura, en toda la extensión de la palabra. 

Ya se deja conocer que no tratamos aquí de averiguar direc- 
tamente la necesidad ó importancia del estudio de las lenguas 
madres en los maestros y profesores del estudio de la religión 
divina y de otras artes; y, por consiguiente, ni de su origen y 
antigüedad respectiva á cada una, ni del arte de escribir: sola- 
mente nos proponemos demostrar in oblicuo (como se dice en 
la escuela) la utilidad del conocimiento de las lenguas hebrea, 
caldea, siriaca, griega y arábiga por el influjo que tienen en la 
Historia, mediante el conocimiento de las monedas, medallas é 
inscripciones, por los auxilios que éstas nos suministran con sus 
signos y caracteres. 

Mas como el arte de pintar el pensamiento y la palabra en la 
escritura (según la mayor ó menor perfección que hoy tiene en 
cada lengua, por la invención posterior de ciertos signos, que 
fijan el significado de la palabra escrita á determinado objeto, y 
aun el de la frase á sentido determinado) nos presenta caracte- 
res y signos que no se conocieron en un principio; á saber: en 
la hebrea, siriaca y caldea los puntos, vocales y los acentos; en 
la arábiga, las mociones y otros de su ortografía, así como en la 
griega algunas letras más, y otros signos que no tuvieron en su 



436 boletín de la real academia de lA HISTORIA 

origen; se hace preciso hablar de cáela una de estas cosas, por- 
que sin su conocimiento las lenguas escritas, especiahnente 
muertas, serían ó hubieran sido inútiles á su posteridad, como 
incomprensibles á la inteligencia natural del hombre: además 
que por el uso ó no uso de estos caracteres, hallados ó no en 
las inscripciones y monedas, se viene en conocimiento, al menos 
aproximadamente, de la época en que se escribieron, esculpie- 
ron ó grabaron. 

De aquí resulta la división que naturalmente exige este argu- 
mento, que constará de tres puntos, en los que se declarará con 
el posible laconismo y sencillez: l.° Qué se entiende por letra, 
sus accidentes, su inventor, su número, su uso y variaciones que 
ha padecido en algunas lenguas y en cuáles. 2° Qué son pro- 
sodias, su origen y división; qué se entiende por puntos diácri- 
tos y vocales en las lenguas que las tienen; cuáles sean éstas, y 
qué utilidad nos proporcionaron los inventores de éstos y de 
aquéllas con su establecimiento en las lenguas escritas. 
■ De la exposición que vamos á presentar de los dos puntos 
primeros, que formarán dos artículos, se seguirá el tercero y 
último, en que, recopilados los anteriores, se verá cómo en un 
punto de vista, demostrado con ejemplos, la necesidad ó á lo 
menos la grande importancia del conocimiento de las lenguas 
sabias y su influjo en la riqueza, perfección é inteligencia de la 
Historia por la de las inscripciones y monedas. 



Artículo primero 

,ftué se entiende por letra, su división, su número, uso y variaciones 
que ha padecido desde su nacimiento hasta hoy. 

Letra: primer elemento de la palabra escrita, es una figura de 

varios modos, escrita ó esculpida, grabada y cuñada en la su- 

•perficie de un cuerpo, como signo arbitrario representativo del 

^movimiento articulado de uno de los cinco órganos naturales de 

la voz del nombre. 



DIATRIBA O DISSRTACION DE LAS LENGUAS ORIENTALES 437 

OmiUendo la común división gramatical de las letras en mu- 
das, líquidas y semivocales, y el porqué se llamaron así, y_en vo- 
cales y consonantes, las consideramos á nuestro propósito con 
dos respectos: uno reía ivo al raovinaieiitp articulado del órgano 
íque comunica su sonido al oído del presente que escucha, y el 
.•0tro relativo á Ja figura que compone la voz escrita, que repre- 
-Sienta ó significa un objeto deterrninado para inteligencia del 
ausente en lugar ó en lugar y tiempo. En esta consideración se 
funda la interesante y principal división de las letras, que con- 
tiene dos miembros: uno, según el órgano que las articula, en 
labiales, dentales, linguales, palatinas y guturales, con la división 
en tenues, medias y aspiradas (l), y el otro, sggún la figura mate- 
rial que presenta á la vista, en unciales y semiunciales. Omiti- 
mos las otras divisiones en vocales y semivocales, en consonan- 
tes y vocales, ya porque éstas son de fecha muy posterior á 
Jas consonantes, y ya porque nada ó muy poco hacen á nues- 
tro propósito. Sólo diremos en cuanto al segundo extremo, que 
,1a palabra uncial áe que usaron los antiguos para significar urja 
parte del peso ó medida de una libra que dividían en doce par- 
íes ú onzas, como acostumbran hoy los médicos en sus recetas, 
fué adoptada por Jos gramáticos para significar uno de los acci- 
dentes de las letras de su alfabeto, al cual consideraban como 
un todo ó una libra que constaba de tantas partes como letras 
contenía, fuese cual fuese el número de ellas; y de aquí llamaron 
uncial a la letra que no solamente era en el tamaño igual ó pro- 
porcionada á las restantes del mismo alfabeto, sino que en ]^ 



(i) 'Esta doctrina elemental, tan recomendada como necesaria- en las 
escuelas de Oriente, es el fundamento de la Filosofía, que contiene las 
lenguas, de su escritura y mecanismo, cuya inteligencia es indispensable 
para saber científicamente la propiedad, etimología y recta pronuñcia- 
ciói) de las palabras. Los defectos de nuestro alfabeto, la falta de inteli- 
gencia en los maestro^ de primeras letras, y de explicación sobre el-p4J?- 
ticular en los lib.ritos elementales de inuestra rica y armoniosa lei]gjiB, 
son tres causas cjue influyen demasiado en la dilatada asistencia de i^cjs^ 
niños á la escuela y en los defectos que comúnmente se adviertep eg 1.* 
ortología y ortografía de los adultos. ,, , . , 



438 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

figura era diferente de la que, siendo la mitad menos en el tama- 
ño, llamaban semiuncial por esta causa. 

Los griegos, por ejemplo, llamaban uncial á su alfa de esta 
figura A, y semiuncial á la de esta a. Los hebreos primitivos, 
caldeos, siros y árabes, aunque usaron de la letra uncial en el 
primer sentido, esto es, en el tamaño á la cabeza de la primera 
palabra de un libro ó de un capítulo, no hallamos ejemplar de 
haberla usado en el segundo; mas para la inteligencia de los es- 
critos griegos se hace tan precisa la noticia de esta división, qué 
sin ella muchos de ellos estarían fuera de los comunes alcances; 
pues no solamente se hallan monedas é inscripciones antiquísi- 
mas anteriores á la Era cristiana, guerra del Peloponeso y aun 
de la de Troya, escritas con caracteres unciales, sino que tene- 
mos un ejemplar de haberse usado hasta el siglo v y aun des- 
pués (l). 

Si buscamos al inventor de las letras o del primer alfabeto, y 
para el efecto nos colocamos con el pensamiento en la época y 
lugar en donde sucedió la confusión de las lenguas ó de la única 
que conocían los hombres (pues que hasta entonces fueron labii 
unitis todos los habitantes de la tierra), nada más hallaremos 
allí que la dispersión y confusión; esto es, que aquellos hombres, 
hablando nosotros propiamente, ninguna lengua hablaban ellos, 
porque no se entendían unos á otros; y lo mismo hubiera suce- 
dido si hubieran tratado de manifestar sus pensamientos por 
escrito á los presentes ó distantes en lugar y en tiempo. Luego 
es preciso acudir á otro punto diferente si hemos de hallar lo 
que buscamos; es decir, si había algunos hombres en otro lugar 
que hablasen y conservasen la misma lengua que tenían aque- 
llos que la habían perdido cuando ó mientras edificaban la torre, 
y preguntar en seguida ¿-aquéllos sabían escribir ó no?, y si sabían 



(i) En el relicario del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial 
se halla un tomo en 4.°, manuscrito, que contiene el evangelio de Sah 
Juan, en griego, con letras unciales, copiado por mano de San Juan Cri- 
SQstomo, según se dice en una nota puesta al principio del mismo libró 
que refiere quién y cuándo le regaló al Rey Católico Felipe II, que le 
aplicó al Monasterio. 



DIATRIBA Ó DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTALES 439 

¿quién fué el que les enseñó? Suponiendo lo que consta de la 
Sagrada Escritura, á saber, que todos los hombres que había en. 
tonces sobre la tierra hablaban una misma y sola lengua, y que 
los que concurrieron á la construcción de la torre la perdieron 
en castigo de su soberbia, nos será lícito inferir en buena lógi- 
ca: l.°, como cosa cierta, que hubo alguna tribu ó familia que 
habitando por entonces en otro lugar distante, conservó pura su 
lengua, así como conservó la pureza en religión y culto del ver- 
dadero Dios, y no fué cómplice en el delito que los otros come- 
tieron. Y con efecto, Heber, quinto ó sexto nieto de Noé por la 
línea de Sem, y sexto ó séptimo abuelo de Abraham, no se ha- 
llaba entonces en aquel lugar y fué el que la conservó; 2.", como 
muy probable, que aquel gran varón, como cabeza de familia y 
heredero de los conocimientos de su grande abuelo Noé, no 
sólo habló la primera lengua que hablaron los padres y abuelos 
de éste, sino que había aprendido de ellos también el medio de 
comunicarla á los distantes en lugar y en tiempo; medio que no 
és otro que el de la escritura, arte portentoso que no pudo me- 
nos de tener su origen en el primer hombre enseñado por Dios, 
porque tenemos por muy cierto que los conocimientos tan de- 
cantados de los egipcios sobre las ciencias y artes los recibie- 
ron de los descendientes de Noé por la línea recta de su hijo 
primogénito Sem; á saber, Heber, Abraham, José, hijo de Jacob, 
en épocas diferentes, mientras permanecieron entre ellos, disi- 
pando las tinieblas y errores de la idolatría, en que habían incu- 
rrido como hijos y descendientes de Cham, segundo hijo mal- 
dito por su padre Noé, y restableciendo las ciencias y buenas 
costumbres que habían olvidado con sus desórdenes. Así como 
también, que el patriarca Noé los heredaría de sus padres y 
abuelos ascendientes por Lamecli, Enoch, no el primogénito de 
Caín, sino Enoch, séptimo nieto de Adán, de quien se cree, no 
sin fundamento, que sabía escribir, y que, en efecto, escribió 
treinta libros, según afirman Almotharaf y Abenmenio coa otros 
escritores árabes muy anteriores á Mahoma, citados por Jordán, 
refiriéndose á los manuscritos que se hallaban en la Biblioteca 
de El Escorial en la época anterior á la entrada ó invasió-f* 4^ 



440 BOIETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

los franceses en España. Mas prescindiendo de estos testimo- 
nios y de los de otros árabes antemahometanos que constante^ 
mente afirman la antigüedad de la escritura entre los antedilu- 
vianos, ello es que tenemos un testigo de excepción mayor sobre 
este particular, y otro muy respetable spbre el de la poca ilus- 
tración ó mucha barbarie de los egipcios antes que Abraham 
pasara á Egipto. 

He aquí lo que escribe San Judas, apóstol, en los versículos 
14 y 15 del capítulo único de su carta canónica: UpoeuiizzvaB 
St xa; xsTOt? í'65o[jto; aiib Abx\L Evwx XéYwv, los 'r¡k^& Kúpxog \ev 
(ivptáo^v áyíat; ¿tuio Yloifpxi xptatv xaxa uávxwv xai 'eEsXáy^at 
•Jtávxas xs; á.'jzBeic, Trepl uávxwv xwv 'épywv 'aae6£Ía; 'auxwv, '(í)v 
r¡aiñr¡aa.v, xat Ttepl Tiávxwv xwv axXy/ptbv, 'üv'eXiXyyaav xax' auxs 
'«[iapxwXói áae6Éi;. Esto es, acerca de estos (qui carnem quidenH 
■maculat, dominationem autem spernunt, mujestatem autem blas: 
femant) profetizó Enoch, el séptimo (descendiente) de Adán, 
diciendo: «He aquí que vendrá (l) el Señor en medio de sus mi- 
»r¡adas de santos, para hacer juicio contra todos y argüir á todos 
»los impíos sobre todas las obras de sus impiedades, que come- 
»tieron impíamente; y sobre todas las cosas duras que hablaron 
>»contra Dios los pecadores impíos.» En donde se ve que el Santo 
Apóstol, primero nombra la persona de Enoch, la especifica y 
determina con el epíteto de séptimo después de Adán para dis- 
tinguirle del Enoch, primogénito de Caín; segundo, afirn'.a que 
profetizó, y refiere sus palabras llamando al lector su atención 
con esta Xéywv diciendo: y como acerca de las palabras que se 
citan ó refieren de una persona Con sus señas individuales, medie 
mucho ó poco tiempo, se entiende por el orden regular que se 
leyeron escritas por ella misma ó por otra que las oyó de su 
■boca, parece claro en sentido obvio gramatical que Enoch, sép- 
timo nieto de Adán, supo escribir y que de hecho escribió. 



(i) La palabra del original f^k^i, que se traduce al castellano, vendrá, 
siendo un aoristo segundo activo del verbo anómalo ^o/oaa'.. y que por 
consiguiente significa la acción en pretérito, se traduce vendrá, y no vino, 
■porque contiene un hebraísmo de los que se hallan en estos liliros y es- 
ciitores confíecuencia. . 



DIATRIBA Ó DISERTACIÓN DE LAS I-ENGUAS ORIENTALES 44 1 

Sobre el segundo extremo, Flavio Josefo, en sn libro primero 
de las antigüedades judaicas, capítulo VIII, § 2.°, escribe de esta 
suerte: Twv yáp 'A^yuTiTÍtov Zioí'^ópoig ápeoxo|j.év(i)v "áO'eog, xai xa 
Tcap' áXkrjXoic, ex^f auXt^óvxwv vó|it|xa, xai ooá xato Sucfievwg éxóvxwv 
Tzpbc, áHr¡Xíic, 2u|j.6zXa)v 'auxwv éxágoi;, xat SiaTixówv X85 Xóysg s'g 
'eTiotavxo Tiepi xüv ÍSíwv, xávsi; xát ¡xeSev £)(Ovxat 'aXyjSss áTiá'^awE 
•8'au[jia8'£ls 'sv ÚTi'áuxwv Iv xxTg auvotoíats wj auvexwxaxa, xat 5éc- 
vo? 'avrjp 's vurjoat {lóvov, áXXa xái nelaat Xéywv Ttepl 'wv áTct)(r¡fr 
Tjaete Stoáoxeiv, xyjv xá ápi-9-¡jiY]xtxyjv áuxolt yapí^í-ía.'., xát xa Tiepi 
áaxpovci|itav TiapaoíSwae. «Tipo yáp xfic; 'A6pá(ji8 Tzaípaaíccc, he, 'Aiyu- 
Tttov, 'Atyu't'cot x8Xü)v 'eí^ov «¡lai^ü)?. éx XaXO-átwv -{á.p xaux 'e'f ¿t- 
XY]a£v''£i5 'Atyujixov, 5&ev 'f¡Xd-z ■/.a.L'iic, xs? 'EXXrjva?. Es decir, 
pues los egipcios se hallaban muy contentos con sus diferentes 
costumbres; mas, despreciando los unos las ceremonias de los 
otros, se tenían por esta causa, mutuamente un odio eterno; 
habiendo conferenciado él (Abraham) de por sí con ellos, y no 
hallando en razón los discursos que hacían sobre sus opiniones, 
les demostró que eran vanas y nada contenían de verdadero: 
por lo que admirado por ellos en sus Congresos como un varón 
sapientísimo y maravilloso, no solamente en el saber sino en el 
persuadir cuando hablaba de las cosas que se proponía enseñar, 
les instruyó gratuitamente en la Aritmética y les impuso en la 
Astronomía. 

Pues antes del arribo de Abraham á Egipto., los egipcios eran 
muy ignorantes de estas cosas que vinieron de los cáleteos d Egip- 
to y de aquí á los griegos. 

Hasta aquí Flavio Josefo. De donde concluímos, en primer lu- 
gar, que la primera lengua que se habló entre los hombres fué 
la hebrea, que comúnmente se llama también la lengua santa, 
ya porque fué infundida á nuestros primeros padres en el Pa- 
raíso por el Santo de los santos, Dios; ya porque la hablaron los 
santos patriarcas y profetas; y hebrea, porque fué conservada 
,por Heber ó porque de éste recibió el nombre, atendida su 
etimología: bien que algunos pretenden que le recibió en tiem- 
po de Abraham después de su tránsito de la Caldea por el Jor- 
dán á la tierra prometida.; ;por cuya causa les llamaron la pri- 



44Í BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

mera vez i^iVi esto es, hebreo ó pasajero. Segundo, que el arte 
prodigioso de hablar á los distantes en lugar y en tiempo fué 
un don del Cielo, comunicado con otros innumerables al primer 
hombre inocente. Y tercero, que los primeros elementos de la 
palabra escrita fueron los primitivos de los hebreos, esto es, los 
samaritanos, que se conservaron constantemente en el pueblo de 
Dios hasta la captividad de Babilonia en donde, ó cuando Hes- 
dras adoptó los de los Caldeos, y con los que copió los sagra- 
dos libros á su vuelta para Jerusalén. Mas ^en dónde, cuándo y 
por quiénes se inventaron los diferentes alfabetos de las diferen- 
tes lenguas que aparecieron en el mundo después de la confu- 
sión.? Son puntos tan difíciles de averiguar, como el de los nom- 
bres particulares de las personas que concurrieron á la construc- 
ción de la grande torre. 

Sólo en cuanto al de la lengua griega diremos, siguiendo la 
opinión de Josefo en su libro i, Cont. Apion, que Cadmo (no el 
milesio, el primer historiador, como quiere Plinio en su libro v, 
capítulo xix), sino Cadmo, el hijo de Agenor, rey de los feni- 
sios, fué el que comunicó á los griegos iliteratos las letras que 
no conocían hacia el año de la creación del mundo 2526, ense- 
ñándoles la figura y nombre de todas y cada una, cuyo número 
total fué el de 16 solamente y todas unciales, á saber, ABFAEI- 
KAMNOTPSTT... pues las otras ocho restantes para completar 
el número 24 de que hoy consta el alfabeto las admitieron más 
de dos siglos después, en dos épocas diferentes, á saber, las cua- 
tro 02$X que fueron añadidas por Palamedes hacia el tiempo 
de la guerra de Troya, que aconteció en el siglo ni de la crea- 
ción del mundo, hacia el año de 2695, según algunos expositores, 
y según Menandro sobre el 2820; y las cuatro restantes, á saber, 
ZHWñ, que fueron inventadas ó añadidas por Simonides Mélico; 
aunque sobre este particular no convienen los escritores, pues 
algunos opinan que las dos, una aspirada y otra doble 6 y W fue- 
ron inventadas por Epircarmo Siracusano, y ello es que Maleagró 
en uno de sus epigramas llama á la letra doble W letra de los 
siracusanos ypa|i¡ia Supaxsaíwv.^ 

En esta doctrina, que á primera vista aparecerá cual menud«n- 



DIATRIBA Ó DISERTACIÓ.V DE LAS LENGUAS ORIENTALES 44J 

cia, nada ó muy poco útil (así como otras muchas en que han 
trabajado no poco los gramáticos, filósofos y humanistas), se 
encuentran ciertos crepúsculos de luz, que aplicados á las mone- 
das é inscripciones bastan para conocer, determinar, conceder 
ó negar en la historia ciertos puntos que, sin los datos positivos 
que nos prestan estos conocimientos, quedaría aquélla entera- 
mente oscura ó sin pruebas claras de sus hechos; y nosotros, sin 
la suficiente luz para asentir á su creencia. Pues parece manifies- 
to que al hallar una inscripción (por ejemplo) griega, que no 
tiene letra consonante doble, ni vocal larga en donde conviene, 
y debe ponerse, y sin puntos diacríticos, ni mociones en la he- 
brea, caldea y arábiga, ó con letras caldeas en la primera de 
estas tres, es una prueba, ó al menos un dato para conocer la 
época en que se formó. 

En cuanto al uso y variaciones que han padecido en su figu- 
ra las letras desde su origen hasta hoy, diremos, si podemos, en 
pocas palabras lo que nos parece más probable entre lo mucho 
que han escrito en capítulos y aun en libros enteros varios auto- 
res; y esto ciñéndonos solamente á las dos lenguas hebrea y 
griega, porque en las demás no merecen la mayor atención sus 
variaciones. 

Los antiguos hebreos con los posteriores judíos que les siguie^ 
ron fueron, han sido y aun son tan fieles, tan constantes, tan 
celosos y tan escrupulosos en custodiar incorruptible el sagrado 
depósito de la fe de su religión, de su culto y ceremonias, que 
(haciéndoles justicia en nuestro dictamen, á pesar de que no 
ignoramos que algunos teólogos católicos, pero sin presentar 
pruebas claras y terminantes del delito, les han echado y echan 
en cara el atrevimiento sacrilego de haber corrompido y viciado 
en muchos lugares de la Sagrada Escritura el texto original he- 
breo) lejos de haber pecado en este punto hicieron (disposición 
de la divina providencia) el servicio más importante á la Iglesia 
Católica, conservando por medio de la puntuación de prosodias, 
vocales y acentos claro, puro, abierto y bien conservado, el sa- 
grado depósito de la fe que ellos profesan con nosotros sobre 
las promesas acerca del Mesías y más verdades contenidas en 



44* IBOLETIN DE LA SEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. : ! 

la Ley y en los Profetas, cuyo sentido y cumplimiento los dea- 
venturados no ven por el velo que les cubre los ojos en pura 
pena del Deicidio que cometieron sus padres, y tle la sangre 
inocente que se echaron sobre sí y sobre ellos, pues no sólo lian 
conservado en su totalidad puros ios libros santos, según la leti^ 
de las profecías contenidas en ellos y según los recibieron de 
Moisés y de los demás protetas, sino que su escrupulosidad en 
este punto les llevó al extremo de conservar hasta los pequeños 
descuidos que pudo tener el escribiente que hizo del originai 
autógrafo la primera copia de las que se multiplicaron después 
para el uso de las cabezas de las tribus y de los rabinos ó maes- 
tros de la Ley. La prueba de este aserto es tan clara y manifies- 
ta, que los filohebreos de cuatro meses de estudio la palpan sólo 
con abrir los ojos y tender la vista sobre algunas palabras que 
se hallan en lugares repetidos del Pentateuco y Profetas, en que 
se ve una letra de las radicales ó serviles de una voz, un tanto 
más larga ó más gruesa que las otras que la componen: cosa 
que sucede, no en los ejemplares de una impresión, sino en los 
de cuantos he visto impresos y hasta en el precioso manuscrito 
que se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Alcalá de 
Henares, y que consulté en algún tiempo sobre este particular 
y -sobre otros, entre ellos sobre la errata de la palabra Sjia 
Mihicol, hija menor de Saúl, por 3-ia Merob, que fué la hija 
mayor. Mas lo que pone en claro y fuera de toda duda la cues- 
tión presente es: que los masoretas del siglo v y vi, viéndose 
ya dispersos, sin templo, sin lugar fijo, ni sinagogas, y conocien- 
do que la inteligencia y verdadera lección de los santos libros, 
que. hasta entonces se habían conservado con la tradición de la 
viva voz de los maestros de las sinagogas y escuelas, iba á per- 
derse, inventaron el sistema de puntuación, tan filósofo y sabio 
como á propósito y seguro para fijar la verdadera inteligencia 
y contenido de los escritos; pues con los puntos vocales fijaron 
la significación de cada palabra de por sí; y con los acentos, 
emperadores, reyes y ministros, marcaron la jurisdicción de cada 
uno, y con ella el sentido de cada miembro del período, más -ó 
njenos principal, y la del período completo, al modo que nos- 



DIATRIBA O DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTA! ES 445 

otros con las vocales y acentos determinamos esta voz paso 
V. g., á significar un objeto distinto del de esta voz pasó, y con 
la coma, v punto y coma, dos puntos y punió final, marcamos 
y ordenamos las palabras y sentido que queremos depositar en 
la escritura como signo representativo de nuestra voluntad y de 
nuestros pensamientos; pues es claro demasiado, que sin voca- 
les ó pimtos vocales, acentos y ortografía el texto original hebreo 
presentaría á la posteridad de su pueblo y á la de los hombres 
más sabios y linces de los otros pueblos del mundo unos libros 
ininteligibles, ilegibles y llenos de confusión, así como en cas- 
tellano, V. g., un escrito sin vocales ó con letras consonantes solas, 
suponiendo que la primera palabra fuese esta ps, presentado á 
un Académico de la lengua española para que le leyese, no 
sabría ni podría decir si la dicha voz significaba paso, peso, piso, 
poso, puso, pasó, peso, etc., y lo mismo de las demás de la sen- 
tencia escritas del mismo modo. 

Si los masoretas, pues, no hubieran sido, á más de grandes 
filósofos, mui fieles en la puntuación, de modo que ésta ofre- 
ciera al judío y no judío inteligentes en la gramática, sistema \- 
lexicones de su lengua, la significación de la palabra y la inteli- 
gencia de la sentencia ó período, y, por el contrario, hubieran 
tratado de corromper el original hebreo, nada les hubiera sido 
más fácil que haber hecho lo que sus enemigos les imputan sin 
razón; pues sólo con haber extendido la jurisdiciSn de un acen- 
to rey, que es decir, pasándole á la palabra siguiente, que es de 
la jurisdición del otro emperador que sigue, hubieran quitado á 
los católicos uno de los principales argumentos con que demues- 
tran contra los judíos la venida del Mesías divino al mundo, ó 
la existencia del Misterio inefable de la Encarnación, por las 
palabras de la profesía de Jacob al bendecir á su hijo Juda; y lo 
mismo podríamos decir de otros muchos lugares. 

La cosa está demostrada hasta la evidencia, como veremos 
después. Ahora concluiremos este extremo diciendo: que los 
Hebreos en su alfabeto primitivo no pusieron ni admitieron la 
más pequeña variación, que conservaron fiel y escrupulosamen- 
te todas, y cada una de sus letras, usando de ellas en sus escri- 



446 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tos hasta su vuelta á Jerusalén de la captibidad de Babilonia, 
quando Esdras tuvo por conveniente hacer la variación total de 
caracteres escribiendo la Ley divina con los de los Caldeos, usan- 
do constantemente de éstos, de modo que, aunque la lengua 
hebrea articulada ó de viva voz era inteligible á los judíos que 
quedaron en Samaría, Jerusalén y sus contornos, la misma len- 
gua escrita era para éstos un misterio que no podían entender, 
porque hay tanta diferencia de la escritura y caracteres primiti- 
vos hebreos ó samaritanos á la de los caldeos, como la que se 
halla entre estas dos letras F c/cp, que son la Alef, primera letra 
de los dos alfabetos. 

Esta sola diferencia y su observación aplicadas á una moneda 
ó inscripsión hecha en dialecto hebreo con letras caldeas de- 
muestra con evidencia dos cosas dignas de atención: primera, 
que no se cuñó ni escribió antes de la captividad de Babilonia, 
porque entonces los Hebreos no usaban, ni aun conocían, las le- 
tras de los Caldeos; segunda, que las que se hallen anteriores á 
este tiempo llevan consigo en los caracteres samaritanos el sello 
de que se hicieron en la época que duró desde Salomón hasta 
la destrución de su templo. 

Para ofrecer una idea clara y completa de las variaciones que 
ha padecido en la totalidad de sus letras el alfabeto de los Grie- 
gos desde que las recibieron de Cadmo hasta hoy, sería preciso, 
partiéndonos fie aquel punto, discurrir de siglo en siglo y de 
región en región, desde Oriente á Poniente, notando en las 
monedas, inscripciones y monumentos que se encontrarían la 
distinción y diferiencia (sic) de sus variaciones; pero como ni 
esto es necesario para el desempeño del argumento, ni las cir- 
cunstancias nos "do permiten, diremos lo preciso para venir en 
su conocimiento. 

He aquí de una mirada las variaciones que ha sufrido esta sola 
letra A desde que la conocieron los griegos hasta el siglo v de 
Jesucristo, á saber: estas siete Xl A 4 ^I V A +• Advirtiendo que 
la última figura, que es una cruz como se vee, la usaron también 
los antiguos por una cifra de la preposición Kaiá, y esto sola- 
mente en composición; de lo que hallamos exemplar en las 



DIATRIBA O DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTALES 447 

columnas farnesianas, en donde se halla escrito de esta suerte 
-|-0ONION, por Kaxa vtov 0o, de los Manes. Siendo digno de 
notarse que en esta palabra sola, además de la cifra mui parti- 
cular y rara que contiene, se advierten dos señales que indican 
su antigüedad y época, al poco más ó menos, á saber: una, la 
falta de acento agudo en la penúltima sylaba, y la otra, la o mi- 
cron por la Q mega en la última; pues de estos dos defectos se 
demuestra, ó que la inscripsión se puso antes que se conociera 
la íl cuio nacimiento fijan algunos en la época 'de la guerra de 
Troya y otros de la del Peloponeso, ó da á conocer la ignorancia 
del escultor ó el descuido de los que dirigieron la obra, lo que 
no parece probable en un monumento público; noticia que ade- 
más de la luz que presta para venir en conocimiento de la épo- 
ca en que se esculpió, cuñó, gravó el monumento en que se halla, 
lleva consigo el de la significación de la palabra que la contiene. 
Y si no se conocen, no digo la lengua y las partes de la oración 
con sus accidentes, sino las variaciones que ha padecido en estos 
y cada uno de sus primeros elementos, ¿cómo se podrá conocer 
lo que la inscripsión contiene.'' 



Artículo II 

¿ftué cosas son prosodias?: su origen y su división, ftué se entiende 
por puntos diacríticos y vocales en las lenguas que las conservan; 
cuáles sean éstas, y qué utilidad nos proporcionaron los invento- 
res de éstos y de aquéllas con su establecimiento en la escritura. 

Esta palabra prosodia, de que los gramáticos latinos han usa- 
do en singular, unos para significar una parte de la gramática, 
otros las reglas respectivas al nombre, uso y figura del acento^ 
pero que todos, ó los más, miran con desdén ó desprecio, tuvo 
su origen entre los Griegos antiguos en el número plural, que 
las establecieron como cosa de más importancia que la que apa- 
rece. Las prosodias átTipwcaSíat, nombre colectivo, que según su 
etimología significa J>ara ¡a canción, fueron las diez figuras que 
inventaron para facilitar la inteligencia de la escritura (que hasta 



448 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMJA DE LA HISTORIA 

entonces constaba de letras solamente"), y proporcionar á los 
discípulos que frecuentaban las aulas un medio preparaiorio en 
su estudio particular para entender después con mayor claridad, 
provecho y adelantamiento las lecciones de sus maestros; pues 
como los libros de Plomero (que eran por lo regular el testo y 
código de su instrución en la literatura, filosofía, moral y cos- 
tumbres) eran para los mismos Griegos, que no los hablan oído 
esplicar, tan incomprensibles como una lengua estranjera, exi- 
gían este auxilio de las prosodias como un medio necesario. Es- 
tas, que en su número total fueron y son diez, diferentes en su 
figura y funciones, las reducían á quatro clases, á saber: primera, 
en tres tonos; segunda, en dos tiempos; tercera, en dos espíri- 
tus, y cuarta, en tres pasiones. Con la primera marcaban el torio 
de la sylaba de una voz que la determinaba á significar una sola 
cosa en individuo, y distinguían con estas tres figuras x ^ a. 
que llamaban: á la primera, tono grave; á la segunda, tono agu- 
do; á la tercera, tono circunflexo; mas, según el lugar que ocu- 
paban en la voz, tenían otro nombre particular, y llamaban á la 
primera, SapÚTOVO;, barytono; á la segunda, oEúiovc?, oxítono, 
Tíapo^ÚTOVo;, 'y¡ TipoTiapo^úxovog, paroxítono ó proparoxítono, y al 
tercero, neptoTiójievoi; 'y¡ TipoTíepioTiójievoc, períspomeno ó prope- 
rispomeno, denotando con ellos su cualidad. Con la segunda cla- 
se de prosodias significaban la cantidad, que era el tiempo ó du- 
ración de una sylaba, por la que nosotros la llamamos larga ó bre- 
ve; prosodia que determinaba un nombre á significar su cierto 
objeto, según el caso en que se hallase, en ésta ó en la otra 
relación con otro, así como si era un berbo le determinaba, no 
sólo á significar una cierta acción, sino con tal modo, con tal 
tiempo, etc. Con la tercera, que tenía estas dos figuras 1 L y 
hacía las veces de dos letras consonantes guturales (que no admi- 
tieron los Griegos, contentos con la única que tenían), determi- 
naban la palabra á su especie: y con la quarta daban á las pala- 
bras' el orden correspondiente y necesario para inteligencia del 
período. 

Esta nueva perfección que no admiramos vastante, porque 
la conocimos temprano, ó así que abrimos los ojos á la instruc- 



DIATRIBA O DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTALES 



4A9 



ción (como sucede al común de los hombres idiotas, sin educa- 
ción, que miran con frescura ó frialdad la grande hermosura de 
los cielos, que nos predican día y noche la existencia y majestad 
infinitamente poderosa y sabia de Dios), tuvo su origen en las 
diez y siete notas de la música antiquísima de los Lydios, obser- 
vadas por el autor de las prosodias, aplicando á su propósito las 
diez que tuvo por convenientes. 

Bien sabido es que, de tiempo inmemorial, la primera educa- 
ción que los Griegos daban á sus hijos, era sobre la música, Gym- 
nástica y rudimentos de pintura, para inspirarles desde la niñez, 
con aquélla, el buen gusto del oído y delicadas sensaciones que 
causa la voz en el corazón; con la otra, el amor al trabajo, indis- 
pensable en las artes mecánicas ó liberales, en las fatigas de la 
guerra y demás ejercicios del cuerpo, así como con la tercera 
habituarles el pulso y vista á delinear y ehtresacar de los obje- 
tos de la naturaleza y arte los rasgos y relaciones que expresan 
los encantos délo bello. Aristófanes, pues, como diestro en esta 
parte y gran filósofo, dedicado á la enseñanza de los jóvenes en 
la literatura, y notando la grande dificultad que tenían sus dis- 
cípulos en retener lo que aprendían á fuerza de oirle repetir (y 
muchas veces) la articulación particular de cada espíritu, de cada 
tono, de cada tiempo, de cada pausa y demás prosodias, de las 
vocales de las palabras de por sí y ordenadas en período, halló 
el medio ventajoso de ahorrar para sí mucho trabajo y de pro- 
porcionar al mismo tiempo á sus discípulos el de estudiar por sí 
solos en casa sus lecciones, con el sistema de prosodias, toman- 
do de las notas musicales las que tuvo por convenientes; de suer- 
te que, así como los músicos compositores escriben la 'canturía, 
aire, modo, etc., v. g., de un hymno, según eligen, en tono mayor 
ó menor sobre una pautada con su clave y notas de varias figu- 
ras, etc., y otro músico cualquiera, cantor ó tañedor diestro, en 
qualquier lugar y tiempo, en cuanto tiende la vista sobre el papel 
y se hace cargo de la clave, compás, etc., principia á cantar ó 
tañer con su instrumento el hymno, con el mismo aire, tono y 
modos con que tañería ó cantaría el maestro que la compuso y 
escribió, de la misma suerte Aristófanes, con su systema de pro- 

TOMO LXXV 29 



45° boletín de la real academia de la historia 

sodias, no sólo se ganó para sí un provecho y facilitó á sus dis- 
cípulos el del adelantamiento, sino que dejó á la posteridad un 
medio seguro de entender con el tono, duración de cada sylaba 
y más prosodias el significado de cada palabra y el concepto 
que contiene cada frase y cada período. 

Si yo hablara con quien no me entendiera pasaría en silencio 
y me abstendría de unas menudencias que nada parece que sir- 
ven, sino para perder el tiempo; mas, puesto en la precisión de 
continuar mi propósito, veré á ver si puedo, hasta concluir, ceiiir- 
me á exponer solamente lo relativo á dos de las diez prosodias 
que hacen más al argumento, á saber: del espíritu y del acento. 

Estas dos figuras ' ' que se hallan escritas sobre vocales en 
principio de dicción, y sobre la consonante í en principio y aun 
en medio cuando se duplica, se llaman espíritus; la primera, sua- 
ve; y la segunda, fuerter ambas atendido su origen tienen la potes- 
tad de dos letras consonantes que conserban las lenguas madres 
hebrea, siriaca, caldea y arábiga; mas en la viva voz de los Grie- 
gos se han perdido, por lo que en su ortología ó buena pronun- 
ciación no tienen uso; sin embargo, la Ortografía conserva sus 
figuras como elementos de la palabra escrita, ya para distinguir 
unas voces de otras semejantes en las letras, ya para indicar su 
etimología, y ya para la eufonía, que resulta de la única potestad 
que ha quedado al espíritu fuerte, qual es la de mudar las tenues 
en sus aspiradas siempre que inmediatamente le preceden, como, 
v. g., en estas dos voces vÚ)(0-'oXt/v, la primera se escribe vjy.~a, 
pero antes de espíritu fuerte, como se ve. 

Mas el uso que de los espíritus hacían los Griegos en la viva voz 
puede compararse (si no es el mismo) con el que los Españoles es- 
tremeños hacen de la letra k en estas palabras; hacha, higo, higue- 
ra, pronunciándola con energía que suena jac//a, figo, jiguera. 

La voz acento, cuias funciones significan con propiedad los 
gramáticos hebreos con esta palabra anOi .que significa freno, 
porque modera la voz del que habla ó lee, donde y quando con- 
viene, es el tercer elemento simple de la palabra escrita, indis- 
pensable para constituirla en determinada especie de la parte 
de la oración. 



DIATRIBA O DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTALES 451 

Sea cual fuere la persona, lugar y tiempo de la invención de 
este elemento, nada ó mui poco nos importa; lo que es preciso 
suponer como cierto ó mui probable es que su uso, enseñado 
constantemente por la tradición, así como el de las letras voca- 
les en las lenguas primitivas, existió desde que existió el prodi- 
gioso artificio de pintar el pensamiento. Mas como las letras que 
componen la palabra escrita no pueden por sí solas comunicar 
la idea del tono de la voz articulada, y sin el conocimiento del 
tono no puede formar la del objeto significado por la voz, de 
aquí nace la necesidad de añadir este elemento con la escritura, 
tan preciso como en la música son las notas i % ^ L semini- 
ma, corchea y semicorchea p.ira marcar la duración y el grado 
de la elevación del tono. Por ejemplo, estas palabras españolas 
numero, cantara, marcara, escritas sin acento, carecen del carác- 
ter que las determine á la especie de nombre, verbo y tiempo; 
ni le tendrán hasta que le reciban del acento respectivo en 'la 
última, penúltima ó antepenúltima sylaba, por el que únicamen- 
te conocerá el gramático qué partes son de la oración. Lo mis- 
mo tenemos, sin hablar de otras lenguas, en la griega, cuio sis- 
tema en esta parte es tanto más digno de atención cuanto ma- 
^■jr es el número de palabras que se distinguen solamente por 
el tono, y cuia variación de lugar, en muchas, varía la significa- 
ción, de modo que signifique un elogio ó un insulto, un honor 
ó un desprecio, y aún un dogma de la religión ó un disparate so- 
lemne; por exemplo, esta palabra Xaoipóyo;, con el acento en su 
penúltima sylaba, puede acomodarse en elogio digno de un prín- 
cipe benéfico; pues que á la letra significa e¿ que alimenta al 
pueblo; mas sólo con la variación de tono, y escribir ó pronun- 
ciar el acento en la antepenúltima Xaótpoyo; se escribe ó pro- 
nuncia un epíteto poco decoroso, que se puede acomodar á un 
pordiosero, pues significa el que es alimentado por el pueblo; y 
bien sabido es cuánto ruido causó en el Concilio general ephesino 
la palabra 0£O"óxo, que con acento en la penúltima significa la 
Madre de Dios, y con el acento en la antepenúltima, ©aótoxo, 
significaría en rigor la que fue parida por Dios. Siendo pues et 
acento una figura inventada para representar la idea de la arti- 



452 boletín de la real academia de la historia 

culación respectiva de los órganos, se deja conocer la importan- 
cia de este elemento de la palabra con sus accidentes, de que 
por ahora nos abstendremos, y decimos sólo que la potestad 
común á los tres acentos, que podemos considerar como su prin- 
cipal función, consiste en fijar la elevación ó la depresión de 
tono en la sylaba que la tiene; pero como el modo peculiar con 
que cada uno producía este efecto se ha perdido, de aquí es 
que su uso en la Ortología, ó tratado de leer perfectamente, está 
reducido á sostener el tono de la antepenúltima ó penúltima 
vocal sobre que se halla, y á elevarle en la última del período,, 
sea cual fuere de los tres; de modo que en estas tres voces, 
V. g., Avil-piüTcoc, Xóyoi;, xapTiOi;, se pronuncie antropos, logos-, 
carpos. 

Mas para la completa noción del acento y sus efectos, con- 
viene saber que, así como los Aíasoretas añadieron á las veinte 
y dos letras consonantes de que consta su alfabeto quarenta y 
quatro puntos de figuras diferentes, catorce con el nombre de 
vocales, veinte y siete con el de acentos, y otros tres con otros 
nombres para transmitir á la posteridad la inteligencia de la es- 
critura y de la canción ó música de sus sinagogas; del mismo 
modo y con el mismo objeto los gramáticos de Alejandría, según 
el Placentino en su paleografía, adoptarini de las notas que usa- 
ban los músicos de la Lydia para significar las modulaciones y 
tonos de voz, un cierto número proporcionado á su intento; 
pero aunque lograron por este medio fijar para siempre en los- 
escritos el significado propio de la voz, no sucedió ni pudo suce- 
der lo mismo con respecto á la calidad del tono, en razón del 
crecido número de notas que se necesitan para este efecto, y el 
«scaso de tres solas que adoptaron para no confundir su escri- 
tura con una multitud de figuras, como lo hizo muchos siglos, 
después la escrupulosidad de los Rabinos con sus veinte y siete 
acentos. 

. De aquí resultó con precisión el haberse perdido la calidad- 
técnica del acento circunflexo, tanto en los Griegos como en los 
Latinos y demás idiomas que siguieron á aquéllos; pues aunque 
unos y otros usan todavía de su figura para indicar la cantidad 



DIATKIBA Ó DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTALES 453 

■del tiempo de la sílaba en unas ocasiones, en otras para com- 
pletarla (suplemento que hacen los Hebreos frecuentemente con 
su jnn), y otras, en fin, para indicar algún accidente de la pala- 
bra que la tiene, el resultado ha sido que la cualidad ó potes- 
tad tónica peculiar del acento circunflexo no parece; y en el uso 
-se confunde, ó es una misma que la del agudo, cuio oficio pecu- 
liar era y es sostener el tono en la canción de los Poetas y apo- 
iarle con cierta elevación en el recitado de los Oradores: función 
á que se da esclusivamente el nombre de verdadero acento, en 
rigor de la palabra; pues que el llamado acento grave, analizado 
su uso y sus funsiones, aunque es una verdadera prosodia que 
sirve para el canto, es con respeto diferente; toda su potestad 
y uso consiste en fixar la tónica fundamental, como hablan los 
músicos, señalando la cuerda del tono: oficio propio de lo que 
estos llaman clave ó llave de la canción, con la sola diterencia 
que ésta se escribe al principio de la pautada, y el acento grave 
■en el fin ó última sylaba de la voz, que no tenga agudo ni cir- 
cunflexo; de suerte que el grave se pone escrito en todas las 
sylabas que no tienen alguno de los otros dos, y se escribe, en 
efecto, solamente en la última de la voz; por cuia razón le llaman 
acento sylábico los filósofos. Para hacer más perceptible esta 
•materia, algo más importante que lo que parece, nos servirán de 
exemplo unos versos de Anacreonte en el que presentando la 
potestad de los acentos, comparada con el valor y uso de las 
notas musicales, se demostrará el verdadero valor de aquéllos; 
pues no es fácil formarse una idea exacta de lo que es acento, 
ni conocer su uso, su potestad, ni la fuerza de su significación, 
si no se tiene la de las notas de la música de donde nacieron: 





QéXui Jiyeiv 'AipetSai; Qúm XsysTv 'AipelSa^ 



Si observamos este exemplo con atención, hallaremos que las 
mismas nociones de tonos y modos que la pautada con sus líneas 
■orizontales y verticales, clave y demás notas de figura diferente, 



454 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

despierta en la imaginación del músico; las mismas numero re- 
produce Anacreonte en la del Filólogo inteligente, con sus acen- 
tos sobre las vocales largas y breves; pues lo mismo da á enten- 
der á éste el acento agudo en la primera sylaba de la palabra 
d-iXw, que á aquél la nota ^ en la tercera raya.de si; y lo mismo 
' el acento grave que se entiende en la o) siguiente que la nota 1 en 
la línea de la clave sol. La nota ^ por su localidad, expresa una 
elevación dé tono (tercera mayor) sobre la siguiente I que está 
en la raia de la clave, y por su figura, una mitad de tiempo me- 
nos; así como el acento agudo, por su localidad sobre la vocal 
penúltima e, espresa la calidad solamente del tono, es decir, la 
elevación de la voz sobre el grave, que se supone en la w siguien- 
te, dejando á la vocal s. que le tiene, el representar con su figura 
la cantidad que la conviene: á saber, una mitad menos que la lO 
siguiente. 

Estas prosodias producen en la oda otros dos efectos más: 
uno peculiar, qual es determinar cada palabra á su especie; y 
otro análogo á la música, qual es marcar los pies de que consta 
cada verso, como aquélla marca los compases de cada parte de 
la canción. Concluíamos este punto de teoría comparando los 
dos modos de significar siquiera en el primer veVso. Sólo con 
tender el músico la vista sobre el papel conocerá una canción 

en maior de sol ^, compás de — medida justa de tres par- 
tes de tiempo en cada uno, el quanto y qual de elevación de 
tono que ha de dar respetivo á cada nota; y sin necesidad de 
más accidentes manifestará con el instrumento ó con la viva voz 
las mismas ideas de tonos y modos qué se propuso el composi- 
tor. A este modo el lector griego en esta oda reconocerá al pri- 
mer golpe de vista tres palabras en cada verso, cada una con su 
respectivo acento, tres pies y medio de igual medida, como si 
digéramos, tres compases enteros con una, ó dos terceras partes 
de otro, que suple ó completa con su respectiva nota de silencio. 
Ahora bien, suponiendo en el systema: primero, que el acento 
grave fixa la tónica fundamental ó la cuerda del tono. Jo mismo 
que la clave para el músico; segundo, que la calidad tónica del 



DIATRIBA O DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTALES 455 

circunflexo se ha perdido sin dejarnos el menor vestigio de si 
fué tercera mayor ó menor, quinta bemol ó sostenido, trítono ó 
apoiatura, por cuia razón se acomoda la calidad tónica del agu- 
do á la sylaba larga que tiene el circunflexo, y si no le tiene, se 
la considera como en la clave y tono del acento grave; el lector 
(en la suposición), digo, principiará sin detenerse á pronunciar 
un recitado armonioso con las cadencias que depositó en su oda 
Anacreonte por los acentos. Pero lo más digno de particular 
atención es que solamente leiendo de este modo manifestará á 
los oientes el sentido verdadero que contiene en la propiedad 
de las voces: por que si en lugar de pronunciar {í'áXw, conforme 
exige la calidad de tono, se atiene á la cantidad de las sylabas y 
pronuncia como está escrito en la segunda pautada {MXw Xeyeív, 
además del barbarismo que comete en la pronunciación contra 
regla, no sólo destruie los dos primeros pies del verso, sino que 
hace desaparecer la razón de tiempo, determinado únicamente 
por el tono en las palabras MAo) li'(zv/, las cuales, siendo la pri- 
mera presente de indicativo de activa, y la segunda, presente de 
infinitivo de la misma voz, sólo con mudar los respectivos tonos 
y leer flsXw Xe^sív pierden su carácter propio de tiempo, y reci- 
ben la primera el de futuro segundo de indicativo, y la segunda, 
el de futuro segundo ó áuristo segundo de infinitivo activo; y ya 
se vee la notable diferiencia que hay entre fléXo) Xáysiv quiero 
cantar y S-íaü /.eyeív querré haber cantado. Lo mismo puede 
observarse en otros mil pasajes y ocasiones. 

Este es el sistema de prosodias y .acentuación, sobre cuio 
origen y ventajas han filosofado tan poco los gramáticos, espe- 
cialmente Griegos, que, por el contrario, no parece sino que se 
han empeñado en su destrucción, enseñando á leer y pronunciar 
atendida solamente la razón del quánto tiempo ó cantidad de 
la sylaba, sin hacer caso de la calidad del tono, que es carácter 
elemental de la palabra escrita ó pronunciada, tan necesario 
para conocerla en determinada especie como lo es á la moneda 
el sello. 

Los Árabes nos escusan hablar mucho de las prosodias, por 
que no tienen espíritus, ni pasiones, ni aun figura que marque 



456 BOLETÍS DE LA UEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la qualidad del tono, pero espresa la energía de los dos espíri- 
tus de los Griegos con sus consonantes guturales, de las que 
parece que hicieron una especie de ostentación, añadiendo á su 
numeroso alfabeto otras dos letras guturales sobre las quatro 
que tenían y tienen los Hebreos, á no ser que digamos conjetu- 
rando, que añadieron las dos letras consonantes ^ y ¿ para 

suplir las veces de los espíritus de aquéllos. 

Mas los hebreos nos ofrecen un campo más dilatado de pro- 
sodias en este punto que los mismos Griegos, sus inventores; 
pues aunque los Masoretas se propusieron un mismo fin con las 
prosodias, no fueron tan económicos y precisos en la eleción 
de los medios como los Griegos; éstos, como ya dijimos, de las 
diez y siete notas de la música de los Lydios adoptaron solamen- 
te tres; aquéllos pusieron en su sistema un sinnúmero de acen- 
tos; los Griegos á las cinco vocales que recibieron de Cadmo, 
dos -breves y tres indiferentes, añadieron las dos largas H y Í2 
para marcar el doble tiempo; mas los Hebreos, que en su escri- 
tura no conocían vocales largas ni breves, pusieron catorce con 
los nombres de largas, breves y brevísimas, significadas por sus 
puntos respectivos diferentes. Si buscamos la causa, 6 el porqué 
los Hebreos en sus prosodias admitieron tantos puntos y los 
Griegos se contentaron con tan pocos, hallaremos que, aunque 
el finis opcris (como se esplican en la escuela) era uno mismo 
en los dos sistemas, á saber: fixar el significado de la palabra y 
la inteligencia del período; en el de los Hebreos, el finis opcris 
tuvo otro respeto ulterior, á saber: el señalar en su escritura la 
música y modos diferentes de cantar en sus sinagogas. Particu- 
laridad que suele desanimar á los principiantes en este estudio, 
quando observan cada palabra cargada de muchos puntos sobre 
y debajo cada una de sus consonantes, y que cada uno tiene su 
distinta figura, distinto uso, nombre y función diferente; mas 
toda esta dificultad desaparece con dos palabras del maestro, 
que le señalará con el dedo los acentos de que deben desenten- 
derse, como peculiares á los infelices Judíos para aprender á 
cantar en las sinagogas los Salmos, etc., y los en que deben fixar 
toda su atención, que son unos quantos solamente, á saber: un 



DIATRIBA O DISERTACIÓN DE LAS LENGUAS ORIENTALES 457 

Emperador, y unos reyes y ministros con sus peculiares jurisdic- 
ciones, en que manda cada uno como gefe á sus subalternos. 

Aquí está el gran misterio que encierra el sistema de los Maso- 
retas para conservar la inteligencia verdadera del testo original 
hebreo; misterio sellado para los Rabinos, que no le entienden, 
porque no le estudian, o porque no quieren; y lo que es tanto 
ó más lastimoso, misterio abominado de algunos teólogos cató- 
licos que quaeciiuque igiiüraiit blasfemante y que eligen de túrbi- 
do magis, qnaiii de ¡inipidisiiuo f ante potare ^ según la frase de San 
Jerónimo. Pero ya es tiempo de que veamos esta verdad como 
de vulto, y concretar á esta doctrina, entre mil pasnges que pudié- 
ramos presentar, dos solos que elegimos para